sábado, 28 de febrero de 2009
soy viejo y tengo barba. tengo la piel amarilla y los ojos miopes, tristes y fríos. bebo cocacola porque pienso que no me puede quemar por dentro. la mitad de los libros que compro son tristes y odio el sexo. contradictoriamente, lo busco de una manera desesperada, apartándome en el último instante, como un suicida que decide no inmolarse entre la multitud cuando ya está demasiado cerca de
soy viejo y camino como un viejo. apenas entiendo nada de lo que sucede a mi alrededor, pero eso no parece importarle a la gente que me quiere. yo, mientras, en una rayuela hecha de libros y casualidades, me hipnotizo con la historia de dora bruder, la historia de hélène berr, la historia de gudrun himmler. es imposible estar más lejos
soy viejo y camino como un viejo. apenas entiendo nada de lo que sucede a mi alrededor, pero eso no parece importarle a la gente que me quiere. yo, mientras, en una rayuela hecha de libros y casualidades, me hipnotizo con la historia de dora bruder, la historia de hélène berr, la historia de gudrun himmler. es imposible estar más lejos
viernes, 27 de febrero de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
jaume sariol tiene unos dientes nuevos, blancos y levemente nacarados en los bordes, unos dientes caros con los que morderle las tetas a su novia. prótesis con las que prolongar la vida hasta usurparla
(las encías desaparecen poco a poco con la piorrea. cuando quieres darte cuenta, tienes la misma boca que un muerto. cuando quieres darte cuenta, un dentista colombiano es quien salvará tu vida sexual)
mi boca en el espejo. mi boca abierta esconde un cielo rosa pálido. gusanos como los dedos de un niño se comerán la mucosa y todo lo blando y húmedo de mí. pienso en esas cosas cuando me desnudo y espero que salga el agua caliente en la ducha. cuento hasta veinte. siento una presión grande en la nuca y calor en los ojos. pienso en esos gusanos cada vez que me deshago en un charco de sangre y moco. pienso en el retrato de inocencio x, el cuadro de velázquez. pienso en el aullido atroz que le arranca bacon. pienso en mis encías sangrando cada vez que me lavo los dientes, en jaume sariol sin dientes, sonriendo a jirones, encerrado en ese espejo que no devuelve mi imagen, que debería ser yo y no es
(las encías desaparecen poco a poco con la piorrea. cuando quieres darte cuenta, tienes la misma boca que un muerto. cuando quieres darte cuenta, un dentista colombiano es quien salvará tu vida sexual)
mi boca en el espejo. mi boca abierta esconde un cielo rosa pálido. gusanos como los dedos de un niño se comerán la mucosa y todo lo blando y húmedo de mí. pienso en esas cosas cuando me desnudo y espero que salga el agua caliente en la ducha. cuento hasta veinte. siento una presión grande en la nuca y calor en los ojos. pienso en esos gusanos cada vez que me deshago en un charco de sangre y moco. pienso en el retrato de inocencio x, el cuadro de velázquez. pienso en el aullido atroz que le arranca bacon. pienso en mis encías sangrando cada vez que me lavo los dientes, en jaume sariol sin dientes, sonriendo a jirones, encerrado en ese espejo que no devuelve mi imagen, que debería ser yo y no es
parafraseando/fusilando al idiota de kundera: hasta qué grado de distorsión un individuo sigue siendo él mismo? hasta qué grado de distorsión un ser amado sigue siendo un ser amado? durante cuánto tiempo un rostro querido que se aleja en una enfermedad, en una locura, en un odio, en la muerte, sigue siendo aún reconocible? dónde está la frontera tras la cual un yo deja de ser yo?
ahora sí, buenas noches
ahora sí, buenas noches
martes, 24 de febrero de 2009
las conversaciones cotidianas. las palabras sin sentido edificando una arquitectura tediosa y gris. muros y más muros formando un laberinto en el que otros se desenvuelven con solvencia y que a mí sólo me provoca asco, cansancio y miedo. no me interesa prácticamente nada de lo que sucede a mi alrededor. hasta hace cuatro días aún me podía masturbar para sentirme vivo. ahora, ni eso. menos mal del gol de thierry. buenas noches
lunes, 23 de febrero de 2009
sólo tienes que ralentizar un poco esas imágenes. los niños cogidos de la mano cruzando un paso cebra, moviéndose despacio, atrapados en una coreografía que podría durar siempre. como en una película de lynch, pero sin poesía, sin fiebre
(esos niños serán tus hijos, eran tus padres, son tú mismo a punto de caer muerto)
(esos niños serán tus hijos, eran tus padres, son tú mismo a punto de caer muerto)
domingo, 22 de febrero de 2009
sólo tienes que ralentizar un poco las imágenes, imaginar a toda esa gente moviéndose despacio, como en una coreografía que poco a poco se vacía de contenido. nada de sueños, nada de certezas, nada de amor que les limpie un poco el corazón. sólo han tenido una oportunidad y de ésta sólo quedan cenizas. cenizas y un silencio de fondo de mar
inercia. antes de que te des cuenta te habrás convertido en todo lo que no querías ser. con suerte, ésa será tu salvación, vivir dormido, pensar que hay pequeñas cosas por las que merece la pena seguir adelante. un engaño del que hacer partícipe a todo el mundo alrededor de ti
el centro comercial está lleno un sábado por la tarde. parejas heterosexuales haciendo cola para cenar una pizza, comprar una entrada de cine, pagar en la máquina del parking. si me miro los pies, soy capaz de vomitar. si doy un paso más, soy capaz de caerme muerto. si alguien me mira a los ojos, soy capaz de echarme a llorar
alguien más camina a mi lado, ralentizando un poco las imágenes. soy el protagonista de su propia película. soy tan vacío como los demás y nada puede limpiarme por dentro
inercia. antes de que te des cuenta te habrás convertido en todo lo que no querías ser. con suerte, ésa será tu salvación, vivir dormido, pensar que hay pequeñas cosas por las que merece la pena seguir adelante. un engaño del que hacer partícipe a todo el mundo alrededor de ti
el centro comercial está lleno un sábado por la tarde. parejas heterosexuales haciendo cola para cenar una pizza, comprar una entrada de cine, pagar en la máquina del parking. si me miro los pies, soy capaz de vomitar. si doy un paso más, soy capaz de caerme muerto. si alguien me mira a los ojos, soy capaz de echarme a llorar
alguien más camina a mi lado, ralentizando un poco las imágenes. soy el protagonista de su propia película. soy tan vacío como los demás y nada puede limpiarme por dentro
sábado, 21 de febrero de 2009
viernes, 20 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
creía que mi padre era dios, narraciones recopiladas por paul auster. lourdes me escucha atentamente mientras leo en voz alta. la luz amarilla de la habitación apenas es suficiente. por la ventana abierta entran un millón de estrellas que nos acarician la espalda. leer es el ritual de cada noche que hemos pasado juntos y ésta es la última, la última de todas
(una carpeta azul con dibujos míos. tengo veinte años y dibujo. guardo esa carpeta junto a otras más que acabaré tirando un día de limpieza. todas idénticas, todas a rebosar de papeles. no sé por qué salvo ésta, no consigo recordarlo. no la abro. tampoco sé cómo mierda ha aparecido de nuevo en mi vida. tiene dibujos tuyos, dice mi madre. sé que está llena de flores rojas, de vientres, de manos. reparo en ella mientras hablo por teléfono con carme. me masturbo para calmar la ansiedad antes de escribir. buenas noches)
(una carpeta azul con dibujos míos. tengo veinte años y dibujo. guardo esa carpeta junto a otras más que acabaré tirando un día de limpieza. todas idénticas, todas a rebosar de papeles. no sé por qué salvo ésta, no consigo recordarlo. no la abro. tampoco sé cómo mierda ha aparecido de nuevo en mi vida. tiene dibujos tuyos, dice mi madre. sé que está llena de flores rojas, de vientres, de manos. reparo en ella mientras hablo por teléfono con carme. me masturbo para calmar la ansiedad antes de escribir. buenas noches)
martes, 17 de febrero de 2009
ha sido un día de mierda en el trabajo. me he cortado las uñas y he jugado con betty. al pasar delante de un grupo de adolescentes he tenido miedo de que se rieran de mí. he acelerado el paso. miedos de infancia que me ahogan a los cuarenta años. he comido arroz, he comido verdura, he dormido diez minutos antes de. he escuchado canciones de diabologum y (lo:muêso). he leído un par de blogs y he recordado la única vez que follé con xènia. he hablado por teléfono con míriam y he preparado té caliente para cenar. la miel se deshace enseguida, la cuchara da vueltas en el sentido de las agujas del reloj
lunes, 16 de febrero de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
sábado, 14 de febrero de 2009
ayer ensayamos. cuatro animales en penumbra, fieros y perdidos durante horas. puro ruido con el que descubrir el funcionamiento del mundo, simple y monótono, mecánico. después fuimos al bar de siempre, con los rescoldos de la celebración de un cumpleaños. la gente es una mierda ruidosa y sonriente, escandalosa hasta el vómito. los vecinos tienen que estar hasta los cojones de todo
hoy me duelen los brazos. he estado en barcelona esta mañana, con las calles llenas de sol y frío en san valentín. necesitaba estar solo
hoy me duelen los brazos. he estado en barcelona esta mañana, con las calles llenas de sol y frío en san valentín. necesitaba estar solo
viernes, 13 de febrero de 2009
un viernes soleado para la democracia. ciento cincuenta mil vascos y vascas que deberían votar nulo en esa pamema de elecciones. mariano hablando de conspiración mientras intenta limpiarse las manos de mierda. el superjuez haciendo trabajos de fontanería para josé luis. hasta el cielo está enladrillado, quién lo desenladrillará?
