(en la calle balaguer, a la altura del número veinticinco, hay un agujero de cincuenta centímetros de profundidad, cemento y hormigón y arcilla roja rodeada por torpes vallas azules y viejos que discuten con pasión de ingeniero sobre el color de la tierra y las antípodas y cómo desde hace días y cómo nadie quiere)
(en la calle balaguer, a la altura del número treinta y tres, en el alféizar de una ventana a pie de calle, una dentadura postiza sobre una servilleta de papel, húmeda, rosada, latiendo como un coño huérfano)
viernes, 28 de febrero de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
(sueño con enric fàbregas y está amarillo y sucio y tiene las manos ásperas de yeso, blanquecinas, con los dientes cortados en diagonal, flaco, con la piel demasiado grande y sudada. sueño que hablamos y siento que es una amenaza a pesar de su sonrisa y sus palabras tensas, algo parecido al mismo agujero en el que nos peleamos la última vez que estuve con él y despierto, bar las rejas, año noventa y cinco, los dos por el suelo con las gafas rotas. sueño que camino detrás de él y imito su cojera, que aprieto el puño americano del bolsillo del abrigo y tintinea. pasan las horas y los días, me masturbo un poco: sé que tengo un tren de mercancías recorriéndome la espalda aunque no estalle)
domingo, 16 de febrero de 2014
(cé diecinueve, el único usuario avanzado que no conozco, roba caballos, es el enemigo a derrotar por todos los padres de familia y los cortadores de diamantes, si escribo su nombre en google, el buscador me devuelve una serie interminable de siete delitos en cascada, imágenes del mismo travestido en un batín de seda)
sábado, 15 de febrero de 2014
(el amor de nuestras vidas está entre los muslos de las chicas rusas de la mesa uno, en la parapléjica agria de la mesa tres, en la pija con bulldog francés de la mesa dos, en las gafas azul cobalto del muñoz-escassi de extrarradio de la mesa cinco, rayos de sol a mediodía hirviendo en la piel, escupiendo en las pocas nubes)
(una mujer baja en bicicleta por la carretera de l'arrabassada, la rueda trasera empieza a hacer extraños hasta que el neumático se sale, ella frena, yo tiro botellas vacías en un container, carles rovira está a mi lado, pienso que si en algún momento de mi vida tuviera que decir el nombre de alguien realmente importante, diría el suyo, en ese momento el cielo se llena de aviones que caen a plomo sobre la ciudad de barcelona, primero uno, después otro, después todos, despierto)
(tengo dieciséis años y entre clase y clase salimos a fumar al rellano del segundo piso frontal; nuestra aula es la del fondo a la izquierda. carles rovira sube las escaleras desde el primer piso, camina muy pegado a la pared del pasillo y tiene una paciencia infinita con nosotros, un enjambre de humo y carne humana sin el más mínimo interés por wittgenstein, amén)
(tengo dieciséis años y entre clase y clase salimos a fumar al rellano del segundo piso frontal; nuestra aula es la del fondo a la izquierda. carles rovira sube las escaleras desde el primer piso, camina muy pegado a la pared del pasillo y tiene una paciencia infinita con nosotros, un enjambre de humo y carne humana sin el más mínimo interés por wittgenstein, amén)
jueves, 13 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
(siguiendo el muro de hormigón hasta la última habitación después del túnel, antes de la torre, allí tienen grandes máquinas a ras de suelo colgadas del techo con gruesos cables amarillos y cadenas, caminamos a través de ellas como en un laberinto que resopla vapor de aloe a quinientos metros por segundo, gente que no conozco, compañeros de viaje que caminan de la mano, a trompicones, viejos reyes vencidos en silesia que hablan del mar contaminado, gris y espeso, casi inmóvil a pesar de las crestas y las cimas, cuatrocientos kilómetros, quizás más, quizás hasta cerdeña aunque nadie lo sepa con certeza porque nadie se atreve y todos los barcos arden en el puerto y en la playa, todo por culpa de esas máquinas que heredará el hombre que duerme en la limusina del garaje, borracho, con el pecho lleno de gatos en celo que maúllan hasta que despierto)
sábado, 8 de febrero de 2014
(gregor dzundza cuenta minuciosamente cada niño en el teatro de los niños, cada viejo enfermo, cada mujer, cada cabeza de pescado, cada tren que llega y a qué hora. mi hermano llama por teléfono, tengo un boxer de seis meses, si tú no lo quieres lo dormirán esta tarde. la sola imagen del cachorro muerto me atosiga hasta despertar lejos, donde sea)
lunes, 3 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
(fantasmas azul cobalto que caben en el hueco de mis manos y me pudren las arterias mientras un paso y otro y otro más hasta que pierdo el control y entro a patadas en ese bar que hace esquina, mujeres de fósforo y strass cantando sultans of swing, fumando caballos de oro, imposible entender qué queda si las desnudan, si dejan de moverse o sonreír)
(el sonido de esta guitarra, una fender jaguar del sesenta y tres, ahora es increíble, todo es las pastillas nuevas, las mismas dimarzio de nácar de aquella gretsch, la white falcon, la que no toco ni tocaré. el brazo izquierdo de jeremy —mi brazo izquierdo— es un molino de viento, es una batidora, es una motosierra capaz de convertir en petróleo cualquier cosa viva en cien kilómetros a la redonda y yo sólo escucho, cierro los ojos, intento respirar la electricidad en las tripas de mi vox cuando él está dentro de mí)
sábado, 1 de febrero de 2014
(llovizna en la carretera de santiga, un perro empapado cojea en el arcén, junto al bosque —quién abandona un griffon korthals, un buen perro de caza—, paco conduce evitando los badenes, gigantescos camiones, monstruos blancos, rojos y amarillos con matrículas de francia, de alemania, mientras hablamos de trabajo y asfalto y pistolas cromadas en el pecho, el animal lame mis manos, muerde mi corazón, escarba en él como se escarba en las bolsas de basura cuando no hay nada que comer, oscurece y siento asco de la gente, sacos de grasa y cicatrices que lloriquean feliz cumpleaños, cómeme la polla o una barra de pan, canciones de walt disney)
domingo, 26 de enero de 2014
(sueño que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, grandes cajas de retrovirales que guardo en un agujero en el sótano que tapo con ropa sucia perfectamente doblada, ordenada por colores, que compro medicinas, que despierto, que tengo diarreas y me duelen las rodillas, que miro el suelo y respiro como si tuviera los pulmones llenos de peces queriendo el mar, las soleadas playas polacas)
sábado, 25 de enero de 2014
(sólo estoy tranquilo ahí, en la pista de cemento, lanzando a canasta una y otra vez mientras los brazos se alargan hasta el infinito, serpentean como látigos bajo los focos siempre encendidos, recorriendo cada instante de la pelota que rueda hasta que estalla en el aro rojo, en la red de cadena, en el tablero de metal, en el suelo de placas ligeramente separadas, sintiendo el frío en las mejillas y en el pecho, mi respiración y el bote de un balón de cuero negro marca nike)
miércoles, 22 de enero de 2014
(vomito un poco sobre un kleenex, suena el timbre, abro, alguien trae un pendrive, están los documentos pero no están las fotos, illustrator chilla que no las tiene, que las reemplace, que las ignore, que cancele y apague el ordenador, que me ahorque a las dos de la tarde, alguien llama por teléfono y habla con otro alguien, me pasa el teléfono, cambio de idioma, llovizna en la calle, vuelvo a vomitar otro poco sobre otro kleenex, pienso en mermelada de fresa, pienso en antiguos compañeros de clase, pienso en el miedo que tengo resbalándome entre las piernas siempre frías mientras alguien habla sin saber ni querer saber)
martes, 21 de enero de 2014
sábado, 18 de enero de 2014
(sueño que marta nada y nada en una playa desierta, que la espero en la arena hasta que descubro que hay gente, chicas, familias correctas dentro de un pequeño espejo que guardo en un bolsillo. sueño que hablo con carles rovira, han pasado tantos años y ahora vuelve a estar ahí, pinta hierros de colores brillantes, rojos y azules, espirales y nudos que proyectan sombras de animales sobre las paredes de la nave en la que vive, llena de muebles de madera vieja, le pregunto por carles rovira y sonríe, afirma no conocerle, todo lo que soy también es culpa suya)
(el hombre que habla conmigo sin que pueda ver su rostro ahora es un buen ciudadano que pide perdón: cuando era joven me encontraba perdido, gritaba, robaba coches, los hundía en el lago sólo por el placer de verlos desaparecer, uno, dos, tres, cuatro, escucho con atención, cinco, seis, siete, todos buenos coches alemanes con asientos de piel y motores caros de porcelana, tenía amigos y eran como los tuyos, dice, nos pintábamos la cara de azul noche, enseñábamos los dientes, clavábamos cuchillos, éramos demonios como hodell, despierto, un año masticando mierda)
domingo, 12 de enero de 2014
(pero no desaparece, tan sólo se esconde en mi espalda, aplastándome contra el suelo y la carretera, ahogándome los ojos, convirtiéndome en una marisma fosforescente en la que pavel, el muerto viviente de mi último sueño, busca los huesos de las manos del asesino mitt cortone, imposible recordar los nombres de todos los asistentes a la última convención demócrata en rego park)
sábado, 11 de enero de 2014
(el espantapájaros, el león, el hombre de hojalata bailan en la pista central de la discoteca, las luces de colores brillantes convierten sus cuerpos en altas figuras monstruosas, la gente ríe y se envía mensajes de whatsapp que se salpican de un teléfono a otro, la fiebre debería desaparecer al despertar)
viernes, 10 de enero de 2014
(en el piso de arriba del restaurante de la playa de benicarló hay un arcón frigorífico donde guardan sacos de plástico con mujeres jóvenes, con lombrices gruesas como sogas, las secuestran en el piso de abajo, se las dan a los retrasados y a los testigos de jehová cuando vienen a comer con sus familias, el resto del tiempo rezan de rodillas por la salvación de su alma junto el muro del ambulatorio)
