viernes, 29 de noviembre de 2013


(ahí están los mejores jóvenes de su generación, recorriendo las calles, sacando a los cerdos de sus camas, matándolos a tiros en la puerta de sus casas, nosotros no tenemos nada que temer, aplaudimos la escena desde la ventana, los niños en la habitación están nerviosos, asustados, cuando pase todo regresaremos a portbou, compraremos una pizarra y tizas de colores, compraremos hígado de oveja, volveré a cocinar)

miércoles, 27 de noviembre de 2013

(fortaleza de arenisca en el desierto, una gran puerta negra y, detrás, la enfermedad, la epidemia, prohibido entrar solo, abrazar a los niños, protegerlos, huir a través de escaleras estrechas y empinadas hasta el cercado de caballos, guardar los palosantos con cuidado, los enfermos morirán y querrán venir y morder hasta que despierte)

lunes, 25 de noviembre de 2013

(en la fotografía, el culpable, el condenado a muerte, no tiene manos ni pies, tan sólo muñones llenos de pelo y dientes como pequeños topos disecados al final de las mangas del abrigo, al final de los pantalones de pana, tendrías que ver cómo le abraza su hija, cómo le sonríe, amor del que hace llorar)

viernes, 22 de noviembre de 2013

(el techo de la habitación amenaza con hundirse sobre mi cama: una mancha de humedad que crece por momentos y que cede poco a poco con la forma exacta del cuerpo en descomposición de ángela, mi vecina, mil años de grasa y amor, charco de pena si no abro pronto los ojos)
(los padres duermen en los colchones del comedor, en el suelo hay papel de periódico húmedo, amplificadores encendidos y guitarras sin apenas volumen, todos los niños en las habitaciones al final del pasillo, uno de ellos llora, lo tomo en mi pecho, intento calmarlo, su cuerpo es suave, una perfecta muñeca de látex que no puedo dejar de cuidar a pesar de notar el precinto de calidad mientras acaricio su espalda)

jueves, 21 de noviembre de 2013


(el pequeño inuit corre una y otra vez hasta el borde de la piscina del jardín sin atreverse a saltar, está anocheciendo, entro en la casa, hay hojas secas de un amarillo intenso junto a la puerta y un cuadro con el retrato que gary gilmore hizo de nicole baker, sé que ella es mi primer amor)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

(el soldado polaco que camina cojeando delante de mí no es mi guía pero es seguro seguirle a través de las ciudades que son siempre la misma ciudad y siempre las mismas calles de la zona franca, los mismos edificios altos, las mismas ventanas de luz amarilla, la misma bauhaus aquí y allí y hasta el centro de la tierra, sólo sus pasos y los míos porque él sabe el camino y yo sólo quería irme)

martes, 19 de noviembre de 2013


(sueño que todos esos niños que duermen en mi cama son mis hijos, apiñados como cachorros calientes bajo el edredón, que la comida se enfría en la cocina, que dentro de veinte años habrá un entierro y mis pequeños estarán muertos con jeringuillas clavadas en los brazos, que todo está en las versiones corregidas y ampliadas del manuscrito voynich que tim roth hojea sobre la mesa de cristal negro del comedor)

lunes, 18 de noviembre de 2013

(sueño que milène joirr me regala trozos de musgo fresco, se sienta en el suelo, sobre la alfombra de hilo rojo, juega a cascabeles con un gato que antes no estaba allí, en la televisión encendida hay imágenes del último planeta descubierto, cascadas y medusas, hay un plum cake en el horno y me obsesiona haber cortado los trozos de frutilla exactamente regulares. despierto, ha dejado de llover y la cama está extraña, como si no se decidiera a desordenarse del todo y todavía bostezara)

domingo, 17 de noviembre de 2013


(sueño que acompaño a los cuatro niños con síndrome de down hasta el taller donde trabajan, en la via trajana, cosiendo batas de hospital. sueño que nos orientamos por las nubes con forma de dragón que viajan desde el mar y así sabemos cuál es el camino. cuando se despiden de mí, el pequeño paquistaní me besa y yo siento pena porque ahora no hay dragones que me ayuden a volver a casa)
(hay un bosque y un matarife sobre el suelo alfombrado de hojas amarillas, estoy desnudo de cintura para abajo y tengo las piernas llenas de arañazos, el hombre me mira y me habla de su madre y yo escucho y pienso en la mía, en si la abrigué lo suficiente. despierto, medianoche, vuelta al mundo)

sábado, 16 de noviembre de 2013


(las mismas manos de salvador sans —imagina a jim jarmusch enfermo y tambaleándose, apenas treinta kilos de piel y hueso y polvo, dientes negros y palabras lentas, resbalando, cayéndose del acantilado, estrellándose contra las rocas, desapareciendo en el agua sucia—, su mismo abrazo con el corazón, hacía tiempo que no te veía, me dice, pensé que te habías muerto, me dice, hijoputa, le digo, río, reímos, yo pensaba lo mismo pero callo —debo callar— porque salvador sans ya está muerto, lleva muerto la vida entera, nació muerto y ahí sigue, confundiéndonos a todos, el muerto más hermoso de la calle montcada)
(el profesor de izquierdas ahora es un trozo de piel inmóvil y suave al que cuida ainhoa rebolledo, antigua alumna y militante, medicación, limpieza, comidas, horarios, es su manera de expresar gratitud por haberle descubierto el valor de los últimos héroes de kronstadt)

(ainhoa rebolledo le acomoda la gorra roja —niki lauda ardiendo para siempre en su amasijo de hierros—, él intenta sonreír y tiene las manos sin carne, sólo piel y hueso, encogidas en un garra incapaz de atrapar nada)

viernes, 15 de noviembre de 2013

(ibrahim es profesor de primaria, pálido, de ojos claros, sin afeitar, por encima de los cincuenta, vestido con ropa cómoda, acostumbrado a mandar según los galones de su chaqueta, quiere mis manos pero no se las doy, estamos en el bar de una estación de tren, quiero pagar dos cafés y son dos euros con treinta y cinco pero el camarero se confunde continuamente con el importe, me da dinero de más, se lo devuelvo, ahora de menos, lo reclamo, me siento tenso y observado, río nervioso, ibrahim me pide el dni para fotografiarlo, no te conozco, dice, yo tampoco a ti, respondo, hubiera follado con él si no fuera por ese detalle de desconfianza, necesito desaparecer, las monedas no cuadran encima de la barra, el camarero levanta la voz y siento que todo el mundo me mira, nos mira, putos maricas, fuera de aquí, es entonces que despierto y dejo de caer)
(sueño que ainhoa rebolledo juega con su tablero de pinterest —estampados geométricos, skinheads, labios pintados de rojo— mientras ainhoa rebolledo lava los platos después de la cena, con picaduras en los brazos que se rasca hasta convertirlos en pulpa de palosanto que le chorrea hasta los pies y aviones de papel que caen desde el ático hasta que despierto)

jueves, 14 de noviembre de 2013


(sueño que lionel messi habla con su polla que es como una especie de hermano siamés entre sus piernas de mejor futbolista del mundo en horas bajas. sueño que lionel messi y su poronguita son un prodigio médico y ocupan las portadas de todas las revistas y hasta la imbécil de ariadna oltra les insiste preguntas como martillos en una entrevista de la que quiero huir pero es poco menos que imposible porque se me cuela en el edredón y me ahoga el pecho con un cuchillo de cocina y la camiseta mojada de fiebre hasta que despierto y pienso en jueves a patadas)

domingo, 10 de noviembre de 2013

(el marica gordo deja de entretenerse con las niñas del instituto y me sigue a través de los vagones del tren que nos lleva de portbou hacia el sur. ambos miramos por una ventanilla desde la plataforma: el mundo se mueve rápido, se balancea sobre las olas, se borra de mis ojos, no está donde debería estar)

sábado, 9 de noviembre de 2013

(oscurece. el vino blanco pudre las venas y las películas sedimentan en la pantalla a golpe de lágrima y bostezo, los fantasmas me dan caza, me dejo morder, llevar, enterrar)
(hay una mujer albina que se despide de sus alumnos y echa a correr, perdiéndose en una calle oscura que sé que se adentra en el bosque, el mismo bosque que mañana estará lleno de niños de colores corriendo como ponis rabiosos, animales a empujones queriendo ganar el futuro con mayúsculas doradas)

(pero sigo y sólo veo un gigante asombrado rodeado de más niños, suenan las campanas y son las ocho de la tarde, un hummer atascado en una calle peatonal atestada de gente y una boda a la que llego tarde porque me pesan las piernas y caminar deprisa es como hacerlo en el fondo del mar, un millón de atmósferas de presión a cada paso y los espejos llenos de peces abisales, jadeos y diarrea apretándome el recto con puño de plomo, el sagrado corazón de jesús en el pecho de cada invitado)

(la novia más hermosa es la mujer con la cola del vestido manchada de barro y sangre, sonríe porque me ha perdonado, tiene la espalda tatuada de dragones y lotos y tierra de nadie en el pubis, camareros filipinos preparan jeringuillas con buen jaco afgano porque esta vez sí vamos a ganar la guerra al despertar)

viernes, 8 de noviembre de 2013


(tengo los dientes negros y afilados, la piel gris, alguien a quien no abrazarías el día de tu cumpleaños)

martes, 5 de noviembre de 2013

(daniel conduce el toyota robado a través del desierto de nevada, apenas hay luz, la tormenta se desploma sobre la ciudad al final de la carretera: cuatro grandes colmillos de agua que caen como cataratas o martillos mecánicos, nubes de alambre negro que se derraman una y otra vez y asustan a los niños en el asiento de atrás, pequeños somalíes adoptados por laura sans —por quien siento un amor triste y ahogado que se pierde en el tiempo— y que protejo en mi abrazo para que no lloren, beso sus frentes, su pelo rizado, cada una de sus lágrimas, hablándoles en voz baja para salvar su corazón)

(marcus tiene hidrocefalia y ahora estamos a salvo, en casa, jugando sobre la alfombra de rombos difíciles de tejer, toco una vox phantom de cuerdas doradas y finísimas, los pequeños aplauden y ríen hasta que empiezan a sangrar por los oídos, despierto y son las tres de la mañana)

domingo, 3 de noviembre de 2013



viernes, 1 de noviembre de 2013

(leo que noventa y dos cadáveres en un radio de veinte kilómetros en el desierto, que madres abrazando a sus hijos, que niños solos, que cincuenta y dos pequeños, que treinta y tres mujeres, que siete hombres en pequeños grupos pudriéndose al sol, sin canciones de fondo ni película de spielberg)
(el perro es un cachorro mezcla de pastor alemán con pánico a la gente y a los coches y a los ruidos, hoy es el primer día que sale de casa y camina con miedo rozando las piernas de la chica, casi arrastrándose, mirándolo todo nervioso y asustado hasta que llegamos al semáforo y ella le ordena sentarse mientras le acompaña el lomo con un gesto enérgico, rozo su morro con los dedos, su lengua, su saliva, el hombrecito rojo ahora es verde y nos da el paso ante los coches)

