viernes, 3 de junio de 2011

sueño una casa con jardín, con hiedras en la fachada, dos pisos o tres, pasillos grandes, gente que está haciendo un examen. sueño que estudio derecho y conozco a los profesores, una mujer y un hombre, ambos de mediana edad, ambos vestidos igual, un polo blanco a rayas azules, pantalones oscuros, él es calvo y canoso, ella tiene los brazos flojos y suaves

me sigue un perro negro y pequeño, un perro sin raza, quizás es otto, el perro de tino y susana, lleva una pelota de tenis rota en la boca

soy incapaz de responder a las preguntas tipo test, siento que me he quedado en blanco, que empiezo a ahogarme, tengo la boca llena de algo como miga de pan masticada hasta la náusea, se me pega al paladar, a la lengua, a los dientes, la trago sin querer y sigue ahí, meto los dedos, me cuesta arrancarla, noto trozos de metal que se me clavan, agujas, alfileres, empiezo a sangrar, me levanto y voy al lavabo, meto la cabeza bajo el grifo, intento beber agua, la lengua cae al suelo y se retuerce como un gusano gris y húmedo, despierto, son las doce de la noche

jueves, 2 de junio de 2011

(la noche más feliz de mi vida llevaba unos zapatos de color naranja y una camiseta gris, el corazón enfermo de algo que nunca se ha querido morir del todo y a ella las estrellas le atravesaban la espalda, hierba y norias en el mundo inclinado)

(secretos, una cerveza en el bar de paco, ahora las mesas son de metal, el sol rompe un poco las nubes que quieren llover, el teléfono vibra en un mensaje, un padre trajeado que juega con dos niños, una varita de incienso que se consume en una nube limpia y perfumada)

(diecisiete años desde esa noche que hoy se empeña en patearme la boca, fumo de vuelta a casa, juego con las llaves, ya no caliento la sopa en el microondas, intento pasar de puntillas para que los fantasmas no me muerdan y no lo consigo y joder)
hablo con joan pere porque nos hemos encontrado en la puerta de casa, tres años sin vernos y todo sigue igual, en un punto inconcreto de nuestra adolescencia, grande y acogedor como siempre, salvo que ahora habla como un puto maestro zen, un puto santón de mierda, un paulo coelho cualquiera con la boca llena de coaching y autoayuda. me distraigo con carla, su hija de un año y medio, es preciosa y sonriente, los dientitos redondos y separados, los pies fríos, se ríe cuando le saco la lengua, es un bonito y amistoso cachorro, débil como todos los humanos

joan pere y yo cambiamos correos electrónicos, no hay mucho motivo para escribirnos y quedar pero ahí está el intento. nos damos la mano el despedirnos y las tiene calientes y sudadas, siento asco y sonrío

miércoles, 1 de junio de 2011

(doce minutos y cincuenta y dos segundos en caer del precipicio al cielo, para encontrar las palabras precisas y todas las líneas divisorias)
una paja delante de la pantalla, una sucesión de videos con el mismo tema, calidad deficiente, diferentes protagonistas, bocas, pollas, ahogos, esfínteres respirando como peces fuera del agua, la tristeza y el amor, la mierda rebosando la puta cabeza

ausencias, gorriones, el día que despierta, un gran trabajo de simplificación a pesar del movimiento errático

martes, 31 de mayo de 2011

la llovizna despierta el aroma de los tilos en las calles calvari y josep anselm clavé, el viaje interplanetario de cada día, del estudio a casa, de casa al estudio y los anillos de saturno, cien años viajando a la velocidad de la luz. martes, otra camisa horrible, las mismas piezas del puzzle encima de la mesa, un teclado negro y gastado en el que brillan tres teclas que deben ser pulsadas al unísono, ctrl + alt + supr, forzar el kilómetro cero y una carta certificada que pasar a recoger por la oficina de correos, arpones y fantasmas

lunes, 30 de mayo de 2011

(una servilleta de bar entre las páginas de un libro, un plano detallado en bolígrafo azul, una dirección, calle praga, número doce, cuarto segunda. como referencia, un cuadrado señalado como alfonso doce, también un número de teléfono sin prefijo, cuatro cincuenta y cinco treinta y cinco cincuenta)

(la vuelta al día en ochenta mundos, de julio cortázar. la letra es de pilar, el libro estaba en la estantería del comedor, escondido entre los de abajo. también había un trocito de cartulina que decía te quiero y era mi letra, cuántos años, un millón, cien vidas)

(separar la imagen por piezas: una pecera redonda, una burbuja de agua, una carpa dorada flotando en el aire, el tiempo detenido, quién puede discutir que una semana trae siete días escondidos en la boca)
sueño una ciudad que no conozco, un hombre me pregunta cómo llegar a un sitio, una plaza, sé que está por allí y le indico, es alto, de mediana edad, con el pelo teñido de rubio, bronceado de uva, boca operada y tensa, insiste en conversar, pregunta, respondo apenas, se acerca demasiado, me resulta sexualmente violento, ha oscurecido, intento alejarme por una calle empedrada, el hombre me sigue, cojea, a la izquierda hay edificios con entradas iluminadas y verjas y setos bajos y cuatro escalones, el hombre me insulta, hijodeputa, hijodeputa, se masturba mientras camina con dificultad, despierto, son las dos, apenas he dormido una hora, algo más, es lunes, la vuelta al día en ochenta mundos

domingo, 29 de mayo de 2011

(una fotografía en la bandeja de entrada del correo electrónico, heridas en una muñeca que sugieren un intento de suicidio, alguien debería enseñar dignidad a las personas o a cortar en sentido longitudinal, nunca transversal)
tengo catorce años y pocos amigos, no soy un estudiante brillante, no suspendo demasiado, no tengo habilidades en las que destacar. fumo de vez en cuando, bebo cocacola de vez en cuando, soy el delegado de clase, algo que se reduce a tener la llave del aula y a hablar —también de vez en cuando— frente a mis compañeros

estudio en un instituto nuevo, inaugurado el curso anterior. apenas tengo amigos aquí, tan sólo algún conocido con el que intimaré con el paso del tiempo, quizás el año que viene, cuando me haya disfrazado un poco más. en casa escucho la radio casi todo el tiempo, también leo mucha ciencia ficción, ediciones baratas con relatos en castellano de otros publicados en una revista americana de la que no puedo recordar el nombre, libritos usados que trae mi padre en bolsas de supermercado cuando viene a vernos una vez al mes. creo que se los da una amiga suya, una mujer que vive en premià de mar

en primero c hay dos pedro arrabal. jiménez es un gran tipo, noble como pocos. madrid, su primo, es rencoroso y un perfecto español hijodeputa. difieren también en el físico: jiménez es rubio y espigado, de frente ancha y despejada; madrid es moreno y cúbico, con un gran lunar lleno de pelos en el pómulo derecho. madrid es realmente una persona de mierda

también están sergio sánchez y carlos fernández y caridad raposo. también están xavier pérez y pedro piñero y javier lozano, triángulo equilátero de gilipollismo. también están los tres repetidores, ricardo, jaime y montse. el resto de gente me acabará resultando invisible: el seta, el escana, el melero, el pepe páez, el raimon serena, el benito, el verdugo, todos acabarán siendo poco más que muebles que hablan demasiado alto. también hay chicas pero no recuerdo sus nombres: son el puto fondo del mar

en primero c están los que no caben en otras clases: los que escogen francés y ética llenan dos aulas, a y b; los que escogen inglés y religión se van al d; los que escogen inglés y ética o francés y religión llenan el e y el f, respectivamente; los que sobran van al c, simple y efectivo

dolors ribelles es nuestra profesora de lengua española; margarida piera, de lengua catalana; ramon trepat, de educación física; silvio frugone, de religión; carmen valero, de dibujo técnico; miguel ángel, de inglés; una tía de mallorca, de matemáticas: esta mujer es el enfrentamiento con la realidad más incomprensible a través de sus gafas redondas y su piñón de boca

sólo dos personas de mi colegio hemos ido a este centro, el resto se matriculará en fp o bup en el pueblo de al lado o dejará de estudiar para trabajar de camarero o en el taller mecánico del padre de o en un supermercado. seguiré viendo a los que eran mis amigos —francisco josé arriaza, juan cabeza, daniel moreno, juan carlos sánchez, fernando moreno, los hermanos solans— durante un tiempo, después ya no habrá motivo para ello y ahora serían perfectos desconocidos

(pasábamos las tardes del verano anterior en las escaleras del mercado de serraparera, fumando tabaco que comprábamos suelto en el quiosco de la bonasort, no recuerdo de qué hablábamos, supongo que de chicas, no sé, todo era terriblemente ingenuo y doloroso si lo pienso un poco, eso es tener catorce años)

viernes, 27 de mayo de 2011

la foto también es de diane arbus, un niño que llora, los niños no lloran, dice mi padre, sólo lloran las niñas y los maricones, tú no eres niña ni eres maricón porque eres mi hijo, qué puta risa de padre, hoy aquí está nublado y desalojarán la plaza y es viernes y qué bonito el primavera sound

jueves, 26 de mayo de 2011

(esa foto es de diane arbus, son mis amigos y nos queremos, no nos lo decimos mucho pero sabemos que es así, creo que nos disfrazamos un poco para poder estar juntos, para aguantarnos porque hay cosas que no se tocan, algo así como los laberintos llenos de tupidos velos, a mí me estalla la cabeza cuando estoy con ellos, debería replantearme un montón de conceptos básicos antes de seguir adelante)

