mi polla antes era un cuchillo, pero ahora es un animal muerto. mi polla apesta como apesta todo lo que tengo dentro de la cabeza. no me atrevo ni a tocarla y cuando quiero mear, lo hago sujetándola con un trozo de papel higiénico. después me lavo las manos y el olor del jabón me llena el alma. en la radio suena una canción de aztec camera, somewhere in my heart, y es como haber retrocedido veinte años
(martes, el último día del mes, día de cobro, nómina puntual, mediodía, treinta grados. el sol casi en vertical sobre nosotros. en la grada, una chica solitaria me anima a seguir corriendo, tiene una fe ciega en mis posibilidades, sonríe todo el tiempo y me da fuerzas con su voz. sé que esta vez no puedo fallarle)
martes, 30 de junio de 2009
lunes, 29 de junio de 2009
domingo, 28 de junio de 2009
dos semanas más tarde. estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película porno. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una televisión encendida, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. dos latas de cocacola y dos quintos antes de que el domingo se acabe y te dejo cuarenta céntimos a deber, paco, ya te los pagaré mañana
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y jose allí, mirándome a los ojos, dándomelo todo en su abrazo)
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y jose allí, mirándome a los ojos, dándomelo todo en su abrazo)
sábado, 27 de junio de 2009
armageddon siempre consigue hacerme llorar. puta película de michael bay, puto bruce willis, siempre salvando al mundo, putos diálogos de mierda, puta fantasía de ciencia ficción, putos valores, puta moral. odio que siempre me deje con un nudo en la garganta. odio no entender por qué los ojos se me llenan de lágrimas con algo así de asqueroso. definitivamente, algo dentro de mi cabeza no funciona como debiera
(ayer juank y yo estuvimos en el sidecar. cervezas, palabras y música que se juntan en una neblina de recuerdos. el día de la muerte de michael jackson, concierto en la peor sala del mundo: anímic, nueva vulcano, nisei y za, una colección de chistes recurrentes en formato escena independiente. lo mejor: compartir la noche con alguien a quien realmente quiero. lo peor: el asco y el odio que siento hacia casi todo)
(ayer juank y yo estuvimos en el sidecar. cervezas, palabras y música que se juntan en una neblina de recuerdos. el día de la muerte de michael jackson, concierto en la peor sala del mundo: anímic, nueva vulcano, nisei y za, una colección de chistes recurrentes en formato escena independiente. lo mejor: compartir la noche con alguien a quien realmente quiero. lo peor: el asco y el odio que siento hacia casi todo)
viernes, 26 de junio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
esta tarde he visto sex, lies and videotape, de steven soderbergh. creo que es una de mis películas favoritas, un devastador estudio de la miseria que se esconde detrás de las relaciones de pareja, algo en lo que he pensado mucho hoy
(parece que va a llover, dice ann en la última escena, cuando ya ha pasado todo, sentada en la escalera del porche junto a graham, que le acaricia los dedos y sonríe)
(parece que va a llover, dice ann en la última escena, cuando ya ha pasado todo, sentada en la escalera del porche junto a graham, que le acaricia los dedos y sonríe)
miércoles, 24 de junio de 2009
la noche más corta del año y los amigos de míriam —ámbito amigos— beben tanto como pueden beber los amigos de cualquiera. nos quedamos en la terraza hasta casi las tres. no hablo, en especial cuando sale algún tema espinoso, tipo inmigración en l'hospitalet. tengo una botella de pacharán para mí solito, todo el hielo de groenlandia y una botella enorme de cocacola para hacer guarradas y montarme mi propia película
(en ella, estampo a ramón contra el espejo de la entrada por algo vago relacionado con noemí, la del vestido evanescente y que tantísimo me recuerda a yolanda)
cuando ellos se van —míchel, isa, david abarca y los ya mencionados ramón y noemí—, nosotros recogemos todo, cargo el lavavajillas y dejo abierta la puerta del patio para que esté todo ventilado por la mañana. una ducha, toalla verde y a dormir
(en ella, estampo a ramón contra el espejo de la entrada por algo vago relacionado con noemí, la del vestido evanescente y que tantísimo me recuerda a yolanda)
cuando ellos se van —míchel, isa, david abarca y los ya mencionados ramón y noemí—, nosotros recogemos todo, cargo el lavavajillas y dejo abierta la puerta del patio para que esté todo ventilado por la mañana. una ducha, toalla verde y a dormir
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
(vuelvo a soñar con niños. pol, el hijo de inma y ernest, pinta carreteras con tizas de colores en el suelo de una habitación amplia, luminosa. primero el trazo, después el interior y los borrones con las manos. carreras de coches, chapas de refrescos y golpecitos con el dedo. ambos reímos, me gusta ese niño, es cariñoso y poco hablador, además de muy guapo)
(tiene una herida en la pierna, en el interior del muslo, como un corte que no sangra, con los bordes blancos inflamados y profundos. cómo te has hecho eso? no responde. es imposible que no le haga daño y sé que hace un rato no la tenía)
(vuelvo con yodo y algodón, con vendas y gasas, pero ahora la herida es más grande, mucho más. además, la carne se desprende con facilidad, como si hubiera estado hirviendo durante horas, dejando a la vista huesos y tendones, venas gruesas)
(no acierto a marcar el número de teléfono de las ambulancias. cuando al final lo consigo, una voz al otro lado me dice que tengo que llevarlo yo, que no hay vehículos disponibles. miro al niño una vez más y me echo a llorar. la piel cuelga como un trozo húmedo de goma de color rosa y suena el despertador, lunes, españa a las seis)
(tiene una herida en la pierna, en el interior del muslo, como un corte que no sangra, con los bordes blancos inflamados y profundos. cómo te has hecho eso? no responde. es imposible que no le haga daño y sé que hace un rato no la tenía)
(vuelvo con yodo y algodón, con vendas y gasas, pero ahora la herida es más grande, mucho más. además, la carne se desprende con facilidad, como si hubiera estado hirviendo durante horas, dejando a la vista huesos y tendones, venas gruesas)
(no acierto a marcar el número de teléfono de las ambulancias. cuando al final lo consigo, una voz al otro lado me dice que tengo que llevarlo yo, que no hay vehículos disponibles. miro al niño una vez más y me echo a llorar. la piel cuelga como un trozo húmedo de goma de color rosa y suena el despertador, lunes, españa a las seis)
domingo, 21 de junio de 2009
(busco a un hombre que se apellida martín, es policía y tengo un sobre para él. su dirección coincide con la de un sitio que conozco, pero hubiera jurado que allí no podía vivir nadie porque es un edificio acristalado y oscuro en el centro de barcelona, sin puertas visibles)
(ya estoy dentro, un pasillo estrecho que desemboca en un ascensor de plataforma. todo es pequeño y claustrofóbico, seis pisos hacia arriba y una puerta entreabierta. dentro una mujer con un vestido amplio y blanco, mi marido no está pero puedes esperarle. sentado en una silla, mientras una niña sin piernas se arrastra por el suelo. tiene la cabeza deformada por la hidrocefalia y me olisquea como si fuera un animal)
(espero, sigo esperando. otra habitación, otra puerta abierta y un cuerpo en la cama, otro niño con la misma cabeza deforme. está atado y tiene un catéter conectado a una bolsa de suero en el brazo. me mira y tiene los ojos grandes de una vaca, el pelo ralo y largo)
(suena el teléfono. la madre avanza por el pasillo y a través del vestido se transparenta un bulto enorme en el costado. sé que es un tumor atroz, sé que es un hermano siamés, no sé qué es pero tengo miedo)
(dejo el sobre encima de la mesa y vuelvo a estar dentro del ascensor. despierto con sensación de ahogo. son las cuatro y tengo la mirada del niño del restaurante en el que comimos ayer en la cabeza, perdida y blanca, clavándose. una silla de ruedas roja y sólidas convicciones religiosas para pensar que eso era lo que dios quería)
(ya estoy dentro, un pasillo estrecho que desemboca en un ascensor de plataforma. todo es pequeño y claustrofóbico, seis pisos hacia arriba y una puerta entreabierta. dentro una mujer con un vestido amplio y blanco, mi marido no está pero puedes esperarle. sentado en una silla, mientras una niña sin piernas se arrastra por el suelo. tiene la cabeza deformada por la hidrocefalia y me olisquea como si fuera un animal)
(espero, sigo esperando. otra habitación, otra puerta abierta y un cuerpo en la cama, otro niño con la misma cabeza deforme. está atado y tiene un catéter conectado a una bolsa de suero en el brazo. me mira y tiene los ojos grandes de una vaca, el pelo ralo y largo)
(suena el teléfono. la madre avanza por el pasillo y a través del vestido se transparenta un bulto enorme en el costado. sé que es un tumor atroz, sé que es un hermano siamés, no sé qué es pero tengo miedo)
(dejo el sobre encima de la mesa y vuelvo a estar dentro del ascensor. despierto con sensación de ahogo. son las cuatro y tengo la mirada del niño del restaurante en el que comimos ayer en la cabeza, perdida y blanca, clavándose. una silla de ruedas roja y sólidas convicciones religiosas para pensar que eso era lo que dios quería)
la plaza dura está llena de chicas bien alimentadas y chicos sonrientes que esperan las canciones luminosas de manel, el grupo de moda, píldoras pop para ilusionarnos en tiempos de crisis, la fuga de alcatraz. míriam ha quedado juliana y cien mil más, en el bar no funcionan los barriles y nos hemos encontrado con david y paco y fede, una reunión de padres de familia que libran un sábado por la noche con la excusa del concierto
seis canciones, no más. tengo las tripas agujereadas y me apetece más sofá que multitud. las chicas cantan en voz baja mientras se mecen al son de la música. guillem gisbert, el cantante del grupo, eterniza una improbable historia entre canción y canción. con david nos veremos la semana que viene y nos contaremos y me contará. es la persona más fuerte que conozco y él también ha caído, de baja y medicándose, joder, qué está pasando
míriam dormita en el sofá y yo me quedo hasta que acaba la película de la primera, steven soderbergh, george clooney y jennifer lópez en una tontería sobre robos y amores que nunca son perfectos. sábanas verdes de cuadritos y la luz que entra por la ventana es hermosa, amarilla, triste y desnuda a la una de mañana
seis canciones, no más. tengo las tripas agujereadas y me apetece más sofá que multitud. las chicas cantan en voz baja mientras se mecen al son de la música. guillem gisbert, el cantante del grupo, eterniza una improbable historia entre canción y canción. con david nos veremos la semana que viene y nos contaremos y me contará. es la persona más fuerte que conozco y él también ha caído, de baja y medicándose, joder, qué está pasando