(imagina la mejor cena de tu vida, los platos más deliciosos, los alcoholes únicos, incomparables. cierra los ojos y piensa que todo al final es mierda y gas y orín y sudor, manchas en la ropa a la mañana siguiente. abre los ojos y comprueba que la vida es realmente eso, lo que queda después de la vida, tan sólo el mismo miedo del perro que me atenaza el corazón y no me deja hacer nada que no sea vivir asustado, triste, viejo, cansado, menos que nada después de una jornada de trabajo, retroceder constantemente hasta donde ya no hay luz)

domingo, 27 de octubre de 2013

(sueño que morgen, el niño médico de la última fila, me aparta de los demás, me señala los ganglios hinchados y duros como piedras, bultos que se mueven como cabezas de serpiente dentro de uno, estás enfermo, dice, quédate aquí, escóndete en el carbón, escarbo un túnel y alguien me sigue, me abraza, aguas calientes y estancadas, no me duelen pero temo que reviente, todo lo que has querido está aquí, despertar, cambiar la hora, domingo y seguir vivo)

martes, 22 de octubre de 2013

(sueño con un viaje en coche fúnebre y con niños que son perros franceses que vuelven a ser niños y que me llenan de amor mientras el arquitecto al volante recorre una via aurèlia infinita y bordeada de magnolios que llueven mariposas nocturnas sobre nosotros hasta que despierto gritando porque están en mi pecho y se mueven lentamente, con las alas grises, temblando un ruido sordo)

lunes, 21 de octubre de 2013


martes, 15 de octubre de 2013


lunes, 14 de octubre de 2013

(mis tripas se derraman sobre las agujas de pino de la calle mauritània, sobre los pequeños cachorros dorados que me lamen las manos, sobre las hojas secas de plátano que caen girando sobre el asfalto, sobre la sonrisa de ana barluenga y el sudor de nuestros vientres y sobre todos esos niños de rodillas sangrantes que algún día morirán de frío en el ártico)

domingo, 13 de octubre de 2013

(los canales de televisión acaban vomitando el mismo tirabuzón de mierda a todas horas, un sótano a oscuras o un bosque quemado en el que engordar y engordar y seguir jugando a los espejos deformes y al dolor de espalda y a los ojos llenos de óxido y al último golpe en la pared)

sábado, 12 de octubre de 2013

(todas esas banderas, viejos hinchados ensuciando las calles del centro, náuseas y tristeza enquistándose en la garganta, arrugas embarradas de maquillaje y gas hinchando los pulmones, las vidas de más y de menos en el corazón del cerdo)

viernes, 11 de octubre de 2013

(sueño con valentín roma y un avión holandés que se estrella en la pantalla de televisión y nuestro viaje a través de la ciudad a oscuras buscando niños supervivientes, laberinto de escaleras, asfalto, neones, veteranos de guerra que mendigan sólo una moneda para poder limpiarse, camino de la última dársena del puerto, del silo donde su mujer está dando a luz entre los agentes de consigna)

martes, 8 de octubre de 2013

(mi padre espera en el porche de la casa que tenemos en el bosque, tiene una hermosa corbata azul con estrellas que dibujan plagas, la primera hojarasca del otoño desvela mis pasos, sus manos manchadas de sangre, las piernas de una mujer en la puerta entreabierta, nylon sin zapatos, despierto, martes, silla de madera en la que seguir cortando los días)

sábado, 5 de octubre de 2013

(la princesa rusa cena sola en la última mesa del restaurante y yo quiero ser el charol de sus zapatos bicolor y la seda china de su vestido selva negra y el cuerpo de cristo y también su sangre pero sólo soy un hombre que se deshace en el espejo, una mancha marrón sin cara, una sombra que tamborilea sobre la mesa de madera con las manos como serpientes albinas o medusas, manos como pequeñas garras de oso sobre las que vomitar el sueño que se desvanece con el primer rayo de sol)

viernes, 4 de octubre de 2013


jueves, 3 de octubre de 2013

what ya gonna do, what ya gonna do when it's over?
(sueño que el falsificador jonatan lara, apodado el sucre, ha dejado la cárcel y ahora cuelga velas de santero y collares de colores y páginas arrancadas del antiguo testamento en el cuarto de luces rojas donde seguimos trabajando con el ruido de la máquina japonesa manchando papel a siete mil hojas por hora y el olor caliente del revelador y las manchas en la película que nadie en el taller podrá disimular. sueño que el falsificador jonatan lara, apodado el sucre, ahora ha tomado el mando de la situación y ya no sonríe, ahora sabemos que es el mejor en su trabajo, que siempre lo ha sido, despierto y otra vez el fondo del mar)

martes, 1 de octubre de 2013

(en el sótano que vaciamos de carbón, tom bennet y el más pequeño de sus hijos con las caras convertidas en un amasijo de ratas y hurones que un segundo antes de despertar querrán comerme las manos, tragárselas enteras, un pozo negro en el centro del mar)

(horas después, mi reflejo en el espejo: la piel blanca y salada, la herida en el costado, la nariz sangrando mientras cruzo el desierto con los ojos cerrados)

domingo, 29 de septiembre de 2013

(sueño con la gran montaña sagrada de solutré y con los dibujos que john de nugent —el último caballero normando— hace de ella, perfectamente clasificados por fechas en la cajonera que heredaré cuando despierte, charco de insectos y fuego)

martes, 24 de septiembre de 2013

(la dirección está apuntada en el sobre pero el número no existe, o no existe a la vista. sí conozco la calle pero sé que el sesenta y tres no está allí donde debiera estar, entre el sesenta y uno y el sesenta y cinco, el último gran edificio antes del bosque)

(hay una pequeña puerta metálica, una puerta como de cuarto de contadores, ábrela. las indicaciones de paco son precisas, baja las escaleras, son grandes tramos que desembocan en una gran plaza oscura con una puerta al fondo que te llevará a otro tramo de escaleras y a otra plaza y a otra puerta. la séptima de ellas es la que buscas, todas cuestan de abrir)

(despierto cuando miro detrás de mí y sé que hay niños bajando conmigo al infierno aunque no pueda verlos)

domingo, 22 de septiembre de 2013

(madejas de hilo tatuadas en los brazos para recordar su cáncer de testículos. el hombre está sentado frente a mí, sólo quiere que alguien le escuche y me violenta que nadie aquí sea capaz de entender lo que está diciendo, sólo yo, que quiero quedarme solo para follar con las dos negras de tetas grandes que ahora cambian las sábanas de la cama en la habitación del fondo)

(la entrada al bloque, el portal está lleno de crías chinas que quieren ser putas y insisten en tomarme de la mano. intento explicarles que deben volver con sus familias, estudiar, jugar con otros niños, pero no entienden mis palabras y sólo repiten mecánicamente puta, yo feliz)

(hay un coche aparcado sobre la acera. una ventanilla se baja y un chino con inquietantes gafas de sol azul metalizado. sé que no debo mirar en el maletero por muchas señas que me haga. las negras cruzan la calle: ahora no son negras ni tienen las tetas enormes, sólo son dos mexicanas flacas que arrastran grandes bolsas de viaje con los cuerpos de trabajo dentro. despierto y pienso en la invasión de los ultracuerpos y en donald sutherland y en todas esas crías amarillas que sudan en el parque con los pies blancos de tierra)
(la princesa rusa camina entre los cuerpos que se amontonan en la trinchera, envuelta en gas y hiedra, con el tiempo dilatándose como el esfínter de sabrina la gourmande, parpadeando entre explosiones, ahogándose al respirar. amo a la princesa rusa)

(la mujer de la mesa contigua se duerme después de cenar, tamborileo she's lost control sobre el mantel, despierta, se vuelve a dormir, vuelvo a hacer ruido porque quiero salvarla de las miradas de compasión del resto de cerdos de la piara, su marido está lejos, perdido en sus silencios de viejo hijodeputa, ambos son demasiado mayores para tener dos mellizos de ocho años, niños que preguntan por qué no adelgazas, niños a los que se les cae la comida al suelo porque nunca pasaron hambre)

sábado, 21 de septiembre de 2013

(a esas chicas no las conozco de nada pero a albert palomar sí y eso me hace sentir un poco más seguro entre el monólogo de una y el silencio incómodo de las otras dos. el piso es antiguo, de techos bajos, con suelo de madera por toda la casa. albert lleva zapatos con puntera de hierro, pienso en tener unos iguales, la clase de martens rojos que sólo usaba darío, bebemos agua del grifo en vasos de cristal ultrafino antes de salir, ahora ya estamos en la calle y es el centro de manresa, el barri antic, hay una tienda de bicicletas g.a.c., grandes armatostes negros con ruedas amarillas imposibles de ensuciar, hay geranios cayendo por los balcones, hay un bar donde podríamos desayunar)

(otra vez los australianos, han aparecido antes en el sueño, cuando comprábamos medusas para teñir la ropa de azul. él apenas habla y ella me escruta con la mirada porque sabe que escondo algo y que sólo es cuestión de tiempo que cometa un fallo y me descubra. mientras, hablamos de lo que hicimos ayer y de lo que haremos ahora, sucesión de rutinas marcadas por el ritmo horario, qué quieres desayunar, pregunta, algo que me cambie las tripas, el cerebro, los pulmones y el corazón, respondo sin pensar, ella me mira y siento que ahora soy vulnerable porque sonríe y despierto)
(hervir las medusas en una olla grande, apesta a amoníaco, remover hasta que se deshagan, sumergir la ropa, apagar el fuego, dejar enfriar, lavar normal. el filipino negro del mostrador instruyéndonos en tinturas naturales y salvajes, tal y como reza el rótulo de la tienda del sótano)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

