somiar és la plenitud de la llibertat, sense cap restricció. semejante gilipollez y una obviedad, pero palabra de miquel bauçà, palabra de dios, al fin y al cabo
(es a través de las puertas cerradas que el poeta huye, así lo creo porque es allí que apesta, un hedor insoportable que se escapa bajo la puerta cerrada del viejo borracho, la del vecino que apenas saluda, la del hombre gris del que no sabemos nada. apesta y es por eso que llamamos a la policía, porque la televisión nos dice con insistencia que ése es el olor de la muerte y es así que debemos actuar)
(tres de enero de dos mil cinco. el poeta ha muerto en diciembre y su cuerpo se halla en avanzado estado de descomposición. puedes imaginártelo porque no hay que ser muy listo: todos tenemos imágenes al respecto. el piso vacío, colchón, ordenador, televisión encendida, un cuerpo hinchado hasta la náusea. nadie lo reclamará durante un mes más —una cámara frigorífica en el instituto anatómico forense es lo más parecido a un hogar a estas alturas—, redibujando un abandono similar al que el poeta había pactado con el mundo)
(hechos que trascienden al poeta y que le hacen indudablemente más atractivo: a todos nos gustan los malditos, sobretodo cuando los malditos optan por maldecirse ellos mismos y no esperan a que sea la sociedad la que los margine. porque a todos nos gusta cerrar la puerta, no que nos la cierren. a todos nos gusta ser el verdugo, no la víctima. todos queremos ser errol flynn, no schlitze; y así hasta el infinito)
(leo carrer marsala, de miquel bauçà. releo carrer marsala. leo els somnis, leo el canvi, leo els estats de connivència. busco información sobre el poeta esquivo al que todo el mundo insiste en comparar con salinger y con pynchon, quizás por esa necesidad que todos tenemos de meter las cosas en cajas, cerrarlas bien y escribir con rotulador su contenido, sin voluntad de volverlas a abrir pero sí de tenerlas en estricto control. pienso en núria porque fue ella quien me regaló todos esos libros. sé que ahora está en algún lugar no determinado de la costa azul. también sé que hace un mes estaba recorriendo los states. sé también que no sé dónde estará el invierno que viene. está casi igual que cuando nos conocimos, según puedo ver en las fotos que va colgando en su blog. me pregunto si volveremos a vernos)
(el poeta se comunica con el mundo a través de un apartado de correos, nueve cuatro siete uno, de barcelona, algo tan anónimo como una dirección de correo electrónico pero infinitamente más humano. el poeta come espárragos directamente del bote. el poeta conoce todas las palabras y con ellas construye una sola catedral antes de irse. el poeta se sabe libre porque sueña y porque en esa periferia en la que vive no existe nadie más que él)