martes, 20 de diciembre de 2011

sábado, 17 de diciembre de 2011

(en esa casa, en el sótano, dan películas, podríamos ir, dice les, sí, claro, y entramos y bajamos siguiendo la barandilla y en la pared del fondo hay sombras verdosas de tortugas laúd que se cruzan y vuelan lentamente, se transparentan y desvanecen, algo precioso, una puerta y un jardín con aspersores, despertar sin despertador)

(les abre la pizza, el horno ya está caliente, mide los tiempos programando el móvil, se echa un poco de orégano en la mano y lo esparce con cuidado por encima de, círculo en el sentido contrario de las agujas del reloj, les es zurdo, hablamos, fumamos, isa vendrá más tarde, hemos dejado de ser los animales moribundos que somos y ahora estamos ahí, viernes, diez de la noche, amigos con verdades tranquilas encima de la mesa)

(y en la televisión, siempre encendida, benjamin button. y en el techo, cascarillas de yeso y humedad, puta mierda de vecinos que tienen que arreglar el patio, puto parvulario de escalera, putas goteras y ducados y cerveza sin alcohol. por fin)

viernes, 16 de diciembre de 2011

(sueño que tania terror vive en un local de nou de la rambla en el que unos viejos venden lavadoras usadas, en un altillo en la parte de atrás. allí tiene el cuerpo de un travesti con las tetas tumefactas de silicona, bronceado, limpio, abierto en canal desde la barbilla hasta el pubis y cosido con prisa, pelo rizado y quemado por el tinte. dice tania terror que a veces se lo pone como un traje pero no quiere hacerlo para mí, por mucha curiosidad que tenga por verla desaparecer dentro de una muñeca rusa. sueño que tania terror es mi novia, que viajamos en tren y que les trabaja de camarero en el bar de la estación término, pantalón negro, camisa blanca, delantal a rayas gruesas, que hay grandes cubos de basura llenos de agua helada, hay que meter el brazo para sacar las botellas del fondo. les me guiña constantemente el ojo pero no consigo entender qué coño quiere decirme, suena el despertador durante tanto rato)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

(me encojo en la cama, apago la luz, el corazón se detiene, algo lo pisa y se cae, es una sensación física desagradable, levemente dolorosa, se repite trescientas veces cada día, cierro los ojos, es imposible que pueda dormir rápido, cansancio y tensión, las palabras se reubican, se ordenan, insisten en volver aunque sea para nada, enciendo la luz, una tarjeta de visita, mi nombre, mis apellidos, diseñador gráfico, hace dos meses o tres que no tengo teléfono móvil, es como si me hubiera tragado la tierra, sólo es eso, una hermosa canción de raphael en la televisión)
(tengo ochenta y un años, una familia que es un racimo de tumores, la navidad me anula por completo, miércoles, joder, catorce de diciembre, una nubecita de polvo junto a la funda de la guitarra, recógela, déjala en la papelera, cae lentamente sobre todo el papel de wc acartonado por el semen, las bolas de papel de periódico llenas de pelo, enciende el ordenador)

lunes, 12 de diciembre de 2011

(sueño que estoy en una iglesia, una catedral, altísimas paredes de piedra antigua y un rosetón lleno de luz de colores al final de la nave, un grupo de niños me ve, corre hacia mí, huyo, hay una reja inmensa que no puedo cerrar, los críos se detienen, respiran agitados, el que está más cerca apreta los puños, tengo miedo, no hay confusión posible, despierto, sudo, lunes, seis y veinte)
(sueño que me rasco en la pierna y me hago una herida y no paro y puedo meter el puño porque la carne es blanda y se deshace entre los dedos y el hueso es algo como de caucho y no sale sangre y la casa está sucia y hay muertos en las paredes, muertos detrás de hornacinas tapadas con papel gris y una mujer que reconozco porque es una actriz preñada y loca que me indica dónde y quiénes pesan más y quiénes menos y cuándo y por qué y no siento miedo ni asco porque sé que tengo que estar allí, es un puzzle de mil quinientas piezas que encajar y fiebre de madrugada)

sábado, 10 de diciembre de 2011

(frío en los pies, venas de hielo temblando en la espalda, las manos ásperas que escriben y borran, unos calcetines largos encima de la mesa, nudos que deberían evitar la pérdida, un vaso vacío, un poso de leche, la cabeza llena de náufragos y animales abandonados, sábados a la deriva)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

(miro en los ojos de esa chica y sólo es un pozo, lo lleno de alcohol, me caigo dentro, todo deja de importar, nada sirve para llegar a la orilla)

martes, 6 de diciembre de 2011

(sueño que estoy en un hospital de paredes acristaladas y azules, largos pasillos que no conducen a ningún sitio, anchos tramos de escaleras, una chica oriental con traje de azafata que habla en alemán, cabinas para escuchar música y ver videos, amplios sofás de ikea, rampas y bifurcaciones)

(visto una bata blanca, llevo una bolsa con unas converse negras que compré pero no para mí porque son un treinta y siete, si salgo por esa puerta doble y camino en línea recta, aparezco en la otra punta y llego tarde y todo vuelve a empezar, me sacan sangre, me limpian la espalda con algodón yodado, dicen que no con la cabeza, sincronizadas enfermeras rusas trabajando como un solo hombre)

(antes de eso estoy en un ascensor con una pareja, un hombre trajeado, calvo y gris, levita y pashmina negras, una mujer de tetas grandes, se acarician las manos llenas de anillos, llevan cuencos de porexpán con comida china)

lunes, 5 de diciembre de 2011

(sueño con xavi, hay una fiesta, una nave industrial, cogemos hielo de bolsas que se derriten, ginebra de modernas botellas verdes, grandes vasos de plástico, tiene que venir todo el mundo, está más delgado, deporte después del divorcio, un comentario suyo entre risas me distancia, siento asco al despertar)
(el último aliento, veintiún gramos flotando en la nada, lunes como viernes, semana llena de agujeros en los que mirar para ver monstruos, mundos seguros, iluminados y limpios, asépticos, mundos en los que las conversaciones se repiten como un eco que no quiere desvanecerse nunca, mundos en los que sólo puedo moverme disfrazado)
(caída libre, la vida a la mierda, la burbuja donde poder vivir una existencia de luz y color, supermercados, neones, dinero limpio en los bolsillos para poder comprar un poco de felicidad, hoy, ahora, caminar sonámbulo por la ciudad desconocida, buscando qué)

viernes, 2 de diciembre de 2011

(hola, diez cervezas después me encuentro como una copia gaussiana de meat loaf, nada que una galleta de chocolate no pueda remediar, un edificio abandonado lleno de fantasmas invitando, tirantes en lugar de cinturón)

jueves, 1 de diciembre de 2011

(suena el teléfono a la cinco de la mañana, alguien respira, alguien no contesta, alguien cuelga, la puta madre de alguien, ya no puedo dormir)

(un yogur barato, un plátano en cuatro mordiscos, me veo a mí mismo como una masa ósea en calzoncillos, la comida se desliza garganta abajo, soy una radiografía que vuelve a la cama, puertas que se cierran y puertas que se abren hacia ningún lugar)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

(lisabö en la cima de las cosas bonitas, lisabö encerrado en mi cabeza, lisabö túneles y apisonadoras en una ciudad que se muere de sueño y cemento. escaneo fotografías, las retoco, maqueto un libro que no hace sino engordar a cada día que pasa, trabajos babosos y incomprensibles que me darán de comer y le darán de comer al banco. mis jefes tienen halitosis, es una sensación desagradable estar cerca de ellos y respirar su aliento, no tengo mucho olfato pero es que ellos son una puta ciénaga. puedes leer a zygmunt bauman y apretar fuerte los ojos con la modernidad líquida, pero si por dentro sólo eres una balsa de aguas fecales, a mí sólo me dan ganas de alejarme y esconderme y pensar en el montón de gente a la que le metería un tiro en la puta nuca si pudiera)

lunes, 28 de noviembre de 2011

(beber vasos de cerveza, copas de ratafia, hablar de cine, hablar de fútbol, hablar de lo que significa un hijo, una familia, hablar de la puta crisis, hablar de las personas comunes y de los motivos para no estar allí y de lo que hicimos ayer y el otro y de la última vez que, hablar de salir a fumar y del frío que hace y de comprar pollos para comer, domingo de combustión espontánea y abrazos y despedidas)
(hola, te tengo miedo, tengo miedo de la relación que tenéis marcel y tú, he tenido cuatro años para entender que no pensar —y, por tanto, no decidir y obedecer— era lo único que me garantizaba la supervivencia en esta empresa, exactamente el proceso de domesticación de los perros. éste es mi punto de partida, domingo, café con leche, mi jefa a cincuenta centímetros, fango del somme)

sábado, 26 de noviembre de 2011

(algo precioso esta tarde. un petirrojo en el patio, salta, picotea, vuela y baja otra vez, se encarama en la verja y en el ficus y en el níspero y en la higuera, me atrapa su pecho, su corazón que quiero de oro)

(cenar pizza, huir por huir, los pasos detrás de la puerta, en el piso de arriba hasta volverme loco)

(una canción de pink floyd, no me gustan pink floyd, me revientan pink floyd, sí me gusta esa canción, la toca walt berkman en the squid and the whale, de noah baumbach, pedir ayuda con un hilo de voz)

jueves, 24 de noviembre de 2011

(arcade fire como un colchón en el que dejarse caer mientras los vecinos gritan y se acusan, bocas llenas de espuma y verdades a medias. begoña me manda cuatro fotos de aitana, es preciosa esa niña, las guardo en el disco duro, sé que no las volveré a mirar. en el mismo correo electrónico me cuenta de su madre, la quimioterapia funciona/ha funcionado, está animada, es la única que realmente está animada. se acaba la música y la mente es una sábana sucia, son las nueve de la noche, mañana es viernes, piloto un avión de combate a nueve mil metros de altura y me dejo caer)

(escucho lo último que grabamos en manresa, más o menos a finales de julio, un mantra de electricidad que estalla en el suelo como estallan los corazones de porcelana. daniel dice que deberíamos grabar algo más, quizás para diciembre, cuando tengamos algo parecido a vacaciones. él puede con todo y yo camino de prestado)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

(sueño que bajo escaleras tan rápido como puedo y todo está lleno de bolsas de plástico con perritos dentro, cachorros negros húmedos de sangre, algunos están aplastados, una mujer se ha suicidado, debo encontrar a su hijo adolescente en el campamento de la komsomol que está detrás del campo de tiro, no puedo llegar nunca)

(es un sueño pero no es un sueño, estoy en una reunión, a mi jefa se le escapan las lágrimas al hablar de la empresa, no siento nada, nunca siento nada cuando los demás lloran, es como si estuviera vacío por dentro, me miro las uñas, junto los pulgares, todos los dedos, me miro las botas, cruzo las piernas, miro sus palabras porque flotan en el aire, son peces muertos)

(llorar, llorar, mejillas bañadas en llanto, pienso en las lágrimas de nu nu y en las lágrimas de míriam y pienso en seis millones de judíos apiñados ante el muro de las lamentaciones, al borde de una fosa común en un pueblo perdido de ucrania. llorar, llorar, mejillas bañadas en llanto, pienso en las lágrimas de nu nu y en las lágrimas de míriam y en mis manos como un cuenco vacío por el que se escapa toda el agua que tengo para beber)