jueves, 12 de febrero de 2009
tú eres tu propio campo de concentración, me dice míriam. sí, tienes razón. soy mi celda y mi fuga, mi barracón, mis pocas esperanzas, mis ahogos y mis pasos lentos, mi cadena y mi condena y mi verdugo y mi puta cámara de gas. sé que se abre la jaula y soy incapaz de dar un paso más. brooks was here, and so was red
(el poeta dice que la luz no basta y los poetas le creen. hoy le quemaría los ojos al mundo entero)
tú eres tu propio campo de concentración, me dice míriam. sí, tienes razón: crónico y autoinmune y directo al infierno. soy alguien alambrada
(el poeta dice que la luz no basta y los poetas le creen. hoy le quemaría los ojos al mundo entero)
tú eres tu propio campo de concentración, me dice míriam. sí, tienes razón: crónico y autoinmune y directo al infierno. soy alguien alambrada
miércoles, 11 de febrero de 2009
vuelvo al trabajo. caen gotas. el tiempo no ha pasado durante estas dos semanas. como si fuera una cinta de moebius en la que suena calexico, los mismos proyectos esperando encima de mi mesa. sonrío: soy otro viajero en el tiempo más, yo también estoy en la isla
(colitis ulcerosa, enfermedad gastrointestinal, crónica y autoinmune que me abraza, me mece, me asfixia y me quiere más que nadie en el mundo)
(colitis ulcerosa, enfermedad gastrointestinal, crónica y autoinmune que me abraza, me mece, me asfixia y me quiere más que nadie en el mundo)
martes, 10 de febrero de 2009
a alguien se le ha quemado la comida y el olor dulzón de la carne negra se ha ido colando por cada mínima rendija. ahora todo apesta a
la muerte de janine balding me atrapa ante la pantalla de televisión. me tragaría veinticuatro horas seguidas de crímenes imperfectos, el programita de la sexta. siguen la muerte de eluana englaro, la de félix martínez touriño, la de otra mujer sin nombre en sevilla, información inconexa sobre las matanzas de sabra y chatila, sobre josé ángel valente, sobre el fallido coche bomba de madrid
(caminar sobre cenizas, a oscuras, lentamente, con la garganta llena de aire frío. la muerte de horatio caine y de melquíades estrada)
la muerte de janine balding me atrapa ante la pantalla de televisión. me tragaría veinticuatro horas seguidas de crímenes imperfectos, el programita de la sexta. siguen la muerte de eluana englaro, la de félix martínez touriño, la de otra mujer sin nombre en sevilla, información inconexa sobre las matanzas de sabra y chatila, sobre josé ángel valente, sobre el fallido coche bomba de madrid
(caminar sobre cenizas, a oscuras, lentamente, con la garganta llena de aire frío. la muerte de horatio caine y de melquíades estrada)
lunes, 9 de febrero de 2009
domingo, 8 de febrero de 2009
la boca seca. el frío corre por el pasillo. la tos seca. estoy bien, me repito a mí mismo constantemente
(fantaseo con la vida normal, con la vuelta al infierno blando de cada día. los sistemas aislados tienden al desorden y el desorden, al colapso. no lo dije yo, lo dijo clausius en mil ochocientos cincuenta)
hoy me ha llamado mi jefe. mañana me gustaría recoger el alta y volver al trabajo el martes. con suerte, volver a poner mi vida un poco en orden. sería como cerrar los cajones de una cómoda, las puertas de un armario. sería como doblar la ropa y que todo eligiera su sitio una vez más
(fantaseo con la vida normal, con la vuelta al infierno blando de cada día. los sistemas aislados tienden al desorden y el desorden, al colapso. no lo dije yo, lo dijo clausius en mil ochocientos cincuenta)
hoy me ha llamado mi jefe. mañana me gustaría recoger el alta y volver al trabajo el martes. con suerte, volver a poner mi vida un poco en orden. sería como cerrar los cajones de una cómoda, las puertas de un armario. sería como doblar la ropa y que todo eligiera su sitio una vez más
sábado, 7 de febrero de 2009
huida. estoy en una habitación de hotel en tokio. la ciudad es sólo una excusa. caracteres kanji que intento aprender y dedos manchados de tinta. con la ventana abierta y la luz apagada, el cielo de neón y todo lo que he dejado atrás formando un mosaico que se desliza, cierro el libro que estoy leyendo y enciendo la televisión. en la pantalla, kevin spacey mira una fotografía un segundo antes de morir en american beauty
viernes, 6 de febrero de 2009
sueño. se hace de noche en el mar. una estructura de hierro de la que soy el único habitante. el óxido y el salitre convierten mi vida en un constante proceso químico de degradación. salta la pintura de las paredes y debo estar atento a ello. así, paso los días pintando y las noches buscando una luz en el horizonte
sé que al sur hay vida. sé dónde está el sur porque sé dónde están las estrellas en el cielo. la plataforma en la que vivo flota anclada al fondo marino. hay peces gigantes y negros que nadan como sombras debajo de mí. a veces golpean los soportes y mi pequeño mundo se tambalea, pero no tengo miedo
sueño despierto. estoy en una habitación de hotel en lima. he contratado los servicios de una prostituta que llegará en algo menos de una hora. es mediodía y no sé qué hago allí, sólo sé que quería huir y apenas tengo una vida por delante. apenas recuerdo nada de mi vida anterior
despierto. otro día más en el que dormir cuesta. cuando mejor te sientes, algo se tuerce. se me pudre en la cabeza la idiota de isabel coixet, se me pudre hodgson, se me pudre el miedo que tengo a hablar
sé que al sur hay vida. sé dónde está el sur porque sé dónde están las estrellas en el cielo. la plataforma en la que vivo flota anclada al fondo marino. hay peces gigantes y negros que nadan como sombras debajo de mí. a veces golpean los soportes y mi pequeño mundo se tambalea, pero no tengo miedo
sueño despierto. estoy en una habitación de hotel en lima. he contratado los servicios de una prostituta que llegará en algo menos de una hora. es mediodía y no sé qué hago allí, sólo sé que quería huir y apenas tengo una vida por delante. apenas recuerdo nada de mi vida anterior
despierto. otro día más en el que dormir cuesta. cuando mejor te sientes, algo se tuerce. se me pudre en la cabeza la idiota de isabel coixet, se me pudre hodgson, se me pudre el miedo que tengo a hablar
jueves, 5 de febrero de 2009
el viejo antoni tàpies, de ochenta y cinco años, apenas ve. repite los movimientos aprendidos después de cincuenta años de hacer variaciones mecánicas sobre los mismos motivos. la misma pared, la misma materia, las mismas cruces y manos y pies. su mujer le lee en voz alta páginas de la marcha hacia la luz, de santideva. el atardecer le hace sentirse en paz consigo mismo. una intuición le acaricia las mejillas: lo ha entendido todo y nos lo enseña
(en el plano inicial de ¡tan lejos, tan cerca!, de wim wenders, cassiel mira la ciudad encaramado a la estatua que representa al ángel de la victoria. los ángeles viven entre nosotros, testigos quietos de nuestra miseria. paro la película en el minuto diez. ha sonado el teléfono)
la mañana es fría y tranquila. el miedo se disipa en las ventanas abiertas. ayer me costó dormir. el mundo estaba ardiendo y no había huida posible. me imaginé a mí mismo en un hotel en el centro de lima, intentando ser feliz
(en el plano inicial de ¡tan lejos, tan cerca!, de wim wenders, cassiel mira la ciudad encaramado a la estatua que representa al ángel de la victoria. los ángeles viven entre nosotros, testigos quietos de nuestra miseria. paro la película en el minuto diez. ha sonado el teléfono)
la mañana es fría y tranquila. el miedo se disipa en las ventanas abiertas. ayer me costó dormir. el mundo estaba ardiendo y no había huida posible. me imaginé a mí mismo en un hotel en el centro de lima, intentando ser feliz
miércoles, 4 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
llueve. he visto kamchatka y después me he recortado la barba. después me he vuelto a duchar. el dolor es una pedrada en el ombligo cuya onda inicial se desvanece por todo el cuerpo, líquido y caliente, como de metal fundido. la boca seca, sí, y el teléfono sonando en un número larguísimo que no cogeré
domingo, 1 de febrero de 2009
llueve. el círculo de diez centímetros de diámetro ha desplazado su centro hacia arriba, situando el ombligo en el extremo inferior de una órbita imaginaria. el dolor ahora es rojo, perfectamente redondo y mordiente, un dolor de esos que quiere salir y mirarlo todo con ojos de amenaza antes de salir corriendo y esconderse. se me llena la boca de saliva, me quita el hambre, me sienta y me encoge. la boca seca, nada mejora y los párpados pesados se llenan de lágrimas por no entender nada. buenas noches
sábado, 31 de enero de 2009
la felicidad tiene un montón de caritas diferentes. sábado, lluvia, un edredón blanco como el invierno en siberia. para el dolor, treinta miligramos de fosfato de codeína cada ocho horas. protector estomacal cada doce, antiinflamatorios cada ocho. amodorrado en la cama, un documental sobre ostras en el pacífico. poco a poco vuelvo a ser persona. y mi jersey de lana favorito, sí
viernes, 30 de enero de 2009
el doctor navalón me mira y sonríe. me sorprende su extraordinario parecido físico con xavier theros, de accidents polipoètics, aunque es mucho más alto. tiene la mano izquierda con un vendaje ortopédico y, tras escucharme y examinarme, su dictamen es inapelable: virosis intestinal. eso que tú crees que es un resfriado es realmente un virus. que la colitis haya recrudecido sólo es un daño colateral. que te ahogues en un charco de mucosidad sólo es otro daño colateral. y la fiebre y la tos y todos y cada uno de los dolores, daños colaterales. mientras habla, pienso en mis nulas defensas. hay que ser estricto con el tratamiento —de quince días de duración— y las diarreas irán remitiendo, todo irá volviendo a su cauce. treinta días de baja y apretón de manos. el doctor es, ciertamente, un tipo afable
(la consulta número ocho del segundo piso del ambulatorio está abarrotada de enfermos gris ceniza, inexpresivos y encogidos. hablo con luis tirado, con quien estudié en el instituto y de quien no guardo ningún mal recuerdo, a pesar de sus años dedicados al psoe en un cargo de importancia en el gobierno municipal. él viene por nosequé de unas vacunas. luis sí tiene buen color, es bajo y fuerte, deportista. hablamos de política, de trabajo. la calefacción a todo trapo matará a unos cuantos viejos y empezará por el de la silla de ruedas en el rincón de la puerta, el que se apellida torras y apenas se mueve)
(la consulta número ocho del segundo piso del ambulatorio está abarrotada de enfermos gris ceniza, inexpresivos y encogidos. hablo con luis tirado, con quien estudié en el instituto y de quien no guardo ningún mal recuerdo, a pesar de sus años dedicados al psoe en un cargo de importancia en el gobierno municipal. él viene por nosequé de unas vacunas. luis sí tiene buen color, es bajo y fuerte, deportista. hablamos de política, de trabajo. la calefacción a todo trapo matará a unos cuantos viejos y empezará por el de la silla de ruedas en el rincón de la puerta, el que se apellida torras y apenas se mueve)
el doctor navalón me mira y sonríe. una animada charla sobre la enfermedad en la que se muestra incrédulo ante la evolución del brote. hablamos como hablan dos viejos amigos. muevo mucho las manos. me encuentro animado. él está sentado frente a mí, sin mesa de por medio y con una pierna cruzada sobre la otra. mueve los dedos de los pies dentro de unos zapatos viejos de rejilla. tiene los calcetines morados y no puedo dejar de mirarlos. el doctor navalón aquí es un sueño del que despierto a las once de la mañana
jueves, 29 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
ebensee, en austria, y oswiecim, en polonia. la distancia que las separa es de seiscientos cincuenta y cuatro kilómetros, tres horas y treinta y siete minutos yendo por vías rápidas, según informa la versión digital de la guía michelin. en la fotografía son los mismos ojos, las mismas pieles que apenas sujetan la muerte
no he ido a trabajar esta mañana. hace días que mis tripas no funcionan bien y hoy he asumido que debería quedarme en casa. hace falta valor para ello. he dormido toda la mañana. ahora como arroz y lo como con asco, masticando despacio. no me entra nada sólido en el cuerpo. vuelvo a la cama, dormir y morir con los pies fríos
martes, 27 de enero de 2009
lunes, 26 de enero de 2009
debo tener las defensas hechas papilla, pienso mientras me quito los zapatos. cumplo a trompicones con lo que el mundo espera de mí, pero no es suficiente. me autoimpongo metas que no podría cumplir ni en la mejor de mis vidas y eso me causa una constante frustración de la que no sé escapar. los calcetines negros al cubo de la ropa sucia. el jersey rojo hecho una bola en una silla del comedor. la comida en la nevera porque no tengo hambre. las cosas en su sitio. me imagino cruzando la calle sin mirar, un segundo antes de
domingo, 25 de enero de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
las pupilas de seve están dilatadas como culos y la baba blanca y espesa en las comisuras de los labios parece que vaya a tener vida propia. a pesar de ello tiene buena cara. ha estado en chiapas durante seis meses, ahora ha vuelto a estudiar y trabaja de nosequé en nosedónde, esperando reunir más dinero para largarse otra vez, porque en cualquier sitio se está mejor que aquí
en los paquistaníes de la calle joaquim costa venden móviles libres tirados de precio. no hace frío en la calle llena de gente. bebo una cocacola en la granja de gavà mientras, en la mesa de al lado, dos veinteañeros conspiran. es viernes por la tarde y, de vuelta a casa, compro una baguette justo al lado de la estación. la chica que está delante de mí encarga un pan de molde grande para mañana por la mañana. se llama eva y tiene la nariz roja del reno rodolfo
