domingo, 27 de julio de 2014
sábado, 26 de julio de 2014
(tren, andén, balasto, vías, andén, balasto, vías, tren, andén, balasto, vías, vías, trenes, balasto, vías, vías y trenes hasta que se acaba la fuerza en la piernas y un muro de metal, pared de guillotina, una ciudad que no conozco y que es igual a todas las ciudades espejismo, noche y calles de serpiente, luz de óxido, otro lugar para dormir en las casas que trepan la montaña o se hunden en el mar, otra mujer con cuerpo de nido o vaina, despierto, la boca es el mismo jasenovac de cada vez, la misma piedra en el vientre, la misma urgencia al masturbarme)
viernes, 25 de julio de 2014
martes, 22 de julio de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
(los hermanos de olza, antes de desaparecer en el cuarto oscuro, en las escaleras, en la pared azul de prusia junto al lago, han tirado toda su ropa a un pozo, isaac y yo la sacamos, nos vestimos con ella —pantalones desteñidos, sucios de óxido; camisas viejas y quemadas por relámpagos; gastadas botas gokey orvis, hechas a mano en manchester, vermont—, nos convertimos en personas diferentes, hombres altos como sequoias, hombres viejos que aman a los pequeños etíopes, larguísimos y costosos procesos de adopción)
(los hermanos de olza, dueños de tantos cuadros de bruckner, desnudos en el arcén de la autopista, el menor cuida del mayor, un abrazo desafiante ante el miedo: en los coches que aminoran la marcha hay rabiosos niños perro con nombre de acantilado)
(los hermanos de olza, dueños de tantos cuadros de bruckner, desnudos en el arcén de la autopista, el menor cuida del mayor, un abrazo desafiante ante el miedo: en los coches que aminoran la marcha hay rabiosos niños perro con nombre de acantilado)
sábado, 19 de julio de 2014
(la madre joven juega con su cachorro mientras el padre hace lo propio con su teléfono móvil. alrededor de la mesa, cuatro generaciones de grasa triste y caliente se consuelan chapoteando en recuerdos de las últimas vacaciones, lugares comunes y arenosos, platos y vasos vacíos, lenta digestión de las piezas del puzzle)
(viven apiñados en algún piso de esos edificios —gigantes de hormigón en mitad de la nada que avanzan balanceándose hacia ningún lugar, en un movimiento infinitesimal, apenas perceptible—, felices de no saber quién les pudre la carne)
(viven apiñados en algún piso de esos edificios —gigantes de hormigón en mitad de la nada que avanzan balanceándose hacia ningún lugar, en un movimiento infinitesimal, apenas perceptible—, felices de no saber quién les pudre la carne)
jueves, 17 de julio de 2014
(en el pequeño piso franco de la calle antic de bofarull, una chica africana duerme en el sofá mientras la vieja —un esqueleto azulado y lleno de bultos cuyo culo huele a almendras dulces— y yo hablamos, follamos, fingimos el orgasmo para acabar cuanto antes)
(llegaron tres esta tarde y ya se fueron dos, mañana vendrán a por ella los cazadores de pieles)
(llegaron tres esta tarde y ya se fueron dos, mañana vendrán a por ella los cazadores de pieles)
miércoles, 16 de julio de 2014
martes, 15 de julio de 2014
(ahora el descampado junto a la autopista es un campo de trigo verde y llueve mientras cinco niños vestidos de blanco caminan de la mano detrás de un hombre con paraguas, se alejan en dirección al bosque, al campo de los gitanos, pasan junto al coche abandonado en el que mi padre escondió el cuerpo)
lunes, 14 de julio de 2014
(empar dulcet se sienta a mi lado en la biblioteca, hablamos del viaje de regreso, de sus compañeros en el campo, de esther y de los muros de los húngaros y de los arcos que se elevan como puños hacia el cielo, del ático en el que vivo escondido con sus padres, despierto, corro entre las llamas y el estruendo de tambores, niños de cera que se derriten en mis brazos, fina piel de tinta que no puedo salvar, palomas que aletean contra el suelo, lloran asfixiándose, despierto al mismo tiempo que las luces sobre el cuadrilátero, el olor a sudor empapándolo todo, despierto sin empar dulcet)
domingo, 13 de julio de 2014
(en esas imágenes —fantasmagóricas escenas en las que un hombre sin rostro sodomiza a una mujer de mediana edad, un ángel de cabellos rojos y temblorosa grasa corporal que chilla hasta morir, pollas brillantes y afiladas como cuchillos de carnicero, semen con mierda en la boca de pétalo— desaparezco)
sábado, 12 de julio de 2014
(el hombre come despacio, vomita, vuelve a comer y llora apenas, todas las canciones en el hilo musical invitan a la combustión espontánea —una caja azul en la que tu alma se seca, besos de sal de quien nunca amaste cuando el desierto te encante, cuando el desierto te encante—, veneno de otras pieles y otros cuerpos, de abrazos que huyen en el andén, del llanto de los niños bajo la lluvia de vidrieras que estallan, la enfermedad eléctrica en los sexos de orquídea. el hombre abre la boca, traga saliva, los errores se calcan, océano susurra en el yunque)
jueves, 10 de julio de 2014
(me duermo otra vez antes de que se haga de día y entonces mi madre tiene cáncer de garganta y la abrazo mientras se consume, está envuelta en una toalla de hotel, llora y se tapa los ojitos mientras le cuento las pastillas, mientras la siento en mi pecho como un pequeño árbol seco o una casa en ruinas)
lunes, 7 de julio de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
(son todas unas guarras, unas putas, grita la diosa del amor desde su púlpito eléctrico, qué clase de hombre no se las follaría, maricón, tendría que ser, su voz me encharca las tripas, convierte la tarde en un pantano, una trampa de la que escapar cuanto antes)
(pienso en sus hijos, cómo juegan con peonzas de plástico que estallan contra el suelo de la plaza, serán cuchillos con diez años más)
(pienso en sus hijos, cómo juegan con peonzas de plástico que estallan contra el suelo de la plaza, serán cuchillos con diez años más)
viernes, 4 de julio de 2014
domingo, 29 de junio de 2014
sábado, 28 de junio de 2014
(el aire caliente mueve la buganvilla en el patio, dice que sí, duda un poco, apenas sabe. pienso en el piso de enfrente, vacío desde hace semanas. hay luz algunas noches, una luz que no se apaga hasta el amanecer y que se escapa a través de las persianas bajadas, una luz pequeña que esconde una vida diminuta y que deja que las plantas se sequen lentamente en las tres jardineras. pienso en las personas que vivían antes allí —una pareja perfecta, cualquier crío, un schnauzer miniatura— y en esa luz que se enciende a veces y me encuentra ahora)
miércoles, 25 de junio de 2014
(escaleras, pasillos, puertas cerradas, pomos siempre calientes, opacidad y oscuridad. acaricio la cabeza calva del hombre más poderoso —gafas sin montura, arrugas marcadas, discreta raya diplomática— mientras llora las tragedias de sus hijas sobre la mesa de caoba. pienso en prótesis mamarias y en el olor a humo monroe de mi ropa, imposible de disimular ante la mujer que amo y que me espera cuando deje de despertar una y otra vez, sonriendo con la boca llena de semen y la luz del sol)
martes, 24 de junio de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
(te encontraría en cualquier planeta, dice enrique bunbury mientras deja atrás las sandalias y la bandolera y la cerveza en el bar chino de la calle riera, también los pantalones de artista y el blusón de lino mientras cierra los ojos y empieza a elevarse, corazón de incienso, de londres ardiendo cada día durante un millón de años)
(compro carne y compro zapatos, estoy atento a la tensa conversación que ingrid betancourt mantiene con su gestor: cuatrocientos cincuenta mil euros en una bolsa amarilla y las cabezas limpias de dos hermanos corsos tienen la culpa de todo, la sigo hasta el metro a través de escaleras de descenso infinito, de andenes vacíos que se superponen como los hilos de un telar, la vida en las minas y en los lunares de su espalda)
(es el mismo mauser sueco que siempre ha estado guardado en el armario, me disparo con él en la garganta o en el pecho, no siento dolor, sólo quiero calmarme la angustia de casa tomada o acantilado, sucede varias veces al día, nadie sospecha nada porque la rutina sigue durante décadas: se oxidan los mismos acordeonistas rumanos a pleno sol, las mismas canciones de exilio y victoria, las mismas familias rotas por dentro, gigantes y cabezudos)
domingo, 22 de junio de 2014
(uno. pago por sexo. el joven pelirrojo que
me masturba en el sofá me habla en un idioma que no entiendo
mientras beso su frente, sus mejillas. ha dibujado una cruz ortodoxa
en mi frente, el amuleto contra la carne podrida)
(dos. vuelvo a los bloques en los que crecí, junto a la autopista.