míriam dormita en el sofá y yo me quedo hasta que acaba la película de la primera, steven soderbergh, george clooney y jennifer lópez en una tontería sobre robos y amores que nunca son perfectos. sábanas verdes de cuadritos y la luz que entra por la ventana es hermosa, amarilla, triste y desnuda a la una de mañana
sábado, 20 de junio de 2009
el hombre de negro tiene el brazo lleno de las cicatrices que te haces cuando quieres llamar la atención, cortes que sangran pero no matan, un tatuaje de amor por zofia. pienso en esa mujer, en cómo se conocieron. él juega con el móvil mientras escucha música. una fina llovizna mientras espero el autobús
míriam en la ducha, croissants para desayunar, las noticias en varias páginas de firefox, su ordenador en la mesita del comedor, el aire fresco por la puerta abierta al patio, el suelo como un espejo húmedo, sábado de junio y medallas póstumas y frases hechas, todo el peso de la ley, el camino del dolor, de su dolor
míriam en la ducha, croissants para desayunar, las noticias en varias páginas de firefox, su ordenador en la mesita del comedor, el aire fresco por la puerta abierta al patio, el suelo como un espejo húmedo, sábado de junio y medallas póstumas y frases hechas, todo el peso de la ley, el camino del dolor, de su dolor
viernes, 19 de junio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
obedecer, porque obedece el buen soldado. nuestra vida transcurre mansamente a las cinco de la tarde, en silencio ante la pantalla del ordenador, distrayéndonos, dispersándonos, babeando con los ojos casi cerrados. no puede ser sólo el calor lo que nos arranca la fuerza de las manos, los latidos del corazón, el deseo de la polla. tiene que haber algo más, algo que se esconde debajo de la cama y que cada noche se empeña en hacernos suyos, susurrándonos que no valemos para nada más que para ser oficinistas
miércoles, 17 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
la semana que viene empezamos con el horario de verano. las tardes libres al alcance de la mano, casi como cachorros que no crecerán nunca, deliciosos y tibios. así todo parece perfecto; sobre el papel todos mis sueños se harán realidad a las tres, en una historia de felicidad completa que me ronronea en las mejillas. en la práctica, todo es tan simple como bajar la escalera que te lleva al sótano en según qué tipo de películas
una gigantesca estatua de anubis en el puerto de bakú. son seiscientas mil piezas de plata que tenemos que desmontar. grúas inmensas y andamios infinitos por los que corre una legión de obreros. hay un puerto lleno de barcos esperando para embarcarlas. sé que cruzarán el mediterráneo y nosotros volveremos a casa
tengo miedo disfrazado de vértigo. un millón de kilómetros de altura. a mi lado, mohamed se cambia las botas mientras sonríe. deberías haberte comprado unas de éstas, dice. son suaves y calientes, no te puedes caer con ellas. me acompañarás después?, pregunto. sí, claro
vamos. son botas ya usadas, de color marrón. treinta y cinco euros y el pie derecho está más gastado que el izquierdo. son agradables, sólo tienes que ponértelas y dejar el dinero en el mostrador. hay más zapatos pero ningún otro me salvará la vida. el despertador hace temblar el cielo de azerbaiyán, buenos días, lunes, seis y media, me llamo phil, phil connors
tengo miedo disfrazado de vértigo. un millón de kilómetros de altura. a mi lado, mohamed se cambia las botas mientras sonríe. deberías haberte comprado unas de éstas, dice. son suaves y calientes, no te puedes caer con ellas. me acompañarás después?, pregunto. sí, claro
vamos. son botas ya usadas, de color marrón. treinta y cinco euros y el pie derecho está más gastado que el izquierdo. son agradables, sólo tienes que ponértelas y dejar el dinero en el mostrador. hay más zapatos pero ningún otro me salvará la vida. el despertador hace temblar el cielo de azerbaiyán, buenos días, lunes, seis y media, me llamo phil, phil connors
domingo, 14 de junio de 2009
estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película softcore. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una película de antena tres, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. una lata de cocacola antes de que el domingo se acabe y ya te la pago mañana, paco
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y los niños dando por el culo con los petardos más baratos de la tienda)
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y los niños dando por el culo con los petardos más baratos de la tienda)
sábado, 13 de junio de 2009
el chico increíblemente gordo se acerca a la papelera y empieza a escarbar dentro, encuentra un helado de plástico medio lleno y se lo bebe apoyado contra la pared, manchándose la camiseta. el chico tira el envase vacío y sigue caminando hasta la próxima
(la escena, que ocurre mientras espero el autobús, me fascina y incomoda a partes iguales. todo el mundo en la parada parece ignorar lo que sucede a tres metros de distancia. las negras de vestidos llamativos, el ruso de los brazos tatuados, el viejo que escucha música, los dos chicos jóvenes que vienen de la playa. el chico increíblemente gordo es un fantasma que me mira a los ojos cuando se aleja. lo imagino abrazándome, una situación que me aterra, sentirlo en mi pecho, inabarcable y tembloroso, mordiéndome las mejillas, dándome todo el amor que sólo él es capaz de darme)
(la escena, que ocurre mientras espero el autobús, me fascina y incomoda a partes iguales. todo el mundo en la parada parece ignorar lo que sucede a tres metros de distancia. las negras de vestidos llamativos, el ruso de los brazos tatuados, el viejo que escucha música, los dos chicos jóvenes que vienen de la playa. el chico increíblemente gordo es un fantasma que me mira a los ojos cuando se aleja. lo imagino abrazándome, una situación que me aterra, sentirlo en mi pecho, inabarcable y tembloroso, mordiéndome las mejillas, dándome todo el amor que sólo él es capaz de darme)
viernes, 12 de junio de 2009
el trabajo se acumula como se acumula la mierda en mi cabeza. me agota hacer llamativas cositas de colores, dibujos estupendos, maravillas que se imprimirán en papel ecológico de doscientos gramos. me agota pensar en cómo doblarlos, dónde poner las palabras, las letras, los números, las líneas, todos y cada uno de los mensajes con los que adoctrinar. me agota saber que eso es lo que me espera hasta que me muera ante la pantalla. me agota saber que, cuando estoy agotado, siempre acabo igual
(con el papel en blanco, con un millón de guías, subdividiendo el espacio en otro millón de espacios más pequeños, proporcionales, mediante fórmulas matemáticas y estéticas largas de explicar aquí. acabo con la pantalla totalmente llena de rayitas azules, con pánico a poner cualquier cosa encima, una palabra, una frase, un dibujo, lo que sea, porque lo único que hará será enturbiar ese nudo de equilibrio
(paralizado, abriendo los programas y cerrándolos al instante, reiniciando el ordenador, abriendo veinte pestañas de firefox con el gmail, incapaz de seguir trabajando, contando los minutos que faltan para que el silbato de las tres de la tarde me reinicie a mí también)
(con el papel en blanco, con un millón de guías, subdividiendo el espacio en otro millón de espacios más pequeños, proporcionales, mediante fórmulas matemáticas y estéticas largas de explicar aquí. acabo con la pantalla totalmente llena de rayitas azules, con pánico a poner cualquier cosa encima, una palabra, una frase, un dibujo, lo que sea, porque lo único que hará será enturbiar ese nudo de equilibrio
(paralizado, abriendo los programas y cerrándolos al instante, reiniciando el ordenador, abriendo veinte pestañas de firefox con el gmail, incapaz de seguir trabajando, contando los minutos que faltan para que el silbato de las tres de la tarde me reinicie a mí también)
jueves, 11 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
(lo que queda del día, de james ivory. la señorita kenton mira por la ventana. abajo, en el jardín, el señor stevens padre se obceca en entender el porqué de su caída el día anterior, cuando tropieza con una baldosa mal ajustada y la bandeja de plata vuela, estrellándose contra el suelo. da golpes con el talón, mide los pasos, repite una y otra vez los movimientos después de toda una vida dedicada a servir a su amo. la imagen resulta dolorosa: lo que queda del día es sólo un instante, el último de tu vida, en el que no podrás redimir todos tus errores)
(la señorita kenton llama al señor stevens hijo. ambos miran por la ventana en silencio. el viejo morirá días más tarde, manteniendo intacta la moral de su profesión. por el contrario, ellos aún tendrán mil años para seguir negándose la vida)
(la señorita kenton llama al señor stevens hijo. ambos miran por la ventana en silencio. el viejo morirá días más tarde, manteniendo intacta la moral de su profesión. por el contrario, ellos aún tendrán mil años para seguir negándose la vida)
los ojos y los animales atrapados dentro. todas esas personas mirando escaparates son una invitación a perder el tiempo la tarde entera, mirando sus cuerpos como si fueran obras de arte, espaldas perfectas en las que deslizarme como un fantasma
(cumplo, sólo cumplo con lo que se espera de mí. hacienda me devolverá mil cuatrocientos euros. firmo en el lugar que me toca y llamo por teléfono según lo convenido. soy casi un ciudadano ejemplar que se tumba en el sofá y cierra los ojos. los cuerpos ante las tiendas como mi propio cuerpo, hasta adueñarme por completo de lo que piensan, lo que sienten, lo que son. mi felicidad a tumba abierta contra el cristal de dos por seis)
(un disco más —el politics of love, de camping—, mientras pienso qué coño voy a hacer con mi vida en vacaciones. me viene a la cabeza un viejo que reparte todo el amor de jesús en unas octavillas que nadie acepta, él es el personaje que falta en el vagón de tren del sábado. consigue darme miedo: la esperanza de los demás es casi una apisonadora aplastando mis caderas)
(cumplo, sólo cumplo con lo que se espera de mí. hacienda me devolverá mil cuatrocientos euros. firmo en el lugar que me toca y llamo por teléfono según lo convenido. soy casi un ciudadano ejemplar que se tumba en el sofá y cierra los ojos. los cuerpos ante las tiendas como mi propio cuerpo, hasta adueñarme por completo de lo que piensan, lo que sienten, lo que son. mi felicidad a tumba abierta contra el cristal de dos por seis)
(un disco más —el politics of love, de camping—, mientras pienso qué coño voy a hacer con mi vida en vacaciones. me viene a la cabeza un viejo que reparte todo el amor de jesús en unas octavillas que nadie acepta, él es el personaje que falta en el vagón de tren del sábado. consigue darme miedo: la esperanza de los demás es casi una apisonadora aplastando mis caderas)
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
quiere llover y el aire frío se me queda pegado en los dedos. hoy hablamos de las elecciones, de la lectura parcial y interesada de las estadísticas, de mis ciento setenta y cinco mil ochocientas noventa y cinco razones para no creer en su democracia. pienso en el trabajo como una rueda que tengo que empujar a través de la ciudad. lunes de sandalias, de tiritas en los pies, de ganas de mear continuamente