he descargado los nuevos capítulos de perdidos. esta noche dan remake en la segunda cadena. podría salir un rato al bar de siempre. me encontraría con gente que me contaría su vida mientras me tomo una cerveza. me llenarían la cabeza de palabras y eso quizás me serviría para algo, no sé. caliento un poco de sopa y dejo pasar el tiempo. buenas noches
en los paquistaníes de la calle joaquim costa venden móviles libres tirados de precio. no hace frío en la calle llena de gente. bebo una cocacola en la granja de gavà mientras, en la mesa de al lado, dos veinteañeros conspiran. es viernes por la tarde y, de vuelta a casa, compro una baguette justo al lado de la estación. la chica que está delante de mí encarga un pan de molde grande para mañana por la mañana. se llama eva y tiene la nariz roja del reno rodolfo
he descargado los nuevos capítulos de perdidos. esta noche dan remake en la segunda cadena. podría salir un rato al bar de siempre. me encontraría con gente que me contaría su vida mientras me tomo una cerveza. me llenarían la cabeza de palabras y eso quizás me serviría para algo, no sé. caliento un poco de sopa y dejo pasar el tiempo. buenas noches
jueves, 22 de enero de 2009
dábale arroz a la zorra el abad. en un extremo del cuadrilátero, F, con los ojos inflados como pollas de mulo y sin nada que decir sobre nada, cansado después de un día intenso de estrujarse las neuronas para hacer dibujitos de esos que nadie se da cuenta de que existen y que acaban en cualquier papelera
supercrepus. en el otro extremo, joe crepúsculo, cansado de darme por el culo desde esta mañana, tales son las bandas sonoras que se me clavan en la espalda como rejones portugueses. a estas alturas de la tarde, no puedo ser ningún peligro, no puedo ser nada. no puedo ni caer de espaldas ante el flamante disco del año según rockdelux, otros idiotas
in girum imus nocte et consumimur igni. arbitrándolo todo, guy debord, el chico más listo de la clase y espectador —qué puto chiste— de mis pajas mentales y mis ilusiones leninistas
ir de listo antes de, pum, morir
supercrepus. en el otro extremo, joe crepúsculo, cansado de darme por el culo desde esta mañana, tales son las bandas sonoras que se me clavan en la espalda como rejones portugueses. a estas alturas de la tarde, no puedo ser ningún peligro, no puedo ser nada. no puedo ni caer de espaldas ante el flamante disco del año según rockdelux, otros idiotas
in girum imus nocte et consumimur igni. arbitrándolo todo, guy debord, el chico más listo de la clase y espectador —qué puto chiste— de mis pajas mentales y mis ilusiones leninistas
ir de listo antes de, pum, morir
miércoles, 21 de enero de 2009
estoy encerrado en la última habitación de la casa. los pájaros se estrellan contra las ventanas, cayendo con fuerza desde el cielo negro. han ido rompiendo todos las persianas, los cristales, y ahora aletean por toda la casa, mirándome, chillando. no tengo miedo porque sé que ésto es una película y la he visto antes. seis y media de la mañana, suena el despertador. dormiría la vida entera, joder
martes, 20 de enero de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
cómo era eso que dije el otro día? las pocas ganas de levantar la vista y ver qué sucede en el mundo. animales en sus jaulas esperando las horas de sol. vivir es sobrevivir, es dejar de hacerse daño. es sentarse de espaldas a la ventana mientras empieza la llovizna. vivir es aprender todas las guerras cada mañana. vivir es estar de luto para siempre
(congelados la sirena. peso en una bolsa de plástico doscientos cincuenta y cinco gramos de gambas cocidas y peladas, de las que están de oferta. ante la nevera de los postres dudo, y de la duda salto al miedo como si no hubiera término medio. en otras circunstancias sí sabría qué hacer, pero hoy no. algo tan trivial como una tarrina de chocolate belga es capaz de borrarme del espejo)
(congelados la sirena. peso en una bolsa de plástico doscientos cincuenta y cinco gramos de gambas cocidas y peladas, de las que están de oferta. ante la nevera de los postres dudo, y de la duda salto al miedo como si no hubiera término medio. en otras circunstancias sí sabría qué hacer, pero hoy no. algo tan trivial como una tarrina de chocolate belga es capaz de borrarme del espejo)
domingo, 18 de enero de 2009
creo que he dormido durante todo el día. creo que he dormido hasta cuando estaba despierto, en una nube bajo el sol tibio de enero, en el patio, acariciando a betty con los ojos cerrados. hoy he descubierto que se asusta con el tintineo de los cascabeles. he comido ensalada por primera vez desde el verano, aunque mis intestinos no toleran bien las cosas crudas. otra manera de arriesgarme, de caminar por la cuerda floja. el viernes, mis amigos me regalaron unos pedales de guitarra con los que hacer mucho ruido. isa hizo cuatro o cinco fotos que salieron movidas. lo pasé realmente bien, sí. juank dice que me ve más feliz desde hace un tiempo. sólo sé que tengo miedo de defraudar a quien me quiere. es un miedo de animal deslumbrado por los focos, incapaz de moverse, prisionero de un segundo antes del atropello
sábado, 17 de enero de 2009
sobre un caballete, un retrato del bluesman robert johnson a medio terminar. detrás, una estantería llena de libros y vinilos y una mesa grande llena de pinceles y botes de pintura acrílica. en otra mesa, tres ordenadores, dos portátiles y una torre, y un caos de papeles escritos a mano. también un plano de catalunya y varios libros abiertos, uno encima de otro. y muchos cables por el suelo que intento no pisar
la habitación es soleada y la casa está en silencio. míriam se ha ido al curso de postgrado que está haciendo y yo me he quedado allí, en una especie de asilo. he salido a comprar el diario y he puesto la televisión en uno de esos canales en los que hay sólo videos musicales, algo que alternaré con canales de noticias durante todo el día. estoy allí de pie, en esa habitación llena de luz, y, de repente, una tristeza infinita me encharca el corazón. la felicidad también es una piedra negra
la habitación es soleada y la casa está en silencio. míriam se ha ido al curso de postgrado que está haciendo y yo me he quedado allí, en una especie de asilo. he salido a comprar el diario y he puesto la televisión en uno de esos canales en los que hay sólo videos musicales, algo que alternaré con canales de noticias durante todo el día. estoy allí de pie, en esa habitación llena de luz, y, de repente, una tristeza infinita me encharca el corazón. la felicidad también es una piedra negra
viernes, 16 de enero de 2009
pago los libros y el dvd. eva, la cajera del fnac que me cobra, tiene los dientecitos separados. intento imaginar cómo es su vida fuera de allí, de ese cubículo de gallina ponedora informatizada que es su trabajo. novio y estudios, fumar porros hasta que se hace de día. su familia. su manera de caminar. el olor de su sexo antes de que acabe el día. las cosas que no le gustan y las que le dan sueño. hablo con un hilo de voz. creo que doy la impresión de poder caer muerto de un momento a otro. la chica que está justo detrás de mí es muy bonita. intento imaginármela como la christine del cuadro de andrew wyeth (el viejo murió hoy, encogiéndome el corazón). ella no entendería que me la quedara mirando, así que me concentro en la placa de eva con su nombre escrito, en su boca y su acné juvenil. en sus pendientes de bolitas. todos estamos condenados de antemano a ser infelices, eva. pero ella no me oye, no puede oírme
esta noche cenamos todos juntos. pendularmente, la escena se repite. un año después, la misma crepería, prácticamente las mismas personas, la misma excusa. ayer fue mi cumpleaños y esta vez todo va a salir bien
me doy un montón de ánimos. feliz viernes
esta noche cenamos todos juntos. pendularmente, la escena se repite. un año después, la misma crepería, prácticamente las mismas personas, la misma excusa. ayer fue mi cumpleaños y esta vez todo va a salir bien
me doy un montón de ánimos. feliz viernes
jueves, 15 de enero de 2009
buenos días. estoy en el trabajo, en uno de esos tiempos muertos en los que se decide el funcionamiento del mundo. yo, como tornillo que soy, sólo estoy autorizado a seguir rodando cuando se me diga que tengo que rodar. el resto del tiempo puedo estar confortablemente aislado en mis calores mentales. no se me exige nada porque no se espera nada de mí
escribo para salvarme. hay pocas cosas que me interesen lo suficiente como para levantar la vista y mirar el mundo. todas mis distracciones vienen canalizadas por un cable de ethernet y multitud de páginas web que consulto diariamente. en el escritorio se acumulan carpetas en las que almaceno la información que voy encontrando, en una suerte de síndrome de diógenes digital. muchas de ellas no serán ordenadas jamás, pasando a formar parte de otra carpeta mayor en la que un número indicará el día, mes y año en que decidí que estaba llena, que no cabía nada más
de fondo, la voz de maría callas. el cielo es de un azul aproximado al doscientos setenta y siente de la gama pantone con la que trabajo. algunas nubes blancas y borrosas. frío en la calle. pienso en tonterías mientras dibujo un mosaico que utilizaré en cuanto pueda
(es otra manera de matar el tiempo y de llenar el gigantesco disco duro del que dispongo. dibujos y trabajos que guardo, siempre a la espera de ser reciclados en cualquier momento. este mosaico, concretamente, es una superficie de ciento veintiún milímetros de ancho por cincuenta y ocho de alto, formada por mil cien piezas rectangulares todas diferentes. detalle de obsesivo-compulsivo: el gusto por los números redondos. el tiempo pasa tan lento que me permito el lujo de dibujarlas una a una. si no fuera así, con copiar y pegar sería suficiente, pero no es el caso)
el mundo necesita de mí ahora. por fin
escribo para salvarme. hay pocas cosas que me interesen lo suficiente como para levantar la vista y mirar el mundo. todas mis distracciones vienen canalizadas por un cable de ethernet y multitud de páginas web que consulto diariamente. en el escritorio se acumulan carpetas en las que almaceno la información que voy encontrando, en una suerte de síndrome de diógenes digital. muchas de ellas no serán ordenadas jamás, pasando a formar parte de otra carpeta mayor en la que un número indicará el día, mes y año en que decidí que estaba llena, que no cabía nada más
de fondo, la voz de maría callas. el cielo es de un azul aproximado al doscientos setenta y siente de la gama pantone con la que trabajo. algunas nubes blancas y borrosas. frío en la calle. pienso en tonterías mientras dibujo un mosaico que utilizaré en cuanto pueda
(es otra manera de matar el tiempo y de llenar el gigantesco disco duro del que dispongo. dibujos y trabajos que guardo, siempre a la espera de ser reciclados en cualquier momento. este mosaico, concretamente, es una superficie de ciento veintiún milímetros de ancho por cincuenta y ocho de alto, formada por mil cien piezas rectangulares todas diferentes. detalle de obsesivo-compulsivo: el gusto por los números redondos. el tiempo pasa tan lento que me permito el lujo de dibujarlas una a una. si no fuera así, con copiar y pegar sería suficiente, pero no es el caso)
el mundo necesita de mí ahora. por fin
miércoles, 14 de enero de 2009
tengo el corazón extrañamente acelerado, como cuando bebo demasiado jarabe para la tos. también tengo los pies fríos y blancos. y la sopa en la mesa, enfriándose. y un mantel azul lleno de migas. y la piel de la cara tan tirante que parece de plástico. y los huevos vacíos. y gritos de niños en el piso de arriba. y ganas de ver el partido de esta noche y emocionarme con la espalda de pep guardiola. tengo también un montón de fotos del ku klux klan que bajé esta mañana. y juguetes nuevos para betty. y las manos sucias y mustias después de
todo sucede por una razón. eso dice la camiseta que me regaló begoña por navidad y eso mismo pienso yo cada vez que suena el despertador
todo sucede por una razón. eso dice la camiseta que me regaló begoña por navidad y eso mismo pienso yo cada vez que suena el despertador
martes, 13 de enero de 2009
la fotografía es de mil ochocientos sesenta y cuatro. en ella, soldados de la unión en un hospital, un año antes del fin de la guerra civil americana. las bombas estallan lo suficientemente lejos como para que el aire apenas tiemble. las heridas sanan lentamente y pronto será primavera
(ciento cuarenta y cinco años separándonos. el mundo como una burbuja en la que curarme. es otro hospital de campaña, con una guerra invisible ahí fuera)
(ciento cuarenta y cinco años separándonos. el mundo como una burbuja en la que curarme. es otro hospital de campaña, con una guerra invisible ahí fuera)
lunes, 12 de enero de 2009
domingo, 11 de enero de 2009
llovizna en la calle. la manifestación ya ha terminado. hablamos de treinta mil personas que se diluyen entre el río de gente que busca la oportunidad de sus vidas en forma de unos zapatos rebajados. en el fnac están todos los libros que necesitaría llevarme. están también las cero ganas de las colas infinitas. elijo volver a casa y leer un poco en el tren. minutos después, un chico muy joven cantará una canción de oasis con una guitarra de cuerdas de nylon. después de eso, ya nada será importante. el sábado termina así, con su voz dulce
veintitrés minutos y dos segundos de puños por el culo. amar a tu mujer es eso, es llenarte de crema y mierda el brazo de una manera rítmica, sin hablar. el amor es que ella grite de placer y de dolor mientras le metes una botella de vino por su ano dilatado hasta la rabia. amor es grabarlo con una cámara fija, sin que se vean sus caras, y colgarlo en una página web como un video de animación flash
amor es abrir la mano dentro de ella y notarla caliente. es no tener asco a su cuerpo. es que ella no te tenga miedo. es no odiarte por todas esas cosas sucias dentro de tu cabeza. es que no te odie por lo que en el fondo eres