no parece haber pasado el tiempo: las mismas viejas, los mismos
yonquis, las mismas putas, los mismos chiquillos mierdosos que me
hacían la vida imposible. el sótano que siempre está abierto ahora
ya no me da miedo: he necesitado cuarenta años y tres muertes para
llegar hasta aquí)
(tres. la piel tensa y quemada por el sol, los bolsillos llenos de piedras, otra virginia woolf en wilson, arkansas)
jueves, 19 de junio de 2014
(el pequeño víctor no quiere entrar en mi habitación: la mancha de humedad ennegrece el techo, lo rompe, el yeso cae sobre la cama, pienso en un cuerpo en descomposición: podría ser cualquiera de mis vecinos, todos ellos, familias enteras en un gigantesco sacrificio humano, los cinco niños rubios con los bolsillos llenos de peces)
miércoles, 18 de junio de 2014
(en esas fotografías de cuando éramos jóvenes sale también toñi, es una fiesta de cumpleaños en la casa de alguien y ahora la escena se reproduce calcada, casi como si hubiera tomado vida desde la nada o el papel, me besa y me siento feliz, sus uñas son de color granada, camina descalza, no siente asco de mí)
(un viaje en autobús hasta benalmádena, una estrecha carretera de curvas, volvemos a atropellar a unos ciclistas, los cuerpos están tendidos en la cuneta, es de noche y apenas se ven, volamos lentamente encima del asfalto)
(un viaje en autobús hasta benalmádena, una estrecha carretera de curvas, volvemos a atropellar a unos ciclistas, los cuerpos están tendidos en la cuneta, es de noche y apenas se ven, volamos lentamente encima del asfalto)
martes, 17 de junio de 2014
(la mujer afila cuidadosamente las palabras, las mastica hasta convertirlas en el mejor de los cuchillos, habla conmigo como si fuera un trozo de la carne que uno compra cuando no tiene dinero para comprar carne o fruta demasiado blanda o un útero a extirpar. a mí se me acaban las fuerzas, me encharca el vómito, sólo pienso en autobuses y en relámpagos como venas en el cielo, en cómo cruzar la selva cuando otra vez sea de noche)
domingo, 15 de junio de 2014
(me lavo la cara y noto cómo se va deshaciendo, los trozos de carne son hilos de gelatina que desaparecen por el desagüe, pienso en ruedas dentadas que se atascan por la suciedad, horcas en cada plaza, en mi cráneo como un inodoro por el que la mierda resbala lentamente hacia mi garganta, palabra de dios)
(mientras me ducho me doy cuenta de unos bultos que me rompen un poco el cuero cabelludo y dejan al descubierto algo duro y suave y pequeño, podrían ser dientes, dientes de leche, dientes de bocas apretadas que me están naciendo en la cabeza y se acabarán mordiendo las unas a las otras, picos de paloma, cuernos de unicornio)
(perros que caminan como personas bajo una lluvia torpe y perezosa, miran escaparates que prometen paz interior en mobiliario colonial y cuadros de rothko o sean scully , se pintan las uñas de los pies, siguen regímenes de proteínas con los que conseguir un cuerpo perfecto, cuidan de sus cachorros sudorosos mientras hablan de las cosas que se pierden y las cosas que se caen, de todas las cosas que brillan a pesar de la amenaza socialista, sospechan del yonqui que se agacha, escupe, apunta, dispara)
sábado, 14 de junio de 2014
(niños que corren detrás de otros niños, se lanzan globos llenos de agua, ríen, se insultan, saltan para evitar el napalm a veinticuatro fotogramas por segundo, hay un bosque de pinos unidos por cables de acero, se agitan como un mar de mercurio o un banco de peces, coches que llegan, esperan, se van, una mujer de un rojo líquido que cruza la calle sonriendo mientras habla por teléfono, su lava me quema la piel de los brazos)
viernes, 13 de junio de 2014
(mi cama está ocupada por cuerpos dormidos que se hunden poco a poco en el colchón, que desaparecen para siempre aunque sé que no es así y que siempre vuelven, como una marea de pellejos y recuerdos que insisten en seguir ahí, vomitándose al ritmo de la brea. mientras, limpio pescado, tiro cabezas y tripas en un cubo con hierba, un erizo de ojos dorados me hace compañía, en el bosque no sabría a dónde ir, por qué esconderse)
(el yonqui defeca interminablemente, se arranca la lengua, ata los trozos de carne y grasa alrededor de su cuerpo, acomodando el disfraz que le protegerá durante las próximas ocho o cien horas, bosteza una sonrisa o un cráter en lo que queda de su cara y deja que empiece la montaña una vez más, gueule cassée)
miércoles, 11 de junio de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
(oscurece y la gente que vive en los árboles regresa a sus casas de tela blanca y luz suave, sube escaleras invisibles entre las ramas, habrá tormenta, animales muertos y porcelana rota por todas partes, la alegría de las banderas será llanto hasta que escondamos todos los cuerpos bajo la alfombra de césped)
sábado, 7 de junio de 2014
(horda de niños famélicos que no controlan los esfínteres, padres separados y una tarde en la playa, camisetas brillantes con mensajes que duermen las conciencias, ortodoncias de espejo, labios capaces de ceñirse a la perfección a una mentira llena de sangre)
(beauty is a full time job, escape from reality, cuchillo clavado en la columna)
(beauty is a full time job, escape from reality, cuchillo clavado en la columna)
viernes, 6 de junio de 2014
(tres. quién está dentro, quién se mueve despacio, quién estalla
con el pecho lleno de exposivos en una tormenta de nieve y gemidos perfectos, quién se deja acunar por la visión de un tren que descarrila)
(dos. antes de eso, júlia llora en la cuneta: hay un abrigo de piel que antes fue un tejón o un cachorro de oso y ahora sólo es una mancha de sangre y pelo en el asfalto, quién atropella a quién, dónde está el purgatorio al despertar)
(uno. antes de eso, un mirador, apenas dos metros sobre la superficie del mar o el pantano de los ciervos. el avión de pasajeros desaparecido está ahí y la vida continúa bajo el agua, todos están quietos, esperando que suceda algo, ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil por cada tribu perdida de israel)
(dos. antes de eso, júlia llora en la cuneta: hay un abrigo de piel que antes fue un tejón o un cachorro de oso y ahora sólo es una mancha de sangre y pelo en el asfalto, quién atropella a quién, dónde está el purgatorio al despertar)
(uno. antes de eso, un mirador, apenas dos metros sobre la superficie del mar o el pantano de los ciervos. el avión de pasajeros desaparecido está ahí y la vida continúa bajo el agua, todos están quietos, esperando que suceda algo, ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil por cada tribu perdida de israel)
jueves, 5 de junio de 2014
(perder el control frente al espejo, el temblor de las piernas, escupir, maldecir, jadear un nido de calambres en la espalda. el hombre se acaricia la polla con los ojos cerrados, se concentra en un lugar del futuro en el que grandes lágrimas de semen caen en el suelo de la habitación, después orina torpemente y el ruido le salpica las piernas y los ojos y los pies descalzos, se deja caer en una cama llena de muertos mientras le reza oraciones de piedra negra a su único dios)
(ampliar una fotografía en la pantalla, hacerlo con un clic y otro y otro más hasta convertir tu vida en un amasijo de píxeles llenos de amor)
(ampliar una fotografía en la pantalla, hacerlo con un clic y otro y otro más hasta convertir tu vida en un amasijo de píxeles llenos de amor)
domingo, 1 de junio de 2014
sábado, 31 de mayo de 2014
(el machu picchu es una pérdida de tiempo y dinero, sólo hay piedras, nada más que piedras, dice la hijadeputa más grande del mundo mientras sus gafas de sol me escupen odio en la vejiga. el beefeater es rosa, lo bebe mi abuela cuando sale, dice el joven cachorro de foca con total convencimiento, sabia conocedora de la mecánica del mundo y de la noche. el sushi es caro, pero me encanta el risotto de setas, dice la heredera del imperio charcutero, una audrey hepburn veinteañera con el mismo glamour que un cerdo abierto en canal. bebo, bebo hasta caer dentro de cualquier persona, nadie es más feliz que yo hablando en círculos)
jueves, 29 de mayo de 2014