lunes de pensar en esa chica el otro día, la de las zapatillas rojas, la que estuvo escribiendo en un cuaderno con dibujitos en las tapas durante la mitad del trayecto hasta manresa
o esa otra, la vasca que llamó primero a su chico para decirle que le esperase en casa porque no tenía llaves y después llamó a su madre para decirle que había llegado bien. en la mochila llevaba un paraguas plegable con estampado de florecitas
la primera, la de las zapatillas rojas, escuchaba música. la pantalla redonda de su ipod brillaba a través de la tela finita de su bolso, hipnotizándome. la vasca sólo miraba por la ventana, con los pies descansando en el asiento de enfrente. tenía sandalias de cuero y los pies pequeños. si hubiera sido un tío la habría odiado
en el resto de gente en el vagón. el tipo de camisa naranja y chaleco negro que estuvo durmiendo durante todo el viaje detrás de unas gafas de sol de bacala de extrarradio. el revisor que pasó y no pidió billetes. los dos africanos con un fardo de tela tan grande que podía contener el mundo entero. el chico que metió la cabeza en un montón de hojas llenas de números y se quedó clavado allí, entre signos extraños y desordenados. tenía un cordel verde atado al tobillo y bambas levi's llenas de mierda. el paquistaní de la camisa de cuadros
las últimas treinta páginas del diario de hélène berr como un espejo que refleja el sufrimiento del mundo, mis ojos de animal atrapado
lunes de pensar en esa chica el otro día, la de las zapatillas rojas, la que estuvo escribiendo en un cuaderno con dibujitos en las tapas durante la mitad del trayecto hasta manresa
o esa otra, la vasca que llamó primero a su chico para decirle que le esperase en casa porque no tenía llaves y después llamó a su madre para decirle que había llegado bien. en la mochila llevaba un paraguas plegable con estampado de florecitas
la primera, la de las zapatillas rojas, escuchaba música. la pantalla redonda de su ipod brillaba a través de la tela finita de su bolso, hipnotizándome. la vasca sólo miraba por la ventana, con los pies descansando en el asiento de enfrente. tenía sandalias de cuero y los pies pequeños. si hubiera sido un tío la habría odiado
en el resto de gente en el vagón. el tipo de camisa naranja y chaleco negro que estuvo durmiendo durante todo el viaje detrás de unas gafas de sol de bacala de extrarradio. el revisor que pasó y no pidió billetes. los dos africanos con un fardo de tela tan grande que podía contener el mundo entero. el chico que metió la cabeza en un montón de hojas llenas de números y se quedó clavado allí, entre signos extraños y desordenados. tenía un cordel verde atado al tobillo y bambas levi's llenas de mierda. el paquistaní de la camisa de cuadros
las últimas treinta páginas del diario de hélène berr como un espejo que refleja el sufrimiento del mundo, mis ojos de animal atrapado
domingo, 7 de junio de 2009
ventanas cerradas y siempre con el mismo paisaje anclado en el tiempo. pasillos infinitos, puertas que se abren a otras puertas, paredes pintadas de blanco, fotografías colgadas de cuando eras realmente feliz. la pérdida es un lugar físico, un lugar del que podrías establecer una cartografía precisa que chirriaría al superponerla a tu vida actual
(todo el mundo tiene una última palabra sobre cómo se tiene que hacer el arroz. alrededor de la mesa, daniel y edurne y juank y marina y irene y míriam y yo. también marta y otra marta y náyade y un tal javi y edu y su chica —he olvidado tres mil veces su nombre— y la niña de ambos, mariona. sol, sombra, paella y todo el alcohol que uno puede beber antes de caer muerto. celebramos el cumpleaños de edurne, sábado en manresa)
(siempre digo manresa y en realidad es castellnou de bages. la diferencia es veinte minutos más de coche y nulas posibilidades de transporte público. daniel, como es optimista, diría cinco minutos y que sí hay autobús, pero todos sabemos que no habla él, sino su visión rosa de la vida. por lo demás, el tal javi me cae como una patada en la polla, pero le sonrío con toda la falsedad del mundo mientras pienso en lo que dan las churras, las merinas)
(siempre digo manresa y en realidad es castellnou de bages. la diferencia es veinte minutos más de coche y nulas posibilidades de transporte público. daniel, como es optimista, diría cinco minutos y que sí hay autobús, pero todos sabemos que no habla él, sino su visión rosa de la vida. por lo demás, el tal javi me cae como una patada en la polla, pero le sonrío con toda la falsedad del mundo mientras pienso en lo que dan las churras, las merinas)
podría matarlo ahora mismo y no sentiría absolutamente nada, digo en voz baja. supongo que quizás revela algún tipo de psicopatología, no sé, añado. míriam mira de reojo. dos hombres jóvenes con gafas de sol que hablan en la mesa contigua. tres metros y dos mundos de distancia. dos niños con una bicicleta revoloteando por la plaza. el hombre más joven, el de la piel más blanca, lleva el peso de la conversación. polo, tejanos y bambas. adidas, levi's, reebok. el más mayor asiente. pelo larguito, raya al lado, camiseta blanca lisa, rematadamente bronceado, docker's, náuticos de invierno, llavero billabong. el típico pijo de libro, un álvaro como mil más. le llaman por teléfono y se aleja para tener privacidad. se mueve como si estuviera en un desfile, sabiéndose el centro de todas las miradas. álvaro camina a las diez y diez
nuestro animal está separado y hoy le tocan los niños. no ha preparado comida y ha encargado un pollo que tiene que pasar a recoger a la una. el hombre más joven les compra a los chicos una bolas sorpresa en la máquina de las bolas sorpresa. una tiene un muñeco y la otra, una pelota de goma. las bolas sorpresa se quedan en el suelo. sólo son trozos de plástico que nadie ha pensado en tirar a una papelera. pienso que podría matar también a esos niños y no sentiría absolutamente nada. podría incluir en el paquete al hombre más joven, podría dispararles en las rodillas sólo para ver cómo se retuercen de dolor. miríam me mira, sí, quizás sí haya algo así, y se moja los labios con mi cocacola
nuestro animal está separado y hoy le tocan los niños. no ha preparado comida y ha encargado un pollo que tiene que pasar a recoger a la una. el hombre más joven les compra a los chicos una bolas sorpresa en la máquina de las bolas sorpresa. una tiene un muñeco y la otra, una pelota de goma. las bolas sorpresa se quedan en el suelo. sólo son trozos de plástico que nadie ha pensado en tirar a una papelera. pienso que podría matar también a esos niños y no sentiría absolutamente nada. podría incluir en el paquete al hombre más joven, podría dispararles en las rodillas sólo para ver cómo se retuercen de dolor. miríam me mira, sí, quizás sí haya algo así, y se moja los labios con mi cocacola
sábado, 6 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
miro amplificadores de segunda mano para gastar dinero en un amplificador de segunda mano. pequeño, para tocar en casa, para poder ponerle cascos y hacer ruido o algo así. mientras, una televisión sin volumen y un partido de tenis: la imagen definitivamente borrosa, cuesta distinguir la pelota, no así la cara de derrota de roger federer. calcetines blancos llenos de tierra roja ante un tipo que mide dos metros y se sale de la pista
cabeza llena de fantasmas. la muerte de david carradine en bangkok —ahorcado, empalmado, del color azul asfixia que tienen los ahogados— me trae a la memoria a rené clement. una bolsa de plástico en la cabeza, desnudo y con el ordenador encendido en el sótano de su casa. no éramos muchos en su entierro y creo que apenas supe qué decir. terreno abierto a las especulaciones. recuerdo su barba y su sonrisa, también sus manos, las conversaciones delirantes porque rené era un tipo realmente delirante. veinte años ahora son un millón de años
los fantasmas se llaman los unos a los otros, se agolpan en el corazón culpable. un muerto es otro muerto y otro más, la cabeza llena de muertos, íntimos y lejanos todos los muertos. no, prefiero tener la cabeza bien vacía, caminar por la calle con la sensación de estar realmente solo, cruzar el puente y coger el bus y dentro de un rato estar en una terraza tomando una cerveza con míriam porque es viernes por la tarde y mira
cabeza llena de fantasmas. la muerte de david carradine en bangkok —ahorcado, empalmado, del color azul asfixia que tienen los ahogados— me trae a la memoria a rené clement. una bolsa de plástico en la cabeza, desnudo y con el ordenador encendido en el sótano de su casa. no éramos muchos en su entierro y creo que apenas supe qué decir. terreno abierto a las especulaciones. recuerdo su barba y su sonrisa, también sus manos, las conversaciones delirantes porque rené era un tipo realmente delirante. veinte años ahora son un millón de años
los fantasmas se llaman los unos a los otros, se agolpan en el corazón culpable. un muerto es otro muerto y otro más, la cabeza llena de muertos, íntimos y lejanos todos los muertos. no, prefiero tener la cabeza bien vacía, caminar por la calle con la sensación de estar realmente solo, cruzar el puente y coger el bus y dentro de un rato estar en una terraza tomando una cerveza con míriam porque es viernes por la tarde y mira
(tienes que seguir caminando, prométemelo. sus palabras pesan y queman detrás de los ojos. tienes que seguir caminando y olvidarte de mí. en ese momento, el infierno es una escalera que se pierde en la oscuridad)
lluvia a las siete de la mañana. levanto la persiana, aire frío y limpio, gotas en los pies desnudos, un momento hermoso que tiembla antes de que el día empiece de verdad
lluvia a las siete de la mañana. levanto la persiana, aire frío y limpio, gotas en los pies desnudos, un momento hermoso que tiembla antes de que el día empiece de verdad
jueves, 4 de junio de 2009
(dos cervezas y unos calamares en la casa de andalucía. nos sentamos en una de las mesas del porche. a míriam le brillan los ojos y me roba abrazos pequeñitos que me hacen sonreír. hablamos de las vacaciones, de lo que haremos juntos, de lo que haremos por separado. siempre que se acerca a mí tengo la sensación de que lo hace como si lo hiciera a un campo de minas)
(al volver a casa, un camión en la carretera. jaulas llenas de pollos blancos muy quietos. pienso en campos de concentración, en mi bienestar, en la muerte de esos animales, en trabajar en algo así. pienso en una chica que conocí una vez y que trabajaba en un matadero. pienso en sus dientes, separados y sucios de tabaco, amarillos, en su sonrisa amplia, en su beso húmedo y en cómo me comió la polla. el camión sigue ahí, el semáforo está en rojo, no hay nadie más en el mundo y míriam me mira, te encuentras bien? sí, claro, respondo. es sólo que pienso en esos animales, en la vida que tienen así, sin moverse apenas. ni los había visto, dice, y me acaricia la mano)
