(en la mesa de la esquina, el universitario argentino con dos moleskines llenas de letra apretada y regular, diminuta, meticulosa. frases cortas, combinando dos colores, azul y negro. un culo frío de café con leche. suena algo de rock'n'roll de los cincuenta —flash cadillac & the continental kids— y me invade el optimismo. es la banda sonora de american graffiti, neones, batidos y tupés. mònica está en el wc. pienso en el tipo de las moleskines. pienso en bruce chatwin. me dan ganas de vomitar todas las cosas que pienso)
al descargar el correo electrónico esta mañana, las palabras de llllaura, amargura y confesión en un río helado. no he podido responder nada. multitud de mecanismos de defensa activándose al unísono, los recuerdos agolpándose en las sienes, todo ahí, como una bomba que estalla y estalla y no se cansa de estallar, comiéndose mi vida. los monstruos no viven en nosotros, no: nosotros somos los monstruos
viernes, 16 de octubre de 2009
jueves, 15 de octubre de 2009
(todos los cachorros crecen, todos se acaban convirtiendo en el monstruo que vive debajo de tu cama, de la mía, dentro de tu corazón, en tu boca llena de mentiras)
esta tarde he estado con mònica. un millón de años sin vernos, sin tocarnos, y todavía sigue confiando en mí, como si no existiera la distancia. mònica y su cabello color ceniza. mònica y su abrigo rojo. mònica y sus uñas rojas. mònica y su bolso le coq sportif en perla y oro. mònica y sus vísceras enamoradas, da igual de quién, en qué dirección
una cerveza en la terraza del gaucho, un odioso bar de universitarios en cerdanyola. las pretensiones argentinas de los susodichos universitarios. las palabras de maradona en el último segundo de su vida. hace frío en la calle. hablamos. bueno, realmente es ella la que me cuenta. me gusta escucharla mientras dejo que pase la tarde. fuma, liando los cigarrillos con cuidado. apostaría a que el ritual es siempre el mismo, a que todos son idénticos. pienso en la chica de negro, la de las tetas grandes que estaba pagando en la barra cuando fui a pedir otra ronda más. su nuca rapada. sus labios finos. las monedas en su mano. el monólogo de mònica se queda en pausa mientras la cabeza se me llena de pájaros. es como caer de bruces en un bosque desnudo, nevado al atardecer, lejos, mucho, más aún
todo de color negro, del negro de los lobos, del negro de los monstruos y sus cachorros sonrientes
esta tarde he estado con mònica. un millón de años sin vernos, sin tocarnos, y todavía sigue confiando en mí, como si no existiera la distancia. mònica y su cabello color ceniza. mònica y su abrigo rojo. mònica y sus uñas rojas. mònica y su bolso le coq sportif en perla y oro. mònica y sus vísceras enamoradas, da igual de quién, en qué dirección
una cerveza en la terraza del gaucho, un odioso bar de universitarios en cerdanyola. las pretensiones argentinas de los susodichos universitarios. las palabras de maradona en el último segundo de su vida. hace frío en la calle. hablamos. bueno, realmente es ella la que me cuenta. me gusta escucharla mientras dejo que pase la tarde. fuma, liando los cigarrillos con cuidado. apostaría a que el ritual es siempre el mismo, a que todos son idénticos. pienso en la chica de negro, la de las tetas grandes que estaba pagando en la barra cuando fui a pedir otra ronda más. su nuca rapada. sus labios finos. las monedas en su mano. el monólogo de mònica se queda en pausa mientras la cabeza se me llena de pájaros. es como caer de bruces en un bosque desnudo, nevado al atardecer, lejos, mucho, más aún
todo de color negro, del negro de los lobos, del negro de los monstruos y sus cachorros sonrientes
miércoles, 14 de octubre de 2009
no quería escribirte y mira, te estoy escribiendo. te he leído en el blog y he pensado que por qué escribes estas cosas, como si fueras un enfermo terminal o un preso perpetuo. no lo entiendo. me disgusta. no te entiendo. es enfermizo. me da rabia que seas/escribas así
el correo electrónico después continúa por otros caminos mucho más privados, pero su inicio es deliciosamente demoledor. pienso en esas palabras mientras sigo sin demasiado interés el segundo capítulo de flashforward en cuatro. pienso en pocoyó, en que quizás debiera comportarme como él y descubrir el mundo de una manera positiva. pienso en pato, pienso en elly, pienso en pajaroto y loula. pienso en stephen fry y en las cosas mierdosas que tiene que hacer para llegar a final de mes. no, así no, F. hoy tiene que ser el primer día de tu vida de color de rosa y tu cabeza tiene que oler a lo que huelen las nubes, tolón, tolón
el correo electrónico después continúa por otros caminos mucho más privados, pero su inicio es deliciosamente demoledor. pienso en esas palabras mientras sigo sin demasiado interés el segundo capítulo de flashforward en cuatro. pienso en pocoyó, en que quizás debiera comportarme como él y descubrir el mundo de una manera positiva. pienso en pato, pienso en elly, pienso en pajaroto y loula. pienso en stephen fry y en las cosas mierdosas que tiene que hacer para llegar a final de mes. no, así no, F. hoy tiene que ser el primer día de tu vida de color de rosa y tu cabeza tiene que oler a lo que huelen las nubes, tolón, tolón
martes, 13 de octubre de 2009
no tengo ni puta idea de francés, le digo al espejo. es más, no quiero tener ni puta idea de francés, repito. no tengo cara de enfado, no, sólo es cansancio, aburrimiento, pereza, desidia, lamparones y medallas en un uniforme gastado. en rigor, no tengo cara de nada. sólo soy otro viejo más al que sacan de paseo cuando todavía hace sol, alguien incapaz de orientarse en condiciones, siempre en plan de fuga, siempre harto, siempre dormido, siempre apagándose, siempre pensando más de la cuenta, siempre chocando contra todos los muros, siempre aceptándolo todo como un animal manso que alguien sacrificará un día de éstos en vete tú a saber qué mierda de fiesta, el horror, el horror
jueves, 8 de octubre de 2009
viernes, sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y etcétera. sólo soy feliz cuando consigo masturbarme, cuando todos los fantasmas me abandonan aunque sólo sea por un ratito que después quedará en nada. todos los días acaban siendo la misma sala de hospital
(aburrimiento, un espejo, una silla de ruedas, un tipo que se mira, se reconoce, se piensa y se recuerda, que se motiva con las pequeñas rutinas. la vida es una botella de suero, una sonda nasogástrica, un montón de pastillas de colores, la piel muerta y las ilusiones propias de un individuo de ochenta años que nunca ha trabajado con las manos)
(aburrimiento, un espejo, una silla de ruedas, un tipo que se mira, se reconoce, se piensa y se recuerda, que se motiva con las pequeñas rutinas. la vida es una botella de suero, una sonda nasogástrica, un montón de pastillas de colores, la piel muerta y las ilusiones propias de un individuo de ochenta años que nunca ha trabajado con las manos)
martes, 6 de octubre de 2009
(una caja de cerillas diminuta, enciéndelas todas, ten cuidado con los dedos. la habitación más pequeña de la casa, intentando escapar de la música que ha estado sonando todo el día. puedo con mi vida porque es una vida de juguete, una cómoda maqueta donde todas las piezas están en su sitio, al alcance de la mano. me pregunto cómo sería todo si, en lugar de disneylandia —groenlandia, perú, tibet, japón, isla de pascua, selvas de borneo, cráteres de marte, anillos de saturno—, fuera el mundo real)
lunes, 5 de octubre de 2009
un lunes que apenas se mueve, como un pez que salta de la pecera y boquea hasta morir en el suelo de la cocina. las horas lentas, el silencio, los trabajos cíclicos y pesados, piedras que empujar cuesta arriba una y otra vez. los primeros días de octubre son calurosos y sudo dentro de la cazadora abrochada. pálido y pesado, me masturbo al llegar a casa, bajo las persianas, preparo té, llamo por teléfono, comunica, llamo por teléfono, comunica, llamo por teléfono y vuelve a comunicar, fin de la partida
domingo, 4 de octubre de 2009
una vitrina. detrás del cristal, dos pequeños cuencos llenos de caramelos. camino desnudo por la casa a oscuras. hace frío. cojo un sugus sin mirar el color y lo mastico. sugus azul es sugus de piña. sugus de piña pegándose en los dientes. sugus es felicidad cuando tienes cuatro años y cuando tienes treinta y nueve