(hoy me puse sandalias por primera vez este año, también compré tres manzanas golden por un euro y veintinueve céntimos, saludé a varias personas en el trayecto que une mi casa con la frutería de la calle montcada y tuve la sensación, al doblar la esquina con la calle padró, de que estaba a punto de desaparecer de tanto desnudarme)
(un moro siempre será un moro. en vic o en japón. nunca será español. epifanía de josep anglada —falangista barnizado de demócrata y reconvertido en ideólogo de esa derecha que se define a sí misma como transversal—, recogida por el mundo, diario afín)

miércoles, 25 de mayo de 2011

sueño que estoy en valencia, en un pueblo pequeño, hay una escalera de peldaños gastados, una baranda de acero inoxidable que se mueve demasiado, me cuesta subir, arriba hay una explanada de cemento y asfalto, una chica corre con un skate, salta un ollie sobre un banco de pizarra, es tan delgada que parece que se va a romper

ella se llama vale, pero no de valentina, me aclara. disfruto mirándola, la tabla es negra y casi tan grande como ella, acompáñame, me dice, me toma de la mano, es muy joven, me lleva por calles que ella sí conoce, es mi barrio, vivo en esta casa, una cortina de tiras de plástico de colores, anchas y planas, hace un millón de años que no veo una cortina así, sonrío y vale también sonríe

despierto, son las cuatro y media de la mañana, no tengo sueño, debería volver a dormir, me gustaría seguir con vale, me gustaría no tener que subir otra vez por esa escalera, detrás de la cortina había un hombre de rodillas y cara a la pared
palabras que envuelven el aire y dibujan la forma difusa de las cosas, días en los que el trabajo vuelve a trompicones, cenar las sobras, caminar dos pasos, dejar de hablar, imitar lo que los demás hacen, escribir que uno es feliz y el calor en el vacío

lunes, 23 de mayo de 2011

palabras que buscan atrapar fantasmas. palabras que son sombras o un poco de luz debajo de la cama. palabras tristes, alguien dice. tengo la boca llena de comida que apenas puedo tragar, son las dos de la tarde, quizás las dos y veinte. un volantazo a la derecha y cinco millones de parados, pero en algunas plazas sólo se habla de si zanahorias sí o zanahorias no. apenas entiendo qué coño está sucediendo, como tampoco entiendo por qué coño sigo escribiendo, la puta costumbre, yo qué sé

domingo, 22 de mayo de 2011

veinte minutos y veinticinco segundos para caer hacia ninguna parte, tanto amor en el corazón enfermo

viernes, 20 de mayo de 2011

uno. sueño que me sangra la nariz mientras estoy viendo un partido de fútbol, intento limpiarme con algo de papel, con la camiseta, con cualquier cosa, no tengo emociones mientras estoy allí, rodeado de gente y con las manos llenas de sangre seca, los jugadores corren por el campo, dónde está la pelota

dos. pienso en la última vez que follamos, en cómo le escupí en la boca y le metí los dedos mientras me pedía que me corriera dentro de ella, era imposible estar allí porque estaba muy lejos, con la cabeza llena de números y de fantasmas de otras mujeres, basura que me asalta siempre y que me hace sentir culpable por no saber hacer feliz a nadie

tres. estoy en el trabajo y sin trabajo, mato el tiempo, pienso en vomitar, en qué hacer si el mundo se acaba a medianoche, llevo un polo a rayas, perfectamente a juego con el interior de la cabeza. recuerdo la historia de este polo, la mar de chulo cuando lo compré para la boda de marcel y maría josé, en el año noventa y cinco. después pasó lo de la muerte de pau y elena y todo quedó triste durante bastante tiempo. busco en google, todo es fácil de encontrar si tienes las palabras clave —accidente, autobús, psicología, uab—, las heridas se abren un poco, sólo un poco

cuatro. dieciséis años son toda la vida. juego al billar online con desconocidos que son mejores que yo, siempre en la variante straight pool, mi máxima ambición es ganar de vez en cuando. juego al ajedrez online con desconocidos que no siempre son mejores que yo, gente que insiste en hablar de otras cosas mientras pienso en torre o dama, en el gambito von goom

cinco. fotografías de maria shay con una litrona de budweiser, artículos sobre wittgenstein, la ética, la estética, deseo enredándose en la polla, artículos sobre branding en los que se analizan las últimas tendencias, la muerte de esperanza aguirre como la verdadera propuesta de futuro
más o menos, la secuencia es siempre la misma: cojo la guitarra, dibujo un arpegio, lo repito hasta que me canso de retorcerlo, empiezo a desnudarlo, a quedarme sólo con una nota que ensucio bajo capas y más capas de distorsión y efectos, un mantra eléctrico que repito hasta agotarme mientras pienso en cómo coño empezó todo

más o menos, la secuencia es siempre la misma: llenar de mierda algo bonito y pensar y pensar en qué lugar se cayó al suelo

jueves, 19 de mayo de 2011

nieve y ruido rosa cayendo sobre las manifestaciones en la apática españa, minusválida, cínica y corrupta, la única oportunidad que vas a tener en tu puta vida de despertar y ver una democracia real

miércoles, 18 de mayo de 2011

(sigo ahí, en un punto indeterminado de la pantalla, con el ruido de la impresora escupiendo hojas y más hojas, bombas en el centro de barcelona, el fin del mundo, búscate un trabajo, hijodeputa)

(un insecto diminuto recorre la pantalla del ordenador del estudio en sentido horizontal, una línea recta de mil doscientos ochenta píxeles. un insecto encerrado en el interior de un documento de illustrator, un fondo naranja, unas letras en negro, diez guías azul celeste todas verticales. un insecto encerrado en un montón de ideas brillantes, en el ladrido de un perro, en una tertulia radiofónica, en un silencio que rezuma agresividad, en las motas de polvo que flotan en la luz de la tarde)

(sigo ahí, en un punto indeterminado de una línea llena de heridas, sin saber cómo dar un paso o arreglar un grifo o volver a llenar la nevera, sin tener ni idea de cómo sobre)

martes, 17 de mayo de 2011

(flores rotas. todas las personas que mueren dentro de mí mientras el día se consume sin trabajo. salgo un rato por la tarde, las conversaciones de los demás me exigen un esfuerzo sobrehumano, compro tabaco, bebo cerveza, el microcosmos electoral supone un buen refugio cuando apenas hay nada más, me doy cuenta de que me equivoco con frecuencia mientras escribo, descuido letras, palabras, imagino patologías extrañas que me conducirán a una muerte dolorosa y ausente en un lapso de tiempo realmente breve, pienso en el dolor de cabeza que a veces me come la parte derecha de la nuca, pienso en cosas así mientras me lavo la cara, mientras canturreo, mientras me masturbo, mientras a cry for help, a hint of anaesthesia)

(flores rotas: todas las personas que amo y que mueren dentro de mí sin que apenas puedan hacer nada, i put my trust in you)

lunes, 16 de mayo de 2011

sueño que cago sangre y no me duele y me siento bien y estoy desnudo ante un montón de gente que me mira como en un tribunal. sueño que estoy de pie encima de una mesa y no me atrevo a limpiarme y una vieja me sonríe y se acerca para tocarme y evito su contacto, no reconozco mi cuerpo, es muy flaco, no tiene apenas vello, la sangre me chorrea las piernas, despierto, lunes, otra vez la fábrica, arden los días como arden seis millones de judíos y las vallas, sonreír por hacer algo

domingo, 15 de mayo de 2011

(nos cogíamos las manos como si fuéramos a saltar a un invierno perpetuo, a un quirófano sin luz, calculando las probabilidades de seguir después de)
enciendo la lámpara del suelo, la televisión, cambio las sábanas y pongo una lavadora, hace un día bonito, me ducho, calcetines rojos, pantalones limpios, camiseta blanca, las venas llenas de sueño, un paso detrás de otro, mi madre me cuenta historias sorprendentes acerca del futuro de la humanidad

(sueño con david y con pilar, él trabaja en una imprenta, maneja con destreza una guillotina, ella ordena papeles de colores. el resto del sueño se pierde al despertar)

(me acuerdo de ella en la ducha, hablamos el viernes pasado, era como estar en la piscina, flotando un poco por debajo de la superficie)

sábado, 14 de mayo de 2011

(barriles de madera con arenques perfectamente alineados en el interior, estructura radial, capas sucesivas de sal y peces, mujeres embarazadas del tercero, padres con alopecia, niños malcriados que arrastran su rabieta, viejos como sacos de piel muerta en silla de ruedas, peces y sal, señoras de mediana edad y voto claramente conservador, barriles de madera, chicas con su nombre tatuado detrás de la rodilla, gente como un granizo de pájaros muertos llenando la puta plaza, todas las calles, cada una de las veinticuatro zancadas que la estructura radial)
(una fiesta, otra fiesta, otra fiesta más, fiestas llenas de gente a la que querría besar, para la que querría desnudarme, para la que desearía volver a nacer en una vida diferente, fiestas a oscuras y sin apenas hablar)
rojo, ámbar, verde, la luz de los semáforos atrapada en el suelo de espejo, un grupo de chicas que ríen bajo una nube de paraguas, cada hora que pasa es una isla diferente —milagros topográficos aparte—, coches que aceleran de cero a treinta en cien segundos, movimiento, frío y distancia, caer derrotado sin que nadie pueda verlo, mi propia batalla campal
zapatos marrones que resbalan si caminas deprisa sobre el suelo mojado, pasos de peatones, asfaltos, aceras, carriles para bicicletas, charcos más o menos grandes, ríos que querrían desbordarse, mares grises y ásperos, el somorrostro en el corazón
(agotar todas las posibilidades antes de apretar el botón rojo, el choque de trenes en mitad del desierto, el equilibrista entre dos nubes, feliz sábado sin sábado)

viernes, 13 de mayo de 2011

bucles de nueve horas más o menos justas, lentos y dormidos; bucles de dieciséis minutos llenos de lágrimas; bucles de apenas cincuenta y cinco segundos brillantes de amor; bucles asfixiantes, norias, tiovivos, la puta parada de los monstruos, otro salto más, para la caída en viernes