(es algo que sabe todo el mundo y todo el mundo calla, como un gran secreto que nos une, un trabajo que debemos mantener a cualquier precio. cortamos el morro de los perros para secarlos y guardarlos, dice la mujer gorda, como un amuleto que ayuda y protege. yo arrastro un saco con tierra, levanto la tapa de la nevera, hay un gruesa capa de escarcha sobre un montón de pequeñas cabezas humanas, es entonces que despierto)
(es algo que sabe todo el mundo y todo el mundo calla, como un gran secreto que nos une, un trabajo que debemos mantener a cualquier precio. cortamos el morro de los perros para secarlos y guardarlos, dice la mujer gorda, como un amuleto que ayuda y protege. yo arrastro un saco con tierra, levanto la tapa de la nevera, hay un gruesa capa de escarcha sobre un montón de pequeñas cabezas humanas, es entonces que despierto)
martes, 7 de enero de 2014
(el coño de la mujer del matadero es perfecto, suave y húmedo; follamos en su casa, yo tengo la polla más grande que nunca, ambos trabajamos en el turno de noche y a las nueve cogemos el tren, la pierdo en el andén de plaça catalunya, es entonces que me doy cuenta de que he olvidado la mochila con ropa en su casa y vuelvo, hay alguien durmiendo en su cama, alguien que se tapa con el edredón y que gruñe y respira como un jabalí)
jueves, 2 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
(volamos sobre los campos verde intenso después de la lluvia, los mismos helicópteros de apocalypse now, casas blancas abandonadas, pequeñas, escondites en los que pasar la noche a resguardo al pie de la montaña de berañain, el bebé que llevo en brazos tiene la frente fría a pesar de haberlo peinado con aceite, miedo detrás de cada puerta, pasillos y sótanos)
viernes, 27 de diciembre de 2013
(han nacido terneros en el establo. el taxista, su hija y yo preparamos lechos de paja y papel con las páginas de viejas revistas musicales serbias, artículos sobre polifonía y copos de nieve, sobre luces azules siguiendo secuencias complejas, sobre goran ibic, lawn dog, y su última canción antes de morir)
jueves, 26 de diciembre de 2013
(un avión que vuela demasiado bajo entre las nubes grises que amenazan
tormenta, desapareciendo a ratos, deshilachándose, volviéndose a armar,
tan cerca que podría atraparlo entre los dedos)
(los sueños de uno caminan deprisa, se dispersan como vapor, se alejan y otro los respira, ojalá volvamos a cruzarnos)
(los sueños de uno caminan deprisa, se dispersan como vapor, se alejan y otro los respira, ojalá volvamos a cruzarnos)
miércoles, 25 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
(treinta despidos a final de año y la empresa cerrada en marzo, ése es el plan. mastico en silencio, hay patatas, hay zanahorias. los argumentos estallan en el suelo y boquean en cada pequeña palabra. el hombre calza unas karhu marrones, tiene hijos y gafas de pasta, su vida es tan tranquila como la del señor höss)
(demasiados frutos secos en el plato de postre, las conversaciones de las otras mesas gravitando alrededor del moscatel, postres de músico, ratas entre las mesas, helado de plátano. todos somos tan previsibles como un trozo de cerdo sobre el fuego, el sol calienta las mejillas, vacía los vasos, los vuelve a llenar de las mismas canciones tristes)
(el timbre de la puerta, abro, el mensajero de halcourier y un paquete con una pequeña caja fuerte, estás igual, dice, cuántos años hace, pregunta, me esfuerzo pero no sé quién es, se apaga la luz en el rellano y el hombre desaparece, cuando vuelve la luz, su cabeza cortada en los escalones que bajan al parking, despierto con un grito)
viernes, 13 de diciembre de 2013
(es mientras me ducho —viernes, agua hirviendo, cepillo de dientes, ocho y treinta y cinco de la mañana— que me doy cuenta del agujero entre las piernas, días, semanas, meses sin polla, tan sólo un cráter o un acantilado o una fosa común llena de niños, una playa sucia, un polígono industrial abandonado, un amasijo de hierros después del accidente allí donde debería colgar un trozo de piel vieja, por mucho que busque con puños y garras)
jueves, 12 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
(me concentro en sentir el sudor en el pecho y en la espalda, en los brazos, empapándome la camiseta llena de agujeros de bala, en el frío helándome las manos y en los pasos rápidos a través de las hojas secas en la plaza. me concentro en el cabeza de turco miguel ricart y en rip van winkle y en los caballeros de la orden de malta, en la pareja que se abraza en el semáforo y en el hombre que escupe el alma en la alcantarilla, en el que baja las escaleras hablando por teléfono, en los que fuman basura en la puerta del kebab, en la mujer que sale a husmear, en el gitano que descubre las jaulas para que canten los jilgueros, en los polipastos blancos moviéndose como lentos gigantes antediluvianos, en el sol de mediodía mientras espero que suceda)
lunes, 9 de diciembre de 2013
(perdido entre los bloques idénticos y sucios, ropa y banderas en los nichos, balcones oxidados a un palmo del suelo y persianas reventadas a pedradas, illa àurea, illa magna, illa bella, illa digna, illa noble, incapaz de encontrar el bloque once de illa sacra, incapaz de entender el plano con los destinos marcados en rosa fluorescente, incapaz de asimilar lo que sucede en la cabeza del urbanista, la jaula de rampas, escaleras, túneles y plazas, incapaz de seguir caminando entre la nieve que pronto borrará mis huellas y las de los árabes de chilabas celestes que fuman mierda en los columpios)
(yo vivo en el veintidós, que es ése de ahí, y mi hija la pequeña, en el trece, dice la mujer, pero el once, no sé, nunca he estado)
(yo vivo en el veintidós, que es ése de ahí, y mi hija la pequeña, en el trece, dice la mujer, pero el once, no sé, nunca he estado)
domingo, 8 de diciembre de 2013
(lanzo a canasta un millón de veces desde ciento ochenta grados, lanzo hasta que se hace de día y se vuelve a hacer de noche, lanzo hasta quedarme dormido con el cuerpo tenso como un arco a punto de romperse, lanzo hasta que me lleno de amor y de lágrimas y siento que mi madre está ahí para guiarme hasta el verdadero sótano de anna frank)
sábado, 7 de diciembre de 2013
(escucho a los swans hasta que las piedras se aburren de tanta electricidad y en la televisión nelson mandela muere entre flores y vuvuzelas y en la calle arrastra un carrito de supermercado lleno de chatarra y flota a la deriva en el estrecho a las dos semanas del naufragio y muere en el desierto una y otra vez para resucitar en una mezquita de bangui un segundo antes del machete. escucho a los swans hasta que me canso de ser michael gira pidiendo más volumen y me concentro ciegamente en el pasillo de la carne del mercadona, con todos nosotros envueltos en plástico y porexpán, listos para consumir, para seguir consumiendo)
viernes, 6 de diciembre de 2013
miércoles, 4 de diciembre de 2013
(sueño que tengo la polla como un trozo de carne enrojecida y blanda, que la herida en el escroto se transforma en una boca sin dientes, una boca pálida y arrugada por la humedad, una boca que gritaría pidiendo socorro si no fuera porque despierto para caer en otro sueño, uno en el que todos los días son iguales y la cara de àngels se confunde con la cara de paco y con mi cara, nuestros cuerpos sudados, nuestras voces, nuestra ropa sucia, nuestro poco futuro más allá de mañana jueves)
martes, 3 de diciembre de 2013
(atravesamos el desierto de ur en procesión, evitando las ciudades y las carreteras negras, siguiendo las rutas curvas del mapa del capitán. dejamos a nuestro paso los cuerpos rotos de los sacrificios humanos, revientan la planta de sus pies con barras de hierro, cómo aúllan y piden perdón mientras los pasos se mecen)
lunes, 2 de diciembre de 2013
(el ratón más pequeño del mundo y está ahí, durmiendo su muerte junto a un remolino de hojas secas, a la altura del número setenta y cuatro de la calle lluçanès, en ca n'oriac, pegado a la acera, entre un coche granate y uno azul cobalto. pienso en envolverlo con cuidado en un kleenex limpio, en darle calor con el nido de mis manos, en soplarle la piel suave para que salga corriendo otra vez, avisándole de las noches frías)
viernes, 29 de noviembre de 2013
(ahí están los mejores jóvenes de su generación, recorriendo las calles, sacando a los cerdos de sus camas, matándolos a tiros en la puerta de sus casas, nosotros no tenemos nada que temer, aplaudimos la escena desde la ventana, los niños en la habitación están nerviosos, asustados, cuando pase todo regresaremos a portbou, compraremos una pizarra y tizas de colores, compraremos hígado de oveja, volveré a cocinar)
miércoles, 27 de noviembre de 2013
(fortaleza de arenisca en el desierto, una gran puerta negra y, detrás, la enfermedad, la epidemia, prohibido entrar solo, abrazar a los niños, protegerlos, huir a través de escaleras estrechas y empinadas hasta el cercado de caballos, guardar los palosantos con cuidado, los enfermos morirán y querrán venir y morder hasta que despierte)
lunes, 25 de noviembre de 2013
(en la fotografía, el culpable, el condenado a muerte, no tiene manos ni pies, tan sólo muñones llenos de pelo y dientes como pequeños topos disecados al final de las mangas del abrigo, al final de los pantalones de pana, tendrías que ver cómo le abraza su hija, cómo le sonríe, amor del que hace llorar)
viernes, 22 de noviembre de 2013
(los padres duermen en los colchones del comedor, en el suelo hay papel de periódico húmedo, amplificadores encendidos y guitarras sin apenas volumen, todos los niños en las habitaciones al final del pasillo, uno de ellos llora, lo tomo en mi pecho, intento calmarlo, su cuerpo es suave, una perfecta muñeca de látex que no puedo dejar de cuidar a pesar de notar el precinto de calidad mientras acaricio su espalda)
jueves, 21 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
(el soldado polaco que camina cojeando delante de mí no es mi guía pero es seguro seguirle a través de las ciudades que son siempre la misma ciudad y siempre las mismas calles de la zona franca, los mismos edificios altos, las mismas ventanas de luz amarilla, la misma bauhaus aquí y allí y hasta el centro de la tierra, sólo sus pasos y los míos porque él sabe el camino y yo sólo quería irme)