(no es un sueño pero es un sueño, tengo acidez de estómago, copio y pego que me lavo los dientes tres veces al día, que me lavo la cara casi constantemente, que me limpio las gafas cada vez que me lavo la cara, que me lavo las manos cada vez que me toco la polla, que antes de y después de, que también me lavo la cara cada vez que me toco la polla, que esta tarde me he hecho una paja, que mientras me corría sin ganas me he sentido viejo, cansado, totalmente vencido, incapaz de parar de caer, no sé qué de la puta cabeza)

domingo, 20 de noviembre de 2011

(y, en breve, españa como un abismo de azul technicolor. sueño que robo calcetines y zapatos, me da por recordar la primera vez que acaricié un sexo por encima de unas bragas, deditos de algodón húmedo, bebo café descafeinado y sigo soñando, una película con julianne moore y lo falso que me resulta julio medem, lucía y el sexo ayer de madrugada, pienso en lourdes —de pronto lo entendí todo, eso me dijo hace mil años, después de ver la puta película, por teléfono, era domingo como hoy; entendió que yo era la mentira más grande de su vida y que cada vez que me leía sólo podía apilar más y más motivos para odiarme— y qué estará haciendo, calles brillantes porque las luces de navidad y los chiquillos y un patín a toda velocidad, casi me mato)

sábado, 19 de noviembre de 2011

(y poder dormir y no dar vueltas y vueltas arrepintiéndome de todo, fantasmas y palabras, miedo al ridículo en los espejos)

viernes, 18 de noviembre de 2011

(sueño que estoy en sevilla, en algún punto inconcreto que me llevará a esa galería comercial diminuta que está cerca de la estación de santa justa. sueño que hay un guardia de seguridad que me conduce a través de un laberinto de pasillos mojados, indicándome a su paso las habitaciones disponibles, todas con cama doble, con baño, con ropa limpia, son gratis, aquí sólo vienen yonquis y estudiantes y putas baratas, tenemos que cuidarlos bien. sueño que hay un bar en el que esperaré a una chica morena, una cita, sólo es follar, follar con una desconocida, mecanismos sin apenas fantasía. sueño que entro por la puerta de atrás y todo el mundo mira una gran pantalla de televisión, una película, da lo mismo, imágenes en movimiento, hay parejas y mujeres solas, pido un café y mucha azúcar y un poco de leche, me siento en la barra y voy mirando de reojo, las caras cambian, ella no vendrá)

(sueño que una mujer se sienta a mi lado y me pregunta dónde has estado, qué has hecho antes, y le empiezo a contar y pienso que es una historia que he oído tantas veces que ya parece la vida de otro, no la mía, remuevo el café, se derrama en el plato, quiero mear, hay otra chica, bajita, aniñada, lleva una blusa demasiado abierta y su pecho sonrosado es el de un crío, lleva un bebé sonriente que camina a trompicones, se llama irene y sus orejitas me parecen graciosas, grandes, anchas, de lóbulos carnosos, son orejas de hombre mayor y es así que me imagino a su padre, quizás su abuelo, no se parecen, da lo mismo porque suena el despertador y todo, pum, vuelve a empezar)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

(me pongo de pie, se me caen los pantalones, me cojo la entrepierna y estiro hacia arriba, siento calor en la mano derecha, se me ven los tobillos, los calcetines de hilo, los zapatos que me gustan a pesar de ser inservibles cuando llueve, hay bombillas que no alumbran lo suficiente, así que mejor dejarlas encendidas, también ardor de estómago después de tanta comida congelada y un jersey gris de la bolsa de los jerseys, la vida y los días en plomo)

(si hablásemos, lo haríamos en idiomas diferentes. sería como ir con una máscara todo el puto día, midiendo los muros, trazando planes, dibujando retratos aproximados de lo que debería ser y nunca es)

martes, 15 de noviembre de 2011

(una cabeza de oso de peluche rosa mientras escucho algo de bach que no conozco, el trabajo se espesa, apenas deja avanzar, todas las dudas hacen de mí un animal aterrorizado, llueve, nos reunimos por enésima vez, damos vueltas a los temas de siempre, la misma mierda económica, incapaces de afrontar la triste verdad, hablo, me tiemblan las manos, alguien debería poner la puta estufa, alguien debería gritar que no nos soportamos)

(una cabeza de oso de peluche rosa mientras limpio las botas, pantalones un poco mojados, la última manzana, el futuro está lleno de moscas y yo no sirvo, sólo eso, no sé, nunca sabes, ya lo sé)
(salgo de la ducha, son casi las ocho de la mañana, apago la luz, la vuelvo a encender, me miro, la puerta del armario está abierta, la cama ya está hecha, todavía estoy mojado, la polla me cuelga como una piel muerta, tengo el cuerpo feo y frío, pienso en eso del otro día mientras cojo un calzoncillo gris, unos calcetines negros, un polo negro, un jersey negro, cuando me dio por un oso gigante, metro y medio de peluche rosa, cortarle la puta cabeza con el cuchillo del pan, vaciarla por dentro, ponérmela, hacerme fotos, sentirme carne de presidio, respirar caliente, recordar, volver, pisar, correr, pelear, perder)

lunes, 14 de noviembre de 2011

(escribo hogar, escribo panal, escribo piel)

(la casa está en un claro del bosque. podríamos cruzar la piscina sin respirar. todos los recuerdos se acaban convirtiendo en ruinas. hundes las manos en la tierra húmeda y sientes frío)
maría ramos colgó ayer unas palabras mías en the bird shot, gracias, maría)

(lunes como un nudo en la garganta, lunes endoscopia, lunes cáncer de laringe, lunes cielo azul y miedo a hablar, lunes otoño y tilos desnudándose, lunes pecho gris lleno de cruces)

viernes, 11 de noviembre de 2011

(vacío. a ese tipo le llamaban calígula y le partía la cara a todo dios, botas y tirantes rojos en el ochenta y nueve. verlo ahora, veintitrés años después, viejo y inofensivo dentro de su mono de empresa lleno de mierda a las diez de la noche, sólo me produce compasión. me mira, me reconoce, me cago en su puta madre mentalmente, hago un viaje instantáneo hasta entonces y me vuelvo a encontrar con pedro pons y andrés el mudo y la ñoño jugando al billar, inflados de carajillos porque era como ir hasta arriba de farlopa y encima te abrigaba)
(cero. la luz de tu pecho es una segunda oportunidad cada vez que caminas descalza por el piso)

(uno. después viene cuando uno se confunde repetidas veces ante el espejo del cuarto de baño, mejillas pintarrajeadas de desánimo)

(dos. una chiquilla sentada en las rodillas de un chiquillo, polaroids desde los quince años, el amor como un souvenir un poco más allá del fin de semana)

(tres. me lavo los dientes, me sangran las encías, necesito hacer las cosas con más cuidado y dejar de desear un enjambre de coches bomba)
(sueño que betty cruza la calle entre los coches, ha llovido, se abalanza sobre mí y está contenta y me hace fiesta y feliz porque está caliente como sólo los pequeños perros marrones pueden ser, así que no importa que me manche los pantalones de barro, retroceder en el tiempo hasta desaparecer)

(sueño que voy en tren y la chica se llama sofía y viajamos de espaldas y estamos en torre baró porque vamos a barcelona y el tren está detenido con las puertas abiertas y el chico que está delante de nosotros se quita los zapatos y los mete en una bolsa de deportes negra que mete debajo de su asiento y se levanta para irse y a mí me entra pánico porque pienso que es una puta bomba y intento arrastrar a sofía sin que nadie se dé cuenta y ella duerme profundo y no quiere que la despierten, así que me siento de nuevo y acepto que vamos a morir allí, despertador)
(miedo a todo)

jueves, 10 de noviembre de 2011

(sueño que conduzco una moto de color blanco pero no la conduzco realmente porque me veo desde atrás y un coche se me lleva por delante y salgo volando como veinte metros y después estoy en un edificio en ruinas y hay una jaula con pájaros amarillos, quizás son canarios, me gustaría que cantasen pero no cantan, si miro por los agujeros de la pared siento que estoy lejos de casa y quiere llover)

(qué hacer con las palabras, cantar canciones tibias para que la luna y las orcas tristes, soñar, soñar)

lunes, 7 de noviembre de 2011

(y ahora duele sin querer y toda la tarde con la cabeza perdida y lovers who uncover y el teléfono que suena, podría ser medianoche y edvard munch)

domingo, 6 de noviembre de 2011

(sueño que estoy en casa y entro en la cocina y hay cuatro vasos sucios de zumo de tomate y me cabreo hasta lo indecible y los lavo con agua fría y me salpico los pies desnudos y voy a mi habitación y me lío a patadas con la guitarra acústica porque siento tanta rabia dentro que algo tengo que hacer y vuelvo a la cocina y cojo una freidora y la desmonto pieza a pieza hasta que sólo es un amasijo de chatarra que no soy capaz de volver a montar y tengo las manos llenas de heridas que sangran y voy a la farmacia y hay un recital de poesía y es una puta basura de poesía y pienso en luna miguel y todos sus amigos poetas y guays y en la puerta está yolanda morín con más gente, antiabortistas todos, y me señala un cubo de plástico azul con tapa que está lleno a rebosar de una papilla de fetos y me grita es culpa tuya y me asusta y camino por una calle que no conozco pero que es la gran vía de madrid aunque no se parece en nada a la gran vía de madrid que pinta antonio lópez y me cruzo con una mujer que tiene barba y le falta el brazo izquierdo, pienso en mister potato porque los ojos y la boca y la nariz y las orejas son como prótesis pegadas sin gracia y sigo andando y me cruzo con una mujer que es como sandra ann, la gangbang queen, y me da unos papeles que parece que están en blanco pero sólo están escritos con letra muy débil pero no sé lo que pone y no me interesa porque allí está el casino de l'aliança y antes de entrar me cruzo con una mujer que lleva dos niños de la mano y los arrastra como si estuvieran vacíos por dentro y hay una chica vestida de esqueleto y la sigo porque estoy enamorado de ella y despierto y está lloviendo y es como si me hubiera lavado los dientes con farlopa)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

(llueve, pongo la ropa a secar en una silla del comedor, preparo té, exprimo un limón, caliento sopa, la última manzana en la bolsa transparente, una naranja llena de semillas, pido hora en el ambulatorio, nueve tres siete dos ocho cuarenta y cuatro cuarenta y cuatro, once de noviembre, seis y diez de la tarde, la cabeza se me va un poco mientras espero que una voz conteste)

(cartas a emma bowlcut, de bill callahan. compré el libro esta tarde, las calles estaban llenas de gente y hacía un poco de calor. un pequeño lujo, supongo. noviembre, algo que leer, las manos cerradas apretando los recuerdos contra el pecho)

(el mismo ciervo jadea pesadamente en el suelo, la sangre a borbotones lentos, un charco de miedo, imágenes que siempre están ahí, dentro de los ojos)

domingo, 30 de octubre de 2011

(sueño que mi madre está muerta en una bolsa de deportes llena de ropa sucia y que espero un autobús y hay un chico que lee a joyce y me regala el libro y me encanta ese chico con su pelo sucio y le pido un correo electrónico y lo apunta en un trocito de cartón que le da una amiga y que yo guardo en el bolsillo de atrás del pantalón)

(sueño que meto más ropa sucia en la bolsa de deportes y mi madre es un cuerpo pequeño y encogido y yo estoy contento porque en ese trocito de cartón una chica ha escrito algo así como te quiero y me empiezo a comportar como un imbécil y ofrezco comida a alguien que se llama gonzalo muñoz muñoz y no me mira y siento su desprecio pero no sé parar porque)

(y estamos en un sitio que parece la ronda de dalt a la altura de vallcarca y es de día y gonzalo muñoz muñoz estudiaba conmigo, con nosotros, un buen chico que tartamudeaba, alto, rubio, hizo derecho, a saber qué mierda debe)

jueves, 27 de octubre de 2011

(lluvia intensa a las tres de la tarde, ropa empapada, cielo de plomo, la pantalla del ordenador es una piscina olímpica en la que flotan colores, hace tres semanas que no tengo teléfono móvil, la dependienta de la frutería nueva no tiene dientes, sueño con trabajo todas las putas noches, vidas de cuarenta y ocho céntimos y mañana mogwai)

domingo, 16 de octubre de 2011

(sueño que estoy en una pista de baloncesto con gente que no conozco y esperamos y tiramos a canasta con balones buenos y caros, un poco blandos, sin presión, la pelota cae floja dentro del aro. sueño que un poco más allá de la valla hay un campo de golf y después un polígono industrial y después la carretera que lleva a sabadell y después un camino que termina en un sitio que se llama saioles, se puede ir andando, sólo es un buen paseo. sueño también con una chica vestida de negro que lleva un libro con la cara de alfredo landa, una de esas ediciones de la taschen que están bien impresas y que no son muy caras)