(si despierto de madrugada y escucho lo que se esconde en el colchón —líquidos de cuerpos que gotean, fantasmas de manos ásperas y fuertes, susurros eléctricos, píxeles, tumores— el sueño cae por la misma pendiente, la misma tumba)

martes, 17 de septiembre de 2013

(olor a perro dulce entre los muslos y la cabeza de cráter, incapaz de mirar a los ojos y de pelear con más de tres frases que sean verdad)

sábado, 14 de septiembre de 2013

(sueño que júlia vomita una y otra vez y no hay médicos porque ya no queda nadie y me desespero, ella llora entre arcadas, me toma fuerte de la mano, bebo del charco como un perro porque sé que eso la calma, la abrazo, qué enfermedad es ésa, despierto, siento que ella ahora duerme a mi lado, camina por la casa, hunde sus manos en mi pecho antes de desnudarse)

viernes, 13 de septiembre de 2013

(me apestan las manos a coño, la mujer las lame, chupa mis dedos mientras no deja de masturbarse en la cama que está debajo de mi cama, corriéndose una y otra vez con ruiditos de cachorro. despierto, siento que me estoy hundiendo en el mar, pienso en moscas y en fruta podrida que se aplasta sobre el moho)

jueves, 12 de septiembre de 2013

(viejos que se pasan el día fermentando sentados frente a la televisión, viejos que abren la puerta y reciben las cartas mientras el volumen atronador del aparato chisporrotea gritos y aplausos y la asquerosa música del sálvame, el futuro apesta a perro pequeño y sudor)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

(un millón y medio de personas serpenteando en una conga amarilla a través de cuatrocientos kilómetros de catalanismo de bolsillo, desde el voló hasta vinaròs, huyendo del recuerdo de gustau muñoz, asesinado hoy hace treinta y cinco años en la calle ferran)
(hay cajas de libros con instrucciones escritas a rotulador y una mujer desnuda que golpea un cuerpo con una piedra, más o menos como en esa escena de rundskop, de michaël r. roskam, en la que bruno schepers mutila para siempre al niño jacky vanmarsenille)

martes, 10 de septiembre de 2013

(todo se reduce a un slider con imágenes de sabrina la gourmande en la pantalla, a lluvia llenando el parabrisas de insectos de cristal, a coreografías siguiendo un plano lleno de puntos señalados con bolígrafo azul: es imposible perderse, hansel y gretel)

lunes, 9 de septiembre de 2013


(lunes, aprender a cocinar con restos humanos)

domingo, 8 de septiembre de 2013

(vuelve a llover y pienso que mis zapatillas se mojarán a cada paso porque las suelas llenas de agujeros son poco menos que sumideros respirando peces y agua sucia, los pies sin calcetines, las manos encogidas por el peso, la cabeza esquivándome la vida)

sábado, 7 de septiembre de 2013

(alguien que no existe, que no respira, que se acomoda dentro de mí y se come mis ojos, dulces sueños)
(la película terminará cuando ya no esté en la habitación, más o menos cuando el temporizador llegue al final y la música en los títulos de crédito y las explosiones sobre una vieja carretera que no sale en los mapas. un vaso de té, fruta, pan blanco demasiado blando a las dos de la mañana, otro vaso de té, ahí están los pasos inseguros por la casa a oscuras, pasos como peces abisales que esperan inmóviles en el fondo del océano, pasos como trampas fosforescentes para animales en peligro de extinción, sólo tengo que seguir las huellas con el índice, el corazón rozando la pared)

(alguien me espera en la cama y no tendré miedo cuando me atraviese la piel porque sé de su amor, una cadena de copos de nieve)

viernes, 6 de septiembre de 2013

(gina —un precioso cachorro de tres meses de bull terrier, completamente blanco— se encapricha de mis tobillos, de mis manos, se enreda en su correa rosa mientras se traga mis dedos, los muerde, los araña con sus colmillos diminutos, completamente feliz de haber encontrado un trozo enorme de carne y grasa para ella sola, es su primer día en la calle y el mundo es así de blando, tanto como las tetas gigantes de su dueña, de su voz de flauta camino del parque y los niños, todos ellos asfixiándose después del último ataque con gas sarín)

jueves, 5 de septiembre de 2013

(estoy en el fin del mundo porque más allá no hay pisos ni naves industriales ni apenas cielo ni nubes, tan sólo un parque raquítico lleno de escaleras metálicas que llevan a otros parques y a otras calles en las que nadie ha construido ni construirá jamás)

(y hay un scooter y un gato pelirrojo que dormita a su sombra y pienso en aplastarlo con una piedra pero no hay piedras, tan sólo un sol que cae a plomo a las tres de la tarde en este agujero y todo el asco que siento por los viejos que abren los sobres, que leen las cartas en voz baja, preguntándose qué hicieron, cercos de sal en la camiseta negra)
(sueño que itzel duerme en mi cama hasta que se asusta y huye y desaparece, hay demasiada gente en el piso y todos tejen sábanas blancas y frías, sábanas de fiesta, de luto, de mortaja, no la encontraré jamás, despierto y el ahogo dura más que cualquier detalle acerca de, me obligo dormir pero el espejo ya está roto)

miércoles, 4 de septiembre de 2013

(javi ha guardado fruta en grandes cubos de plástico y ésta ha ido pudriéndose poco a poco y ahora apesta y hierve de moscas pero podremos aprovechar los lixiviados para teñir la ropa de esther que se seca al sol desde hace días y nadie la recoge, quema en las manos y deja las uñas negras, nos hacemos daño con sólo mirarnos)

lunes, 2 de septiembre de 2013

(volver al trabajo, horario de oficina, àngels en chancletas, el calor en el pecho, todas las fotografías abiertas en photoshop, la poesía y la diarrea esperando el ritual que no termina nunca, la rutina es salvación)

domingo, 1 de septiembre de 2013


(toda la noche guarreando en facebook y en bares donde la música está alta y en vasos de plástico rebosantes de cualquier mejunje que queme las tripas y licúe los ojos, toda la noche dormitando en portales, meándose encima, rascándose los brazos y los pies y las ingles y el cuello, surcos de mierda y sudor, toda la noche y ahora afónica, balanceándose antes de)
(hago todo lo posible por caer, sin apenas pensar en todo lo que arrastro, contra quién me estrello)

viernes, 30 de agosto de 2013


jueves, 29 de agosto de 2013

(la enfermedad amarga la boca, pienso mientas miro las lágrimas tatuadas en los ojos de coco, la reina punk de los dientes rotos, dime que fuma como greta garbo mientras la chica del chador se sienta para descansar el embarazo, mientras los ruidosos rumanos ensucian el aire que respiran, mientras el óxido empapa la espalda si te apoyas en la baranda antes de dejarte caer una vez más)

miércoles, 28 de agosto de 2013

(la música de arenas movedizas en la escalera de la catedral, la rave de turistas que se fotografían con smartphones y sonrisas clónicas y perfectas, mejillas sonrosadas y protector solar en capas gruesas. la cerveza se convierte en diarreas, el café en sueño, las mujeres sentadas a mi lado en el enemigo a exterminar)
(en ese hombre que pide una moneda para café mientras llovizna, en las manchas de sudor en su camisa, en el orín de sus pantalones arrastrados, en las gafas de montura rosa del artista negro que nos mira sin mirar, en su uniforme de látex carnicero, en cada paso de desfile, en cada alambrada tejida de jirones y condenas en el balcón de los turistas, en las palabras de tania terror desmenuzando las fotografías de la paz del extrarradio, ahí está la muerte de dios y la frontera)
(el árabe del otro extremo lee un corán que cabe en un bolsillo, palabras y labios en silencio mientras las estaciones se suceden y el cielo se encapota. a su lado, una mujer embarazada y delgadísima lee en un kindle disfrazado de libro de verdad, con tapas de tela y primeras páginas de papel, tiene pulseras rosas de cuero y la piel dorada del verano que quiere terminar. a su lado, una latina gordita lee hojas sueltas en una carpeta de plástico con las instrucciones para hacer un perfecto masaje capilar. a su lado, un trozo de carne y grasa suda y se muere de frío mientras se seca la frente con un kleenex)

(el trozo de carne y grasa piensa en la insoportable sensación de que le toquen la cabeza, la espalda, el pecho, las tripas o la polla. piensa también en cuántas semanas le quedan a la chica preñada, dos como mucho, parirá un cerdo enano o un demonio de tasmania. piensa también en las dos maletas del árabe: es gigantesco y todos esos explosivos podrían ser su última oportunidad para escapar)

martes, 27 de agosto de 2013

(sueño que hundo las manos en la cera y en la tierra hasta convertirla en un túmulo funerario donde poder dormir, poder dormir, poder dormir sin despertar)
(el hombre envuelve el libro en una gran toalla azul y lo deja en la arena, se acaricia el vientre tembloroso, camina hasta el agua y se lanza a las olas blancas y grises, desaparece durante unos segundos interminables hasta que emerge un poco más allá y empieza a nadar con brazada lenta, constante, nadar de metrónomo suizo, nadar perfecto de copo de nieve, nadar brillante y anaranjado que se aleja en diagonal hasta desaparecer en la distancia, un poco más allá de las boyas amarillas que marcan el límite del mundo y las rutas de los grandes petroleros y el cielo gris preñado de tormenta y lluvia y infierno de medusas y todas esas canciones que júlia me enseñó y que ahora se ahogan en el suelo de cemento)

domingo, 25 de agosto de 2013


(beber sólo me aleja del punto de partida, convierte las voces en un círculo concéntrico, pedro pons, pedrito pons en un abrazo de sudor y tinta y tornillos en la espalda, la única herencia para sus hijos, piedras que se hunden en el mar y nadie las encuentra)

sábado, 24 de agosto de 2013

(las palabras de ferran ugarte se reblandecen en un cerebro que arde en alcohol como una antorcha que jamás podrá guiarte, defenderte, mi cerebro. los ojos azules inyectados en sangre, los años vividos a toda velocidad, pensar que éramos amigos y ahora sólo somos carne y grasa, vastos silencios de pus)

jueves, 22 de agosto de 2013

(rené clement y yo bebemos café en el bar génesis mientras la cara de michael stipe pintada de azul en la televisión, el cuerpo flaco atrapado en un haz de música inaudible desde aquí, la batería de bill berry, las mesas de madera llenas de quemaduras, los pómulos tensos y sonrosados de rené clement, los dientes de rené clement como de festón sucio, las manos grandes y frías de rené clement, de uñas recortadas con cuidado, la voz y la vida en guerra contra el mundo y uno mismo, sin más testigos que yo, que me quedé a escuchar el miedo de rené clement)