me vuelvo descuidado. dejo el ordenador en reposo con diez navegadores en pestañas. pornografía. escritura. un diario que nadie lee. mis poemas. mi basura. mis mamadas. mis putas. soy vulnerable: cualquiera podría ver cómo soy de sucio, con las venas llenas de vergüenza y el corazón encharcado. mi equilibrio pequeñoburgués podría empezar a tambalearse pero no me importa. en el fondo, es como si estuviera deseando que todo se termine de una puta vez
(míriam llega a medianoche. huele a humo. voy a ducharme, dice sonriendo. borro el historial y apago el ordenador. hemos cenado en una crepería, nos hemos quedado en rubí, hemos hablado de las vacaciones, al final han venido juanpe y eli y el patata y noemí y ramón y la hermana de noemí y manolo y isa y míchel y un largo etcétera. crêpes y cervezas para todos. míriam está contenta, enciende el portátil, busca unos videos en youtube, los comentamos. a mí no me parecen falsos, digo. hablamos de ovnis y de vida extraterrestre pero tengo la cabeza muy lejos, mucho)
me vuelvo descuidado. dejo el ordenador en reposo con diez navegadores en pestañas. pornografía. escritura. un diario que nadie lee. mis poemas. mi basura. mis mamadas. mis putas. soy vulnerable: cualquiera podría ver cómo soy de sucio, con las venas llenas de vergüenza y el corazón encharcado. mi equilibrio pequeñoburgués podría empezar a tambalearse pero no me importa. en el fondo, es como si estuviera deseando que todo se termine de una puta vez
(míriam llega a medianoche. huele a humo. voy a ducharme, dice sonriendo. borro el historial y apago el ordenador. hemos cenado en una crepería, nos hemos quedado en rubí, hemos hablado de las vacaciones, al final han venido juanpe y eli y el patata y noemí y ramón y la hermana de noemí y manolo y isa y míchel y un largo etcétera. crêpes y cervezas para todos. míriam está contenta, enciende el portátil, busca unos videos en youtube, los comentamos. a mí no me parecen falsos, digo. hablamos de ovnis y de vida extraterrestre pero tengo la cabeza muy lejos, mucho)
miércoles, 30 de septiembre de 2009
animales enjaulados y un esfuerzo de contextualización. hace días que intento encontrarme aquí y allí, en cualquier sitio o de cualquier manera que signifique algo. no sirve nada de lo que tengo. no sirve un espejo porque sería demasiado fácil: los ojos cansados no engañan a nadie a estas alturas. tampoco engañan las arrugas, ni el abandono que significa estar sin afeitar, ni tan siquiera las canas o la camisa amarilla de cuadros que compré en sevilla. no sirven como no sirve un texto de goldhagen, unas palabras de luque, una pintura de rothko o de motherwell, una canción del último hype sin nombre o una mirada de mi chica favorita. un abanico de posibilidades que son jugadas sin valor, apuestas perdedoras con un trasfondo demasiado ruidoso. una papelera llena de esperanzas un minuto antes de que todo estalle y los zoólogos se queden sin respuestas
domingo, 27 de septiembre de 2009
conectar todos los pedales en el orden correcto. igualar volúmenes de entrada y de salida. afinar como afinan las personas normales, si, la, re, sol, si, mi. pulsar el botón de grabar, tocar las guitarras, contar las vueltas, trazar una mínima estructura sobre esas dos notas concretas, ritmos, contrarritmos. repetir veinte veces el proceso. fumar lucky, beber cerveza, comer pollo, comer patatas, hablar de cine, hablar de gestalt, preparar café. el suelo del estudio está lleno de moscas muertas. domingo en casa de daniel, domingo de nubes y tortugas
sábado, 26 de septiembre de 2009
anticristo, de lars von trier, es una puta basura, la clásica mierda para intelectuales, rica en referencias y vacía de contenido, lenta, elefantiásica y deforme, risible, pretenciosa. al salir del cine, una cerveza checa en el bar de la esquina me ayuda a dejar de odiar
(me ducho a oscuras, abro la ventana, me tapo con la manta finita verde, míriam dormita a mi lado, nos abrazamos. me gustaría soñar algo bonito)
(me ducho a oscuras, abro la ventana, me tapo con la manta finita verde, míriam dormita a mi lado, nos abrazamos. me gustaría soñar algo bonito)
jueves, 24 de septiembre de 2009
tengo seis años y estudio en un colegio de madrid que ya no existe. sé leer y escribir perfectamente. recito de memoria ríos y reyes. en clase de trabajos manuales pego granos de arroz encima de una cartulina. jirafas y elefantes y palmeras con pegamento imedio y témpera de colores. vivimos en un doceavo piso y no tengo miedo a las alturas
tengo treinta y nueve años y trabajo en un estudio de diseño gráfico que es todo de madera por dentro. intento que nadie sepa qué pienso de las cosas, los cristales de mis gafas está rayados y sé que puedo pasarme horas inmóvil mirando por cualquier ventana. como ahora
tengo treinta y nueve años y trabajo en un estudio de diseño gráfico que es todo de madera por dentro. intento que nadie sepa qué pienso de las cosas, los cristales de mis gafas está rayados y sé que puedo pasarme horas inmóvil mirando por cualquier ventana. como ahora
miércoles, 23 de septiembre de 2009
hoy he visto hafner's paradise, un documental de günter schwaiger, un viaje al infierno que habita la cabeza de paul hafner —criador de cerdos de dieciséis costillas, inventor de yogurteras, marido putero y teniente de la ss— en su retiro dorado en el paraíso español
(ante el espejo, hafner hace gimnasia, nada en la piscina, juega al ajedrez, levanta el brazo y cierra los ojos, sueña, se aburre, se cansa, se queja, lo niega todo, él no vio nada, canturrea deutschland über alles y coge el autobús. ante el espejo, hafner está solo)
(ante el espejo, hafner hace gimnasia, nada en la piscina, juega al ajedrez, levanta el brazo y cierra los ojos, sueña, se aburre, se cansa, se queja, lo niega todo, él no vio nada, canturrea deutschland über alles y coge el autobús. ante el espejo, hafner está solo)
martes, 22 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
duermo porque no me encuentro bien, como vacío. míriam, entretanto, vuelve de la sirena con un montón de cajitas de sushi y de sopa de pescado. míriam ha descubierto recientemente el poder de los congelados y ahora está como una niña, probándolo todo, decidiendo, ordenando una lista de preferencias que parece infinita. sonrío mientras me cuenta, abriendo expresivamente las manos. es imposible que pueda quererme tanto
duermo porque no me encuentro bien, como vacío. míriam, entretanto, vuelve de la calle con una bolsa gigante de plástico y dentro de la bolsa, unas vans negras, con detalles verdes, grises y blancos. tenían un diez por ciento de descuento, me dice. está entusiasmada. le ayudo a poner los cordones. como vienen dos pares, unos verdes y unos blancos, ella elige los blancos. son demasiado anchos para el diámetro de los agujeros. las he comprado en la tienda que está al lado de los italianos. conozco esa tienda: la dependienta es bajita y muy delgada, con un acento muy marcado, alguien con quien no me cuesta imaginar cerdadas. los italianos es un restaurante y enfrente hay una frutería. si tienes que salir otra vez, tráeme algo de fruta, por favor, le pido. sandía está bien, sí, de la que ya está cortada
duermo porque no me encuentro bien, como vacío. enciendo la tele y pongo un bucle de noticias. veinticuatro horas de noticias. hablamos de un naufragio frente a la costa de marruecos y un número de muertos aún por concretar. hablamos de una joven prostituta atropellada en la jonquera. hablamos de leo messi. hablamos de fèlix millet. hablamos de cosas que no me importan en absoluto. míriam, entretanto, regresa con una bolsa de papel kraft. en la bolsa está impreso el logotipo de mango. he ido al centro comercial y he aprovechado para comprar dos pantalones, unos grises y otros negros. me siento mejor, sí, gracias. supongo que sólo necesitaba descansar un rato y la fruta me ha sentado bien. tendrías que ir al médico, me dice. sí, a veces creo que sí, respondo. el suelo alrededor del cubo de la basura está lleno de hormigas muertas. te gustaría comer sushi?