(no es amor lo que siento, no puede serlo. a duras penas me soporto desnudo cuando míriam me mira, me abraza. el deseo es un pez muerto en el fondo del acuario. estás triste, dice ella. un poco, sí, pero se me pasará. entonces me toma fuerte de la mano y me regala su mejor sonrisa, obligándome a reír. tengo suerte de que ella esté, sí, pero no sé hasta cuando voy a poder seguir así. en la televisión, tobey maguire y charlize theron aprenden a quererse en las normas de la casa de la sidra. y muchas ganas de llorar con todo, creo)
amor es abrir la mano dentro de ella y notarla caliente. es no tener asco a su cuerpo. es que ella no te tenga miedo. es no odiarte por todas esas cosas sucias dentro de tu cabeza. es que no te odie por lo que en el fondo eres
(no es amor lo que siento, no puede serlo. a duras penas me soporto desnudo cuando míriam me mira, me abraza. el deseo es un pez muerto en el fondo del acuario. estás triste, dice ella. un poco, sí, pero se me pasará. entonces me toma fuerte de la mano y me regala su mejor sonrisa, obligándome a reír. tengo suerte de que ella esté, sí, pero no sé hasta cuando voy a poder seguir así. en la televisión, tobey maguire y charlize theron aprenden a quererse en las normas de la casa de la sidra. y muchas ganas de llorar con todo, creo)
sábado, 10 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
catorce días y ochocientos muertos después, los asmáticos soplapollas de la onu aciertan a decirle a israel que deje de joder, que si no se quedará sin postre
mucho asco todo junto. asco cuando toso y sale de todo, cuando duermo y paso frío, cuando se me llena el culo de rubíes por vete tú a saber qué hice. feliz viernes, sí
mucho asco todo junto. asco cuando toso y sale de todo, cuando duermo y paso frío, cuando se me llena el culo de rubíes por vete tú a saber qué hice. feliz viernes, sí
jueves, 8 de enero de 2009
la tarde apenas se anima. bostezos y ojos rojos y peso en la espalda hasta no poder más. mañana es viernes. mañana podrás dibujar una puerta de rouge en la pared, una puerta a través de la cual desaparecer aquí y aparecer allá, con el sol golpeándote en la frente como si fuera la primera vez que
(caldito de verduras para cenar. dos minutos y medio en el microondas a máxima potencia. me acurruco sobre el plato. el vapor me empaña las gafas mientras muevo la cuchara en el mismo círculo. ahora soy feliz o, por lo menos, estoy tranquilo)
(caldito de verduras para cenar. dos minutos y medio en el microondas a máxima potencia. me acurruco sobre el plato. el vapor me empaña las gafas mientras muevo la cuchara en el mismo círculo. ahora soy feliz o, por lo menos, estoy tranquilo)
puedes hacerte un bocadillo pequeño de mantequilla con el pan caliente. la grasa se deshace en un bonito color dorado. también puedes pintarte las uñas de los pies, reírte de los demás en el tren camino a casa, pero sólo para ti, sin que nadie lo note. si no, tendrías problemas. puedes dibujar una puerta con el rouge de tu madre en la pared del comedor y irte lejos, a sentarte en cualquier salón de juegos, con ciclones y luces de esas que te hacen clic-clic-clic-clic en el cerebro, a esperar a tu padre que viene a salvarte de la navidad, bajando la escalera del mercante tan rápido como es capaz para que su princesa no llore nunca más
(me doy consejos, trago saliva, dejo que veintiséis pastillas de phonal se deshagan en mi boca porque me duele la garganta. joder, qué ganas tengo de largarme de aquí. estoy en el estudio, delante del ordenador, sin darme cuenta de lo afortunado que soy por poder trabajar en algo que más o menos me gusta)
(me doy consejos, trago saliva, dejo que veintiséis pastillas de phonal se deshagan en mi boca porque me duele la garganta. joder, qué ganas tengo de largarme de aquí. estoy en el estudio, delante del ordenador, sin darme cuenta de lo afortunado que soy por poder trabajar en algo que más o menos me gusta)
miércoles, 7 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
ella era la yonqui más guapa del mundo, sin carne, sin dientes, con unos ojos negros tan grandes como dios. ahora está sentada en un banco con la cara hinchada por los corticoides, jugando distraídamente con un teléfono móvil, dentro de un anorak que se cae de viejo. hablo con jaume, su pareja, que fuma sin parar. él todavía tiene dientes, pero se le caerán todos de golpe dentro de dos días. tiene las manos rotas a martillazos y está exactamente igual que hace veinte años, el tiempo que hace que nos conocemos. que te traigan muchas cosas los reyes magos, sonríe
(aguanieve. he dormido toda la tarde. he soñado con muertos en una estación de tren. niños amortajados en las portadas de los periódicos. todos lloramos a los nuestros)
(aguanieve. he dormido toda la tarde. he soñado con muertos en una estación de tren. niños amortajados en las portadas de los periódicos. todos lloramos a los nuestros)
lunes, 5 de enero de 2009
otra guerra, todas las guerras. en el scobies, seamus nos sirve las primeras pintas un minuto antes de medianoche. antes de allí, hemos estado en el lizarrán de ronda universitat hasta que han cerrado. rafa y edurne y daniel, pablito y amanda, también àlex. creo que lo pasamos bien, aunque la verdad es que yo tenía la cabeza en otro sitio
(por la tarde salí con míriam un ratito. fuimos al joanet, en montcada. el carrer major estaba desierto y el bar lleno de gente. me gusta estar con ella. cuando me siento frágil me dejaría querer hasta por un lanzallamas, pero no es el caso. cuando me toma de la mano siento que es amor de verdad. de todas maneras, lo que más me gusta de ella es que no sabe ver el monstruo que llevo dentro, y eso me hace sentir cerca de ser una persona normal, una aburrida persona normal a la que le sonríe la vida)
otra guerra, todas las guerras. en el scobies sólo hay turistas, borrachos y dos bolleras adolescentes que se hacen fotos dándose besitos en las mejillas. fotos que acabarán colgadas en un perfil de facebook. fotos con las que hacerme una paja un día como hoy. otro sorbo más y iré a mear
(por la tarde salí con míriam un ratito. fuimos al joanet, en montcada. el carrer major estaba desierto y el bar lleno de gente. me gusta estar con ella. cuando me siento frágil me dejaría querer hasta por un lanzallamas, pero no es el caso. cuando me toma de la mano siento que es amor de verdad. de todas maneras, lo que más me gusta de ella es que no sabe ver el monstruo que llevo dentro, y eso me hace sentir cerca de ser una persona normal, una aburrida persona normal a la que le sonríe la vida)
otra guerra, todas las guerras. en el scobies sólo hay turistas, borrachos y dos bolleras adolescentes que se hacen fotos dándose besitos en las mejillas. fotos que acabarán colgadas en un perfil de facebook. fotos con las que hacerme una paja un día como hoy. otro sorbo más y iré a mear
domingo, 4 de enero de 2009
un día de puta madre. domingo de los de pasear, de los de no hacer nada y sonreír con un rayo de sol. las tiendas están abiertas y curioseo en algunos escaparates. en una zapatería me he encontrado con la madre de chencho (él era mi mejor amigo en algo tan lejano como primero de bup). me ha abrazado sonriente cuando me ha reconocido. me ha contado que su hijo, a quien no veo desde el entierro de pau en el noventa y cinco, vive en palma con su pareja, con un buen trabajo y un futuro. que el pequeño se ha independizado y tiene un montón de novias. que a su marido se lo comió el cáncer hace cinco años. que se siente sola pero que se alegra muchísimo de verme. que va a comprar vino, que si la acompaño
hemos ido hasta una bodega que queda un poco por encima del bar grau, en la calle sant ramon. ha apuntado mi número de teléfono para dárselo a su hijo, que te llamará seguro, dice. nos hemos vuelto a abrazar. la he dejado allí, con la dueña de la tienda. seguro que le ha contado de mí porque se la veía contenta. he aprovechado para tomar un té en el grau y comprar la vanguardia. israel invade gaza. otra guerra, todas las guerras
hemos ido hasta una bodega que queda un poco por encima del bar grau, en la calle sant ramon. ha apuntado mi número de teléfono para dárselo a su hijo, que te llamará seguro, dice. nos hemos vuelto a abrazar. la he dejado allí, con la dueña de la tienda. seguro que le ha contado de mí porque se la veía contenta. he aprovechado para tomar un té en el grau y comprar la vanguardia. israel invade gaza. otra guerra, todas las guerras
sábado, 3 de enero de 2009
quieres que te la chupe?, me pregunta ella. no, sólo si realmente es lo que quieres hacer, respondo. no, prefiero que no, contesta. ya sabes que sólo me gusta hacerlo cuando yo quiero, añade. qué sentido tiene que me preguntes, entonces? si te hubiera dicho sí, tu respuesta habría sido la misma, no?
(silencio. míriam está sentada encima de mí, a horcajadas. en la televisión encendida, las ruinas y los muertos en gaza. ya no iremos al cine. la crema de calabaza tintinea en el microondas. acaricio sus muslos. la tristeza me ha quemado por dentro pero ella es incapaz de darse cuenta)
(silencio. míriam está sentada encima de mí, a horcajadas. en la televisión encendida, las ruinas y los muertos en gaza. ya no iremos al cine. la crema de calabaza tintinea en el microondas. acaricio sus muslos. la tristeza me ha quemado por dentro pero ella es incapaz de darse cuenta)
viernes, 2 de enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
una escena fantasmal. el lavabo de el corte inglés de plaça catalunya está lleno de maricas viejos que se miran las pollas los unos a los otros. no quieras saber lo que se esconde detrás de esas puertas cerradas. no quieras saber lo cerda que es la gente. no quieras saber lo que son capaces de
(los maricas viejos se lavan las manos, entreteniéndose en secárselas bajo el chorro de aire caliente a la espera de algo nuevo, algo que salve sus vidas de mierda. es el último día del año, son las cinco de la tarde)
(los maricas viejos se lavan las manos, entreteniéndose en secárselas bajo el chorro de aire caliente a la espera de algo nuevo, algo que salve sus vidas de mierda. es el último día del año, son las cinco de la tarde)
me corté el pelo, me duché, me puse una camisa bastante nueva. supongo que tenía ganas de salir. al llegar a la plaza, mis tripas manchadas de rojo decidieron que el día se había terminado. la humillante vuelta a casa. llamé a juank y sí, creo que al final no saldré
(mientras me llegaba el sueño, el programa de cuatro ya estaba bien. trocitos de basura de veinte segundos para pasar el rato, todo bastante mínimo y triste, si lo piensas con un poco de distancia)
(porque es mejor así, en pequeñas secuencias aisladas que formen un mosaico, una realidad diferente, incapaz como soy de pintar un bonito fresco de mi vida. soy un programa de zapeo de mí mismo. buenos días y sí, feliz año nuevo)
(mientras me llegaba el sueño, el programa de cuatro ya estaba bien. trocitos de basura de veinte segundos para pasar el rato, todo bastante mínimo y triste, si lo piensas con un poco de distancia)
(porque es mejor así, en pequeñas secuencias aisladas que formen un mosaico, una realidad diferente, incapaz como soy de pintar un bonito fresco de mi vida. soy un programa de zapeo de mí mismo. buenos días y sí, feliz año nuevo)
miércoles, 31 de diciembre de 2008
martes, 30 de diciembre de 2008
acupuntura, pero esta vez no consigo descansar. tengo la cabeza llena de fantasmas, besos dolorosos, besos de despedida, primeros besos de gente que amé de verdad. me siento frágil y adolescente, inmóvil, con el cuerpo asaeteado y un dolor constante en el vientre. la luz naranja me atrapa y me calienta: hoy la música de pablo es diferente
lunes, 29 de diciembre de 2008
domingo, 28 de diciembre de 2008
sueño que en la casa nueva de daniel y edurne todavía no viven ellos. que sólo hay mujeres sin pelo con el pecho consumido por el cáncer. que el día es gris y que camino hasta el mar. que llevo una dirección apuntada en un papel. que tras esa puerta sólo hay mujeres sin pelo con el pecho consumido por el cáncer. que abrazo a una de ellas hasta que desaparece en mi regazo
despierto con frío. me duele la espalda, ese pequeño dolor en el nervio ciático. sobraron macarrones rotos que recalentaré dentro de un rato. ayer por la tarde fui al cine. llovía y la sala estaba llena. el intercambio, de clint eastwood, es una visita guiada por las alcantarillas de una sociedad enferma. la chica que estaba a mi derecha se mordía el labio y suspiraba
(cambia a un niño desaparecido y un burdo engaño policial por unas armas de destrucción masiva. los que deberían protegernos ya no lo hacen y no se esconden: se saben intocables)
despierto con frío. me duele la espalda, ese pequeño dolor en el nervio ciático. sobraron macarrones rotos que recalentaré dentro de un rato. ayer por la tarde fui al cine. llovía y la sala estaba llena. el intercambio, de clint eastwood, es una visita guiada por las alcantarillas de una sociedad enferma. la chica que estaba a mi derecha se mordía el labio y suspiraba
(cambia a un niño desaparecido y un burdo engaño policial por unas armas de destrucción masiva. los que deberían protegernos ya no lo hacen y no se esconden: se saben intocables)
sábado, 27 de diciembre de 2008
viernes, 26 de diciembre de 2008
en la escena final de buda explotó por vergüenza, de hana makhmalbaf, bakhtay se deja caer de espaldas sobre la paja trillada y el polvo, rodeada de chiquillos que juegan a disparar sus armas sobre ella. muérete, bakhtay! si no, no serás libre, le grita abbas fuera de plano
ha llovido durante todo el día. ayer me dieron las cuatro de la mañana mirando películas intrascendentes y documentales, como aislado del mundo por una fina y protectora capa de plástico albal
muérete, bakhtay! si no, no serás libre
ha llovido durante todo el día. ayer me dieron las cuatro de la mañana mirando películas intrascendentes y documentales, como aislado del mundo por una fina y protectora capa de plástico albal
