domingo, 10 de julio de 2011

la tarde en suspenso, el domingo en suspenso, los días aplastándose en suspenso. contesto a todas las preguntas que puedo, un hilo de voz que se teje en un lenguaje incomprensible, un lenguaje en el que no existe la salvación, sin más figuras inteligentes alrededor de tanta palabra y tanta perífrasis vacía. se suceden los descubrimientos, mi reflejo aturdido en la pantalla y el esfuerzo por retener en el puño todas las cosas importantes. abrir la mano y ver cómo estalla el mundo contra el suelo

estallan las personas y los afectos, estallan todos o casi todos los vínculos, desaparecen los hogares y sólo quedan los nidos y las madrigueras, todas las personas acaban siendo animales más o menos afortunados y dormidos, animales a los que uno se enfrenta diez días por semana, cien horas al día, dieciséis lugares a la vez, cuánta ceniza

alguien se empeña en arrastrar un mueble por el piso de arriba y son pocas las cosas que suceden antes y después de eso. un niño escribe su nombre en un papel con letra temblorosa, nu nu aprueba las oposiciones, elegimos regalos de cumpleaños, mi madre fríe pimientos, compro queso fresco en bismillah, el paquistaní del puente, sólo soy feliz si bebo alcohol, si como aceitunas. pienso que todavía no me tiemblan las manos y el día menos pensado volveré a vender dibujos. me repito a mí mismo ante el espejo que estoy casi en el mejor momento de mi vida, tantísimo amor apretando las costillas

semen blanco y espeso y fantasías que difieren poco de las basuras de siempre. me gustaría hablar con un poco más de claridad pero siento que todavía no estoy preparado. el aire se vuelve irrespirable a cada día que pasa, no importa, sólo es rock'n'roll, valentía adolescente con la que intento convencerme de mi infinita sabiduría en la fabricación de bombas

viernes, 8 de julio de 2011

sueño que acompaño a mi madre por una zona de polígonos industriales, una avenida que llega hasta un río, vende algo que no acabo de identificar, papeles de colores, algo así, hay gente que se ríe de ella y soy incapaz de defenderla, siento vergüenza, hombres vestidos de azul y grasa, bocas sucias, despierto angustiado, está durmiendo, escucho su respiración si abro la puerta del cuarto, son casi las tres y tengo frío, hace frío en esta puta casa, sábanas sucias y doloridas, sábanas llenas de fantasmas y mis manchas

miércoles, 6 de julio de 2011

desayunar la muerte de cy twombly. más allá, una mañana de conversaciones absurdas

domingo, 3 de julio de 2011

el chico de la camiseta del rosario central besa a la chica de las uñas pintadas de rosa, él lleva escrito en la camiseta que yo he tocado fondo o he empezado a caminar en círculos como un animal sin cabeza o un juguete estropeado, es sábado, es el último tren, es una cadena de pensamientos recurrentes acerca de un tumor cerebral

me duele la cabeza, pienso mientras la chica del vestido negro diminuto, los taconazos dorados y la purpurina en las mejillas abraza a su chico, un latino serio de ojos cerrados y cara de cartón. me gustaría poder decirle que me queda una semana de vida y que es por eso que vuelvo a casa en ese tren, porque me acabo de regalar una sudorosa tarde en barcelona, perdiéndome por calles en las que sólo hay vacío y el fantasma de nu nu acechándome detrás de todas y cada una de las mujeres con las que me he cruzado, ella no preguntaría quién es nu nu y se limitaría a abrazarme fuerte, dejar que el paleto de su novio se cayera al suelo y se rompiera la puta crisma y decirme cualquier cosa bonita acerca del amor, de la esperanza

pero son millones de cosas que no sucederán jamás, claro. ceno ensaladilla rusa, la como despacio, bebo café, hace un calor asfixiante en la calle, he salido un rato con araceli porque era su cumpleaños y me ha invitado y hemos hablado y casi he sentido que podía ser una persona normal. no estás cómodo aquí, ha dicho ella, detrás de su camisa de gasa y sus gafas persol, no estás cómodo, he repetido mentalmente, después nos hemos acompañado al tren y al metro mientras odiábamos barcelona en voz alta con un sinfín de tópicos: los poetas, el calor, los turistas, convergència, gràcia y un etcétera sin más interés

porque es más fácil odiar a un turista que se pavonea hinchado de sangría guarra que confesar que vivo aterrorizado por la perspectiva de seguir vivo. un nudo en la garganta y un chico con la camiseta del rosario central, él no lo sabe pero su camiseta dice que he tocado fondo, todos sus tatuajes dicen que he tocado fondo, la suela gastada de sus vans dice que he tocado fondo, después he apagado el teléfono con mil doscientas llamadas perdidas y cuatrocientos mensajes y me he concentrado en imaginar un crecimiento anormal de células en mi cerebro, algo que, con el tiempo, producirá mareos, cambios en la percepción de los olores, en los estados de ánimo y vómitos abundantes, cosas así, puto trayecto en tren, no termina nunca

tiempo suficiente para imaginar el desierto como un gran donut en el que cualquier huida está condenada al fracaso, para pensar en la madre de begoña con la quimio y la radio, para intentar tragar saliva, quitarme las gafas y cerrar los ojos, trasiego de cuerpos que suben y flotan, la noche en vela

(ya cerca de casa, en la esquina de las calles padró y balmes, una chica ha bajado la ventanilla de su coche, uno pequeño y blanco y sucio, y me ha preguntado cómo llegar a barberà, izquierda hasta la gasolinera, derecha cruzando el puente, derecha otra vez y todo recto, no es difícil, suerte y fiesta mayor)

jueves, 30 de junio de 2011

(tengo veinte años y estudio filosofía, una noche bebí demasiado cointreau y me lié con josep, es algo que me gustaría cambiar o borrar pero el pasado no se pueden cambiar o borrar, es física elemental. el caso es que hay mañanas en las que me salto todas las clases y no sé ni para qué me levanto, podría seguir durmiendo sin despertar jamás pero no lo hago, el despertador suena a las seis y media y a las siete y cuarto el mundo ya está en funcionamiento, pesadamente, con frío, las clases empiezan a las ocho y el autobús a esas horas es un estercolero)

(así que es por eso por lo que cruzo el infinito pasillo que atraviesa toda la facultad de letras de la autónoma, un desierto de color azul turquesa y gris cemento, ir, llegar y volver, creo que es de los pocos recuerdos que tengo de esos días, cinco o seis de marzo de mil novecientos noventa)
sueño que hay ratas en la cocina, entran por el patio, ratas grises y grandes, grasientas, una lleva un cordón umbilical colgando, un tubo amarillento y brillante que arrastra por el suelo, todo está sucio, grito, despierto, las ratas me acompañan desde hace tiempo, las imagino debajo de los coches, saliendo de las alcantarillas, cruzando las calles a saltitos, ayer se colaron en el sueño pero siempre están, son un pensamiento recurrente, algo que se esponja en la cabeza hasta pudrirla, el miedo a la vida real

martes, 28 de junio de 2011

sueño que trabajo en el estudio de pati núñez, llego antes de que haya nadie, la puerta está abierta, hay unas escaleras que bajan y un sótano y david cavando un agujero enorme, es una fosa común, digo, será una piscina, responde, esta noche celebramos el cumpleaños de enric —su hijo de seis o siete años, ocho, no recuerdo—, vendrá mucha gente, tú también tendrías que venir, te ayudo con la pala

cavamos y cavamos y va llegando gente, padres, madres, sus amigos, los míos, también yonquis desnudos con la cara pintada de rojo con arcilla, yonquis que tiemblan al lado de una máquina tragaperras, yonquis vestidos con tutú y con los brazos deformados en un callo, yonquis que conozco desde siempre: allí están javi y la gentuza del bar de emilio, el sevillano, josé ginés y el caratrueno, no todos los nombres pero sí todas las caras, javi tiembla porque tiene frío, en cuclillas, abrazándose

despierto un millón de veces durante la noche, tengo fiebre, me duele el cuerpo, estoy quejica, me escondo, necesito una manta, es martes, mear, etcétera

lunes, 27 de junio de 2011

(aprender a pelear, cuerpos blandos que depositan sus esperanzas en otros cuerpos blandos, fuego mientras uno fantasea con largarse, con un bisturí que abra con precisión la caja negra, capas y más capas de miseria acumulada durante cuarenta y un años en las tripas de un yonqui, no tengo ni puta idea de lo que es amar)

(aprender a volver a casa, cuerpo blando que mira allí, en el asfalto de la calle padró con sant joan y un montón de plumas marrones y grises que recuerdan el vuelo vago de un gorrión bajo las ruedas de un coche, ayer no estaba, domingo, espejos, muerte)
(me puedo quedar quieto durante horas y es desesperante para la gente que está a mi lado porque es casi como estar con una mesita de noche o un chiffonier lleno de papeles que nunca podría quemar)

(hay paredes sin nada escrito, silencios que pueden durar años y vidas a la deriva. me despido de mi madre ofreciéndole la mejilla, ella me besa, nos veremos por la tarde y después caeré muerto)

(todos estos días son bastante mierda a pesar de los esfuerzos de algunas personas por ponerme de nuevo en órbita, pero es colgar el teléfono o apagar el ordenador o apurar el vaso de cerveza y cruzar la alambrada otra vez. es verano, sí, pero aquí sólo hay nieve pisoteada y un amasijo de cuerpos que abrazar)

domingo, 26 de junio de 2011

(beber bitter kas, fumar ducados, escuchar las conversaciones que flotan en las otras mesas, la pérdida del sentido evolutivo en las especies)

(un vaso lleno de un líquido rojizo y fresco, hielo, un cigarrillo tras otro, la voz que todos escuchan es la de un chico con gafas de sol graduadas y piernas blancas, cachorros humanos que nacen demasiado débiles para vivir por si mismos)