(el campo de golf está lleno de gente, si abres un navegador en un ipad puedes verlo a través de un satélite cualquiera, bultitos de colores que se mueven despacio aquí y allá, casi tan claro como las estrellas detrás del cielo lleno de mierda)

(la chica vestida de negro presume de estar rebosante de sol, no te puedes ni imaginar lo que desprecio a la gente así, la conciencia colectiva pringada de felicidad)

(hace días que me duele la garganta y tomo hibitane y tomo phonal pero el dolor no se larga y es entonces que busco cáncer de laringe en el google y de los nueve síntomas tengo cinco pero me da lo mismo, caliento la sopa y como temprano, cómo es posible que no estés preocupado, no, no sé explicarme, es que me da lo mismo, así que sigo lavándome los dientes y sigo teniendo la piel llena de fantasmas, los ojos borrosos, la polla llena de sudor, aquí se mezcla todo)

sábado, 15 de octubre de 2011

(un ciervo, otro ciervo, atrapado en un fingido escenario de plantas de plástico y planos paisajes fotográficos, la vida en el museo de historia natural)

(una cabeza de ciervo, otro ciervo, como un trofeo más en una pared cualquiera, fotos de bodas y otras cacerías, sonrientes cachorros de león)
(tengo nueve años y nos cortamos el pelo en la barbería del viejo xufré, en la calle de sant quintí, cerca de casa. justo al lado hay un taller mecánico y el dueño nos deja entrar cada vez que vamos: en una jaula apenas más grande que mis brazos abiertos, un zorro lleno de grasa consume sus días, enroscado, sin apenas moverse. a mi hermano y a mí nos parece la puta ostia tener un zorro y fantaseamos con algo así cuando seamos mayores)

viernes, 14 de octubre de 2011

(mi jefe, antes de dejar la empresa y largarse a la puta kenia, ha empezado a hacer un horario extraño, así que no viene los viernes ni los lunes y entonces pasa que trabajo más en silencio aún, conceptualizando tonterías para tener las horas ocupadas, preguntándome qué coño, escuchando lo que den en la radio, pensando en un ciervo moribundo con los ojos muy negros y brillantes y el costado lleno de flechas, un bosque antiguo de helechos, un manto de nieve brillante, una calle llena de gente que cruzará un paso de cebra)

jueves, 13 de octubre de 2011

(una lechuga podrida en la nevera, una carta encima de la mesa, una llamada a la hora prevista, el movimiento del caballo en un tablero de ajedrez)

martes, 11 de octubre de 2011

(no quiero que me hables porque no tengo nada que decirte, le digo a mi madre mientras como, ella me imita como si tuviera cinco años y se levanta de la mesa, me mata y yo la mato, insistimos en matarnos, apoya la pistola de mi hermano en mi frente mientras duermo, un poco de matarratas en la sopa agria, yo la asfixio con cualquier cojín babeado, tiembla y deja de moverse, sesenta y ocho años en la cárcel, corremos como fantasmas por el piso vacío a las seis de la mañana, las tres de la tarde, las once y cuarto de la noche, no nos tocamos, no nos miramos, no tenemos nada que perdonarnos porque no tenemos nada)

lunes, 10 de octubre de 2011

(la puta tarde con el unknown pleasures y el closer y bebiendo té caliente mientras una paja y videos cerdos con pollas descomunales y borrosas y culos que no huelen a nada. la puta tarde a oscuras, but we remember when we were young)

sábado, 8 de octubre de 2011

(esperar/desear/temer que un tren me descarrile en la puta boca, la vida así, la vida siempre)
(ya he estado más veces en ese sitio y ya le he visto antes, pero esta noche es la primera vez que he hablado con ese chico, mackenzie flores, toca el clavicémbalo primero con la mano izquierda y después con la derecha y vuelta a empezar, rutina de ejercicios)

(hay más críos allí, una especie de colegio que realmente es una cárcel y también un conservatorio, una estructura radial de pasillos abovedados que se alejan del centro, un patio cubierto donde juegan a tenis y estudian mientras esperan algo que mackenzie me cuenta y que no consigo recordar, quizás en el próximo sueño)

(está sentado en el suelo y me llama la atención por su físico, asexuado, de unos doce años, alto para su edad, muy delgado, muy rubio, me reconoce y me llama, se convierte en mi guía y protector, pienso en ranxerox y lubna, en cómo dibujaba liberatore)

jueves, 6 de octubre de 2011

(no me queda vómito en el cuerpo)

(pero no era de eso, no, era del sueño de esta noche, una casa llena de gente en vacaciones, son mis amigos pero no reconozco ni sus cuerpos ni sus caras, bueno, sí, vicente y david fontanals flotan y ríen en la piscina, se bañan vestidos, beben, me ofrecen porros y me mojan con su abrazo)

(y mi madre sudando en la cocina con ollas a fuego lento para darles de comer, ya casi está, no hace falta que me ayudes, ollas grandes, gigantes, ollas llenas de cosas que se derraman, sopa de colores cuadrados y redondos, un pez despanzurrado y sangrante encima de una de ellas y un calor que ahoga a cristo)

(y entonces llega kathleen, estamos en cádiz y viene con una amiga suya, una lesbiana que hará fotos a escondidas a una chica que se pinta las uñas de negro y se masturba en mi habitación, sólo un poco, han venido en dos coches grandes llenos de maletas)

miércoles, 5 de octubre de 2011

(toca trabajo, toca planteamiento, nudo, no toca desenlace. sueño que estoy ante una pantalla, que pixelizo fotos, que cuadro textos, que lo convierto todo en rutinas de cuadraditos de dieciséis colores diferentes, la realidad como un andamio de veinticuatro horas)

(los días en el estudio se caen de la puta silla. aquí no hay futuro, ya sé que allí tampoco pero allí no me importa, me importa aquí y me importa ahora. la trampa de la cooperativa, los precios a pagar, sé que tengo miedo pero el bloqueo mental me impide actuar, mi única respuesta es hacerme una paja pensando en)

(pero la importancia del dinero es mínima si la ponemos en una balanza frente al capital humano. sería como naufragar junto a personas a las que hasta hace cuatro días no me hubiera importado demasiado ver ahogadas en cualquier orilla, pero no, ahora toca salvarnos todos juntos, remando como buenos chicos y repartiendo equitativamente la poca mierda que nos queda. no sé si podría vomitar)

(hablo con paco, con él sí me entiendo. tanto él como yo tenemos mucho que perder —ya se sabe, somos los asalariados, la puta clase obrera de esta película— y, en rigor, poco que ganar. es trabajo, sí, claro que sé que es trabajo, pero es un trabajo enfermo de cáncer que elige quimioterapia y santos al mismo tiempo: aquí no hay dinero porque la administración pública, nuestro principal cliente, ahorca a sus perros antes de morir y todo el mundo sabe que es imposible colgar indefinidamente de una cuerda)

(manchas de humedad, en la radio sólo se hablan gilipolleces y a mí se me llena la cabeza con edie sedgwick y esa canción de espanto y los television personalities antes de caer con la cabeza abierta después de un concierto de mierda)

martes, 4 de octubre de 2011

(sueño que me cuesta andar, que tengo heridas en los pies pero no me atrevo a quitarme las botas, míriam me trae una silla de ruedas y así puedo seguir los pasos de los demás, estamos en una feria, hace calor y es de noche, son mis amigos pero no son sus caras ni sus cuerpos, la silla cada vez menos, tengo heridas en las manos, ya no se mueve, unos chiquillos se ríen de mí, comen algodón de azúcar y arrancan pedacitos que soplan como copos de nieve rosa, vuelan sobre la multitud y sobre la noria y el pulpo y el tiovivo, nunca podrás tragar, hijo de puta, hijo de puta, cantan y despierto, dos y veinte)

(las botas quizás están llenas de insectos que no quiero matar al caminar)

domingo, 2 de octubre de 2011

(detrás del colegio hay un barrio entero que no conocía y allí, una cárcel de rejas inmensas donde una mujer loca predice tu futuro, tienes las manos sucias, no me toques, me dice, haz lo que quieras pero no me toques)

(un hombre camina a gatas, está desnudo, sé que es miquel —el hijo menor de maria raich— a pesar de estar en un cuerpo viejo, arrugado, se acerca, nos acariciamos, me gusta su polla, es pequeña y circuncidada, me siento bien, despierto, cierro los ojos, me tapo, me ovillo)

(conduzco un coche grande y pesado, un hummer quizás, recojo a una mujer con la que quiero follar, tenemos tres horas, se quita los zapatos, tienes los pies bonitos, observo, ella agradece mientras se calza unas sandalias finas, ahora sus pies están llenos de pelos en el empeine, uñas agrietadas y oscuras, garras de animal que sonríe)

(compro un vinilo de anestesia a pesar de saber que no lo podré escuchar nunca porque no tengo plato ni intención de. la tienda está al final de la celda, camino con cuidado para no despertar a nadie, una bolsa con mi nombre escrito y el disco dentro)

sábado, 1 de octubre de 2011

(espejito, espejito, hasta cuándo vas a poder con todo, fingir que)

martes, 27 de septiembre de 2011

(un campo de tierra como cuando éramos pequeños, un camino asfaltado a modo de línea divisoria que se pierde en la distancia, chiquillos que lanzan piedras, guijarros que vuelan, mi ojo izquierdo estalla, mi boca estalla, caigo al suelo, no siento nada, despierto, son las seis de la mañana, me toco la cara, sueño, imagen recurrente, desayunar de cualquier manera)

(antes de eso, jaume vila entra llorando en el restaurante, también su pareja, su hija en un carrito de color azul tejano, él siempre tan pulcro y ahora despeinado y con los ojos rojos, encharcados, sin gafas, camina descalzo, se sientan en mi mesa, visto de negro, leo la torah, busca el levítico veinte)

sábado, 24 de septiembre de 2011

(bajo una carpa de circo, de animal disecado a domador de leones. los últimos días son extraños en el trabajo. después de veinte años, marcel deja la empresa y ahora tengo encima de la mesa una propuesta para convertirme en socio de la cooperativa. todo es una gigantesca y sorprendente trampa para osos, otra más)
(sueño que estoy en la sala de espera de un aeropuerto, hay montañeros vascos, hay chicas que viajan solas con grandes mochilas, voy al lavabo, es amplio, de paredes grises y espejos grandes pero colocados a baja altura, me lavo la cara muchas veces, cago, la taza se mueve como si no estuviera realmente fijada al suelo, me limpio como puedo, me ducho porque también hay duchas, me seco con toallas de papel, compro arroz blanco y algo de sushi en bandejas de porexpán negro, también chocolate caliente para beber, elijo volver al lavabo, no llevo equipaje, me siento en el suelo, las puertas son de cristal, los montañeros vascos me miran y ríen, baby baby baby you're out of time, canta chris farlowe, quizás sea el hilo musical, despierto con esa canción, llueve, todo así de)

viernes, 23 de septiembre de 2011

(hola, he bebido pero no estoy muy borracho, tengo los ojos calientes, necesito un abrazo, necesito una mamada, necesito que mi amor me clave su cuchillo y me pierda, me pinte luz en la puta boca)
(en la televisión hablan de ballenas varadas; la comida que sobre, a la nevera; suena el teléfono, cuelgan, mejor así)

(da igual el satélite desintegrándose y la muerte de troy davis sabiéndose inocente, da igual perder cinco años que perder diez meses o diecinueve kilómetros, da igual dormir solo que llorar en la espalda de alguien después de intentar follar)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

(sueño que estoy en casa de marta, en un sitio que ella llama bergen-belsen pero que no tiene nada que ver con el campo de concentración. jezu, su novia polaca, duerme en la habitación de al lado)