(alejándose en el tiempo a una velocidad indeterminada, el cuerpo desnudo de rené clement con una bolsa de plástico en la cabeza en el sótano de la antigua casa de su padre. alejándose también, en una foto llena de ternura que ilumina su perfil de facebook, la hermana de rené clement besando a su pareja en la mejilla, avanzar es retroceder a estas alturas sin vértigo)
(paco conduce con cuidado por la carretera de santiga, las ventanillas bajadas, un medley de hard rock lleno de caspa en el reproductor de cd, pájaros extraños en la cuneta, las camisetas empapadas de sudor, último jueves de agosto haciendo trabajos de mierda, haciendo que encajen las piezas del puzzle, el sueldo a fin de mes)

miércoles, 21 de agosto de 2013

(el hermano gemelo de stanley tucci es un cerdo frío y viejo vestido del gris de los conductores de autobús, su cuerpo está tranquilo en la cama de la habitación oscura, podría estar durmiendo si no fuera porque pronto empezará a hervir)
(sueño que no sé qué hacer con todas esas personas a las que he matado —un matrimonio de sicarios chinos, un conductor de autobús, hermano gemelo de stanley tucci— y tengo miedo de que alguien me descubra, de que alguien entre en casa con cualquier excusa porque no hay puertas, de que el calor de agosto empiece a pudrir los cuerpos, de que mi madre deje de quererme cuando sepa quién soy en realidad. despierto, son las doce y media de la noche, el reloj parpadea, la casa en silencio, me hundo cada vez más en el colchón porque era tan real)

martes, 20 de agosto de 2013

(las mismas canciones que se repiten aquí y allí, a diez centímetros salvajes sobre el asfalto, derritiéndose con el calor, en los aplausos desbocados, en la culpa que se apunta entre los ojos)

sábado, 17 de agosto de 2013

(llueve sobre la tumba del partisano jacques vergès, sobre los niños ruidosos, las canciones tristes, los labios que nunca se besan)

viernes, 16 de agosto de 2013

(hay casetas bordeando el camino de regreso desde la playa, cruzando el río salado, es fiesta mayor y la música empapa aún más el calor, la ropa, la risa borracha de las chicas a mediodía, bailando en una serpiente de flamenco y purpurina, la piel de los caballos, el tinto de verano hace diez años, recuerdos como pegajosas bolas chinas)

jueves, 15 de agosto de 2013

(las chicas de la mesa contigua discuten con un gatito negro y blanco correteando entre las tazas vacías, ajeno a la tensión que provoca. pienso en criaturas celestiales, de peter jackson: ambas tienen las tetas grandes, las uñas de luto y el mismo tatuaje de charmed en el brazo, los silencios desplomándose encima de mis fantasmas, puños, cepos y gemidos, ahí están otra vez los trozos de carne y grasa, prometiéndose el amor eterno y la carnicería)

(el trozo de carne y grasa ahora gime contra el espejo, dilatándose a cada embestida, sudando mis nombres, la legión)
(en el túnel abandonado que une arc de triomf con las casas baratas del bon pastor se hacinan inmigrantes a los que intentamos cuidar, dar de comer conectándolos a los cables de argón que nacen de las paredes mientras llegan las neveras con carne, con sémola, con botellas de agua que se descongela poco a poco, las mantas de la cruz roja, el resto de voluntarios)
(un trozo de carne y grasa que suda encima de otro trozo, moviéndose torpe, lamiéndose guarradas en las mejillas, en la comisura de los labios, en cada jadeo y cada palabra que se ahoga, el amor es una conversación de teléfono hecha realidad y matadero)

(hay ropa tendida y polvo en el suelo, en todos los rincones del castillo, en los niños que juegan en el foso, en mi cabeza llena de una sola isla y una mujer que alumbra mi terror)

miércoles, 14 de agosto de 2013

(un camino asfaltado que se adentra en el bosque, corremos hacia un sol naranja que estalla en el cielo, la felicidad me hace reír, despertar riendo, pensando en jugar, tristeza un segundo después)

martes, 13 de agosto de 2013

(la hermosa sensación de velocidad sobre el skate —una preciosa madera indian longboard, fabricado por john ketcham justo después del descubrimiento, con ruedas bajas de madera y silicona— mientras desciendo la calle mandri hasta la biblioteca modernista donde trabaja núria, con el suelo de mosaicos de colores brillantes y las estanterías llenas de libros que no encontrarás en ningún lugar del mundo)

(ahora estamos en una terraza, mesas de metal y adolescentes de buena familia que escuchan hardcore, olvido la tabla, regreso corriendo, está rota por la mitad dentro de una papelera, sé que ha sido él —el peor de todos, un animal flaco, de pelo largo y zapatillas caras, con un collar de serpiente, naranja, negro y blanco a intervalos venenosos—, golpea mi garganta con un dedo de cuchillo, empiezo a toser, escupo y despierto con ganas de orinar)

lunes, 12 de agosto de 2013

(nunca nadie como tú, dice el perro con voz de niño, su cuerpo caliente y peludo significa amor y invierno)
(nu nu y ana carbó ahora son antonia y camina desnuda por la comuna de los médicos rumanos, más allá del coll de parpers, lijando tablas de madera con las que fabricará mesas de artesano. miro sus pies y sus uñas pintadas y cómo me mira con ojos borrosos y siento amor y pena, hay niños que corren hacia los columpios y que nunca serán míos y un perro que me abraza fuerte, que llora como una persona, que me habla al oído y siento que me rompo por dentro y despierto llorando)

(antes de eso, júlia al final de la calle, en la casa ocupada de na bastardas, habrá música en directo y paco me espera detrás de la puerta del lavabo. pienso en ella y siento rabia y pena y vuelvo a despertar llorando, otro charco de amor)
(despierto cuando la fiesta del sueño se convierte en un acantilado de tristeza, lunes otra vez, más correos electrónicos, agujeros más profundos, puñetezos cada vez más lentos, cada vez más reales)

domingo, 11 de agosto de 2013

(sueño que escribo en trozos de papel de color rojo y es fluido y me siento bien, como si hubiera llegado el momento de empezar otra vez, despierto y olvido, aún no estoy preparado, necesito cuarenta años más)
(despierto, vomito, escupo, me quejo, respiro como si descarrilase, si me lavo la cara y bebo agua y vuelvo a vomitar quizás pueda dormir un rato más, el pecho lleno de peces, culpa y enebro)

viernes, 9 de agosto de 2013

(una nube con forma de dragón o de nessie naciendo del bosque más allá de la carretera, bebiendo de otras nubes, deshaciéndose a nuestro paso)

jueves, 8 de agosto de 2013

(voy a perder la guerra, voy a ser el esclavo que se apaga en las cunetas, en los días de agosto, en las alternativas a la fina lluvia que gime en mi espalda, a las noches sin dormir, buscando un trago más de aire, a los cuerpos calientes que discuten, a las noticias que queman la pantalla, a la saliva que cae lentamente en mi polla, electrocutándome al cerrar el círculo)

martes, 6 de agosto de 2013

(imagino a mi madre caminando por la carretera que cruza el desierto, con el calor quemándole los cien años de tristeza que jamás podré limpiar, ahora toco su cabeza, su espalda, sus manos suaves, siento que fui veneno y ahora es demasiado tarde)
(hay algo en el codo izquierdo que no funciona, no deja lanzar a canasta, una molestia al extender el brazo, como de mina antipersona creciendo entre tendones, una suerte de animal antediluviano o torturador chileno o alienígena de roswell, un agujero negro que amenaza con hacer desaparecer el aire caliente y todas las lluvias que vendrán. así, el calor me hierve la cabeza y me deja fantasear con unos últimos días acarreando una bombona de oxígeno, respirando como darth vader, con los pies sucios y rodeado de chiquillos con la boca llena de preguntas insolentes, más cerca de buck grotoswki que del viejo de los alpes. o con una silla de ruedas, cagándome encima mientras me consumo en babas y amor)

lunes, 5 de agosto de 2013

(el teatro estará lleno para ver a la monja forcades, así que esperamos en un bar cercano, una calle estrecha, sillas junto a la pared, caras y cuerpos conocidos, tengo que salir de allí y llevarme a esa chica antes de que alguien le haga daño, es por mi culpa que el peligro)

(despierto con la última imagen de marcel·lí canet en la penumbra de la estación de montcada bifurcació, son las seis de la mañana, el primer tren del invierno antes de desaparecer)

domingo, 4 de agosto de 2013

(abro la puerta de metal pintado de rojo y un hombre de espaldas que arrastra una bolsa de plástico gris, la misma bolsa de cadáveres que en las películas de terror, un paso más y despierto porque le puedo tocar: la playa está llena de monstruos que aúllan tristes)

sábado, 3 de agosto de 2013

(el granizo cae pesadamente en el patio, fino al principio, gigante al final, grandes yunques de hielo que se estrellan a cámara lenta en el suelo, estallando en fuentes que los niños miran sorprendidos, protegidos por los balcones grises, azahara se acaricia el vientre, el último día de embarazo y la antártida cae sobre nosotros y los chicos senegaleses que esperan la llegada de las naves jugando al ajedrez)
(sueño que mi hermano y yo nos acariciamos, que estoy borracho y me como todas las pastillas de esa caja, kline and adso medical industries, medicinas para viejos, alzheimer y gripe a partes iguales en la ruta de asilos hasta la frontera, la visitadora médica me mira y me pregunta y no tengo miedo a la respuesta, un torrente de palabras sin dique, sin sentido)

(sueño con schöenberg y el amor de su vida, una estudiante belga, construyo su relación a través de las imágenes en un documental, de las notas esparcidas sobre la tarima del teatro curvo, de la perfección en el planchado de sus camisas, de su vida en la ciudad de neón)

jueves, 1 de agosto de 2013

(costa sin mar me abre en canal y fotografía mis vísceras, lee el futuro ahí, en el charco de sangre y tripas y mierda que late, junto a daehyun kim, xiaoxiao, franz falckenhaus, joan cornellà y giovanni collazos, todo es oscuro y está lejos)
(la mujer transparente se llama natalia y es una princesa rusa tan antigua como el tiempo, una princesa que escribe una sola letra T en la libreta azul que olvidaron los ingenieros antes de acabar el túnel hasta el parque, despierto desorientado, con diarreas, bah)

(la comparecencia de mariano rajoy brey ante el congreso me convence —aún más— de la necesidad de socializar el dolor, amén)
(la mujer china es pequeña, con la cabeza grande y cuadrada, las piernas fuertes, bonitas, musculosas, piernas de gimnasta que recoge las mesas, limpia los cristales, se esfuerza en sonreír. el calor es asfixiante: uno de los árabes de la primera mesa ha derramado un poco de café con leche y lo recoge con un nudo de servilletas, la chica en uniforme de trabajo juega con uno de los dos móviles de carcasa blanca que acaba de sacar del bolso, yo bebo café con hielo mientras espero que sean las once y media y aparezca tania terror como por arte de magia)