martes, 19 de noviembre de 2013
(sueño que todos esos niños que duermen en mi cama son mis hijos, apiñados como cachorros calientes bajo el edredón, que la comida se enfría en la cocina, que dentro de veinte años habrá un entierro y mis pequeños estarán muertos con jeringuillas clavadas en los brazos, que todo está en las versiones corregidas y ampliadas del manuscrito voynich que tim roth hojea sobre la mesa de cristal negro del comedor)
lunes, 18 de noviembre de 2013
(sueño que milène joirr me regala trozos de musgo fresco, se sienta en el suelo, sobre la alfombra de hilo rojo, juega a cascabeles con un gato que antes no estaba allí, en la televisión encendida hay imágenes del último planeta descubierto, cascadas y medusas, hay un plum cake en el horno y me obsesiona haber cortado los trozos de frutilla exactamente regulares. despierto, ha dejado de llover y la cama está extraña, como si no se decidiera a desordenarse del todo y todavía bostezara)
domingo, 17 de noviembre de 2013
(sueño que acompaño a los cuatro niños con síndrome de down hasta el taller donde trabajan, en la via trajana, cosiendo batas de hospital. sueño que nos orientamos por las nubes con forma de dragón que viajan desde el mar y así sabemos cuál es el camino. cuando se despiden de mí, el pequeño paquistaní me besa y yo siento pena porque ahora no hay dragones que me ayuden a volver a casa)
sábado, 16 de noviembre de 2013
(las mismas manos de salvador sans —imagina a jim jarmusch enfermo y tambaleándose, apenas treinta kilos de piel y hueso y polvo, dientes negros y palabras lentas, resbalando, cayéndose del acantilado, estrellándose contra las rocas, desapareciendo en el agua sucia—, su mismo abrazo con el corazón, hacía tiempo que no te veía, me dice, pensé que te habías muerto, me dice, hijoputa, le digo, río, reímos, yo pensaba lo mismo pero callo —debo callar— porque salvador sans ya está muerto, lleva muerto la vida entera, nació muerto y ahí sigue, confundiéndonos a todos, el muerto más hermoso de la calle montcada)
(el profesor de izquierdas ahora es un trozo de piel inmóvil y suave al que cuida ainhoa rebolledo, antigua alumna y militante, medicación, limpieza, comidas, horarios, es su manera de expresar gratitud por haberle descubierto el valor de los últimos héroes de kronstadt)
(ainhoa rebolledo le acomoda la gorra roja —niki lauda ardiendo para siempre en su amasijo de hierros—, él intenta sonreír y tiene las manos sin carne, sólo piel y hueso, encogidas en un garra incapaz de atrapar nada)
(ainhoa rebolledo le acomoda la gorra roja —niki lauda ardiendo para siempre en su amasijo de hierros—, él intenta sonreír y tiene las manos sin carne, sólo piel y hueso, encogidas en un garra incapaz de atrapar nada)
viernes, 15 de noviembre de 2013
(ibrahim es profesor de primaria, pálido, de ojos claros, sin afeitar, por encima de los cincuenta, vestido con ropa cómoda, acostumbrado a mandar según los galones de su chaqueta, quiere mis manos pero no se las doy, estamos en el bar de una estación de tren, quiero pagar dos cafés y son dos euros con treinta y cinco pero el camarero se confunde continuamente con el importe, me da dinero de más, se lo devuelvo, ahora de menos, lo reclamo, me siento tenso y observado, río nervioso, ibrahim me pide el dni para fotografiarlo, no te conozco, dice, yo tampoco a ti, respondo, hubiera follado con él si no fuera por ese detalle de desconfianza, necesito desaparecer, las monedas no cuadran encima de la barra, el camarero levanta la voz y siento que todo el mundo me mira, nos mira, putos maricas, fuera de aquí, es entonces que despierto y dejo de caer)
(sueño que ainhoa rebolledo juega con su tablero de pinterest —estampados geométricos, skinheads, labios pintados de rojo— mientras ainhoa rebolledo lava los platos después de la cena, con picaduras en los brazos que se rasca hasta convertirlos en pulpa de palosanto que le chorrea hasta los pies y aviones de papel que caen desde el ático hasta que despierto)
jueves, 14 de noviembre de 2013
(sueño que lionel messi habla con su polla que es como una especie de hermano siamés entre sus piernas de mejor futbolista del mundo en horas bajas. sueño que lionel messi y su poronguita son un prodigio médico y ocupan las portadas de todas las revistas y hasta la imbécil de ariadna oltra les insiste preguntas como martillos en una entrevista de la que quiero huir pero es poco menos que imposible porque se me cuela en el edredón y me ahoga el pecho con un cuchillo de cocina y la camiseta mojada de fiebre hasta que despierto y pienso en jueves a patadas)
domingo, 10 de noviembre de 2013
(el marica gordo deja de entretenerse con las niñas del instituto y me sigue a través de los vagones del tren que nos lleva de portbou hacia el sur. ambos miramos por una ventanilla desde la plataforma: el mundo se mueve rápido, se balancea sobre las olas, se borra de mis ojos, no está donde debería estar)
sábado, 9 de noviembre de 2013
(hay una mujer albina que se despide de sus alumnos y echa a correr, perdiéndose en una calle oscura que sé que se adentra en el bosque, el mismo bosque que mañana estará lleno de niños de colores corriendo como ponis rabiosos, animales a empujones queriendo ganar el futuro con mayúsculas doradas)
(pero sigo y sólo veo un gigante asombrado rodeado de más niños, suenan las campanas y son las ocho de la tarde, un hummer atascado en una calle peatonal atestada de gente y una boda a la que llego tarde porque me pesan las piernas y caminar deprisa es como hacerlo en el fondo del mar, un millón de atmósferas de presión a cada paso y los espejos llenos de peces abisales, jadeos y diarrea apretándome el recto con puño de plomo, el sagrado corazón de jesús en el pecho de cada invitado)
(la novia más hermosa es la mujer con la cola del vestido manchada de barro y sangre, sonríe porque me ha perdonado, tiene la espalda tatuada de dragones y lotos y tierra de nadie en el pubis, camareros filipinos preparan jeringuillas con buen jaco afgano porque esta vez sí vamos a ganar la guerra al despertar)
(pero sigo y sólo veo un gigante asombrado rodeado de más niños, suenan las campanas y son las ocho de la tarde, un hummer atascado en una calle peatonal atestada de gente y una boda a la que llego tarde porque me pesan las piernas y caminar deprisa es como hacerlo en el fondo del mar, un millón de atmósferas de presión a cada paso y los espejos llenos de peces abisales, jadeos y diarrea apretándome el recto con puño de plomo, el sagrado corazón de jesús en el pecho de cada invitado)
(la novia más hermosa es la mujer con la cola del vestido manchada de barro y sangre, sonríe porque me ha perdonado, tiene la espalda tatuada de dragones y lotos y tierra de nadie en el pubis, camareros filipinos preparan jeringuillas con buen jaco afgano porque esta vez sí vamos a ganar la guerra al despertar)
viernes, 8 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
(daniel conduce el toyota robado a través del desierto de nevada, apenas hay luz, la tormenta se desploma sobre la ciudad al final de la carretera: cuatro grandes colmillos de agua que caen como cataratas o martillos mecánicos, nubes de alambre negro que se derraman una y otra vez y asustan a los niños en el asiento de atrás, pequeños somalíes adoptados por laura sans —por quien siento un amor triste y ahogado que se pierde en el tiempo— y que protejo en mi abrazo para que no lloren, beso sus frentes, su pelo rizado, cada una de sus lágrimas, hablándoles en voz baja para salvar su corazón)
(marcus tiene hidrocefalia y ahora estamos a salvo, en casa, jugando sobre la alfombra de rombos difíciles de tejer, toco una vox phantom de cuerdas doradas y finísimas, los pequeños aplauden y ríen hasta que empiezan a sangrar por los oídos, despierto y son las tres de la mañana)
(marcus tiene hidrocefalia y ahora estamos a salvo, en casa, jugando sobre la alfombra de rombos difíciles de tejer, toco una vox phantom de cuerdas doradas y finísimas, los pequeños aplauden y ríen hasta que empiezan a sangrar por los oídos, despierto y son las tres de la mañana)
viernes, 1 de noviembre de 2013
(el perro es un cachorro mezcla de pastor alemán con pánico a la gente y a los coches y a los ruidos, hoy es el primer día que sale de casa y camina con miedo rozando las piernas de la chica, casi arrastrándose, mirándolo todo nervioso y asustado hasta que llegamos al semáforo y ella le ordena sentarse mientras le acompaña el lomo con un gesto enérgico, rozo su morro con los dedos, su lengua, su saliva, el hombrecito rojo ahora es verde y nos da el paso ante los coches)
(imagina la mejor cena de tu vida, los platos más deliciosos, los alcoholes únicos, incomparables. cierra los ojos y piensa que todo al final es mierda y gas y orín y sudor, manchas en la ropa a la mañana siguiente. abre los ojos y comprueba que la vida es realmente eso, lo que queda después de la vida, tan sólo el mismo miedo del perro que me atenaza el corazón y no me deja hacer nada que no sea vivir asustado, triste, viejo, cansado, menos que nada después de una jornada de trabajo, retroceder constantemente hasta donde ya no hay luz)
(imagina la mejor cena de tu vida, los platos más deliciosos, los alcoholes únicos, incomparables. cierra los ojos y piensa que todo al final es mierda y gas y orín y sudor, manchas en la ropa a la mañana siguiente. abre los ojos y comprueba que la vida es realmente eso, lo que queda después de la vida, tan sólo el mismo miedo del perro que me atenaza el corazón y no me deja hacer nada que no sea vivir asustado, triste, viejo, cansado, menos que nada después de una jornada de trabajo, retroceder constantemente hasta donde ya no hay luz)
domingo, 27 de octubre de 2013
(sueño que morgen, el niño médico de la última fila, me aparta de los demás, me señala los ganglios hinchados y duros como piedras, bultos que se mueven como cabezas de serpiente dentro de uno, estás enfermo, dice, quédate aquí, escóndete en el carbón, escarbo un túnel y alguien me sigue, me abraza, aguas calientes y estancadas, no me duelen pero temo que reviente, todo lo que has querido está aquí, despertar, cambiar la hora, domingo y seguir vivo)