duermo porque no me encuentro bien, como vacío. míriam, entretanto, vuelve de la calle con una bolsa gigante de plástico y dentro de la bolsa, unas vans negras, con detalles verdes, grises y blancos. tenían un diez por ciento de descuento, me dice. está entusiasmada. le ayudo a poner los cordones. como vienen dos pares, unos verdes y unos blancos, ella elige los blancos. son demasiado anchos para el diámetro de los agujeros. las he comprado en la tienda que está al lado de los italianos. conozco esa tienda: la dependienta es bajita y muy delgada, con un acento muy marcado, alguien con quien no me cuesta imaginar cerdadas. los italianos es un restaurante y enfrente hay una frutería. si tienes que salir otra vez, tráeme algo de fruta, por favor, le pido. sandía está bien, sí, de la que ya está cortada
duermo porque no me encuentro bien, como vacío. enciendo la tele y pongo un bucle de noticias. veinticuatro horas de noticias. hablamos de un naufragio frente a la costa de marruecos y un número de muertos aún por concretar. hablamos de una joven prostituta atropellada en la jonquera. hablamos de leo messi. hablamos de fèlix millet. hablamos de cosas que no me importan en absoluto. míriam, entretanto, regresa con una bolsa de papel kraft. en la bolsa está impreso el logotipo de mango. he ido al centro comercial y he aprovechado para comprar dos pantalones, unos grises y otros negros. me siento mejor, sí, gracias. supongo que sólo necesitaba descansar un rato y la fruta me ha sentado bien. tendrías que ir al médico, me dice. sí, a veces creo que sí, respondo. el suelo alrededor del cubo de la basura está lleno de hormigas muertas. te gustaría comer sushi?
sábado, 19 de septiembre de 2009
(rafa espera en el comedor mientras salgo de la ducha. kadri está resfriada. rafa me enseña fotos de la boda de ana barluenga. las cámaras digitales son el peor invento del mundo, una enciclopedia de los recuerdos de los demás. ana está vestida de blanco. ana está embarazada de tres meses. ana es comadrona. todo el mundo en esa boda parece estar pasándoselo bien. la gente vive las bodas con intensidad, no sólo en el momento del jamón. kadri sonríe. kadri, que está resfriada, es un mueble de ikea que sonríe)
(rafa me dio el teléfono de ana. es diferente al que yo tengo, así que borré el de la memoria del móvil. tampoco apunté el nuevo. sólo tengo que buscarlo en la bandeja de entrada del gmail, pensé. las cosas se quedan allí quietas, esperándome, como putas trampas para osos. llámala, me dijo. sí, lo haré cuando llegue a casa por la noche, respondí. fue simplemente una exageración)
a means to an end. escucho joy division. la batería pesada y lenta de esa canción me estremece. es sábado. no consigo enfocar un sólo pensamiento que no sea un muro derrumbándose. creo que no quiero estar aquí
(rafa me dio el teléfono de ana. es diferente al que yo tengo, así que borré el de la memoria del móvil. tampoco apunté el nuevo. sólo tengo que buscarlo en la bandeja de entrada del gmail, pensé. las cosas se quedan allí quietas, esperándome, como putas trampas para osos. llámala, me dijo. sí, lo haré cuando llegue a casa por la noche, respondí. fue simplemente una exageración)
a means to an end. escucho joy division. la batería pesada y lenta de esa canción me estremece. es sábado. no consigo enfocar un sólo pensamiento que no sea un muro derrumbándose. creo que no quiero estar aquí
miércoles, 16 de septiembre de 2009
ese tipo de cosas siempre está ahí, como un millón de fantasmas que te seguirán arañando la espalda muchos años después de. puedes cambiarte de ropa, dejarte bigote, afeitarte la cabeza, empezar de cero en una ciudad diferente, exactamente como decía el marica de kavafis. puedes intentar olvidar las cosas que te emocionaban cuando tenías dieciséis años y sólo querías follarte a todas las chicas que iban a tu clase y a casi todas las madres de tus amigos. puedes hacer lo que te salga de la polla porque de esta trampa no se escapa nadie, no. o no ahora
pedro enciende la moto y el animal ruge. es temprano y tiene los dedos llenos de grasa. su imagen se desvanece en la memoria. puedo recordar que fumábamos porros en el rompeolas y que hacía un frío atroz al volver a casa. olor de cuero húmedo por las curvas del cementerio. puedo recordar a su odiosa novia y a todos sus cuñados, unos mierdas. puedo recordar a su hermana ciega. la hermana ciega de pedro vendía cupones. fantaseaba con ella y con su boca. follar con una ciega debe ser como follar con un animal que te estará esperando siempre, sin saber que realmente no estás. te tocaría, te acariciaría, te comería la polla como si tú no fueras la persona más fea del mundo. los ciegos son las personas más tristes cuando tienes dieciséis años, como ahora
todos mis amigos son chicos de buena familia, de colegio de pago. chicos que se peinan con la raya al lado, sacan buenas notas y se esmeran en hacer buena letra. chicos odiosos que lo entienden todo a la primera. el tiempo hará de ellos unos ciudadanos ejemplares, gente que creerá en las leyes del mundo. la gran mayoría de veces no sé qué pinto allí. no hablo su idioma, no nos interesan las mismas cosas, apenas confío en un par de ellos. confiar cosas mínimas, claro. todavía no lo sé, pero con el tiempo tendré que redefinir la amistad como concepto. ahora sólo corremos detrás de la pelota y nos observamos, estudiándonos como cachorros saltando al mismo tiempo: yo quiero ser como ese chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies
(el chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies, morirá años después de un infarto. morirte de un infarto con menos de treinta es algo que no suele entrar en las estadísticas. es algo que desafía la lógica. la gente especula con la farlopa que te podía caber en la nariz los viernes por la noche. la gente especula con un millón de cosas. a la gente le encanta especular por el mero placer de herir a los demás. no importa, porque xavi está pudriéndose y su novia le llora lágrimas de oro. a veces veo a su hermano y nos saludamos cortéstemente. a veces veo a su madre y sólo sé que nunca querría follar con ella. a veces veo a su exnovia y sólo tengo ganas de vomitar. su padre es director de banco o algo así)
los recuerdos vienen, se llaman los unos a los otros como cazadores ante una presa fácil. soy una presa fácil de los recuerdos. soy una presa fácil de casi cualquier cosa que me aleje de la realidad. pedro arranca la moto. los pantalones demasiado ajustados y llenos de grasa. no me gusta pedro, o no físicamente. su novia nunca sonríe. los imagino follando. pedro no es mi amigo, ni lo era antes ni lo es ahora. pedro es de esas personas que han desaparecido del mapa. no tengo ni puta idea de dónde estará. tampoco me importa. me conformo con sobrevivir y para eso no necesito a pedro. hace casi veinte años de pedro
para sobrevivir tengo suficiente con algo de alcohol. el alcohol se mezcla con el amor y se convierte en algo pegajoso en los dedos. no puedo escapar de lo que soy. en el bar, josep juega en la tragaperras mientras el barça intenta vencer el cerrojo que mourinho ha tendido en la segunda parte. pienso en cómo sería acariciar su nuca, su cabeza rapada. pienso en sus manos grandes y en cómo mueve las caderas buscando un equilibrio inexistente, porque el equilibrio no existe cuando estás borracho. pienso en la gente que conozco desde hace un millón de años y sólo siento una profunda lejanía. a mi lado, míriam y javi y oriol. el final del partido está cerca y nada me une a nada porque no hay nada en el centro del campo, todos encerrados atrás, atrás
pedro enciende la moto y el animal ruge. es temprano y tiene los dedos llenos de grasa. su imagen se desvanece en la memoria. puedo recordar que fumábamos porros en el rompeolas y que hacía un frío atroz al volver a casa. olor de cuero húmedo por las curvas del cementerio. puedo recordar a su odiosa novia y a todos sus cuñados, unos mierdas. puedo recordar a su hermana ciega. la hermana ciega de pedro vendía cupones. fantaseaba con ella y con su boca. follar con una ciega debe ser como follar con un animal que te estará esperando siempre, sin saber que realmente no estás. te tocaría, te acariciaría, te comería la polla como si tú no fueras la persona más fea del mundo. los ciegos son las personas más tristes cuando tienes dieciséis años, como ahora