(una niña en el patio grita hola desde más o menos las cinco, hola a intervalos regulares, cada cuatro o diez segundos, hola todo el tiempo, ahora con esfuerzo, ahora sólo como si fuera el estribillo de una canción, hola preguntándose, hola hasta el próximo silencio, cuando crees que ha terminado, ella, hola, vuelve a empezar)
(hay un cansancio frío que me cierra los ojos, que se ramifica por mi espalda como una hiedra paciente y voraz. escribo de manera automática respuestas a preguntas intrascendentes, pienso en personas que huyen para salvarse de las llamas, pienso en mí mismo huyendo de mí mismo, como si en lugar de una persona —grasa, piel, fluidos, suciedad a la que amar o mentir— fuera un reloj de arena que mira la pantalla sin ver nada)
miércoles, 28 de mayo de 2014
(llueven montañas de agua negra sobre el yonqui, se tambalea, resbala, esta vez ha conseguido mantener el equilibrio pero se pudre a cada paso que arrastra, sabe que su vida de mierda cuelga de una descarga eléctrica invisible, que apesta a incendio y vidas muertas, que ya no está a salvo en ningún lugar porque dentro de sus huesos todos gritan)
lunes, 26 de mayo de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
(las dos chicas a un metro de distancia se ríen histéricas con sus chistes privados, escriben en sus teléfonos móviles, se besan, me aburren, recorro sus tatuajes de dragones y estrellas y carpas koi, también cada pliegue de su cerebro y de su estómago, la mierda debajo de sus uñas, el frío rompiéndome la espalda)
(jimena es una suave cabecita pelirroja encima de la mesa, hay que darle de comer, intentar que se sienta bien, que no grite, no enseñarle todas las fotos que maritza y claudia guardan en sus móviles, pollas y culos y primeros planos sonrientes de las chicas mexicanas, deliciosa pornografía de ocho megapíxeles. jimena es el último bebé en llegar a casa y el único que conoce la profundidad exacta del océano)
(matilde ya no se llama sofía ni helena ni lucía, se llama nuria y me habla de mi padre, de cómo su vida es un tren que descarrila, un coche que se estrella en segur de calafell, que deja una cruz de flores en el quitamiedos, una carta con una lista infinita de nombres, excusas y mentiras)
(matilde ya no se llama sofía ni helena ni lucía, se llama nuria y me habla de mi padre, de cómo su vida es un tren que descarrila, un coche que se estrella en segur de calafell, que deja una cruz de flores en el quitamiedos, una carta con una lista infinita de nombres, excusas y mentiras)
viernes, 23 de mayo de 2014
(sueño que cisco conduce y voy a su lado, es de noche, atropellamos una calle entera de niños sentados en la acera, un sensor bajo las ruedas del vehículo avisa de ocho muertos, treinta muertos, esperamos la ambulancia en silencio, extrañamente tranquilos en una habitación detrás de un horno mientras dos mujeres doblan los brazos de los cuerpos sobre el pecho, un instante más y estaré volviendo a casa en autobús, adolescentes borrachos se reirán de mí, sentiré vergüenza, sabrán qué soy)
(la familia mañosa ha conseguido excavar una cripta inmensa bajo su casa de la calle monturiol, tienen la ropa limpia a la entrada, doblada con cuidado sobre un palet de madera, no hay lavabos y sí pequeños camarotes, cuando tú no estés me volveré loco, dice el menor de los mañosa mientras camina del brazo de su madre, ella tiene vitíligo en la cara, parece una estrella de cine que camina escondiéndose del sol)
(la familia mañosa ha conseguido excavar una cripta inmensa bajo su casa de la calle monturiol, tienen la ropa limpia a la entrada, doblada con cuidado sobre un palet de madera, no hay lavabos y sí pequeños camarotes, cuando tú no estés me volveré loco, dice el menor de los mañosa mientras camina del brazo de su madre, ella tiene vitíligo en la cara, parece una estrella de cine que camina escondiéndose del sol)
jueves, 22 de mayo de 2014
(uno. doblo papel y siempre lo doblo de la misma manera, escribo indicaciones con lápiz sobre los pliegues, siempre las mismas notas, los mismos trazos como arañazos grises que sugieren playas vacías, pistas forestales, candados en una alambrada como imagen del amor eterno)
(dos. camino en círculos, repito errores como se repiten calles, el reflejo de la carne en cualquier ventanal, cualquier tela de araña, cualquier lago hirviendo de peces negros)
(tres. puertas cerradas con llave, puertas abiertas, puertas señaladas con cruces de cinta adhesiva, bolsillos llenos de piedras pequeñas y cerillas para retener la ruta de vuelta al hogar, el té caliente con jengibre, el río rabioso de nubes en el cielo que anochece, paredes llenas de cuerdas y nudos, olas en cada escalón)
(cuatro. el espectáculo de las golondrinas volando a ras de suelo, de la línea de cargueros en el horizonte, más allá de la dársena, de la luz atrapada en la llovizna, del silencio tomando forma en mis arterias antes de estallar)
(cinco. el paso del tiempo en un único relámpago que abre el cielo, un infarto en plena calle cuando no se sabe qué decir)
(dos. camino en círculos, repito errores como se repiten calles, el reflejo de la carne en cualquier ventanal, cualquier tela de araña, cualquier lago hirviendo de peces negros)
(tres. puertas cerradas con llave, puertas abiertas, puertas señaladas con cruces de cinta adhesiva, bolsillos llenos de piedras pequeñas y cerillas para retener la ruta de vuelta al hogar, el té caliente con jengibre, el río rabioso de nubes en el cielo que anochece, paredes llenas de cuerdas y nudos, olas en cada escalón)
(cuatro. el espectáculo de las golondrinas volando a ras de suelo, de la línea de cargueros en el horizonte, más allá de la dársena, de la luz atrapada en la llovizna, del silencio tomando forma en mis arterias antes de estallar)
(cinco. el paso del tiempo en un único relámpago que abre el cielo, un infarto en plena calle cuando no se sabe qué decir)
miércoles, 21 de mayo de 2014
(me duele la cabeza y no soporto que nadie me hable y hurgo con el dedo y los dedos en la oreja izquierda hasta sacar hojas húmedas de roble, un suave cráter en el que cabe un puño y también todos mis gritos de dolor, una mancha que se extiende hacia la cara, la tiñe de negro, tensa la piel sobre el hueso y la grasa, intento calmarme con el bote de insecticida, aspiro fuerte, salbutamol para seguir viviendo)
lunes, 19 de mayo de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
(he perdido el sentido del ritmo, dice el joven batería hardcore, la cabeza piensa, los brazos responden, los pies no llegan, se equivocan, el bombo se pierde en el camino, todo se desmorona, la canción cae, se atropella, necesito recuperar el control de mi cuerpo, tupátupátupá, trabajo aquí un día y allí otro, siempre trabajos de mierda para una temporal, cada vez como menos, repite que cada vez come menos y es verdad: está muy delgado, mucho más que en mis primeros recuerdos de él, el hospital, la eterna fiesta de fin de año con olor a vómito)
(le doy todo el dinero que llevo encima, apenas son monedas, después viajo en tren, leo libros sobre un fotógrafo de guerra que necesita una vida nueva porque ahora es un campo de minas para la gente que quiere, vivo en un garaje y mi cama es una película de terror aunque despierte)
(le doy todo el dinero que llevo encima, apenas son monedas, después viajo en tren, leo libros sobre un fotógrafo de guerra que necesita una vida nueva porque ahora es un campo de minas para la gente que quiere, vivo en un garaje y mi cama es una película de terror aunque despierte)
sábado, 17 de mayo de 2014
(una pareja se besa a las puertas de un hotel, ella le abraza fuerte, él pone una mano en su pecho, yo pienso en colas de langosta sobre camas de hielo picado, en ruidosos inmigrantes africanos que caminan balanceándose, en esa vez que comíamos rodajas de piña mientras esperábamos que los soldados entrasen en la ciudad prohibida)
jueves, 15 de mayo de 2014
(sueño también con una pantalla en caída libre, conversaciones en facebook que se acomodan como ladrillos de colores brillantes, un tetris de personas que no existen y que morirán envenenadas en cuanto despierte y recuerde una conversación con daniel sobre debord, era verano, era sábado, era mediodía, era otra persona)