martes, 22 de octubre de 2013
(sueño con un viaje en coche fúnebre y con niños que son perros franceses que vuelven a ser niños y que me llenan de amor mientras el arquitecto al volante recorre una via aurèlia infinita y bordeada de magnolios que llueven mariposas nocturnas sobre nosotros hasta que despierto gritando porque están en mi pecho y se mueven lentamente, con las alas grises, temblando un ruido sordo)
lunes, 21 de octubre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
(mis tripas se derraman sobre las agujas de pino de la calle mauritània, sobre los pequeños cachorros dorados que me lamen las manos, sobre las hojas secas de plátano que caen girando sobre el asfalto, sobre la sonrisa de ana barluenga y el sudor de nuestros vientres y sobre todos esos niños de rodillas sangrantes que algún día morirán de frío en el ártico)
domingo, 13 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
(sueño con valentín roma y un avión holandés que se estrella en la pantalla de televisión y nuestro viaje a través de la ciudad a oscuras buscando niños supervivientes, laberinto de escaleras, asfalto, neones, veteranos de guerra que mendigan sólo una moneda para poder limpiarse, camino de la última dársena del puerto, del silo donde su mujer está dando a luz entre los agentes de consigna)
martes, 8 de octubre de 2013
(mi padre espera en el porche de la casa que tenemos en el bosque, tiene una hermosa corbata azul con estrellas que dibujan plagas, la primera hojarasca del otoño desvela mis pasos, sus manos manchadas de sangre, las piernas de una mujer en la puerta entreabierta, nylon sin zapatos, despierto, martes, silla de madera en la que seguir cortando los días)
sábado, 5 de octubre de 2013
(la princesa rusa cena sola en la última mesa del restaurante y yo quiero ser el charol de sus zapatos bicolor y la seda china de su vestido selva negra y el cuerpo de cristo y también su sangre pero sólo soy un hombre que se deshace en el espejo, una mancha marrón sin cara, una sombra que tamborilea sobre la mesa de madera con las manos como serpientes albinas o medusas, manos como pequeñas garras de oso sobre las que vomitar el sueño que se desvanece con el primer rayo de sol)
viernes, 4 de octubre de 2013
jueves, 3 de octubre de 2013
(sueño que el falsificador jonatan lara, apodado el sucre, ha dejado la cárcel y ahora cuelga velas de santero y collares de colores y páginas arrancadas del antiguo testamento en el cuarto de luces rojas donde seguimos trabajando con el ruido de la máquina japonesa manchando papel a siete mil hojas por hora y el olor caliente del revelador y las manchas en la película que nadie en el taller podrá disimular. sueño que el falsificador jonatan lara, apodado el sucre, ahora ha tomado el mando de la situación y ya no sonríe, ahora sabemos que es el mejor en su trabajo, que siempre lo ha sido, despierto y otra vez el fondo del mar)
martes, 1 de octubre de 2013
(en el sótano que vaciamos de carbón, tom bennet y el más pequeño de sus hijos con las caras convertidas en un amasijo de ratas y hurones que un segundo antes de despertar querrán comerme las manos, tragárselas enteras, un pozo negro en el centro del mar)
(horas después, mi reflejo en el espejo: la piel blanca y salada, la herida en el costado, la nariz sangrando mientras cruzo el desierto con los ojos cerrados)
(horas después, mi reflejo en el espejo: la piel blanca y salada, la herida en el costado, la nariz sangrando mientras cruzo el desierto con los ojos cerrados)
domingo, 29 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
(la dirección está apuntada en el sobre pero el número no existe, o no existe a la vista. sí conozco la calle pero sé que el sesenta y tres no está allí donde debiera estar, entre el sesenta y uno y el sesenta y cinco, el último gran edificio antes del bosque)
(hay una pequeña puerta metálica, una puerta como de cuarto de contadores, ábrela. las indicaciones de paco son precisas, baja las escaleras, son grandes tramos que desembocan en una gran plaza oscura con una puerta al fondo que te llevará a otro tramo de escaleras y a otra plaza y a otra puerta. la séptima de ellas es la que buscas, todas cuestan de abrir)
(despierto cuando miro detrás de mí y sé que hay niños bajando conmigo al infierno aunque no pueda verlos)
(hay una pequeña puerta metálica, una puerta como de cuarto de contadores, ábrela. las indicaciones de paco son precisas, baja las escaleras, son grandes tramos que desembocan en una gran plaza oscura con una puerta al fondo que te llevará a otro tramo de escaleras y a otra plaza y a otra puerta. la séptima de ellas es la que buscas, todas cuestan de abrir)
(despierto cuando miro detrás de mí y sé que hay niños bajando conmigo al infierno aunque no pueda verlos)
domingo, 22 de septiembre de 2013
(madejas de hilo tatuadas en los brazos para recordar su cáncer de testículos. el hombre está sentado frente a mí, sólo quiere que alguien le escuche y me violenta que nadie aquí sea capaz de entender lo que está diciendo, sólo yo, que quiero quedarme solo para follar con las dos negras de tetas grandes que ahora cambian las sábanas de la cama en la habitación del fondo)
(la entrada al bloque, el portal está lleno de crías chinas que quieren ser putas y insisten en tomarme de la mano. intento explicarles que deben volver con sus familias, estudiar, jugar con otros niños, pero no entienden mis palabras y sólo repiten mecánicamente puta, yo feliz)
(hay un coche aparcado sobre la acera. una ventanilla se baja y un chino con inquietantes gafas de sol azul metalizado. sé que no debo mirar en el maletero por muchas señas que me haga. las negras cruzan la calle: ahora no son negras ni tienen las tetas enormes, sólo son dos mexicanas flacas que arrastran grandes bolsas de viaje con los cuerpos de trabajo dentro. despierto y pienso en la invasión de los ultracuerpos y en donald sutherland y en todas esas crías amarillas que sudan en el parque con los pies blancos de tierra)
(la entrada al bloque, el portal está lleno de crías chinas que quieren ser putas y insisten en tomarme de la mano. intento explicarles que deben volver con sus familias, estudiar, jugar con otros niños, pero no entienden mis palabras y sólo repiten mecánicamente puta, yo feliz)
(hay un coche aparcado sobre la acera. una ventanilla se baja y un chino con inquietantes gafas de sol azul metalizado. sé que no debo mirar en el maletero por muchas señas que me haga. las negras cruzan la calle: ahora no son negras ni tienen las tetas enormes, sólo son dos mexicanas flacas que arrastran grandes bolsas de viaje con los cuerpos de trabajo dentro. despierto y pienso en la invasión de los ultracuerpos y en donald sutherland y en todas esas crías amarillas que sudan en el parque con los pies blancos de tierra)
(la princesa rusa camina entre los cuerpos que se amontonan en la trinchera, envuelta en gas y hiedra, con el tiempo dilatándose como el esfínter de sabrina la gourmande, parpadeando entre explosiones, ahogándose al respirar. amo a la princesa rusa)
(la mujer de la mesa contigua se duerme después de cenar, tamborileo she's lost control sobre el mantel, despierta, se vuelve a dormir, vuelvo a hacer ruido porque quiero salvarla de las miradas de compasión del resto de cerdos de la piara, su marido está lejos, perdido en sus silencios de viejo hijodeputa, ambos son demasiado mayores para tener dos mellizos de ocho años, niños que preguntan por qué no adelgazas, niños a los que se les cae la comida al suelo porque nunca pasaron hambre)
(la mujer de la mesa contigua se duerme después de cenar, tamborileo she's lost control sobre el mantel, despierta, se vuelve a dormir, vuelvo a hacer ruido porque quiero salvarla de las miradas de compasión del resto de cerdos de la piara, su marido está lejos, perdido en sus silencios de viejo hijodeputa, ambos son demasiado mayores para tener dos mellizos de ocho años, niños que preguntan por qué no adelgazas, niños a los que se les cae la comida al suelo porque nunca pasaron hambre)
sábado, 21 de septiembre de 2013
(a esas chicas no las conozco de nada pero a albert palomar sí y eso me hace sentir un poco más seguro entre el monólogo de una y el silencio incómodo de las otras dos. el piso es antiguo, de techos bajos, con suelo de madera por toda la casa. albert lleva zapatos con puntera de hierro, pienso en tener unos iguales, la clase de martens rojos que sólo usaba darío, bebemos agua del grifo en vasos de cristal ultrafino antes de salir, ahora ya estamos en la calle y es el centro de manresa, el barri antic, hay una tienda de bicicletas g.a.c., grandes armatostes negros con ruedas amarillas imposibles de ensuciar, hay geranios cayendo por los balcones, hay un bar donde podríamos desayunar)
(otra vez los australianos, han aparecido antes en el sueño, cuando comprábamos medusas para teñir la ropa de azul. él apenas habla y ella me escruta con la mirada porque sabe que escondo algo y que sólo es cuestión de tiempo que cometa un fallo y me descubra. mientras, hablamos de lo que hicimos ayer y de lo que haremos ahora, sucesión de rutinas marcadas por el ritmo horario, qué quieres desayunar, pregunta, algo que me cambie las tripas, el cerebro, los pulmones y el corazón, respondo sin pensar, ella me mira y siento que ahora soy vulnerable porque sonríe y despierto)
(otra vez los australianos, han aparecido antes en el sueño, cuando comprábamos medusas para teñir la ropa de azul. él apenas habla y ella me escruta con la mirada porque sabe que escondo algo y que sólo es cuestión de tiempo que cometa un fallo y me descubra. mientras, hablamos de lo que hicimos ayer y de lo que haremos ahora, sucesión de rutinas marcadas por el ritmo horario, qué quieres desayunar, pregunta, algo que me cambie las tripas, el cerebro, los pulmones y el corazón, respondo sin pensar, ella me mira y siento que ahora soy vulnerable porque sonríe y despierto)
miércoles, 18 de septiembre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