muérete, bakhtay! si no, no serás libre
jueves, 25 de diciembre de 2008
hoy es navidad. hoy es un plato de sopa espesa y caliente para comer. mi hermano llena la conversación con un saco de anécdotas. vi a mis amigos por la tarde, en nuestra mesa del bar de paco. los ludópatas no descansan nunca. mañana bajan las temperaturas y anuncian lluvia. me siento extrañamente solo
miércoles, 24 de diciembre de 2008
el cant dels ocells, de albert serra, es una mierda de película. en la primera sesión del maldà hay catorce personas, yo me duermo un par de veces y al salir ya es casi de noche. las calles están llenas de gente absolutamente idéntica. para no tener la sensación de haber perdido la tarde, me compro una sudadera de color negro en el foot locker de portaferrissa. curioseo en algunas tiendas antes de coger el tren de vuelta. zapatillas y zapatos, complementos en un hipotético disfraz de persona normal. el poder mágico de las marcas. sin relación con lo anterior, pienso en cómo mengele se ahogó en mil novecientos setenta y nueve en una playa brasileña, muriendo viejo y impune. pienso en todas las cosas que vieron sus ojos. en lo que tarda un hombre en morir cuando le inyectas benzeno en el corazón. próxima estación, cerdanyola del vallès. cuando cruzo el puente sobre la autopista sé que la humedad nos acabará matando a todos
martes, 23 de diciembre de 2008
todo se desmorona. cada día sabes de alguien que se ha quedado sin trabajo. cada día las noticias, los gráficos, los expertos. cada día, sin descanso, la puta crisis
(todo termina. no hay buenas noticias que señalar. toda nuestra vida se está convirtiendo en un juego de renuncias, de conformarnos con el mínimo imprescindible. aceptamos que la monotonía y el tiempo hacen el resto: nos desnuda, dejándonos como animales mansos y vencidos el uno frente al otro. no hablo de cadenas de montaje)
(todo termina. no hay buenas noticias que señalar. toda nuestra vida se está convirtiendo en un juego de renuncias, de conformarnos con el mínimo imprescindible. aceptamos que la monotonía y el tiempo hacen el resto: nos desnuda, dejándonos como animales mansos y vencidos el uno frente al otro. no hablo de cadenas de montaje)
lunes, 22 de diciembre de 2008
aquí sólo hay agua fría para respirar. si entornas los ojos y te mueves lentamente, puedes ver la humedad cayendo en las calles a oscuras. puedes verla empapando el alma de las personas hasta pudrirlas, hasta hacer que no sonrían nunca más. ni qué decir tiene que hoy el frío es un tsunami infinitamente lento y voraz
domingo, 21 de diciembre de 2008
a las cuatro de la mañana dan documentales de esos de la bbc que están bien. bonitas imágenes para recordar. en otras cadenas, noticias o programas de los de pregunta idiota y llamada de teléfono. también series antiguas. el temporal en new york hace que uno no tenga muchas ganas de pasear por central park. míriam me escribe desde una biblioteca cerca del hotel. son sus vacaciones de invierno dentro de diez jerséis de lana. me pica la nariz si pienso en ella. sonrío, y es una buena señal, creo
me cuesta volver a dormir. me hago una paja, me canso y puedo volver a cerrar los ojos. dejo la televisión encendida con videos de música tipo fela kuti o alpha blondy o mierdas así. me aburren esas músicas tan coloristas y lejanas. tardo en encontrar una posición que vuelva a ser cómoda y caliente, pero al final consigo volver a dormir. siempre sobre el costado derecho, sueño con algo vago que ahora podría recordar como un teatro
(me mandó una carta antes de marchar. dentro, una foto de sus pies dentro de unos calcetines a rayas verdes. detrás, escritas con un rotulador también verde, una millón de palabras bonitas. voví a temblar, pero esta vez no supe por qué)
me cuesta volver a dormir. me hago una paja, me canso y puedo volver a cerrar los ojos. dejo la televisión encendida con videos de música tipo fela kuti o alpha blondy o mierdas así. me aburren esas músicas tan coloristas y lejanas. tardo en encontrar una posición que vuelva a ser cómoda y caliente, pero al final consigo volver a dormir. siempre sobre el costado derecho, sueño con algo vago que ahora podría recordar como un teatro
(me mandó una carta antes de marchar. dentro, una foto de sus pies dentro de unos calcetines a rayas verdes. detrás, escritas con un rotulador también verde, una millón de palabras bonitas. voví a temblar, pero esta vez no supe por qué)
sábado, 20 de diciembre de 2008
ayer bebí mucho. begoña me envió un sms a las cinco y media de la mañana, diciéndome todas las cosas que no me quiso decir por la tarde. me cansa ese comportamiento, el que evita sistemáticamente el conflicto, la discusión. diciéndome las cosas por escrito pretende evitarlo, pero sólo consigue que todo empeore
esas cosas no suelen ser positivas, al contrario. a las ocho de la mañana espero algo más del mundo que una patada en los huevos. además, sería incapaz de defenderme de sus palabras porque, en el fondo, no tengo nada que decir, y eso es bastante triste
ayer bebí mucho. esta mañana he guardado todas las noticias sobre la muerte de francisco casavella que tenía en casa, en varios periódicos atrasados. recortes cuidadosamente doblados entre las páginas de un libro. un rato más tarde he puesto una lavadora y me he lavado los dientes hasta vomitar las tripas vacías. después me he sentido mejor, capaz incluso de hacer planes para
esas cosas no suelen ser positivas, al contrario. a las ocho de la mañana espero algo más del mundo que una patada en los huevos. además, sería incapaz de defenderme de sus palabras porque, en el fondo, no tengo nada que decir, y eso es bastante triste
ayer bebí mucho. esta mañana he guardado todas las noticias sobre la muerte de francisco casavella que tenía en casa, en varios periódicos atrasados. recortes cuidadosamente doblados entre las páginas de un libro. un rato más tarde he puesto una lavadora y me he lavado los dientes hasta vomitar las tripas vacías. después me he sentido mejor, capaz incluso de hacer planes para
mierda, el problema es que no entiendo nada, que todo se me escapa, que me da lo mismo lo que esperes, que no quiero
cervezas y el desmorone que supone la sangre. cansancio de escuchar a la misma gente. las mismas guerras, las mismas frases, los mismos sentimientos perdiéndose en una noche de sábado
(fumo ducados.el bar de siempre. hace tiempo que no veo a cisco y pepa. hace tiempo que no me dejo llevar. hace tanto tiempo que querría una vida diferente que ahora no sé que)
cervezas y el desmorone que supone la sangre. cansancio de escuchar a la misma gente. las mismas guerras, las mismas frases, los mismos sentimientos perdiéndose en una noche de sábado
(fumo ducados.el bar de siempre. hace tiempo que no veo a cisco y pepa. hace tiempo que no me dejo llevar. hace tanto tiempo que querría una vida diferente que ahora no sé que)
viernes, 19 de diciembre de 2008
dependientes tatuados en las tiendas de moda. grandes éxitos musicales a un volumen alto. como si fuera una película, camisetas, zapatillas, mirar y tocar, elegir, pagar, firmar. la banda sonora de todo lo que eres capaz de consumir en navidad
luces blancas que dibujan copos de nieve en la fachada de el corte inglés. extranjeros sonrientes que se hacen fotos con ese telón de fondo. cámaras digitales que convierten la felicidad en megapíxeles de resolución. con el semáforo en verde, la marea humana
es la hora de la merienda de la pequeña aitana. yogur de soja a cucharaditas pequeñas. begoña y yo bebemos cocacola en el bar del hotel gravina. sólo nosotros sabemos la verdad: no somos estrictamente una familia. me siento lejos, como intentando permanecer quieto encima de una sombra que debería ser mía, una sombra que se mueve deprisa en muchas direcciones a la vez
luces blancas que dibujan copos de nieve en la fachada de el corte inglés. extranjeros sonrientes que se hacen fotos con ese telón de fondo. cámaras digitales que convierten la felicidad en megapíxeles de resolución. con el semáforo en verde, la marea humana
es la hora de la merienda de la pequeña aitana. yogur de soja a cucharaditas pequeñas. begoña y yo bebemos cocacola en el bar del hotel gravina. sólo nosotros sabemos la verdad: no somos estrictamente una familia. me siento lejos, como intentando permanecer quieto encima de una sombra que debería ser mía, una sombra que se mueve deprisa en muchas direcciones a la vez
jueves, 18 de diciembre de 2008
confidencial en letras rojas, eso es lo que pone en el sobre que guarda los resultados de la revisión médica de hace un mes y que hoy he encontrado encima de mi mesa. todos los resultados dentro de la normalidad, tan sólo una nota: la doctora montserrat vallmajó sala me aconseja una dieta baja en calorías, ya que mi índice de masa corporal está por encima de la normalidad. no he podido evitar reírme: tal y como tengo las tripas, no tener anemia es un puto triunfo. en fin, que apto para el trabajo que realizo
(sentado en una de esas cómodas butacas, ante mí está la hija de puta de patricia gaztañaga brillando como un sol a punto de estallar. la mandaría a la mierda, pero algo que no controlo me hace sonreír y responder con vehemencia a todas sus preguntas, las que cavarán mi tumba. soy el hazmerreír de la humanidad entera)
me ducho y pienso en esas cosas. me gusta sentir la sensación del gel transparente y frío cayendo en mi mano como una mierda de otro mundo
duermo mal, con la sensación de que siempre me faltan horas. sueño con un barco que se hunde en un río, con mil viejos ahogándose. las aguas son verdes y densas y yo estoy en mitad de un puente, mirándolo todo sin hacer nada. lourdes está a mi lado. tengo miedo, le digo. me toma de la mano y me lleva hasta la orilla. los muertos flotan en la corriente. dentro de poco se hará otra vez de noche pero no, suena el despertador, seis y media de la mañana, hora de desaparecer. ella me estaba hablando de ballenas
me ducho y pienso en esas cosas. me gusta sentir la sensación del gel transparente y frío cayendo en mi mano como una mierda de otro mundo
duermo mal, con la sensación de que siempre me faltan horas. sueño con un barco que se hunde en un río, con mil viejos ahogándose. las aguas son verdes y densas y yo estoy en mitad de un puente, mirándolo todo sin hacer nada. lourdes está a mi lado. tengo miedo, le digo. me toma de la mano y me lleva hasta la orilla. los muertos flotan en la corriente. dentro de poco se hará otra vez de noche pero no, suena el despertador, seis y media de la mañana, hora de desaparecer. ella me estaba hablando de ballenas
miércoles, 17 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
acidez de estómago, pero eso puede ser cualquier cosa
y las manos me huelen a tierra mojada desde hace días
y esta tarde tengo sesión de acupuntura. pablo me preguntará qué tal todo y a mí me dará pereza decirle la verdad. todo bien, le mentiré, y intentaré dormir un rato con el alma llena de agujas
(puedo estar más pálido por el frío, o por la llovizna que empezará a caer en cuanto apague el ordenador y que me seguirá por el camino)
no le contaré del ardor de estómago. tampoco del almax forte en suspensión que tomé ayer por la noche. tampoco de las diarreas escalofriantes de después. lo ponía bien claro en el prospecto, pero no lo leí. mala suerte, porque siempre lo hago. debo volver a ser más cuidadoso. la duración de la enfermedad, la persistencia de los síntomas me vuelve negligente, descuidado. la enfermedad me vuelve idiota
(estrujo el sobrecito y es como una mamada fría con sabor a menta, blanca y espesa llenándome la boca. pensé en mis amantes y en lo mucho que me han querido. me morí de pena mientras tragaba esa mierda)
y las manos me huelen a tierra mojada desde hace días
y esta tarde tengo sesión de acupuntura. pablo me preguntará qué tal todo y a mí me dará pereza decirle la verdad. todo bien, le mentiré, y intentaré dormir un rato con el alma llena de agujas
(puedo estar más pálido por el frío, o por la llovizna que empezará a caer en cuanto apague el ordenador y que me seguirá por el camino)
no le contaré del ardor de estómago. tampoco del almax forte en suspensión que tomé ayer por la noche. tampoco de las diarreas escalofriantes de después. lo ponía bien claro en el prospecto, pero no lo leí. mala suerte, porque siempre lo hago. debo volver a ser más cuidadoso. la duración de la enfermedad, la persistencia de los síntomas me vuelve negligente, descuidado. la enfermedad me vuelve idiota
(estrujo el sobrecito y es como una mamada fría con sabor a menta, blanca y espesa llenándome la boca. pensé en mis amantes y en lo mucho que me han querido. me morí de pena mientras tragaba esa mierda)
lunes, 15 de diciembre de 2008
domingo, 14 de diciembre de 2008
páginas web en las que conocer gente. redes sociales en las que seguir perdiendo todo el tiempo del mundo. listados de caras con nombres sugerentes, breves descripciones, datos irrelevantes para empezar una conversación que desemboca en una ciénaga de tópicos. es como ir al supermercado hasta que tienes la cabeza llena de ofertas
(las relaciones se ponen al mismo nivel que los bienes de consumo: todo se compra, se vende, se cambia. el amor y el sexo son tan inmediatos como pagar unos zapatos o algo de comer. no le exigimos más que nuestra propia satisfacción. hoy alguien que no conozco me ha ofrecido su culo por trescientos euros. tú y todos tus amigos, los que puedan. necesito ese dinero, ha añadido. no he sabido qué decir)
(las relaciones se ponen al mismo nivel que los bienes de consumo: todo se compra, se vende, se cambia. el amor y el sexo son tan inmediatos como pagar unos zapatos o algo de comer. no le exigimos más que nuestra propia satisfacción. hoy alguien que no conozco me ha ofrecido su culo por trescientos euros. tú y todos tus amigos, los que puedan. necesito ese dinero, ha añadido. no he sabido qué decir)