(al volver a casa, un camión en la carretera. jaulas llenas de pollos blancos muy quietos. pienso en campos de concentración, en mi bienestar, en la muerte de esos animales, en trabajar en algo así. pienso en una chica que conocí una vez y que trabajaba en un matadero. pienso en sus dientes, separados y sucios de tabaco, amarillos, en su sonrisa amplia, en su beso húmedo y en cómo me comió la polla. el camión sigue ahí, el semáforo está en rojo, no hay nadie más en el mundo y míriam me mira, te encuentras bien? sí, claro, respondo. es sólo que pienso en esos animales, en la vida que tienen así, sin moverse apenas. ni los había visto, dice, y me acaricia la mano)
miércoles, 3 de junio de 2009
fotografías de cuerpo entero con la cabeza fuera de plano. pollas y coños y tetas exhibiéndose como el cebo que querría ser perfecto. caras borradas con photoshop —selección, lazo, filtro, desenfoque gaussiano, hazla desaparecer— y lencería triste y sucia. páginas y más páginas en las que conseguir sexo es tan fácil como mandar un correo electrónico o marcar un número de teléfono
(el número de teléfono es una pista que puedes seguir. google te revelará que la misma persona que te la chupa en martorell también lo hace en manresa. mismas fotos, diferentes nombres, mismos teléfonos. que esa misma persona vende dos raquetas, una de tenis y otra de pádel. que también busca trabajo como cocinera o cuidando niños por las tardes. que también busca compañera de piso, preferentemente que no fume. el número de teléfono es la primera cara de un poliedro tan infinito como nuestra curiosidad quiera construir)
(ese mismo número de teléfono es el punto final de mi erección)
(el número de teléfono es una pista que puedes seguir. google te revelará que la misma persona que te la chupa en martorell también lo hace en manresa. mismas fotos, diferentes nombres, mismos teléfonos. que esa misma persona vende dos raquetas, una de tenis y otra de pádel. que también busca trabajo como cocinera o cuidando niños por las tardes. que también busca compañera de piso, preferentemente que no fume. el número de teléfono es la primera cara de un poliedro tan infinito como nuestra curiosidad quiera construir)
(ese mismo número de teléfono es el punto final de mi erección)
aquí la vida empieza a las seis y media de la tarde. las doce horas anteriores son sólo un simulacro, como estar de maniobras por una pista de barro sin que haya muertos de verdad. la guerra es sólo un concepto que ocupa todo nuestro tiempo, pero del que apenas sabemos nada
(escucho la radio, trabajo, escribo correos electrónicos, de vez en cuando cruzo alguna palabra con mi jefe, sentado a dos metros y mil años de distancia. el ventilador tiene a sus pies un desierto de polvo negro. las aspas giran sin fuerza. pienso en aviones cayendo como piedras. desde los medios de comunicación insisten en buscar el lado humano de la tragedia, ponerle ojos y una historia a cada uno de los doscientos veintiocho desaparecidos. sus vidas me manchan, me dejan sin fuerzas. seis minutos más y lo habré conseguido: mañana es jueves)
(escucho la radio, trabajo, escribo correos electrónicos, de vez en cuando cruzo alguna palabra con mi jefe, sentado a dos metros y mil años de distancia. el ventilador tiene a sus pies un desierto de polvo negro. las aspas giran sin fuerza. pienso en aviones cayendo como piedras. desde los medios de comunicación insisten en buscar el lado humano de la tragedia, ponerle ojos y una historia a cada uno de los doscientos veintiocho desaparecidos. sus vidas me manchan, me dejan sin fuerzas. seis minutos más y lo habré conseguido: mañana es jueves)
martes, 2 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
sólo retengo un trocito de sueño. estoy en una improbable esquina de enric granados con parís y estoy esperando a juank, que no tarda en llegar. estoy como expandido, me dice sonriendo. da saltos y baila con los ojos cerrados, se estira de los pelos y gira sobre sí mismo tapándose la cara con las manos. cuando se detiene, su cara es la de dani alves y me dice soy satán y toni es satán y el mdma. entonces despierto
(mis amigos han pasado el fin de semana botando de concierto en concierto en el primavera sound. ahí quedan fotografías con ira kaplan y thurston moore y sus crónicas teléfonicas. ojalá pudiera decirles siempre cuánto les quiero)
(mis amigos han pasado el fin de semana botando de concierto en concierto en el primavera sound. ahí quedan fotografías con ira kaplan y thurston moore y sus crónicas teléfonicas. ojalá pudiera decirles siempre cuánto les quiero)
(son todos educadores en casas de acogida, gente que trabaja con menores inmigrantes, la trinchera de los servicios sociales. ódel y esther hacen fotos, yo hablo poco, miro mucho y sonrío bastante, me encuentro bien. míriam está cómoda y se ha pintado las uñas por la mañana. el pueblo es una chaladura que ahora no pasaría la ley de costas, blanco y tan falso como el pueblo español: está lleno de guiris en las terrazas y el calor cae a plomo sobre nosotros
(me encantaría poder pasar desapercibido. me encantaría poder borrar de la memoria de los otros todos los recuerdos que se vinculan a mí. poder hacer como que no he existido, como que ese domingo y esa playa no han sido realidad)
volvemos a media tarde y pasamos el resto del domingo en casa. hay un momento en que diluvia. dormimos un rato y eso me desvela. preparo la cena, vemos trenta minuts, zapeamos un rato, hablamos, nos abrazamos, volvemos a zapear, me trago los inmortales en la sexta. christopher lambert es el peor actor del mundo. míriam duerme a mi lado, envuelta en una sábana gigante. la noche es cálida y las ventanas están abiertas, las cortinas se hinchan suavemente con la luz que entra de la calle
(me encantaría poder pasar desapercibido. me encantaría poder borrar de la memoria de los otros todos los recuerdos que se vinculan a mí. poder hacer como que no he existido, como que ese domingo y esa playa no han sido realidad)
volvemos a media tarde y pasamos el resto del domingo en casa. hay un momento en que diluvia. dormimos un rato y eso me desvela. preparo la cena, vemos trenta minuts, zapeamos un rato, hablamos, nos abrazamos, volvemos a zapear, me trago los inmortales en la sexta. christopher lambert es el peor actor del mundo. míriam duerme a mi lado, envuelta en una sábana gigante. la noche es cálida y las ventanas están abiertas, las cortinas se hinchan suavemente con la luz que entra de la calle
domingo, 31 de mayo de 2009
amigos de míriam, ámbito trabajo: abdel y saïda, esther y ferran, rosa, queralt, sara y ódel. tarragona, domingo junto al mar
(el roc de sant gaietà —pueblo típico— es un parque temático del costumbrismo de fin de semana en la costa. comer, beber, reír, posar para las fotos. ódel necesita guardarlo todo en píxeles. así, míriam y yo acabamos convertidos en una sonrisa, juntitos, juntitos)
(el roc de sant gaietà —pueblo típico— es un parque temático del costumbrismo de fin de semana en la costa. comer, beber, reír, posar para las fotos. ódel necesita guardarlo todo en píxeles. así, míriam y yo acabamos convertidos en una sonrisa, juntitos, juntitos)
sábado, 30 de mayo de 2009
míriam riega las plantas. le duelen los pies y camina descalza por el patio. acabamos de volver de comprar. los tomates pera son baratos y jugosos. haré ensalada para cenar
(tiempo de espera en el fnac. tengo cuarenta y cinco minutos hasta que llegue míriam. después iremos a comer y a la primera sesión de good en el floridablanca. hojeo la broma infinita, de david foster wallace. pienso en por qué se ahorca un tipo tan brillante. un muro de mil doscientas páginas contra el que me estrello. me fascinan los dibujos de jon j muth en m, su recreación de la película de fritz lang. hojeo más libros, más novelas gráficas. coraline, enfermo, el nuevo de chris ware, hago el cálculo mental de cuánto podría gastar, más de doscientos euros que tampoco me salvarían la vida)
(a las dos y cuarto puntualmente. una cerveza en la principal. en la mesa de al lado, una niña juega con una cámara de fotos, sus padres posan, se besan, se miran, ella no se decide, se ríen, me hacen reír, me siento feliz de estar allí, tranquilo, sin esperar nada)
(tiempo de espera en el fnac. tengo cuarenta y cinco minutos hasta que llegue míriam. después iremos a comer y a la primera sesión de good en el floridablanca. hojeo la broma infinita, de david foster wallace. pienso en por qué se ahorca un tipo tan brillante. un muro de mil doscientas páginas contra el que me estrello. me fascinan los dibujos de jon j muth en m, su recreación de la película de fritz lang. hojeo más libros, más novelas gráficas. coraline, enfermo, el nuevo de chris ware, hago el cálculo mental de cuánto podría gastar, más de doscientos euros que tampoco me salvarían la vida)
(a las dos y cuarto puntualmente. una cerveza en la principal. en la mesa de al lado, una niña juega con una cámara de fotos, sus padres posan, se besan, se miran, ella no se decide, se ríen, me hacen reír, me siento feliz de estar allí, tranquilo, sin esperar nada)
y al final desaparecer. las raíces de los árboles rompen el asfalto del carril bici en la rambla del celler, poco a poco, sin tiempo, como las venas hinchadas de un yonqui que todavía no quiere morir
imagino la vida en el mundo sin nuestra presencia. cuánto tardaría en volver la selva? la vida, si la dejas, sigue su camino inexorable. pienso en lo que sentí al leer la carretera, de cormac mccarthy. el último hombre vivo en el último minuto de su vida. el frío y el barro gris contrastan con el sol de este sábado. podríamos ir al cine, al pryca y llenar la nevera. podríamos dejar de pensar
imagino la vida en el mundo sin nuestra presencia. cuánto tardaría en volver la selva? la vida, si la dejas, sigue su camino inexorable. pienso en lo que sentí al leer la carretera, de cormac mccarthy. el último hombre vivo en el último minuto de su vida. el frío y el barro gris contrastan con el sol de este sábado. podríamos ir al cine, al pryca y llenar la nevera. podríamos dejar de pensar
correos electrónicos. un video de cómo trabajan los francotiradores canadienses en afganistán. la cabeza del enemigo estalla como un huevo contra la pared. ésta y no otra es la belleza de la guerra
una presentación powerpoint con diecisiete fotografías de un accidente de coche. no hay supervivientes. otra vez las cabezas han estallado y la piel de la cara cuelga sin forma, como una careta abandonada. el mensaje final invita a no beber al volante
mi hermano mayor siempre me envía mierdas así. también fotos de pablo montando a caballo, de pablo en la graduación, de pablo en y con y cuando. mi sobrino tampoco sonríe nunca en las fotos. el resto de nuestra relación se reduce a videos sobre coños y culos que él me manda y yo borro, casi siempre sin mirarlos. hemos conseguido un bonito equilibrio de miserias
una presentación powerpoint con diecisiete fotografías de un accidente de coche. no hay supervivientes. otra vez las cabezas han estallado y la piel de la cara cuelga sin forma, como una careta abandonada. el mensaje final invita a no beber al volante
mi hermano mayor siempre me envía mierdas así. también fotos de pablo montando a caballo, de pablo en la graduación, de pablo en y con y cuando. mi sobrino tampoco sonríe nunca en las fotos. el resto de nuestra relación se reduce a videos sobre coños y culos que él me manda y yo borro, casi siempre sin mirarlos. hemos conseguido un bonito equilibrio de miserias