(tendríamos que irnos, dice marta, por qué no la despiertas tú? claro, voy, es un cuarto grande, la chica ha trabajado hasta tarde y ahora es apenas un bulto que respira lentamente en la cama que hay bajo la ventana —hay tres más, dos de ellas vacías, unos plegatines que sólo almacenan ropa—. hace un día gris, lluvioso, las persianas no están bajadas y a lo lejos se ve una central térmica, cemento, algo de bosque verde oscuro)

(me siento junto a jezu y retiro el pelo de su frente, abre los ojitos, se despereza, se levanta y me abraza, sonríe. me extrañan tantas muestras de afecto porque ella no me conoce. pienso intermitentemente en mis abuelos, como si también estuvieran allí)

(la imaginaba más pequeña y más delgada, no es que no lo sea, es que la imaginaba con aspecto de chiquillo de doce años. me gusta cuando me abraza y ése es el recuerdo que se me queda dentro cuando despierto, son las doce de la noche, tengo fiebre, me paso la madrugada soñando que sueño que estoy en casa de marta, un sitio que ella llama bergen-belsen y que jezu y la central y la habitación de cuatro camas)

lunes, 19 de septiembre de 2011

(el titanic vuelve a hundirse, el titanic nunca dejará de hundirse, como si el tiempo dejara de transcurrir para encharcarse y derramarse y durar para siempre —de algo así escribió bergson y después handke, bonita manera de tirar un invierno por la ventana— atrapado en otro corazón de plomo, la puta orquesta en la tormenta)

(la periferia de los días, un horario de oficina, un trabajo, unas horas arrinconadas, calcetines negros aparentemente iguales, otro saco de excusas llenas de carbón)
(la tía preñada de esa mesa fuma sin tragarse el humo, hiedras y volutas tatuadas en el empeine, palabras como edificios en ruinas, juguemos a la carta más baja, puta inercia)
(marcas de dientes en el corazón, es la historia de nuestros mundos, gente anónima respirando con dificultad, empapando las sábanas una noche tras otra)

(duele ahí, pienso, son las tres de la mañana y hace frío, no quiero moverme ni para coger una manta del armario, vuelve a ser lunes, arriba y abajo y pasos erráticos, fruta demasiado madura que se deshará en la boca con un leve sabor a alcohol, piel vieja en el espejo, fotografías de una evanescente duquesa de alba en una revista en el bidet, nudo en la garganta, los ojos llenos de las mujeres que amo y que ahora escondo vacías)

domingo, 18 de septiembre de 2011

(estoy en uno de los apartamentos del edificio resitur, en la calle salado, en sevilla. dos camas, colchas marrones y ásperas, una pequeña cocina office en tonos grises y un cuarto de baño. hay una mujer pelirroja sentada en una de ellas, la que está más cerca de la ventana. llueve fuera, todavía es temprano, la sensación al despertar es de haber estado allí, de haber vuelto allí sin saber por qué)

(miro el techo durante largo rato, cuelga una bombilla más o menos en el centro, un cable corto forrado de cinta aislante de color negro con manchas de pintura blanca, está apagada, pienso en la puntera de goma de las chuck taylor, las converse de siempre. en los modelos actuales es mucho más grande que hace veinte años, por ejemplo. a mi modo de ver es algo que afea el calzado, no sé)

(pienso en la muerte de mi padre. imágenes de un hombre atravesando un desierto en una película ruidosa llena de efectos digitales. mi madre me habla, ríe, miro, asiento, pregunto, responde, termino mi plato, recojo la mesa, necesitaría dormir la vida entera)

viernes, 16 de septiembre de 2011

(escribir entre paréntesis es como hablar en voz baja, sin molestar a nadie, sin decir cosas importantes, un monólogo que podría ser interior y sólo es basura en la pantalla)

(acto de bienvenida al pequeño monstruo interior, dos días con diarreas, el hada de la sangre se hace esperar pero el dolor en el bajo vientre me hace arrugar la nariz, es un viejo conocido, es el hijo que vuelve a casa por navidad como los putos turrones el almendro, justo ahí, abajo a la derecha, la sensación de tener una bola de metal calentándose en el recto, a ver por dónde, a ver cuándo)

(pero es viernes, los días se me juntan y acaban pareciendo todos iguales, días en los que caminar de puntillas y escribir entre paréntesis para no nada nunca nadie)

jueves, 15 de septiembre de 2011

(un edificio abandonado, espacios amplios y sucios, escaleras que evito, agujeros en el suelo que dejan el encofrado a la vista, también el piso inferior, camino con una polla de plástico entre las piernas y siento placer al hacerlo, ligeramente húmeda de aceite)

(el patio de un colegio, niños que juegan, tengo los bolsillos llenos de pequeñas caracolas vacías, las cambio por canicas de colores brillantes, si sigo caminando me encuentro con pilar y un chiquillo de ricitos sudorosos en un triciclo blanco, me sonríe, apenas nos miramos, la beso en la frente, me toca el pecho como si me borrara el corazón con la mano, tiza en la pizarra, me alegro de verte, despertar, seguir durmiendo, jueves que se quiere escapar y no, por qué)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

estoy solo en el estudio. todo el mundo se ha ido a ver el partido contra eslovenia, ventajas de ser jefe. he llamado a un tipo que me debe cuatrocientos euros, la semana que viene, me ha dicho, este viernes es un poco justo, he tenido impagados pero la semana que viene y disculpa por el retraso, nada que decir, qué coño decir después de tres meses esperando

escucho el partido por la radio y españa gana de veintimuchos. los comentaristas de la cope me dan náuseas pero resultan divertidos así, tan enfermos de españolismo, con las gónadas hinchadas y la boca seca de tanto gritar. son ciudadanos de bien, buenos demócratas liberales. me da por pensar en rosa díez, señora afín. imagino su cabeza estallando como un melón maduro sobre su plato de lentejas, lecciones básicas de identidad, tribu y pensamiento político, gregorio ordóñez, game over para mí también
(sueño un puente y nu nu, me entristece verla, me da un paquete pequeño, un libro, un álbum de fotos borrosas con las páginas de tela, estampados guilloché y pedrería, tienes que hacer uno igual para mí, dice, es fácil, respondo, no será igual pero sí muy parecido)

(sueño que deshago los pliegos, despego las fotos, los adornos, miro los papeles, lo dispongo todo de manera regular encima de una mesa, estoy en casa y cada vez me parece más difícil, un trabajo titánico, sensación de pasar tiempo y tiempo y conseguir un trabajo mediocre, falto de imaginación, no son las mismas fotos ni los mismos dibujos, ni siquiera son las mismas piedritas brillantes, algo que ella nota cuando se lo entrego —mismo puente pero puente diferente—, no me sirve, F, tenía que ser igual, tenía que ser muy parecido, se me cae el reloj)

(sueño con connor breather, es mi actor preferido y tiene cara de animal, cara de rata, una serie en la que llueve todo el tiempo y es una increíble alemania en los años treinta, connor lleva abrigo de cuero y sombrero de ala ancha y camina por calles oscuras, en ese momento despierto y esta noche baloncesto, que es como seguir durmiendo)

martes, 13 de septiembre de 2011

(sueño que hay un hombre que camina hacia mí, es mediodía y es la calle donde vivo, sé que ese hombre es mi madre, sonríe y no tiene dientes, se acerca, me da miedo, se me caen las llaves de la mano)

(sueño que vuelvo a sevilla, camino en dirección a la antigua casa de lourdes en triana, el altozano es una plaza sin sombras, en obras, creo verla a lo lejos, camina deprisa entre los coches aparcados en fabié, como si huyera de mí)

(sueño que le doy de comer a un niño pequeño, apenas camina y me aterroriza que las puertas del balcón estén abiertas, por el espacio vacío entre barrotes podría caber una persona, su madre está sentada junto a mí, no te preocupes, me dice, nunca pasa nada, hay gatos abajo, añade, sé que estoy en nervión y mi tren sale en un rato, será de noche aunque haya luz)

(sueño que camino hacia la estación de santa justa, míriam camina junto a mí, no te preocupes por mí, yo sé volver a casa, me están esperando, es martes, despierto y apago el despertador)

lunes, 12 de septiembre de 2011

cuarenta y un años de relaciones humanas te convierten en una máscara sonriente, algo de barba, algunas canas, lágrimas en los ojos

estoy ahogado, debería tomar pastillas, aquí ya no llegan las putas infusiones ni el cansancio físico, felicidad pequeñita, redonda, de colores pastel

ahora saldremos cada miércoles por la noche y nos quedaremos en la pista hasta que apaguen las luces, balones en balística imperfecta, baloncesto entre amigos, reflexionar ampliamente el significado de la palabra amigos: cuidado con el alcance de tus deseos

no me atrevo a hablar y camino como si tuviera la espalda de plomo, un plomo que apenas llega final de mes. es lunes, libros que devolver a la biblioteca, contar cada minuto, contar ventanas abiertas, contar mensajes en la bandeja de entrada del thunderbird, contar todas las veces que fue la primera vez
maldita la fecha en la que has vuelto a acordarte de mí después de tanto tiempo, dice manosfrías

(sueño que estoy en la cocina y hay mierdas de perro en el suelo, mierdas pastosas como de perro enfermo. sueño que saco una sartén del horno y enciendo el fuego con una cerilla de color marrón oscuro que está a punto de apagarse, carne que babea en la sartén)

(sueño que una mujer embarazada se palpa el vientre y me invita a tocar esa piel tensa, hinchada, siento asco pero ella sonríe, un vestido blanco con manchas de sangre en los pezones)

domingo, 11 de septiembre de 2011

(pez de ojos secos en el suelo lleno de agua jabonosa, branquias pálidas y lentas, boca fría, palabras atropelladas, no tienes valor, pega la nariz al cristal y respira, empáñate, deja de escribir de una vez por todas)

(una canción de cuna para niños que son el centro de la vía láctea, suicidio en domingo, comer en silencio, engordar hasta estallar en una nube de algodón de azúcar)
(sábanas azules y sucias, sucesión de documentales, reflexiones acerca de la identidad, del personaje que inventamos para sobrevivir, porque te acostumbras y cuando te das cuenta te has muerto por dentro)

viernes, 9 de septiembre de 2011

(todas las frases como una respiración entrecortada, asmática, ahogos y tos, metáfora de la vida de uno, de un pulmón que ya no sirve y que estiro y acaricio con la esperanza de que se convierta en corazón)
(sueño que estoy en la cima de una montaña y siento que no puedo bajar, que no podré bajar, demasiado vértigo, hay una chica conmigo, alguien a quien conocí hace tiempo, cien años, irene, ella baja sin problemas, yo elijo despertar porque sé que nada es verdad, son las seis de la mañana, seis y cinco, tengo retortijones, el último plátano de la nevera para desayunar)

(antes de eso estoy en un supermercado con un carro lleno, bolsas blancas llenas de comida. es allí que encuentro a irene, yo te llevo, es un coche deportivo, un volvo deportivo)

(antes de eso estoy en casa, no es mi casa pero sí es un hogar, luces tenues y madera en suelo y techo, mi madre sonríe y yo estoy contento de poder hacerla feliz, en la nevera sólo hay pieles de piña, he podido comprar esa casa pero no nay nada para comer, el ascensor me deja directamente en el pasillo de la entrada de un mercadona)

(irene conduce y elige un camino de piedras, el coche se mueve sin dificultad hasta que estamos al borde de un barranco y no hay vuelta atrás, hay otro coche que se atreve y baja sin dificultad aparente, irene también lo hace, yo siento miedo)

