(si el poeta hubiera muerto en verano, el hedor sería insoportable a partir del tercer día, especialmente si fuera este verano de días largos y pegajosos, con las horas como venas hinchadas a punto de estallar)
(si el poeta hubiera muerto en verano —especialmente este verano— no habría puerta que contuviera sus ansias de escapar)
riego las plantas, echo insecticida, escucho arcade fire, me rasco la parte de atrás de las rodillas, aparto las cerezas que han empezado a pudrirse, vuelvo a pensar en el poeta y en ese sueño que tuve hace días, el de los muertos. hace días soñé con lourdes, quizás la noche del sábado al domingo
(míriam y yo follábamos y yo sentía que estaba encadenado a ella pero no tenía miedo, cerraba los ojos y la cabeza se me llenaba de colores caleidoscópicos y de repente ya no estaba allí y era lourdes quien se me acercaba en una estación de tren, me tomaba de la mano, no tengas miedo, me decía. me operé la nariz, añadía. estaba increíblemente delgada y bonita a pesar de que no podía verle el rostro con claridad. era más que suficiente)
(desnudar lo que uno siente aunque no le importe a nadie. un mensaje de jaume vila para vernos el jueves y hablar de más o menos las mismas cosas que hablamos siempre. ceno cualquier cosa que haya en la nevera. escribo desordenado porque pienso desordenado. ayer vi greenberg, de noah baumbach, y me gustó, pero no me gustó especialmente. el personaje de ben stiller me recuerda a mí y eso no es agradable de ver. no sé, perder el tiempo, mirar el cielo, dibujar tonterías en el trabajo)
(desnudar lo que uno siente pero hacerlo a escondidas, en el anonimato de la pantalla. con jaume vila hablamos de trivialidades y la mayor parte de las veces habla él y yo fumo y miro las cosas que suceden alrededor nuestro, como si sólo yo fuera capaz de percibir la lentitud de los millones de órbitas que se van entrelazando, formando un tapiz luminoso que me estará esperando para formar parte de él cuando me sienta como una mierda. mañana podemos hablar de las vacaciones, un tema recurrente a estas alturas de julio. también podemos beber cerveza. seguro que encontramos puntos de no fricción)
(los colores caleidoscópicos eran formas redondeadas que se solapaban. el techo de la habitación era blanco y era de día. la estación de tren era santa justa, lourdes llevaba unos tejanos blancos ceñidos, zapatos de tacón, cazadora oscura de piel, el pelo suelto, juraría que no tenía cara, juraría que en lugar de nariz sólo había un agujero, juraría que estaba preciosa a pesar de)
(desnudar lo que uno siente pero haciéndolo aquí, en el exilio interior. esta tarde he salido un rato y he pasado por la imprenta que hay al lado de casa y he hablado dos minutos con joan y después he hablado con josé antonio y me he sorprendido a mí mismo diciendo las mismas tonterías que digo desde hace días. apuesto a que mañana volveré a repetírselas a jaume vila. apuesto a que se las podría repetir a casi cualquier persona que quisiera algo de conversación. apuesto a que soy una espiral y sólo soy rotaciones a partir de un centro, un radio inicial, una progresión de curvas, todo eso)