viernes, 29 de mayo de 2009
escuchamos a trijntje oosterhuis durante todo el puto día. la jornada laboral de los viernes es de seis horas y media y ella es otra idiota inaguantable con un millón de discos en el spotify. este programa es mi infierno
me concentro en el trabajo hasta cabrearme. me jode tener que hundir la cabeza en la pantalla para no escuchar a esa mujer. me jode no tener la confianza para pedir una tregua. me jode que mi trabajo tenga días como éste, en el que todo me araña la garganta
las cuatro de la tarde. necesito dormir un rato si quiero seguir viviendo. obviamente, lo de la música es lo de menos. lo que de verdad me quema es el enorme muro de silencio que se levanta entre todos los que trabajamos allí. extraños, completos desconocidos
me concentro en el trabajo hasta cabrearme. me jode tener que hundir la cabeza en la pantalla para no escuchar a esa mujer. me jode no tener la confianza para pedir una tregua. me jode que mi trabajo tenga días como éste, en el que todo me araña la garganta
las cuatro de la tarde. necesito dormir un rato si quiero seguir viviendo. obviamente, lo de la música es lo de menos. lo que de verdad me quema es el enorme muro de silencio que se levanta entre todos los que trabajamos allí. extraños, completos desconocidos
jueves, 28 de mayo de 2009
no sé explicarte por qué, pero hoy tienes mil arrugas más que ayer, me dice el espejo. y sigue: hay cosas que necesitas hacer un millón de veces antes de entenderlas
no hay mucho que entender con lo de las arrugas: he dormido poco y ayer bebí más de la cuenta. llevo todo el día trabajando en proyectos que me son indiferentes y con los que trato de establecer algún tipo de relación afectiva. el sol entra por la ventana entre las ocho y media y las nueve y cuarto quemándome los ojos. nubes de polvo que se revelan en la luz como constelaciones que respiro y devuelvo al espacio en forma de violentos estornudos. ni qué decir tiene que me noto más y más hinchado a cada instante que pasa, como si, en el fondo, fuera incapaz de soltar el aire que me llena los pulmones
(la verdad es, ciertamente, una buena mierda)
pero con lo de las cosas un millón de veces antes de es diferente. soy incapaz de entender nada, ni un millón ni una sola vez. las cosas se hacen por inercia y duelen sólo si piensas en ellas. apenas se desgastan. en ese sentido, ellas son unos cuchillos fabulosos y yo, el perro más tonto de la perrera
(todo ejercicio de sinceridad es, a la larga, un agujero con tu nombre escrito)
no hay mucho que entender con lo de las arrugas: he dormido poco y ayer bebí más de la cuenta. llevo todo el día trabajando en proyectos que me son indiferentes y con los que trato de establecer algún tipo de relación afectiva. el sol entra por la ventana entre las ocho y media y las nueve y cuarto quemándome los ojos. nubes de polvo que se revelan en la luz como constelaciones que respiro y devuelvo al espacio en forma de violentos estornudos. ni qué decir tiene que me noto más y más hinchado a cada instante que pasa, como si, en el fondo, fuera incapaz de soltar el aire que me llena los pulmones
(la verdad es, ciertamente, una buena mierda)
pero con lo de las cosas un millón de veces antes de es diferente. soy incapaz de entender nada, ni un millón ni una sola vez. las cosas se hacen por inercia y duelen sólo si piensas en ellas. apenas se desgastan. en ese sentido, ellas son unos cuchillos fabulosos y yo, el perro más tonto de la perrera
(todo ejercicio de sinceridad es, a la larga, un agujero con tu nombre escrito)
miércoles, 27 de mayo de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
(míriam conduce por una carretera de curvas suaves. a nuestra derecha, las aguas esmeraldas del pantano de la baells. la ventanilla bajada, el mundo quieto y, de repente, caemos. las vueltas de campana son blandas, lentas y silenciosas. son una vida entera. despierto al chocar contra el agua, martes, seis y media, buenos días)
lunes, 25 de mayo de 2009
el lunes es una maratón, cuarenta y dos kilómetros con ciento noventa y cinco metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris
un paso, dos, tres y la inercia hará el resto. con suerte no hará calor, no me caeré muerto, tendré ganas de vivir cuando llegue a la meta. hasta me alegraré si hay preñadas aplaudiéndome al cruzar la calle
saludar con la mano, una sonrisa tímida: la guerra ha terminado un día más. buenas noches
un paso, dos, tres y la inercia hará el resto. con suerte no hará calor, no me caeré muerto, tendré ganas de vivir cuando llegue a la meta. hasta me alegraré si hay preñadas aplaudiéndome al cruzar la calle
saludar con la mano, una sonrisa tímida: la guerra ha terminado un día más. buenas noches
el lunes es una vuelta al estadio, cuatrocientos metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris
ya toca estar con el ventilador encendido. desde temprano, el sonido del motor tapa un poco la música que suena de fondo. gianmaria testa es ferroviario y canta. erri de luca es albañil y escribe. es bonito que haya gente tan honesta. me pregunto por esa honestidad en mí, en si sabría encontrarla
pero testa no me gusta mucho. me recuerda a paolo conte y siento rechazo, así que me concentro en correr esos cuatrocientos metros y escuchar el zumbido del ventilador. el aire caliente se puede cortar con un cuchillo y tú puedes aplastar mi honestidad entre los dedos
nueve horas en el estudio. nueve horas como nueve puñetazos en el pecho. cruzo la meta en solitario y escupo en el suelo. otro día más aquí. estoy contento, absorbido por el trabajo. la vuelta al estadio se eterniza al principio y después casi se desvanece, así pasa el tiempo ante la pantalla del ordenador. paolo conte me recuerda a josef fritzl. los imagino desnudos a ambos y me veo a mí mismo sentado en la cama, desnudo también, limpiándome las gafas
un montón de papeles con datos señalados en rojo. una regla de metal. un lápiz con el que escribo y dibujo. cero medallas, cero antorchas olímpicas. cien millones de lunes todos iguales, así
ya toca estar con el ventilador encendido. desde temprano, el sonido del motor tapa un poco la música que suena de fondo. gianmaria testa es ferroviario y canta. erri de luca es albañil y escribe. es bonito que haya gente tan honesta. me pregunto por esa honestidad en mí, en si sabría encontrarla
pero testa no me gusta mucho. me recuerda a paolo conte y siento rechazo, así que me concentro en correr esos cuatrocientos metros y escuchar el zumbido del ventilador. el aire caliente se puede cortar con un cuchillo y tú puedes aplastar mi honestidad entre los dedos
nueve horas en el estudio. nueve horas como nueve puñetazos en el pecho. cruzo la meta en solitario y escupo en el suelo. otro día más aquí. estoy contento, absorbido por el trabajo. la vuelta al estadio se eterniza al principio y después casi se desvanece, así pasa el tiempo ante la pantalla del ordenador. paolo conte me recuerda a josef fritzl. los imagino desnudos a ambos y me veo a mí mismo sentado en la cama, desnudo también, limpiándome las gafas
un montón de papeles con datos señalados en rojo. una regla de metal. un lápiz con el que escribo y dibujo. cero medallas, cero antorchas olímpicas. cien millones de lunes todos iguales, así
domingo, 24 de mayo de 2009
descanso sin descansar realmente. despierto a las cuatro de la mañana y consigo llegar al wc. me resulta imposible volver a dormir. me ahogo y me duele el vientre, me pican los ojos, la nariz. chirrío. encendería la televisión pero no quiero despertar a míriam. que pasemos juntos los fines de semana se ha convertido en la dinámica habitual. en su mesita de noche, el despertador de leds rojos marca las cuatro y veintiocho, pero no hay nada seguro en esta casa. de todos los relojes —muchos, uno o varios en cada habitación, más los que se encuentran en los temporizadores de la calefacción y demás aparatos eléctricos—, sólo uno, el pequeño de la cocina, marca la hora correctamente. el resto suelen tener desfases que van desde los cinco minutos a la media hora. incluso hay varios que señalan las diez y media de la noche a las ocho menos cuarto de la mañana. encontrármelos es como tener que luchar constantemente por un tiempo en el mundo
(viajes en el tiempo. escucho el porqué de mis peinados. creo que es mi disco favorito de sr. chinarro. creo que el corazón me deja de latir cada vez que lo escucho. como ahora)
(viajes en el tiempo. escucho el porqué de mis peinados. creo que es mi disco favorito de sr. chinarro. creo que el corazón me deja de latir cada vez que lo escucho. como ahora)
sábado, 23 de mayo de 2009
(álex y mire se casan. una pancarta escrita torpemente en tela de sábana con spray negro, anudada a la baranda de un puente. el único adorno, un corazón en el mismo color. pienso en lo que significa tener el corazón negro. pienso en mi corazón. en mis tripas. en álex y mire, en quien ha escrito esa pancarta, en lo que estaban pensando al hacerlo, en la gente que la ha visto antes que yo y los que vendrán después, hasta que alguien la quite, quizás el propio álex, la misma mire. que se entere todo el mundo: un corazón negro resume su historia de amor)
míriam se ha ido al posgrado y yo pongo lavadoras. prelavado manual, stop, programa corto, jabón y suavizante. toda la ropa que quepa dentro del tambor y el día gris
neal feather. el disco se llama revelation of an anaplumb. una hora de ruido constante, un mantra eléctrico con mínimas variaciones. cierro los ojos. los altavoces están al máximo. es la música que querría escuchar siempre. es la música del vacío, la música de las ciudades llenas de gente incapaz de mirarse
194142434445
neal feather. el disco se llama revelation of an anaplumb. una hora de ruido constante, un mantra eléctrico con mínimas variaciones. cierro los ojos. los altavoces están al máximo. es la música que querría escuchar siempre. es la música del vacío, la música de las ciudades llenas de gente incapaz de mirarse
194142434445
viernes, 22 de mayo de 2009
jueves, 21 de mayo de 2009
un momento precioso. los tilos están enormes este año, es primavera y los gorriones han salido de sus nidos. es fácil verlos volando torpemente en la calle anselm clavé a mediodía. me gusta que no se aparten a mi paso porque camino con cuidado de no asustarlos. los imagino posándose en mi mano, con todo el tiempo del mundo para estar así
jueves por la tarde. una chica con una camiseta amarilla y ocre, dibujos geométricos, sin mangas, zapatillas deportivas, pantalones vaqueros, gafas de sol. una vieja pelirroja, tinte barato, blusa blanca, bolso azul, falda azul, zapatos azules. dos adolescentes en moto. conozco a uno de ellos: es de los que iban los viernes al bar de siempre, se ponían hasta el culo y después la liaban. fantaseo con que se mata y todo el mundo habla bien de él. es un barrio, así que todo el mundo se conoce. fantaseo con cagarme en su puta madre. fantaseo con follármela. fantaseo con algo que me hace apretar los dientes de satisfacción