(la mujer china saluda antes de saltar, las manos y los muslos blancos de magnesia, dos pequeños saltos, corre deprisa hasta el plinto, su cuerpo se eleva hasta el cielo sobre el potro, describe giros imposibles en el aire, cae, se clava en el tartán, saluda, sonríe, la gran esperanza de la juventud roja cuenta las monedas para no equivocarse en el cambio mientras el calor derrite la calle y el ventilador, por un momento entiendo que ella me lee el pensamiento, entonces siento vergüenza)
(mi sexo se desploma sobre el vientre como una secuoya temblorosa, nieve y oro, el amor a oscuras y los viajes en el tiempo)

miércoles, 31 de julio de 2013

(ahora la mujer transparente viste de raso rosa, camina lentamente sobre sus zapatos joya, mira y se deja mirar porque viene de las estrellas y estamos en montecarlo hace sesenta años, un bolso de charol lleno de secretos, son las once de la noche, el sabor de la ginebra y el amor encharcándome las entrañas, apretándome los muslos)

martes, 30 de julio de 2013

(la chica me mira desde la variant, hoy hace de paquete del más alto del grupo, el que siempre lleva las gafas de sol como una diadema, farloperos y yonquis, todos amigos de esther, mi primera novia, la paciente cero de todos los contagios, hoy tiene el pelo recogido con un pañuelo de lunares a juego con la blusa azul, se pasan la tarde en el verás mañana, el bar de emilio el gordo, el que se folla a su perro, el que habla demasiado, el que trafica con todo, el que respira como si en lugar de nariz tuviera un oleoducto atravesando el desierto de su puta cara a toda velocidad, ahogándose, tosiendo, garganta y pulmones como sacos brillantes de moco y alquitrán)

(han pasado veinticinco años y ahora nos miramos, ella sonríe mientras escribe en el móvil, imagino su vientre veteado de cicatrices, pienso en sylvia plath, en maría ramos, en todas las mujeres que conozco dando a luz, la plaza está llena de niños, madres y padres que disfrutan de una existencia despreocupada y sudorosa, una bolsa de plástico llena de latas de bebidas energéticas, un cachorro como un corderito marrón, nervioso, saltarín, la vida entera pasándome factura)

domingo, 28 de julio de 2013

(leo páginas sueltas de michel houellebecq porque siempre es el mismo libro de instrucciones bajo el aire caliente, la misma voz interior sobre la misma escena, la misma pena por la misma distancia y las sábanas brillando al sol)

sábado, 27 de julio de 2013

(júlia conduce a toda velocidad en las curvas un coche rojo, viejo y grande, rozando los muros cuando derrapa, llegamos tarde, bájate, espérame en la fiesta, después suena el teléfono y júlia está en silencio y cuando habla es para insultarme, me grita, está fuera de sí, me siento triste, lloro, todo el mundo me mira, hay una maleta y está llena de cachorros que morirán si ella no viene, despierto con el sonido de una radial cortando la reja de la entrada, sábado a las ocho)
(la mujer da a luz y su coño rompe todos los huesos del niño, animalito que nace llorando, que tomo en mi pecho y se licúa sobre mí, dejando sólo la piel y la culpa por no haber podido evitarlo. la madre duerme en un colchón sobre el suelo y entonces suena el teléfono una y otra vez, mi hijo ha muerto, mi hijo ha muerto, ahora corro a través del bosque y los túneles, como si quisiera nacer otra vez, entonces despierto y el aire caliente)

jueves, 25 de julio de 2013

(el negro lutz cochrane como una piel negra y dorada, piel sin dientes y surcos llenos de polvo de estrellas mientras en la televisión el tren descarrila una y otra vez)
(los últimos acordes en la guitarra del negro lutz cochrane antes de despertar, sus manos inmensas, manos como arañas alienígenas, manos que imito con mis manos sucias de cuerpos que no conozco)

martes, 23 de julio de 2013

(avanzar, retroceder, esperar en el andén a que el destino no nos separe jamás, como en los cuentos de princesas silenciosas que lamen el cristal, desaparecen en el vaho)

lunes, 22 de julio de 2013

(juntamos las mesas con los jóvenes conservadores a pesar de no tener nada de qué hablar, sólo por desafiarnos, sólo por aguantar eso de por qué beber tanto. la voz de anabel barea delante de mí, respondiéndole con un discurso seguro, bien estructurado a pesar de la oscuridad, mirándome los pies y las palabras)

(al gigante josh charles lo encuentran ahora y sale en las noticias, ha pasado veinticinco años enterrado bajo la grava del patio del colegio, en el permafrost, las imágenes de su cuerpo en un bloque de hielo de estructura perfectamente rectangular)

(despierto y sé que mi madre ha muerto una vez más, pero esta vez estoy tranquilo, en paz con ella y con lo que esperaba de mí)

domingo, 21 de julio de 2013

(sólo soporto las celebraciones familiares si hay alcohol. como en silencio, todo el mundo habla, los cuchillos no están afilados y cortar la carne se convierte en una odisea. la cabeza se me borra un poco de los hombros y recuerdo cuando ayer escuché true faith después de cien años debajo del agua, bofetadas y equilibrios)
(la chica lleva una camiseta azul demasiado grande, un azul eléctrico con un transfer gigante que dice wipp express, pantalones negros, sandalias, uñas recortadas con cuidado, el pelo recogido en una discreta cola de caballo, un pequeño bolso negro en el hombro mientras sube la rampa hasta el supermercado, la vida en el pasillo de los detergentes, cambiar de canal vertiginosamente sólo nos devuelve una y otra vez al punto de partida)

sábado, 20 de julio de 2013

(estoy en la cárcel y no es muy diferente del estudio donde todavía trabajo, grandes pantallas azules en las que una barra se desliza lentamente, indicando un proceso que no hay que interrumpir, alguien llama por teléfono, traerán colchones nuevos y hay que pagarlos al contado, antes todo era mejor, una vez llevamos tres contenedores hasta una isla y un ingeniero nos pagó ciento once mil euros, estaban llenos de almohadas, había dedicado su vida a las patentes, dice el transportista, es otra calle sin salida, añade, despierto)

(el día clarea, cuarenta y tres, treinta y siete, veintisiete, cuarenta y uno, setenta años es toda una vida, setenta años en el infierno, sonriendo a mi pesar)

viernes, 19 de julio de 2013

(son los pasillos de un concurso de televisión pero aquí lo llaman hospital, pasillos infinitos y idénticos y puertas que no puedo abrir con voces encerradas detrás, tengo botellas de agua para beber y están aquí y allí)

(detrás de la terraza hay un bar donde los skinheads beben dobles pintas de esa stout. le pido media al camarero de las ray-ban clubmaster y despierto volviéndome loco de frío y ganas de mear)

jueves, 18 de julio de 2013

(hay un muro y unas escaleras que lo recorren y detrás una casa abandonada, armarios altos y llenos de comida, fruta seca, sopa en jarrones de cristal sellados con piel fina y cuerda y cera, quién vivía aquí, una mujer que enterramos después de la última gran guerra)

miércoles, 17 de julio de 2013

(la piel de pintura fría que se forma en el último bote y que rompo con un cuchillo antes de empezar a arañar puños en el culo de mi amor y niebla de hollín sobre el último lienzo en blanco)

martes, 16 de julio de 2013

(llorar mirando las fotos de los muertos, la estela de calor atroz, las horas sucumbiendo en la avalancha mientras la pantalla vibra con la voz de àngels, hablar por hablar, hablar salpicándome la cara de palabras que nadie necesita, instrucciones para un motor a punto de estallar)

lunes, 15 de julio de 2013

(deberías leer a bolaño, dice el fantasma de roberto bolaño mientras los retortijones me vacían las tripas por quinta vez en el día, silbando a través de la puerta cerrada, apagando la luz)

(deberías leer a bolaño porque pepa lee a bolaño en los aviones, porque tania lee a bolaño mientras llora, porque mi madre desnuda lee a bolaño después de vomitar las últimas pastillas del día. deberías leer a bolaño porque los paquistaníes aprenden el funcionamiento del mundo con los detective salvajes, deshuesan la carne en movimientos húmedos, poéticos, precisos y preciosos. sólo por esas gafas de mierda que tenías cuando tenías quince años deberías leer a bolaño, dice mi madre con la boca fría y temblorosa, boca de ortodoncias y sarro viejo lleno de animales. deberías leer a bolaño, deberías aprender a escribir bolaño sin juntar las letras, sin romper el papel, sin clavar el lápiz en el suelo, deberías dejarte el pelo de bolaño en la cabeza hasta que arda, deberías inventar las mismas palabras que bolaño, deberías pelearte con el oro y la electricidad recorriendo el cuerpo santo de roberto, amén)

domingo, 14 de julio de 2013

(no quiero dormirme porque sé que hay alguien más en la casa y tengo miedo, miedo de estar con las puertas abiertas, las ventanas sucias de insectos que se estrellan, miedo del teléfono y del ruido sordo del ventilador removiendo el mismo aire caliente una y otra vez, del sudor en las piernas y del mordisco de los perros y de cualquier viaje a las estrellas junto al bolaño de los cojones)
(sueño con un documento monstruoso de indesign donde hay que cambiar las páginas de sitio una y otra vez, páginas granates con letras blancas por páginas granates con letras amarillas, piscinas con insectos ahogados, el olor de la carne quemándose en el fuego, el sabor de la fruta y el postre en las hormigas. sueño o no sueño pero sí sé que hay abrazos y besos llenos de alcohol y sudor, punks tan viejos como el mundo, programas de fantasmas en xplora, miedo porque sé que no estoy solo)

viernes, 12 de julio de 2013

(habermas es inaguantable como profesor pero ahí estamos todos, escuchando sus palabras, sus silencios, su tos llena de mocos mientras se limpia las gafas antes de ir a la manifestación, cruzamos el puente empujando un carrito de supermercado lleno de cajas con bolas de cristal made in china, me despierto riendo pensando en idoia lópez riaño, es, no es, es la chica que está junto a la farola, fumando con las prostitutas colombianas, culos sobre tacones imposibles)

jueves, 11 de julio de 2013

(llego tarde a la fiesta de cumpleaños en una plaza escondida en el bon pastor, he estado bebiendo y no recuerdo apenas nada, sólo sé que tengo la bota derecha destrozada, sin apenas suela, rota en la punta, desteñida, poco a poco voy recordando, quizás frené utilizando ese pie mientras íbamos en moto, no sé, alguien ha violado a una deficiente mental, he tapado a la chica con una camisa de cuadros. mis amigos son yonquis que mean sentados mientras piensan en quitarse una vez más, estirándose la polla para poder exprimir las gotas, está tocando un grupo de glitter rumba, el gordito y los contentos que beben su grasa, hay una parada de metro cerca y cada vez hay más gente pero intento no separarme de javi linares porque es la única opción de volver, atravesando los plátanos frondosos y la avenida que conduce hasta el pantano)