(me masturbo hasta desaparecer en un charco de culpa. lo que queda de mí —un dragón, un esclavo, una mentira— camina detrás de dos curas de alzacuellos y nariz color salmón, detrás de dos lesbianas adolescentes con cordones dorados en las botas de charol, detrás de una mujer francesa que habla por teléfono, detrás de perros salvajes y elefantes rusos que fuman bosques tropicales, detrás de policías sin miedo a un tiro en la cabeza)
(me masturbo hasta desaparecer en un charco de culpa. lo que queda de mí —un dragón, un esclavo, una mentira— camina detrás de dos curas de alzacuellos y nariz color salmón, detrás de dos lesbianas adolescentes con cordones dorados en las botas de charol, detrás de una mujer francesa que habla por teléfono, detrás de perros salvajes y elefantes rusos que fuman bosques tropicales, detrás de policías sin miedo a un tiro en la cabeza)
(mi padre está en el comedor por primera vez en cien años o mil y lleva una bolsa de basura grande, un saco de plástico azul. la curiosidad me puede, le pregunto, no responde, intento adivinar qué guarda, qué esconde, qué arrastra, por qué quiere hacerla desaparecer, por qué se encierra en las habitaciones, en el lavabo, por qué ríe mi madre, sólo son bragas y apestan a coño)
miércoles, 14 de mayo de 2014
(subo en ascensor hasta el ático con las paredes llenas de flores. allí, los hijos de mis amigos —convertidos ya en adolescentes flacos y ruinosos— bailan skrillex y se drogan con una tierra negra que separa sus dientes, que encoge sus cuerpos como si fueran insectos en un rincón, que apaga sus voces hasta convertirlas en un ronquido. siento que tenía que haber cuidado de ellos pero ahora es tarde: he fallado a sus padres, a sus madres, despierto, es medianoche, mientras le compraban esa mierda al hombre sin piernas del mitsubishi, yo dormía en un pozo, subía en ascensor hasta el ático con las paredes llenas de flores)
lunes, 12 de mayo de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
(el yonqui camina solo, habla solo, calcula con cuidado la distancia en minutos entre varios puntos a la deriva en su paisaje mental, escupe la lista de los criminales de guerra más buscados contra las palomas que escarban la basura, la espalda del gigante árabe, los ríos de cemento, las mujeres teñidas que caminan de puntillas)
(la cárcel de los lobos mientras esperamos que alguien limpie la mesa de vasos y platos y envases plásticos de colores brillantes. una niebla de niños húmedos recorre las calles y araña el interior de nuestras cabezas: el padre atento, la madre distante, la abuela empapada de amor. sin que lo sepamos, silvana comienza a tejer nuestro nido a doscientos metros y cien mil vidas de ahí, hojas tímidas, silencios, miradas que caen como fina lluvia eléctrica sobre nosotros diez)
(una niña escucha paraíso una y otra vez en su smartphone, no hay nada como estar contigo, mientras paso las páginas del suplemento cultural de la vanguardia, sin más interés que el de quemar el tiempo sin tener que levantarme de la silla, echar raíces como un árbol yanda. la cerveza se convierte en agua pesada, algo imposible de tragar, no hay nada como estar contigo, la penumbra de la sala es lo único soportable dentro de mi cabeza)
(mila payo camina a través de mí, rompiéndolo todo con violencia de tsunami azul yves klein. en la misma línea de tiempo, ante la mansión hässler, cristina corta las piernas de la estatua del asesino rafael peña, los muñones son el trofeo que guardará en la alacena de la casa de sus padres, esperando que yo no los encuentre nunca)
(mila payo camina a través de mí, rompiéndolo todo con violencia de tsunami azul yves klein. en la misma línea de tiempo, ante la mansión hässler, cristina corta las piernas de la estatua del asesino rafael peña, los muñones son el trofeo que guardará en la alacena de la casa de sus padres, esperando que yo no los encuentre nunca)
sábado, 10 de mayo de 2014
(la mujer tatuada ahora viaja en el mismo autobús que yo, once asientos por delante, en diagonal. recorro su nuca rapada, cada línea de tinta que baja paciente por su cuello, perdiéndose en un cuerpo que ahora hecho de menos. la mujer tatuada se baja en la misma parada que yo y camina detrás de mí: ambos nos dirigimos al desfile de la victoria estonia sobre el ejército del teniente general nebe, el suelo de la plaza es una alfombra de rosas rojas, de mujeres que lloran de rodillas por los muertos y los héroes)
(ahora vivo en un ático señorial sin ascensor, con escaleras infinitas y olor a pescado en el sótano. chicas que estudian cocina y trabajan de baristas en el baden-baden charlan animadamente sobre el día de su marcha, el retorno al hogar tan añorado. una de ellas, bellísimo rostro de bronce, echa sal sobre la moqueta del rellano, la única manera de limpiar que conocemos)
(hay piscinas y dos mujeres con mi piel nadan bajo una suave luz de velas, mis plegarias, mis culpas, abren la tierra en ochenta y seis kilómetros a la redonda)
(ahora vivo en un ático señorial sin ascensor, con escaleras infinitas y olor a pescado en el sótano. chicas que estudian cocina y trabajan de baristas en el baden-baden charlan animadamente sobre el día de su marcha, el retorno al hogar tan añorado. una de ellas, bellísimo rostro de bronce, echa sal sobre la moqueta del rellano, la única manera de limpiar que conocemos)
(hay piscinas y dos mujeres con mi piel nadan bajo una suave luz de velas, mis plegarias, mis culpas, abren la tierra en ochenta y seis kilómetros a la redonda)
viernes, 9 de mayo de 2014
(la línea que une la reserva india donde sedimenta el polvo de los huesos del último gran jefe con la narcosala de la muralla, tan llena de vejigas somnolientas y ojos blandos como cualquier otra tarde de sábado en el centro comercial. haciendo equilibrios sobre esa línea somos felices, sí: comemos carne de de bisonte con una venda en los ojos, nos inyectamos mierda mala, nos ponemos vaselina y procuramos no gritar para no aparecer en las listas negras, pasamos las horas pensando en un plan de fuga suave y lleno de saliva, empezamos las mismas conversaciones siempre de la misma manera y siempre con la misma gente, le echamos la culpa al otro de nuestro dolor, de no poder competir por una vida mejor)
(por la cabeza del yonqui sentado al sol pasean las últimas escenas de una película de raoul walsh, se siente diversas versiones de errol flynn mientras saluda a todo el mundo en ese trozo de parque, una cerveza de lata, otro yonqui —mismo escombro, mismo sebo, diferente adicción— se acerca, se saludan, se huelen un poco, uno no desconfía cuando no tiene nada que perder)
(por la cabeza del yonqui sentado al sol pasean las últimas escenas de una película de raoul walsh, se siente diversas versiones de errol flynn mientras saluda a todo el mundo en ese trozo de parque, una cerveza de lata, otro yonqui —mismo escombro, mismo sebo, diferente adicción— se acerca, se saludan, se huelen un poco, uno no desconfía cuando no tiene nada que perder)
jueves, 8 de mayo de 2014
(la mudanza empieza embalando los jarrones de la herencia con grandes bolsas de plástico y bolas de musgo, un hombre desnudo prepara la comida, se llama david y le toco la espalda, pilar cuida de los niños, vacía el orinal, tenemos hasta el mediodía y las cajas llenas de libros ocupan la entrada del almacén como una torre de babel, me preocupa cada vez más haber hecho mal el trabajo, vivo en un futuro hipotético lleno de porcelana rota en grandes trozos que podrían cortar como cuchillos)
martes, 6 de mayo de 2014
(tengo unos bultos de grasa enormes bajo la piel de las mejillas y los pómulos pero sólo yo puedo notar que están ahí escondidos, así que intento no asustarme, no pensar en médicos ni en tumores a pesar del dolor caliente que me tensa la cara y de la imagen que devuelve el espejo, un viejo deforme que se ahoga al respirar el olor de una mujer)
(de una manera que no puedo relacionar con claridad, esos
bultos son los mismos agujeros que me crecen en la ropa como
constelaciones o tumbas, el olor del orín en el suelo del cuarto de baño, la ráfaga que hace estallar las cabezas de todos los soldados sirios en poder de los rebeldes)
(esos