la epidemia de las embarazadas. todas las preñadas tienen los pies hinchados como animales putrefactos, las uñas sucias y rotas, picaduras de mosquito en el empeine. todas las preñadas caminan como elefantes moribundos, con la frente sudada y el pelo recogido en una coleta que da asco. todas las preñadas llevan un racimo de niños pequeños colgando de ellas, todos con la cabeza abierta, con el moco colgando, con las manos pegajosas de la merienda de supermercado. imagino a las preñadas follando, como gigantescas máquinas de sangre y mierda que son capaces de gemir y dar placer a cualquiera, empezando por el tipo gordo que está todo el día en la puerta del taller mecánico, el mismo que tiene un seat panda tuneado como un tanque del ejército. sé que se llama jordi y no ha trabajado nunca. es la clase de tipo al que no me gusta cruzarme porque siempre me lo imagino follando y me dan arcadas
odio la gente con sandalias y pantalones piratas. ese cerdo fuma y tira la colilla al suelo. es un buen padre de familia que no duda en estafar a la hacienda pública todo lo que puede. sus niños son como él: pequeños lechones apestosos que se arremolinan en sus piernas sudadas. la imagen me hace desear que un coche se los lleve a todos por delante, justo enfrente de la juguetería de la calle padró. ni qué decir tiene que se me acelera el corazón de felicidad
hablo con dani y consigue hacerme reír. he tenido un día tenso en el estudio. mucho calor, mucho trabajo, muchas horas en la misma posición. me miro en el espejo y veo una gallina ponedora. a veces se me pone la polla dura pero no sé qué hacer con ella. es una especie de termómetro de mi hartazgo, pero me pone contento
la epidemia de las embarazadas. todas las preñadas tienen los pies hinchados como animales putrefactos, las uñas sucias y rotas, picaduras de mosquito en el empeine. todas las preñadas caminan como elefantes moribundos, con la frente sudada y el pelo recogido en una coleta que da asco. todas las preñadas llevan un racimo de niños pequeños colgando de ellas, todos con la cabeza abierta, con el moco colgando, con las manos pegajosas de la merienda de supermercado. imagino a las preñadas follando, como gigantescas máquinas de sangre y mierda que son capaces de gemir y dar placer a cualquiera, empezando por el tipo gordo que está todo el día en la puerta del taller mecánico, el mismo que tiene un seat panda tuneado como un tanque del ejército. sé que se llama jordi y no ha trabajado nunca. es la clase de tipo al que no me gusta cruzarme porque siempre me lo imagino follando y me dan arcadas
odio la gente con sandalias y pantalones piratas. ese cerdo fuma y tira la colilla al suelo. es un buen padre de familia que no duda en estafar a la hacienda pública todo lo que puede. sus niños son como él: pequeños lechones apestosos que se arremolinan en sus piernas sudadas. la imagen me hace desear que un coche se los lleve a todos por delante, justo enfrente de la juguetería de la calle padró. ni qué decir tiene que se me acelera el corazón de felicidad
hablo con dani y consigue hacerme reír. he tenido un día tenso en el estudio. mucho calor, mucho trabajo, muchas horas en la misma posición. me miro en el espejo y veo una gallina ponedora. a veces se me pone la polla dura pero no sé qué hacer con ella. es una especie de termómetro de mi hartazgo, pero me pone contento
miércoles, 20 de mayo de 2009
unos guantes de boxeo tirados en la lona. una foto de urtain con el cuerpo destrozado después de tirarse de un décimo piso.una foto de urtain sonriendo, rodeado de chicas guapas. una silla vacía en un rincón, allí estaba sentado urtain
(me quedé hasta tarde viendo la tele. un documental sobre el underground en pekín. el underground en beijing. suenan bien algunos de esos grupos. las chicas son amarillas y delicadas, hablan un inglés que se entiende bastante bien. esta mañana me quería morir por segunda vez)
(tonterías. salí con míriam. su primer día en el nuevo trabajo no da para mucho. bebemos cerveza fría en la plaza de la iglesia. el camarero tiene las uñas llenas de mierda. un cuenquito con aceitunas verdes, aceitunas negras y pepinillos. frío en los pies, en los riñones. hablamos de ir el sábado a ikea. míriam tiene que comprar dos estanterías para el patio. te puedo pasar a recoger por el posgrado, propongo. podemos comer cualquier cosa por el camino, añado. asiente entusiasmada. saber que puedo hacerla feliz con tan poquito me llena los ojos de lágrimas y la cabeza de vértigo)
(me quedé hasta tarde viendo la tele. un documental sobre el underground en pekín. el underground en beijing. suenan bien algunos de esos grupos. las chicas son amarillas y delicadas, hablan un inglés que se entiende bastante bien. esta mañana me quería morir por segunda vez)
(tonterías. salí con míriam. su primer día en el nuevo trabajo no da para mucho. bebemos cerveza fría en la plaza de la iglesia. el camarero tiene las uñas llenas de mierda. un cuenquito con aceitunas verdes, aceitunas negras y pepinillos. frío en los pies, en los riñones. hablamos de ir el sábado a ikea. míriam tiene que comprar dos estanterías para el patio. te puedo pasar a recoger por el posgrado, propongo. podemos comer cualquier cosa por el camino, añado. asiente entusiasmada. saber que puedo hacerla feliz con tan poquito me llena los ojos de lágrimas y la cabeza de vértigo)
martes, 19 de mayo de 2009
una sala amplia, com columnas, sofás y sillas de ruedas, mantas rojas a cuadros, una televisión en una esquina, miércoles, la final de la champions, todos mis amigos como viejos arrugados esperando algo
jose mea de pie. hace mucho que no nos vemos. sigue estando preciosa aunque no tiene cara: toda ella es un borrón. me abraza sin dejar de mear. en qué te equivocaste?, me pregunta mientras me empapa el pantalón
suena el despertador. remoloneo un rato con la luz apagada. pienso en jose, en la última vez que nos vimos. apenas hablamos. intento retener los detalles del sueño antes de que se vayan gastando con el día
es un lavabo grande y ella lleva zapatos de tacón alto. es la única persona que hay allí que parece no tener cien años
mis amigos no hablan, sonríen y se tocan las manos emocionados
apostaría mi vida a que es un subterráneo, todo luz de fluorescentes y suelo de cemento. apostaría a que es mi vida en el asilo
jose mea de pie. hace mucho que no nos vemos. sigue estando preciosa aunque no tiene cara: toda ella es un borrón. me abraza sin dejar de mear. en qué te equivocaste?, me pregunta mientras me empapa el pantalón
suena el despertador. remoloneo un rato con la luz apagada. pienso en jose, en la última vez que nos vimos. apenas hablamos. intento retener los detalles del sueño antes de que se vayan gastando con el día
es un lavabo grande y ella lleva zapatos de tacón alto. es la única persona que hay allí que parece no tener cien años
mis amigos no hablan, sonríen y se tocan las manos emocionados
apostaría mi vida a que es un subterráneo, todo luz de fluorescentes y suelo de cemento. apostaría a que es mi vida en el asilo
lunes, 18 de mayo de 2009
aquí las calles están llenas de papeles, polvo, polen, preñadas y coches aparcados en doble fila. chusma adolescente con la música a todo volumen. los niños que gritan en el parque son los que pagarán mi jubilación, serán mis vecinos, serán las mujeres con las que fantasearé. el ciclo de la vida se completa así: la muerte de mario benedetti y a mi alrededor, un millón de madres revientan en niños tan asquerosos como sus padres. ni qué decir tiene que sonrío hipócritamente ante la felicidad de los demás, cuánto tiempo tiene, cómo se llama, dormís bien por la noche?
domingo, 17 de mayo de 2009
(una vieja me masturba. ambos estamos sentados en sillas de madera y ella, frente a mí. me corro en su mano, me la ofrece y la lamo: tengo la lengua áspera de los gatos. detrás de ella, un niño escribe palabras que no entiendo en una pizarra)
(un viaje en tren. hay un hombre con una cicatriz que le cruza la cara. tengo miedo de él. sé que ese hombre tiene el secreto de la isla y que puede convertirse en un gigante siempre que quiera. todos en el vagón estamos en silencio cuando él pasa)
(una plaza y al fondo un centro comercial. un millón de perros enterrados hasta el cuello en el suelo. algunos lloran, otros están quietos, otros jadean, algunos parecen dormidos, son todos iguales. cruzo en dirección al centro. allí, en una papelería, me esperan daniel y su optimismo)
despierto. no me muevo durante un rato grande. me siento bien, tranquilo, con la habitación llena de tarde de domingo en penumbra
(un viaje en tren. hay un hombre con una cicatriz que le cruza la cara. tengo miedo de él. sé que ese hombre tiene el secreto de la isla y que puede convertirse en un gigante siempre que quiera. todos en el vagón estamos en silencio cuando él pasa)
(una plaza y al fondo un centro comercial. un millón de perros enterrados hasta el cuello en el suelo. algunos lloran, otros están quietos, otros jadean, algunos parecen dormidos, son todos iguales. cruzo en dirección al centro. allí, en una papelería, me esperan daniel y su optimismo)
despierto. no me muevo durante un rato grande. me siento bien, tranquilo, con la habitación llena de tarde de domingo en penumbra
sábado, 16 de mayo de 2009
tiendo la ropa al sol. un avión cruza el cielo. el tacto de las sábanas frescas y húmedas. las flores a medio abrir en el alféizar de la ventana. pinzas de plástico y pinzas de madera en el cesto amarillo. pensar en comprar nueces para la ensalada. mi reflejo en la pantalla del portátil de míriam mientras escribo
(a veces tengo miedo de que ella consiga saber qué tengo dentro de mí. intento no dejar pistas, borrar rastros, comportarme de la manera más aséptica posible. sonreír, sí, pero no profundizar en los motivos de esa sonrisa. llorar y pensar que el mundo está lleno de cosas a las que puedes culpar de tus lágrimas)
el sonido de una persiana que se levanta. alguien que sale al balcón. entro en casa. pienso en comprar el periódico. enciendo la televisión y busco un canal de noticias. un bucle en el que nada invita a la esperanza. suena el teléfono. juank y yo hablamos sobre el último capítulo de la serie. sábado, un día perfecto de playa
(a veces tengo miedo de que ella consiga saber qué tengo dentro de mí. intento no dejar pistas, borrar rastros, comportarme de la manera más aséptica posible. sonreír, sí, pero no profundizar en los motivos de esa sonrisa. llorar y pensar que el mundo está lleno de cosas a las que puedes culpar de tus lágrimas)
el sonido de una persiana que se levanta. alguien que sale al balcón. entro en casa. pienso en comprar el periódico. enciendo la televisión y busco un canal de noticias. un bucle en el que nada invita a la esperanza. suena el teléfono. juank y yo hablamos sobre el último capítulo de la serie. sábado, un día perfecto de playa
viernes, 15 de mayo de 2009
conversación. esa imagen —sirve cualquiera que te sugiera el tiempo lento— es un símbolo, dice él. esa imagen no es una invitación a ver, añade satisfecho. todas las imágenes, por definición, son invitaciones a ver, replico. ver símbolos es un prejuicio racional infeccioso, añado. la música francesa sigue en el itunes, el trabajo bosteza en todos los ordenadores. todavía queda una hora y preferiría que me dieran por el culo a pasar un sólo segundo más aquí