todos mis amigos son chicos de buena familia, de colegio de pago. chicos que se peinan con la raya al lado, sacan buenas notas y se esmeran en hacer buena letra. chicos odiosos que lo entienden todo a la primera. el tiempo hará de ellos unos ciudadanos ejemplares, gente que creerá en las leyes del mundo. la gran mayoría de veces no sé qué pinto allí. no hablo su idioma, no nos interesan las mismas cosas, apenas confío en un par de ellos. confiar cosas mínimas, claro. todavía no lo sé, pero con el tiempo tendré que redefinir la amistad como concepto. ahora sólo corremos detrás de la pelota y nos observamos, estudiándonos como cachorros saltando al mismo tiempo: yo quiero ser como ese chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies
(el chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies, morirá años después de un infarto. morirte de un infarto con menos de treinta es algo que no suele entrar en las estadísticas. es algo que desafía la lógica. la gente especula con la farlopa que te podía caber en la nariz los viernes por la noche. la gente especula con un millón de cosas. a la gente le encanta especular por el mero placer de herir a los demás. no importa, porque xavi está pudriéndose y su novia le llora lágrimas de oro. a veces veo a su hermano y nos saludamos cortéstemente. a veces veo a su madre y sólo sé que nunca querría follar con ella. a veces veo a su exnovia y sólo tengo ganas de vomitar. su padre es director de banco o algo así)
los recuerdos vienen, se llaman los unos a los otros como cazadores ante una presa fácil. soy una presa fácil de los recuerdos. soy una presa fácil de casi cualquier cosa que me aleje de la realidad. pedro arranca la moto. los pantalones demasiado ajustados y llenos de grasa. no me gusta pedro, o no físicamente. su novia nunca sonríe. los imagino follando. pedro no es mi amigo, ni lo era antes ni lo es ahora. pedro es de esas personas que han desaparecido del mapa. no tengo ni puta idea de dónde estará. tampoco me importa. me conformo con sobrevivir y para eso no necesito a pedro. hace casi veinte años de pedro
para sobrevivir tengo suficiente con algo de alcohol. el alcohol se mezcla con el amor y se convierte en algo pegajoso en los dedos. no puedo escapar de lo que soy. en el bar, josep juega en la tragaperras mientras el barça intenta vencer el cerrojo que mourinho ha tendido en la segunda parte. pienso en cómo sería acariciar su nuca, su cabeza rapada. pienso en sus manos grandes y en cómo mueve las caderas buscando un equilibrio inexistente, porque el equilibrio no existe cuando estás borracho. pienso en la gente que conozco desde hace un millón de años y sólo siento una profunda lejanía. a mi lado, míriam y javi y oriol. el final del partido está cerca y nada me une a nada porque no hay nada en el centro del campo, todos encerrados atrás, atrás
lunes, 14 de septiembre de 2009
(la sala está a oscuras y míriam bebe del tanque de cocacola que hemos comprado para los dos. una piruleta con forma de corazón. wikus van de merwe le habla a la cámara, sonríe, me gusta su chaleco, su corbata, su pulcritud de burócrata empeñado en que las cosas salgan bien. los primeros minutos de district 9 son incómodos. los falsos documentales son incómodos. me tapo la boca, cierro los ojos, algo me apreta el corazón. la ficción se difumina y lo que vemos en pantalla está sucediendo en ese mismo instante en mil sitios a la vez, aquí y ahora. la realidad es otro espectáculo televisado más y que ignoramos cambiando de canal)
(curvas cada vez más acentuadas. la paz del espíritu es la línea plana, la ausencia casi total de emociones que la perturben. ningún estímulo, ninguna pasión, otra máquina más, otro día más, domingo en el cine)
(curvas cada vez más acentuadas. la paz del espíritu es la línea plana, la ausencia casi total de emociones que la perturben. ningún estímulo, ninguna pasión, otra máquina más, otro día más, domingo en el cine)
domingo, 13 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
me veo a mí mismo cada vez más rápido, acelerándome. dentro de media hora estaré cenando/emborrachándome con mis amigos. tengo la sensación de desastre esta noche. sensación de holocausto. daría lo que fuera por un abrazo, por explotar antes de tiempo, porque nada fuera una canción de amor obligado, por saber esperar una vida más, por tener reacciones normales, por, por, por
(luces de colores sobre la sórdida españa tardofranquista. el cuerpo de urtain se desploma sobre la lona. es una pelea perdida de antemano: la democracia no necesitará de sus excesos pero él todavía no es consciente de ello. el último acto, cuatro días antes de la inauguración de las olimpiadas. mil novecientos noventa y dos y españa se redime ante el mundo. el cuerpo de josé manuel ibar aspiazu revienta contra la acera. hablamos de suicidio. hablamos de imágenes fáciles de encontrar en internet. hablamos de la última caída, del último aliento, del olvido del juguete que ya nadie quiere)
viernes, 11 de septiembre de 2009
aquí cerca hay un bar que está bien, así tranquilo, dice rosa. tomo nota mentalmente de que rosa y yo no tenemos los mismos gustos, porque el bar es una puta mierda aséptica, con mantelitos en las mesas, penumbra a la luz de velas encendidas y camareros franceses y argentinos. imagino a rosa meando en el bar de paco y no puedo evitar sonreír. porque sonríes?, pregunta míriam. estaba escuchando esta conversación, respondo. en la mesa de atrás, cuatro veinteañeras hablan de trabajo. no hay nada especialmente gracioso en lo que dicen, pero sirve como una respuesta estúpida a una pregunta incómoda, porque casi siempre que sonrío es por cosas que me están pasando en la cabeza y que tienen una traducción compleja o inexistente
nunca antes he estado en el romea, de hecho, voy muy poco al teatro. pese a ello, el carácter provinciano de una ciudad como barcelona hace que sea fácil encontrar gente conocida. no hablamos de famosos, que alguno hay, sino de gente anónima que para mí sí tiene significado, como ese tipo bajito y calvo que siempre está en los sitios, en todos los sitios, el de las gafas modernas. o montse, que está igual a la última vez que la vi, en la estación de clot-aragó
(ahora montse no me besará porque está acompañada de un chico con unas nike rojas y un chándal gris. por eso y porque han pasado mil años. por eso nos miramos y no decimos nada porque no hay nada que decir. la vuelvo a mirar varias veces más en los diez minutos que faltan hasta que empieza la función. ambos en la fila catorce, ambos en el lado del pasillo. puta mierda. es increíble la cantidad de cosas que soy incapaz de olvidar: la cabeza como un desguace a medianoche)
urtain, el último trabajo de animalario, es sencillamente fascinante. qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?, se pregunta un roto josé manuel ibar en el ring que hace las veces de escenario. sus palabras me encogen el corazón, me dejan sin palabras. ven, acércate, te voy a enseñar cómo funcionan los juguetes rotos, te voy a enseñar el despiece del carnicero, el trabajo del matarife, te voy a
viernes como domingo porque hoy es festivo. mañana sábado y después, otra vez domingo. impresionante sucesión de días y de ruidos
nunca antes he estado en el romea, de hecho, voy muy poco al teatro. pese a ello, el carácter provinciano de una ciudad como barcelona hace que sea fácil encontrar gente conocida. no hablamos de famosos, que alguno hay, sino de gente anónima que para mí sí tiene significado, como ese tipo bajito y calvo que siempre está en los sitios, en todos los sitios, el de las gafas modernas. o montse, que está igual a la última vez que la vi, en la estación de clot-aragó
(ahora montse no me besará porque está acompañada de un chico con unas nike rojas y un chándal gris. por eso y porque han pasado mil años. por eso nos miramos y no decimos nada porque no hay nada que decir. la vuelvo a mirar varias veces más en los diez minutos que faltan hasta que empieza la función. ambos en la fila catorce, ambos en el lado del pasillo. puta mierda. es increíble la cantidad de cosas que soy incapaz de olvidar: la cabeza como un desguace a medianoche)
urtain, el último trabajo de animalario, es sencillamente fascinante. qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?, se pregunta un roto josé manuel ibar en el ring que hace las veces de escenario. sus palabras me encogen el corazón, me dejan sin palabras. ven, acércate, te voy a enseñar cómo funcionan los juguetes rotos, te voy a enseñar el despiece del carnicero, el trabajo del matarife, te voy a