(un vaso vacío, una botella vacía, un cenicero, un paquete de tabaco, un servilletero, el chico ha cambiado las wayfarer por unas gafas graduadas de lo más anodino, rectangulares, marrones, sencillas, las madres amarán a esos cachorros enfermos, las enfermeras y los médicos, todo el sistema de salud hará lo posible por mandar al viejo darwin por el desagüe)

(una foto en el correo electrónico, oriol pérez durmiendo en la hierba de una rotonda, aspersores funcionando, manresa, paisaje después de todas las batallas)

viernes, 24 de junio de 2011

(hablamos, bebemos, cenamos, fumamos, seguimos bebiendo, nos convertimos en fantasmas envueltos en distancia, noche de verbena y precipicio, repetimos los verbos cambiando el orden, perros y collares, la rabia y el perro)

(eduard sonríe antes de subir a berga, patum, pollas y farlopa. nosotros nos quedaremos en el vermell hasta que sea la hora del concierto en la stroika y seguiremos bebiendo hasta eso de las tres de la mañana, manta y carretera, noche de grandes éxitos y animales en extinción)

(oriol pérez estará realmente borracho a esa hora, de su cabeza rizada y canosa se habrán caído andreas faber-kaiser y josé tomás y enrique morente y todas las personas comunes, también se habrán caído las rosas que acaba de comprar a tres chicas que no volverá a ver en su puta vida)

jueves, 23 de junio de 2011

uno fantasea con empezar de cero. begoña me escribe porque su madre tiene cáncer y no sabe con quién hablar, sólo yo sigo estando allí. mi madre duerme en el sofá mientras chiquillos explotan bombas de verdad, ajenos al verdadero significado de la lucha armada. cada vez que pienso en follar me muero de asco pero es un secreto que sólo saben quienes leen esta mierda. otra vez empezar de cero, dar un paso y dar otro, corregir, aguantar la respiración y el agua congelada que me llena las venas, el calor del mediodía mientras me acaricio el pecho, otro mensaje de begoña, niñas maoríes que se pintan las uñas en un documental, la ropa sucia en el suelo de la habitación, sobre la alfombra de colores, el eterno ladrido de un perro y de los colchones nuevos

miércoles, 22 de junio de 2011

(una puerta detrás de una puerta detrás de una puerta detrás de y así hasta el infinito y manchas blancas en las uñas mal cortadas y frío con el ventilador y asfixia sin él y imaginar hasta dónde puedo querer y seguir bajando escaleras después de que te hayas ido de mi vida para siempre o para nunca)

martes, 21 de junio de 2011

(a propósito de los retiros voluntarios, de las piezas que se caen del puzzle y de las puertas cerradas a patadas, a propósito de lo que los animales somos capaces de intuir y de los días sin noticias)

domingo, 19 de junio de 2011

manifestaciones y trincheras. sigo a un padre con una niña en brazos, una niña redonda y pequeña, padre con pantalón corto de color naranja y chancletas, padre con camiseta de tirantes, padre que le explica a la chiquilla cuentos incomprensibles. camino detrás de él todo el tiempo, casi me escondo detrás de él mientras la imagino creciendo, colegio un poco de pago, horas extras en un trabajo de mierda para pagar un futuro mejor, los domingos de comida familiar y una vejez triste lejos de casa, ecuador o perú como un cáncer de colon o una ausencia

después pasó que abandoné ese muro protector y caminé hasta el tren por todo colom y pujades y picasso y lluís companys y me encontré con vicente y núria y iván y hablamos un poco de la vida en la cárcel, domingo y el juego de las virtudes imposibles
(sueño con una vieja que acaricia un perrito contra su pecho, el cachorro tiene ojos de persona, ella me lo ofrece, lo rechazo, dentro de un rato derrumbarán su casa, una fachada modernista, obreros con arneses y martillos)

(sueño que míriam se abre de piernas, fóllame, dice, puedo ver su sexo y es bonito pero a mí me da miedo y me aparto, ella se ríe, no entiendes nada, sólo son erizos, estoy desnudo en su cama y tengo las manos sucias)

sábado, 18 de junio de 2011

viernes, 17 de junio de 2011

el bar en penumbra, el sabor de la cerveza más oscura, salir a fumar, hablar con tino, con óscar, con miki, con les, atrápalo, es jueves caminando por el barro, el bar se llena de gente, la cabeza me da vueltas, no sé qué decir, ha sido peor el remedio que la puta enfermedad

jueves, 16 de junio de 2011

martes, 14 de junio de 2011

palabras como puños en la boca a las dos de la mañana, miscelánea, no vamos a quedar ni como amigos, me arrancaré los brazos para no abrazarte nunca, un último esfuerzo que no servirá para nada

lunes, 13 de junio de 2011

(qué has hecho durante todo este tiempo, la carita de diana refleja verdadero interés, tan embarazada como está debería preocuparse por otras cosas, sobrevivir, respondo, ya sabes, resumo, qué tal albert, pregunto, quisiera morirme antes de saber cómo está albert porque no me interesa en absoluto y me estoy deshaciendo en algo que te manchará la vida entera pero todavía eres demasiado joven para saberlo)

(diana sonríe y juraría que está hasta feliz de haberse encontrado conmigo, ojalá pudiera verme las heridas en los pies, putas sandalias ergonómicas)
durante estos días es como si hubiera perdido todas las maneras de volver, como si hubiera olvidado los sitios y las personas en las que he sido feliz y sólo hubiera interferencias, pantallas grises, ruido rosa, imágenes que se solapan y distorsionan en las que creo escuchar la voz de dios

es imposible regresar a la casa de la isla, las sábanas blancas se ensuciarán sin mí y la hierba crecerá tan alta que acabará engullendo el cielo y las mañanas, los caminos que bajaban a la playa

es imposible volver al pequeño apartamento junto al puerto de hamburgo, las naranjas se ablandarán y el moho aparecerá con los días, las ventanas abiertas y la lluvia empapando el suelo de madera, toda la ropa encima de la cama

todas las calles que conozco se han convertido en un laberinto, floridablanca morirá en reyes católicos como fabié se ahogará en la playa del somorrostro, anníbal, sant ramon y sant joan serán tres cuestas imposibles de subir

y los fantasmas, buscarlos a todos, amasarlos, sentir que puedo derramarme dentro de ellos sin saber que soy la peor persona del mundo, apretando fuerte los dientes porque ya no soy yo, seré ellos

jueves, 9 de junio de 2011

apretar el gatillo. aliento sobre el cristal de la ventana, una nube de color blanco que se desvanece sin un nombre escrito, una pelota de plástico con estrellas dibujadas, doscientos tres milímetros de diámetro en un trozo de pvc, multitud de colores, una bicicleta nueva en un catálogo de supermercado, el cuadro es de acero, fotografías que pasan de mano en mano, salgo en algunas, alguien las escaneará y volverán a llegar, esta vez por correo electrónico, aburrimiento, todo mezclado

en un engrudo de fotografías movidas, conciertos, casas ocupadas, cuerpos y luz oscura, nubes de alegría cazadas al vuelo, tragar saliva, bucear en un fantasma, soñar despierto, decía

decía que soñar despierto era vivir en una isla y tener sábanas blancas y ásperas y esperar que sucediera algo; que era comer naranjas en una habitación con vistas al puerto de hamburgo, todo barcos y grúas, un armario con una vida colgando de una percha

insistía en que era caminar a medianoche, salir de casa en máximo silencio, de puntillas, pensar que puedo llegar a donde quiera y que nada malo va a pasar y que nadie me va a echar de menos, qué tramposo

volvía sobre mis pasos, atrapándome en un fantasma que pesa como el plomo, un fantasma que camina por el fondo del mar con los ojos bien abiertos y a veces viene y me muerde el corazón, como ahora, que me arrugo y me siento ridículo, su puta madre
(sueño que viajamos a estados unidos, vacaciones en boston, el avión es una caja de metal que vuela muy rápido, estaremos en un castillo frente a un parque, llevo mi ropa en una bolsa pequeña, con pocas cosas tengo suficiente, por la noche iremos al cine, lo pasaremos bien, irene está tan embarazada que siento asco con sólo mirarla)

(el cine tiene unos ventanales enormes que dan al exterior, cortinas rojas y pesadas que corro para hacer oscuridad, una explosión en la distancia, un hongo nuclear que crece lentamente, dentro de un instante se acabará todo, soy el único que lo ha visto y miro a mis amigos, ríen y conversan, se tocan, ajenos a una muerte inexorable, los cristales estallan en el momento en el que el despertador)
(a veces quedo con manolín, bueno, él está en su mundo, tiene muy buen corazón pero no aguanto tanta banalidad en sus conversaciones, con veinte minutos de un café tengo más que suficiente, al principio le parecía raro pero ahora ya está acostumbrado, las palabras de juan, juan fernández, juan el lobo, como siempre le hemos llamado)