(despierto, es jueves, a veces pienso que el calor dilata los días, los convierte en montañas insalvables, fruta demasiado madura que cae limpiamente en el cubo de la basura, el sabor dulce del té tibio para desayunar, qué quiere decir volver)

miércoles, 10 de julio de 2013

(me miro al espejo y soy una mala copia de kiko rivera, una copia gibosa y sin afeitar, con mulos arrastrándose en las arrugas y el sonido de los dientes rompiéndose del esfuerzo. paquirrín volcado en su faceta como dj mientras jota peleteiro se folla a jessica bueno, el máximo interés en el papel couché. hay una gota que cae y cae del grifo de la izquierda, el del agua fría, piscinas llenas dentro de un millón de años, si fuera charles bronson me enfrentaría al peligro de desmontar el artefacto y salvar a las princesas que se esconden allí)

(la lavadora no se cansa de centrifugar, dos camisetas rojas, dos camisetas azules, dos camisetas negras, tres pares de calcetines, una cazadora que nadie necesita, una nave espacial estrellándose en roswell, mis últimas diez horas en una mesa de autopsias, el fantasma de las vacaciones sonriendo junto al fantasma del despido, del dinero en un sobre de papel milimetrado, de los viejos enfermos pasando a través del aro en nuestro circo del sol)

martes, 9 de julio de 2013

(sueño que me corto las uñas y son recortes blandos llenos de hongos, polvorientos y difíciles en un montoncito que crece y crece a pesar de mi torpeza con el cortaúñas. sueño que me sangran los dedos y antes de eso, la boca llena de amor al respirar)

(y media rodaja de limón en la copa donde me sirvo el vichy, paco vendrá dentro de tres minutos, en la mesa de al lado está esa chica que no sé cómo se llama, camiseta negra de tirantes con corazones de lentejuelas doradas en las tetas, ya tiene dos hijas y un smartphone que toquetea mientras las niñas juegan con una pelota rosa)

(y la muerte de diógenes hace unos días, los vecinos llamaron al ciento doce cuando el calor disparó la podredumbre, desde esta mesa puedo ver la ventana de su habitación, ahí, justo encima de la panadería. pienso en miquel bauçà y en la última vez que nos vimos —ambos cruzábamos el puente— y en esa otra en que me invitó a cenar hace quinientos años, algún día me invitarás tú, dijo, no, no es así, el mundo desaparece cada día un poco más, se convierte en un laberinto del que es imposible escapar a pesar de los muchos vuelos en avioneta, de los viajes a puerto montt, de los vasos llenos de ojos de cristal)

(pero es algo que no sabes, restos de comida en el plato antes de elegir dormir para siempre)

lunes, 8 de julio de 2013

(howe gelb preside la mesa de las princesas, todas con vestidos floreados que disimulan las manchas de sudor, diminutas cazadoras tejanas de fantasía, la conversación encharca el silencio y el sueño, vuelvo a pensar en henry darger y en todas esas mujeres que esperan ahí a ser quemadas vivas, sonrientes, incapaces de saltar por la ventana, romperse los tobillos, salvar el corazón)

sábado, 6 de julio de 2013

(el hombre arrastra una turbina de avión, espera en un semáforo, padre claret es una avenida desierta a las cinco de la mañana. la colombiana de tetas gigantes baila en la meridiana, nadie quiere dormir, sólo vomitar para seguir bebiendo)

(la mujer joven bosteza al volante. podríamos matarnos ahora mismo, sólo tendríamos que entrar en el circuito, dice. suenan sirenas y uno imagina adolescentes borrachas avergonzándose del embarazo, shorts escasos antes de estallar en una constelación de polvo rojo, camino de algún sitio donde den comida las veinticuatro horas)

(si lames una piedra como ésa tienes infinitas bolas extras. a cambio, sólo serás un peluche lleno de explosivos que nunca viajará en primera clase)

(taxistas paquistaníes, líneas amarillas en el gps, mis pocos pasos se mezclan con los gritos de la vecina avisando a la policía, zorra de cien años y ganas de joder)

(fin, porque me miro al espejo y el fondo me toca)

viernes, 5 de julio de 2013

(por la puerta de la carnicería moderna de rafa sánchez —velas, cojines, cócteles de moda, música de tintineo— entran todas las mujeres que amé; a algunas las conozco, a otras no)

(hablo con mi madre y tengo miedo de su beso, de su pijama de ositos, de su bolsa de colostomía medio llena. la mujer de los tacones azules prepara un brunch, carpaccio de bebé elefante, dos años en el vientre de su madre para acabar en el plato de un imbécil. los crían cerca de londres, dice rafa, se adaptan por el clima, la carne es tierna y suave en las caderas, el recto es delicioso con verduritas, sólo hay que atreverse)

(trabajé de puta durante tres años, dice maría. no sé qué decir, la abrazo, beso sus mejillas, pienso en sus orgasmos. sé que también está júlia pero no consigo encontrarla: una nube de cuerpos incómodos me apretan cada vez más, despierto, es viernes, tengo diez minutos para raparme la cabeza)

jueves, 4 de julio de 2013

(mi primer día entre los biólogos de la calle floridablanca son de camisa blanca y corbata con un estampado oscuro como el ladrido de un perro, lazo que encierra el único secreto del universo, el que late como un esfínter o un corazón hambriento. y hay un espejo y mi imagen sudorosa y un número en mi brazo, tres seis nueve cero, tatuaje que indica quién soy, de dónde y hasta cuándo)

miércoles, 3 de julio de 2013

(cantan canciones en afrikáans con el cielo gris lleno de aviones, entonces vuelvo a despertar y las ventanas están abiertas y los ordenadores apagados y una voz en el piso de arriba me recuerda que no estoy solo, vuelvo a dormir, vuelvo a empañar el cristal con mi respiración)
(sueño que vuelvo a la universidad por siete años más después de siete años y la clase apesta a insecticida y hay una cama de sábanas azules y sucias, sábanas encharcadas de huesos y las cenizas del amor de mi vida; entonces despierto y pienso en àngels y en sus dientes hinchados y en cómo respira y suda detrás de mí, cómo se empeña en darme por el culo, caminando deprisa, pies como diminutas pezuñas pintadas de rosa)
(me veo a mí mismo como una sombra que camina sin hacer ruido a través del patio de gravilla, que abraza a sus amigos, que bebe demasiado mientras el bajo de los pantalones se ensucia con el betún de las botas, que se esfuerza en sonreír mientras tiffany mynx jadea sobre una colcha color arcoiris y las voces cuentan los segundos que faltan para la gran explosión)

martes, 2 de julio de 2013

(la tarde es agradable porque trabajamos con las persianas bajas, en silencio, con los ventiladores encendidos, pintando las letritas de colores y poniéndolas en su sitio, ahí, en la rejilla base, ajustadas con pie de rey, desconectando durante rato, pensando en esa vez en la playa o en cómo soy de feliz cuando duermo o en esa canción que me martillea la nuca desde hace días, algo así como días de sol perdidos entre un desierto y el barranco hasta que nos despedimos a las seis)

(en el correo electrónico hay un video de un chiquillo que chapotea contento en una bañera azul, tiene mis mismas orejas, quizás muera en el próximo vietnam)

lunes, 1 de julio de 2013

(dormir, despertar sin piel, pedir socorro, enseñar los dientes, feliz lunes)

domingo, 30 de junio de 2013

(despierto y me concentro en una canasta, en lanzar dejando los brazos sueltos, una y otra vez la pelota perdiéndose, estallando, entrando limpia, lanzar hasta que los codos me duelen, también los brazos y la espalda, lanzar hasta que es de noche y el movimiento mecánico sigue, perpetuándose en el tiempo, lanzar hasta que me quedo dormido y sueño con unos niños sin ojos que lloran porque no quieren ir)

sábado, 29 de junio de 2013

(creo que me gusta la frente de miquel deyà y lo que se esconde en su cabeza. creo que no hay nadie mejor para editar 666. creo que tengo suerte y las costillas arañadas de amor)
(sueño que robo las cartas de tarot y los cuchillos y es imposible escapar sin que los pequeños gitanos lo sepan, me señalan por la calle y los túneles, putos chivatos, nunca llegaré a casa de marta por mucho que corra porque me atraparán los gordos del parque y entonces las duchas)

domingo, 23 de junio de 2013

(prométeme que nunca dejarás salir al demonio y que las moscas nos ahoguen, prométeme que iremos lejos aunque no sepa cómo seguir fingiendo y el viento sobre el trigo salvaje antes de despertar)
(y la mesa de las inglesas con el coño lleno de modales y té chai mientras sus cachorros se rebozan en el parque, el hombre de la herida en la pantorrilla, atroz cráter de carne sucia, la mujer griega de las uñas rojas que bebe café a la hora de comer, si tuviera una pistola quién sería primero, sería)
(interpol en la cabeza todo el puto día y los machos jóvenes de la mesa que está detrás hablan de una isla en costa rica, pantalones anchos y scooters y el cuidado para dejar que la mierda nos vista de pedigree, otra cerveza, otra cerveza más, no volver a comer nunca y ver cómo el espejo cada vez devuelve una imagen más triste, más ceniza, más charco de semen en el suelo de la funeraria)
(cenamos nachos con queso, cenamos ensalada, hablamos de raymond carver y del presidente aznar, un trocito de martha marcy may marlene, de sean durkin, un trocito porque el streaming empieza a fallar y mejor bajarla, sí, el peor fin de semana de la historia en las salas de cine, seguimos cambiando de canal, llovizna un poco y ensucia el suelo, claudio se levanta a las tres de la mañana y enciende la luz del pasillo, gemidos en el bloque de enfrente, la vida y el laberinto y los túneles cuando te meten la polla hasta el estómago, pienso en salir a correr y pienso en isaac y en su hijo y en su esposa y en su hermano y en su piso diminuto y en su colección de singles de nirvana y de robots y de cómics y de cosas inservibles y nada de eso consigue cerrarme los ojos y callarme la puta tos)
(todos queremos ser ninja y contonearnos mientras esperamos que se ponga verde en el semáforo, sonriendo con cara de demonio y colmillos de oro y la cabeza llena de mierda, caminar entre la gente a martillazos, huracanes y sudor)

jueves, 20 de junio de 2013


miércoles, 19 de junio de 2013

(hablo con albert mientras fuma y bebe, dos niñas desnudas juegan a meterle cubitos de hielo por la camiseta, el rey de la paciencia y del desierto, el sudor me moja el pecho, me miro los pies y las sandalias, me siento ridículo, viejo, cansado, la chica con el pelo de dos colores tiene la boca llena de piercings, imagino sus orgasmos mientras sergi trastea en un portátil viejo y ruidoso, me incomoda encontrarme con caras conocidas, apuro mi vaso, tomo notas rápidas del trabajo a realizar, las niñas corretean por el patio, juegan con pompones y guirnaldas, pienso en henry darger, en rafa corriendo por la nieve, en lo que significa un bebé en mi pecho, pequeño lechón furioso creciendo demasiado deprisa, amenazando con morder)