me viene a la cabeza una película de werner herzog, stroszek. me he descosido demasiado en estos últimos días y ahora no tengo cojones para juntar todas las putas piezas, tanto retal, tanto hilo triste, tanto patchwork de miserias y ilusiones. bruno s. toca el piano, claro de luna, de beethoven. una puerta abierta y bruno tocando el piano, una imagen borrosa, otra más, bruno con mitones y barba de meses. soy un papel cortado a trozos minúsculos, fotografías confusas de algo que realmente no ha sucedido nunca, despertar a medianoche vagamente empalmado, vagamente tenso, vagamente harto, vagamente páramo

bucles en el trabajo, en todas las conversaciones, en la desidia con la que acabo haciendo las cosas, bucles al escribir y mezclarlo todo, al saltar, al correr, al caminar, bucles al comer y al lavarme los dientes, al poner periódicos en el suelo mojado, al buscar una foto sucia que me haga estar menos solo, al pelearme con el insecticida, el incienso y el jamón en dulce, al dejar de respirar aunque sólo sea por ver un antes y un después, bucles al decir te quiero, al arrancarme el corazón

jueves, 12 de mayo de 2011

(entre zancada y zancada se eternizan todas las cosas de las que nunca seré capaz de hablar, a cámara lenta, enredándose en el aire, en los tobillos, llenando mis venas, respirándolas hasta estallar)
carrera de obstáculos, las tardes cada vez más cálidas, movimientos medidos con pie de rey, es todo lo que puedo hacer, una conversación de teléfono tras otra, la última comida del día, la bolsa de basura llena hasta arriba en un rincón, dormir en una nube perfectamente perfilada, a ver si nos vemos las putas caras, podríamos quedar un día, te has muerto y sale el sol, maniobras de evasión, caminar en todas las direcciones a la vez, hablar en todos los idiomas a la vez, el bosque dentro de una caja vacía y dos cerrojos

miércoles, 11 de mayo de 2011

calles amplias como de zona residencial americana, árboles llenos de hojas secas, vivo en una residencia de estudiantes, tengo una habitación para mí, una manta de cuadros, a veces hablo con gente, me ilusiona la posibilidad de trabajar con enric jardí, daniel viene a verme, la furgoneta tiene la puerta de atrás rota, atada con una cuerda, me propone ir con él, tantas posibilidades de futuro me hacen sentir bien, fuerte, necesario, tienes que volver con nosotros, me dice, fumamos, apagamos los cigarrillos en el suelo de la escalera, un coche pasa delante de nosotros, despierto, tercer día, tercera valla, veinticuatro pasos eternos, una odisea, dos o tres

martes, 10 de mayo de 2011

el segundo día, la segunda valla, veinticuatro pasos recorridos con la zancada más elegante, soy el puto edwin moses, soy javier moracho y su anuncio de rexona en los ochenta, soy alguien totalmente adaptado a la rutina de la competición, me miento como me respiro, el sol se pone sobre la segunda valla pintándola de amarillo, apenas queda nadie en la pista y en la habitación, las mismas drogas, los mismos cuadros, la misma miseria al eyacular la vía lactea
una nave industrial aparentemente abandonada, hay cámaras de video instaladas en trípodes, los cables de alimentación se pierden en habitaciones oscuras, en pozos, camino buscando una salida, no me oriento bien

conmigo está una chica que escribe poemas, insiste en enseñarme sus libros, no me interesan demasiado, mi único interés es salir de allí porque debo volver a casa, ella me sigue aunque cree que deberíamos esperar a que vinieran sus amigos, te caerían bien, dice, las cámaras son suyas

(el camino de vuelta es un autobús hasta la ciudad —tengo la certeza de estar lejos— y después otro más, me obsesiona la idea de los dos viajes, de las piezas que encajan, del transbordo, de no poder realizarlo, del fracaso ante algo tan sencillo como eso, suena el despertador y despierto, la primera imagen del día no tiene nada que ver con el sueño: estoy en la estación de tren de santa justa, en sevilla, todavía no han anunciado en la pantalla electrónica de qué andén saldrá mi tren, estoy rodeado de un millón de personas, son las nueve de la noche, todavía es de día, todo es lento, todo vuelve a empezar, todo termina indefinidamente)

lunes, 9 de mayo de 2011

el primer día, la primera valla, veinticuatro pasos entre una y otra, ardor de estómago y minimalista basura laboral, otro día para quemarnos vivos
la rutina se sienta en la silla con sonido de violines, me acomodo, levanto el pie, muevo los dedos, enciendo el ordenador, la ventana abierta, puedo escribir mi nombre en el polvo de este lunes, chuparme el dedo, seguir lloriqueando tonterías acerca del amor y la responsabilidad, teniéndole miedo a los fines de semana y a todas las horas solo, puedo un montón de cosas que no me harán levantarme si me caigo, cinco millones de parados, me deslumbra el sol y la falta de ilusión ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

domingo, 8 de mayo de 2011

(el animal jadea, se apaga poco a poco. la distancia recorrida desde el principio es mínima y es la vida entera)
(el calor, la seguridad de pertenecer, un poco de pan caliente, la sopa del mediodía, el grifo abierto, la puerta de la alacena, el aire y la piel sin mí)

sábado, 7 de mayo de 2011

un vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío que se llena de golpe, se derrama, se vacía de golpe, se llena de golpe, se derrama, se vuelve a vaciar, se vuelve a llenar, se derrama una y otra vez, todas las veces, respiración entrecortada, lágrimas, violentamente el puto vaso vacío, el alma en blanco, el corazón, la cárcel, el vaso vacío
noche de asfalto y gente, concierto, cerveza en vasos de plástico hasta que se acaba el dinero, besos en las mejillas y besos en los labios, abrazos y conversaciones que rozan lo mínimo imprescindible, que se aguantan con alfileres, cadenas de tópicos y información privilegiada, viernes en un acto político que debería albergar ilusión por el futuro y sólo sirve para constatar que apenas me creo la revolución socialista del proletariado, ojalá, apenas nada porque evito despedirme

cómo estás es la pregunta que más odio. cansado es una respuesta habitual. vuelvo a casa sobre la una. hablan de sendero luminoso en un documental sobre el perú en el trenta-tres. me quedo dormido y despierto a las cinco y veintiocho, sábado en papel de regalo, en un vaso de té

viernes, 6 de mayo de 2011

(creo que hoy tengo los ojos cansados, otra vez con una camisa ridícula, otra vez con el fin de semana por delante, otra vez enseñándome como alguien a quien uno puede querer y cuidar, casi como un cachorro enfermo y suave, también caliente)

(mantener una dieta saludable, consultar con el médico, llenar el hogar de las fragancias más frescas durante noventa días, no esperes más para comenzar una vida de verdad)
(camino por la gran via, es invierno, es navidad, es hace un millón de años, me acaban de hacer una paja dentro de un condón, compro un regalo de cumpleaños, no sé por qué recuerdo ésto, siento pena)
(podría seguir en la cama la puta vida entera, podría convertirla en eso, en estar en la cama y moverme a la ducha de vez en cuando, a la cocina de vez en cuando, a la televisión de vez en cuando, al ordenador cuando necesite algo que me salve la vida. podría seguir en la puta cama hasta perder todo lo que tengo, en absoluto silencio, ver cómo todo se llena de polvo y miedo y acaba por desaparecer, primer viernes de mayo)

jueves, 5 de mayo de 2011

(un hombre corre entre la gente, camina a ratos, jadea, aguanta con las manos una pesada máscara de madera, nadie parece darse cuenta de ello, choques, disculpas, aceras completamente vacías a las tres de la mañana, el esfuerzo agota, cien años corriendo, el hombre se detiene, se agacha, deja caer la máscara, ahora respira mejor pero todo el mundo puede ver su cara, se siente vulnerable, observado, las calles se convierten en un laberinto lleno de ariadnas y teseos, minotauro sin vuelta atrás)

miércoles, 4 de mayo de 2011

(una cerveza en el bar de paco, se sienta conmigo, está solo, me hincha la cabeza, hoy no tengo ganas de hablar ni que me hablen, humo y monosílabos, ojalá lloviese, el vaso de un trago y la colilla en un charco)

(una mujer en sandalias, una niña y un triciclo, una pared pintada de blanco, una puerta abierta, cuatro chicos caminando directos a la cárcel, pienso en dakota fanning, anteayer se pasó la puta noche chillando como una niña histérica de nueve años mientras corría junto a tom cruise, la guerra de los mundos, algo así como una película de spielberg, la imagino preñada y ojerosa, despeinada, es casi como ver el futuro a través de una cerradura)

martes, 3 de mayo de 2011

sueño con núria planas, estudiamos juntos, mi amor platónico de instituto, su hermano se mató en un accidente de esquí hace un tiempo, no recuerdo, a veces se cuela en mis sueños, núria planas

te llevo a casa, me dice, es de noche, será sólo un momento, mientras conduce me apoyo en su hombro, cierro los ojos, los abro y el coche está detenido, hay señales en la autopista, estamos en tolosa, me dice, creo que me he perdido