isa toca el piano: sencillas piezas con las que adquirir soltura y solvencia en el instrumento. delicadas melodías de chopin y burgmüller y bach que entibian el aire. toca de espaldas a mí —estoy sentado en el sofá del estudio— y cierro los ojos mientras disfruto de ese momento dulce
le enseño a construir acordes. estructuras simples con las que jugar a poner notas. improvisamos a cuatro manos una melodía repetitiva y fácil que suena a wim mertens. nos miramos. el enorme piso huele a incienso y sonrisas cómplices
le enseño a construir acordes. estructuras simples con las que jugar a poner notas. improvisamos a cuatro manos una melodía repetitiva y fácil que suena a wim mertens. nos miramos. el enorme piso huele a incienso y sonrisas cómplices
mirar por la ventana de un tren. el paisaje urbano se me antoja una enormísima selva de juegos. las posibilidades son infinitas, pero todas una variación del escondite. imagino vidas diferentes, vida mínimas, cambios de escenario y circunstancias. una especie de remake: se repiten las escenas, las secuencias, los ambientes. cambian los secundarios y el protagonista sigo siendo yo
me escondo detrás de todos los muros, en los tejados de pizarra de esas casas pareadas, en la caseta abandonada que podría llegar a convertir en un hogar. hasta podría llegar a vivir entre las vigas de esa estación, siempre a oscuras. seguro que hay espacio suficiente para ser feliz
(fui a manresa esta mañana. lloviznaba por el camino y el sol salía a ratos, convirtiendo los charcos en espejos de plata que me cegaban. le di a isa sus regalos de navidad y no me quedé a comer a pesar de su insistencia y de lo amable del día. hoy es domingo de estar en casa)
(cambié las sábanas antes de irme y puse las de color azul oscuro. esas sábanas son como caerte al mar, frías y rugosas. hoy la tele está llena de locos y tampoco me apetece ese laberinto. prefiero dormir, sí. la psiquiatría es control social, me dijo alguien)
secundarios que me acompañan en el viaje: las dos bolleras adolescentes que se bajan en terrassa est, un apeadero afortunado en mitad de la nada. cuerpos de belleza andrógina de menos de veinte años y piercings en las cejas. líneas tatuadas en el cuello
o el peruano que ha terminado pagando una multa de diez euros con ochenta por no llevar billete. apuesto a que el revisor se quedará ese dinero. apuesto a que nadie sabrá nunca de la existencia de ese tipo. apuesto a que hoy no se le pondrá dura con su novia. apuesto a que la próxima vez lo pensará mejor, eso de colarse sin haber antes contrastado las excusas para no llevar billete
o la chica gótica o la chica negra o el grupo de magrebíes que van de visita. los dos latinos idénticos. la señora a la que el revisor ayuda porque no puede bajar del vagón
mirar por la ventana de un tren, casi como el tráiler de una película. cada día que pasa hace que el juego se amplíe: yo solo contra todos. cada día que pasa, el juego se reduce: todos contra mí
me escondo detrás de todos los muros, en los tejados de pizarra de esas casas pareadas, en la caseta abandonada que podría llegar a convertir en un hogar. hasta podría llegar a vivir entre las vigas de esa estación, siempre a oscuras. seguro que hay espacio suficiente para ser feliz
(fui a manresa esta mañana. lloviznaba por el camino y el sol salía a ratos, convirtiendo los charcos en espejos de plata que me cegaban. le di a isa sus regalos de navidad y no me quedé a comer a pesar de su insistencia y de lo amable del día. hoy es domingo de estar en casa)
(cambié las sábanas antes de irme y puse las de color azul oscuro. esas sábanas son como caerte al mar, frías y rugosas. hoy la tele está llena de locos y tampoco me apetece ese laberinto. prefiero dormir, sí. la psiquiatría es control social, me dijo alguien)
secundarios que me acompañan en el viaje: las dos bolleras adolescentes que se bajan en terrassa est, un apeadero afortunado en mitad de la nada. cuerpos de belleza andrógina de menos de veinte años y piercings en las cejas. líneas tatuadas en el cuello
o el peruano que ha terminado pagando una multa de diez euros con ochenta por no llevar billete. apuesto a que el revisor se quedará ese dinero. apuesto a que nadie sabrá nunca de la existencia de ese tipo. apuesto a que hoy no se le pondrá dura con su novia. apuesto a que la próxima vez lo pensará mejor, eso de colarse sin haber antes contrastado las excusas para no llevar billete
o la chica gótica o la chica negra o el grupo de magrebíes que van de visita. los dos latinos idénticos. la señora a la que el revisor ayuda porque no puede bajar del vagón
mirar por la ventana de un tren, casi como el tráiler de una película. cada día que pasa hace que el juego se amplíe: yo solo contra todos. cada día que pasa, el juego se reduce: todos contra mí
sábado, 13 de diciembre de 2008
leo asfixia, de chuck palahniuk, algo entretenido y tan vacío como la gran mayoría de mierdas que leo. algo que me avisa constantemente del funcionamiento nefasto del mundo, a pesar de la insistencia de las luces de navidad en recordarme que debería estar limpio por dentro para recibir al niño dios
hace frío y sudo como un animal a punto de caer muerto. es un sábado en los que la gente pasea por el centro, mirando escaparates. cruzo el puente sobre el río, apenas dos palmos de agua sucia sobre los que hoy sería incapaz de saltar
(en la cope entrevistan a un famoso notario que ahora empieza a trabajar políticamente en el partido popular. hablar sin decir nada. de fondo, ruido de bar. grandes cosas por los toxicómanos y por los niños. grandes cosas por el mundo y la vida, que han sido generosos con él)
pienso en michel salgado. pienso en el partido de fútbol de esta noche. pienso en las cosas que me gustaría hacer si mi vida durase noventa minutos
hace frío y sudo como un animal a punto de caer muerto. es un sábado en los que la gente pasea por el centro, mirando escaparates. cruzo el puente sobre el río, apenas dos palmos de agua sucia sobre los que hoy sería incapaz de saltar
(en la cope entrevistan a un famoso notario que ahora empieza a trabajar políticamente en el partido popular. hablar sin decir nada. de fondo, ruido de bar. grandes cosas por los toxicómanos y por los niños. grandes cosas por el mundo y la vida, que han sido generosos con él)
pienso en michel salgado. pienso en el partido de fútbol de esta noche. pienso en las cosas que me gustaría hacer si mi vida durase noventa minutos
viernes, 12 de diciembre de 2008
en marzo hará dos años que cago sangre. a la larga, ha sucedido lo previsible: mi cuerpo se ha acostumbrado a la medicación y reducir la dosis prescrita se traduce en un vuelta-a-empezar. tengo la sensación de estar caminando por un alambre que desemboca en otro alambre que desemboca en otro alambre que hasta el infinito, una suerte de telaraña borrosa que se pierde en todas las mañanas idénticas
efectos secundarios a cambio de nada: te engordas, te pica todo, estás triste todo el tiempo y tu barriga parece un puto tambor a punto de estallar. sí, con miedo a todas partes. buenas noches
efectos secundarios a cambio de nada: te engordas, te pica todo, estás triste todo el tiempo y tu barriga parece un puto tambor a punto de estallar. sí, con miedo a todas partes. buenas noches
jueves, 11 de diciembre de 2008
fantaseo con efímeros pececitos rojos. tendría la casa llena de vasos de cristal, de jarrones minúsculos, todos con pececitos rojos dentro, sin apenas moverse, quietos, esperando su dosis de comida dos veces al día. recipientes que compras a sesenta céntimos en cualquier bazar oriental. peces que valen un euro y medio en tiendas de animales, aburridos y fríos
me da por los peces. cada jarrón es una pecera en potencia, llena de peces asfixiándose entre los tallos de las gerberas amarillas, cada vez más quietos, respirando con dificultad, cansados, yéndose
(pienso en begoña. todo entre nosotros se desvanece, casi como esos peces que elijo tener así, escondidos, que no sé tener de otra manera)
me da por los peces. cada jarrón es una pecera en potencia, llena de peces asfixiándose entre los tallos de las gerberas amarillas, cada vez más quietos, respirando con dificultad, cansados, yéndose
(pienso en begoña. todo entre nosotros se desvanece, casi como esos peces que elijo tener así, escondidos, que no sé tener de otra manera)
miércoles, 10 de diciembre de 2008
animales que comen hasta reventar. animales que se espían los unos a los otros, que se observan y relamen, que se estudian mientras babean. rasco un poco de helado de vainilla y dejo que se derrita en la boca
(en la entrada del hua long hay dos guerreros de xi'an de tamaño natural. el resto de decoración es occidental y moderna, a base de madera color caoba y formas lisas y rectas. por ocho euros tienes un excelente buffet libre. comemos en silencio, mirándonos a los ojos)
la chica rusa se entretiene delante de la bandeja de cerdo agridulce. quizás está cogiendo los mejores trozos. se desnuda. no la toco. miro sus ojos azules y sus pómulos grandes, su sonrisa franca y brillante. me gustan sus caderas. la miro como miraría un cuadro de francis bacon, con la boca ardiendo. le diría: no sé por dónde empezar a mentirte
(en la entrada del hua long hay dos guerreros de xi'an de tamaño natural. el resto de decoración es occidental y moderna, a base de madera color caoba y formas lisas y rectas. por ocho euros tienes un excelente buffet libre. comemos en silencio, mirándonos a los ojos)
la chica rusa se entretiene delante de la bandeja de cerdo agridulce. quizás está cogiendo los mejores trozos. se desnuda. no la toco. miro sus ojos azules y sus pómulos grandes, su sonrisa franca y brillante. me gustan sus caderas. la miro como miraría un cuadro de francis bacon, con la boca ardiendo. le diría: no sé por dónde empezar a mentirte
nadie ha vaciado la piscina después del verano. el agua está llena de verdina y ha bajado un palmo a pesar de la lluvia que hace semanas que cae
(cierro los ojos. me gustaría saltar la valla, desnudarme. me gustaría morirme de frío. me gustaría ver si hay peces y asustarme. gigantescas carpas chinas rozándome. me gustaría caminar descalzo sobre la hierba. me gustaría sentirme vivo)
(el agua en los trenes tiene una concentración elevada de cal y cloro. es un agua casi blanca que no debes beber. las manos quedan rugosas después de lavártelas. toallas de celulosa que queman la piel con la fricción. me lavo la cara, me despierto, me lavo los dientes, escupo. ya estamos entrando en la estación. hoy empieza todo)
(cierro los ojos. me gustaría saltar la valla, desnudarme. me gustaría morirme de frío. me gustaría ver si hay peces y asustarme. gigantescas carpas chinas rozándome. me gustaría caminar descalzo sobre la hierba. me gustaría sentirme vivo)
(el agua en los trenes tiene una concentración elevada de cal y cloro. es un agua casi blanca que no debes beber. las manos quedan rugosas después de lavártelas. toallas de celulosa que queman la piel con la fricción. me lavo la cara, me despierto, me lavo los dientes, escupo. ya estamos entrando en la estación. hoy empieza todo)
a través de la ventana la llovizna cae sin caer, llenando el aire de destellos plateados. en el edificio de enfrente no hay luces encendidas. somos las únicas personas vivas en el mundo a las nueve de la noche. respiro fuerte, doblo la manta del sofá, enciendo el móvil, cambio un par de veces de canal, pienso en la chica rusa de esta mañana en el restaurante. no siento deseo. me he arrancado la polla de cuajo y la herida me cicatriza en el corazón
(aquí soy feliz. no tengo que fingir ningún papel en especial. tampoco tengo que hablar si no me apetece, ni estar haciendo cosas continuamente para darle un sentido a mi vida. aquí sé que puedo sanar)
(aquí soy feliz. no tengo que fingir ningún papel en especial. tampoco tengo que hablar si no me apetece, ni estar haciendo cosas continuamente para darle un sentido a mi vida. aquí sé que puedo sanar)
viernes, 5 de diciembre de 2008
jueves, 4 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
nieve. cristales de hielo cayendo lentamente hasta cubrir los muertos en las cunetas oscuras. tengo treinta y ocho años y siento que no tengo tiempo
nieve. todos los canales de televisión contaminados de gris y ruido rosa. tumbado en la cama, soy incapaz de mover la puta antena. bastaría un pequeño movimiento hacia la ventana, lo sé. todos hablan del empresario muerto y de la explosión de gas. todos me aburren infinitamente
nieve. todos los canales de televisión contaminados de gris y ruido rosa. tumbado en la cama, soy incapaz de mover la puta antena. bastaría un pequeño movimiento hacia la ventana, lo sé. todos hablan del empresario muerto y de la explosión de gas. todos me aburren infinitamente
martes, 2 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
(míriam abre la puerta sonriendo. está descalza y tiene las uñas pintadas de rojo. en la televisión que está en el salón está esa serie de dibujos animados, padre de familia. son para adultos, dice, y me besa)
(míriam abre la puerta sonriendo. lleva unos zapatos de tacón tipo peep-toe y se adivinan sus uñas pintadas de rojo. en la televisión que está en el salón está esa serie de dibujos animados, padre de familia. son para adultos, dice, y me besa)
elijo salir del macareno y vomito. mientras espero el tren de vuelta a casa —procedente de l'hospitalet y con destino terrassa—, me fijo en una adolescente ruidosa con pantalones de vinilo negros. no me produce ninguna emoción. miro mis propios pantalones y me fijo en una mancha marrón en la pernera izquierda: son babas secas de betty. sonrío y la echo de menos
(míriam abre la puerta sonriendo. lleva unos pantalones de vinilo negros y a su lado jadea un bulldog inglés hembra de seis años. en la televisión que está en el salón está esa serie de dibujos animados, padre de familia. son para adultos, dice, y me besa)