(después de eso vienen los bucles, las espirales y las simas, es viernes, es la libertad ganada a pulso. libertad para qué? libertad para hacerme una paja y sentir asco cuando me sale la culpa como una nubecita blanca, libertad para no ir aquí y no ir allí, libertad para limón o vinagre en la ensalada)

martes, 6 de septiembre de 2011

(oscurece más temprano y dentro de poco el invierno y dentro de menos primavera y más verano y así todo, así siempre. los lobos siguen dentro de uno, los días en silencio, trabajo a trompicones, mi jefa con su dolor de muelas y la quimioterapia de su madre, yo en una bonita escafandra de color fucsia, otro ataúd colgando del vacío. pasan las horas y sigo de luto pero sin derecho a queja, la añoranza y las verdades son un charco de sudor en el suelo y las frases se convierten en alambre de espino, flechas esquivas y torcidas, tos de piedras negras y frías, palabras sin sentido y maletas llenas de ropa sucia, otro día más que me afeito la puta cabeza y me la dejo hecha un san sebastián)

(y canciones de los pixies y joy division y dos libros que y alguna película y mañana más baloncesto, a blindness that touches perfection, but hurts just like anything else)

lunes, 5 de septiembre de 2011

(al nivel de cualquier electrodoméstico, encender y apagar, volver a encender, estirar del cable, apretar el botón, abandonar la espiral de imágenes y palabras, la cama de clavos, poder dormir y nada más)

sábado, 3 de septiembre de 2011

cielo gris, el niño rubísimo me mira fijamente y sonríe, tiene un gorrito blanco como de waterpolista, el padre gigante también sonríe, todo el mundo sonríe en esta película mientras pienso que podría llover y limpiarme por dentro y qué bonito sería ese niño durmiendo en mi pecho, el amor incondicional

miércoles, 31 de agosto de 2011

(palabras como cuchillos en el suelo, horas de metralla húmeda en la nuca, último día de agosto, fin de todas las fiestas)

(sueño que mato a mi madre en la cocina, que la mato con una pala y no sale sangre y pienso en huir pero antes tapo a un chico enfermo que duerme en mi cama, elijo una manta grande de tonos ocres y anaranjados, despejo su frente y cierro la puerta de la habitación)

(calculo el tiempo que tardará mi madre en descomponerse con este calor y la puta humedad)

(en la calle hay un coche amarillo diminuto, un isetta, y un montón de viejos a los que conozco del barrio, wenceslau, maria antònia, el señor sin voz y la nariz cuadrada, su mujer y la señora de las gafas esféricas, todos se apartan de mí, sólo he matado a mi madre, discusión a gritos y una pala)

martes, 30 de agosto de 2011

(un segundo antes de despertar abro la puerta del ascensor y ahí hay una niña pequeña, cuatro años en un vestido rojo, me mira y llora, me da miedo, la abrazo, estamos en mitad de la calle y hace frío, son las once de la noche, dónde vives, no contesta, despierto, son las seis de la mañana, suena la alarma del móvil, politono samsung en volumen cuatro más vibrador)

(antes de eso sé que estaba en casa de david fontanals y él vivía con un montón de fantasmas y no tenía miedo, eran como personas normales pero iban sucios y ausentes, ocupándolo todo. antes de eso me costó dormir y antes, mucho antes, me emocioné con los ojos de charlotte rampling en veredicto final, de sidney lumet)
(el agua está fría al principio, pero sólo al principio, tranquila, no te dolerá, tampoco es para tanto. una vez más empiezan el hámster y su rueda, un circo de once meses, leones y elefantes, payasos, trapecistas y magos, pero aquí quien manda es la puta foca. buenos días, rutina)

domingo, 28 de agosto de 2011

(a propósito del encanto de las repeticiones: las mismas películas, las mismas canciones, las mismas calles y las mismas personas, los mismos pasos de baile, las mismas palabras para decir y escuchar, los mismos días, las mismas noches, las mismas mentiras, las mismas verdades, los mismos puñetazos en la boca desde que despierto hasta que me caigo de espaldas)

(un temblor de parkinson que fuera tan, tan rápido que al final sólo existiera la quietud. awakenings, de penny marshall)
(más sobre los pececitos de colores y la burbuja de alcohol, pececitos que brillan con las pupilas dilatadas y el humo de la marihuana y las aletas sucias, pececitos de todos los tamaños que se besan las bocas y se bailan y se caen de las sillas, peces gordos y negros que se pasarían la vida metiéndose farlopa, gafas de sol a las tres de la mañana, peces que abren la boca y apenas se oye el qué, apenas se entiende, apenas nada mientras se mira un punto fijo allí, justo en el lomo de otro pez, enésimo pececito en explosión)
(una chica llora mientras baja la calle en bicicleta, un tiquet en el bolsillo con cuatro cervezas más para esta noche, unas vans negras llenas de polvo y luz de incendio ahí fuera, carne envuelta en plástico que sigue durmiendo en la nevera)
(sueño que míriam conduce por la autopista y apoyo la cabeza en la ventanilla. sueño que entran hojas secas por la ventana que da al patio. sueño con chicos delgados y ausentes y con luces que vibran en el suelo)

(los últimos días de vacaciones en una burbuja, pececitos nadando en alcohol)

viernes, 26 de agosto de 2011

(sueño que estoy en la playa y hay un niño que escupe peces negros y los deja en una toalla pero no se mueren nunca y las olas y una mujer que corta fruta en rodajas finas, sonriendo)

(chicas rusas que se hacen fotos en la orilla con cámaras caras, una mujer joven que busca a alguien, las chancletas en la mano, una estrella polar en el corazón)

jueves, 25 de agosto de 2011

(sudo como el puto schortsanitis, como si fuera un negro de ciento cincuenta kilos y dos ocho, camisetas empapadas bajo los focos del parque, familias en las gradas, latinos que discuten a gritos en la pista de al lado, la de fulbito, movimientos rápidos, balones que cambian de mano y ruido de cadenas cuando entran limpias, son las once de la noche y no importa, nada importa porque uno cruza la zona, recibe y, sin botar, lanza, cayendo, media vuelta a seis metros, la pelota negra describe un arco infinito, estalla en el aro y sale despedida hacia la nada, no hay un plan b, no hay nada después de eso)

miércoles, 24 de agosto de 2011

(litros de semen, miles de bocas abiertas, the sounds, tony the beat, piel a cambio de tripas, grasa y empujones)
(digital, otra canción de joy division, la música de la lavadora al centrifugar, una paja casi líquida, cincuenta euros hasta el final de las vacaciones, imposible dormir por las noches, vagar durante el día, mirar desde esa mesa cómo la gente arriba, la gente abajo, una cinta de moebius llena de pieles hinchadas por el calor, día sí, día también)

(vuelvo a soñar con juank pero esta vez no recuerdo gran cosa. hay un puente sobre una cantera, una jaula con palomas que aletean nerviosas, él se masturba porque quiere ver el futuro, despierto a las siete, me duele el dedo meñique de la mano izquierda, está levemente hinchado y tenso, un golpe fortuito ayer por la noche, desayuno, hacía días que no desayunaba)

(suena una alarma, ladran perros, aúllan perros, el ruido es insoportable y el calor y el agosto y la jaula, el cáncer y la quimio de la madre de begoña sintetizados en un sms que huele a sangre)

martes, 23 de agosto de 2011

(podríamos salir esta noche un rato a lanzar a canasta, propone les. acepto, claro, todo sirve para dejar de pensar. podríamos beber hasta reventar o irnos de putas o seguir fingiendo o creer en dios. podríamos, no sé, hasta una invasión extraterrestre)
(sueño con vías de tren y rusos cavando al final, llevo unos zapatos demasiado pequeños, me hacen daño, camino entre esas personas que no conozco y siento su sudor, es desagradable. hay también una torre de color blanco, sin ventanas, sin puerta, sé que vivo allí)

(sueño con juank, está sentado en un sillón de barbero, no tiene piernas y se acaricia las prótesis de madera, ahí tienes el maletín que estabas buscando, dice, lo señala, es metálico, lo abro, está lleno de agujas de punto de color gris, empiezo a clavarlas en el suelo, ésa será tu casa, añade)


domingo, 21 de agosto de 2011

(no se diferencian los domingos de ningún otro día, un animal escondido que insiste en envenenarse, la boca cerrada, el zumbido eléctrico en las calles vacías, la tela de araña)

(una mesa llena de gente conocida, sonrisas llenas de verano, un idioma propio y incomprensible, botellas vacías y música demasiado alta, tablero de ajedrez con pocas piezas y el rey ahogado)

viernes, 19 de agosto de 2011

(explicación de cómo no volvernos a ver nunca más: lágrimas y nudos, veintiún minutos y quince segundos para el fin del mundo)
(los que quieran, que beban sin sed. los que esperan, que beban después. incapaz de entender nada más en esa canción, susurros que corren en todas las direcciones posibles, jabón de avena en la ducha, no volver a vernos nunca más, imágenes de dos mil uno: una odisea en el espacio, una odisea para los putos indecisos)
uno. la madre de begoña se muere cada día un poco más, mensajes en el teléfono que no me atrevo a borrar, como si hacerlo fuera a darle alas al cáncer, pulsar eliminar como dar un paso en el vacío

dos. desayunar, volver a la cama, mirar la televisión con los ojos en blanco, responder mentalmente todas las preguntas de ayer, como si siempre tuviera una segunda oportunidad para todo, el comportamiento bajo los efectos de la euforia

tres. seguir durmiendo, seguir caminando dormido, con la luz roja del stand by en la frente, escribir como si toda esta basura le importase a alguien, como si fuese una pulsera de oro

cuatro. los koalas se alimentan exclusivamente de hojas de eucalipto, sábanas de color mostaza en las que una espiral señala el lugar preciso, la cueva del tesoro

jueves, 18 de agosto de 2011

uno. el día acaba con puñetazos encima de la mesa, con la boca llena de espirales de mierda, con palabras enquistadas de sosa cáustica. rabia y tristeza se aceleran en el corazón, todo el mundo habla de lo mismo y siempre con las mismas frases, demasiados ombligos, demasiados espejos, demasiadas sombras de animales que jadean gilipolleces

dos. borrar todos los correos electrónicos de la bandeja de entrada, borrar todos los videos cerdos, tirar la ropa a la basura y arrancarle las páginas a todo libro que me pueda fascinar. la nevera está llena de fruta demasiado blanda y el ventilador provoca interferencias en la conversación telefónica

tres. he arreglado un disco duro de isa, he comido patatas fritas, he besado una boca y he tragado agua de mar, ponga los recuerdos en el cajón correspondiente, escriba con cuidado la etiqueta, elija el color, ahórquese si tiene los santos cojones entre las piernas

cuatro. dormir porque uno está bien del corazón, una raya blanca en la frente, dos minutos para moverme de aquí a allí, líneas, cuadriláteros donde fundir la montaña rusa a ostias

domingo, 14 de agosto de 2011

(empujones, barcelona llena de chicos y chicas de bonitos ojos iluminados y cruces en llamas en la espalda, la fe en el dios de los católicos, una cerveza en un kebab, las conversaciones de las mesas contiguas, domingo y lo más cerca que puedo estar de ser feliz)

sábado, 13 de agosto de 2011

(la habitación tiene una cama deshecha, una mesita de noche, hay huevos de cocodrilo dentro de la pared y se mueven, puedes verlo a simple vista, pon la mano aquí, fría pared de yeso)
(sueño que estoy en casa y todo está oscuro y hay una habitación y sé que nu nu está dentro y me llama y me enseña llorando la pared de la mesita de noche, ennegrecida por el moho, burbujeando como si tuviera algo latiendo dentro, son cocodrilos, gime, pon la mano, puedes sentirlo, puedo sentirlo, son las patadas en el vientre de una preñada, siento miedo, déjame salir, implora, salgo y cierro con llave)

(sueño que míriam está delante de un espejo, se ha vestido con la ropa de nu nu, le toco el brazo y la piel se deshace y me mira, los dedos pegajosos, despierto angustiado)

jueves, 11 de agosto de 2011

(salir con javi, beber cerveza, fumar y hablar bajito, pensar en juank y daniel, en edurne y marina, vacaciones en menorca, miedo a las películas que antes me gustaban)