bultos también son los caramelos haribo que ahora quieren ser monedas de neón,
ahora veleros, ballenas o polígonos, ahora calcetines o personas, jamás
donuts o agujas hipodérmicas)
lunes, 5 de mayo de 2014
(cuento hasta cien antes de que empiece el último programa en la televisión mientras ucrania arde hasta los cimientos. víctor, en un rincón del salón, juega con mil huesos de níspero, los guarda en bolsas de rejilla de colores. cuento hasta cien pero los números saltan y se mezclan y se pierden, cinco, cuarenta y cinco, setenta y tres, veinte, cincuenta y seis, quince, diecinueve, vuelta a empezar, atrápalos en la nuca, detrás de los ojos, rebotando en la frente, resbalando entre los dedos mientras ahora accidentes de coche a cámara lenta en el condado de orange y todos esos huesos de níspero en agujeros que víctor hace con los dedos en el suelo, tú eres suerte, tú eres casa, tú león)
domingo, 4 de mayo de 2014
(todo ese amor mierdoso con laura, la chica del bar de la esquina, ha terminado y mejor así, total, no recuerdo haberla visto desnuda y mañana sus besos habrán desaparecido de mi boca. pero el sueño sigue y ahora estoy en el tejado del nuevo edificio, cuarenta plantas de hierro y cristal ahumado, mirando como dos niños negros juegan a lanzarse un balón, sin miedo a las alturas, el más alto podría caer y sería mi culpa, prefiero no mirar. paco me hace señas desde el otro extremo: es mi turno y me toca recorrer el alféizar, me apreto contra el ventanal, cierro los ojos, mis pasos son lentos, microscópicos, un nudo de vértigo, me obligo a despertar aunque no sepa)
(antes de eso, la construcción del edificio conlleva aprender el verdadero motivo de su emplazamiento. sigo al grupo de trabajadores surcoreanos hasta el lugar exacto en que se levantarán las paredes que aíslen el despacho de la concesionaria. todos conocen su trabajo y se comportan como un sólo hombre; yo me muevo de un extremo a otro del espacio diáfano mientras espero encontrar una caja de herramientas, mis huellas de serpiente en el polvo de ladrillo y yeso)
(antes de eso, la construcción del edificio conlleva aprender el verdadero motivo de su emplazamiento. sigo al grupo de trabajadores surcoreanos hasta el lugar exacto en que se levantarán las paredes que aíslen el despacho de la concesionaria. todos conocen su trabajo y se comportan como un sólo hombre; yo me muevo de un extremo a otro del espacio diáfano mientras espero encontrar una caja de herramientas, mis huellas de serpiente en el polvo de ladrillo y yeso)
sábado, 3 de mayo de 2014
(centrado en seguir robando libros de la biblioteca que hay al final de la ruta de autobús, sigo con la serie de artículos que hablan de viktor pankrashkin y de cómo enloquece hablando de la podredumbre occidental que gira alrededor del culto al voley playa, las grandes cadenas de oro y la telebasura de debates. él, como gloria viva de la unión soviética a pesar de tener las rodillas de cristal, siempre es un faro, un espejo en el que buscarse)
(dejo esos libros —lovelace, mcguinness, fernández armengol— en la piscina de la casa de ramón, al final de la calle serragalliners, debajo de una tumbona. las aguas son negras y aceitosas, niñas desconocidas saltan entre risas, tardan en salir, respiran bajo el agua, son tritones)
(dejo esos libros —lovelace, mcguinness, fernández armengol— en la piscina de la casa de ramón, al final de la calle serragalliners, debajo de una tumbona. las aguas son negras y aceitosas, niñas desconocidas saltan entre risas, tardan en salir, respiran bajo el agua, son tritones)
viernes, 2 de mayo de 2014
(ahora iremos a un local más pequeño y tenemos que recoger todos los vasitos de cristal, todas las muñecas, todas las botellas y las bolsas, está lloviendo, se mojarán cuando salgamos)
(nubes de polen de abedul que cruzan la carretera, la piel dorada de la chica que se prostituye a la entrada del túnel de bogunyà, todos los coches que podrían estrellarse contra el nuestro)
(julian es pequeño y redondo como un bombón, juega con una máscara de spiderman mientras sus padres desayunan happy meal en la terraza del mcdonald's del polígono. el aparcamiento contiguo está vacío, tan sólo bolsas de papel marrón esparcidas aquí y allá después de una noche que podría no terminar nunca)
(hay manchas de un líquido rosa en la silla de la cocina, el rastro de un parásito que nos promete un futuro mejor, uno de verdad)
(nubes de polen de abedul que cruzan la carretera, la piel dorada de la chica que se prostituye a la entrada del túnel de bogunyà, todos los coches que podrían estrellarse contra el nuestro)
(julian es pequeño y redondo como un bombón, juega con una máscara de spiderman mientras sus padres desayunan happy meal en la terraza del mcdonald's del polígono. el aparcamiento contiguo está vacío, tan sólo bolsas de papel marrón esparcidas aquí y allá después de una noche que podría no terminar nunca)
(hay manchas de un líquido rosa en la silla de la cocina, el rastro de un parásito que nos promete un futuro mejor, uno de verdad)
jueves, 1 de mayo de 2014
(la televisión emite pornografía todo el tiempo, moreen helm es la gran estrella de la canción de madrugada, el paisaje de antenas inservibles a través de la ventana, una ciudad desconocida para la que no estamos preparados —los planos no nos sirven, así que sólo nos queda atravesarla a ciegas, repitiendo las calles una y otra vez—, el suelo de la habitación está cubierto de guijarros y una fina línea de agua, el viejo que nos cobijaba ahora duerme en la más pequeña de las camas, su cuerpo es el de dos personas en un nudo)
lunes, 28 de abril de 2014
(otra vez los niños que levitan, pequeños cadáveres en ataúdes diminutos, acúnalos con lágrimas hasta que la tierra roja sea el fondo del océano, otra vez helena y sofía y lucía apretándose a cascadas dentro de mí, otra vez mi cámara frigorífica, mi gancho de carnicero, mi último sueño en sosnowiec)
(sueño que estoy en una celda y los próximos cuarenta años y una mujer tatuada se sienta en el borde de la cama y me habla del día de su muerte y tengo miedo de que sea por mi culpa y es entonces que despierto y es lunes otra vez y me veo a mí mismo en un escenario: interpreto el papel que todo el mundo espera en esta fiesta de cumpleaños, me abrazan actrices desconocidas, todo está bien, todo es mentira)
viernes, 25 de abril de 2014
(sofía ya no se llama sofía ni helena ni lucía, se llama matilde y me sonríe tímidamente en esas fotografías desenfocadas, escondida en el abrazo de su hija mientras me electrocuta la polla y algo dentro de mí gira a toda velocidad, se estrella en el infierno, mi infierno, gancho de matadero, cámara frigofírica donde las paredes se caen y donde cuelgo y me desnudo y entonces se abre el culo y me clavo en el desierto y una legión de animadoras me grita al oído que es mi noche de bodas y tengo las venas llenas de mierda y vodka con naranja y dejo nubes de vómito en el ascensor, niños que levitan en mi frente mientras me muevo a puñetazos dentro de ella, chorreo sangre, escupo, me ahorco dentro de una bolsa de plástico, agito el dinero y el corazón de látex negro, estallo, vuelta a empezar, salto al vacío desde seis pisos de altura, es primavera y otra vez el peor invierno de mis vidas, vuelve pronto, sigo aquí)
miércoles, 23 de abril de 2014
martes, 22 de abril de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
(hundo mi cuerpo en la silla como se hunden las piedras en los lagos, bebo mi cerveza y lo hago sin ansia, atento a las conversaciones que se cruzan sobre la mesa —él nada y ella mira, tiene frío, está tan abrigada como en los primeros días de invierno, toman fotos, sonríen, la vida es tranquila allí, en el mar, entre las piedras—, a los movimientos de las manos, las manchas en la piel, los huesos deformados por la artritis, la música de fondo, el brillo de las joyas. mastico mi animal —un cerdo joven y suave, razonablemente feliz hasta el cuchillo—, aprendo de él, me asaltan las dudas, camino hasta la puerta, empiezo a correr)
(estamos en una habitación vacía hasta que nuestro jefe nos dice que mañana no tendremos que volver —nuestro trabajo consiste, consistía, en mover cajas, siempre las mismas cajas a los
