miércoles, 22 de diciembre de 2010

los cristales empañados en el autobús, la luz que distorsiona, las hojas de los plátanos en el asfalto mojado, las realidades tangibles en el semáforo en ámbar

el teléfono móvil ha estado apagado durante días. al encenderlo han saltado los mensajes acumulados en la tarjeta, las llamadas perdidas, vibraciones y ecos en el bolsillo del chubasquero. entonces ha empezado a llover y me he refugiado en la marquesina de la parada. el autobús no ha tardado en llegar, crema de verduras para cenar