jueves, 14 de mayo de 2009
acaba la quinta temporada de nuestra serie favorita. todos los capítulos en versión original subtitulada, trescientas cincuenta megas de vida hecha isla en carpetas ordenadas con números. meses por delante hasta la sexta y última. después, la nada
no tengo sueño. pienso en conducir directo a un muro y acelerar en el último momento. romper el parabrisas con la cabeza. pensar en cuál sería mi último pensamiento: una chica alejándose en el andén, cada uno de sus pasos, su perfil al decirme adiós con la sonrisa, la manito
no tengo sueño. pienso en salir a dar una vuelta, respirar el aire lleno de lluvia, sentir cómo se moja la sudadera azul, el reflejo de las farolas en el suelo, los coches cruzando deprisa camino de ninguna parte
no tengo sueño. pienso en conducir directo a un muro y acelerar en el último momento. romper el parabrisas con la cabeza. pensar en cuál sería mi último pensamiento: una chica alejándose en el andén, cada uno de sus pasos, su perfil al decirme adiós con la sonrisa, la manito
no tengo sueño. pienso en salir a dar una vuelta, respirar el aire lleno de lluvia, sentir cómo se moja la sudadera azul, el reflejo de las farolas en el suelo, los coches cruzando deprisa camino de ninguna parte
el fútbol en todas sus variantes arrincona la caída de la economía a los minutos de la basura en los noticiarios. un trofeo se convierte en la esperanza de una sociedad enferma. diferentes patologías que nos nublan la vista y nos permiten seguir caminando entre las ruinas
ahí fuera sólo hay un desierto, un desierto y una diáspora. florentino pérez —él se siente capaz de casi todo— arranca lágrimas y aplausos entre un madridismo necesitado de fe. en el otro extremo de la cuerda, la euforia blaugrana amenaza con convertirse en pandemia
ha dejado de llover. míriam está en casa viendo capítulos de perdidos. la ropa se seca en el tendedero interior. son los últimos días con la estufa puesta. una hilera de calcetines negros. una camiseta azul con un tracto digestivo serigrafiado en blanco. hacer de tripas, corazón. hacer del trabajo, la vida; de las sobras, la cena; del amor, rutina, de francisco camps, un mártir. buenas noches
ahí fuera sólo hay un desierto, un desierto y una diáspora. florentino pérez —él se siente capaz de casi todo— arranca lágrimas y aplausos entre un madridismo necesitado de fe. en el otro extremo de la cuerda, la euforia blaugrana amenaza con convertirse en pandemia
ha dejado de llover. míriam está en casa viendo capítulos de perdidos. la ropa se seca en el tendedero interior. son los últimos días con la estufa puesta. una hilera de calcetines negros. una camiseta azul con un tracto digestivo serigrafiado en blanco. hacer de tripas, corazón. hacer del trabajo, la vida; de las sobras, la cena; del amor, rutina, de francisco camps, un mártir. buenas noches
miércoles, 13 de mayo de 2009
(dos cucharadas soperas de consuelda en un litro de agua hirviendo y dejar reposar durante veinticuatro horas. el líquido resultante —dulzón, turbio, oscuro, acre— deja en la jarra de plástico un poso parecido al lodo y boca y dientes con la sensación de estar sucios)
(pasar la primavera sin tomar loratadina, sin tomar ebastel forte. ni uno sólo de los antihistamínicos en el mercado confiesa la terrible verdad: te vas a engordar como un cerdo, te vas a morir con las diarreas, estarás con sueño todo el puto día. a cambio, serás feliz porque le habrás dicho adiós a la rinitis alérgica, a la sensación de ahogo)
(mañana bajarán las temperaturas. fantaseo con un partido de fútbol para recordar, con un estado de excitación permanente, con luces silenciosas en el cielo anunciando el principio de)
(pasar la primavera sin tomar loratadina, sin tomar ebastel forte. ni uno sólo de los antihistamínicos en el mercado confiesa la terrible verdad: te vas a engordar como un cerdo, te vas a morir con las diarreas, estarás con sueño todo el puto día. a cambio, serás feliz porque le habrás dicho adiós a la rinitis alérgica, a la sensación de ahogo)
(mañana bajarán las temperaturas. fantaseo con un partido de fútbol para recordar, con un estado de excitación permanente, con luces silenciosas en el cielo anunciando el principio de)
martes, 12 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
todo lo que serás al final de tu vida es una secuencia desordenada de imágenes en movimiento, testimonio desenfocado de lo que has sido, como un eco de un eco de un eco de un eco que. tan sólo imágenes unidas por un hilo invisible y eléctrico, brillante al sol, sin diferencia apreciable con otras imágenes de otras vidas, vacías hasta decir basta
domingo, 10 de mayo de 2009
(sueño, finalmente, con pepe candía. lo veo por la calle, cruzo la acera, lo abrazo, le invito un café. viejo, ausente y serio, su conversación es inconexa, hecha de retales, de pedazos. el alzheimer hará que acabes como yo, me dice antes de desaparecer)
(en la imprenta familiar en la que trabajé durante varios años, pepe candía era el jefe, la persona que me contrató. un tipo emprendedor y agradable con una infinita fe en dios y en la bondad de las personas)
despierto. son las siete de la mañana del domingo. la ropa sucia está en el suelo y abro la ventana. la luz que entra en la habitación dibuja a míriam casi transparente
(en la imprenta familiar en la que trabajé durante varios años, pepe candía era el jefe, la persona que me contrató. un tipo emprendedor y agradable con una infinita fe en dios y en la bondad de las personas)
despierto. son las siete de la mañana del domingo. la ropa sucia está en el suelo y abro la ventana. la luz que entra en la habitación dibuja a míriam casi transparente
un sol precioso, la música de fondo, las conversaciones en grupos pequeños, las fotografías yendo y viniendo, el humo de la barbacoa, todo el alcohol del mundo, todo el tabaco que seas capaz de fumar, estar con quien quieres estar: el cumpleaños de marina, un sábado perfecto
duermo a trompicones. los recuerdos se difuminan y retuercen, se caen al suelo, se pierden debajo de la cama. míriam se despierta varias veces, se mueve, se agita, me habla, me abraza, se vuelve a dormir. nos atropellamos constantemente en un millón de direcciones diferentes
sueño con un desierto y con elizabeth volkenrath sacando perlas de una montaña de úteros arrancados. son capaces de esconderlas en el lugar más insospechado, me confía
sueño con la casa llena de gente que no conozco, que nadie tiene cara, tan sólo un borrón que me da miedo. que grito para que nadie me toque, para que todo el mundo se vaya de allí
me levanto varias veces. me muevo fácil por la casa a oscuras pero siempre me golpeo en la cabeza con el pequeño armario de ikea que míriam compró el otro día. el animal de costumbres ante el desafío de un nuevo laberinto
duermo a trompicones. los recuerdos se difuminan y retuercen, se caen al suelo, se pierden debajo de la cama. míriam se despierta varias veces, se mueve, se agita, me habla, me abraza, se vuelve a dormir. nos atropellamos constantemente en un millón de direcciones diferentes
sueño con un desierto y con elizabeth volkenrath sacando perlas de una montaña de úteros arrancados. son capaces de esconderlas en el lugar más insospechado, me confía
sueño con la casa llena de gente que no conozco, que nadie tiene cara, tan sólo un borrón que me da miedo. que grito para que nadie me toque, para que todo el mundo se vaya de allí
me levanto varias veces. me muevo fácil por la casa a oscuras pero siempre me golpeo en la cabeza con el pequeño armario de ikea que míriam compró el otro día. el animal de costumbres ante el desafío de un nuevo laberinto
sábado, 9 de mayo de 2009
qué te pasa?, pregunta míriam. nada, sonrío, sólo estoy cansado. dejo la cazadora en la silla y enciendo la televisión mientras ella termina con los correos electrónicos del día. te duchas y puedo ir preparando algo de cenar, propongo. en la segunda cadena dan la noche de los girasoles, podemos verla. claro, responde. siento que estés tan cansado. no pasa nada, de verdad, sólo necesito dormir un poco
(espero el autobús durante media hora en la parada. he visto marcharse al anterior. repaso todas esas pequeñas cosas en las que podía haber arañado un minuto de mierda a lo largo de la tarde. a mi lado hay una chica con un hiyab de color mostaza. lleva tejanos y zapatillas de deporte caras. juguetea con la tapa deslizante de su teléfono móvil mientras resopla. un poco más allá, tres trabajadores de la delphi esperando su autobús. el turno de noche, las horas extras, los días festivos. la conversación deriva hacia lo estrictamente personal. mi mujer se ha dejado, dice uno de ellos. antes era un mercedes y ahora es una furgoneta. los demás sonríen, siguen fumando. uno de ellos lleva sandalias y pienso en eso, que realmente hace frío para llevar sandalias. llega un cuarto —un hombre bajito, con un anorak demasiado grande para él— y vuelven a su turno de noche, a sus horas extras, encargados, producción, ochocientas bombas. ya no hay confianza porque en el fondo son sólo desconocidos. no puedo evitar ponerme triste, pero será que me pongo triste con facilidad. está bien que míriam lo confunda con cansancio. yo tampoco doy muchas pistas y miento con facilidad sobre mis estados de ánimo. me siento protegido así. el autobús que debo coger está prácticamente vacío, tan sólo dos chicas rubias que viajan separadas. si hopper hubiera pintado autobuses, hubiera pintado ese autobús)
(espero el autobús durante media hora en la parada. he visto marcharse al anterior. repaso todas esas pequeñas cosas en las que podía haber arañado un minuto de mierda a lo largo de la tarde. a mi lado hay una chica con un hiyab de color mostaza. lleva tejanos y zapatillas de deporte caras. juguetea con la tapa deslizante de su teléfono móvil mientras resopla. un poco más allá, tres trabajadores de la delphi esperando su autobús. el turno de noche, las horas extras, los días festivos. la conversación deriva hacia lo estrictamente personal. mi mujer se ha dejado, dice uno de ellos. antes era un mercedes y ahora es una furgoneta. los demás sonríen, siguen fumando. uno de ellos lleva sandalias y pienso en eso, que realmente hace frío para llevar sandalias. llega un cuarto —un hombre bajito, con un anorak demasiado grande para él— y vuelven a su turno de noche, a sus horas extras, encargados, producción, ochocientas bombas. ya no hay confianza porque en el fondo son sólo desconocidos. no puedo evitar ponerme triste, pero será que me pongo triste con facilidad. está bien que míriam lo confunda con cansancio. yo tampoco doy muchas pistas y miento con facilidad sobre mis estados de ánimo. me siento protegido así. el autobús que debo coger está prácticamente vacío, tan sólo dos chicas rubias que viajan separadas. si hopper hubiera pintado autobuses, hubiera pintado ese autobús)
viernes, 8 de mayo de 2009