(sueño que júlia vomita una y otra vez y no hay médicos porque ya no queda nadie y me desespero, ella llora entre arcadas, me toma fuerte de la mano, bebo del charco como un perro porque sé que eso la calma, la abrazo, qué enfermedad es ésa, despierto, siento que ella ahora duerme a mi lado, camina por la casa, hunde sus manos en mi pecho antes de desnudarse)
viernes, 13 de septiembre de 2013
(me apestan las manos a coño, la mujer las lame, chupa mis dedos mientras no deja de masturbarse en la cama que está debajo de mi cama, corriéndose una y otra vez con ruiditos de cachorro. despierto, siento que me estoy hundiendo en el mar, pienso en moscas y en fruta podrida que se aplasta sobre el moho)
jueves, 12 de septiembre de 2013
miércoles, 11 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
sábado, 7 de septiembre de 2013
(la película terminará cuando ya no esté en la habitación, más o menos cuando el temporizador llegue al final y la música en los títulos de crédito y las explosiones sobre una vieja carretera que no sale en los mapas. un vaso de té, fruta, pan blanco demasiado blando a las dos de la mañana, otro vaso de té, ahí están los pasos inseguros por la casa a oscuras, pasos como peces abisales que esperan inmóviles en el fondo del océano, pasos como trampas fosforescentes para animales en peligro de extinción, sólo tengo que seguir las huellas con el índice, el corazón rozando la pared)
(alguien me espera en la cama y no tendré miedo cuando me atraviese la piel porque sé de su amor, una cadena de copos de nieve)
(alguien me espera en la cama y no tendré miedo cuando me atraviese la piel porque sé de su amor, una cadena de copos de nieve)
viernes, 6 de septiembre de 2013
(gina —un precioso cachorro de tres meses de bull terrier, completamente blanco— se encapricha de mis tobillos, de mis manos, se enreda en su correa rosa mientras se traga mis dedos, los muerde, los araña con sus colmillos diminutos, completamente feliz de haber encontrado un trozo enorme de carne y grasa para ella sola, es su primer día en la calle y el mundo es así de blando, tanto como las tetas gigantes de su dueña, de su voz de flauta camino del parque y los niños, todos ellos asfixiándose después del último ataque con gas sarín)
jueves, 5 de septiembre de 2013
(estoy en el fin del mundo porque más allá no hay pisos ni naves industriales ni apenas cielo ni nubes, tan sólo un parque raquítico lleno de escaleras metálicas que llevan a otros parques y a otras calles en las que nadie ha construido ni construirá jamás)
(y hay un scooter y un gato pelirrojo que dormita a su sombra y pienso en aplastarlo con una piedra pero no hay piedras, tan sólo un sol que cae a plomo a las tres de la tarde en este agujero y todo el asco que siento por los viejos que abren los sobres, que leen las cartas en voz baja, preguntándose qué hicieron, cercos de sal en la camiseta negra)
(y hay un scooter y un gato pelirrojo que dormita a su sombra y pienso en aplastarlo con una piedra pero no hay piedras, tan sólo un sol que cae a plomo a las tres de la tarde en este agujero y todo el asco que siento por los viejos que abren los sobres, que leen las cartas en voz baja, preguntándose qué hicieron, cercos de sal en la camiseta negra)
(sueño que itzel duerme en mi cama hasta que se asusta y huye y desaparece, hay demasiada gente en el piso y todos tejen sábanas blancas y frías, sábanas de fiesta, de luto, de mortaja, no la encontraré jamás, despierto y el ahogo dura más que cualquier detalle acerca de, me obligo dormir pero el espejo ya está roto)
miércoles, 4 de septiembre de 2013
(javi ha guardado fruta en grandes cubos de plástico y ésta ha ido pudriéndose poco a poco y ahora apesta y hierve de moscas pero podremos aprovechar los lixiviados para teñir la ropa de esther que se seca al sol desde hace días y nadie la recoge, quema en las manos y deja las uñas negras, nos hacemos daño con sólo mirarnos)
lunes, 2 de septiembre de 2013
domingo, 1 de septiembre de 2013
(toda la noche guarreando en facebook y en bares donde la música está alta y en vasos de plástico rebosantes de cualquier mejunje que queme las tripas y licúe los ojos, toda la noche dormitando en portales, meándose encima, rascándose los brazos y los pies y las ingles y el cuello, surcos de mierda y sudor, toda la noche y ahora afónica, balanceándose antes de)
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
(la enfermedad amarga la boca, pienso mientas miro las lágrimas tatuadas en los ojos de coco, la reina punk de los dientes rotos, dime que fuma como greta garbo mientras la chica del chador se sienta para descansar el embarazo, mientras los ruidosos rumanos ensucian el aire que respiran, mientras el óxido empapa la espalda si te apoyas en la baranda antes de dejarte caer una vez más)
miércoles, 28 de agosto de 2013
(la música de arenas movedizas en la escalera de la catedral, la rave de turistas que se fotografían con smartphones y sonrisas clónicas y perfectas, mejillas sonrosadas y protector solar en capas gruesas. la cerveza se convierte en diarreas, el café en sueño, las mujeres sentadas a mi lado en el enemigo a exterminar)
(en ese hombre que pide una moneda para café mientras llovizna, en las manchas de sudor en su camisa, en el orín de sus pantalones arrastrados, en las gafas de montura rosa del artista negro que nos mira sin mirar, en su uniforme de látex carnicero, en cada paso de desfile, en cada alambrada tejida de jirones y condenas en el balcón de los turistas, en las palabras de tania terror desmenuzando las fotografías de la paz del extrarradio, ahí está la muerte de dios y la frontera)
(el árabe del otro extremo lee un corán que cabe en un bolsillo, palabras y labios en silencio mientras las estaciones se suceden y el cielo se encapota. a su lado, una mujer embarazada y delgadísima lee en un kindle disfrazado de libro de verdad, con tapas de tela y primeras páginas de papel, tiene pulseras rosas de cuero y la piel dorada del verano que quiere terminar. a su lado, una latina gordita lee hojas sueltas en una carpeta de plástico con las instrucciones para hacer un perfecto masaje capilar. a su lado, un trozo de carne y grasa suda y se muere de frío mientras se seca la frente con un kleenex)
(el trozo de carne y grasa piensa en la insoportable sensación de que le toquen la cabeza, la espalda, el pecho, las tripas o la polla. piensa también en cuántas semanas le quedan a la chica preñada, dos como mucho, parirá un cerdo enano o un demonio de tasmania. piensa también en las dos maletas del árabe: es gigantesco y todos esos explosivos podrían ser su última oportunidad para escapar)
(el trozo de carne y grasa piensa en la insoportable sensación de que le toquen la cabeza, la espalda, el pecho, las tripas o la polla. piensa también en cuántas semanas le quedan a la chica preñada, dos como mucho, parirá un cerdo enano o un demonio de tasmania. piensa también en las dos maletas del árabe: es gigantesco y todos esos explosivos podrían ser su última oportunidad para escapar)
martes, 27 de agosto de 2013
(el hombre envuelve el libro en una gran toalla azul y lo deja en la arena, se acaricia el vientre tembloroso, camina hasta el agua y se lanza a las olas blancas y grises, desaparece durante unos segundos interminables hasta que emerge un poco más allá y empieza a nadar con brazada lenta, constante, nadar de metrónomo suizo, nadar perfecto de copo de nieve, nadar brillante y anaranjado que se aleja en diagonal hasta desaparecer en la distancia, un poco más allá de las boyas amarillas que marcan el límite del mundo y las rutas de los grandes petroleros y el cielo gris preñado de tormenta y lluvia y infierno de medusas y todas esas canciones que júlia me enseñó y que ahora se ahogan en el suelo de cemento)
domingo, 25 de agosto de 2013
sábado, 24 de agosto de 2013
(las palabras de ferran ugarte se reblandecen en un cerebro que arde en alcohol como una antorcha que jamás podrá guiarte, defenderte, mi cerebro. los ojos azules inyectados en sangre, los años vividos a toda velocidad, pensar que éramos amigos y ahora sólo somos carne y grasa, vastos silencios de pus)
jueves, 22 de agosto de 2013
(rené clement y yo bebemos café en el bar génesis mientras la cara de michael stipe pintada de azul en la televisión, el cuerpo flaco atrapado en un haz de música inaudible desde aquí, la batería de bill berry, las mesas de madera llenas de quemaduras, los pómulos tensos y sonrosados de rené clement, los dientes de rené clement como de festón sucio, las manos grandes y frías de rené clement, de uñas recortadas con cuidado, la voz y la vida en guerra contra el mundo y uno mismo, sin más testigos que yo, que me quedé a escuchar el miedo de rené clement)
(alejándose en el tiempo a una velocidad indeterminada, el cuerpo desnudo de rené clement con una bolsa de plástico en la cabeza en el sótano de la antigua casa de su padre. alejándose también, en una foto llena de ternura que ilumina su perfil de facebook, la hermana de rené clement besando a su pareja en la mejilla, avanzar es retroceder a estas alturas sin vértigo)
(alejándose en el tiempo a una velocidad indeterminada, el cuerpo desnudo de rené clement con una bolsa de plástico en la cabeza en el sótano de la antigua casa de su padre. alejándose también, en una foto llena de ternura que ilumina su perfil de facebook, la hermana de rené clement besando a su pareja en la mejilla, avanzar es retroceder a estas alturas sin vértigo)
(paco conduce con cuidado por la carretera de santiga, las ventanillas bajadas, un medley de hard rock lleno de caspa en el reproductor de cd, pájaros extraños en la cuneta, las camisetas empapadas de sudor, último jueves de agosto haciendo trabajos de mierda, haciendo que encajen las piezas del puzzle, el sueldo a fin de mes)
miércoles, 21 de agosto de 2013
(sueño que no sé qué hacer con todas esas personas a las que he matado —un matrimonio de sicarios chinos, un conductor de autobús, hermano gemelo de stanley tucci— y tengo miedo de que alguien me descubra, de que alguien entre en casa con cualquier excusa porque no hay puertas, de que el calor de agosto empiece a pudrir los cuerpos, de que mi madre deje de quererme cuando sepa quién soy en realidad. despierto, son las doce y media de la noche, el reloj parpadea, la casa en silencio, me hundo cada vez más en el colchón porque era tan real)