(como sandía, hace años que no como sandía, la mezclo con yogur y es más soportable, pienso en piedad, siento pena y cansancio, mañana es jueves pero hoy hay baloncesto y en diez minutos estaré mirando cómo lanzan y lanzan a canasta y las cabezas estallan contra el hierro)

(los días se eternizan, se agotan, se deshacen sobre el teclado y nunca dicen nada, tapo la webcam con una tirita mientras me masturbo, cuántas lágrimas de oro)

sábado, 15 de junio de 2013

(sueño que la fiesta de fin de curso será en la piscina, en todas esas terrazas junto al mar, las aguas oscuras y tranquilas, bucear mientras no hay nadie, ya llegan las chicas borrachas y nado en calzoncillos, soy casi invisible al caminar entre la gente, seguimos bebiendo gintonics en copa balón, ginebras elegidas con mimo antes de la lluvia)

(porque llovía a cántaros y estábamos en la barceloneta, intentando encontrar el mejor café del mundo en una tienda de ropa usada)

(pero ahora estamos escondidos bajo el cuarto de las fotocopias y la niña y yo nos abrazamos y ella trenza sus deditos en los míos y sopla en mi cuello y siento una paz extraña que se desvanece cuando ella dice ahora tienes que frotarme, para que sea perfecto tienes que frotarme)

(y es entonces que me aparto y vuelvo a la piscina atravesando un túnel, descolgándome por las terrazas porque sólo es un salto, apenas dos metros, despierto cuando los chicos franceses han tomado el camino de huida con sus labios pintados)

(la amoxicilina licúa las tripas, la fiebre, la tos; algo me tiembla en el pecho cada vez que respiro, como si otro monstruo estuviera dentro de mí, apretándome los pulmones, sonriendo mientras camina deprisa y escupe blanco y espeso)

domingo, 9 de junio de 2013

(tiene que haber una máquina en algún lado, una máquina contenta y un enchufe y un cable y electricidad a trompicones)

sábado, 8 de junio de 2013

(los sobrecitos de bisolgrip y la respiración difícil y los ojos calientes y llenos de peces de colores mientras llueve fuerte y las gotas en la espalda a pesar del paraguas, la chica de la farmacia de rodillas en un taburete y el sol que ahora estalla en el cielo sin saber por qué)

viernes, 7 de junio de 2013

(animal en crisis, nervioso y llorica en la cola del matadero)

jueves, 6 de junio de 2013

(la voz de àngels retumba y rechina en mi cabeza, me cierra los ojos, me empapa la piel, diez horas junto a una persona que no se calla nunca, que habla a gritos aunque esté fingiendo silencio detrás de su pantalla llena de marcas de dedos, dedos como pequeñas pollas sin circuncidar. llevo una camisa marrón y pienso en la última vez que fui feliz de verdad y soy incapaz de recordar cuándo)

martes, 4 de junio de 2013

(una mujer en la plaza de la catedral me pide dinero sollozando, limpia, aseada, con gafas de gruesos cristales y una blusa de punto a rayas amarillas, le doy todo lo que llevo en el bolsillo, poco más de noventa céntimos, la mujer cuenta las monedas en la palma de su mano, las vuelve a contar y me dice que es poco, que necesita más ayuda, no sé qué decir, pienso en la lata de trina que he comprado al salir del uk look y entonces sí hubiera sido un poco más, un euro con cincuenta, apenas nada, si lo piensas un poco sólo es sudor frío en la nuca)

(quique está hinchado como un sapo y apesta a alcohol y me cuenta algo sobre catorce millones vendiendo jingles para la sgae, canciones para melendi o el canto del loco, algo difícil de creer cuando ves su mano derecha llena de cicatrices púrpura, una mano que suda y delira y apreta la mía al despedirse, un placer, un concierto, una stratocaster del sesenta y tres que ni por un millón)

(la bolsa con la cara de david beckham ahora está vacía en el suelo, el disco duro vuelve a estar encima de la mesa, se llama vladivostok, un lugar hermoso al que huir sin que nadie se dé cuenta)

jueves, 30 de mayo de 2013

(hay una bolsa de plástico con asas rojas en el suelo de la habitación desde hace días, david beckham y su cuerpo perfecto según el credo de h&m. dentro de la bolsa hay un disco duro externo, un toshiba con mi vida en cajitas y cajones, mi vida frente al espejo, mi vida hecha palabras y imágenes y sonidos, mi vida organizada en carpetas y ataúdes que se contienen los unos a los otros en un bucle infinito, una espiral sin escapatoria posible, una carretera perfectamente circular, una trampa para osos en un bosque sin fin)

(en les revenants, el pequeño victor se abraza a su hada, simon persigue a adèle, camille ama a fredéric, serge sigue matando. cada personaje intenta seguir con su vida exactamente en el punto en que terminó, ignorando que ya no hay lugar para ellos en el mundo de los vivos)

domingo, 26 de mayo de 2013

(el arroz hierve a fuego vivo en la cocina, el día gris que a ratos se rompe, el sol despierta una mariposa blanca que tiembla en la pared, el tíbet atrapado en la televisión, domingo y resfriado, correos electrónicos de jordi font desde honduras, daniel en el teléfono, frases inconexas en la cabeza, los días de lluvia que vendrán y que alguien señala como los peores de mi vida)

sábado, 25 de mayo de 2013

(un dni es un trozo de plástico, un nombre ante el que levantar la vista, una fecha que celebrar con costuras en la boca, una raya, otra raya, una dirección, un lugar donde vivir con miedo, otros nombres que significan un pasado, una mujer y un hombre que follan y huyen y lloran, una foto en un día de lluvia, camisa blanca, chubasquero, una secuencia de números tatuados en el brazo)

jueves, 23 de mayo de 2013

(hay algo que apesta dentro de mí y en el nudo de sábanas, algo que apesta pero sonrío, sonrío todo el tiempo, sonrío tanto que soy capaz de engañar al mismo espejo aquí, ahora)

domingo, 19 de mayo de 2013

(la presentación de un libro con relatos de nueve personas, josé puente es uno de ellos, la portada es blanca y tiene plumas azules y húmedas, estoy con pedro arrabal y él no puede resistir la tentación de desvelar mi nombre, toco su brazo, toco su vientre mientras me marcho avergonzado, camino calle arriba hasta tallers y es entonces que estoy en la calle ample y si sigo hasta el final está la calle entença y si sigo hasta el final está la modelo y estoy perdido porque he caminado en círculos y hay tanques y una chica que estudiaba con nosotros, mari carmen yáñez, caminando desorientada y con la medicación en el bolsillo de la cazadora de piel)

sábado, 18 de mayo de 2013

(la niña finge hablar por teléfono, un nokia antiguo de color plateado, no debe tener más de seis años, viste gabardina y bolso a juego, camina de puntillas como si llevara tacones y no converses, pienso en su madre ausente, en la niñera que recorre pesadamente el pasillo de la carne en el mercadona, en suri cruise y en todas esas niñas maquilladas que son el paraíso de los pederastas aquí y allá. a su lado, una mujer transparente busca entre las bandejas con pollo, me fascinan sus manos enguantadas, sus zapatos joya, sus pies perfectos y sus treinta kilos de pornografía en mi cabeza)
(sueño que tengo un pequeño pulpo negro en el oído y despierto con un grito cuando lo saco y mancha la almohada de sangre y una mujer vieja y encogida abre la puerta y grito otra vez y la mujer desaparece y ya no debo tener miedo porque casi es de día pero me toco la oreja y hay algo húmedo y sordo y es otra vez el pequeño pulpo negro y grito y otra vez la mujer que abre la puerta y otra vez grito y ahora es de día y alguien levanta la persiana en el piso de arriba)

(scroll en la edición electrónica de el país —puta mierda de periódico, animales de costumbres—, correo electrónico, té caliente y ropa sucia)

jueves, 16 de mayo de 2013


miércoles, 15 de mayo de 2013

(hay un muro en la casa usher y se rompe, el corazón no aguanta la presión, estalla mientras el teléfono suena y suena, llueve cada vez más fuerte)

sábado, 11 de mayo de 2013

(hay un plano de una ciudad desconocida, podría ser londres, tiene un montón de puntos señalados con adhesivos rojos y amarillos, cajas con cartas agrupadas, son más de dos mil quinientas, empiezan las vacaciones, sueño que el sexo de jose no me da asco y lo atrapo en mi boca y ella me mira y me siento vivo, hay millones de escarabajos rinoceronte que despedazan cuervos y gaviotas en el parque, caminan en procesión con las alas y las plumas y los pechos y las patas y los picos, los miramos a través del cristal, estamos a salvo porque los niños duermen y en el suelo sólo quedan restos de pequeños animales pisoteados, tengo familia, tengo hijos, tengo una mujer que me quiere y algo por lo que luchar hasta que despierto)

viernes, 10 de mayo de 2013

(pasamos la tarde en la pista vieja, lanzando a canasta y hablando de tías, tenemos dieciséis años, sudamos y corremos, botamos rápido, saltamos, somos amigos, confiamos, nos queremos, ahora sólo sonreímos con miedo por si alguno de nosotros aminora el paso al saludar)

martes, 7 de mayo de 2013


sábado, 4 de mayo de 2013

(mi amor)
(nadie está nunca tan cerca)