(míriam abre la puerta sonriendo. lleva unos zapatos de tacón tipo peep-toe y se adivinan sus uñas pintadas de rojo. en la televisión que está en el salón está esa serie de dibujos animados, padre de familia. son para adultos, dice, y me besa)
elijo salir del macareno y vomito. mientras espero el tren de vuelta a casa —procedente de l'hospitalet y con destino terrassa—, me fijo en una adolescente ruidosa con pantalones de vinilo negros. no me produce ninguna emoción. miro mis propios pantalones y me fijo en una mancha marrón en la pernera izquierda: son babas secas de betty. sonrío y la echo de menos
(míriam abre la puerta sonriendo. lleva unos pantalones de vinilo negros y a su lado jadea un bulldog inglés hembra de seis años. en la televisión que está en el salón está esa serie de dibujos animados, padre de familia. son para adultos, dice, y me besa)
elijo salir del fnac y vomitar. compro la vanguardia y hojeo el suplemento de estilos de vida. antes de eso, he tirado el de televisión y todos los encartes que venían en el diario: ahora pesa menos de la mitad. estoy en el macareno y bebo una cerveza. en un artículo de sexualidad femenina explican detalladamente el funcionamiento de las bolas chinas. en otro artículo hablan de alimentos en peligro de extinción, como el aretxabaletako moskorra, un jugoso tomate guipuzcoano de interior granate. en otro, del amor entre padres y hijos, con fotos de franz kafka y mary shelley. en otro más, del consumo de papel, rebosante de consejos para ser ecológicamente correcto. la música que suena es una puta mierda. elijo salir del macareno y vomitar
hojeo el ladrón de chicles, de douglas coupland. también hojeo jpod. pienso en la información que he obtenido previamente del autor a través de su página web —muy pulcra, muy visual, muy vacía, facilita— el día antes, en una pausa de trabajo. fragmentos al azar en los que hay tontería, pedantería y tecnología a partes iguales. fantaseo: compro el segundo, lo empiezo, me aburre y lo dejo en una estantería luciéndose. fantaseo: compro el primero, lo empiezo, me aburre y se lo dejo a juank, diciéndole que es de puta madre. fantaseo: compro los dos, los empiezo a la vez, me aburren mucho antes que si los hubiera empezado por separado y acabo dejándolos en otra estantería, cuidadosamente separados para dar la sensación de que obedecen a dos momentos diferentes de mi vida. elijo salir del fnac y vomitar
(también hojeo guía, de dennis cooper. ésta sí que es una basura para leer cuando estás cagando)
(también hojeo guía, de dennis cooper. ésta sí que es una basura para leer cuando estás cagando)
sábado, 29 de noviembre de 2008
lo hago todo menos el sexo anal, dijo. por qué?, pregunté. el esfínter se dilata con la penetración, perdiendo fuerza en el músculo y, por tanto, capacidad de retención. no quiero que se me escape la mierda cuando tenga sesenta años, cariño. está bien, una mujer prudente, dije mientras me masturbaba hasta correrme. el sexo telefónico como aséptico sucedáneo del amor
he soñado con núria. ella vivía en una casa al lado de una estación de tren, tenía un piano de cola lleno de ratones blancos y una foto de su hermano en la cocina. en katmandú, precisaba. era una casa grande, de esas casas que siempre tienen un tramo de escaleras o una puerta más por descubrir. a veces me encontraba con su padre, otras con su madre y la gran mayoría del tiempo estaba solo. para entretenerme, dejaba suelto algún ratón por el jardín y disfrutaba jugando con los perros y las hojas secas
viernes, 28 de noviembre de 2008
desgaste. otra solicitud más para ser amigo mío en el puto facebook de los cojones. la foto del perfil de natàlia es con su novio, abrazados y sonrientes. borro el mensaje sin hacerle caso y pienso en el momento en que nos conocimos y lo lejos que queda todo eso
desgaste. escucho la radio en el itunes mientras pienso en irme a dormir temprano. estoy cansado, lo suficiente como para haberme borrado del mundo esta noche. mis amigos —los de verdad— tienen una paciencia sobrenatural conmigo. en la mesa del restaurante habrá un plato tan vacío como mis ojos
desgaste. todo se repite de la misma manera, erosionando mis puntos débiles. los mismo trabajos, las mismas conversaciones, los mismos actos reproducidos hasta la saciedad. mañana compraré regalos de navidad, iré al cine, no comeré. mañana follaré, me follarán, mañana me dejaré querer. mañana seré un emoticono sonriente en la pantalla del móvil
desgaste. es una tristeza química que no tiene nada que ver con nada, que toma cualquier excusa como punto de partida. hoy es una foto, mañana puedes ser tú. buenas noches
desgaste. escucho la radio en el itunes mientras pienso en irme a dormir temprano. estoy cansado, lo suficiente como para haberme borrado del mundo esta noche. mis amigos —los de verdad— tienen una paciencia sobrenatural conmigo. en la mesa del restaurante habrá un plato tan vacío como mis ojos
desgaste. todo se repite de la misma manera, erosionando mis puntos débiles. los mismo trabajos, las mismas conversaciones, los mismos actos reproducidos hasta la saciedad. mañana compraré regalos de navidad, iré al cine, no comeré. mañana follaré, me follarán, mañana me dejaré querer. mañana seré un emoticono sonriente en la pantalla del móvil
desgaste. es una tristeza química que no tiene nada que ver con nada, que toma cualquier excusa como punto de partida. hoy es una foto, mañana puedes ser tú. buenas noches
jueves, 27 de noviembre de 2008
imágenes que se superponen hasta hacer irreconocible la realidad, como intentar mantener una conversación telefónica rodeado por una multitud. imposible fijar la atención en algo concreto. constante bombardeo de estímulos, muchos de ellos contradictorios, deformados. dolor de cabeza
frío en la nuca. los pomos fríos de las puertas. las llaves frías en la mano. el vaho cuando camino por la calle, desvaneciéndose como una estela plateada bajo la luz amarilla. un perro mea en la calzada. escupo. la dueña pasea al perro con tacones y gabardina. podría ser katherine hepburn, pero sólo es mi vecina, una vecina más. en un futuro ideal, esperanza aguirre habría muerto despedazada por las bombas. ignasi guardans habría cruzado por charcos hechos con su sangre, pisoteándolo todo. sangre de esperanza en la suela de unos zapatos de trescientos euros. avanzar a trompicones. camino con una memoria extraíble de dos gb en el bolsillo. casi todo lo que soy está ahí metido, codificado en secuencias infinitas de unos y ceros. soy casi como la sombra de un árbol desnudo. no me puedo quitar de la cabeza el abrazo de núria ni lo incómodo de los entierros. sus ojos rojos y los dedos transparentes y fríos
tumbado en la cama. en la televisión dan cowboy de medianoche. es una película triste. pienso en un viaje en autobús, en buscar el sol y huir del invierno que se cae encima como una nube de cristales rotos. me corto las uñas de los pies y sangro en seis de ellas. un alto porcentaje con el que medir mi torpeza o mi masoquismo. una camisa de manga corta con motivos hawaianos me hará más joven, más feliz. con suerte, hasta contagie de mi alegría a la gente que está a mi alrededor. casi como una enfermedad, por el aire que respiras que antes fue mi aire. y sí, ahora tú también
tumbado en la cama. hablo por teléfono y intento sincerarme con mi interlocutor. en la televisión dan stand by me y otra vez me perderé el final. stand by me es una película sin final porque nunca he conseguido saber cómo termina. corey feldman ahora pasea sus miserias por películas sin pelo y river phoenix hace un millón de años que está muerto. pienso en cómo debe ser que a uno lo incineren. descansar en una urna de madera color caoba de treinta centímetros de alto, al lado de un televisor siempre encendido
tumbado en la cama, algo me angustia. en mi cabeza se crea un estrépito. una estantería que cae, libros por el suelo, el fin del mundo o algo así. intento calmarme. la estantería está bien, me digo. me levanto, lo compruebo, puede aguantar así otros mil años, peligrosamente curvada por el peso de los libros. sólo sucede que soy incapaz de pensar en nada más. obsesión, obsesión con que las cosas se caen, se rompen, se todo
(encajo un golpe, encajo dos, los devuelvo con mínimo convencimiento, salto, esquivo, sangro, sudo. la vida se ha convertido en veinticinco metros cuadrados en los que buscar la felicidad)
frío en la nuca. los pomos fríos de las puertas. las llaves frías en la mano. el vaho cuando camino por la calle, desvaneciéndose como una estela plateada bajo la luz amarilla. un perro mea en la calzada. escupo. la dueña pasea al perro con tacones y gabardina. podría ser katherine hepburn, pero sólo es mi vecina, una vecina más. en un futuro ideal, esperanza aguirre habría muerto despedazada por las bombas. ignasi guardans habría cruzado por charcos hechos con su sangre, pisoteándolo todo. sangre de esperanza en la suela de unos zapatos de trescientos euros. avanzar a trompicones. camino con una memoria extraíble de dos gb en el bolsillo. casi todo lo que soy está ahí metido, codificado en secuencias infinitas de unos y ceros. soy casi como la sombra de un árbol desnudo. no me puedo quitar de la cabeza el abrazo de núria ni lo incómodo de los entierros. sus ojos rojos y los dedos transparentes y fríos
tumbado en la cama. en la televisión dan cowboy de medianoche. es una película triste. pienso en un viaje en autobús, en buscar el sol y huir del invierno que se cae encima como una nube de cristales rotos. me corto las uñas de los pies y sangro en seis de ellas. un alto porcentaje con el que medir mi torpeza o mi masoquismo. una camisa de manga corta con motivos hawaianos me hará más joven, más feliz. con suerte, hasta contagie de mi alegría a la gente que está a mi alrededor. casi como una enfermedad, por el aire que respiras que antes fue mi aire. y sí, ahora tú también
tumbado en la cama. hablo por teléfono y intento sincerarme con mi interlocutor. en la televisión dan stand by me y otra vez me perderé el final. stand by me es una película sin final porque nunca he conseguido saber cómo termina. corey feldman ahora pasea sus miserias por películas sin pelo y river phoenix hace un millón de años que está muerto. pienso en cómo debe ser que a uno lo incineren. descansar en una urna de madera color caoba de treinta centímetros de alto, al lado de un televisor siempre encendido
tumbado en la cama, algo me angustia. en mi cabeza se crea un estrépito. una estantería que cae, libros por el suelo, el fin del mundo o algo así. intento calmarme. la estantería está bien, me digo. me levanto, lo compruebo, puede aguantar así otros mil años, peligrosamente curvada por el peso de los libros. sólo sucede que soy incapaz de pensar en nada más. obsesión, obsesión con que las cosas se caen, se rompen, se todo
(encajo un golpe, encajo dos, los devuelvo con mínimo convencimiento, salto, esquivo, sangro, sudo. la vida se ha convertido en veinticinco metros cuadrados en los que buscar la felicidad)
miércoles, 26 de noviembre de 2008
(imágenes sórdidas de un video de baja calidad. un chica con hiyab —rara pornografía temática— se la chupa a un tipo en el asiento de atrás de un coche. éste la penetra lentamente con una polla ridícula. por un momento se ve su mano, una mano grande, una camisa azul, una americana gris marengo. él puede ser cualquiera. ella gime y sigue con los ojos cerrados hasta que)
cierro la puerta del cuarto de baño y me siento en el borde de la bañera. me rasco el brazo izquierdo. se me empieza a rizar el pelo. le enseño los dientes al tipo del espejo. se ha masturbado hace un rato y ahora está tranquilo, manso. en la frente tiene escrito algo así como eyacular demonios de un blanco eléctrico
martes, 25 de noviembre de 2008
prostitución detrás del velo. un documental del nahid persson en el que dos jóvenes yonquis se desnudan ante la cámara en un viaje sin fondo por un irán devastado tras años de guerra y fundamentalismo. prostitución, droga y miseria moral caminan de la mano de la hipocresía religiosa que convierte en ley un machismo atroz. ellas valen cinco dólares y nosotros miramos hacia otro lado
la sola idea del entierro de mañana me hace querer desaparecer. todos los entierros están llenos de intrusos y no puedo evitar sentirme uno más, el más grande, el impostor que todo el mundo mira, preguntándose qué coño hace éste aquí
veré a núria, la hermana del esquiador. creo que hace un millón de años que no sé nada de ella. se casó, se separó, se dispersó. me joden los reencuentros en un entierro. me jode todo lo que rodea envejecer
la gente se muere, desaparece, cambia. peor aún, la gente se recicla y se convierte en algo que no era y que no quería ser. mi reflejo en el espejo no es del todo malo, sobre todo cuando pienso en lo que me corroe por dentro y no se ve. podrían ser manchas en la piel y todo sería muchísimo peor
me acaba de llamar begoña. está resfriada. ha visto pudor, la película de david y tristán ulloa que daban esta tarde en el canal plus. me cuenta de todas las cosas que le ha removido por dentro. me gustaría verla, quizás durante el fin de semana, acierto a decir. ella siempre habla más que yo. eso la agota y lo entiendo. soy un puto frontón contra el que estrellarse. nos hemos despedido apresuradamente porque aitana ha empezado a llorar
hablamos, nos entendemos, nos evitamos, nos buscamos y volvemos a chocar. pensamos mil veces en acabar con todo. el cielo se ilumina con silenciosas descargas eléctricas mientras vuelvo a casa
veré a núria, la hermana del esquiador. creo que hace un millón de años que no sé nada de ella. se casó, se separó, se dispersó. me joden los reencuentros en un entierro. me jode todo lo que rodea envejecer
la gente se muere, desaparece, cambia. peor aún, la gente se recicla y se convierte en algo que no era y que no quería ser. mi reflejo en el espejo no es del todo malo, sobre todo cuando pienso en lo que me corroe por dentro y no se ve. podrían ser manchas en la piel y todo sería muchísimo peor