viernes como domingo porque hoy es festivo. mañana sábado y después, otra vez domingo. impresionante sucesión de días y de ruidos
martes, 8 de septiembre de 2009
cóbrate lo que te debo, paco, y ponme una cocacola de lata. ciclistas en la televisión a las cinco de la tarde, la calle sin apenas sombra donde esconderse y la cabeza a punto de estallar. una chica pálida con un carrito de niño. una chica de negro abriendo el estudio de logopedia. el chino que siempre se ríe y su hijo en el bazar oriental. adolescentes con shorts y sobrepeso que fuman y gritan. pienso en gauss. pienso en una campana de cristal donde nada puede pasarme. pienso en el centro mismo de una predicción matemática. pienso en
un refugio, un sitio perfecto donde poder aprender a respirar. una mierda de martes, debatiéndome entre la comodidad de vivir en la cara afortunada del capitalismo —un buen trabajo, un buen sueldo, algo de dinero en el bolsillo, un techo y un plato con el que— y ver cómo cada día que pasa siento más asco por todo y por todos, como si mi corazón fuera una semilla que se arruga, miedosa y sin futuro
hablar, hablar, hablar. el dolor en la cabeza se concentra en la incapacidad de pensar, de comunicarme. como un vaso vacío que está esperando que alguien abra la lata para darle un significado. la fe en dios, el sacrificio que todos estamos dispuestos a hacer
ratoneras, hablábamos de eso. a veces viene alba y me abraza. siento como la polla se me pone ridículamente dura con el contacto de su vientre. me aparto y invento cualquier excusa para irme, como queriendo empezar de nuevo en otro lugar, esperando siempre que ella no se haya dado cuenta de lo triste que soy. mis amigos piensan que ella y yo follamos. mis amigos se equivocan al predecir mis movimientos, trazan líneas y unen puntos, dibujando constelaciones equivocadas porque soy un animal muerto, incapaz, alguien tan mitificado como una osa mayor
míriam. hoy no nos veremos porque ella tiene trabajo pendiente y a mí me apetece mucho más ver el partido de baloncesto y cenar temprano y no hacer nada que vernos, es así de triste por mi parte. mañana quizás sea diferente, pero hoy sólo necesito estar a cuatro mil kilómetros de la costa más cercana, en medio del mar, sin luces que me orienten
escribiendo con las manos mojadas, pensando en un momento de felicidad a las cinco de la tarde, cuando paco sacude fuerte el trapo gris sobre la mesa que está vacía, como queriendo ahuyentar algo que no existe, el nacimiento de una estrella o algo así de lejano, las hojas de los tilos que se queman lentamente, otoño en unos días
un refugio, un sitio perfecto donde poder aprender a respirar. una mierda de martes, debatiéndome entre la comodidad de vivir en la cara afortunada del capitalismo —un buen trabajo, un buen sueldo, algo de dinero en el bolsillo, un techo y un plato con el que— y ver cómo cada día que pasa siento más asco por todo y por todos, como si mi corazón fuera una semilla que se arruga, miedosa y sin futuro
hablar, hablar, hablar. el dolor en la cabeza se concentra en la incapacidad de pensar, de comunicarme. como un vaso vacío que está esperando que alguien abra la lata para darle un significado. la fe en dios, el sacrificio que todos estamos dispuestos a hacer
ratoneras, hablábamos de eso. a veces viene alba y me abraza. siento como la polla se me pone ridículamente dura con el contacto de su vientre. me aparto y invento cualquier excusa para irme, como queriendo empezar de nuevo en otro lugar, esperando siempre que ella no se haya dado cuenta de lo triste que soy. mis amigos piensan que ella y yo follamos. mis amigos se equivocan al predecir mis movimientos, trazan líneas y unen puntos, dibujando constelaciones equivocadas porque soy un animal muerto, incapaz, alguien tan mitificado como una osa mayor
míriam. hoy no nos veremos porque ella tiene trabajo pendiente y a mí me apetece mucho más ver el partido de baloncesto y cenar temprano y no hacer nada que vernos, es así de triste por mi parte. mañana quizás sea diferente, pero hoy sólo necesito estar a cuatro mil kilómetros de la costa más cercana, en medio del mar, sin luces que me orienten
escribiendo con las manos mojadas, pensando en un momento de felicidad a las cinco de la tarde, cuando paco sacude fuerte el trapo gris sobre la mesa que está vacía, como queriendo ahuyentar algo que no existe, el nacimiento de una estrella o algo así de lejano, las hojas de los tilos que se queman lentamente, otoño en unos días
viernes, 4 de septiembre de 2009
(salimos, cenamos pizza, vamos al cine, dormimos juntos, despertamos, reímos, gruñimos, nos duchamos, hacemos la compra. ella no se da cuenta de que llevo un disfraz)
(salimos, vamos al cine, cenamos pizza, dormimos juntos, despertamos, reímos, gruñimos, nos duchamos, hacemos la compra. ella apenas necesita mi piel)
las cien diferencias, pienso en ellas y las escribo con sunn o))) en el itunes. me gustan sunn o))). he bajado monoliths & dimensions y lo escucharé con más calma dentro de unos días, cuando vuelva a estar solo otra vez. también he descargado more, de double dagger. grandes esperanzas depositadas en ellos. es viernes y una mujer llora en televisión. sus hijos asisten a la escena. estamos hablando de sacrificios humanos, otra vez te están arrancando el corazón
(salimos, vamos al cine, cenamos pizza, dormimos juntos, despertamos, reímos, gruñimos, nos duchamos, hacemos la compra. ella apenas necesita mi piel)
las cien diferencias, pienso en ellas y las escribo con sunn o))) en el itunes. me gustan sunn o))). he bajado monoliths & dimensions y lo escucharé con más calma dentro de unos días, cuando vuelva a estar solo otra vez. también he descargado more, de double dagger. grandes esperanzas depositadas en ellos. es viernes y una mujer llora en televisión. sus hijos asisten a la escena. estamos hablando de sacrificios humanos, otra vez te están arrancando el corazón
jueves, 3 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
amanece cada vez más tarde y dentro de poco será noche cerrada cuando suene el despertador. duermo en sábanas que siento sucias y que no quiero cambiar porque así me obligo a ducharme cada mañana, cada tarde, cada noche. mierdas en la televisión hasta que se me cierran los ojos. un mensaje de míriam queriéndome mucho. un dolor rápido en el corazón, un puñetazo imaginario en el colchón, otra rubia tonta que quiere morir asesinada en harper's island
tiene el pulso húmedo, lento y resbaladizo, el vientre tenso, el bazo frío y las defensas bajas. las palabras de pablo, mi acupuntor coreano, suenan a fin del mundo. yo me encuentro bien, respondo. tiene defensas bajas, repite él. siempre me llama de usted. tengo la sensación de no estar allí, de haberme caído hacia el techo y no haber dejado de caer hasta sentirme una luna más en saturno. él es inmune a mis palabras y sus agujas hoy no me hacen daño. por eso duermo y, al despertar, recuerdo a bill stewart
la casa de al lado, la que está llena de rusos. una chica pela patatas y pela cebollas en el patio. suena el teléfono móvil y descuelga sin ganas. a su lado, un hombre de un millón de años se mira el reloj, uno de esos de esfera dorada y cuero negro. pienso en ese hombre. un ruso tan viejo como el mundo que ha elegido este pueblo de mierda para morir. quizás es el padre de la chica que pela patatas. quizás es el abuelo. quizás es un antepasado lejano que dormitaba en siberia hasta que alguien lo trajo aquí, para que se pudriera lentamente al sol del mediodía
al sol del mediodía o a la humedad del aire, la misma que te quita las ganas de vivir y te convierte en un charco pegajoso. suena música de jazz, de ese jazz bailongo y mierdoso que sólo puede gustarle a los profesores universitarios y gente así de atroz. tecleo bill stewart en el google. dispongo de información suplementaria: es periodista y la guarda nacional nicaragüense lo mató en mil novecientos setenta y nueve. no hay día en que no recuerde esas imágenes. alguien en el suelo, un soldado apuntándole, un disparo y un cuerpo que se agita al morir, la política exterior norteamericana hecha añicos por un soldado de dieciocho años que llorará en el juicio y un periodista con nombre de batería de jazz que no hablaba español. es fácil encontrar esas imágenes en internet, pero no son nada si las comparamos con las decapitaciones en nombre de alá