(manolín me cuenta que ramón ha tenido un hijo, cuál es la noticia, un niño es lo más normal para alguien que siempre había pensado que casarse y tener un trabajo en la administración pública era un buen futuro, un niño, lo extraño sería que hubiera tenido una puta iguana, con veinte minutos de gilipolleces tengo más que suficiente, bueno, manolín, ya nos veremos, juan fernández se ríe, la boca llena de dientes grises y torcidos, los ojos pequeños, tiene ganas de sacar el tema de su vasectomía, no tener hijos se convirtió en su máxima obsesión hace unos años, cuando coincidíamos más, cortar el cablecito y hartarse de follar, palabras de juan fernández, juan el lobo)

miércoles, 8 de junio de 2011

(me encuentro con juan fernández, tiene la piel llena de granos, la cabeza llena de canas, ha estado un año trabajando en madrid, profesor en una escuela laica concertada, sería por eso que no nos cruzábamos y no me hinchaba la cabeza con su pasión por las mujeres negras, otro año viviendo del paro y ahora vuelta a madrid, otro colegio, otros adolescentes, otra rutina, más de lo mismo, hago intentos por largarme pero está blindado a las despedidas, hasta cinco apretones de manos y un hipócrita interés por su existencia que sólo alimenta su discurso monocorde, la cuerda se tensa, las venas se vacían de vida, los párpados, todo en este hombre me pudre)
otra vez cerezas en el cuenco de la fruta, unas cerezas grandes y rojas, casi negras, me lavo los dientes y escupo diez veces toda esa mierda mentolada que se me junta en la boca y no sé cuándo parar y tampoco sé cuándo afeitarme y pienso en la última vez que toqué la guitarra en público y toda esa tensión cargándome la espalda y los pies torcidos y las ganas de estar solo en el centro de un desierto

volver a casa lanzando las llaves en un péndulo que no quiere caerse nunca al suelo, el chasquido de las llaves en la palma de la mano, perfectos chasquidos silenciosos, tarados chasquidos que cuelgan o se desordenan, que vibran más de la cuenta, hacerlo cien veces al día, el llavero gris que me regaló raquel antes de desaparecer

martes, 7 de junio de 2011

solid space, hoy soy un tío moderno que escucha basuras de hace treinta años y lee poemas de mariano blatt mientras piensa en lo de la lechuga y las manzanas y en la lluvia que está cayendo fuera y en todo eso que se deriva del miedo a salir de casa, destination moon; también en el correo electrónico de daniel y en el concierto del lunes, volver a coger la guitarra porque es fiesta y el ruido y toda esa gente mirando, qué pocas ganas, debería empezar a medicarme
volver a separar los elementos y retener el pez dorado en el aire durante diez años y tres vidas, temblándole la boca y las branquias y la cola, pasar la mano por encima y por debajo y por los lados, constatar así que no existe truco, ese pececito desafía todas las leyes físicas y quizás sea inmortal

seguir y mirar absorto como una burbuja de agua también flota, esfera casi perfecta de tres litros y algún resto de comida, si me acerco puedo darle un beso y puedo beber de ella un sorbo largo, si no lo hago puede flotar indefinidamente y amenazar diluvio hasta que una cadena de errores la estampe contra el suelo y entonces sí sea difícil volver a empezar

y el cristal, una pecera barata, un palmo de pecera, el precio todavía está en la base, un trocito de papel adhesivo con un código de barras, algo vago de ikea que no estaba pensado para dar cobijo ni a peces ni a personas, tan sólo piedras de colores, cualquier cosa de adorno, cualquier gran ceremonia ociosa
color amarillo oscuro, un perro que mea en un árbol, perro vulnerable a tres patas, perro equilibrista, un millón de hormigas muertas y enroscadas junto a una cañería, una ventana abierta y, detrás, la lluvia, los rayos que se alejan, mis mejores momentos como diseñador gráfico en un estudio en el que tengo los días contados

un bol blanco con una cenefa azul. a las seis de la mañana las cerezas tienen un pequeño algodón de moho encima, lo retiro con un cuchillo, mezclo la fruta con yogurt natural, con plátano, con frutos secos, como la pasta en silencio delante de la pantalla del ordenador, grandes ofertas en privalia y ofertix y en la tienda online de etnies, la bolsa en lima se desploma, una entrevista a kenneth frampton, todo así

el sonido de un avión detrás de las nubes de tiza, golpes de aviso en una persiana, comprar lechuga, comprar manzanas, comprar unos ojos nuevos, menos miopes

lunes, 6 de junio de 2011

sleeping peonies y mover la cabeza con los ojos cerrados, abrir la boca, el corazón entre los dientes, conjunción astral. sleeping peonies y un correo electrónico de piedad sin nada que decir, caminar entre pétalos y la comida de mañana a fuego lento, no puede ser verdad, la cuerda floja. sleeping peonies y un montón de líneas rectas definiendo el espacio como un mapa para los buenos chicos. sleeping peonies y no fumar en toda la tarde, las sábanas grises y gotitas de sol jugando entre mis dedos. sleeping peonies y frenar en seco, una paja como un arañazo y el ordenador apagándose durante dos minutos eternos

domingo, 5 de junio de 2011

(en otra parte del sueño llego a casa y mi madre me dice que no haga ruido y me señala la cocina, betty está ahí, bebiendo agua en su tazón rojo, en el rincón de siempre. mientras me acerco para secarle el morrito con mi camiseta, me doy cuenta de que eso no puede estar sucediendo porque lleva muerta casi dos años y eso me entristece)
(míriam tiene que hacerse una mamografía y la acompaño, es un edificio blanco, sin ventanas, una puerta que conduce a un pasillo largo con escaleras de subida y bajada y que va estrechándose a medida que uno avanza, hasta llegar a una parte por la que apenas si se cabe de perfil. al final de ese pasillo hay unos escalones que descienden y una puerta entreabierta con luz amarilla en el interior y una mujer desnuda frente a una máquina, es aquí, le digo, te espero fuera)

(en el exterior coincido con esa mujer, ahora está vestida y se dirige a una zapatería que anuncia restos de serie a treinta y nueve euros, noventa céntimos, la sigo, está justo enfrente del edificio blanco, curioseo, hay unos zapatos azules que me hacen gracia, pienso en regalárselos a míriam pero no llevo dinero suficiente)

(salgo y cruzo la calle pero todo ha cambiado de sitio, doy la vuelta a la manzana y no reconozco nada, no hay gente, empiezo a sentir miedo al ver que estoy perdido y despierto, son las ocho y no sé qué más)

viernes, 3 de junio de 2011

quédate dentro, quédate quieto, susurro de sombra sobre perro, sombra sobre sombra que espera y se deja tocar. viernes y el mecanismo defectuoso, lleno de luz, del mundo real
sueño una casa con jardín, con hiedras en la fachada, dos pisos o tres, pasillos grandes, gente que está haciendo un examen. sueño que estudio derecho y conozco a los profesores, una mujer y un hombre, ambos de mediana edad, ambos vestidos igual, un polo blanco a rayas azules, pantalones oscuros, él es calvo y canoso, ella tiene los brazos flojos y suaves

me sigue un perro negro y pequeño, un perro sin raza, quizás es otto, el perro de tino y susana, lleva una pelota de tenis rota en la boca

soy incapaz de responder a las preguntas tipo test, siento que me he quedado en blanco, que empiezo a ahogarme, tengo la boca llena de algo como miga de pan masticada hasta la náusea, se me pega al paladar, a la lengua, a los dientes, la trago sin querer y sigue ahí, meto los dedos, me cuesta arrancarla, noto trozos de metal que se me clavan, agujas, alfileres, empiezo a sangrar, me levanto y voy al lavabo, meto la cabeza bajo el grifo, intento beber agua, la lengua cae al suelo y se retuerce como un gusano gris y húmedo, despierto, son las doce de la noche

jueves, 2 de junio de 2011

(la noche más feliz de mi vida llevaba unos zapatos de color naranja y una camiseta gris, el corazón enfermo de algo que nunca se ha querido morir del todo y a ella las estrellas le atravesaban la espalda, hierba y norias en el mundo inclinado)

(secretos, una cerveza en el bar de paco, ahora las mesas son de metal, el sol rompe un poco las nubes que quieren llover, el teléfono vibra en un mensaje, un padre trajeado que juega con dos niños, una varita de incienso que se consume en una nube limpia y perfumada)

(diecisiete años desde esa noche que hoy se empeña en patearme la boca, fumo de vuelta a casa, juego con las llaves, ya no caliento la sopa en el microondas, intento pasar de puntillas para que los fantasmas no me muerdan y no lo consigo y joder)
hablo con joan pere porque nos hemos encontrado en la puerta de casa, tres años sin vernos y todo sigue igual, en un punto inconcreto de nuestra adolescencia, grande y acogedor como siempre, salvo que ahora habla como un puto maestro zen, un puto santón de mierda, un paulo coelho cualquiera con la boca llena de coaching y autoayuda. me distraigo con carla, su hija de un año y medio, es preciosa y sonriente, los dientitos redondos y separados, los pies fríos, se ríe cuando le saco la lengua, es un bonito y amistoso cachorro, débil como todos los humanos

joan pere y yo cambiamos correos electrónicos, no hay mucho motivo para escribirnos y quedar pero ahí está el intento. nos damos la mano el despedirnos y las tiene calientes y sudadas, siento asco y sonrío

miércoles, 1 de junio de 2011

(doce minutos y cincuenta y dos segundos en caer del precipicio al cielo, para encontrar las palabras precisas y todas las líneas divisorias)
una paja delante de la pantalla, una sucesión de videos con el mismo tema, calidad deficiente, diferentes protagonistas, bocas, pollas, ahogos, esfínteres respirando como peces fuera del agua, la tristeza y el amor, la mierda rebosando la puta cabeza

ausencias, gorriones, el día que despierta, un gran trabajo de simplificación a pesar del movimiento errático

martes, 31 de mayo de 2011

la llovizna despierta el aroma de los tilos en las calles calvari y josep anselm clavé, el viaje interplanetario de cada día, del estudio a casa, de casa al estudio y los anillos de saturno, cien años viajando a la velocidad de la luz. martes, otra camisa horrible, las mismas piezas del puzzle encima de la mesa, un teclado negro y gastado en el que brillan tres teclas que deben ser pulsadas al unísono, ctrl + alt + supr, forzar el kilómetro cero y una carta certificada que pasar a recoger por la oficina de correos, arpones y fantasmas

lunes, 30 de mayo de 2011

(una servilleta de bar entre las páginas de un libro, un plano detallado en bolígrafo azul, una dirección, calle praga, número doce, cuarto segunda. como referencia, un cuadrado señalado como alfonso doce, también un número de teléfono sin prefijo, cuatro cincuenta y cinco treinta y cinco cincuenta)

(la vuelta al día en ochenta mundos, de julio cortázar. la letra es de pilar, el libro estaba en la estantería del comedor, escondido entre los de abajo. también había un trocito de cartulina que decía te quiero y era mi letra, cuántos años, un millón, cien vidas)