me acaba de llamar begoña. está resfriada. ha visto pudor, la película de david y tristán ulloa que daban esta tarde en el canal plus. me cuenta de todas las cosas que le ha removido por dentro. me gustaría verla, quizás durante el fin de semana, acierto a decir. ella siempre habla más que yo. eso la agota y lo entiendo. soy un puto frontón contra el que estrellarse. nos hemos despedido apresuradamente porque aitana ha empezado a llorar
hablamos, nos entendemos, nos evitamos, nos buscamos y volvemos a chocar. pensamos mil veces en acabar con todo. el cielo se ilumina con silenciosas descargas eléctricas mientras vuelvo a casa
lunes, 24 de noviembre de 2008
un puñetazo, dos, tres, veintitrés. la muerte del esquiador se mezcla con el cielo azul sin nubes, con el frío en la cabeza vacía, con mis tripas rotas, con los cinco amarillos diferentes en un mismo documento, con un montón de recuerdos que me unen al esquiador a través de la sonrisa de su hermana pequeña
domingo, 23 de noviembre de 2008
como chocolate mientras marc juega una partida infinita de grand theft auto: san andreas. de fondo suenan notas de jazz brillante como un mediodía. el barrido de los píxeles en la pantalla forma figuras que asemejan olas que se enfocan y desenfocan aleatoriamente. la situación es definitivamente absurda. una infinita variedad de maneras de matar que trivializa la violencia hasta convertirla en un mero chiste del que reírse un sábado
(como chocolate y guardo los envoltorios en el bolsillo. bombones lindt licor, rellenos de algo espeso y dulce que me hace olvidar qué coño estoy haciendo allí a las ocho de la tarde)
(como chocolate y guardo los envoltorios en el bolsillo. bombones lindt licor, rellenos de algo espeso y dulce que me hace olvidar qué coño estoy haciendo allí a las ocho de la tarde)
los pasillos del opencor están llenos de gente a las diez y cuarto de la noche. un paquete de pan y un estuche de jamón serrano. martha coello, la cajera que me cobra, debe tener unos treinta años. pienso en cómo sería su vida antes de estar detrás de ese mostrador. todos nuestros sueños se van rompiendo así, en silencio. son cuatro con ochenta, señor. todos mis sueños caben en una de esas bolsas de plástico, martha, pero no sé cómo decírtelo
sábado, 22 de noviembre de 2008
(me veo a mí mismo sentado en la playa a mediodía, en el masnou, un sábado de febrero de mil novecientos noventa y nueve. el frío apenas me deja respirar mientras miro las olas grises que mueren en la orilla. marco un número de teléfono. no soy consciente de ello, pero en ese instante preciso mi vida se comienza a ir a la mierda. estaba esperando tu llamada, dice alguien al otro lado del auricular)
(me veo a mí mismo haciéndome una paja delante de la pantalla del ordenador. en las imágenes, una violación fingida por actores rusos tan malos que la secuencia —un plano fijo de seis minutos y trece segundos— resulta del todo increíble. pese a ello, me corro al mismo tiempo que se me llenan los ojos de lágrimas. buenos días)
viernes, 21 de noviembre de 2008
la misma canción o canciones parecidas. viernes en casa, viernes a salvo. el plan sólo es emborracharse en el bar de siempre. puto. nunca me creas cuando te diga que no lo haré más, pero hoy sí, mejor me quedo en casa. desafiándote, desafiándome. tablones clavados en la puerta y suficiente comida en la nevera, exactamente como un yonqui que se decide a consumir su mono entre cuatro paredes
una manera como otra cualquiera de pasar el tiempo. televisión, una película, un algo para cenar y anestesiarme en el sofá hasta medianoche. el frío de la calle invita a prenderle fuego al mundo. ésa debe de ser la rabia de la que hablaba juank este mediodía
(todos esos chicos no tienen nada que hacer. si fueran más valientes saldrían corriendo, quemándolo todo a su paso. por el contrario, eligen la puerta de el corte inglés para convertirse en personas mayores. todos cortados por la misma tijera, todos vestidos igual, todos perfectamente materia prima de la sociedad de consumo. seguro que no han escuchado nunca a big black. la adolescencia está perdida como una guerra lejana)
(bajé esta tarde a barcelona. hoy aitana parecía toda ella una cereza, entera vestida de rojo. se ríe conmigo, me río con ella cuando la tengo en brazos. no puedo dejar de pensar en que le hablo como le hablo a betty. dentro de mi cabeza no existe diferencia entre una niña de nueve meses y un bulldog hembra de seis años. ambas están preparadas para entenderme, ambas me quieren y sonríen, cada una a su manera. me siento culpable por pensar cosas así, pero no hago nada por remediarlo)
(bebo cocacola que está demasiado fría. begoña, un zumo de melocotón. estamos en una granja-panadería de la calle riera alta. hacía tiempo que no estábamos tan bien. nos reímos mientras caminamos en dirección portaferrissa. en la scala dei me compro unos zapatos marrones y ella busca una minifalda tejana en el zara del portal de l'àngel. es un básico, algo que siempre tienen, dice. ni se me pasaba por la cabeza algo así. para mí, algo básico es algo necesario, y una minifalda tejana me parece, en el fondo, una gilipollez. todos los dependientes del zara son maricas, pienso. me encanta éste de hoy: todo él es un arcoiris sin lluvia)
en el andén de vuelta a casa —tren con destino manresa—, cinco minutos de pausa. me veo a mí mismo de pie, con las manos en los bolsillos, mirando aquí y allí. me veo a mí mismo sentado en la escalera, con las manos tapándome los oídos durante unos segundos que parecen semanas. me veo a mí mismo tumbado en mi cama, acurrucado, con la tele encendida y pensando más de la cuenta en mi propia burbuja. me veo a mí mismo partiéndome de risa mientras míriam insiste en besarme en los portales a oscuras. me veo a mí mismo con trescientas vidas que apenas se rozan las unas a las otras, dispersándose lentamente hasta que el corazón estalla en el suelo o en un accidente de coche
una manera como otra cualquiera de pasar el tiempo. televisión, una película, un algo para cenar y anestesiarme en el sofá hasta medianoche. el frío de la calle invita a prenderle fuego al mundo. ésa debe de ser la rabia de la que hablaba juank este mediodía
(todos esos chicos no tienen nada que hacer. si fueran más valientes saldrían corriendo, quemándolo todo a su paso. por el contrario, eligen la puerta de el corte inglés para convertirse en personas mayores. todos cortados por la misma tijera, todos vestidos igual, todos perfectamente materia prima de la sociedad de consumo. seguro que no han escuchado nunca a big black. la adolescencia está perdida como una guerra lejana)
(bajé esta tarde a barcelona. hoy aitana parecía toda ella una cereza, entera vestida de rojo. se ríe conmigo, me río con ella cuando la tengo en brazos. no puedo dejar de pensar en que le hablo como le hablo a betty. dentro de mi cabeza no existe diferencia entre una niña de nueve meses y un bulldog hembra de seis años. ambas están preparadas para entenderme, ambas me quieren y sonríen, cada una a su manera. me siento culpable por pensar cosas así, pero no hago nada por remediarlo)
(bebo cocacola que está demasiado fría. begoña, un zumo de melocotón. estamos en una granja-panadería de la calle riera alta. hacía tiempo que no estábamos tan bien. nos reímos mientras caminamos en dirección portaferrissa. en la scala dei me compro unos zapatos marrones y ella busca una minifalda tejana en el zara del portal de l'àngel. es un básico, algo que siempre tienen, dice. ni se me pasaba por la cabeza algo así. para mí, algo básico es algo necesario, y una minifalda tejana me parece, en el fondo, una gilipollez. todos los dependientes del zara son maricas, pienso. me encanta éste de hoy: todo él es un arcoiris sin lluvia)
en el andén de vuelta a casa —tren con destino manresa—, cinco minutos de pausa. me veo a mí mismo de pie, con las manos en los bolsillos, mirando aquí y allí. me veo a mí mismo sentado en la escalera, con las manos tapándome los oídos durante unos segundos que parecen semanas. me veo a mí mismo tumbado en mi cama, acurrucado, con la tele encendida y pensando más de la cuenta en mi propia burbuja. me veo a mí mismo partiéndome de risa mientras míriam insiste en besarme en los portales a oscuras. me veo a mí mismo con trescientas vidas que apenas se rozan las unas a las otras, dispersándose lentamente hasta que el corazón estalla en el suelo o en un accidente de coche
jueves, 20 de noviembre de 2008
treinta y ocho años desde la muerte de franco y nada ha cambiado. xabier garcía gaztelu se lo recuerda al tribunal que le juzga: no acepto este tribunal fascista, por lo que no voy a tomar parte en este teatro. nos lo recuerdan también los aniversarios de los asesinatos de santiago brouard y josu muguruza, algo de lo que saben bastante en las cloacas del estado. finalmente, el presidente del gobierno, josé luis rodríguez zapatero, ha considerado que el hecho de que el franquismo caiga en el olvido de la memoria colectiva de la sociedad española es un buen dato. lo bien que se vive en libertad, en democracia y juntos, verdad, familia?
maxi ruiz espera en la parada del autobús a la nueve y diez de la mañana, en la calle floridablanca entre calàbria y rocafort. enfrente, una fila de un millón de niños espera para cruzar por el paso de peatones. dentro de diez minutos estaré meando en un bote, respondiendo con letra clara un montón de preguntas idiotas. nadie en su sano juicio puede esperar que conteste con sinceridad a algunas de ellas. no sé hasta qué punto mis respuestas son confidenciales. tanto da. la enfermera parece una tía simpática, con las manos llenas de anillos de oro y la cabeza rapada. me gusta su boca, pero todo va tan rápido que no tengo excusa: dentro de poco más de una hora volveré a estar sentado ante mi pantalla, otra vez en el trabajo, haciendo las mismas cosas que ayer y, presumiblemente, las mismas que mañana. bienvenida rutina
es agradable salir al mundo así, confundiéndome entre la gente. regreso dando un paseo. una tienda con amplificadores de hace mil años. monstruos mcintosh de válvulas y baquelita que quizás todavía funcionan. viejos y yonquis haciendo cola delante del cash converters, intentando vender lo último que les queda de sus vidas: cajas y carros de la compra llenos de porquería. pronto dejará de hacer frío y volverá la primavera. la mitad de ellos habrá muerto, sin dejar un hueco que delate su ausencia
(el resto del día es un agujero negro. sólo salvo un momento: un cd con fotografías con las que tengo que realizar un plafón que exhibirán en cualquier pamema a la que los servicios sociales del ayuntamiento de turno son tan aficionados. una fiesta de la tercera edad, una fiesta de viejos con una copa de cava y un trozo de coca. una fiesta para poder bailar agarrados y lloriquearse los unos a los otros, orquesta de mierda y paquito chocolatero hasta vomitar. arreglo las fotografías, color resolución, tamaño, todo eso. siempre los mismos viejos de mejillas rojas, viejos hechos sombras saturadas, sonrientes en sus viajes, siempre los mismos viejos en todas las putas fotos, viajando por toda la puta españa, de norte a sur y de este a oeste. viejos en segovia, en málaga, de ruta por navarra, en el camino de santiago, en madrid, paseando sus miserias en la costa del sol en otoño. de repente siento vértigo. me aterra morir, me da miedo no saber, me da miedo el dolor, pero lo que más miedo me da —por real y cotidiano— es envejecer, es convertirme en esa mierda renqueante de la que yo mismo formo parte)
maxi ruiz sube al autobús y se quita los casquitos del ipod. el autobús arranca. detrás de él, una furgoneta gris y una bicicleta. en la portada de el país, una fotografía de garikoitz aspiazu. el poder exhibe sus trofeos de caza. ojalá pudiéramos nosotros hacer lo mismo
es agradable salir al mundo así, confundiéndome entre la gente. regreso dando un paseo. una tienda con amplificadores de hace mil años. monstruos mcintosh de válvulas y baquelita que quizás todavía funcionan. viejos y yonquis haciendo cola delante del cash converters, intentando vender lo último que les queda de sus vidas: cajas y carros de la compra llenos de porquería. pronto dejará de hacer frío y volverá la primavera. la mitad de ellos habrá muerto, sin dejar un hueco que delate su ausencia
(el resto del día es un agujero negro. sólo salvo un momento: un cd con fotografías con las que tengo que realizar un plafón que exhibirán en cualquier pamema a la que los servicios sociales del ayuntamiento de turno son tan aficionados. una fiesta de la tercera edad, una fiesta de viejos con una copa de cava y un trozo de coca. una fiesta para poder bailar agarrados y lloriquearse los unos a los otros, orquesta de mierda y paquito chocolatero hasta vomitar. arreglo las fotografías, color resolución, tamaño, todo eso. siempre los mismos viejos de mejillas rojas, viejos hechos sombras saturadas, sonrientes en sus viajes, siempre los mismos viejos en todas las putas fotos, viajando por toda la puta españa, de norte a sur y de este a oeste. viejos en segovia, en málaga, de ruta por navarra, en el camino de santiago, en madrid, paseando sus miserias en la costa del sol en otoño. de repente siento vértigo. me aterra morir, me da miedo no saber, me da miedo el dolor, pero lo que más miedo me da —por real y cotidiano— es envejecer, es convertirme en esa mierda renqueante de la que yo mismo formo parte)
maxi ruiz sube al autobús y se quita los casquitos del ipod. el autobús arranca. detrás de él, una furgoneta gris y una bicicleta. en la portada de el país, una fotografía de garikoitz aspiazu. el poder exhibe sus trofeos de caza. ojalá pudiéramos nosotros hacer lo mismo
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