martes, 20 de agosto de 2013
sábado, 17 de agosto de 2013
viernes, 16 de agosto de 2013
(hay casetas bordeando el camino de regreso desde la playa, cruzando el río salado, es fiesta mayor y la música empapa aún más el calor, la ropa, la risa borracha de las chicas a mediodía, bailando en una serpiente de flamenco y purpurina, la piel de los caballos, el tinto de verano hace diez años, recuerdos como pegajosas bolas chinas)
jueves, 15 de agosto de 2013
(las chicas de la mesa contigua discuten con un gatito negro y blanco correteando entre las tazas vacías, ajeno a la tensión que provoca. pienso en criaturas celestiales, de peter jackson: ambas tienen las tetas grandes, las uñas de luto y el mismo tatuaje de charmed en el brazo, los silencios desplomándose encima de mis fantasmas, puños, cepos y gemidos, ahí están otra vez los trozos de carne y grasa, prometiéndose el amor eterno y la carnicería)
(en el túnel abandonado que une arc de triomf con las casas baratas del bon pastor se hacinan inmigrantes a los que intentamos cuidar, dar de comer conectándolos a los cables de argón que nacen de las paredes mientras llegan las neveras con carne, con sémola, con botellas de agua que se descongela poco a poco, las mantas de la cruz roja, el resto de voluntarios)
(un trozo de carne y grasa que suda encima de otro trozo, moviéndose torpe, lamiéndose guarradas en las mejillas, en la comisura de los labios, en cada jadeo y cada palabra que se ahoga, el amor es una conversación de teléfono hecha realidad y matadero)
(hay ropa tendida y polvo en el suelo, en todos los rincones del castillo, en los niños que juegan en el foso, en mi cabeza llena de una sola isla y una mujer que alumbra mi terror)
(hay ropa tendida y polvo en el suelo, en todos los rincones del castillo, en los niños que juegan en el foso, en mi cabeza llena de una sola isla y una mujer que alumbra mi terror)
miércoles, 14 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
(la hermosa sensación de velocidad sobre el skate —una preciosa madera indian longboard, fabricado por john ketcham justo después del descubrimiento, con ruedas bajas de madera y silicona— mientras desciendo la calle mandri hasta la biblioteca modernista donde trabaja núria, con el suelo de mosaicos de colores brillantes y las estanterías llenas de libros que no encontrarás en ningún lugar del mundo)
(ahora estamos en una terraza, mesas de metal y adolescentes de buena familia que escuchan hardcore, olvido la tabla, regreso corriendo, está rota por la mitad dentro de una papelera, sé que ha sido él —el peor de todos, un animal flaco, de pelo largo y zapatillas caras, con un collar de serpiente, naranja, negro y blanco a intervalos venenosos—, golpea mi garganta con un dedo de cuchillo, empiezo a toser, escupo y despierto con ganas de orinar)
(ahora estamos en una terraza, mesas de metal y adolescentes de buena familia que escuchan hardcore, olvido la tabla, regreso corriendo, está rota por la mitad dentro de una papelera, sé que ha sido él —el peor de todos, un animal flaco, de pelo largo y zapatillas caras, con un collar de serpiente, naranja, negro y blanco a intervalos venenosos—, golpea mi garganta con un dedo de cuchillo, empiezo a toser, escupo y despierto con ganas de orinar)
lunes, 12 de agosto de 2013
(nu nu y ana carbó ahora son antonia y camina desnuda por la comuna de los médicos rumanos, más allá del coll de parpers, lijando tablas de madera con las que fabricará mesas de artesano. miro sus pies y sus uñas pintadas y cómo me mira con ojos borrosos y siento amor y pena, hay niños que corren hacia los columpios y que nunca serán míos y un perro que me abraza fuerte, que llora como una persona, que me habla al oído y siento que me rompo por dentro y despierto llorando)
(antes de eso, júlia al final de la calle, en la casa ocupada de na bastardas, habrá música en directo y paco me espera detrás de la puerta del lavabo. pienso en ella y siento rabia y pena y vuelvo a despertar llorando, otro charco de amor)
(antes de eso, júlia al final de la calle, en la casa ocupada de na bastardas, habrá música en directo y paco me espera detrás de la puerta del lavabo. pienso en ella y siento rabia y pena y vuelvo a despertar llorando, otro charco de amor)
domingo, 11 de agosto de 2013
viernes, 9 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
(voy a perder la guerra, voy a ser el esclavo que se apaga en las cunetas, en los días de agosto, en las alternativas a la fina lluvia que gime en mi espalda, a las noches sin dormir, buscando un trago más de aire, a los cuerpos calientes que discuten, a las noticias que queman la pantalla, a la saliva que cae lentamente en mi polla, electrocutándome al cerrar el círculo)
martes, 6 de agosto de 2013
(hay algo en el codo izquierdo que no funciona, no deja lanzar a canasta, una molestia al extender el brazo, como de mina antipersona creciendo entre tendones, una suerte de animal antediluviano o torturador chileno o alienígena de roswell, un agujero negro que amenaza con hacer desaparecer el aire caliente y todas las lluvias que vendrán. así, el calor me hierve la cabeza y me deja fantasear con unos últimos días acarreando una bombona de oxígeno, respirando como darth vader, con los pies sucios y rodeado de chiquillos con la boca llena de preguntas insolentes, más cerca de buck grotoswki que del viejo de los alpes. o con una silla de ruedas, cagándome encima mientras me consumo en babas y amor)
lunes, 5 de agosto de 2013
(el teatro estará lleno para ver a la monja forcades, así que esperamos en un bar cercano, una calle estrecha, sillas junto a la pared, caras y cuerpos conocidos, tengo que salir de allí y llevarme a esa chica antes de que alguien le haga daño, es por mi culpa que el peligro)
(despierto con la última imagen de marcel·lí canet en la penumbra de la estación de montcada bifurcació, son las seis de la mañana, el primer tren del invierno antes de desaparecer)
(despierto con la última imagen de marcel·lí canet en la penumbra de la estación de montcada bifurcació, son las seis de la mañana, el primer tren del invierno antes de desaparecer)
domingo, 4 de agosto de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
(el granizo cae pesadamente en el patio, fino al principio, gigante al final, grandes yunques de hielo que se estrellan a cámara lenta en el suelo, estallando en fuentes que los niños miran sorprendidos, protegidos por los balcones grises, azahara se acaricia el vientre, el último día de embarazo y la antártida cae sobre nosotros y los chicos senegaleses que esperan la llegada de las naves jugando al ajedrez)
(sueño que mi hermano y yo nos acariciamos, que estoy borracho y me como todas las pastillas de esa caja, kline and adso medical industries, medicinas para viejos, alzheimer y gripe a partes iguales en la ruta de asilos hasta la frontera, la visitadora médica me mira y me pregunta y no tengo miedo a la respuesta, un torrente de palabras sin dique, sin sentido)
(sueño con schöenberg y el amor de su vida, una estudiante belga, construyo su relación a través de las imágenes en un documental, de las notas esparcidas sobre la tarima del teatro curvo, de la perfección en el planchado de sus camisas, de su vida en la ciudad de neón)
(sueño con schöenberg y el amor de su vida, una estudiante belga, construyo su relación a través de las imágenes en un documental, de las notas esparcidas sobre la tarima del teatro curvo, de la perfección en el planchado de sus camisas, de su vida en la ciudad de neón)
jueves, 1 de agosto de 2013
(la mujer transparente se llama natalia y es una princesa
rusa tan antigua como el tiempo, una princesa que escribe una sola letra
T en la libreta azul que olvidaron los ingenieros antes de acabar el
túnel hasta el parque, despierto desorientado, con diarreas, bah)
(la comparecencia de mariano rajoy brey ante el congreso me convence —aún más— de la necesidad de socializar el dolor, amén)
(la comparecencia de mariano rajoy brey ante el congreso me convence —aún más— de la necesidad de socializar el dolor, amén)
(la mujer china es pequeña, con la cabeza grande y cuadrada, las piernas fuertes, bonitas, musculosas, piernas de gimnasta que recoge las mesas, limpia los cristales, se esfuerza en sonreír. el calor es asfixiante: uno de los árabes de la primera mesa ha derramado un poco de café con leche y lo recoge con un nudo de servilletas, la chica en uniforme de trabajo juega con uno de los dos móviles de carcasa blanca que acaba de sacar del bolso, yo bebo café con hielo mientras espero que sean las once y media y aparezca tania terror como por arte de magia)
(la mujer china saluda antes de saltar, las manos y los muslos blancos de magnesia, dos pequeños saltos, corre deprisa hasta el plinto, su cuerpo se eleva hasta el cielo sobre el potro, describe giros imposibles en el aire, cae, se clava en el tartán, saluda, sonríe, la gran esperanza de la juventud roja cuenta las monedas para no equivocarse en el cambio mientras el calor derrite la calle y el ventilador, por un momento entiendo que ella me lee el pensamiento, entonces siento vergüenza)
(la mujer china saluda antes de saltar, las manos y los muslos blancos de magnesia, dos pequeños saltos, corre deprisa hasta el plinto, su cuerpo se eleva hasta el cielo sobre el potro, describe giros imposibles en el aire, cae, se clava en el tartán, saluda, sonríe, la gran esperanza de la juventud roja cuenta las monedas para no equivocarse en el cambio mientras el calor derrite la calle y el ventilador, por un momento entiendo que ella me lee el pensamiento, entonces siento vergüenza)
miércoles, 31 de julio de 2013
(ahora la mujer transparente viste de raso rosa, camina lentamente sobre sus zapatos joya, mira y se deja mirar porque viene de las estrellas y estamos en montecarlo hace sesenta años, un bolso de charol lleno de secretos, son las once de la noche, el sabor de la ginebra y el amor encharcándome las entrañas, apretándome los muslos)