(separar la imagen por piezas: una pecera redonda, una burbuja de agua, una carpa dorada flotando en el aire, el tiempo detenido, quién puede discutir que una semana trae siete días escondidos en la boca)
sueño una ciudad que no conozco, un hombre me pregunta cómo llegar a un sitio, una plaza, sé que está por allí y le indico, es alto, de mediana edad, con el pelo teñido de rubio, bronceado de uva, boca operada y tensa, insiste en conversar, pregunta, respondo apenas, se acerca demasiado, me resulta sexualmente violento, ha oscurecido, intento alejarme por una calle empedrada, el hombre me sigue, cojea, a la izquierda hay edificios con entradas iluminadas y verjas y setos bajos y cuatro escalones, el hombre me insulta, hijodeputa, hijodeputa, se masturba mientras camina con dificultad, despierto, son las dos, apenas he dormido una hora, algo más, es lunes, la vuelta al día en ochenta mundos

domingo, 29 de mayo de 2011

(una fotografía en la bandeja de entrada del correo electrónico, heridas en una muñeca que sugieren un intento de suicidio, alguien debería enseñar dignidad a las personas o a cortar en sentido longitudinal, nunca transversal)
tengo catorce años y pocos amigos, no soy un estudiante brillante, no suspendo demasiado, no tengo habilidades en las que destacar. fumo de vez en cuando, bebo cocacola de vez en cuando, soy el delegado de clase, algo que se reduce a tener la llave del aula y a hablar —también de vez en cuando— frente a mis compañeros

estudio en un instituto nuevo, inaugurado el curso anterior. apenas tengo amigos aquí, tan sólo algún conocido con el que intimaré con el paso del tiempo, quizás el año que viene, cuando me haya disfrazado un poco más. en casa escucho la radio casi todo el tiempo, también leo mucha ciencia ficción, ediciones baratas con relatos en castellano de otros publicados en una revista americana de la que no puedo recordar el nombre, libritos usados que trae mi padre en bolsas de supermercado cuando viene a vernos una vez al mes. creo que se los da una amiga suya, una mujer que vive en premià de mar

en primero c hay dos pedro arrabal. jiménez es un gran tipo, noble como pocos. madrid, su primo, es rencoroso y un perfecto español hijodeputa. difieren también en el físico: jiménez es rubio y espigado, de frente ancha y despejada; madrid es moreno y cúbico, con un gran lunar lleno de pelos en el pómulo derecho. madrid es realmente una persona de mierda

también están sergio sánchez y carlos fernández y caridad raposo. también están xavier pérez y pedro piñero y javier lozano, triángulo equilátero de gilipollismo. también están los tres repetidores, ricardo, jaime y montse. el resto de gente me acabará resultando invisible: el seta, el escana, el melero, el pepe páez, el raimon serena, el benito, el verdugo, todos acabarán siendo poco más que muebles que hablan demasiado alto. también hay chicas pero no recuerdo sus nombres: son el puto fondo del mar

en primero c están los que no caben en otras clases: los que escogen francés y ética llenan dos aulas, a y b; los que escogen inglés y religión se van al d; los que escogen inglés y ética o francés y religión llenan el e y el f, respectivamente; los que sobran van al c, simple y efectivo

dolors ribelles es nuestra profesora de lengua española; margarida piera, de lengua catalana; ramon trepat, de educación física; silvio frugone, de religión; carmen valero, de dibujo técnico; miguel ángel, de inglés; una tía de mallorca, de matemáticas: esta mujer es el enfrentamiento con la realidad más incomprensible a través de sus gafas redondas y su piñón de boca

sólo dos personas de mi colegio hemos ido a este centro, el resto se matriculará en fp o bup en el pueblo de al lado o dejará de estudiar para trabajar de camarero o en el taller mecánico del padre de o en un supermercado. seguiré viendo a los que eran mis amigos —francisco josé arriaza, juan cabeza, daniel moreno, juan carlos sánchez, fernando moreno, los hermanos solans— durante un tiempo, después ya no habrá motivo para ello y ahora serían perfectos desconocidos

(pasábamos las tardes del verano anterior en las escaleras del mercado de serraparera, fumando tabaco que comprábamos suelto en el quiosco de la bonasort, no recuerdo de qué hablábamos, supongo que de chicas, no sé, todo era terriblemente ingenuo y doloroso si lo pienso un poco, eso es tener catorce años)

viernes, 27 de mayo de 2011

la foto también es de diane arbus, un niño que llora, los niños no lloran, dice mi padre, sólo lloran las niñas y los maricones, tú no eres niña ni eres maricón porque eres mi hijo, qué puta risa de padre, hoy aquí está nublado y desalojarán la plaza y es viernes y qué bonito el primavera sound

jueves, 26 de mayo de 2011

(esa foto es de diane arbus, son mis amigos y nos queremos, no nos lo decimos mucho pero sabemos que es así, creo que nos disfrazamos un poco para poder estar juntos, para aguantarnos porque hay cosas que no se tocan, algo así como los laberintos llenos de tupidos velos, a mí me estalla la cabeza cuando estoy con ellos, debería replantearme un montón de conceptos básicos antes de seguir adelante)

(hoy me puse sandalias por primera vez este año, también compré tres manzanas golden por un euro y veintinueve céntimos, saludé a varias personas en el trayecto que une mi casa con la frutería de la calle montcada y tuve la sensación, al doblar la esquina con la calle padró, de que estaba a punto de desaparecer de tanto desnudarme)
(un moro siempre será un moro. en vic o en japón. nunca será español. epifanía de josep anglada —falangista barnizado de demócrata y reconvertido en ideólogo de esa derecha que se define a sí misma como transversal—, recogida por el mundo, diario afín)

miércoles, 25 de mayo de 2011

sueño que estoy en valencia, en un pueblo pequeño, hay una escalera de peldaños gastados, una baranda de acero inoxidable que se mueve demasiado, me cuesta subir, arriba hay una explanada de cemento y asfalto, una chica corre con un skate, salta un ollie sobre un banco de pizarra, es tan delgada que parece que se va a romper

ella se llama vale, pero no de valentina, me aclara. disfruto mirándola, la tabla es negra y casi tan grande como ella, acompáñame, me dice, me toma de la mano, es muy joven, me lleva por calles que ella sí conoce, es mi barrio, vivo en esta casa, una cortina de tiras de plástico de colores, anchas y planas, hace un millón de años que no veo una cortina así, sonrío y vale también sonríe

despierto, son las cuatro y media de la mañana, no tengo sueño, debería volver a dormir, me gustaría seguir con vale, me gustaría no tener que subir otra vez por esa escalera, detrás de la cortina había un hombre de rodillas y cara a la pared
palabras que envuelven el aire y dibujan la forma difusa de las cosas, días en los que el trabajo vuelve a trompicones, cenar las sobras, caminar dos pasos, dejar de hablar, imitar lo que los demás hacen, escribir que uno es feliz y el calor en el vacío

lunes, 23 de mayo de 2011

palabras que buscan atrapar fantasmas. palabras que son sombras o un poco de luz debajo de la cama. palabras tristes, alguien dice. tengo la boca llena de comida que apenas puedo tragar, son las dos de la tarde, quizás las dos y veinte. un volantazo a la derecha y cinco millones de parados, pero en algunas plazas sólo se habla de si zanahorias sí o zanahorias no. apenas entiendo qué coño está sucediendo, como tampoco entiendo por qué coño sigo escribiendo, la puta costumbre, yo qué sé

domingo, 22 de mayo de 2011

veinte minutos y veinticinco segundos para caer hacia ninguna parte, tanto amor en el corazón enfermo

viernes, 20 de mayo de 2011

uno. sueño que me sangra la nariz mientras estoy viendo un partido de fútbol, intento limpiarme con algo de papel, con la camiseta, con cualquier cosa, no tengo emociones mientras estoy allí, rodeado de gente y con las manos llenas de sangre seca, los jugadores corren por el campo, dónde está la pelota

dos. pienso en la última vez que follamos, en cómo le escupí en la boca y le metí los dedos mientras me pedía que me corriera dentro de ella, era imposible estar allí porque estaba muy lejos, con la cabeza llena de números y de fantasmas de otras mujeres, basura que me asalta siempre y que me hace sentir culpable por no saber hacer feliz a nadie

tres. estoy en el trabajo y sin trabajo, mato el tiempo, pienso en vomitar, en qué hacer si el mundo se acaba a medianoche, llevo un polo a rayas, perfectamente a juego con el interior de la cabeza. recuerdo la historia de este polo, la mar de chulo cuando lo compré para la boda de marcel y maría josé, en el año noventa y cinco. después pasó lo de la muerte de pau y elena y todo quedó triste durante bastante tiempo. busco en google, todo es fácil de encontrar si tienes las palabras clave —accidente, autobús, psicología, uab—, las heridas se abren un poco, sólo un poco

cuatro. dieciséis años son toda la vida. juego al billar online con desconocidos que son mejores que yo, siempre en la variante straight pool, mi máxima ambición es ganar de vez en cuando. juego al ajedrez online con desconocidos que no siempre son mejores que yo, gente que insiste en hablar de otras cosas mientras pienso en torre o dama, en el gambito von goom

cinco. fotografías de maria shay con una litrona de budweiser, artículos sobre wittgenstein, la ética, la estética, deseo enredándose en la polla, artículos sobre branding en los que se analizan las últimas tendencias, la muerte de esperanza aguirre como la verdadera propuesta de futuro
más o menos, la secuencia es siempre la misma: cojo la guitarra, dibujo un arpegio, lo repito hasta que me canso de retorcerlo, empiezo a desnudarlo, a quedarme sólo con una nota que ensucio bajo capas y más capas de distorsión y efectos, un mantra eléctrico que repito hasta agotarme mientras pienso en cómo coño empezó todo

más o menos, la secuencia es siempre la misma: llenar de mierda algo bonito y pensar y pensar en qué lugar se cayó al suelo

jueves, 19 de mayo de 2011

nieve y ruido rosa cayendo sobre las manifestaciones en la apática españa, minusválida, cínica y corrupta, la única oportunidad que vas a tener en tu puta vida de despertar y ver una democracia real

miércoles, 18 de mayo de 2011

(sigo ahí, en un punto indeterminado de la pantalla, con el ruido de la impresora escupiendo hojas y más hojas, bombas en el centro de barcelona, el fin del mundo, búscate un trabajo, hijodeputa)

