he estado en barcelona esta mañana. los trenes iban casi vacíos. he dado vueltas por el centro. he estado a punto de comprar un disco de beautiful south. era un grandes éxitos. al final he comprado uno de andrés calamaro, el que tiene la portada dibujada por liniers. me gusta andrés calamaro, pero éste es para regalar. he pasado por la fnac, he subido y bajado varias veces las escaleras mecánicas y, al final, nada. nunca encuentro nada que esté buscando en la fnac. por el contrario, siempre encuentro un montón de cosas que no busco y, sobre todo, que no necesito. un muñeco de sawyer, el de perdidos. no llevaba suficiente dinero. siempre puedo volver en otro momento, pero no sé. también hubiera sido para regalar. estoy aprendiendo a vivir sin lo superfluo. las colas en las cajas eran infinitas. las colas son algo que desanima a cualquiera y a mí, más. vi a mm. estaba con dos turistas vestidos de negro. para no distraerla, le dije adiós mentalmente. no me gusta molestar
pasé por la sasafràs y estuve hablando con josep. es un tipo agradable y me gusta su joyería. hablamos de cádiz y de hipotecas, de ideología y de futuro. del miedo a que las ventas del invierno sean tan terribles como las inexistentes del verano
pensé también en pasar por el h&m y saludar a sandra, hoy que mis chancletas eran iguales a las suyas, pero no. no era necesario
raramente cojo el tren de vuelta en plaça catalunya. prefiero andar hasta arc de triomf y desintoxicarme del ruido del centro. fantasear con beber cerveza en cualquier bar. en el napoleón, si no fuera tan tarde
(si bajo las escaleras deprisa y me meto en el andén sin marcar el billete y salto dentro del vagón mientras miro en el luminoso la palabra mágica —manresa— escrita con puntitos rojos, y sólo si es así, tendré la oportunidad de ver una boda de colores indescriptibles en la iglesia del pueblo pequeño de extrarradio donde vivo. novios en coche de caballos y mediodía amarillo como el sol, a pinceladas gruesas)