(al empezar el sueño estoy en tarragona, estamos en tarragona, no sé por qué ha conducido en dirección contraria, sólo he estado una vez en tolosa, era muy temprano, desayunamos en un bar, íbamos camino de leitza, allí nos esperaba jonan, nos contó de cómo ese tío que se tambaleaba en la tragaperras había sido un gran luchador, después vino la droga y los mató a todos, ahora sólo es piel seca, lo recuerdo como piel negra y desdentada, todos los yonquis en chándal y con los ojos borrosos y grises, hace un millón de años de eso, quizás fue en el noventa y uno, no sé)

caminamos a través de calles del casco antiguo, somos incapaces de encontrar una indicación, es de madrugada, acaba de llover, una inscripción en una estatua, dos hombres salen de un restaurante con farolillos en la puerta, hablan en euskera, núria les pregunta y ellos responden al unísono, aquí no es como en biurrun, aquí las cosas se hicieron bien desde el principio, nos llevan caminando hasta el coche a pesar de no haberles dicho dónde estaba aparcado, se suben con nosotros, paso al asiento de atrás, justo detrás de ella, me despierto con tristeza pensando en la última vez que nos vimos, el entierro de su hermano, nunca he estado en biurrun

lunes, 2 de mayo de 2011

seis yogures sin azúcar, setenta y seis céntimos en el mercadona, podría comprar chocolate, podría volver a casa, podría ver alguna película, podría seguir escondiéndome, me cambio de cola, en ésta tardarán más en atenderme, arrugo el ticket en una bolita, pienso en slavoj žižek y en sus reflexiones acerca de atacar dando un paso atrás, los silencios incómodos, la gente que no calla nunca, el ruido perpetuo, subo las escaleras, un escaparate, dos, tres, unas zapatillas de color verde con cordones en naranja, el verano paso a paso, saludo a un vecino mientras cruzo la calle padró en diagonal, he tardado la tarde entera, tres horas, en escribirle un correo electrónico a marina excusando mi asistencia en su brunch de cumpleaños, sábado en una urna, escribir, borrar, escribir de nuevo, la desaparición de las palabras y, por ende, del mundo entero
el mundo es hoy un poco más seguro, muerto osama, se acabó bildu. un poco más seguro, decía: juan pablo segundo velará por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

(soñé con algo parecido a rituales funerarios, un antropólogo que hablaba con solvencia acerca de unos hallazgos en yucatán, piezas que encajaban de repente, algo que cuestionaba todo lo que sabemos acerca de la evolución social del ser humano, sueño casi de national geographic, lunes de mierda en el estado de derecho)

domingo, 1 de mayo de 2011

sueño con un examen, un comentario de texto, reconozco una frase de tao lin, soy el único que ha leído esa mierda, empiezo a escribir en la hoja en blanco, se suceden palabras cuyo significado ignoro, la letra es temblorosa, intento centrarme pero me resulta imposible, el bolígrafo es azul y escribe cada vez más gastado, tengo un millón de cosas que decir acerca del último hype de las letras en un mundo globalizado hasta el vómito pero suena el timbre y apenas he escrito nada que valga la pena, encuentro alguno de mis profesores de instituto —josé esteban rodríguez, una tal paquita—, también hay amigos, gente que conozco, también está isa, salimos a la calle por una escalera de peldaños gastados, hace sol, despierto, domingo, día del trabajo o de la madre, ya no se quiere saber

sábado, 30 de abril de 2011

el sueño se acaba a las cuatro de la mañana, doy vueltas por la tdt, el desierto arriba y abajo, un pared perfectamente circular contra la que estrellarme a toda velocidad, la libertad de elegir contra qué trozo de muro quiero reventarme la boca y sangrar toda la vida

mujeres que se lamen fingiendo deseo ante la cámara; atléticos cuarentones vendiendo instrumentos mágicos para convertirnos en atléticos cuarentones; resúmenes extensos —mapas a tamaño real— de la boda de kate y william, otra droga más con la que tenernos anestesiados, fútbol clásico y una llorosa belén esteban; bucles de noticias y documentales y videoclips sin ningún interés: willow todavía no tiene tetas y ya es un icono de algo

documentales sobre ecología y sobre el cáncer y sobre algo con delfines, posiblemente nada que ver con los delfines de tao lin, claro, aquí no somos tan modernos. ayer salí un rato y me encontré con óscar y hablamos por hablar de algo, también estaba miki y guillem y edu y después vino les y sebas y sa xavi de mallorca y preferí largarme antes de que fuera demasiado tarde, estaba empezando a amarillear en el espejo del lavabo

(tienen un cuadro de un tal hans paus, a saber de dónde habrá salido esa mierda: en él se ve una playa infinita con dos figuras distantes, diminutas y quietas que miran poéticamente el horizonte. un alma caritativa ha quemado con un cigarrillo el lugar donde estaba el sol, ciertamente me parece una metáfora cojonuda de cómo es todo, no sé, no somos otra cosa)

viernes, 29 de abril de 2011

jueves, 28 de abril de 2011

(sentados en el sofá, televisión sharp de plasma a un volumen demasiado alto, vasos con cerveza, latas vacías, un cuenco de aceitunas, palabras huecas rellenas de anchoa, conversaciones que reverberan, ganar un partido de fútbol con el autobús encerrado atrás. les ahora vive en una casa vieja con dos patios, kilómetros de pasillo y habitaciones grandes, me voy durante el descanso, de alguna manera necesito que todo acabe ya y no me refiero a los goles de messi, a las palabras de san josé mourinho, mártir)

(una loncha de queso y una revelación mariana, un gol, un pase, una tarjeta del color que sea, el teléfono estrellado en el suelo, la imagen de roy batty bajo la lluvia, tantas cosas ha visto que ni imaginarías. en la pantalla, una selección de grandes skaters a ritmo de hip-hop y cámara lenta, alguna caída, cemento, asfalto y barandillas, coreografía de extrarradio)

(desde el patio más grande se ven los patios de las casas vecinas. en una de ellas, una jaula con verderones y tórtolas, una silla de pvc podrida por el tiempo detenido, un pozo tapado con maderas oscuras, clavos oxidados, un perro que duerme, despierta un segundo, bosteza, sigue durmiendo, un magnolio, cielo azul a las ocho de la tarde)

(corre el aire, debería correr el aire, hay un incendio y no está detrás de orión, está aquí, en los trescientos pasos que separan mi casa de la casa nueva de les, seiscientos euros al mes y qué menos que recién pintada, llamas en las cuatro calles vacías, en pasar medianoche sin sueño, resbalando por canales tristes hasta que)

miércoles, 27 de abril de 2011

(nos sentamos en el sofá, no hablamos, sólo miramos el partido, fumamos, latas de cerveza encima de la mesa de ikea, nuestra relación corretea por el césped a las nueve de la noche)
(creo que podemos aguantar —hablemos en plural—, creo que estoy empezando a olvidarlo todo, la cremallera después de mear, las luces en la cocina, la mayonesa en la nevera, las palabras para pedir perdón, el camino de vuelta a casa, creo que ya no podemos aguantar, creo que sólo se alarga la distancia entre los puntos, la cuerda se estira, se tensa, la cuerda a punto de romperse, la primavera no despierta y el verano sólo traerá más viejos muertos por el calor)

(sueño con un viejo que duerme en una cama, es mi casa pero no conozco a ese hombre, su respiración es pesada, es una ballena blanca que se mueve un poco arriba, un poco abajo, su hija duerme en otra habitación, es una mujer pequeña, tiene estudios universitarios, eso me cuenta, me besa la mejilla, gracias por cuidar de mi padre, no sé qué decir, despierto, no debería importarme despertar)

martes, 26 de abril de 2011

(sueño que voy en barco con nu nu, las piedras del rompeolas están pintadas de colores, también están cubiertas de tela asfáltica, el agua apenas cubre aquí y aquí y aquí, pero allí no, allí es diferente —ella señala con el brazo y con el dedo, allí sólo hay animales muertos, la gente tira allí los perros que no quiere, me abraza, la abrazo, nos sentamos en una mesa cubierta por un hule, tiene frutas pintadas, plátanos y cerezas, también naranjas, saca un cachorro del bolso y me lo entrega, ya sabes qué tienes que hacer con él, despierto, pam, pam, pam, el perrito es negro, todavía tiene los ojos cerrados, tuve uno así cuando era chico)
(imagino que voy en bicicleta por un barrio que no conozco, calles anchas, confortables viviendas unifamiliares de césped cuidado mientras el sol me ciega un poco, pedaleo lentamente, dibujando curvas que son serpientes, me siento casi como nanni moretti, querido diario, luego vendrá lo del viaje y lo del cáncer pero eso no quiero imaginarlo, para qué)
(sueño un edificio en llamas, en el piso ochenta y tres hay que saltar por encima del hueco de la escalera, uno tiene que balancearse agarrado a la barandilla que cuelga del piso de arriba, agarrarse fuerte, balancearse, contar hasta tres y saltar, miro hacia abajo y siento miedo porque es un pozo de aguas negras y brillantes, me dan miedo los pozos, siempre me lo han dado, es casi como si hubiera algo maligno esperándome ahí abajo, suena el despertador, fantasmas japoneses saliendo de la sopa gris de la pantalla)

(ayer estuve viendo una película de catástrofes, el coloso en llamas, de john guillermin y irwin allen, todo viene de ahí, de esa parte en que paul newman rescata a una familia y lo junto con algo que leí sobre alguien que murió ahogado en un pozo o una fosa séptica o algo así, quizás una riada, no sé, no recuerdo, tenía ocho años, mis recuerdos de esa edad son todos una puta basura. sueño también que bebo vodka negro en un pueblo en que el que todo el mundo está esperando que sean las doce de la noche. sueño con música electrónica y movimientos desencajados y sudorosos, agosto en mitad de la nada, la vejiga tensa y amarilla, el corazón del monstruo que sonríe)

(me masturbo al llegar a casa, paso el día sin apenas trabajo en el estudio, mi desidia es total, mi apatía es total, nada de lo que sucede parece importarme, cero iniciativa, sólo obediencia y silencio, la ley de los mínimos exigibles, la huida interior, martes como la mancha en el asfalto de las carreteras perdidas, la polla húmeda, pienso en raúl corriendo detrás de la pelota, pienso en sus cinco hijos, en sus inviernos quitando la nieve del jardín con una pala que ya estaba en el garaje, pienso en toda la gente que abarrota las gradas en un partido de fútbol, no pienso en nada porque mi cabeza es un agujero de tiempo desperdiciado y suena el teléfono y es les, que dónde veremos el partido mañana, las amistades perfectas y blandas en el sofá de su casa)

lunes, 25 de abril de 2011

(parábola. hay un juego, el yenga, en el que uno debe quitar piezas de madera de una torre para poder seguir elevándola, con movimientos lo suficientemente precisos como para evitar que ésta caiga. es el yenga un juego de gran paciencia y habilidad)