(un insecto diminuto recorre la pantalla del ordenador del estudio en sentido horizontal, una línea recta de mil doscientos ochenta píxeles. un insecto encerrado en el interior de un documento de illustrator, un fondo naranja, unas letras en negro, diez guías azul celeste todas verticales. un insecto encerrado en un montón de ideas brillantes, en el ladrido de un perro, en una tertulia radiofónica, en un silencio que rezuma agresividad, en las motas de polvo que flotan en la luz de la tarde)

(sigo ahí, en un punto indeterminado de una línea llena de heridas, sin saber cómo dar un paso o arreglar un grifo o volver a llenar la nevera, sin tener ni idea de cómo sobre)

martes, 17 de mayo de 2011

(flores rotas. todas las personas que mueren dentro de mí mientras el día se consume sin trabajo. salgo un rato por la tarde, las conversaciones de los demás me exigen un esfuerzo sobrehumano, compro tabaco, bebo cerveza, el microcosmos electoral supone un buen refugio cuando apenas hay nada más, me doy cuenta de que me equivoco con frecuencia mientras escribo, descuido letras, palabras, imagino patologías extrañas que me conducirán a una muerte dolorosa y ausente en un lapso de tiempo realmente breve, pienso en el dolor de cabeza que a veces me come la parte derecha de la nuca, pienso en cosas así mientras me lavo la cara, mientras canturreo, mientras me masturbo, mientras a cry for help, a hint of anaesthesia)

(flores rotas: todas las personas que amo y que mueren dentro de mí sin que apenas puedan hacer nada, i put my trust in you)

lunes, 16 de mayo de 2011

sueño que cago sangre y no me duele y me siento bien y estoy desnudo ante un montón de gente que me mira como en un tribunal. sueño que estoy de pie encima de una mesa y no me atrevo a limpiarme y una vieja me sonríe y se acerca para tocarme y evito su contacto, no reconozco mi cuerpo, es muy flaco, no tiene apenas vello, la sangre me chorrea las piernas, despierto, lunes, otra vez la fábrica, arden los días como arden seis millones de judíos y las vallas, sonreír por hacer algo

domingo, 15 de mayo de 2011

(nos cogíamos las manos como si fuéramos a saltar a un invierno perpetuo, a un quirófano sin luz, calculando las probabilidades de seguir después de)
enciendo la lámpara del suelo, la televisión, cambio las sábanas y pongo una lavadora, hace un día bonito, me ducho, calcetines rojos, pantalones limpios, camiseta blanca, las venas llenas de sueño, un paso detrás de otro, mi madre me cuenta historias sorprendentes acerca del futuro de la humanidad

(sueño con david y con pilar, él trabaja en una imprenta, maneja con destreza una guillotina, ella ordena papeles de colores. el resto del sueño se pierde al despertar)

(me acuerdo de ella en la ducha, hablamos el viernes pasado, era como estar en la piscina, flotando un poco por debajo de la superficie)

sábado, 14 de mayo de 2011

(barriles de madera con arenques perfectamente alineados en el interior, estructura radial, capas sucesivas de sal y peces, mujeres embarazadas del tercero, padres con alopecia, niños malcriados que arrastran su rabieta, viejos como sacos de piel muerta en silla de ruedas, peces y sal, señoras de mediana edad y voto claramente conservador, barriles de madera, chicas con su nombre tatuado detrás de la rodilla, gente como un granizo de pájaros muertos llenando la puta plaza, todas las calles, cada una de las veinticuatro zancadas que la estructura radial)
(una fiesta, otra fiesta, otra fiesta más, fiestas llenas de gente a la que querría besar, para la que querría desnudarme, para la que desearía volver a nacer en una vida diferente, fiestas a oscuras y sin apenas hablar)
rojo, ámbar, verde, la luz de los semáforos atrapada en el suelo de espejo, un grupo de chicas que ríen bajo una nube de paraguas, cada hora que pasa es una isla diferente —milagros topográficos aparte—, coches que aceleran de cero a treinta en cien segundos, movimiento, frío y distancia, caer derrotado sin que nadie pueda verlo, mi propia batalla campal
zapatos marrones que resbalan si caminas deprisa sobre el suelo mojado, pasos de peatones, asfaltos, aceras, carriles para bicicletas, charcos más o menos grandes, ríos que querrían desbordarse, mares grises y ásperos, el somorrostro en el corazón
(agotar todas las posibilidades antes de apretar el botón rojo, el choque de trenes en mitad del desierto, el equilibrista entre dos nubes, feliz sábado sin sábado)

viernes, 13 de mayo de 2011

bucles de nueve horas más o menos justas, lentos y dormidos; bucles de dieciséis minutos llenos de lágrimas; bucles de apenas cincuenta y cinco segundos brillantes de amor; bucles asfixiantes, norias, tiovivos, la puta parada de los monstruos, otro salto más, para la caída en viernes

me viene a la cabeza una película de werner herzog, stroszek. me he descosido demasiado en estos últimos días y ahora no tengo cojones para juntar todas las putas piezas, tanto retal, tanto hilo triste, tanto patchwork de miserias y ilusiones. bruno s. toca el piano, claro de luna, de beethoven. una puerta abierta y bruno tocando el piano, una imagen borrosa, otra más, bruno con mitones y barba de meses. soy un papel cortado a trozos minúsculos, fotografías confusas de algo que realmente no ha sucedido nunca, despertar a medianoche vagamente empalmado, vagamente tenso, vagamente harto, vagamente páramo

bucles en el trabajo, en todas las conversaciones, en la desidia con la que acabo haciendo las cosas, bucles al escribir y mezclarlo todo, al saltar, al correr, al caminar, bucles al comer y al lavarme los dientes, al poner periódicos en el suelo mojado, al buscar una foto sucia que me haga estar menos solo, al pelearme con el insecticida, el incienso y el jamón en dulce, al dejar de respirar aunque sólo sea por ver un antes y un después, bucles al decir te quiero, al arrancarme el corazón

jueves, 12 de mayo de 2011

(entre zancada y zancada se eternizan todas las cosas de las que nunca seré capaz de hablar, a cámara lenta, enredándose en el aire, en los tobillos, llenando mis venas, respirándolas hasta estallar)
carrera de obstáculos, las tardes cada vez más cálidas, movimientos medidos con pie de rey, es todo lo que puedo hacer, una conversación de teléfono tras otra, la última comida del día, la bolsa de basura llena hasta arriba en un rincón, dormir en una nube perfectamente perfilada, a ver si nos vemos las putas caras, podríamos quedar un día, te has muerto y sale el sol, maniobras de evasión, caminar en todas las direcciones a la vez, hablar en todos los idiomas a la vez, el bosque dentro de una caja vacía y dos cerrojos

miércoles, 11 de mayo de 2011

calles amplias como de zona residencial americana, árboles llenos de hojas secas, vivo en una residencia de estudiantes, tengo una habitación para mí, una manta de cuadros, a veces hablo con gente, me ilusiona la posibilidad de trabajar con enric jardí, daniel viene a verme, la furgoneta tiene la puerta de atrás rota, atada con una cuerda, me propone ir con él, tantas posibilidades de futuro me hacen sentir bien, fuerte, necesario, tienes que volver con nosotros, me dice, fumamos, apagamos los cigarrillos en el suelo de la escalera, un coche pasa delante de nosotros, despierto, tercer día, tercera valla, veinticuatro pasos eternos, una odisea, dos o tres

martes, 10 de mayo de 2011

el segundo día, la segunda valla, veinticuatro pasos recorridos con la zancada más elegante, soy el puto edwin moses, soy javier moracho y su anuncio de rexona en los ochenta, soy alguien totalmente adaptado a la rutina de la competición, me miento como me respiro, el sol se pone sobre la segunda valla pintándola de amarillo, apenas queda nadie en la pista y en la habitación, las mismas drogas, los mismos cuadros, la misma miseria al eyacular la vía lactea
una nave industrial aparentemente abandonada, hay cámaras de video instaladas en trípodes, los cables de alimentación se pierden en habitaciones oscuras, en pozos, camino buscando una salida, no me oriento bien

conmigo está una chica que escribe poemas, insiste en enseñarme sus libros, no me interesan demasiado, mi único interés es salir de allí porque debo volver a casa, ella me sigue aunque cree que deberíamos esperar a que vinieran sus amigos, te caerían bien, dice, las cámaras son suyas

(el camino de vuelta es un autobús hasta la ciudad —tengo la certeza de estar lejos— y después otro más, me obsesiona la idea de los dos viajes, de las piezas que encajan, del transbordo, de no poder realizarlo, del fracaso ante algo tan sencillo como eso, suena el despertador y despierto, la primera imagen del día no tiene nada que ver con el sueño: estoy en la estación de tren de santa justa, en sevilla, todavía no han anunciado en la pantalla electrónica de qué andén saldrá mi tren, estoy rodeado de un millón de personas, son las nueve de la noche, todavía es de día, todo es lento, todo vuelve a empezar, todo termina indefinidamente)

lunes, 9 de mayo de 2011

el primer día, la primera valla, veinticuatro pasos entre una y otra, ardor de estómago y minimalista basura laboral, otro día para quemarnos vivos
la rutina se sienta en la silla con sonido de violines, me acomodo, levanto el pie, muevo los dedos, enciendo el ordenador, la ventana abierta, puedo escribir mi nombre en el polvo de este lunes, chuparme el dedo, seguir lloriqueando tonterías acerca del amor y la responsabilidad, teniéndole miedo a los fines de semana y a todas las horas solo, puedo un montón de cosas que no me harán levantarme si me caigo, cinco millones de parados, me deslumbra el sol y la falta de ilusión ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

domingo, 8 de mayo de 2011

(el animal jadea, se apaga poco a poco. la distancia recorrida desde el principio es mínima y es la vida entera)
(el calor, la seguridad de pertenecer, un poco de pan caliente, la sopa del mediodía, el grifo abierto, la puerta de la alacena, el aire y la piel sin mí)

sábado, 7 de mayo de 2011

un vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío
noche de asfalto y gente, concierto, cerveza en vasos de plástico hasta que se acaba el dinero, besos en las mejillas y besos en los labios, abrazos y conversaciones que rozan lo mínimo imprescindible, que se aguantan con alfileres, cadenas de tópicos y información privilegiada, viernes en un acto político que debería albergar ilusión por el futuro y sólo sirve para constatar que apenas me creo la revolución socialista del proletariado, ojalá, apenas nada porque evito despedirme

cómo estás es la pregunta que más odio. cansado es una respuesta habitual. vuelvo a casa sobre la una. hablan de sendero luminoso en un documental sobre el perú en el trenta-tres. me quedo dormido y despierto a las cinco y veintiocho, sábado en papel de regalo, en un vaso de té

viernes, 6 de mayo de 2011

(creo que hoy tengo los ojos cansados, otra vez con una camisa ridícula, otra vez con el fin de semana por delante, otra vez enseñándome como alguien a quien uno puede querer y cuidar, casi como un cachorro enfermo y suave, también caliente)