martes, 30 de julio de 2013
(la chica me mira desde la variant, hoy hace de paquete del más alto del grupo, el que siempre lleva las gafas de sol como una diadema, farloperos y yonquis, todos amigos de esther, mi primera novia, la paciente cero de todos los contagios, hoy tiene el pelo recogido con un pañuelo de lunares a juego con la blusa azul, se pasan la tarde en el verás mañana, el bar de emilio el gordo, el que se folla a su perro, el que habla demasiado, el que trafica con todo, el que respira como si en lugar de nariz tuviera un oleoducto atravesando el desierto de su puta cara a toda velocidad, ahogándose, tosiendo, garganta y pulmones como sacos brillantes de moco y alquitrán)
(han pasado veinticinco años y ahora nos miramos, ella sonríe mientras escribe en el móvil, imagino su vientre veteado de cicatrices, pienso en sylvia plath, en maría ramos, en todas las mujeres que conozco dando a luz, la plaza está llena de niños, madres y padres que disfrutan de una existencia despreocupada y sudorosa, una bolsa de plástico llena de latas de bebidas energéticas, un cachorro como un corderito marrón, nervioso, saltarín, la vida entera pasándome factura)
(han pasado veinticinco años y ahora nos miramos, ella sonríe mientras escribe en el móvil, imagino su vientre veteado de cicatrices, pienso en sylvia plath, en maría ramos, en todas las mujeres que conozco dando a luz, la plaza está llena de niños, madres y padres que disfrutan de una existencia despreocupada y sudorosa, una bolsa de plástico llena de latas de bebidas energéticas, un cachorro como un corderito marrón, nervioso, saltarín, la vida entera pasándome factura)
domingo, 28 de julio de 2013
sábado, 27 de julio de 2013
(júlia conduce a toda velocidad en las curvas un coche rojo, viejo y grande, rozando los muros cuando derrapa, llegamos tarde, bájate, espérame en la fiesta, después suena el teléfono y júlia está en silencio y cuando habla es para insultarme, me grita, está fuera de sí, me siento triste, lloro, todo el mundo me mira, hay una maleta y está llena de cachorros que morirán si ella no viene, despierto con el sonido de una radial cortando la reja de la entrada, sábado a las ocho)
(la mujer da a luz y su coño rompe todos los huesos del niño, animalito que nace llorando, que tomo en mi pecho y se licúa sobre mí, dejando sólo la piel y la culpa por no haber podido evitarlo. la madre duerme en un colchón sobre el suelo y entonces suena el teléfono una y otra vez, mi hijo ha muerto, mi hijo ha muerto, ahora corro a través del bosque y los túneles, como si quisiera nacer otra vez, entonces despierto y el aire caliente)
jueves, 25 de julio de 2013
martes, 23 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
(juntamos las mesas con los jóvenes conservadores a pesar de no tener nada de qué hablar, sólo por desafiarnos, sólo por aguantar eso de por qué beber tanto. la voz de anabel barea delante de mí, respondiéndole con un discurso seguro, bien estructurado a pesar de la oscuridad, mirándome los pies y las palabras)
(al gigante josh charles lo encuentran ahora y sale en las noticias, ha pasado veinticinco años enterrado bajo la grava del patio del colegio, en el permafrost, las imágenes de su cuerpo en un bloque de hielo de estructura perfectamente rectangular)
(despierto y sé que mi madre ha muerto una vez más, pero esta vez estoy tranquilo, en paz con ella y con lo que esperaba de mí)
(al gigante josh charles lo encuentran ahora y sale en las noticias, ha pasado veinticinco años enterrado bajo la grava del patio del colegio, en el permafrost, las imágenes de su cuerpo en un bloque de hielo de estructura perfectamente rectangular)
(despierto y sé que mi madre ha muerto una vez más, pero esta vez estoy tranquilo, en paz con ella y con lo que esperaba de mí)
domingo, 21 de julio de 2013
(sólo soporto las celebraciones familiares si hay alcohol. como en silencio, todo el mundo habla, los cuchillos no están afilados y cortar la carne se convierte en una odisea. la cabeza se me borra un poco de los hombros y recuerdo cuando ayer escuché true faith después de cien años debajo del agua, bofetadas y equilibrios)
(la chica lleva una camiseta azul demasiado grande, un azul eléctrico con un transfer gigante que dice wipp express, pantalones negros, sandalias, uñas recortadas con cuidado, el pelo recogido en una discreta cola de caballo, un pequeño bolso negro en el hombro mientras sube la rampa hasta el supermercado, la vida en el pasillo de los detergentes, cambiar de canal vertiginosamente sólo nos devuelve una y otra vez al punto de partida)
sábado, 20 de julio de 2013
(estoy en la cárcel y no es muy diferente del estudio donde todavía trabajo, grandes pantallas azules en las que una barra se desliza lentamente, indicando un proceso que no hay que interrumpir, alguien llama por teléfono, traerán colchones nuevos y hay que pagarlos al contado, antes todo era mejor, una vez llevamos tres contenedores hasta una isla y un ingeniero nos pagó ciento once mil euros, estaban llenos de almohadas, había dedicado su vida a las patentes, dice el transportista, es otra calle sin salida, añade, despierto)
(el día clarea, cuarenta y tres, treinta y siete, veintisiete, cuarenta y uno, setenta años es toda una vida, setenta años en el infierno, sonriendo a mi pesar)
(el día clarea, cuarenta y tres, treinta y siete, veintisiete, cuarenta y uno, setenta años es toda una vida, setenta años en el infierno, sonriendo a mi pesar)
viernes, 19 de julio de 2013
(son los pasillos de un concurso de televisión pero aquí lo llaman hospital, pasillos infinitos y idénticos y puertas que no puedo abrir con voces encerradas detrás, tengo botellas de agua para beber y están aquí y allí)
(detrás de la terraza hay un bar donde los skinheads beben dobles pintas de esa stout. le pido media al camarero de las ray-ban clubmaster y despierto volviéndome loco de frío y ganas de mear)
(detrás de la terraza hay un bar donde los skinheads beben dobles pintas de esa stout. le pido media al camarero de las ray-ban clubmaster y despierto volviéndome loco de frío y ganas de mear)
jueves, 18 de julio de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
martes, 16 de julio de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
(deberías leer a bolaño, dice el fantasma de roberto bolaño mientras los retortijones me vacían las tripas por quinta vez en el día, silbando a través de la puerta cerrada, apagando la luz)
(deberías leer a bolaño porque pepa lee a bolaño en los aviones, porque tania lee a bolaño mientras llora, porque mi madre desnuda lee a bolaño después de vomitar las últimas pastillas del día. deberías leer a bolaño porque los paquistaníes aprenden el funcionamiento del mundo con los detective salvajes, deshuesan la carne en movimientos húmedos, poéticos, precisos y preciosos. sólo por esas gafas de mierda que tenías cuando tenías quince años deberías leer a bolaño, dice mi madre con la boca fría y temblorosa, boca de ortodoncias y sarro viejo lleno de animales. deberías leer a bolaño, deberías aprender a escribir bolaño sin juntar las letras, sin romper el papel, sin clavar el lápiz en el suelo, deberías dejarte el pelo de bolaño en la cabeza hasta que arda, deberías inventar las mismas palabras que bolaño, deberías pelearte con el oro y la electricidad recorriendo el cuerpo santo de roberto, amén)
(deberías leer a bolaño porque pepa lee a bolaño en los aviones, porque tania lee a bolaño mientras llora, porque mi madre desnuda lee a bolaño después de vomitar las últimas pastillas del día. deberías leer a bolaño porque los paquistaníes aprenden el funcionamiento del mundo con los detective salvajes, deshuesan la carne en movimientos húmedos, poéticos, precisos y preciosos. sólo por esas gafas de mierda que tenías cuando tenías quince años deberías leer a bolaño, dice mi madre con la boca fría y temblorosa, boca de ortodoncias y sarro viejo lleno de animales. deberías leer a bolaño, deberías aprender a escribir bolaño sin juntar las letras, sin romper el papel, sin clavar el lápiz en el suelo, deberías dejarte el pelo de bolaño en la cabeza hasta que arda, deberías inventar las mismas palabras que bolaño, deberías pelearte con el oro y la electricidad recorriendo el cuerpo santo de roberto, amén)
domingo, 14 de julio de 2013
(no quiero dormirme porque sé que hay alguien más en la casa y tengo miedo, miedo de estar con las puertas abiertas, las ventanas sucias de insectos que se estrellan, miedo del teléfono y del ruido sordo del ventilador removiendo el mismo aire caliente una y otra vez, del sudor en las piernas y del mordisco de los perros y de cualquier viaje a las estrellas junto al bolaño de los cojones)
(sueño con un documento monstruoso de indesign donde hay que cambiar las páginas de sitio una y otra vez, páginas granates con letras blancas por páginas granates con letras amarillas, piscinas con insectos ahogados, el olor de la carne quemándose en el fuego, el sabor de la fruta y el postre en las hormigas. sueño o no sueño pero sí sé que hay abrazos y besos llenos de alcohol y sudor, punks tan viejos como el mundo, programas de fantasmas en xplora, miedo porque sé que no estoy solo)
viernes, 12 de julio de 2013
(habermas es inaguantable como profesor pero ahí estamos todos, escuchando sus palabras, sus silencios, su tos llena de mocos mientras se limpia las gafas antes de ir a la manifestación, cruzamos el puente empujando un carrito de supermercado lleno de cajas con bolas de cristal made in china, me despierto riendo pensando en idoia lópez riaño, es, no es, es la chica que está junto a la farola, fumando con las prostitutas colombianas, culos sobre tacones imposibles)
jueves, 11 de julio de 2013