(he sacado todas las piezas que he podido, intentando jugar mi turno de la mejor manera posible. ahora no existe un último movimiento: la torre se tambalea lentamente, ya no hay piezas que se puedan sacar, sólo queda esperar la caída, el fin de la partida, lecciones de física elemental)
(infancia. una mujer joven lee a coetzee en una mesa, bebe café con leche, no pasa de la primera página de un libro que es una excusa, lame la cuchara, es alta y delgada, bonita, distraída, seria, vestido de lana violeta y botas marrones con cremallera y cazadora negra abierta y pelo suelto)

(la mujer mira el reloj, consulta el móvil, no resulta evidente que está esperando a alguien hasta que un hombre alto se acerca con dos niños, cinco años, tres, un carrito, un libro bajo el brazo)

(la mujer y el hombre no se miran y no hablan, los niños se abrazan a su falda, es una carrera de relevos y los niños son los testigos que no deberían caer al suelo)

(el niño se sienta en el carrito, no le corresponde, es el mayor, el padre le choca los cinco, la niña echa a correr, cruza la puta calle, un coche frena en seco, la madre grita, todo el mundo se asusta, el padre no se inmuta, da un paso atrás, se aleja de la escena, la mujer joven toma a la niña de la mano y el carrito y cruza la calle, se aleja, el coche era japonés, gris perla)

domingo, 24 de abril de 2011

(los sueños se suceden incomprensibles: de coches robados a granjas abandonadas, de animales quemando en avenidas solitarias a hombres que insisten en abrazarme, de compañeros de estudio y infancia a escaleras y azoteas llenas de charcos, de cajas que debo llevar de un extremo a otro de la ciudad a polígonos industriales llenos de calles sin salida. despertar me salva y, al mismo tiempo, me abandona en un extremo de la cama donde nada sucede y nada quiero)
(tiemblo muy deprisa y me arden los ojos, laberinto de espejos que no conduce a ninguna parte. estos días sin rutina son horribles: sólo quedo yo en el nostromo y tampoco)

viernes, 22 de abril de 2011

(sueño con una playa que no acaba nunca, hay piedras como escalones clavadas en la arena, me dejo caer, el agua está fría en los tobillos. sueño con un hombre que se masturba delante de mí, tiene la polla brillante y gruesa, flácida, monstruosa, acabo de follar, me dice, el semen pringa sus manos, tiene la piel tatuada con líneas borrosas, la piel gastada de los cincuenta años, estamos en un bar sucio y siento asco. sueño con una oficina inmensa y cómo me pierdo en ella mientras camino detrás de vicenç vendrell, siento miedo y me aterra no saber volver a casa, signifique lo que eso signifique)
(soñé que estabas en una habitación vacía y estabas muy quieto, como si algo te impidiera moverte. al acercarme he visto que estabas dentro de una armadura de madera sucia y metal, no hablabas y me mirabas como si fuera transparente. me has dado miedo y he despertado. espero que estés bien, escribe míriam)

jueves, 21 de abril de 2011

(la mente en blanco, las hojas del pequeño naranjo, del limonero, la higuera y los ficus temblando un poco con el viento, se dibujan sombras en el suelo del patio, losetas plásticas de rejilla verde, la luz que tiembla dejando claros, el reflejo en la puerta abierta)

(la mente en blanco, sentado en el borde de la cama, moviendo los pies, mirando el suelo de corcho de la habitación, atrapado en el reflejo de la televisión apagada, en una boca que)

miércoles, 20 de abril de 2011

(acaricio la cabeza de mi madre mientras me pongo la cazadora, ocho y cuarto de la mañana, ella hojea el periódico antes de irse a trabajar, hablamos de algo que no podría recordar nunca en la vida, un beso, hoy comeremos arroz, pienso en mi hermano como si cada día estuviera a punto de morir, es entonces que cierro la puerta y camino los tres minutos hasta el estudio, mi rampa personal)
(tengo siete años y mis padres me han regalado un espirógrafo por navidad, también bolígrafos verdes, rojos, azules y negros, también papel, las líneas circulares crecen en rosetones de colores a medida que avanzan los engranajes, me fascina, es mi único juguete y favorito)

martes, 19 de abril de 2011

(he llegado hasta aquí, dije, y te amaré siempre, aunque ya no sepa cómo ni con qué excusa o qué vértigo)
un hombre pide un vaso con ginebra y saca un libro de una bolsa de plástico, contraluz, de thomas pynchon, pido una cerveza más, me gustaría estar borracho, me gustaría estar en el dirigible de la portada, hindenburg clavándose en el suelo un segundo antes de estallar y todas las voces alegres en mi espalda

el hombre luce una larga y canosa cola de caballo, gorra de cuero, zapatillas deportivas caras y un afeitado escaso, se sienta y bebe un trago corto, abre el libro y sube al dirigible, ahí se pierde definitivamente en la tarde del sábado

(intenté leer el libro de belén gopegui pero empezó a sangrarme la nariz ya desde la dedicatoria. creo que sentí que así no estaba yendo a ninguna parte, la escala de los mapas)
(el profesor frente a la clase, yo junto al profesor, su voz monónotona, tres filas de chiquillos, cinco mesas por fila, niños sumamente iguales, sin apenas diferencias, uniforme oscuro y mismo corte de pelo, detrás de la única gran ventana hay abedules y un cielo gris como el de hoy)

(el profesor escribe en la pizarra, veo caer el polvo de tiza a cada movimiento, no identifico las palabras, un niño —segunda fila, tercera mesa, el niño del mismo centro— empieza a respirar con dificultad, tiene arcadas y se ahoga, nadie parece darse cuenta de ello, el profesor está de espaldas, el resto de críos escriben en sus cuadernos de anillas, el niño vomita ruidosamente, se limpia las lágrimas con la manga y recoge el vómito con una bolsa de plástico y algo de papel de periódico, soy incapaz de moverme, despierto)

lunes, 18 de abril de 2011

(bebo cerveza en el bar de paco, un platito alargado con los primeros cacahuetes de la creación, diminutas moscas transparentes brillando en el aire de la tarde, gente calle arriba, gente calle abajo, preñadas a punto de estallar, hola y adiós, saludos que simplemente mantienen las formas, sonrisas discretamente falsas, cóbrate lo que te debo —la tónica y el vichy del otro día—, siete y media pero el tiempo detenido)
(hotel, día de hotel, de cerrar la puerta y dejar la bolsa al lado de la cama, encender la televisión, correr las cortinas y respirar el mundo desde la ventana, reduciéndose a que ahí abajo hay coches y niños que cruzan sin mirar apenas, mujeres que compran en el supermercado donde la calidad no es cara, un polígono industrial de naves blancas y aburridas y personas que se esconden dentro de personas, crisálidas o ultracuerpos, yo qué sé qué mierda son)

(y abrir la ducha y cambiar de canal hasta que sea de noche y sentir que la cama es un agujero negro con todos mis fantasmas dentro y masturbarme y pensar en todas las veces que y nunca y siempre y dormir a ratos y despertar y volver a dormir, apretando el sueño contra el pecho hasta el cansancio y sentir que los intestinos se deshacen en un charco de sangre y pensar otra vez en el cáncer, pensar también en el amor incondicional)

domingo, 17 de abril de 2011

irene villa se quita las piernas ortopédicas y el maquillaje, está sentada en una butaca vieja de color verde, hay huellas de pasos en el polvo, de muebles que se han arrastrado por la habitación, periódicos viejos, papeles enroscados, telarañas y persianas bajadas, irene villa se quita la peluca y una cicatriz enorme cruza su cabeza por encima de las orejas, nos miramos

te molesta si me pongo un poco celosa, pregunta, no me gustan las mujeres celosas, respondo, ella ríe mientras ajusta su pierna izquierda al muñón, pienso en su coño y me pregunto si estará lleno de metralla, despierto, me noto la cara hinchada, me cuesta respirar, david cronenberg

he salido esta mañana y me he encontrado con los padres de carme aldana y he estado un rato hablando con su madre porque su padre ya no me reconoce, el alzheimer se lo ha comido vivo y ahora sólo es un saco de piel que se mueve desordenadamente, hace tiempo que no veo a su hija, éramos vecinos, crecimos juntos, ella tocaba el piano y llevaba kickers, su padre salía en bicicleta todos los domingos pero eso era antes, hace treinta años, ahora me mira y tiene los ojos vacíos, no sonríe, su madre es pequeñita y blanca como una nube de ojos grises, me besa las mejillas al despedirnos, saluda a tu madre, dice, claro, dale un beso a tu hija de mi parte, afectos de ida sin apenas vuelta

viernes, 15 de abril de 2011

guardar las cosas en cajas de cartón grueso, aquí las novias, aquí las amantes, aquí las palabras y los sueños, aquí los poemas, aquí los recuerdos, las drogas, mi enfermedad y mi familia, aquí mis miedos y mis taras, aquí mi monstruo y las putas y todos los golpes, aquí yo pensando en nada, aquí mis odios, mis ausencias

jueves, 14 de abril de 2011

(delante de mí camina un hombre, un libro bajo el brazo, una tejana, gafas de sol, cabello canoso, converse negras, dos niños pequeños que revolotean a su alrededor, estudiábamos juntos, alguna vez estuve en su casa, trabajos absurdos de instituto que nunca te llevarán a ningún lado, juan manuel ortigosa era alguien moderno, hablábamos de música, de the jesus and mary chain y public enemy, tartamudeaba un poco al hablar, creo que eran días soleados, días en los que pensabas que nunca ibas a caer)