(mantener una dieta saludable, consultar con el médico, llenar el hogar de las fragancias más frescas durante noventa días, no esperes más para comenzar una vida de verdad)
(camino por la gran via, es invierno, es navidad, es hace un millón de años, me acaban de hacer una paja dentro de un condón, compro un regalo de cumpleaños, no sé por qué recuerdo ésto, siento pena)
(podría seguir en la cama la puta vida entera, podría convertirla en eso, en estar en la cama y moverme a la ducha de vez en cuando, a la cocina de vez en cuando, a la televisión de vez en cuando, al ordenador cuando necesite algo que me salve la vida. podría seguir en la puta cama hasta perder todo lo que tengo, en absoluto silencio, ver cómo todo se llena de polvo y miedo y acaba por desaparecer, primer viernes de mayo)

jueves, 5 de mayo de 2011

(un hombre corre entre la gente, camina a ratos, jadea, aguanta con las manos una pesada máscara de madera, nadie parece darse cuenta de ello, choques, disculpas, aceras completamente vacías a las tres de la mañana, el esfuerzo agota, cien años corriendo, el hombre se detiene, se agacha, deja caer la máscara, ahora respira mejor pero todo el mundo puede ver su cara, se siente vulnerable, observado, las calles se convierten en un laberinto lleno de ariadnas y teseos, minotauro sin vuelta atrás)

miércoles, 4 de mayo de 2011

(una cerveza en el bar de paco, se sienta conmigo, está solo, me hincha la cabeza, hoy no tengo ganas de hablar ni que me hablen, humo y monosílabos, ojalá lloviese, el vaso de un trago y la colilla en un charco)

(una mujer en sandalias, una niña y un triciclo, una pared pintada de blanco, una puerta abierta, cuatro chicos caminando directos a la cárcel, pienso en dakota fanning, anteayer se pasó la puta noche chillando como una niña histérica de nueve años mientras corría junto a tom cruise, la guerra de los mundos, algo así como una película de spielberg, la imagino preñada y ojerosa, despeinada, es casi como ver el futuro a través de una cerradura)

martes, 3 de mayo de 2011

sueño con núria planas, estudiamos juntos, mi amor platónico de instituto, su hermano se mató en un accidente de esquí hace un tiempo, no recuerdo, a veces se cuela en mis sueños, núria planas

te llevo a casa, me dice, es de noche, será sólo un momento, mientras conduce me apoyo en su hombro, cierro los ojos, los abro y el coche está detenido, hay señales en la autopista, estamos en tolosa, me dice, creo que me he perdido

(al empezar el sueño estoy en tarragona, estamos en tarragona, no sé por qué ha conducido en dirección contraria, sólo he estado una vez en tolosa, era muy temprano, desayunamos en un bar, íbamos camino de leitza, allí nos esperaba jonan, nos contó de cómo ese tío que se tambaleaba en la tragaperras había sido un gran luchador, después vino la droga y los mató a todos, ahora sólo es piel seca, lo recuerdo como piel negra y desdentada, todos los yonquis en chándal y con los ojos borrosos y grises, hace un millón de años de eso, quizás fue en el noventa y uno, no sé)

caminamos a través de calles del casco antiguo, somos incapaces de encontrar una indicación, es de madrugada, acaba de llover, una inscripción en una estatua, dos hombres salen de un restaurante con farolillos en la puerta, hablan en euskera, núria les pregunta y ellos responden al unísono, aquí no es como en biurrun, aquí las cosas se hicieron bien desde el principio, nos llevan caminando hasta el coche a pesar de no haberles dicho dónde estaba aparcado, se suben con nosotros, paso al asiento de atrás, justo detrás de ella, me despierto con tristeza pensando en la última vez que nos vimos, el entierro de su hermano, nunca he estado en biurrun

lunes, 2 de mayo de 2011

seis yogures sin azúcar, setenta y seis céntimos en el mercadona, podría comprar chocolate, podría volver a casa, podría ver alguna película, podría seguir escondiéndome, me cambio de cola, en ésta tardarán más en atenderme, arrugo el ticket en una bolita, pienso en slavoj žižek y en sus reflexiones acerca de atacar dando un paso atrás, los silencios incómodos, la gente que no calla nunca, el ruido perpetuo, subo las escaleras, un escaparate, dos, tres, unas zapatillas de color verde con cordones en naranja, el verano paso a paso, saludo a un vecino mientras cruzo la calle padró en diagonal, he tardado la tarde entera, tres horas, en escribirle un correo electrónico a marina excusando mi asistencia en su brunch de cumpleaños, sábado en una urna, escribir, borrar, escribir de nuevo, la desaparición de las palabras y, por ende, del mundo entero
el mundo es hoy un poco más seguro, muerto osama, se acabó bildu. un poco más seguro, decía: juan pablo segundo velará por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

(soñé con algo parecido a rituales funerarios, un antropólogo que hablaba con solvencia acerca de unos hallazgos en yucatán, piezas que encajaban de repente, algo que cuestionaba todo lo que sabemos acerca de la evolución social del ser humano, sueño casi de national geographic, lunes de mierda en el estado de derecho)

domingo, 1 de mayo de 2011

sueño con un examen, un comentario de texto, reconozco una frase de tao lin, soy el único que ha leído esa mierda, empiezo a escribir en la hoja en blanco, se suceden palabras cuyo significado ignoro, la letra es temblorosa, intento centrarme pero me resulta imposible, el bolígrafo es azul y escribe cada vez más gastado, tengo un millón de cosas que decir acerca del último hype de las letras en un mundo globalizado hasta el vómito pero suena el timbre y apenas he escrito nada que valga la pena, encuentro alguno de mis profesores de instituto —josé esteban rodríguez, una tal paquita—, también hay amigos, gente que conozco, también está isa, salimos a la calle por una escalera de peldaños gastados, hace sol, despierto, domingo, día del trabajo o de la madre, ya no se quiere saber

sábado, 30 de abril de 2011

el sueño se acaba a las cuatro de la mañana, doy vueltas por la tdt, el desierto arriba y abajo, un pared perfectamente circular contra la que estrellarme a toda velocidad, la libertad de elegir contra qué trozo de muro quiero reventarme la boca y sangrar toda la vida

mujeres que se lamen fingiendo deseo ante la cámara; atléticos cuarentones vendiendo instrumentos mágicos para convertirnos en atléticos cuarentones; resúmenes extensos —mapas a tamaño real— de la boda de kate y william, otra droga más con la que tenernos anestesiados, fútbol clásico y una llorosa belén esteban; bucles de noticias y documentales y videoclips sin ningún interés: willow todavía no tiene tetas y ya es un icono de algo

documentales sobre ecología y sobre el cáncer y sobre algo con delfines, posiblemente nada que ver con los delfines de tao lin, claro, aquí no somos tan modernos. ayer salí un rato y me encontré con óscar y hablamos por hablar de algo, también estaba miki y guillem y edu y después vino les y sebas y sa xavi de mallorca y preferí largarme antes de que fuera demasiado tarde, estaba empezando a amarillear en el espejo del lavabo

(tienen un cuadro de un tal hans paus, a saber de dónde habrá salido esa mierda: en él se ve una playa infinita con dos figuras distantes, diminutas y quietas que miran poéticamente el horizonte. un alma caritativa ha quemado con un cigarrillo el lugar donde estaba el sol, ciertamente me parece una metáfora cojonuda de cómo es todo, no sé, no somos otra cosa)

viernes, 29 de abril de 2011

jueves, 28 de abril de 2011

(sentados en el sofá, televisión sharp de plasma a un volumen demasiado alto, vasos con cerveza, latas vacías, un cuenco de aceitunas, palabras huecas rellenas de anchoa, conversaciones que reverberan, ganar un partido de fútbol con el autobús encerrado atrás. les ahora vive en una casa vieja con dos patios, kilómetros de pasillo y habitaciones grandes, me voy durante el descanso, de alguna manera necesito que todo acabe ya y no me refiero a los goles de messi, a las palabras de san josé mourinho, mártir)

(una loncha de queso y una revelación mariana, un gol, un pase, una tarjeta del color que sea, el teléfono estrellado en el suelo, la imagen de roy batty bajo la lluvia, tantas cosas ha visto que ni imaginarías. en la pantalla, una selección de grandes skaters a ritmo de hip-hop y cámara lenta, alguna caída, cemento, asfalto y barandillas, coreografía de extrarradio)

(desde el patio más grande se ven los patios de las casas vecinas. en una de ellas, una jaula con verderones y tórtolas, una silla de pvc podrida por el tiempo detenido, un pozo tapado con maderas oscuras, clavos oxidados, un perro que duerme, despierta un segundo, bosteza, sigue durmiendo, un magnolio, cielo azul a las ocho de la tarde)