hablamos de pandemia, de gripe, de tamiflú. hablamos de donald rumsfeld y de mary poppins. hablamos del olor que entra por la ventana abierta, un olor a carne quemada en forma de amigable barbacoa: nuestros vecinos rusos —un millón de ellos y todos siempre diferentes— están preparando la comida. el viejo dormita en el rincón opuesto a la escena anteriormente descrita. se presume el movimiento. se presume al viejo andando, aunque sea lentamente, entre la neblina de pollo y cerdo y brasas. todavía quedan varias semanas para el frío, me digo, y muchas más hasta el invierno. veo con claridad el fantasma de una ciudad soviética perdida en mitad de la nada, con las paredes llenas de metales pesados y radioactividad. imagino al viejo allí, mirando su reloj de pulsera sin querer saber la hora, esperando un suceso, una señal cualquiera, una luz en el cielo cargada de rabia para poder morir tranquilo. en lugar de eso, ripollet. deberías saber lo que eso significa
tiene las defensas bajas, repite pablo, mi acupuntor coreano. se me cierran los ojos mientras él clava las agujas. los brazos me pesan y me arrastran al fondo del mar. hoy ha empezado la rutina en todas las direcciones posibles
tiene el pulso húmedo, lento y resbaladizo, el vientre tenso, el bazo frío y las defensas bajas. las palabras de pablo, mi acupuntor coreano, suenan a fin del mundo. yo me encuentro bien, respondo. tiene defensas bajas, repite él. siempre me llama de usted. tengo la sensación de no estar allí, de haberme caído hacia el techo y no haber dejado de caer hasta sentirme una luna más en saturno. él es inmune a mis palabras y sus agujas hoy no me hacen daño. por eso duermo y, al despertar, recuerdo a bill stewart
la casa de al lado, la que está llena de rusos. una chica pela patatas y pela cebollas en el patio. suena el teléfono móvil y descuelga sin ganas. a su lado, un hombre de un millón de años se mira el reloj, uno de esos de esfera dorada y cuero negro. pienso en ese hombre. un ruso tan viejo como el mundo que ha elegido este pueblo de mierda para morir. quizás es el padre de la chica que pela patatas. quizás es el abuelo. quizás es un antepasado lejano que dormitaba en siberia hasta que alguien lo trajo aquí, para que se pudriera lentamente al sol del mediodía
al sol del mediodía o a la humedad del aire, la misma que te quita las ganas de vivir y te convierte en un charco pegajoso. suena música de jazz, de ese jazz bailongo y mierdoso que sólo puede gustarle a los profesores universitarios y gente así de atroz. tecleo bill stewart en el google. dispongo de información suplementaria: es periodista y la guarda nacional nicaragüense lo mató en mil novecientos setenta y nueve. no hay día en que no recuerde esas imágenes. alguien en el suelo, un soldado apuntándole, un disparo y un cuerpo que se agita al morir, la política exterior norteamericana hecha añicos por un soldado de dieciocho años que llorará en el juicio y un periodista con nombre de batería de jazz que no hablaba español. es fácil encontrar esas imágenes en internet, pero no son nada si las comparamos con las decapitaciones en nombre de alá
hablamos de pandemia, de gripe, de tamiflú. hablamos de donald rumsfeld y de mary poppins. hablamos del olor que entra por la ventana abierta, un olor a carne quemada en forma de amigable barbacoa: nuestros vecinos rusos —un millón de ellos y todos siempre diferentes— están preparando la comida. el viejo dormita en el rincón opuesto a la escena anteriormente descrita. se presume el movimiento. se presume al viejo andando, aunque sea lentamente, entre la neblina de pollo y cerdo y brasas. todavía quedan varias semanas para el frío, me digo, y muchas más hasta el invierno. veo con claridad el fantasma de una ciudad soviética perdida en mitad de la nada, con las paredes llenas de metales pesados y radioactividad. imagino al viejo allí, mirando su reloj de pulsera sin querer saber la hora, esperando un suceso, una señal cualquiera, una luz en el cielo cargada de rabia para poder morir tranquilo. en lugar de eso, ripollet. deberías saber lo que eso significa
tiene las defensas bajas, repite pablo, mi acupuntor coreano. se me cierran los ojos mientras él clava las agujas. los brazos me pesan y me arrastran al fondo del mar. hoy ha empezado la rutina en todas las direcciones posibles
martes, 1 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
viernes, 31 de julio de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
ser perfecto es poder mirar a tus amigos a los ojos y saber que no les has fallado. quiero que cada uno de vosotros ponga a los demás en su corazón para siempre. podéis vivir ese momento con la mirada limpia, con amor y alegría en el corazón? si podéis hacerlo, entonces sois perfectos
(las palabras del entrenador gaynes en friday night lights, de peter berg)
(las palabras del entrenador gaynes en friday night lights, de peter berg)
betty vuelve a estar en casa, betty vomita todo lo que come, las lavadoras no dan a basto con todo lo que betty llega a vomitar. pese a ello, está mejor, está contenta, carraspea, sonríe y me tira la pelota para que juguemos. y jugamos hasta que se agota, hasta que tose, hasta que se queda quieta y se desploma de cansancio. betty es mansa y caprichosa, se toma las medicinas cuando le sale de los cojones, mueve la cola cuando abro la puerta, se me tira encima si no está cansada, hundo mis manos en su pellejo caliente y le beso la barbilla, así un día tras otro, una vez tras otra. los tiempos se repiten, los espacios se repiten, todo se repite, hasta los miércoles se repiten
martes, 21 de julio de 2009
una cama, una sábana, una almohada, un cojín, un pantalón de pijama, una televisión encendida, una ventana abierta, una luz apagada, un ventilador al mínimo, irte a llorar en el hombro de cualquiera
justicia cósmica. por toda una mañana sin apenas trabajo, el castigo divino de la bandeja de entrada del outlook prometiéndome el infierno hasta el viernes. quince proyectos en marcha, quince frentes diferentes, guerra de trincheras y gas mostaza, el ambiente irrespirable, la sensación de acabar sucio por dentro cada vez que
dormir mucho rato. pensar en satélites. los cuarenta años de la conquista de la luna abren un sinfín de posibilidades a la especulación. falsear la realidad: el triángulo de las bermudas que puedes dibujar entre la muerte de un miliciano en cerro muriano inmortalizada por robert capa, la historia del imaginario paso de enric marco por flossenbürg, los pasos del hombre sobre la luna. añade un cuarto vértice, la muerte de michael jackson ocupando nuestro corazón con forma de televisión. añade un quinto, dictadura, transición y democracia en el estado español. geometría de las realidades improbables, agujeros y polígonos
la peor elección. elijo la resaca del sábado para dejar de tomar todas mis pastillas. he podido elegir un montón de momentos pero elijo ése. hay que ser valiente, porque los últimos coletazos del alcohol se juntan con los primeros dolores en las tripas por la ausencia del antiinflamatorio. la mejor elección, sobrevivir a cualquier precio. alegría, acción y reacción. caminar sobre una nube de algodón caliente mientras llovizna
la tarde es ceniza. con juank bebemos vino y limonada en el bar de paco. tintos de verano, una pizarra y un sol pintado con tiza. dentro, el gordo de la máquina tragaperras, el chico de la camiseta de renault y el tipo de los diez cubatas diarios. sin luz apenas, a pie de barra, su conversación se fosiliza a las nueve de la noche. estoy, definitivamente, en desventaja
justicia cósmica. por toda una mañana sin apenas trabajo, el castigo divino de la bandeja de entrada del outlook prometiéndome el infierno hasta el viernes. quince proyectos en marcha, quince frentes diferentes, guerra de trincheras y gas mostaza, el ambiente irrespirable, la sensación de acabar sucio por dentro cada vez que
dormir mucho rato. pensar en satélites. los cuarenta años de la conquista de la luna abren un sinfín de posibilidades a la especulación. falsear la realidad: el triángulo de las bermudas que puedes dibujar entre la muerte de un miliciano en cerro muriano inmortalizada por robert capa, la historia del imaginario paso de enric marco por flossenbürg, los pasos del hombre sobre la luna. añade un cuarto vértice, la muerte de michael jackson ocupando nuestro corazón con forma de televisión. añade un quinto, dictadura, transición y democracia en el estado español. geometría de las realidades improbables, agujeros y polígonos