(fumo, cruzo la carretera de santiga, subo por la calle padró, hay coches que esperan en el semáforo y otro perro que ladra hasta hartarse, cuando abra la puerta de casa todo habrá terminado una vez más)
enciendo una barrita de incienso de color rosa oscuro, prende rápidamente, enciendo la televisión, hay calcetines sucios en el suelo, empieza un partido de fútbol, la mente en blanco, las manchas de orín

esta mañana había un colchón sucio en los contenedores del final de la calle, bajo las moreras, tomasito, qué pasó, compadre, grita el tipo de las gafas de sol y las manos en los bolsillos. tomasito fuma en la puerta de els clavells, el bar de la calle anselm clavé, sonríe, no contesta, no es bertolt brecht, un coche sale del párquing, la conductora vuelve a estar embarazada, la redención a toda costa

los días se van repitiendo con leves deformidades pero básicamente idénticos. es la primera vez que veo a tomasito y al tipo de las gafas pero siempre hay alguien fumando en la puerta de algún bar y siempre hay alguien que se acerca y se dirige a él con complicidad. siempre hay una chica que pasea un perro y un coche gris que busca aparcamiento, siempre hay niños corriendo, siempre hay tres minutos a las ocho de la mañana

miércoles, 13 de abril de 2011

la libertad de antonio troitiño, condenado a dos mil doscientos treinta y dos años por matar a veinte personas, veinticuatro años en la cárcel. la libertad de antonio troitiño, condenado a dos mil doscientos treinta y dos años por matar a diecisiete guardias civiles, un coronel, dos cabos, un vicealmirante —también participa en la muerte de un teniente coronel, un comandante y un soldado raso—. a partir del listado anterior, definir persona. ongi etorri, antton
vago por galerías de imágenes, descargo las que me interesan, siempre pensando en un hipotético uso que quizás nunca llegue. ahí dormirán desordenadas, ocupando un espacio en el disco duro, ralentizando el procesador, como un lastre inconsciente: caminar con los bolsillos llenos de plomo

una tertulia radiofónica en la que los temas se enlazan, se tejen y enredan, las mismas voces que cada día hablan de todo y hablan de nada: la ventana es un cielo gris perfectamente cuadrado

estoy solo en el estudio. todo el mundo tiene su papel asignado y el mío es precisamente ése, diseñador gráfico que está solo en el estudio. el cálculo de probabilidades dicta que llegará un proveedor, un tal garriga, pero no tiene hora concreta. durante la mañana, dice, el transporte ya está en ruta. mientras, todos los programas abiertos —thunderbird, firefox, illustrator, photoshop, freehand, flash—, un lápiz encima de la mesa y unos cuantos papeles con dibujos que responden a la descripción gráfica de modelos topológicos de estrella, estrella extendida, jerarquía y malla

martes, 12 de abril de 2011

desactivar facebook es sarai te echará de menos, rakel te echará de menos, joan carles te echará de menos, dani te echará de menos, harry te echará de menos, mis únicos cinco amigos convertidos en papilla de píxel

lunes, 11 de abril de 2011

domingo, 10 de abril de 2011

(sobre los efectos devastadores de la radioactividad: la batalla de chernóbyl, de thomas johnson, en la noche temática de la segunda cadena)

(me cuesta dormir, despierto cien veces. la doctora no me mira, se limita a una entrevista mecánica, a escribir mis respuestas a mano con un rotulador pilot de color rojo en una gran libreta de hojas blancas. sufre de incontinencia?, pregunta. qué entiende por incontinencia?, respondo. la pérdida del control normal de los intestinos, replica. en ese sentido, no, contesto. sí ocurre en momentos puntuales pero no como norma. hago esfuerzos por evitarlo, añado. entonces sufre o no sufre de incontinencia?, insiste. no, simplifico, no sufro de incontinencia si por incontinencia usted entiende que pierdo el control normal de mis intestinos. es evidente que esa mujer no está ahí para matizar nada: necesita respuestas blancas o negras, nada de respuestas grises, respuestas de sí o no, de ceros o unos, de abierto o cerrado. es evidente que esa mujer es una buena funcionaria del sistema público de salud con los dedos llenos de anillos de oro)

(esos esfuerzos marean, debilitan, un sudor frío me recorre el alma, me duelen las articulaciones, el vientre hasta estallar, la boca se llena de saliva, empiezo a pensar cosas que no debería, la felicidad es un brillante pez abisal ahogándose en mis manos; la vida, un charco rojo y pestilente en cualquier sitio)

(un mensaje de S: la escala de los mapas, de belén gopegui. escribo a la librería de los encargos el sábado por la mañana. maría josé responde que posiblemente está agotado, pero que no me lo puede confirmar hasta el lunes, no hay prisa, nunca hay prisa. la felicidad es el cabello blanco de belén gopegui, su corazón rojo; la felicidad es la nuca rapada de S y los secretos que escribe y tacha, escribe y tacha, las fotos que encuentra y rompe)

(escribo frases cortas, las borro, las vuelvo a escribir y escribo otras, las junto a puñetazos, las dejo en rincones de la habitación, quizás nunca vuelva a buscarlas, crecerán como pelusas. una película con jennifer aniston, té dulce con especias, una galleta, ayer me afeité la cabeza, apagué el teléfono después de un mensaje de juank que apenas respondí, esta mañana tiré el cepillo de dientes y me masturbé tantas veces como pude, después pensé en las elecciones en perú y busqué algo de información sobre ellas: que los candidatos siempre sonrían me resulta una amenaza, es violencia pura, besos como heridas, el cáncer creciendo dentro)

(me cuesta dormir, despierto cien veces y sueño con algo que tiene que ver con radioactividad, con isótopos y cesio ciento treinta y siete, con las quemaduras y los sudores y las epidemias de cáncer de tiroides y las chimeneas humeantes. pienso en agustín fernández mallo y en su vida como icono afterpop, escritor y ubicuo técnico de rayos x. sus radiografías son auténticas obras de arte, pienso, mi tobillo roto es la lata de sopa de tomate del siglo veintiuno)

viernes, 8 de abril de 2011

(viernes en el mundo caníbal, me largo de esa jaula, no me despido de nadie, apenas puedo hablar, vuelvo a casa dando un rodeo enorme, casi como si fuera a encontrar un tesoro escondido en cualquier bolsa de basura a las tantas de la mañana. estoy borracho como una puta cuba, me quedan mil pelas en el bolsillo y me arrastro hasta la gasolinera que hay junto al puente, compro una hamburguesa de ésas que calientas en el microondas y quedan como nuevas, la caja quema, el pan quema, me siento en un banco y pienso que todo está bien, que todavía no tengo treinta años, que no hace tanto frío)

jueves, 7 de abril de 2011

(juan carlos sánchez se abraza a alguien que lleva pantalones de cuero negro, hay gente en las mesas, bien sentada, todo el mundo en pareja, luz amarillenta, al bar entras subiendo tres escalones, dejo mi cerveza en una repisa junto a la puerta, hay una máquina de tabaco desenchufada, suena blues, es aburrido, al fondo hay un billar y el tapete es rojo oscuro, nunca había visto uno así, en lugar de hierba es sangre seca, nadie está jugando)
(el callejón está poco iluminado, a la izquierda hay casas viejas, aparentemente abandonadas, a la derecha, la fábrica de loza, hay cubos en la puerta, piezas rotas, mal pintadas, la loza corta como un cuchillo, hay plantas, malas hierbas que han crecido sin que a nadie le importe, las paredes están llenas de tags y grafittis inacabados, trabajos adolescentes, creo que nu nu vive dos calles más arriba, casi tocando la montaña)
(apoyo la cabeza en la ventanilla del tren, mi reflejo y el reflejo del mundo atrapado, las luces encendidas en las casas de can sant joan, los coches en la autopista, los túneles, las estaciones, origen y destino, líneas rectas que unen dos incógnitas)
sueño una casa que no es la mía, grandes espacios vacíos, escaleras metálicas y acristaladas, una finca moderna y aséptica. vicenç vendrell habla por teléfono en uno de los rellanos, paso junto a él, me fijo en sus sebago de color marrón rojizo, nos miramos, está más delgado, más gastado, no tenemos nada que decirnos

un tren a barcelona, es sábado por la noche, mis amigos estarán por allí, en el apolo, en no sé qué concierto al que no he querido ir pese a su insistencia. bajo en sants estación, camino a través de la plaza en dirección a la calle tarragona, me cruzo con personas vagamente conocidas, llevo un libro y una grabadora en una bolsa de plástico, también un teléfono

camino paral·lel en dirección mar, llamada perdida de daniel, son las once de la noche, llamo a nu nu, dejo un mensaje en el contestador de su casa, me encuentro con juan carlos sánchez —estudiábamos juntos: ahora es alguien especializado en gestión informática o algo así de provechoso—, cuánto tiempo, insiste en unas cervezas, acepto, me largaré en cuanto pueda, el bar está lleno de gente, él se encuentra con conocidos a los que se abraza, vuelvo enseguida, le digo

camino desorientado. paso por una fábrica de loza en un callejón escondido que me obliga a volver sobre mis pasos, un coche conduce lentamente por la acera, obligándome a bajar. al pasar por el lado del conductor veo que no tiene ojos, tan sólo unos párpados secos y amarillentos, vacíos, está sonriendo, casi como si se diera cuenta de todo. vuelvo a llamar a nu nu, esta vez al móvil, otro contestador diferente, te quiero, despierto, seis y cuarto, tres, doce y media, jueves, pum