(lanzar a canasta, correr, sudar, botar, el reflejo cegador del sol en el tablero de metacrilato, el sonido de la red cuando entran limpias, el lento desfile de familias a la piscina, mirar el aro y dejar la muñeca suelta, que acompañe la pelota, pulir la mecánica del tiro en dieciocho segundos)

(soñar con tubos metálicos que pueden ser cualquier cosa que uno quiera, las propiedades topológicas de los objetos, el silencio en las sábanas sucias, dormir tres horas, reducirlo todo a una pantalla, a un cuadrilátero)

(mensajes que van y vienen, decir y corregir, drama y tragedia, nieve detrás de las guitarras afiladas, las cosas más pequeñas son las que más daño hacen, fíjate en esos niños, joder, te estoy hablando, por favor, no me toques nunca más)
(she's lost control, de joy division, la manera de empezar el día envuelto de fantasmas, mis movimientos previsibles, el polvo atrapado en la luz)

miércoles, 10 de agosto de 2011

(en la estantería de la tienda, un bote de gel verde que promete arder para siempre cada vez que uno le prenda fuego, napalm esmeralda para lavar platos y pecados, la edad de oro de las llamas)

(aprendí mucho en ese trabajo. aprendí que el mundo es una mierda. billings el coleccionista a clay, en como un guante de seda forjado en hierro, de daniel clowes, aventura onírico-surrealista sobre cómo cruzar la calle y no saber volver jamás)

martes, 9 de agosto de 2011

(costumbre y anhelo. un perro insiste en ladrar en el patio, el bucle de noticias, el desayuno, la respiración de ángela, mi vecina, las paredes de papel, dormir poco, soñar más, laberintos que suponen un desierto eléctrico a las tres de la mañana, una pantalla más brillante de lo habitual, el amor desesperado que todo el mundo busca antes de que sea de día porque casado mama polla es eso, ay, amor de hombre)

(sueño con unas calles que no conozco, busco el número cinco, la puerta abierta, un pasillo largo y escaleras que suben, escaleras que bajan, un sótano, un timbre, una mujer negra que abre y sonríe, sonríen los labios gruesos pintados, las manos fuertes, nadie necesita hablar, me toma de la mano y me come la polla, el llanto de un niño en el piso oscuro, me corro sin orgasmo, eres amargo, dice, se relame, se limpia con la mano)

(sueño que esas calles son ahora diferentes y que quiero ubicarlas en un plano mental que me llevaría al metro, pubilla casas es un metro, camino y no avanzo, llego tarde y no puedo avisar, despierto con frío y los ojos llenos de alfileres)

(sueño con lourdes, hay un momento en el que lourdes está allí, en el sueño, como si siempre estuviera mirándolo todo)

lunes, 8 de agosto de 2011

el viejo de la casa de atrás —calle padró, treinta y dos—, el que envenenaba los gatos del patio porque no le gustaban, el viejo que babea en la puerta de la calle con las gafas mustias, arrastrando los pies, con una bolsa de plástico amarillo en la mano, la camisa de cuadros, nos miramos, le sonrío, no le saludo pero le mediosonrío, hueles a infierno, puto viejo de mierda, nos cruzamos, pienso, apenas un empujón

tengo las mejillas calientes, escucho disco las palmeras!, escucho los chikos del maíz, me hago una paja antes de ducharme, aburrida miel blanca a latigazos sobre un trozo de papel, son tiempos de hambruna y indecisión, escribo correos electrónicos con las últimas novedades y mentiras, bombas en casas cuartel que harían del lunes el día perfecto, viajes a lugares que no lo son y sólo tendría que querer verlo, desiertos, estados emocionales de calma y dispersión, nihilismo y economía al máximo volumen que da esta mierda

domingo, 7 de agosto de 2011

los días se ralentizan en el aire húmedo y espeso del verano, escribo mientras desayuno, bostezo, me tatúo la piel de inercia aquí y allí

jueves, 4 de agosto de 2011

(días de verano y vacaciones. salgo a lanzar a canasta por las mañanas, temprano, a las ocho ya estoy en la pista, sudo, hay resultados desiguales, hoy no he tirado más que una vez con la izquierda, el resto han sido con la derecha, después vuelvo a casa pero antes paso por el bar de paco y me siento allí, a beber despacio una botella de agua con gas, la camiseta está empapada y hace que tenga algo de frío, es una sensación agradable y extraña, como si realmente no estuviera allí, como si no fuera a volver nunca de donde quiera que estuviese)

domingo, 31 de julio de 2011

(camino por la via massagué, es invierno, es casi navidad, es hace mucho más de un millón de años, me acaban de hacer una paja, compro un regalo de cumpleaños, ya no me queda más dinero, sí sé por qué recuerdo ésto, siento pena)
lluvia contra la ventana, me hago un ovillo en la cama, una erección, cierro los ojos, apago el mundo, las noches en un charco de semen, unas manos se mueven frente a una pared blanca, sombras chinescas que dibujan animales, treinta días de vacaciones y la vida de color marrón, los días sin escribir, menos cosas que contar que de costumbre, el suelo lleno de bolas de papel arrugado y un océano de animales abandonados que tiemblan y se miran y a veces hasta quieren tocarse

lunes, 18 de julio de 2011

(duele como si me arrancase algo de dentro, vivo, caliente y amado, como si lo dejase morir en el suelo, como eso duele)

jueves, 14 de julio de 2011

(pizzas encima de la mesa, el sol cada vez menos, las latas de cerveza y las conversaciones, catalán, inglés y castellano mezclados hasta no entender nada, sonreír y asentir, babear mientras los dos besos de rigor, irene preñada hasta el vómito, ben howe fumando una marihuana que apesta a albahaca, marina comiendo helados, jorge en un extremo de la mesa, daniel y juank analizando las pestilencias del negocio musical, más tabaco, más regalos, las once de la noche en una terraza de la calle guifré, badalona, ciudad de dios)

(ayer tocamos en manresa, cien minutos de electricidad, el sexo de los ángeles y el asco de ver crecer algo dentro de nosotros: vicente y núria serán padres en febrero, brindamos con cualquier cosa que se pueda beber, imaginar las escenas previas me provoca vómito, sonrío, cuánto amor en cuánta piel)

(viajo en metro, un trayecto desconocido entre fabra i puig y sagrera, entre sagrera y gorgs, entre gorgs y pep ventura, mi reflejo en el cristal y en la oscuridad, una parada más, un ascensor, unas escaleras mecánicas, un café con hielo en el bar de la esquina, un parque con canastas de redes rotas, las líneas blancas en el cemento caliente, un euro y treinta céntimos y el teléfono que suena, empezar a traducirlo todo a un lenguaje que pueda entender sin esfuerzo)

miércoles, 13 de julio de 2011

(sueño que estoy en can tunis, en un sitio que no conozco, la casa de los comunistas. voy hasta allí con alguien a quien conozco de vista pero en el sueño es diferente, tiene dos cuerpos, el que conozco no habla, sólo camina y asiente con un gesto, el otro es más gordo, calvo, con una frente ancha y roja, huesuda, animal, él lleva la voz cantante, caminan muy juntos, parecen siameses, pienso, no sé qué estoy haciendo allí, ese tío es periodista)

(la casa es sucia por dentro, llena de pancartas amontonadas en el suelo, manchas de pintura, botes vacíos. en una habitación juegan unos niños con batas blancas, pijamas de hospital, una niña se me acerca y me toma de la mano, es para ti, dice el periodista que habla, el otro asiente, no entiendo, respondo, te la puedes quedar, la niña me abraza y me besa en las mejillas, tiene los ojos grandes y oscuros, tiene los ojos de lourdes)

(la niña y yo jugamos, siento que soy feliz hasta que empieza a llorar, le estoy haciendo daño, no quería, sí, pero lo hiciste, recrimina el periodista, la niña me señala su espalda, abro un poco la bata y allí, a la altura de las caderas la piel es muy fina, es una gran cicatriz de color rosa brillante, se rompe sólo pasando el dedo por encima, huesos blancos, vértebras, le cuelgan las caderas y las piernas, sangra, no se mueve, sólo llora y se ahoga, grito por un médico mientras los periodistas se ríen y suena el despertador)

martes, 12 de julio de 2011

(ejercicios de griego, ése era el título del cuaderno en el que el joven bertrand russell empieza a escribir un diario personal, una transliteración —en este caso, inglés escrito en caracteres griegos— con la que mantenerse a salvo de las curiosidades vigilantes de su abuela, lady john)

(ejercicios de griego, peceras y pulmones)
(una burbuja de agua, dos peces dorados, una jaula de cristal que insiste en no romperse contra el suelo, una y otra vez)

(sueño con una casa grande y acogedora, una casa de madera con varios niveles en su interior, un gran ventanal a una selva que es el jardín del vecino, llllaura está conmigo a pesar de que no es la carita de llllaura y sí su cuerpo, ella tiene la cara de francisco josé arriaza moreno, mi compañero de egb, la nariz torcida, los dientes montados, la voz nasal, raspa le llamábamos, de tan delgado que era)

(llllaura me acaricia, hablamos de un libro de grabados de miquel desclot, es mi gran tesoro, un libro del que sólo existe un ejemplar y es mío, es nuestro, es con ella que lo comparto, se desnuda, me gusta su cuerpo fibrado, sus pechos asimétricos, quieres follar conmigo, me pregunta, sí, está contenta, busca una cama, se desnuda, sonríe, sonrío, hay una niña que nos mira y siento vergüenza de mi polla tiesa)

(despierto con un sueño atroz. los movimientos se suceden con mecánica exacta, todo en mi vida es una coreografía precisa en su forma pero fallida en su fondo, desayuna, mea, dúchate, compórtate, despídete. a veces encuentro momentos de una belleza extraña y fantasmal y no sé cómo definirlos, una suerte de epifanías grises sobre mi crematorio personal)

(hoy, por una serie de motivos laborales que no vienen al caso —resumiendo, el montaje de una exposición—, he tocado la mano de mi jefa, una mano pequeña, blanca y caliente, levemente sudorosa, una mano gordezuela y de uñas devoradas a ratos, con anillos de plata y de movimientos rápidos, nerviosos. he sentido asco y vergüenza, algo parecido a una náusea interior que me aleja un poco más del centro, del nido que intento reconstruir últimamente. he sentido que no quería tocar a nadie nunca más si la piel era eso)