mismos sitios—, que todo ha terminado. nos abrazamos entre nosotros, nos besamos las mejillas, somos viejos, tenemos miedo, ahora somos libres, salimos a la calle, las olas llegan mansas a la acera)
sábado, 19 de abril de 2014
(frente a mí, un hermoso ejemplar de belgium blue con ojos gris incendio y los brazos llenos de rosas negras, pantalones enrollados en las piernas y venenosas zapatillas deportivas. frente a mí, la vida en marte, un hombre que es un iceberg atrapado en la ventana, un hombre que paga, se desnuda, se masturba mirando cómo la mujer fuma, habla, ríe, besa las mejillas del ternero, orina mientras canta)
viernes, 18 de abril de 2014
(siempre es la misma piedra pero callo y ella calla y ambos bajamos la vista y pensamos en la misma imagen de una ciudad en ruinas, idénticas venas llorando amor eléctrico. siempre es la misma piedra y el mismo animal que respira quejándose, qué hacer cuando ya no quedan argumentos o laberintos que nos guíen)
jueves, 17 de abril de 2014
(el jabón quema los ojos, la brillantina y el acné queman los ojos, las minifaldas alemanas en el asfalto de la pequeña manila, la desidia y la diarrea, las pintadas en la puerta del lavabo porque putos rumanos fuera de aquí y laura me hace una paja con las tetas y teléfonos donde te la chupo, te corres y te vas, los mendigos clónicos de piernas hinchadas y forúnculos, veinte céntimos para coger el tren / a auschwitz)
miércoles, 16 de abril de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
(tengo frío y miedo. las casas y las calles y las personas se curvan pesadamente sobre mí a cada paso que doy. paco habla y procuro reír; cuando hablo yo, intento mirarle a los ojos o las manos. tiene que parecer que estoy allí, frente a él. todas las mesas del bar están llenas y me obligo a beber cerveza al salir del trabajo: alcohol en vaso de tubo y anécdotas como el único camino posible para seguir caminando en línea recta. aquí casi todo son mujeres jóvenes con cachorros incansables, pequeños garabatos sucios de polvo, hembras tatuadas a las que morder en el cuello mientras palomas arcoiris y colchones ardiendo y pasillos de supermercado con toda nuestra vida en oferta tres por dos)
miércoles, 9 de abril de 2014
(sopa que sólo es agua sucia y la polla llena de odio o lágrimas, según el vaivén del día, estrellándose contra el sueño. en él, desconocidas y onduladas plantas crasas en una jaula de madera y un viejo sudoroso con la cara llena de venas azules, gruesas como lombrices, hablando del asustado howard phillips lovecraft mientras la luz atraviesa la habitación al despertar)
domingo, 6 de abril de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
(ahora vivo en la casa de la curva, en sant martí, hay un coche aparcado sobre la grava y júlia está ahí, en la puerta, preciosa con su vestido a rayas azules y una bolsa de plástico llena de toallas limpias para mí, no puedo entrar, dice, me están esperando, dice, tiene manchas de sangre en los pies desnudos pero pienso en mermelada de cerezas y en su pareja en el asiento del conductor)
miércoles, 2 de abril de 2014
sábado, 29 de marzo de 2014
(caminar a través del bosque que se agita a través de cuerpos borrosos de acuarela a través de animales escondidos en otros ataúdes a través de ciudades blancas que disfrutan cayéndose a pedazos a través de la carne cruda de los niños a través de las venas de alcohol y trenes vacíos a través del sueño de las cerdas que juegan a golf)
viernes, 28 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
(el matadero apesta a carne en descomposición, hay grandes cubas de madera que sudan grasa ácida, le indico al conductor del camión dónde aparcar, bajan cerdos por la rampa, también perros viejos que olisquean las cajas con huesos de la entrada. aquí los mejores matarifes son críos con machetes, hay uno en especial que golpea con fuerza, una y otra vez, persigue a los animales, los acorrala contra la persiana, a cada golpe, los cerdos dejan de ser cerdos y se convierten en otros niños sucios que intentan huir a cuatro patas, niños que gritan, niños cuya carne se abre sin sangre, asisto a la escena hasta que despierto y sigo en ella mientras desayuno, me lavo los dientes y el agua caliente de la ducha)
lunes, 17 de marzo de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
(sueño con david, david garcía, el mejor bajista del mundo, tendrías que haberlo visto detrás del muro de sonido de su thunderbird, ahora restaura muebles pero en mi sueño apaga incendios en la isla de gurpán, capital san pedro, frente a las costas de guinea, nos encontramos en baricentro, el paraíso de la compra, no me reconoce, me habla por cortesía, ahora sí, me pregunta por jeremy, no sé nada de él, no sé nada de nadie, es como si acabase de llegar porque no he visto a nadie ni sé si están aquí, le sigo a través de los pasillos y las escaleras mecánicas, tiene dos hijas pequeñas que le esperan en el coche, su madre está también, a ella no la conozco pero me hace sentir bien, las niñas son altas y delgadas y me inspiran un amor grande, les compro helados de chocolate, comemos, nos ensuciamos, ellas juegan con zancos y parecen grandes insectos enfermos de marfan, david me invita a cenar, cocina él y cocina pescado con zanahorias en paquetitos que parecen caparazones de tortuga, siento que estoy donde debería pero estoy haciendo trampa, entonces despierto y me pongo a escribir)
viernes, 14 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
lunes, 10 de marzo de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
sábado, 1 de marzo de 2014
(la aniquilación de los judíos europeos obedece a un plan cuidadosamente trazado y condensado en sesenta y siete páginas de un archivo pdf cuyas páginas están desordenadas; la imagen de raül hilberg mirando con desconfianza desde la contraportada de un libro en la estantería; josé puente sentado en la escalera que sube al número cinco del muro de pisos de la calle alcalde crespi antes de que sea demasiado tarde, despierte y se descubra a sí mismo apretando la grasa del vientre con manos de hombre sin dientes, los intestinos llenos de pescado podrido)
viernes, 28 de febrero de 2014
(en la calle balaguer, a la altura del número veinticinco, hay un agujero de cincuenta centímetros de profundidad, cemento y hormigón y arcilla roja rodeada por torpes vallas azules y viejos que discuten con pasión de ingeniero sobre el color de la tierra y las antípodas y cómo desde hace días y cómo nadie quiere)
(en la calle balaguer, a la altura del número treinta y tres, en el alféizar de una ventana a pie de calle, una dentadura postiza sobre una servilleta de papel, húmeda, rosada, latiendo como un coño huérfano)
(en la calle balaguer, a la altura del número treinta y tres, en el alféizar de una ventana a pie de calle, una dentadura postiza sobre una servilleta de papel, húmeda, rosada, latiendo como un coño huérfano)
miércoles, 19 de febrero de 2014
(sueño con enric fàbregas y está amarillo y sucio y tiene las manos ásperas de yeso, blanquecinas, con los dientes cortados en diagonal, flaco, con la piel demasiado grande y sudada. sueño que hablamos y siento que es una amenaza a pesar de su sonrisa y sus palabras tensas, algo parecido al mismo agujero en el que nos peleamos la última vez que estuve con él y despierto, bar las rejas, año noventa y cinco, los dos por el suelo con las gafas rotas. sueño que camino detrás de él y imito su cojera, que aprieto el puño americano del bolsillo del abrigo y tintinea. pasan las horas y los días, me masturbo un poco: sé que tengo un tren de mercancías recorriéndome la espalda aunque no estalle)
domingo, 16 de febrero de 2014
(cé diecinueve, el único usuario avanzado que no conozco, roba caballos, es el enemigo a derrotar por todos los padres de familia y los cortadores de diamantes, si escribo su nombre en google, el buscador me devuelve una serie interminable de siete delitos en cascada, imágenes del mismo travestido en un batín de seda)
sábado, 15 de febrero de 2014
(el amor de nuestras vidas está entre los muslos de las chicas rusas de la mesa uno, en la parapléjica agria de la mesa tres, en la pija con bulldog francés de la mesa dos, en las gafas azul cobalto del muñoz-escassi de extrarradio de la mesa cinco, rayos de sol a mediodía hirviendo en la piel, escupiendo en las pocas nubes)