(corre el aire, debería correr el aire, hay un incendio y no está detrás de orión, está aquí, en los trescientos pasos que separan mi casa de la casa nueva de les, seiscientos euros al mes y qué menos que recién pintada, llamas en las cuatro calles vacías, en pasar medianoche sin sueño, resbalando por canales tristes hasta que)

miércoles, 27 de abril de 2011

(nos sentamos en el sofá, no hablamos, sólo miramos el partido, fumamos, latas de cerveza encima de la mesa de ikea, nuestra relación corretea por el césped a las nueve de la noche)
(creo que podemos aguantar —hablemos en plural—, creo que estoy empezando a olvidarlo todo, la cremallera después de mear, las luces en la cocina, la mayonesa en la nevera, las palabras para pedir perdón, el camino de vuelta a casa, creo que ya no podemos aguantar, creo que sólo se alarga la distancia entre los puntos, la cuerda se estira, se tensa, la cuerda a punto de romperse, la primavera no despierta y el verano sólo traerá más viejos muertos por el calor)

(sueño con un viejo que duerme en una cama, es mi casa pero no conozco a ese hombre, su respiración es pesada, es una ballena blanca que se mueve un poco arriba, un poco abajo, su hija duerme en otra habitación, es una mujer pequeña, tiene estudios universitarios, eso me cuenta, me besa la mejilla, gracias por cuidar de mi padre, no sé qué decir, despierto, no debería importarme despertar)

martes, 26 de abril de 2011

(sueño que voy en barco con nu nu, las piedras del rompeolas están pintadas de colores, también están cubiertas de tela asfáltica, el agua apenas cubre aquí y aquí y aquí, pero allí no, allí es diferente —ella señala con el brazo y con el dedo, allí sólo hay animales muertos, la gente tira allí los perros que no quiere, me abraza, la abrazo, nos sentamos en una mesa cubierta por un hule, tiene frutas pintadas, plátanos y cerezas, también naranjas, saca un cachorro del bolso y me lo entrega, ya sabes qué tienes que hacer con él, despierto, pam, pam, pam, el perrito es negro, todavía tiene los ojos cerrados, tuve uno así cuando era chico)
(imagino que voy en bicicleta por un barrio que no conozco, calles anchas, confortables viviendas unifamiliares de césped cuidado mientras el sol me ciega un poco, pedaleo lentamente, dibujando curvas que son serpientes, me siento casi como nanni moretti, querido diario, luego vendrá lo del viaje y lo del cáncer pero eso no quiero imaginarlo, para qué)
(sueño un edificio en llamas, en el piso ochenta y tres hay que saltar por encima del hueco de la escalera, uno tiene que balancearse agarrado a la barandilla que cuelga del piso de arriba, agarrarse fuerte, balancearse, contar hasta tres y saltar, miro hacia abajo y siento miedo porque es un pozo de aguas negras y brillantes, me dan miedo los pozos, siempre me lo han dado, es casi como si hubiera algo maligno esperándome ahí abajo, suena el despertador, fantasmas japoneses saliendo de la sopa gris de la pantalla)

(ayer estuve viendo una película de catástrofes, el coloso en llamas, de john guillermin y irwin allen, todo viene de ahí, de esa parte en que paul newman rescata a una familia y lo junto con algo que leí sobre alguien que murió ahogado en un pozo o una fosa séptica o algo así, quizás una riada, no sé, no recuerdo, tenía ocho años, mis recuerdos de esa edad son todos una puta basura. sueño también que bebo vodka negro en un pueblo en que el que todo el mundo está esperando que sean las doce de la noche. sueño con música electrónica y movimientos desencajados y sudorosos, agosto en mitad de la nada, la vejiga tensa y amarilla, el corazón del monstruo que sonríe)

(me masturbo al llegar a casa, paso el día sin apenas trabajo en el estudio, mi desidia es total, mi apatía es total, nada de lo que sucede parece importarme, cero iniciativa, sólo obediencia y silencio, la ley de los mínimos exigibles, la huida interior, martes como la mancha en el asfalto de las carreteras perdidas, la polla húmeda, pienso en raúl corriendo detrás de la pelota, pienso en sus cinco hijos, en sus inviernos quitando la nieve del jardín con una pala que ya estaba en el garaje, pienso en toda la gente que abarrota las gradas en un partido de fútbol, no pienso en nada porque mi cabeza es un agujero de tiempo desperdiciado y suena el teléfono y es les, que dónde veremos el partido mañana, las amistades perfectas y blandas en el sofá de su casa)

lunes, 25 de abril de 2011

(parábola. hay un juego, el yenga, en el que uno debe quitar piezas de madera de una torre para poder seguir elevándola, con movimientos lo suficientemente precisos como para evitar que ésta caiga. es el yenga un juego de gran paciencia y habilidad)

(he sacado todas las piezas que he podido, intentando jugar mi turno de la mejor manera posible. ahora no existe un último movimiento: la torre se tambalea lentamente, ya no hay piezas que se puedan sacar, sólo queda esperar la caída, el fin de la partida, lecciones de física elemental)
(infancia. una mujer joven lee a coetzee en una mesa, bebe café con leche, no pasa de la primera página de un libro que es una excusa, lame la cuchara, es alta y delgada, bonita, distraída, seria, vestido de lana violeta y botas marrones con cremallera y cazadora negra abierta y pelo suelto)

(la mujer mira el reloj, consulta el móvil, no resulta evidente que está esperando a alguien hasta que un hombre alto se acerca con dos niños, cinco años, tres, un carrito, un libro bajo el brazo)

(la mujer y el hombre no se miran y no hablan, los niños se abrazan a su falda, es una carrera de relevos y los niños son los testigos que no deberían caer al suelo)

(el niño se sienta en el carrito, no le corresponde, es el mayor, el padre le choca los cinco, la niña echa a correr, cruza la puta calle, un coche frena en seco, la madre grita, todo el mundo se asusta, el padre no se inmuta, da un paso atrás, se aleja de la escena, la mujer joven toma a la niña de la mano y el carrito y cruza la calle, se aleja, el coche era japonés, gris perla)

domingo, 24 de abril de 2011

(los sueños se suceden incomprensibles: de coches robados a granjas abandonadas, de animales quemando en avenidas solitarias a hombres que insisten en abrazarme, de compañeros de estudio y infancia a escaleras y azoteas llenas de charcos, de cajas que debo llevar de un extremo a otro de la ciudad a polígonos industriales llenos de calles sin salida. despertar me salva y, al mismo tiempo, me abandona en un extremo de la cama donde nada sucede y nada quiero)
(tiemblo muy deprisa y me arden los ojos, laberinto de espejos que no conduce a ninguna parte. estos días sin rutina son horribles: sólo quedo yo en el nostromo y tampoco)

viernes, 22 de abril de 2011

(sueño con una playa que no acaba nunca, hay piedras como escalones clavadas en la arena, me dejo caer, el agua está fría en los tobillos. sueño con un hombre que se masturba delante de mí, tiene la polla brillante y gruesa, flácida, monstruosa, acabo de follar, me dice, el semen pringa sus manos, tiene la piel tatuada con líneas borrosas, la piel gastada de los cincuenta años, estamos en un bar sucio y siento asco. sueño con una oficina inmensa y cómo me pierdo en ella mientras camino detrás de vicenç vendrell, siento miedo y me aterra no saber volver a casa, signifique lo que eso signifique)
(soñé que estabas en una habitación vacía y estabas muy quieto, como si algo te impidiera moverte. al acercarme he visto que estabas dentro de una armadura de madera sucia y metal, no hablabas y me mirabas como si fuera transparente. me has dado miedo y he despertado. espero que estés bien, escribe míriam)

jueves, 21 de abril de 2011

(la mente en blanco, las hojas del pequeño naranjo, del limonero, la higuera y los ficus temblando un poco con el viento, se dibujan sombras en el suelo del patio, losetas plásticas de rejilla verde, la luz que tiembla dejando claros, el reflejo en la puerta abierta)

(la mente en blanco, sentado en el borde de la cama, moviendo los pies, mirando el suelo de corcho de la habitación, atrapado en el reflejo de la televisión apagada, en una boca que)

miércoles, 20 de abril de 2011

(acaricio la cabeza de mi madre mientras me pongo la cazadora, ocho y cuarto de la mañana, ella hojea el periódico antes de irse a trabajar, hablamos de algo que no podría recordar nunca en la vida, un beso, hoy comeremos arroz, pienso en mi hermano como si cada día estuviera a punto de morir, es entonces que cierro la puerta y camino los tres minutos hasta el estudio, mi rampa personal)
(tengo siete años y mis padres me han regalado un espirógrafo por navidad, también bolígrafos verdes, rojos, azules y negros, también papel, las líneas circulares crecen en rosetones de colores a medida que avanzan los engranajes, me fascina, es mi único juguete y favorito)

martes, 19 de abril de 2011

(he llegado hasta aquí, dije, y te amaré siempre, aunque ya no sepa cómo ni con qué excusa o qué vértigo)
un hombre pide un vaso con ginebra y saca un libro de una bolsa de plástico, contraluz, de thomas pynchon, pido una cerveza más, me gustaría estar borracho, me gustaría estar en el dirigible de la portada, hindenburg clavándose en el suelo un segundo antes de estallar y todas las voces alegres en mi espalda

el hombre luce una larga y canosa cola de caballo, gorra de cuero, zapatillas deportivas caras y un afeitado escaso, se sienta y bebe un trago corto, abre el libro y sube al dirigible, ahí se pierde definitivamente en la tarde del sábado

(intenté leer el libro de belén gopegui pero empezó a sangrarme la nariz ya desde la dedicatoria. creo que sentí que así no estaba yendo a ninguna parte, la escala de los mapas)
(el profesor frente a la clase, yo junto al profesor, su voz monónotona, tres filas de chiquillos, cinco mesas por fila, niños sumamente iguales, sin apenas diferencias, uniforme oscuro y mismo corte de pelo, detrás de la única gran ventana hay abedules y un cielo gris como el de hoy)