miércoles, 6 de abril de 2011

una cesta con fruta, un bote con pasas, un mensaje de S en el teléfono a mediodía. hoy había quedado con les para ver el puto partido de fútbol y no tengo ganas, mejor cenar temprano y dejar de pensar, él también lo verá en casa, la misma canción lejana

sueño que vuelvo caminando a través del bosque, es noche cerrada, conozco el camino de memoria pero podría perderme en la única encrucijada —el camino se bifurca, ambos se adentran en el bosque pero uno de los dos me alejará para siempre—, pienso en piedad siguiéndome a cada paso

todos estos días se apretan entre sí, se funden y apelmazan, las ausencias me desdibujan por dentro, me gustaría emborracharme contigo, escribe juank, no sé qué responder, qué quiero responder, nu nu, quiero responder

no contesto. más tarde enviará una tontería acerca del festival ése, el faraday, yo contestaré otra y habremos borrado la frase de la lista de cosas incómodas, nadie es tan tonto como para no darse cuenta de qué coño está pasando, casi como un pacto de no agresión

steve mcqueen, el hombre perfecto, conduce un ford mustang en la escena que todo el mundo recuerda de bullit, de peter yates. ralentizo las imágenes, las congelo, suena una música extraña y hermosa —arthur de eriomém, drowned by voices (japanese traditional music for four shakuhachi discovered by riley kelly lee and ralph samuelson)—, siento un nudo en la garganta, hoy llevo una camisa horrible, apenas puedo concentrarme, tres plátanos, mandarinas, naranjas y manzanas

un cartel que anuncia una reunión de vecinos para el próximo lunes, impresora de color, el título en rojo y el mismo tema de siempre, el ascensor, aburrimiento y paredes sucias, los vecinos invisibles

martes, 5 de abril de 2011

es viernes a mediodía y los correos electrónicos se tropiezan en el outlook del trabajo. ganas de que sean las tres para salir corriendo de aquí, escribe juank. para salir corriendo en qué dirección, pregunto. dirección a casa, claro, responde él. hace un día precioso para largarse, pienso. es mi turno y sólo soy piel seca

lunes, 4 de abril de 2011

viernes, 1 de abril de 2011

ayer, en elda, un tipo que conducía en sentido contrario mató al padre de jorge cuando volvía a casa, a mediodía

jueves, 31 de marzo de 2011

como diez correos electrónicos sin responder en la bandeja de entrada del thunderbird mientras pienso en mover los canales en el tdt del televisor del cuarto, me tumbo en la cama, hay chiquillos que gritan en el patio mientras juegan con una pelota que rebota en la baranda ahora y también, muevo los pies, me masturbo, caliento té y pienso que dos pastillas serán perfectas para reblandecer la tarde, son de color rosa y se deshacen rápido en la boca, muy amargas, las grandes maravillas de la química farmacéutica

pienso en jeremy como muchas otras veces estos días, jeremy, la verdadera aristocracia del punk, sus silencios largos y su negativa a crecer. pienso en eva, su exnovia loca, a veces nos vemos por el puente, a veces saluda, a veces no, forma parte del trato, la última vez que hablamos fue una tarde en el mcdonald's del polígono —me gusta ese sitio, tan lleno de gente y tan vacío como una fosa común: es perfecto para empezar una nueva vida en ningún lugar—, ella estaba con un marido y un niño y tres menús con patatas y cocacola grande, la gente sonríe cuando no tiene mucho que decir

hay un par de libros en el suelo, ambos de tao lin, ambos una mierda que no puedo acabar de leer. me sorprenden las críticas estratosféricas y galácticas en las revistas intelectualmente preparadas y en los blogs de moda, me sorprende lo fácilmente impresionable que es la gente, me sorprende la necesidad de ídolos, antes era dios, ahora el chino loco, me sorprende que nadie diga que tao podría morir mañana y nadie se acordaría de él dentro de dos años

jugueteo con la última versión de illustrator durante horas, en la calle hace un día agradable, pienso en esa vez que fui al cine con raquel y esa película, el regreso, de andréi zvyagintsev, fue al principio de todo —me daba vergüenza caminar con ella de la mano, sentía la diferencia de edad como un cuchillo en las costillas— o al final, ya no recuerdo. la imagen de ivan en el campo de trigo, el cielo azul, las nubes altas y esponjosas, esa película se reduce a esa imagen y a raquel tomándome de la mano, poco más, soy ivan y me estalla la cabeza

hoy me he mirado al espejo y creo que he envejecido diez años en los últimos dos meses. mientras escribo estas palabras ha llegado un último correo electrónico que me anuncia que está a punto de pasarme algo increíble, será un cáncer o algo así

miércoles, 30 de marzo de 2011

martes, 29 de marzo de 2011

(marañón, el bar donde la camarera rusa pone las sillas de la terraza bajo una lluvia finita, la tiranía de los fumadores a las ocho de la mañana de un martes. la flor de mayo, el bar donde los yonquis del pont vell se encogen detrás de un quinto que dura eternamente, dientes sucios y mierda en las manos sudadas y brillantes, ásperas, hinchadas. maverick, el bar donde una mujer fuma sola en una mesa, llueve en la plaza del mercado, les me cuenta de tino, de antonio, del último viernes y de mohamed y patricia la de las rastas. un, dos, tres, vaya nombre para un bar, antes no sé cómo se llamaba, algunos sábados acabábamos allí, el dueño abría a las cinco de la mañana para poner películas pornográficas con la persiana medio bajada, beber la última cerveza y mirar pollas y culos y bocas, biología, fisiología, coreografía, televisión a dos metros del suelo, las mismas caras dormidas, azules y borrachas)

lunes, 28 de marzo de 2011

(jeremy sube pesadamente por la calle padró, camino de cualquier bar en el que emborrachar la tarde. a jeremy también le llaman johnson —jeremiah johnson, robert redford en aquella película del año setenta y dos de sidney pollack sobre alguien que abandonó el mundo y huyó a las rocosas, soledad, osos y montañas— porque vivir debajo de la cama, vivir escondido en casa de tus padres es casi como vivir en el fin del mundo, es casi como no vivir en él)

(la familia orozco marín es trabajadora, pequeño taller de costura, vivienda unifamiliar en zona residencial apartada, dos hermanos menores que demuestran estar ampliamente adaptados a la vida moderna, estudios y trabajo, carnet de conducir, parejas formales, osos, mapaches y montañas, todo es lo mismo, lo mismo es nada)

(jeremy sube pesadamente por la calle padró, hoy lleva gafas —pequeñitas, con cristales gruesos y ovalados, arañados— y una parka militar a pesar del sol de principios de septiembre a mediodía, nos cruzamos, todavía no nos conocemos, vivo en segundo de bup y estoy al final del camino pero todavía no lo sé, agujero negro y superposición de imágenes en los días idénticos)

(han pasado veinticinco años desde ese instante. cuatro, cinco, quince pasos grabados a fuego en la memoria. jeremy camina mirando el suelo, nos miramos, seguimos nuestro camino. veinticinco años más tarde, soy yo el que sube pesadamente por la calle padró, hay viejos que juegan a tenis en las pistas del fascista pius gassó, tengo frío, apenas llevo una harrington y ésa es una mierda de chaqueta, hay coches parados esperando el semáforo en verde, casi es de noche, nada de lo que hago sirve de nada y ojalá supiera, la línea que nos une es una soga al cuello)

miércoles, 23 de marzo de 2011

martes, 22 de marzo de 2011

(crecer. me he ido quedando sin voz, con la enfermedad demasiado asumida. pienso en jeremy estos días, en él y en sus amigos, todos con nombres como coco y hurón y knopfler y total y macanas y lennon y mudo y iron y pithecus y carlitros y así, élite obrera y auténtica grasa punk. crecer, repito: madurar, aprender, resolver, envejecer, engordar y llorar. el cáncer y la fiebre se asumen en el espejo del baño, ya no tengo veinte años, el monstruo mira al niño y le señala con el dedo, renuncias, pierdes, te abandonas, ya no serás un buen padre de familia y lo peor de todo: no sabrás qué pollas responder cuando alguien te pregunte)

(lo que sea que te quiera preguntar)

lunes, 21 de marzo de 2011

domingo, 20 de marzo de 2011

pienso en un amigo que tenía hace veinte años, juan antonio —nadie le llamaba así, bien, quizás sus padres o sus hermanos, chico y chica—. jeremy tenía las manos pequeñas, conocía todos los acordes y aspiraba cola. tenía una fender jaguar del sesenta y tres en la que había gastado todos sus ahorros. también tenía una exnovia que era una loca hija de puta