la peor elección. elijo la resaca del sábado para dejar de tomar todas mis pastillas. he podido elegir un montón de momentos pero elijo ése. hay que ser valiente, porque los últimos coletazos del alcohol se juntan con los primeros dolores en las tripas por la ausencia del antiinflamatorio. la mejor elección, sobrevivir a cualquier precio. alegría, acción y reacción. caminar sobre una nube de algodón caliente mientras llovizna
la tarde es ceniza. con juank bebemos vino y limonada en el bar de paco. tintos de verano, una pizarra y un sol pintado con tiza. dentro, el gordo de la máquina tragaperras, el chico de la camiseta de renault y el tipo de los diez cubatas diarios. sin luz apenas, a pie de barra, su conversación se fosiliza a las nueve de la noche. estoy, definitivamente, en desventaja
lunes, 20 de julio de 2009
doscientas setenta y dos maneras de morir ahogado, doscientas setenta y dos maneras de vivir para siempre. S y yo hemos comido juntos, algo que realmente puede hacer bonito hasta el día más mierda
(porque cualquiera sabe que no hay un lunes que no sea lodo, que caminar con los pies llenos de barro es agotador, que la ropa mojada te acaba enfermando si no se seca nunca, que el sol no sale jamás en esta península dejada de la mano de dios, que aquí los personajes de las series de televisión mueren todos en el primer capítulo, que si el río se desborda te llevará por delante, que tú nunca serás el ahogado más bello del mundo por mucho que garcía márquez y el realismo mágico)
por eso, doscientos setenta y dos equivale a infinito si lo miras a los ojos
(porque cualquiera sabe que no hay un lunes que no sea lodo, que caminar con los pies llenos de barro es agotador, que la ropa mojada te acaba enfermando si no se seca nunca, que el sol no sale jamás en esta península dejada de la mano de dios, que aquí los personajes de las series de televisión mueren todos en el primer capítulo, que si el río se desborda te llevará por delante, que tú nunca serás el ahogado más bello del mundo por mucho que garcía márquez y el realismo mágico)
por eso, doscientos setenta y dos equivale a infinito si lo miras a los ojos
domingo, 19 de julio de 2009
el borovnice, licor de arándanos típico esloveno, condiciona todo el fin de semana. míriam sale con sus amigos y yo elijo quedarme en casa, con la confortable seguridad de tener un wc a menos de diez metros. en el trenta-tres, un documental sobre can tunis que me hace vomitar. después, dos mil uno, una odisea en el espacio. ontología en fotogramas y bostezos para acabar de fundir la noche del sábado. míriam llega a las seis de la mañana, me abraza y se ducha. yo sigo durmiendo hasta las nueve. he soñado con edificios abandonados o algo así
(me muevo por la casa a oscuras, tan sólo la luz de la televisión encendida y la del portátil. con el móvil sin batería, la sensación de aislamiento es mayor aún)
(me muevo por la casa a oscuras, tan sólo la luz de la televisión encendida y la del portátil. con el móvil sin batería, la sensación de aislamiento es mayor aún)
sábado, 18 de julio de 2009
los borrachos no tienen memoria. el recuerdo de la noche de ayer se difumina hasta desaparecer por completo. viernes en el bar de siempre, hoy borovnice, licor típico esloveno
(los borrachos no tienen aparato digestivo, no tienen piel, sólo tienen un corazón triste y gordo que lloriquea todo el tiempo)
(los borrachos no tienen aparato digestivo, no tienen piel, sólo tienen un corazón triste y gordo que lloriquea todo el tiempo)
viernes, 17 de julio de 2009
grises, golondrinas grises y muertas cayendo sobre mí, lentamente, como una lluvia pesada que me asusta. despierto con un grito y no me atrevo a moverme. busco el teléfono y son las tres y cuarenta y ocho. enciendo la televisión, cambio rápidamente de canal y la vuelvo a apagar. es imposible dormir con la cabeza llena de betty
jueves, 16 de julio de 2009
(como una mano que apreta con fuerza el corazón, la ausencia de las personas que amamos, la ventana abierta, las palabras que dejan de tener sentido, las migas de pan que conducen directamente al centro del laberinto)
hay que ingresarla, dice el veterinario. es joven, no mira a los ojos, le suda la frente, sabe mucho, habla por los codos. hay que ingresarla, repite. betty jadea, le acaricio la nuca, me lame la muñeca, me mira con sus ojos redondos. puede ser una semana, quizás menos, quizás más, medicación intravenosa, ecografías, todo eso. todo eso como una mano que apreta con fuerza el corazón, como un año sin luz
hay que ingresarla, dice el veterinario. es joven, no mira a los ojos, le suda la frente, sabe mucho, habla por los codos. hay que ingresarla, repite. betty jadea, le acaricio la nuca, me lame la muñeca, me mira con sus ojos redondos. puede ser una semana, quizás menos, quizás más, medicación intravenosa, ecografías, todo eso. todo eso como una mano que apreta con fuerza el corazón, como un año sin luz
miércoles, 15 de julio de 2009
he comido ensalada y había hojas de color morado y trozos casi dulces de tomate. verdura de bolsa de supermercado, preparada y lista para comer. naturaleza y vida a sana a ochenta céntimos de euro
también un trozo de carne del que he cortado la mitad en pedacitos para dárselo a betty. ella no ha dormido nada esta noche, ahogándose y moqueando. el calor la aplasta a ella también
después ha llamado raquel. su relación con david se ha ido deteriorando hasta el punto de ser dos completos extraños en la misma cama. intento imaginar cómo es su intimidad, cómo son sus silencios. la última imagen que tengo de ella es del día de su boda, vestida de novia
la cabeza vacía y la memoria. no recuerdo nada de lo que he hecho esta mañana. soy incapaz de. las horas me pesan como plomo en la nuca. por el contrario, sí recuerdo lo mucho que me da por el culo la música africana y el calor al abrir la puerta del estudio, cuando todas las ventanas están cerradas y las persianas bajadas porque, en verano, siempre soy el primero el llegar. pienso en búnkers, en fosas comunes. pienso en lo que vale la vida en el fondo de un pozo
(si buceo tengo más imágenes de raquel, pero la que más me gusta es la de su sexo depilado, una imagen táctil preciosa que casi se ha convertido en lo único que puedo retener de ella)
también un trozo de carne del que he cortado la mitad en pedacitos para dárselo a betty. ella no ha dormido nada esta noche, ahogándose y moqueando. el calor la aplasta a ella también
después ha llamado raquel. su relación con david se ha ido deteriorando hasta el punto de ser dos completos extraños en la misma cama. intento imaginar cómo es su intimidad, cómo son sus silencios. la última imagen que tengo de ella es del día de su boda, vestida de novia
la cabeza vacía y la memoria. no recuerdo nada de lo que he hecho esta mañana. soy incapaz de. las horas me pesan como plomo en la nuca. por el contrario, sí recuerdo lo mucho que me da por el culo la música africana y el calor al abrir la puerta del estudio, cuando todas las ventanas están cerradas y las persianas bajadas porque, en verano, siempre soy el primero el llegar. pienso en búnkers, en fosas comunes. pienso en lo que vale la vida en el fondo de un pozo
(si buceo tengo más imágenes de raquel, pero la que más me gusta es la de su sexo depilado, una imagen táctil preciosa que casi se ha convertido en lo único que puedo retener de ella)
martes, 14 de julio de 2009
(cómo era el cuento? simplificando, que el leñador mataba al lobo y salvaba a caperucita. walter intenta encontrar ese leñador dentro de sí mismo, pero el bosque le supone una amenaza constante: animales vigilándose, acechándose los unos a los otros, el débil se come al fuerte, la trampa perfecta, el canto de los pájaros que se esconden allí donde nadie puede vernos. de fondo, el ruido de las máquinas y el odio al monstruo que necesita ser perdonado)
lunes, 13 de julio de 2009
betty no mejora, o no lo hace tan rápido como otras veces. pastillas, veterinario, análisis de sangre, alergias, hígado, defensas, resfriados. se ahoga y vomita por las noches. he dormido en el sofá para estar más cerca de ella. siento que puedo calmarla así, acariciándola en penumbra. hoy ha sido uno de los lunes más largos de mi vida
(la banda sonora de bubble, de steven soderbergh, es de robert pollard, cerebro y demás vísceras de guided by voices. guitarra acústica y una sucesión de acordes inquietante, decididamente incómoda, en la que ninguno parece estar en relación con el que le precede. una suerte de realidad fragmentada, caleidoscópica, exactamente lo contrario de lo que nos cuentan las imágenes: una línea que cruza el cielo, equilibristas, inercia y aburrimiento)