miércoles, 1 de mayo de 2013

(días y pausas después de once meses de trabajo. si me quedo dormido sueño que estoy el final de la escalera en el estudio, a punto de abrir con las llaves en la mano, es de noche, la luz está encendida y un hombre de espaldas ahí, a tres metros y dieciséis escalones, un hombre como una sombra o un bulto que respira plomo y sube deprisa, sin darse la vuelta, despierto gritando, miércoles de ceniza)

domingo, 21 de abril de 2013

(fin)

jueves, 18 de abril de 2013


martes, 16 de abril de 2013

(cría cuervos y bombas sobre boston, los pies llenos de heridas, trabajo y estornudos, los días en la papelera, lanzo a canasta, podría pasarme la vida entera lanzando a canasta, sin mirar, sin ojos, chorreando sangre sobre la pista de cemento, en silencio, sólo escuchando todo lo que sucede dentro de mi cabeza y apenas puedo controlar)

domingo, 14 de abril de 2013

viernes, 12 de abril de 2013

(sueño con lourdes, es casi como la primera vez que nos vimos y vuelvo a sentir amor, tiene las piernas peludas a través de las medias de rejilla, la cola de animal, el ruido del restaurante y la selva bajo la vía del tren)

miércoles, 10 de abril de 2013

(sueño con perros, perros pequeños y grandes, acaricio la cabeza de un galgo que tiene carita blanca y negra de mujer y me lame la cara y las manos y siento tanta ternura)

lunes, 1 de abril de 2013

(sueño que cojo la comida que tiran otros en las papeleras a la salida del centro comercial, trozos de pastel de colores brillantes que me llenan la boca y que me ahogan y toso y escupo, que subo tramos de escaleras hasta la última puerta y allí me abraza el gigante danés de las películas donde follan niños y viejas sin carne y no siento asco y al contrario)

(me miro al espejo y soy sólo piel que enseña una lengua negra y no es un sueño)

sábado, 30 de marzo de 2013

(la peor versión de mí mismo sonríe en el espejo, enseña los dientes, abre los ojos hinchados, respira y miente al mismo tiempo, sueña con taxis que atraviesan puentes, ríos y ciudades, saca la lengua y todos los niños lloran hasta desaparecer)

martes, 26 de marzo de 2013

(los ojos calientes mirando nada)

domingo, 24 de marzo de 2013

(nunca un tesoro como aquella noche en la ciudad en ruinas)

jueves, 21 de marzo de 2013

(los días se mueven imposibles y lentos, suena el teléfono y no hay ningún número en la pantalla, descuelgo y ya no soy yo, mi otro yo en la isla desierta, tan sólo una voz lejana y fría, mecánica en sus palabras, veintiséis segundos de conversación y tristeza al colgar y desaparecer)

sábado, 16 de marzo de 2013

(siento que los intestinos me cuelgan entre las piernas y que delante del espejo soy otra mancha en el mantel, fin de semana para ahogarlo como se ahogan los bebés que uno no quiere)

lunes, 11 de marzo de 2013

(sueño con una chica bajita de tetas grandes, ella cuida mis hijos y vende bisutería, los niños no existen pero ella los cuida, pasea en un carrito vacío por la feria, entre la gente, mientras busca a su novio, alguien con manchas en la piel, como una persona dálmata que carga grandes bolsas de plástico hasta el muelle)

(hay coches que se hunden en un mar poco profundo, aguas negras y rizadas contra una pantalla de televisión o un muro de cristal negro que abarca todo el horizonte)

(hay un hombre que mata una mujer y otra y otra más y sube las escaleras corriendo y cierra la puerta y lunes otra vez pero con los ojos hinchados como pollas)

sábado, 9 de marzo de 2013

(sudar y sudar, sudar hasta empapar la tela, metal y piel y la curva en el espacio)
(de la misma manera que nadie tiene en mente que el padre de larry bird se voló los sesos el tres de febrero de mil novecientos setenta y cinco)
(nadie recuerda a dale ellis ni a tim spall haciendo de clifford gumbell)
(porque ojalá tu voz no fuera mentira)
(porque no puedo llorar más, ostia puta, tanta hambre que el amor famélico cuando te sueño, tu voz viniendo a través del bosque y el metal, de los huesos, de todas las mentiras porque nunca podrás saber ni ser)
(y todas estas lágrimas a trompicones, a cuchilladas, mientras estallas en colores y todo vuelve a la nada, porque morir de hambre es)
(el asma me respira, amor, ahogándome, hundiendo el aliento en el barro, la puta tierra húmeda, ojalá pudiera hacer como que nunca viniste, tan lento que todo son puños en el vientre)
(examinamos detenidamente el último vuelo de michael jordan en una pantalla de color sepia, la mecánica de tiro de larga distancia de larry bird, sacando el balón desde muy atrás, sin saltar apenas, comemos verdura con palillos, despertamos con diarrea y sólo tenemos un cuerpo, uno que tiembla un poco en el espejo, con la cabeza llena de canas y un herpes en los labios, no te acerques nunca porque me vencí)

jueves, 7 de marzo de 2013

(todas las palabras están ahí, encima de la mesa, húmedas y viejas, deshaciéndose si las tocas)

martes, 5 de marzo de 2013


sábado, 2 de marzo de 2013

(todo está dentro de la cabeza. aquí amo, quiero, follo, odio, miento, vivo, soy feliz hundiendo las manos en una tierra húmeda llamada futuro. el resto del tiempo sólo es ficción y canciones de dirty beaches)
(escucho tame y lo escucho sin parar, una y otra vez, mientras escribo, cantando en voz baja, molestando con golpecitos en la mesa, got hips like cinderella / must be having a good shame / talking sweet about nothing / cookie i think you're / tame)

(i'm making good friends with you / when you're shaking your good frame / fall on your face in those bad shoes / lying there like you're / tame / uh uh uh / tame, palabras como cuchillos mientras busco otro agujero en el que esconder el oro)

(palabras como horcas, ahora que nada)

viernes, 1 de marzo de 2013

(sueño que hemos hecho el mapa más grande del mundo y sólo queda colocar la última ciudad, firnac, en algún punto cerca de marsella. sueño que hay una fiesta de celebración con grandes platos de comida y bebida para todos. que hay una feria y una pancarta en la que falta el punto de la i y hay que ponerlo. adolescentes que se comportan como matones, algunos de ellos con perros y trajes de cuero que imitan uniformes de la ss. que juan macanas tiene una brújula mágica de cuando estuvo en holanda y allí firnac no existe)

(despierto, la lluvia contra la ventana, viernes repetido)

jueves, 28 de febrero de 2013

(ojalá te ayude a respirar y arder / sin dejar rastro)

lunes, 25 de febrero de 2013


(sueño que los restos humanos que encontramos en la cueva de xochimilco son mucho más modernos de lo que creíamos, apenas quinientos años, nada que haga tambalear las teorías sobre la evolución de las especies —darwin y grant-murray— que nos enseñaron en el colegio. sueño que mi madre tiene vértigo y se empeña en querer lavarse sola y aguanto su cuerpo mientras llega la ambulancia y los dientes se le caen sobre mi pecho mientras un tumor le crece dentro de la boca, apretándole las encías. sueño que llamo al trabajo y todos lloran. despierto y son las ocho)

(son huesos enterrados en el barro; como mucho, huesos de español hambriento de oro)

sábado, 23 de febrero de 2013

(sueño que he vuelto a casa de mireia y el suelo de la habitación está lleno de moscas demasiado pesadas para volar, moviéndose lentamente, pegajosas entre ellas, intento no pisarlas mientras busco el insecticida pero tengo los pies llenos de sangre)

jueves, 21 de febrero de 2013


martes, 19 de febrero de 2013

(duele)

jueves, 14 de febrero de 2013

(one thousand miles an hour / i'm just like anyone / i want to feel / the road of tar beneath the wheel named extinction / and evolving from the sea / would no be too much time for me / to walk beside you in the sun)

martes, 12 de febrero de 2013

(nos desangran, la historia interminable)

domingo, 10 de febrero de 2013

(la pena es un perro pequeño que lame mis manos y me excita y me hace llorar sin que nadie se de cuenta, claro, están todos hablando a la vez y son fantasmas atados a mí)

sábado, 2 de febrero de 2013

(pienso en miguel ángel blanco y en todo lo que somos capaces de aguantar. aprendemos a respirar la mierda que nos rodea y asumimos el statu quo con la alegría de los terneros en el pasillo del matadero. siento asco y desesperanza: todos nuestros pasos nos llevan en una única dirección, la del callejón sin salida, y allí nos apretamos, nos quejamos, buscamos calor y afecto, engordando de puro miedo y asco hasta que el matarife sonríe y se acerca)

jueves, 31 de enero de 2013


sábado, 26 de enero de 2013

(la ciudad enferma de gente enferma; las venas, de añoranza)

viernes, 25 de enero de 2013

(destruirlo todo, las sonrisas de los niños de ojos negros, el amor incondicional y el mentiroso, las caritas de perplejidad, los labios pintados, el cacheo de última hora, las lágrimas y el triunfo, todas las estrellas y el bosque cuando ya no queda nada más porque hasta los huesos arden)

jueves, 24 de enero de 2013


(seis millones de parados)

(sueño que apenas tengo dinero en el bolsillo y soy mucho más joven que ahora y quiero comprar algo y no sé el qué, cualquier cosa que me haga feliz, y paso todo el tiempo sentado en una zapatería, incapaz de moverme, viendo como todo cambia a mi alrededor y ahora venden ropa, pantalones vaqueros, camisas, zapatillas, pequeñas ruedas de skate y la dependienta que se maquilla demasiado tiene una risa escandalosa y no me atrevo a salir ni a volver)

(ahora camino por la calle hospital y no encuentro la puerta en la que entra la llave que llevo en el bolsillo, esa debería ser mi casa)

(ahora estoy en el coche y tengo que conducir —algo recurrente: un vehículo pequeño, sólo dejarme llevar y todo sale bien, siempre sale bien— pero esta vez algo se descontrola en el semáforo de la avenida primavera y provoco un accidente y un hombre es arrollado en su pequeña moto por un camión viejo, de esos redondos y oxidados. el hombre tiene hijos, dos gemelos suecos de doce años que ahora vivirán conmigo y mi extraña familia de viejos maricas que abusarán de ellos vistiéndolos de niñas en las fiestas y obligándolos a lamer los culos del peor de todos, el abuelo en silla de ruedas, a pesar de sus llantos y sus caritas de asco y pena, espectáculo al que asisto con horror y fascinación)