(la cola te fríe el cerebro. es como beber pero mucho peor. ahora casi nadie aspira cola, al menos aquí. ahora todo es mucho más fácil si quieres reventarte los sesos)

el buen gaddafi amenaza con convertir el mediterráneo en otro apocalipsis, una especie de sopa de napalm. el polen entra en mi organismo hasta ahogarme, la rinitis no me deja vivir, comienza a darme lo mismo todo, comienzo a caminar a trompicones, comienzo a no comenzar nada

estoy más que triste pero sólo me atrevo a hablarlo conmigo mismo, en una sucesión de monólogos con mis fantasmas, la gente que quiero y quise, la que me da náuseas, la que no me importa. el juicio final según giovanni papini, el significado del amor, el brillo del sol, las tardes frías, unas tijeras clavadas en el corazón, todas las palabras del mundo rebotando ordenadamente en el interior de mi cabeza, incapaz de verbalizarlas, erosionando la poca felicidad que

compro libros de gente que escribe con valentía. me gusta la chica de la librería, una lesbiana delicada con la que intercambio correos electrónicos de pedido y confirmación. se llama maría josé y todo lo que leo es una puta basura pero no se me nota en la cara cuando paso a recoger richard yates, por ejemplo

como no se me nota lo que tengo detrás de los ojos. imágenes recurrentes: el suicidio de budd dwyer frente a las cámaras de televisión. palabras recurrentes: no sé, repítelo hasta la saciedad. esta mañana debería haber salido con les a tirar un rato a canasta, pero mejor no, no quiero ver a nadie

no sé. la gente escribe con valentía porque aspira demasiada cola. la gente tiene memoria fotográfica, lo absorbe todo y después escribe utilizando un aspersor. la gente consigue cosas si se las propone, en eso somos radicalmente diferentes. no sé, nunca sabes, sí, nunca sé

me gusta cómo viste esa chica, con pantalones de pinzas y camisas de cuello duro, camisas de pedro jota o josé oneto, con el cabello corto y la nuca rapada, morena de piel y un timbre de voz prácticamente inexistente. creo que ella es el único motivo por el que compro según qué mierdas. ojalá pudiera salvar a todo el mundo del infierno

pienso en jeremy y sus borracheras. a veces pasaba semanas enteras sin salir de casa, con una erupción cutánea que le convertía la cara en una llaga primero y una costra después. entonces su vida se reducía a trabajar por las mañanas en el taller de su madre y a mirar el techo por las tardes. coser era una mierda de trabajo, por mucho que fueras el hijo de la jefa, aunque a mí me parecía de lo más excitante: era el único punk que conocía que trabajaba con una overlock y que sabía estrecharse bien los pantalones. no había nadie más imbécil que yo hace veinte años

(cuando aspiras cola la boca se te llena de saliva, los ojos te lloran un poco y todo se vuelve blando y tranquilo. la euforia viene después. cuando vuelves a casa la boca te apesta a industria química y tienes la nariz pelada y mocosa: ya no serás nunca más el rey del mundo)

uno ríe cuando toca reír. han pasado veinte años y dos o tres desde la última vez que nos vimos por casualidad. recuerdo que me gustaba su olor, como de leche caliente y sudor, un olor de bebé gigante. seguía teniendo ese mismo olor, nos besamos las mejillas, bebimos cerveza y hablamos de conciertos y guitarras, él ya no tocaba, era una pérdida de tiempo. estábamos en un concierto y el grupo era la misma mierda de siempre, estribillo, punteo y estribillo

viernes, 18 de marzo de 2011

sueño que vivimos en una casa oscura, no recuerdo exactamente quién pero sí sé que entre esas personas está daniel y está míriam. sueño que en el garaje de la casa hay varias furgonetas en despiece, el suelo sucio de grasa y metal. sueño que hace días que no hay comida y yo acepto morir para alimentar a mis amigos —sé o intuyo que son mis amigos—, no te dolerá, dice daniel, sólo es hundir el cuchillo entre las costillas del lado izquierdo, debajo del pectoral, con fuerza, y esperar un ratito, dejar que la sangre fluya hasta vaciarte, tienes que desangrarte porque la carne sin sangre es la que tarda más en pudrirse, ésa es la regla no escrita del halal o del kosher, añade, yo te abrazo

acepto mi muerte como un acto de amor hacia la gente que quiero. será esta noche, dice él, no te dolerá, repite. es un día hermoso, soleado si sales al jardín o a la piscina, pero prefiero quedarme en el piso de arriba, quiero estar solo y cierro todas las puertas, todas las ventanas, la luz es de una bombilla que tiembla un poco

me miro en el espejo, me toco las costillas. el cuchillo es una especie de navaja fina y afilada, con mango de nácar gris. me fijo en que uno de los tres tornillos que lo sujetan, el que está más cerca de la hoja, está levemente oxidado por los bordes. me sorprende que sea así porque daniel es meticuloso, la herrumbre está fuera de lugar

como exactamente fuera de lugar está dudar de las palabras de mi amigo. no te dolerá, dice palmeándome la espalda, caminando a mi lado. si al principio no temo morir —será una muerte dulce, tranquila, es casi como quedarse dormido—, ahí, a solas frente al espejo, siento un dolor en el pecho que crece con rapidez, miedo, tristeza, llanto, pienso en míriam, me siento culpable, no puedo dejarla sola en esta casa, apreto fuerte la navaja, me cuesta respirar, la hundo con rapidez, no duele, es verdad, en lugar de sangre brotan grandes moscas verdes que me llenan la boca, despierto gritando, enciendo la luz, seis y cuarto, viernes, buenos días

(grandes moscas verdes de brillo irisado, como de metal esmeralda)

jueves, 17 de marzo de 2011

martes, 15 de marzo de 2011

sueño que vivo con nu nu, yo preparo la cena, ella llega a casa de noche y tiene los bolsillos del abrigo llenos de piedras, por qué, le pregunto, las pusiste tú, me responde, no lo recuerdo, no importa, me dice, apenas pesan, me abraza, me besa, me desnuda y apaga la luz, siento cómo desaparezco en su boca, acaricio sus mejillas, su pelo es diferente al tacto, siento miedo, ahora es alguien desconocido, alguien a quien no puedo ver, quizás intuir, sueño que me corro sin orgasmo y ella enciende la luz, tu leche me da asco, dice, escupiéndola en el suelo

pero no es ella, es lourdes quien me mira y despierto empapado, el sudor me pica en el pecho, son las tres de la mañana —la peor hora para despertar, pablo siempre decía eso, enormísimo acupuntor coreano—, me lavo la cara, orino, abro un poco la puerta de la habitación, la que da al patio, está lloviendo, el aire frío me calma, volveré a dormir hasta

el botón de pausa. esta mañana hemos tenido un buen rato los ordenadores apagados en el estudio. existe una creencia en mi trabajo según la cual los ordenadores se joden con las caídas de tensión, puta fecsa, puta endesa, puta vida. así las cosas, es preferible pararlos —el hecho de que todos estén conectados a varios sais no es tenido en cuenta, pero ya desisto de hacer según qué preguntas— a comprar equipos nuevos, total. he estado dibujando un buen rato —redes, son mi última obsesión— mientras escuchaba no sé qué de beethoven en la radio a pilas. lo realmente precioso era la luz que entraba por la ventana, amarilla, gris, llena de polvo en suspensión y electricidad, bañándolo todo y el sonido de los truenos

lunes, 14 de marzo de 2011

se adivina un horizonte apocalíptico detrás de las imágenes del tsunami, una ola negra y espesa que todo lo arrastra, el nikkei a tomar por culo, las mentiras sobre lo que sucede en el vientre de un reactor nuclear. me masturbo para acabar con la tensión del día, reflejándome en la distorsión colorista de todas y cada una de las imágenes sucias que he ido colgando en el blog desde hace unas semanas, bocas, pollas y asfixias que no tienen más propósito que definir —pintar los límites de blanco, el terreno de juego, las líneas que todos deberíamos respetar— un estado de ánimo cambiante y contradictorio. utilizamos la metáfora recurrente de las muñecas rusas porque siempre hay una sorpresa más dentro de uno, pero hoy todo resulta demasiado lejano como para eso: me siento viejo y viejo es vacío, respondo las llamadas perdidas, hablo con daniel, me esfuerzo en aparentar normalidad, obviándome en el tono de voz adecuado y reduciendo la conversación a cuatro chistes sobre el oro de moscú por una serie de cosas que ahora no vienen al caso, hablo con pol, con isa, vuelvo a apagar el teléfono, mi hit personal, la canción que siempre suena

domingo, 13 de marzo de 2011

(el herpes deja una costra negra en el labio superior, domingo sin poder dormir, beber té dulce, comer pollo, esperar el lunes, acabar convirtiéndolo todo en píxel y sexo oral)

jueves, 10 de marzo de 2011

(si tragas un sorbo de agua al sumergirte cierras el círculo, pequeña heidetraut)

miércoles, 9 de marzo de 2011

rudolf höss, comandante de auschwitz, escribe en su informe para los jueces polacos antes de ser ahorcado el dieciséis de abril de mil novecientos cuarenta y siete, un miércoles: mis hijos siempre se divertían con algo, ya fueran tortugas o martas, gatos o lagartos, siempre había algo nuevo y interesante en el jardín

(dos chicos y tres chicas, nacidos entre mil novecientos treinta y mil novecientos cuarenta y tres: ingebrigitt, klaus, hans-rudolf, heidetraut y annegret, sanos y bien alimentados cachorritos arios)

rudolf höss, un buen nacionalsocialista, añade: mis hijos chapoteaban en verano en la piscinita del jardín o en el río soła. su mayor alegría consistía, sin embargo, cuando se bañaban con su papá. él diponía de tan poco tiempo para las alegrías de sus hijos... yo siempre pensaba que debía estar continuamente de servicio

(nótese cómo habla de él mismo en tercera persona. el papá es un personaje distante pero sólo es una falsa alarma: el comandante vuelve, había tantísimo trabajo)

(rudolf höss en sus memorias redactadas en prisión: por voluntad del reichsführer de las ss, auschwitz se convirtió en la mayor instalación de exterminio de seres humanos de todos los tiempos. que fuera necesario o no ese exterminio en masa de los judíos, a mí no me correspondía ponerlo en tela de juicio, quedaba fuera de mis atribuciones. si el mismísimo führer había ordenado la solución final del problema judío, no correspondía a un nacionalsocialista de toda la vida como yo, y mucho menos a un führer de las ss, ponerlo en duda)

victor capesius, el farmacéutico de auschwitz, durante su juicio en göppingen: la capacidad de las piras en los bunkers era ilimitada. en el verano de mil novecientos cuarenta y cuatro, durante la deportación de los judíos húngaros, los ss pusieron por ello de nuevo en funcionamiento el bunker ii. entonces se podía matar y incinerar diariamente hasta veinticuatro mil personas. la ceniza de los muertos servía de abono para los campos, para desecar zonas pantanosas o simplemente se vertía en los ríos o estanques de los alrededores. sobretodo, en el río soła, que pasa junto al lager