(una mujer baja en bicicleta por la carretera de l'arrabassada, la rueda trasera empieza a hacer extraños hasta que el neumático se sale, ella frena, yo tiro botellas vacías en un container, carles rovira está a mi lado, pienso que si en algún momento de mi vida tuviera que decir el nombre de alguien realmente importante, diría el suyo, en ese momento el cielo se llena de aviones que caen a plomo sobre la ciudad de barcelona, primero uno, después otro, después todos, despierto)
(tengo dieciséis años y entre clase y clase salimos a fumar al rellano del segundo piso frontal; nuestra aula es la del fondo a la izquierda. carles rovira sube las escaleras desde el primer piso, camina muy pegado a la pared del pasillo y tiene una paciencia infinita con nosotros, un enjambre de humo y carne humana sin el más mínimo interés por wittgenstein, amén)
(tengo dieciséis años y entre clase y clase salimos a fumar al rellano del segundo piso frontal; nuestra aula es la del fondo a la izquierda. carles rovira sube las escaleras desde el primer piso, camina muy pegado a la pared del pasillo y tiene una paciencia infinita con nosotros, un enjambre de humo y carne humana sin el más mínimo interés por wittgenstein, amén)
jueves, 13 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
(siguiendo el muro de hormigón hasta la última habitación después del túnel, antes de la torre, allí tienen grandes máquinas a ras de suelo colgadas del techo con gruesos cables amarillos y cadenas, caminamos a través de ellas como en un laberinto que resopla vapor de aloe a quinientos metros por segundo, gente que no conozco, compañeros de viaje que caminan de la mano, a trompicones, viejos reyes vencidos en silesia que hablan del mar contaminado, gris y espeso, casi inmóvil a pesar de las crestas y las cimas, cuatrocientos kilómetros, quizás más, quizás hasta cerdeña aunque nadie lo sepa con certeza porque nadie se atreve y todos los barcos arden en el puerto y en la playa, todo por culpa de esas máquinas que heredará el hombre que duerme en la limusina del garaje, borracho, con el pecho lleno de gatos en celo que maúllan hasta que despierto)
sábado, 8 de febrero de 2014
(gregor dzundza cuenta minuciosamente cada niño en el teatro de los niños, cada viejo enfermo, cada mujer, cada cabeza de pescado, cada tren que llega y a qué hora. mi hermano llama por teléfono, tengo un boxer de seis meses, si tú no lo quieres lo dormirán esta tarde. la sola imagen del cachorro muerto me atosiga hasta despertar lejos, donde sea)
lunes, 3 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
(fantasmas azul cobalto que caben en el hueco de mis manos y me pudren las arterias mientras un paso y otro y otro más hasta que pierdo el control y entro a patadas en ese bar que hace esquina, mujeres de fósforo y strass cantando sultans of swing, fumando caballos de oro, imposible entender qué queda si las desnudan, si dejan de moverse o sonreír)
(el sonido de esta guitarra, una fender jaguar del sesenta y tres, ahora es increíble, todo es las pastillas nuevas, las mismas dimarzio de nácar de aquella gretsch, la white falcon, la que no toco ni tocaré. el brazo izquierdo de jeremy —mi brazo izquierdo— es un molino de viento, es una batidora, es una motosierra capaz de convertir en petróleo cualquier cosa viva en cien kilómetros a la redonda y yo sólo escucho, cierro los ojos, intento respirar la electricidad en las tripas de mi vox cuando él está dentro de mí)
sábado, 1 de febrero de 2014
(llovizna en la carretera de santiga, un perro empapado cojea en el arcén, junto al bosque —quién abandona un griffon korthals, un buen perro de caza—, paco conduce evitando los badenes, gigantescos camiones, monstruos blancos, rojos y amarillos con matrículas de francia, de alemania, mientras hablamos de trabajo y asfalto y pistolas cromadas en el pecho, el animal lame mis manos, muerde mi corazón, escarba en él como se escarba en las bolsas de basura cuando no hay nada que comer, oscurece y siento asco de la gente, sacos de grasa y cicatrices que lloriquean feliz cumpleaños, cómeme la polla o una barra de pan, canciones de walt disney)
domingo, 26 de enero de 2014
(sueño que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, que despierto, que tengo diarreas y me duelen las rodillas, que miro el suelo y respiro como si tuviera los pulmones llenos de peces queriendo el mar, las soleadas playas polacas)
sábado, 25 de enero de 2014
(sólo estoy tranquilo ahí, en la pista de cemento, lanzando a canasta una y otra vez mientras los brazos se alargan hasta el infinito, serpentean como látigos bajo los focos siempre encendidos, recorriendo cada instante de la pelota que rueda hasta que estalla en el aro rojo, en la red de cadena, en el tablero de metal, en el suelo de placas ligeramente separadas, sintiendo el frío en las mejillas y en el pecho, mi respiración y el bote de un balón de cuero negro marca nike)
miércoles, 22 de enero de 2014
(vomito un poco sobre un kleenex, suena el timbre, abro, alguien trae un pendrive, están los documentos pero no están las fotos, illustrator chilla que no las tiene, que las reemplace, que las ignore, que cancele y apague el ordenador, que me ahorque a las dos de la tarde, alguien llama por teléfono y habla con otro alguien, me pasa el teléfono, cambio de idioma, llovizna en la calle, vuelvo a vomitar otro poco sobre otro kleenex, pienso en mermelada de fresa, pienso en antiguos compañeros de clase, pienso en el miedo que tengo resbalándome entre las piernas siempre frías mientras alguien habla sin saber ni querer saber)
martes, 21 de enero de 2014
sábado, 18 de enero de 2014
(sueño que marta nada y nada en una playa desierta, que la espero en la arena hasta que descubro que hay gente, chicas, familias correctas dentro de un pequeño espejo que guardo en un bolsillo. sueño que hablo con carles rovira, han pasado tantos años y ahora vuelve a estar ahí, pinta hierros de colores brillantes, rojos y azules, espirales y nudos que proyectan sombras de animales sobre las paredes de la nave en la que vive, llena de muebles de madera vieja, le pregunto por carles rovira y sonríe, afirma no conocerle, todo lo que soy también es culpa suya)
(el hombre que habla conmigo sin que pueda ver su rostro ahora es un buen ciudadano que pide perdón: cuando era joven me encontraba perdido, gritaba, robaba coches, los hundía en el lago sólo por el placer de verlos desaparecer, uno, dos, tres, cuatro, escucho con atención, cinco, seis, siete, todos buenos coches alemanes con asientos de piel y motores caros de porcelana, tenía amigos y eran como los tuyos, dice, nos pintábamos la cara de azul noche, enseñábamos los dientes, clavábamos cuchillos, éramos demonios como hodell, despierto, un año masticando mierda)
domingo, 12 de enero de 2014
(pero no desaparece, tan sólo se esconde en mi espalda, aplastándome contra el suelo y la carretera, ahogándome los ojos, convirtiéndome en una marisma fosforescente en la que pavel, el muerto viviente de mi último sueño, busca los huesos de las manos del asesino mitt cortone, imposible recordar los nombres de todos los asistentes a la última convención demócrata en rego park)
sábado, 11 de enero de 2014
(el espantapájaros, el león, el hombre de hojalata bailan en la pista central de la discoteca, las luces de colores brillantes convierten sus cuerpos en altas figuras monstruosas, la gente ríe y se envía mensajes de whatsapp que se salpican de un teléfono a otro, la fiebre debería desaparecer al despertar)
viernes, 10 de enero de 2014
(en el piso de arriba del restaurante de la playa de benicarló hay un arcón frigorífico donde guardan sacos de plástico con mujeres jóvenes, con lombrices gruesas como sogas, las secuestran en el piso de abajo, se las dan a los retrasados y a los testigos de jehová cuando vienen a comer con sus familias, el resto del tiempo rezan de rodillas por la salvación de su alma junto el muro del ambulatorio)