(llego tarde a la fiesta de cumpleaños en una plaza escondida en el bon pastor, he estado bebiendo y no recuerdo apenas nada, sólo sé que tengo la bota derecha destrozada, sin apenas suela, rota en la punta, desteñida, poco a poco voy recordando, quizás frené utilizando ese pie mientras íbamos en moto, no sé, alguien ha violado a una deficiente mental, he tapado a la chica con una camisa de cuadros. mis amigos son yonquis que mean sentados mientras piensan en quitarse una vez más, estirándose la polla para poder exprimir las gotas, está tocando un grupo de glitter rumba, el gordito y los contentos que beben su grasa, hay una parada de metro cerca y cada vez hay más gente pero intento no separarme de javi linares porque es la única opción de volver, atravesando los plátanos frondosos y la avenida que conduce hasta el pantano)
(despierto, es jueves, a veces pienso que el calor dilata los días, los convierte en montañas insalvables, fruta demasiado madura que cae limpiamente en el cubo de la basura, el sabor dulce del té tibio para desayunar, qué quiere decir volver)
(despierto, es jueves, a veces pienso que el calor dilata los días, los convierte en montañas insalvables, fruta demasiado madura que cae limpiamente en el cubo de la basura, el sabor dulce del té tibio para desayunar, qué quiere decir volver)
miércoles, 10 de julio de 2013
(me miro al espejo y soy una mala copia de kiko rivera, una copia gibosa y sin afeitar, con mulos arrastrándose en las arrugas y el sonido de los dientes rompiéndose del esfuerzo. paquirrín volcado en su faceta como dj mientras jota peleteiro se folla a jessica bueno, el máximo interés en el papel couché. hay una gota que cae y cae del grifo de la izquierda, el del agua fría, piscinas llenas dentro de un millón de años, si fuera charles bronson me enfrentaría al peligro de desmontar el artefacto y salvar a las princesas que se esconden allí)
(la lavadora no se cansa de centrifugar, dos camisetas rojas, dos camisetas azules, dos camisetas negras, tres pares de calcetines, una cazadora que nadie necesita, una nave espacial estrellándose en roswell, mis últimas diez horas en una mesa de autopsias, el fantasma de las vacaciones sonriendo junto al fantasma del despido, del dinero en un sobre de papel milimetrado, de los viejos enfermos pasando a través del aro en nuestro circo del sol)
martes, 9 de julio de 2013
(sueño que me corto las uñas y son recortes blandos llenos de hongos, polvorientos y difíciles en un montoncito que crece y crece a pesar de mi torpeza con el cortaúñas. sueño que me sangran los dedos y antes de eso, la boca llena de amor al respirar)
(y media rodaja de limón en la copa donde me sirvo el vichy, paco vendrá dentro de tres minutos, en la mesa de al lado está esa chica que no sé cómo se llama, camiseta negra de tirantes con corazones de lentejuelas doradas en las tetas, ya tiene dos hijas y un smartphone que toquetea mientras las niñas juegan con una pelota rosa)
(y la muerte de diógenes hace unos días, los vecinos llamaron al ciento doce cuando el calor disparó la podredumbre, desde esta mesa puedo ver la ventana de su habitación, ahí, justo encima de la panadería. pienso en miquel bauçà y en la última vez que nos vimos —ambos cruzábamos el puente— y en esa otra en que me invitó a cenar hace quinientos años, algún día me invitarás tú, dijo, no, no es así, el mundo desaparece cada día un poco más, se convierte en un laberinto del que es imposible escapar a pesar de los muchos vuelos en avioneta, de los viajes a puerto montt, de los vasos llenos de ojos de cristal)
(pero es algo que no sabes, restos de comida en el plato antes de elegir dormir para siempre)
(y media rodaja de limón en la copa donde me sirvo el vichy, paco vendrá dentro de tres minutos, en la mesa de al lado está esa chica que no sé cómo se llama, camiseta negra de tirantes con corazones de lentejuelas doradas en las tetas, ya tiene dos hijas y un smartphone que toquetea mientras las niñas juegan con una pelota rosa)
(y la muerte de diógenes hace unos días, los vecinos llamaron al ciento doce cuando el calor disparó la podredumbre, desde esta mesa puedo ver la ventana de su habitación, ahí, justo encima de la panadería. pienso en miquel bauçà y en la última vez que nos vimos —ambos cruzábamos el puente— y en esa otra en que me invitó a cenar hace quinientos años, algún día me invitarás tú, dijo, no, no es así, el mundo desaparece cada día un poco más, se convierte en un laberinto del que es imposible escapar a pesar de los muchos vuelos en avioneta, de los viajes a puerto montt, de los vasos llenos de ojos de cristal)
(pero es algo que no sabes, restos de comida en el plato antes de elegir dormir para siempre)
lunes, 8 de julio de 2013
(howe gelb preside la mesa de las princesas, todas con vestidos floreados que disimulan las manchas de sudor, diminutas cazadoras tejanas de fantasía, la conversación encharca el silencio y el sueño, vuelvo a pensar en henry darger y en todas esas mujeres que esperan ahí a ser quemadas vivas, sonrientes, incapaces de saltar por la ventana, romperse los tobillos, salvar el corazón)
sábado, 6 de julio de 2013
(el hombre arrastra una turbina de avión, espera en un semáforo, padre claret es una avenida desierta a las cinco de la mañana. la colombiana de tetas gigantes baila en la meridiana, nadie quiere dormir, sólo vomitar para seguir bebiendo)
(la mujer joven bosteza al volante. podríamos matarnos ahora mismo, sólo tendríamos que entrar en el circuito, dice. suenan sirenas y uno imagina adolescentes borrachas avergonzándose del embarazo, shorts escasos antes de estallar en una constelación de polvo rojo, camino de algún sitio donde den comida las veinticuatro horas)
(si lames una piedra como ésa tienes infinitas bolas extras. a cambio, sólo serás un peluche lleno de explosivos que nunca viajará en primera clase)
(taxistas paquistaníes, líneas amarillas en el gps, mis pocos pasos se mezclan con los gritos de la vecina avisando a la policía, zorra de cien años y ganas de joder)
(fin, porque me miro al espejo y el fondo me toca)
(la mujer joven bosteza al volante. podríamos matarnos ahora mismo, sólo tendríamos que entrar en el circuito, dice. suenan sirenas y uno imagina adolescentes borrachas avergonzándose del embarazo, shorts escasos antes de estallar en una constelación de polvo rojo, camino de algún sitio donde den comida las veinticuatro horas)
(si lames una piedra como ésa tienes infinitas bolas extras. a cambio, sólo serás un peluche lleno de explosivos que nunca viajará en primera clase)
(taxistas paquistaníes, líneas amarillas en el gps, mis pocos pasos se mezclan con los gritos de la vecina avisando a la policía, zorra de cien años y ganas de joder)
(fin, porque me miro al espejo y el fondo me toca)
viernes, 5 de julio de 2013
(por la puerta de la carnicería moderna de rafa sánchez —velas, cojines, cócteles de moda, música de tintineo— entran todas las mujeres que amé; a algunas las conozco, a otras no)
(hablo con mi madre y tengo miedo de su beso, de su pijama de ositos, de su bolsa de colostomía medio llena. la mujer de los tacones azules prepara un brunch, carpaccio de bebé elefante, dos años en el vientre de su madre para acabar en el plato de un imbécil. los crían cerca de londres, dice rafa, se adaptan por el clima, la carne es tierna y suave en las caderas, el recto es delicioso con verduritas, sólo hay que atreverse)
(trabajé de puta durante tres años, dice maría. no sé qué decir, la abrazo, beso sus mejillas, pienso en sus orgasmos. sé que también está júlia pero no consigo encontrarla: una nube de cuerpos incómodos me apretan cada vez más, despierto, es viernes, tengo diez minutos para raparme la cabeza)
(hablo con mi madre y tengo miedo de su beso, de su pijama de ositos, de su bolsa de colostomía medio llena. la mujer de los tacones azules prepara un brunch, carpaccio de bebé elefante, dos años en el vientre de su madre para acabar en el plato de un imbécil. los crían cerca de londres, dice rafa, se adaptan por el clima, la carne es tierna y suave en las caderas, el recto es delicioso con verduritas, sólo hay que atreverse)
(trabajé de puta durante tres años, dice maría. no sé qué decir, la abrazo, beso sus mejillas, pienso en sus orgasmos. sé que también está júlia pero no consigo encontrarla: una nube de cuerpos incómodos me apretan cada vez más, despierto, es viernes, tengo diez minutos para raparme la cabeza)
jueves, 4 de julio de 2013
(mi primer día entre los biólogos de la calle floridablanca son de camisa blanca y corbata con un estampado oscuro como el ladrido de un perro, lazo que encierra el único secreto del universo, el que late como un esfínter o un corazón hambriento. y hay un espejo y mi imagen sudorosa y un número en mi brazo, tres seis nueve cero, tatuaje que indica quién soy, de dónde y hasta cuándo)
miércoles, 3 de julio de 2013
(sueño que vuelvo a la universidad por siete años más después de siete años y la clase apesta a insecticida y hay una cama de sábanas azules y sucias, sábanas encharcadas de huesos y las cenizas del amor de mi vida; entonces despierto y pienso en àngels y en sus dientes hinchados y en cómo respira y suda detrás de mí, cómo se empeña en darme por el culo, caminando deprisa, pies como diminutas pezuñas pintadas de rosa)
(me veo a mí mismo como una sombra que camina sin hacer ruido a través del patio de gravilla, que abraza a sus amigos, que bebe demasiado mientras el bajo de los pantalones se ensucia con el betún de las botas, que se esfuerza en sonreír mientras tiffany mynx jadea sobre una colcha color arcoiris y las voces cuentan los segundos que faltan para la gran explosión)
martes, 2 de julio de 2013
(la tarde es agradable porque trabajamos con las persianas bajas, en silencio, con los ventiladores encendidos, pintando las letritas de colores y poniéndolas en su sitio, ahí, en la rejilla base, ajustadas con pie de rey, desconectando durante rato, pensando en esa vez en la playa o en cómo soy de feliz cuando duermo o en esa canción que me martillea la nuca desde hace días, algo así como días de sol perdidos entre un desierto y el barranco hasta que nos despedimos a las seis)
(en el correo electrónico hay un video de un chiquillo que chapotea contento en una bañera azul, tiene mis mismas orejas, quizás muera en el próximo vietnam)
(en el correo electrónico hay un video de un chiquillo que chapotea contento en una bañera azul, tiene mis mismas orejas, quizás muera en el próximo vietnam)
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