(repetir: una burbuja dorada, dos peces de cristal, una jaula de agua que insiste en no romperse contra el suelo, una y otra vez, el orden de los factores no altera el producto, de la misma manera que los ejercicios de griego para bertrand russell)

domingo, 10 de julio de 2011

la tarde en suspenso, el domingo en suspenso, los días aplastándose en suspenso. contesto a todas las preguntas que puedo, un hilo de voz que se teje en un lenguaje incomprensible, un lenguaje en el que no existe la salvación, sin más figuras inteligentes alrededor de tanta palabra y tanta perífrasis vacía. se suceden los descubrimientos, mi reflejo aturdido en la pantalla y el esfuerzo por retener en el puño todas las cosas importantes. abrir la mano y ver cómo estalla el mundo contra el suelo

estallan las personas y los afectos, estallan todos o casi todos los vínculos, desaparecen los hogares y sólo quedan los nidos y las madrigueras, todas las personas acaban siendo animales más o menos afortunados y dormidos, animales a los que uno se enfrenta diez días por semana, cien horas al día, dieciséis lugares a la vez, cuánta ceniza

alguien se empeña en arrastrar un mueble por el piso de arriba y son pocas las cosas que suceden antes y después de eso. un niño escribe su nombre en un papel con letra temblorosa, nu nu aprueba las oposiciones, elegimos regalos de cumpleaños, mi madre fríe pimientos, compro queso fresco en bismillah, el paquistaní del puente, sólo soy feliz si bebo alcohol, si como aceitunas. pienso que todavía no me tiemblan las manos y el día menos pensado volveré a vender dibujos. me repito a mí mismo ante el espejo que estoy casi en el mejor momento de mi vida, tantísimo amor apretando las costillas

semen blanco y espeso y fantasías que difieren poco de las basuras de siempre. me gustaría hablar con un poco más de claridad pero siento que todavía no estoy preparado. el aire se vuelve irrespirable a cada día que pasa, no importa, sólo es rock'n'roll, valentía adolescente con la que intento convencerme de mi infinita sabiduría en la fabricación de bombas

viernes, 8 de julio de 2011

sueño que acompaño a mi madre por una zona de polígonos industriales, una avenida que llega hasta un río, vende algo que no acabo de identificar, papeles de colores, algo así, hay gente que se ríe de ella y soy incapaz de defenderla, siento vergüenza, hombres vestidos de azul y grasa, bocas sucias, despierto angustiado, está durmiendo, escucho su respiración si abro la puerta del cuarto, son casi las tres y tengo frío, hace frío en esta puta casa, sábanas sucias y doloridas, sábanas llenas de fantasmas y mis manchas

miércoles, 6 de julio de 2011

desayunar la muerte de cy twombly. más allá, una mañana de conversaciones absurdas

domingo, 3 de julio de 2011

el chico de la camiseta del rosario central besa a la chica de las uñas pintadas de rosa, él lleva escrito en la camiseta que yo he tocado fondo o he empezado a caminar en círculos como un animal sin cabeza o un juguete estropeado, es sábado, es el último tren, es una cadena de pensamientos recurrentes acerca de un tumor cerebral

me duele la cabeza, pienso mientras la chica del vestido negro diminuto, los taconazos dorados y la purpurina en las mejillas abraza a su chico, un latino serio de ojos cerrados y cara de cartón. me gustaría poder decirle que me queda una semana de vida y que es por eso que vuelvo a casa en ese tren, porque me acabo de regalar una sudorosa tarde en barcelona, perdiéndome por calles en las que sólo hay vacío y el fantasma de nu nu acechándome detrás de todas y cada una de las mujeres con las que me he cruzado, ella no preguntaría quién es nu nu y se limitaría a abrazarme fuerte, dejar que el paleto de su novio se cayera al suelo y se rompiera la puta crisma y decirme cualquier cosa bonita acerca del amor, de la esperanza

pero son millones de cosas que no sucederán jamás, claro. ceno ensaladilla rusa, la como despacio, bebo café, hace un calor asfixiante en la calle, he salido un rato con araceli porque era su cumpleaños y me ha invitado y hemos hablado y casi he sentido que podía ser una persona normal. no estás cómodo aquí, ha dicho ella, detrás de su camisa de gasa y sus gafas persol, no estás cómodo, he repetido mentalmente, después nos hemos acompañado al tren y al metro mientras odiábamos barcelona en voz alta con un sinfín de tópicos: los poetas, el calor, los turistas, convergència, gràcia y un etcétera sin más interés

porque es más fácil odiar a un turista que se pavonea hinchado de sangría guarra que confesar que vivo aterrorizado por la perspectiva de seguir vivo. un nudo en la garganta y un chico con la camiseta del rosario central, él no lo sabe pero su camiseta dice que he tocado fondo, todos sus tatuajes dicen que he tocado fondo, la suela gastada de sus vans dice que he tocado fondo, después he apagado el teléfono con mil doscientas llamadas perdidas y cuatrocientos mensajes y me he concentrado en imaginar un crecimiento anormal de células en mi cerebro, algo que, con el tiempo, producirá mareos, cambios en la percepción de los olores, en los estados de ánimo y vómitos abundantes, cosas así, puto trayecto en tren, no termina nunca

tiempo suficiente para imaginar el desierto como un gran donut en el que cualquier huida está condenada al fracaso, para pensar en la madre de begoña con la quimio y la radio, para intentar tragar saliva, quitarme las gafas y cerrar los ojos, trasiego de cuerpos que suben y flotan, la noche en vela

(ya cerca de casa, en la esquina de las calles padró y balmes, una chica ha bajado la ventanilla de su coche, uno pequeño y blanco y sucio, y me ha preguntado cómo llegar a barberà, izquierda hasta la gasolinera, derecha cruzando el puente, derecha otra vez y todo recto, no es difícil, suerte y fiesta mayor)

jueves, 30 de junio de 2011

(tengo veinte años y estudio filosofía, una noche bebí demasiado cointreau y me lié con josep, es algo que me gustaría cambiar o borrar pero el pasado no se pueden cambiar o borrar, es física elemental. el caso es que hay mañanas en las que me salto todas las clases y no sé ni para qué me levanto, podría seguir durmiendo sin despertar jamás pero no lo hago, el despertador suena a las seis y media y a las siete y cuarto el mundo ya está en funcionamiento, pesadamente, con frío, las clases empiezan a las ocho y el autobús a esas horas es un estercolero)

(así que es por eso por lo que cruzo el infinito pasillo que atraviesa toda la facultad de letras de la autónoma, un desierto de color azul turquesa y gris cemento, ir, llegar y volver, creo que es de los pocos recuerdos que tengo de esos días, cinco o seis de marzo de mil novecientos noventa)
sueño que hay ratas en la cocina, entran por el patio, ratas grises y grandes, grasientas, una lleva un cordón umbilical colgando, un tubo amarillento y brillante que arrastra por el suelo, todo está sucio, grito, despierto, las ratas me acompañan desde hace tiempo, las imagino debajo de los coches, saliendo de las alcantarillas, cruzando las calles a saltitos, ayer se colaron en el sueño pero siempre están, son un pensamiento recurrente, algo que se esponja en la cabeza hasta pudrirla, el miedo a la vida real

martes, 28 de junio de 2011

sueño que trabajo en el estudio de pati núñez, llego antes de que haya nadie, la puerta está abierta, hay unas escaleras que bajan y un sótano y david cavando un agujero enorme, es una fosa común, digo, será una piscina, responde, esta noche celebramos el cumpleaños de enric —su hijo de seis o siete años, ocho, no recuerdo—, vendrá mucha gente, tú también tendrías que venir, te ayudo con la pala

cavamos y cavamos y va llegando gente, padres, madres, sus amigos, los míos, también yonquis desnudos con la cara pintada de rojo con arcilla, yonquis que tiemblan al lado de una máquina tragaperras, yonquis vestidos con tutú y con los brazos deformados en un callo, yonquis que conozco desde siempre: allí están javi y la gentuza del bar de emilio, el sevillano, josé ginés y el caratrueno, no todos los nombres pero sí todas las caras, javi tiembla porque tiene frío, en cuclillas, abrazándose

despierto un millón de veces durante la noche, tengo fiebre, me duele el cuerpo, estoy quejica, me escondo, necesito una manta, es martes, mear, etcétera

lunes, 27 de junio de 2011

(aprender a pelear, cuerpos blandos que depositan sus esperanzas en otros cuerpos blandos, fuego mientras uno fantasea con largarse, con un bisturí que abra con precisión la caja negra, capas y más capas de miseria acumulada durante cuarenta y un años en las tripas de un yonqui, no tengo ni puta idea de lo que es amar)

(aprender a volver a casa, cuerpo blando que mira allí, en el asfalto de la calle padró con sant joan y un montón de plumas marrones y grises que recuerdan el vuelo vago de un gorrión bajo las ruedas de un coche, ayer no estaba, domingo, espejos, muerte)
(me puedo quedar quieto durante horas y es desesperante para la gente que está a mi lado porque es casi como estar con una mesita de noche o un chiffonier lleno de papeles que nunca podría quemar)

(hay paredes sin nada escrito, silencios que pueden durar años y vidas a la deriva. me despido de mi madre ofreciéndole la mejilla, ella me besa, nos veremos por la tarde y después caeré muerto)

(todos estos días son bastante mierda a pesar de los esfuerzos de algunas personas por ponerme de nuevo en órbita, pero es colgar el teléfono o apagar el ordenador o apurar el vaso de cerveza y cruzar la alambrada otra vez. es verano, sí, pero aquí sólo hay nieve pisoteada y un amasijo de cuerpos que abrazar)

domingo, 26 de junio de 2011

(beber bitter kas, fumar ducados, escuchar las conversaciones que flotan en las otras mesas, la pérdida del sentido evolutivo en las especies)

(un vaso lleno de un líquido rojizo y fresco, hielo, un cigarrillo tras otro, la voz que todos escuchan es la de un chico con gafas de sol graduadas y piernas blancas, cachorros humanos que nacen demasiado débiles para vivir por si mismos)

(un vaso vacío, una botella vacía, un cenicero, un paquete de tabaco, un servilletero, el chico ha cambiado las wayfarer por unas gafas graduadas de lo más anodino, rectangulares, marrones, sencillas, las madres amarán a esos cachorros enfermos, las enfermeras y los médicos, todo el sistema de salud hará lo posible por mandar al viejo darwin por el desagüe)

(una foto en el correo electrónico, oriol pérez durmiendo en la hierba de una rotonda, aspersores funcionando, manresa, paisaje después de todas las batallas)

viernes, 24 de junio de 2011

(hablamos, bebemos, cenamos, fumamos, seguimos bebiendo, nos convertimos en fantasmas envueltos en distancia, noche de verbena y precipicio, repetimos los verbos cambiando el orden, perros y collares, la rabia y el perro)

(eduard sonríe antes de subir a berga, patum, pollas y farlopa. nosotros nos quedaremos en el vermell hasta que sea la hora del concierto en la stroika y seguiremos bebiendo hasta eso de las tres de la mañana, manta y carretera, noche de grandes éxitos y animales en extinción)

(oriol pérez estará realmente borracho a esa hora, de su cabeza rizada y canosa se habrán caído andreas faber-kaiser y josé tomás y enrique morente y todas las personas comunes, también se habrán caído las rosas que acaba de comprar a tres chicas que no volverá a ver en su puta vida)

jueves, 23 de junio de 2011

uno fantasea con empezar de cero. begoña me escribe porque su madre tiene cáncer y no sabe con quién hablar, sólo yo sigo estando allí. mi madre duerme en el sofá mientras chiquillos explotan bombas de verdad, ajenos al verdadero significado de la lucha armada. cada vez que pienso en follar me muero de asco pero es un secreto que sólo saben quienes leen esta mierda. otra vez empezar de cero, dar un paso y dar otro, corregir, aguantar la respiración y el agua congelada que me llena las venas, el calor del mediodía mientras me acaricio el pecho, otro mensaje de begoña, niñas maoríes que se pintan las uñas en un documental, la ropa sucia en el suelo de la habitación, sobre la alfombra de colores, el eterno ladrido de un perro y de los colchones nuevos

miércoles, 22 de junio de 2011

(una puerta detrás de una puerta detrás de una puerta detrás de y así hasta el infinito y manchas blancas en las uñas mal cortadas y frío con el ventilador y asfixia sin él y imaginar hasta dónde puedo querer y seguir bajando escaleras después de que te hayas ido de mi vida para siempre o para nunca)

martes, 21 de junio de 2011

(a propósito de los retiros voluntarios, de las piezas que se caen del puzzle y de las puertas cerradas a patadas, a propósito de lo que los animales somos capaces de intuir y de los días sin noticias)

domingo, 19 de junio de 2011

manifestaciones y trincheras. sigo a un padre con una niña en brazos, una niña redonda y pequeña, padre con pantalón corto de color naranja y chancletas, padre con camiseta de tirantes, padre que le explica a la chiquilla cuentos incomprensibles. camino detrás de él todo el tiempo, casi me escondo detrás de él mientras la imagino creciendo, colegio un poco de pago, horas extras en un trabajo de mierda para pagar un futuro mejor, los domingos de comida familiar y una vejez triste lejos de casa, ecuador o perú como un cáncer de colon o una ausencia

después pasó que abandoné ese muro protector y caminé hasta el tren por todo colom y pujades y picasso y lluís companys y me encontré con vicente y núria y iván y hablamos un poco de la vida en la cárcel, domingo y el juego de las virtudes imposibles
(sueño con una vieja que acaricia un perrito contra su pecho, el cachorro tiene ojos de persona, ella me lo ofrece, lo rechazo, dentro de un rato derrumbarán su casa, una fachada modernista, obreros con arneses y martillos)