(es algo que sabe todo el mundo y todo el mundo calla, como un gran secreto que nos une, un trabajo que debemos mantener a cualquier precio. cortamos el morro de los perros para secarlos y guardarlos, dice la mujer gorda, como un amuleto que ayuda y protege. yo arrastro un saco con tierra, levanto la tapa de la nevera, hay un gruesa capa de escarcha sobre un montón de pequeñas cabezas humanas, es entonces que despierto)
(es algo que sabe todo el mundo y todo el mundo calla, como un gran secreto que nos une, un trabajo que debemos mantener a cualquier precio. cortamos el morro de los perros para secarlos y guardarlos, dice la mujer gorda, como un amuleto que ayuda y protege. yo arrastro un saco con tierra, levanto la tapa de la nevera, hay un gruesa capa de escarcha sobre un montón de pequeñas cabezas humanas, es entonces que despierto)
martes, 7 de enero de 2014
(el coño de la mujer del matadero es perfecto, suave y húmedo; follamos en su casa, yo tengo la polla más grande que nunca, ambos trabajamos en el turno de noche y a las nueve cogemos el tren, la pierdo en el andén de plaça catalunya, es entonces que me doy cuenta de que he olvidado la mochila con ropa en su casa y vuelvo, hay alguien durmiendo en su cama, alguien que se tapa con el edredón y que gruñe y respira como un jabalí)
jueves, 2 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
(volamos sobre los campos verde intenso después de la lluvia, los mismos helicópteros de apocalypse now, casas blancas abandonadas, pequeñas, escondites en los que pasar la noche a resguardo al pie de la montaña de berañain, el bebé que llevo en brazos tiene la frente fría a pesar de haberlo peinado con aceite, miedo detrás de cada puerta, pasillos y sótanos)
viernes, 27 de diciembre de 2013
(han nacido terneros en el establo. el taxista, su hija y yo preparamos lechos de paja y papel con las páginas de viejas revistas musicales serbias, artículos sobre polifonía y copos de nieve, sobre luces azules siguiendo secuencias complejas, sobre goran ibic, lawn dog, y su última canción antes de morir)
jueves, 26 de diciembre de 2013
(un avión que vuela demasiado bajo entre las nubes grises que amenazan
tormenta, desapareciendo a ratos, deshilachándose, volviéndose a armar,
tan cerca que podría atraparlo entre los dedos)
(los sueños de uno caminan deprisa, se dispersan como vapor, se alejan y otro los respira, ojalá volvamos a cruzarnos)
(los sueños de uno caminan deprisa, se dispersan como vapor, se alejan y otro los respira, ojalá volvamos a cruzarnos)
miércoles, 25 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
(treinta despidos a final de año y la empresa cerrada en marzo, ése es el plan. mastico en silencio, hay patatas, hay zanahorias. los argumentos estallan en el suelo y boquean en cada pequeña palabra. el hombre calza unas karhu marrones, tiene hijos y gafas de pasta, su vida es tan tranquila como la del señor höss)
(demasiados frutos secos en el plato de postre, las conversaciones de las otras mesas gravitando alrededor del moscatel, postres de músico, ratas entre las mesas, helado de plátano. todos somos tan previsibles como un trozo de cerdo sobre el fuego, el sol calienta las mejillas, vacía los vasos, los vuelve a llenar de las mismas canciones tristes)
(el timbre de la puerta, abro, el mensajero de halcourier y un paquete con una pequeña caja fuerte, estás igual, dice, cuántos años hace, pregunta, me esfuerzo pero no sé quién es, se apaga la luz en el rellano y el hombre desaparece, cuando vuelve la luz, su cabeza cortada en los escalones que bajan al parking, despierto con un grito)
viernes, 13 de diciembre de 2013
(es mientras me ducho —viernes, agua hirviendo, cepillo de dientes, ocho y treinta y cinco de la mañana— que me doy cuenta del agujero entre las piernas, días, semanas, meses sin polla, tan sólo un cráter o un acantilado o una fosa común llena de niños, una playa sucia, un polígono industrial abandonado, un amasijo de hierros después del accidente allí donde debería colgar un trozo de piel vieja, por mucho que busque con puños y garras)
jueves, 12 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
(me concentro en sentir el sudor en el pecho y en la espalda, en los brazos, empapándome la camiseta llena de agujeros de bala, en el frío helándome las manos y en los pasos rápidos a través de las hojas secas en la plaza. me concentro en el cabeza de turco miguel ricart y en rip van winkle y en los caballeros de la orden de malta, en la pareja que se abraza en el semáforo y en el hombre que escupe el alma en la alcantarilla, en el que baja las escaleras hablando por teléfono, en los que fuman basura en la puerta del kebab, en la mujer que sale a husmear, en el gitano que descubre las jaulas para que canten los jilgueros, en los polipastos blancos moviéndose como lentos gigantes antediluvianos, en el sol de mediodía mientras espero que suceda)
lunes, 9 de diciembre de 2013
(perdido entre los bloques idénticos y sucios, ropa y banderas en los nichos, balcones oxidados a un palmo del suelo y persianas reventadas a pedradas, illa àurea, illa magna, illa bella, illa digna, illa noble, incapaz de encontrar el bloque once de illa sacra, incapaz de entender el plano con los destinos marcados en rosa fluorescente, incapaz de asimilar lo que sucede en la cabeza del urbanista, la jaula de rampas, escaleras, túneles y plazas, incapaz de seguir caminando entre la nieve que pronto borrará mis huellas y las de los árabes de chilabas celestes que fuman mierda en los columpios)
(yo vivo en el veintidós, que es ése de ahí, y mi hija la pequeña, en el trece, dice la mujer, pero el once, no sé, nunca he estado)
(yo vivo en el veintidós, que es ése de ahí, y mi hija la pequeña, en el trece, dice la mujer, pero el once, no sé, nunca he estado)
domingo, 8 de diciembre de 2013
(lanzo a canasta un millón de veces desde ciento ochenta grados, lanzo hasta que se hace de día y se vuelve a hacer de noche, lanzo hasta quedarme dormido con el cuerpo tenso como un arco a punto de romperse, lanzo hasta que me lleno de amor y de lágrimas y siento que mi madre está ahí para guiarme hasta el verdadero sótano de anna frank)
sábado, 7 de diciembre de 2013
(escucho a los swans hasta que las piedras se aburren de tanta electricidad y en la televisión nelson mandela muere entre flores y vuvuzelas y en la calle arrastra un carrito de supermercado lleno de chatarra y flota a la deriva en el estrecho a las dos semanas del naufragio y muere en el desierto una y otra vez para resucitar en una mezquita de bangui un segundo antes del machete. escucho a los swans hasta que me canso de ser michael gira pidiendo más volumen y me concentro ciegamente en el pasillo de la carne del mercadona, con todos nosotros envueltos en plástico y porexpán, listos para consumir, para seguir consumiendo)
viernes, 6 de diciembre de 2013
miércoles, 4 de diciembre de 2013
(sueño que tengo la polla como un trozo de carne enrojecida y blanda, que la herida en el escroto se transforma en una boca sin dientes, una boca pálida y arrugada por la humedad, una boca que gritaría pidiendo socorro si no fuera porque despierto para caer en otro sueño, uno en el que todos los días son iguales y la cara de àngels se confunde con la cara de paco y con mi cara, nuestros cuerpos sudados, nuestras voces, nuestra ropa sucia, nuestro poco futuro más allá de mañana jueves)
martes, 3 de diciembre de 2013
(atravesamos el desierto de ur en procesión, evitando las ciudades y las carreteras negras, siguiendo las rutas curvas del mapa del capitán. dejamos a nuestro paso los cuerpos rotos de los sacrificios humanos, revientan la planta de sus pies con barras de hierro, cómo aúllan y piden perdón mientras los pasos se mecen)
lunes, 2 de diciembre de 2013
(el ratón más pequeño del mundo y está ahí, durmiendo su muerte junto a un remolino de hojas secas, a la altura del número setenta y cuatro de la calle lluçanès, en ca n'oriac, pegado a la acera, entre un coche granate y uno azul cobalto. pienso en envolverlo con cuidado en un kleenex limpio, en darle calor con el nido de mis manos, en soplarle la piel suave para que salga corriendo otra vez, avisándole de las noches frías)
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