(el profesor escribe en la pizarra, veo caer el polvo de tiza a cada movimiento, no identifico las palabras, un niño —segunda fila, tercera mesa, el niño del mismo centro— empieza a respirar con dificultad, tiene arcadas y se ahoga, nadie parece darse cuenta de ello, el profesor está de espaldas, el resto de críos escriben en sus cuadernos de anillas, el niño vomita ruidosamente, se limpia las lágrimas con la manga y recoge el vómito con una bolsa de plástico y algo de papel de periódico, soy incapaz de moverme, despierto)

lunes, 18 de abril de 2011

(bebo cerveza en el bar de paco, un platito alargado con los primeros cacahuetes de la creación, diminutas moscas transparentes brillando en el aire de la tarde, gente calle arriba, gente calle abajo, preñadas a punto de estallar, hola y adiós, saludos que simplemente mantienen las formas, sonrisas discretamente falsas, cóbrate lo que te debo —la tónica y el vichy del otro día—, siete y media pero el tiempo detenido)
(hotel, día de hotel, de cerrar la puerta y dejar la bolsa al lado de la cama, encender la televisión, correr las cortinas y respirar el mundo desde la ventana, reduciéndose a que ahí abajo hay coches y niños que cruzan sin mirar apenas, mujeres que compran en el supermercado donde la calidad no es cara, un polígono industrial de naves blancas y aburridas y personas que se esconden dentro de personas, crisálidas o ultracuerpos, yo qué sé qué mierda son)

(y abrir la ducha y cambiar de canal hasta que sea de noche y sentir que la cama es un agujero negro con todos mis fantasmas dentro y masturbarme y pensar en todas las veces que y nunca y siempre y dormir a ratos y despertar y volver a dormir, apretando el sueño contra el pecho hasta el cansancio y sentir que los intestinos se deshacen en un charco de sangre y pensar otra vez en el cáncer, pensar también en el amor incondicional)

domingo, 17 de abril de 2011

irene villa se quita las piernas ortopédicas y el maquillaje, está sentada en una butaca vieja de color verde, hay huellas de pasos en el polvo, de muebles que se han arrastrado por la habitación, periódicos viejos, papeles enroscados, telarañas y persianas bajadas, irene villa se quita la peluca y una cicatriz enorme cruza su cabeza por encima de las orejas, nos miramos

te molesta si me pongo un poco celosa, pregunta, no me gustan las mujeres celosas, respondo, ella ríe mientras ajusta su pierna izquierda al muñón, pienso en su coño y me pregunto si estará lleno de metralla, despierto, me noto la cara hinchada, me cuesta respirar, david cronenberg

he salido esta mañana y me he encontrado con los padres de carme aldana y he estado un rato hablando con su madre porque su padre ya no me reconoce, el alzheimer se lo ha comido vivo y ahora sólo es un saco de piel que se mueve desordenadamente, hace tiempo que no veo a su hija, éramos vecinos, crecimos juntos, ella tocaba el piano y llevaba kickers, su padre salía en bicicleta todos los domingos pero eso era antes, hace treinta años, ahora me mira y tiene los ojos vacíos, no sonríe, su madre es pequeñita y blanca como una nube de ojos grises, me besa las mejillas al despedirnos, saluda a tu madre, dice, claro, dale un beso a tu hija de mi parte, afectos de ida sin apenas vuelta

viernes, 15 de abril de 2011

guardar las cosas en cajas de cartón grueso, aquí las novias, aquí las amantes, aquí las palabras y los sueños, aquí los poemas, aquí los recuerdos, las drogas, mi enfermedad y mi familia, aquí mis miedos y mis taras, aquí mi monstruo y las putas y todos los golpes, aquí yo pensando en nada, aquí mis odios, mis ausencias

jueves, 14 de abril de 2011

(delante de mí camina un hombre, un libro bajo el brazo, una tejana, gafas de sol, cabello canoso, converse negras, dos niños pequeños que revolotean a su alrededor, estudiábamos juntos, alguna vez estuve en su casa, trabajos absurdos de instituto que nunca te llevarán a ningún lado, juan manuel ortigosa era alguien moderno, hablábamos de música, de the jesus and mary chain y public enemy, tartamudeaba un poco al hablar, creo que eran días soleados, días en los que pensabas que nunca ibas a caer)

(fumo, cruzo la carretera de santiga, subo por la calle padró, hay coches que esperan en el semáforo y otro perro que ladra hasta hartarse, cuando abra la puerta de casa todo habrá terminado una vez más)
enciendo una barrita de incienso de color rosa oscuro, prende rápidamente, enciendo la televisión, hay calcetines sucios en el suelo, empieza un partido de fútbol, la mente en blanco, las manchas de orín

esta mañana había un colchón sucio en los contenedores del final de la calle, bajo las moreras, tomasito, qué pasó, compadre, grita el tipo de las gafas de sol y las manos en los bolsillos. tomasito fuma en la puerta de els clavells, el bar de la calle anselm clavé, sonríe, no contesta, no es bertolt brecht, un coche sale del párquing, la conductora vuelve a estar embarazada, la redención a toda costa

los días se van repitiendo con leves deformidades pero básicamente idénticos. es la primera vez que veo a tomasito y al tipo de las gafas pero siempre hay alguien fumando en la puerta de algún bar y siempre hay alguien que se acerca y se dirige a él con complicidad. siempre hay una chica que pasea un perro y un coche gris que busca aparcamiento, siempre hay niños corriendo, siempre hay tres minutos a las ocho de la mañana

miércoles, 13 de abril de 2011

la libertad de antonio troitiño, condenado a dos mil doscientos treinta y dos años por matar a veinte personas, veinticuatro años en la cárcel. la libertad de antonio troitiño, condenado a dos mil doscientos treinta y dos años por matar a diecisiete guardias civiles, un coronel, dos cabos, un vicealmirante —también participa en la muerte de un teniente coronel, un comandante y un soldado raso—. a partir del listado anterior, definir persona. ongi etorri, antton
vago por galerías de imágenes, descargo las que me interesan, siempre pensando en un hipotético uso que quizás nunca llegue. ahí dormirán desordenadas, ocupando un espacio en el disco duro, ralentizando el procesador, como un lastre inconsciente: caminar con los bolsillos llenos de plomo

una tertulia radiofónica en la que los temas se enlazan, se tejen y enredan, las mismas voces que cada día hablan de todo y hablan de nada: la ventana es un cielo gris perfectamente cuadrado

estoy solo en el estudio. todo el mundo tiene su papel asignado y el mío es precisamente ése, diseñador gráfico que está solo en el estudio. el cálculo de probabilidades dicta que llegará un proveedor, un tal garriga, pero no tiene hora concreta. durante la mañana, dice, el transporte ya está en ruta. mientras, todos los programas abiertos —thunderbird, firefox, illustrator, photoshop, freehand, flash—, un lápiz encima de la mesa y unos cuantos papeles con dibujos que responden a la descripción gráfica de modelos topológicos de estrella, estrella extendida, jerarquía y malla

martes, 12 de abril de 2011

desactivar facebook es sarai te echará de menos, rakel te echará de menos, joan carles te echará de menos, dani te echará de menos, harry te echará de menos, mis únicos cinco amigos convertidos en papilla de píxel

lunes, 11 de abril de 2011

domingo, 10 de abril de 2011

(sobre los efectos devastadores de la radioactividad: la batalla de chernóbyl, de thomas johnson, en la noche temática de la segunda cadena)

(me cuesta dormir, despierto cien veces. la doctora no me mira, se limita a una entrevista mecánica, a escribir mis respuestas a mano con un rotulador pilot de color rojo en una gran libreta de hojas blancas. sufre de incontinencia?, pregunta. qué entiende por incontinencia?, respondo. la pérdida del control normal de los intestinos, replica. en ese sentido, no, contesto. sí ocurre en momentos puntuales pero no como norma. hago esfuerzos por evitarlo, añado. entonces sufre o no sufre de incontinencia?, insiste. no, simplifico, no sufro de incontinencia si por incontinencia usted entiende que pierdo el control normal de mis intestinos. es evidente que esa mujer no está ahí para matizar nada: necesita respuestas blancas o negras, nada de respuestas grises, respuestas de sí o no, de ceros o unos, de abierto o cerrado. es evidente que esa mujer es una buena funcionaria del sistema público de salud con los dedos llenos de anillos de oro)

(esos esfuerzos marean, debilitan, un sudor frío me recorre el alma, me duelen las articulaciones, el vientre hasta estallar, la boca se llena de saliva, empiezo a pensar cosas que no debería, la felicidad es un brillante pez abisal ahogándose en mis manos; la vida, un charco rojo y pestilente en cualquier sitio)

(un mensaje de S: la escala de los mapas, de belén gopegui. escribo a la librería de los encargos el sábado por la mañana. maría josé responde que posiblemente está agotado, pero que no me lo puede confirmar hasta el lunes, no hay prisa, nunca hay prisa. la felicidad es el cabello blanco de belén gopegui, su corazón rojo; la felicidad es la nuca rapada de S y los secretos que escribe y tacha, escribe y tacha, las fotos que encuentra y rompe)

(escribo frases cortas, las borro, las vuelvo a escribir y escribo otras, las junto a puñetazos, las dejo en rincones de la habitación, quizás nunca vuelva a buscarlas, crecerán como pelusas. una película con jennifer aniston, té dulce con especias, una galleta, ayer me afeité la cabeza, apagué el teléfono después de un mensaje de juank que apenas respondí, esta mañana tiré el cepillo de dientes y me masturbé tantas veces como pude, después pensé en las elecciones en perú y busqué algo de información sobre ellas: que los candidatos siempre sonrían me resulta una amenaza, es violencia pura, besos como heridas, el cáncer creciendo dentro)

(me cuesta dormir, despierto cien veces y sueño con algo que tiene que ver con radioactividad, con isótopos y cesio ciento treinta y siete, con las quemaduras y los sudores y las epidemias de cáncer de tiroides y las chimeneas humeantes. pienso en agustín fernández mallo y en su vida como icono afterpop, escritor y ubicuo técnico de rayos x. sus radiografías son auténticas obras de arte, pienso, mi tobillo roto es la lata de sopa de tomate del siglo veintiuno)