(sueño que míriam se abre de piernas, fóllame, dice, puedo ver su sexo y es bonito pero a mí me da miedo y me aparto, ella se ríe, no entiendes nada, sólo son erizos, estoy desnudo en su cama y tengo las manos sucias)

sábado, 18 de junio de 2011

viernes, 17 de junio de 2011

el bar en penumbra, el sabor de la cerveza más oscura, salir a fumar, hablar con tino, con óscar, con miki, con les, atrápalo, es jueves caminando por el barro, el bar se llena de gente, la cabeza me da vueltas, no sé qué decir, ha sido peor el remedio que la puta enfermedad

jueves, 16 de junio de 2011

martes, 14 de junio de 2011

palabras como puños en la boca a las dos de la mañana, miscelánea, no vamos a quedar ni como amigos, me arrancaré los brazos para no abrazarte nunca, un último esfuerzo que no servirá para nada

lunes, 13 de junio de 2011

(qué has hecho durante todo este tiempo, la carita de diana refleja verdadero interés, tan embarazada como está debería preocuparse por otras cosas, sobrevivir, respondo, ya sabes, resumo, qué tal albert, pregunto, quisiera morirme antes de saber cómo está albert porque no me interesa en absoluto y me estoy deshaciendo en algo que te manchará la vida entera pero todavía eres demasiado joven para saberlo)

(diana sonríe y juraría que está hasta feliz de haberse encontrado conmigo, ojalá pudiera verme las heridas en los pies, putas sandalias ergonómicas)
durante estos días es como si hubiera perdido todas las maneras de volver, como si hubiera olvidado los sitios y las personas en las que he sido feliz y sólo hubiera interferencias, pantallas grises, ruido rosa, imágenes que se solapan y distorsionan en las que creo escuchar la voz de dios

es imposible regresar a la casa de la isla, las sábanas blancas se ensuciarán sin mí y la hierba crecerá tan alta que acabará engullendo el cielo y las mañanas, los caminos que bajaban a la playa

es imposible volver al pequeño apartamento junto al puerto de hamburgo, las naranjas se ablandarán y el moho aparecerá con los días, las ventanas abiertas y la lluvia empapando el suelo de madera, toda la ropa encima de la cama

todas las calles que conozco se han convertido en un laberinto, floridablanca morirá en reyes católicos como fabié se ahogará en la playa del somorrostro, anníbal, sant ramon y sant joan serán tres cuestas imposibles de subir

y los fantasmas, buscarlos a todos, amasarlos, sentir que puedo derramarme dentro de ellos sin saber que soy la peor persona del mundo, apretando fuerte los dientes porque ya no soy yo, seré ellos

jueves, 9 de junio de 2011

apretar el gatillo. aliento sobre el cristal de la ventana, una nube de color blanco que se desvanece sin un nombre escrito, una pelota de plástico con estrellas dibujadas, doscientos tres milímetros de diámetro en un trozo de pvc, multitud de colores, una bicicleta nueva en un catálogo de supermercado, el cuadro es de acero, fotografías que pasan de mano en mano, salgo en algunas, alguien las escaneará y volverán a llegar, esta vez por correo electrónico, aburrimiento, todo mezclado

en un engrudo de fotografías movidas, conciertos, casas ocupadas, cuerpos y luz oscura, nubes de alegría cazadas al vuelo, tragar saliva, bucear en un fantasma, soñar despierto, decía

decía que soñar despierto era vivir en una isla y tener sábanas blancas y ásperas y esperar que sucediera algo; que era comer naranjas en una habitación con vistas al puerto de hamburgo, todo barcos y grúas, un armario con una vida colgando de una percha

insistía en que era caminar a medianoche, salir de casa en máximo silencio, de puntillas, pensar que puedo llegar a donde quiera y que nada malo va a pasar y que nadie me va a echar de menos, qué tramposo

volvía sobre mis pasos, atrapándome en un fantasma que pesa como el plomo, un fantasma que camina por el fondo del mar con los ojos bien abiertos y a veces viene y me muerde el corazón, como ahora, que me arrugo y me siento ridículo, su puta madre
(sueño que viajamos a estados unidos, vacaciones en boston, el avión es una caja de metal que vuela muy rápido, estaremos en un castillo frente a un parque, llevo mi ropa en una bolsa pequeña, con pocas cosas tengo suficiente, por la noche iremos al cine, lo pasaremos bien, irene está tan embarazada que siento asco con sólo mirarla)

(el cine tiene unos ventanales enormes que dan al exterior, cortinas rojas y pesadas que corro para hacer oscuridad, una explosión en la distancia, un hongo nuclear que crece lentamente, dentro de un instante se acabará todo, soy el único que lo ha visto y miro a mis amigos, ríen y conversan, se tocan, ajenos a una muerte inexorable, los cristales estallan en el momento en el que el despertador)
(a veces quedo con manolín, bueno, él está en su mundo, tiene muy buen corazón pero no aguanto tanta banalidad en sus conversaciones, con veinte minutos de un café tengo más que suficiente, al principio le parecía raro pero ahora ya está acostumbrado, las palabras de juan, juan fernández, juan el lobo, como siempre le hemos llamado)

(manolín me cuenta que ramón ha tenido un hijo, cuál es la noticia, un niño es lo más normal para alguien que siempre había pensado que casarse y tener un trabajo en la administración pública era un buen futuro, un niño, lo extraño sería que hubiera tenido una puta iguana, con veinte minutos de gilipolleces tengo más que suficiente, bueno, manolín, ya nos veremos, juan fernández se ríe, la boca llena de dientes grises y torcidos, los ojos pequeños, tiene ganas de sacar el tema de su vasectomía, no tener hijos se convirtió en su máxima obsesión hace unos años, cuando coincidíamos más, cortar el cablecito y hartarse de follar, palabras de juan fernández, juan el lobo)

miércoles, 8 de junio de 2011

(me encuentro con juan fernández, tiene la piel llena de granos, la cabeza llena de canas, ha estado un año trabajando en madrid, profesor en una escuela laica concertada, sería por eso que no nos cruzábamos y no me hinchaba la cabeza con su pasión por las mujeres negras, otro año viviendo del paro y ahora vuelta a madrid, otro colegio, otros adolescentes, otra rutina, más de lo mismo, hago intentos por largarme pero está blindado a las despedidas, hasta cinco apretones de manos y un hipócrita interés por su existencia que sólo alimenta su discurso monocorde, la cuerda se tensa, las venas se vacían de vida, los párpados, todo en este hombre me pudre)
otra vez cerezas en el cuenco de la fruta, unas cerezas grandes y rojas, casi negras, me lavo los dientes y escupo diez veces toda esa mierda mentolada que se me junta en la boca y no sé cuándo parar y tampoco sé cuándo afeitarme y pienso en la última vez que toqué la guitarra en público y toda esa tensión cargándome la espalda y los pies torcidos y las ganas de estar solo en el centro de un desierto

volver a casa lanzando las llaves en un péndulo que no quiere caerse nunca al suelo, el chasquido de las llaves en la palma de la mano, perfectos chasquidos silenciosos, tarados chasquidos que cuelgan o se desordenan, que vibran más de la cuenta, hacerlo cien veces al día, el llavero gris que me regaló raquel antes de desaparecer

martes, 7 de junio de 2011

solid space, hoy soy un tío moderno que escucha basuras de hace treinta años y lee poemas de mariano blatt mientras piensa en lo de la lechuga y las manzanas y en la lluvia que está cayendo fuera y en todo eso que se deriva del miedo a salir de casa, destination moon; también en el correo electrónico de daniel y en el concierto del lunes, volver a coger la guitarra porque es fiesta y el ruido y toda esa gente mirando, qué pocas ganas, debería empezar a medicarme
volver a separar los elementos y retener el pez dorado en el aire durante diez años y tres vidas, temblándole la boca y las branquias y la cola, pasar la mano por encima y por debajo y por los lados, constatar así que no existe truco, ese pececito desafía todas las leyes físicas y quizás sea inmortal

seguir y mirar absorto como una burbuja de agua también flota, esfera casi perfecta de tres litros y algún resto de comida, si me acerco puedo darle un beso y puedo beber de ella un sorbo largo, si no lo hago puede flotar indefinidamente y amenazar diluvio hasta que una cadena de errores la estampe contra el suelo y entonces sí sea difícil volver a empezar

y el cristal, una pecera barata, un palmo de pecera, el precio todavía está en la base, un trocito de papel adhesivo con un código de barras, algo vago de ikea que no estaba pensado para dar cobijo ni a peces ni a personas, tan sólo piedras de colores, cualquier cosa de adorno, cualquier gran ceremonia ociosa
color amarillo oscuro, un perro que mea en un árbol, perro vulnerable a tres patas, perro equilibrista, un millón de hormigas muertas y enroscadas junto a una cañería, una ventana abierta y, detrás, la lluvia, los rayos que se alejan, mis mejores momentos como diseñador gráfico en un estudio en el que tengo los días contados

un bol blanco con una cenefa azul. a las seis de la mañana las cerezas tienen un pequeño algodón de moho encima, lo retiro con un cuchillo, mezclo la fruta con yogurt natural, con plátano, con frutos secos, como la pasta en silencio delante de la pantalla del ordenador, grandes ofertas en privalia y ofertix y en la tienda online de etnies, la bolsa en lima se desploma, una entrevista a kenneth frampton, todo así

el sonido de un avión detrás de las nubes de tiza, golpes de aviso en una persiana, comprar lechuga, comprar manzanas, comprar unos ojos nuevos, menos miopes

lunes, 6 de junio de 2011

sleeping peonies y mover la cabeza con los ojos cerrados, abrir la boca, el corazón entre los dientes, conjunción astral. sleeping peonies y un correo electrónico de piedad sin nada que decir, caminar entre pétalos y la comida de mañana a fuego lento, no puede ser verdad, la cuerda floja. sleeping peonies y un montón de líneas rectas definiendo el espacio como un mapa para los buenos chicos. sleeping peonies y no fumar en toda la tarde, las sábanas grises y gotitas de sol jugando entre mis dedos. sleeping peonies y frenar en seco, una paja como un arañazo y el ordenador apagándose durante dos minutos eternos

domingo, 5 de junio de 2011

(en otra parte del sueño llego a casa y mi madre me dice que no haga ruido y me señala la cocina, betty está ahí, bebiendo agua en su tazón rojo, en el rincón de siempre. mientras me acerco para secarle el morrito con mi camiseta, me doy cuenta de que eso no puede estar sucediendo porque lleva muerta casi dos años y eso me entristece)
(míriam tiene que hacerse una mamografía y la acompaño, es un edificio blanco, sin ventanas, una puerta que conduce a un pasillo largo con escaleras de subida y bajada y que va estrechándose a medida que uno avanza, hasta llegar a una parte por la que apenas si se cabe de perfil. al final de ese pasillo hay unos escalones que descienden y una puerta entreabierta con luz amarilla en el interior y una mujer desnuda frente a una máquina, es aquí, le digo, te espero fuera)

(en el exterior coincido con esa mujer, ahora está vestida y se dirige a una zapatería que anuncia restos de serie a treinta y nueve euros, noventa céntimos, la sigo, está justo enfrente del edificio blanco, curioseo, hay unos zapatos azules que me hacen gracia, pienso en regalárselos a míriam pero no llevo dinero suficiente)

(salgo y cruzo la calle pero todo ha cambiado de sitio, doy la vuelta a la manzana y no reconozco nada, no hay gente, empiezo a sentir miedo al ver que estoy perdido y despierto, son las ocho y no sé qué más)

viernes, 3 de junio de 2011

quédate dentro, quédate quieto, susurro de sombra sobre perro, sombra sobre sombra que espera y se deja tocar. viernes y el mecanismo defectuoso, lleno de luz, del mundo real