pienso en la felicidad de los demás. una cocacola a sorbos en el bar de paco con jaume vila a las seis de la tarde. hablar de fútbol, de política, de niños, de trabajo. es un buen momento, dice él. nada que temer en ningún sentido. su mundo es sólidamente clase media. la luz de la tarde se filtra mansamente a través de los tilos, con eso tengo suficiente
jueves, 7 de mayo de 2009
(en un universo paralelo, andrés iniesta patea esa pelota, la manda a la grada y hoy los titulares de todos los periódicos hacen referencia al sueño roto del mejor equipo del mundo. las jugadas repetidas hasta la saciedad son los errores arbitrales y hoy no tengo resaca porque me fui a casa en cuanto acabó el puto partido. así las cosas, el día es una mierda hasta que matan al lehendakari, me pongo la mar de contento y pienso en beber hasta reventar. sé que no debo hacerlo, pero un día es un día)
(porque la realidad es así, seis de la mañana, la boca seca y el culo empapado de la misma vida que me corre por las venas. suerte del fútbol, de las pocas cosas que me salvan)
(porque la realidad es así, seis de la mañana, la boca seca y el culo empapado de la misma vida que me corre por las venas. suerte del fútbol, de las pocas cosas que me salvan)
miércoles, 6 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
nubecitas de polen que el viento se lleva. las bicicletas, los niños, las plazas, la rutina del día hecha un nudo en la garganta
martes alterno quiere decir sesión de acupuntura, quiere decir dormir con el cuerpo lleno de agujas, el calor de la lámpara naranja, las medias verdades por sistema ante las preguntas de pablo. para él siempre estoy bien, siempre o casi siempre. me pregunto qué sentido tiene seguir con ésto. me duele el vientre y tengo agujetas en las piernas por el esfuerzo continuado. es como ser un puzzle al que le sobran un millón de piezas
míriam me recoge a las ocho. una cerveza en la plaza de la iglesia. la mesa de metal gastado. hablamos de trabajo. me sorprende su seguridad en las entrevistas porque yo sólo tengo miedo dentro de la cabeza
no sé en qué momento empecé a perder interés por todo. una pareja joven se besa en la mesa de enfrente. siento como si estuviera contra un cristal, con la cara aplastada, respirando mientras el mundo se empaña y acaba desapareciendo
martes alterno quiere decir sesión de acupuntura, quiere decir dormir con el cuerpo lleno de agujas, el calor de la lámpara naranja, las medias verdades por sistema ante las preguntas de pablo. para él siempre estoy bien, siempre o casi siempre. me pregunto qué sentido tiene seguir con ésto. me duele el vientre y tengo agujetas en las piernas por el esfuerzo continuado. es como ser un puzzle al que le sobran un millón de piezas
míriam me recoge a las ocho. una cerveza en la plaza de la iglesia. la mesa de metal gastado. hablamos de trabajo. me sorprende su seguridad en las entrevistas porque yo sólo tengo miedo dentro de la cabeza
no sé en qué momento empecé a perder interés por todo. una pareja joven se besa en la mesa de enfrente. siento como si estuviera contra un cristal, con la cara aplastada, respirando mientras el mundo se empaña y acaba desapareciendo
lunes, 4 de mayo de 2009
nada espectacular en nuestras vidas. cotas de euforia que contrastan con simas silenciosas en las que nada es suficiente. una máscara nos protege de los demás, convenciéndonos a nosotros mismos de la veracidad de las respuestas y alejándonos de la vida real. caminamos a oscuras, esperando encontrarnos la felicidad entre la hierba
(mirar las estrellas, recorrer la vía láctea, añorar cualquier instante de paz anterior, superponer las ventajas de vivir anestesiado a vivir herido y colgar el teléfono a las nueve y cuarto de la noche)
(mirar las estrellas, recorrer la vía láctea, añorar cualquier instante de paz anterior, superponer las ventajas de vivir anestesiado a vivir herido y colgar el teléfono a las nueve y cuarto de la noche)
domingo, 3 de mayo de 2009
la felicidad es una droga, una cadena de reacciones químicas que condicionan nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos. los seis goles del barcelona al madrid sirven para poder aparcar durante un rato largo la sensación histérica de estar siempre a punto de derrumbarme, de cagarme encima. esa presión muchas veces es inaguantable: es imposible disfrutar del camino de ida a la molina. el dolor y el miedo arrinconan el paisaje y la conversación. la sola idea de no poder más me absorbe hasta reducirme a nada, y así es imposible ser feliz
(la felicidad es un puente que pasa por encima de cualquier desierto. los abrazos de quien quiero son ese puente. desde allí no existe el miedo)
(la felicidad es un puente que pasa por encima de cualquier desierto. los abrazos de quien quiero son ese puente. desde allí no existe el miedo)
sábado, 2 de mayo de 2009
viernes, 1 de mayo de 2009
(acompaño a lourdes a comprar un microondas. el dependiente nos enseña varios modelos, haciendo especial hincapié en las ventajas de un modelo concreto de marca desconocida. según él, es el único que puede ser reprogramado una vez está en funcionamiento, justo lo que estábais buscando, insiste. lourdes y yo dudamos mientras el dependiente atiende a otros posibles compradores, pero al final coincidimos en que ésa es una buena elección. todavía en la tienda, ella abre la portezuela —todos los modelos expuestos son muy grandes, como hornos convencionales— y dentro hay un niño, un bebé de pocos meses que no se mueve y respira ahogadamente, desnudo, con sólo unas botitas tejidas de color rojo. los dos cerramos la puerta con cuidado y entonces suena el despertador)
he dormido poco. sigue lloviendo. es viernes. buenos días
he dormido poco. sigue lloviendo. es viernes. buenos días
jueves, 30 de abril de 2009
(es fascinante la actitud escapista de los medios de comunicación a la hora de abordar la pandemia. se recrean en los muertos, los afectados, un baile de cifras rojas y negras que está deseando anunciar el fin del mundo antes que cualquier otra cosa. el sistema disfruta creando enemigos, distrayendo la atención con señuelos, cualquier cosa sirve para no mirar en la dirección correcta)
me acabo de despertar de la siesta. abro la puerta del patio y betty sale con el hueso verde en la boca. llovizna. detrás de mí suenan asobi seksu. thursday es una canción preciosa. no he trabajado esta tarde, como si fuera un jueves disfrazado de viernes. mañana iremos a la molina, donde la tía de edurne tienen una casa. amigos, alcohol, tabaco, civilización, construcción de las sociedades primitivas alrededor del fuego y del frío. hace un millón de años que no voy a la montaña, si es que realmente he ido alguna vez
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
domingo, 26 de abril de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
es magia: una cerveza se convierte en treinta y un ratito de alegría se convierte en un paseo tóxico por mis miserias y las de los demás. no debería salir de casa cuando tengo esa necesidad tan grande de hacer algo con mi vida. la resaca es un tren de cercanías que me descarrila en un continuum detrás de los ojos. buenos días
viernes, 24 de abril de 2009
hay personas con las que la única relación posible es el choque de trenes, la recriminación, el desencuentro, el hastío y el silencio. hay personas que se acaban convirtiendo en un pájaro muerto en lugar de algo bonito y caliente en la mano. hay personas que son un montón de hierros entre los que arder la vida entera a cámara lenta, fotograma a fotograma
jueves, 23 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
(charlotte en la cama del hotel. los libros de autoayuda prometen una salvación que no llega. la puerta de la habitación está cerrada y el tiempo no pasa, no vuelve la vida, el mundo se desmorona en imperceptibles movimientos que ella sí puede sentir: cada sonrisa, cada silencio, cada beso, cada gota de agua, cada llamada de teléfono, cada)
una mujer muy delgada, vestida de negro, tacones, gafas de sol, mirando al suelo, caminando deprisa
una pareja joven, él lleva un niño en brazos, le acaricia la espalda, ella le habla, le cuenta de alguien a quien han despedido, él resopla, no sonríe, está lejos, como ausente
un chico que asiente, incluso el jueves sería mejor porque cogería la furgoneta a las dos y a las siete podría haber terminado
una adolescente pelirroja que mira desconfiada, un autobús a lo lejos, tres bares vacíos, un coche en doble fila
avenidas amplias, arboladas, colmenas de pisos de ochenta metros cuadrados y piscinas llenas ya en abril, sin problemas para aparcar. un descampado cubierto casi por completo de vegetación. en el centro, una cabina de chapa oxidada y una grúa desmontada en el suelo. una valla metálica alrededor. plantas de flores amarillas y lilas. un buen sitio para esconderse si quisieras jugar a no crecer
vallas publicitarias invitándonos a una vida diferente en aragón, coches último modelo. si te acercas lo suficiente, verás que son ocho fotos en mosaico, cuatro arriba y cuatro abajo, siempre con defectos de montaje. la realidad imperfecta hecha de puntitos de cuatro colores diferentes formando rosetas
más allá, un parque con el suelo de tierra, pinos viejos y eucaliptos jóvenes, una fuente seca. la próxima construcción de ciento veintiséis viviendas de protección oficial convertirá el cielo en un muro de cemento y cristal. el calor será infernal
una pareja joven, él lleva un niño en brazos, le acaricia la espalda, ella le habla, le cuenta de alguien a quien han despedido, él resopla, no sonríe, está lejos, como ausente
un chico que asiente, incluso el jueves sería mejor porque cogería la furgoneta a las dos y a las siete podría haber terminado
una adolescente pelirroja que mira desconfiada, un autobús a lo lejos, tres bares vacíos, un coche en doble fila
avenidas amplias, arboladas, colmenas de pisos de ochenta metros cuadrados y piscinas llenas ya en abril, sin problemas para aparcar. un descampado cubierto casi por completo de vegetación. en el centro, una cabina de chapa oxidada y una grúa desmontada en el suelo. una valla metálica alrededor. plantas de flores amarillas y lilas. un buen sitio para esconderse si quisieras jugar a no crecer
vallas publicitarias invitándonos a una vida diferente en aragón, coches último modelo. si te acercas lo suficiente, verás que son ocho fotos en mosaico, cuatro arriba y cuatro abajo, siempre con defectos de montaje. la realidad imperfecta hecha de puntitos de cuatro colores diferentes formando rosetas
más allá, un parque con el suelo de tierra, pinos viejos y eucaliptos jóvenes, una fuente seca. la próxima construcción de ciento veintiséis viviendas de protección oficial convertirá el cielo en un muro de cemento y cristal. el calor será infernal
martes, 21 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
philippe petit sobre un cable de acero a cuatrocientos metros de altura sobre la ciudad boquiabierta, poesía a cada paso entre las nubes, ausencia de ella en las diecinueve horas que llevamos del lunes. sí ardor de estómago, sí tedio, sí sueños extraños, sí un cielo gris como de seda si miro por la ventana abierta
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