domingo, 12 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
el cóctel de medicinas que toma betty sabe vagamente a naranja, así se relame un poco y no resulta tan asqueroso ni tan traumático. hoy es el primer sábado en muchos sábados que duermo en mi cama y se me hace extraño. necesito dormir solo, aunque lo que realmente necesito es estar anestesiado y escribir no me ayuda a ello, la verdad
(vimos bubble, de steven soderbergh, antes de comer. es una película desoladora. kyle y rose y martha en la fábrica de muñecas, sin nada más que toda esa mierda el resto de sus vidas)
(vimos bubble, de steven soderbergh, antes de comer. es una película desoladora. kyle y rose y martha en la fábrica de muñecas, sin nada más que toda esa mierda el resto de sus vidas)
viernes, 10 de julio de 2009
(las horas, de stephen daldry, es una película horrible, de las que te joden el día. su banda sonora me produce un efecto similar. así las cosas, es cuestión de minutos que se me gire la cabeza y todo haga pum, mientras me ahogo en un río con los bolsillos llenos de piedras, como la loca ésa de virginia woolf)
jueves, 9 de julio de 2009
llueve a ratos, llovizna durante casi todo el día, el aire fresco, la voz apenas audible, la línea de meta cada vez más lejos. betty está de nuevo resfriada. de nuevo antibióticos, rutinas precisas y pastillas blancas. le he comprado un hueso lila para que no esté triste. me he comprado un hueso lila para ser digno de su amor perruno
he visto a begoña en el centro, en la puerta de el corte inglés. aitana está cada vez más grande y más seria. una chiquilla preciosa de un año y medio castigándome con su indiferencia. apenas un minuto, de todas maneras, porque begoña ha quedado con typh y yo ya estaba de regreso. un abrazo en la esquina de comtal con portal de l'àngel y tren con destino terrassa. llevo la vida por las rodillas y ella tiene las uñas de los pies pintadas de negro
(un neón sin cosas bonitas, cansancio, culos, tetas y su puta madre. en el tren hay una chica con una perrita negra, juego con ella, me lame las manos, no, déjala, no me molesta. sigo pensando en pablo y maría. intenté comprar el libro pero no lo encontré en las tres o cuatro grandes librerías donde miré. un montón de títulos del mismo autor pero ninguno es el que busco. ahora viene cuando me encuentro desorientado, como si necesitase esa pieza para poder entender qué no funciona dentro de mi cabeza)
he visto a begoña en el centro, en la puerta de el corte inglés. aitana está cada vez más grande y más seria. una chiquilla preciosa de un año y medio castigándome con su indiferencia. apenas un minuto, de todas maneras, porque begoña ha quedado con typh y yo ya estaba de regreso. un abrazo en la esquina de comtal con portal de l'àngel y tren con destino terrassa. llevo la vida por las rodillas y ella tiene las uñas de los pies pintadas de negro
(un neón sin cosas bonitas, cansancio, culos, tetas y su puta madre. en el tren hay una chica con una perrita negra, juego con ella, me lame las manos, no, déjala, no me molesta. sigo pensando en pablo y maría. intenté comprar el libro pero no lo encontré en las tres o cuatro grandes librerías donde miré. un montón de títulos del mismo autor pero ninguno es el que busco. ahora viene cuando me encuentro desorientado, como si necesitase esa pieza para poder entender qué no funciona dentro de mi cabeza)
miércoles, 8 de julio de 2009
en cualquier dirección tienes un acantilado con su mar, su viento y su pésima poesía adolescente. caminar es buscar la ruina con los brazos abiertos. tardarás más, tardarás menos, pero la certeza de que todo se acaba está ahí, como un espejo que siempre dice la verdad
(hoy he vuelto a ver la flaqueza del bolchevique, de manuel martín cuenca. hoy he vuelto a leer shortcomings, de adrian tomine. he vuelto a coger un autobús, a trabajar ocho horas, a comer manzanas, a emocionarme con la historia de maría y pablo. la única manera de no despeñarme es ésa, es repetir actos hasta la saciedad. el riesgo es mínimo si ando siempre sobre mis pasos)
(emocionarme hasta quedarme sin corazón, sin palabras que decir, sin amor que darle a nadie)
(hoy he vuelto a ver la flaqueza del bolchevique, de manuel martín cuenca. hoy he vuelto a leer shortcomings, de adrian tomine. he vuelto a coger un autobús, a trabajar ocho horas, a comer manzanas, a emocionarme con la historia de maría y pablo. la única manera de no despeñarme es ésa, es repetir actos hasta la saciedad. el riesgo es mínimo si ando siempre sobre mis pasos)
(emocionarme hasta quedarme sin corazón, sin palabras que decir, sin amor que darle a nadie)
many ydalum, de canadian pharmacy, ofreciéndome un descuento del ochenta por ciento en la compra de viagra, cialis, levitra, tamiflú, viagra soft y cialis soft
terrell langston, diplomas de lo que quiera. sólo tengo que llamar a un número de teléfono y dejarle mis datos a un contestador. ellos se pondrán en contacto conmigo a la mayor brevedad posible
araceli mcgowan, relojes para dar una imagen elegante y sofisticada. sólo debo pinchar en el enlace para ver una amplia selección que satisfará todas mis expectativas
avelina schuepfer, lo mismo que many ydalum, pero avisándome de que tengo todos los virus del mundo por la puta oficina. many sólo me daba la oportunidad de trabajar una hora más, algo que, sin duda, mi cabeza necesita más que cualquier otra cosa en la vida
las máquinas están vivas y generan estas mierdas, spam acumulándose en la bandeja de entrada. spam acumulándose en mi vida, personas que no existen insistiendo en hacerse una foto conmigo, un café, una cama, un ratito de felicidad. personas que sí existen a quienes no dejo acercarse por temor a perder algo que no sé bien qué coño es. un nudo hecho de lápiz blando sobre el dorso de la nómina de junio. me pican los ojos por el sueño. betty ha vomitado dos mil veces esta noche y esta tarde la bata verde del veterinario para iluminarme las manos
(aire fresco y gris, cualquier cosa para respirar)
terrell langston, diplomas de lo que quiera. sólo tengo que llamar a un número de teléfono y dejarle mis datos a un contestador. ellos se pondrán en contacto conmigo a la mayor brevedad posible
araceli mcgowan, relojes para dar una imagen elegante y sofisticada. sólo debo pinchar en el enlace para ver una amplia selección que satisfará todas mis expectativas
avelina schuepfer, lo mismo que many ydalum, pero avisándome de que tengo todos los virus del mundo por la puta oficina. many sólo me daba la oportunidad de trabajar una hora más, algo que, sin duda, mi cabeza necesita más que cualquier otra cosa en la vida
las máquinas están vivas y generan estas mierdas, spam acumulándose en la bandeja de entrada. spam acumulándose en mi vida, personas que no existen insistiendo en hacerse una foto conmigo, un café, una cama, un ratito de felicidad. personas que sí existen a quienes no dejo acercarse por temor a perder algo que no sé bien qué coño es. un nudo hecho de lápiz blando sobre el dorso de la nómina de junio. me pican los ojos por el sueño. betty ha vomitado dos mil veces esta noche y esta tarde la bata verde del veterinario para iluminarme las manos
(aire fresco y gris, cualquier cosa para respirar)
martes, 7 de julio de 2009
en la escena final de la flaqueza del bolchevique, de manuel martín cuenca, pablo pierde la mirada en el muro de la celda y allí encuentra el momento mágico en el que maría emerge de la piscina. la felicidad vuelve a abrazarle aunque sea por un instante, aunque la pared sea infinita
(paredes. en mi celda no está maría pero sí hay un millón de recuerdos vinculados a una felicidad íntima, algo que no puedo, ni quiero, verbalizar. sólo sé que me acerco a pablo y mi mundo también se tambalea. una llamada de teléfono de S)
(puedo tenerlo todo y elijo no tener nada. puedo, no puedo nada. qué me hace buscar cobijo en otra piel, otro corazón? la necesidad enfermiza de ternura, de dormir para siempre el perro rabioso del sexo. jugar siempre con la víscera equivocada)
(paredes. en mi celda no está maría pero sí hay un millón de recuerdos vinculados a una felicidad íntima, algo que no puedo, ni quiero, verbalizar. sólo sé que me acerco a pablo y mi mundo también se tambalea. una llamada de teléfono de S)
(puedo tenerlo todo y elijo no tener nada. puedo, no puedo nada. qué me hace buscar cobijo en otra piel, otro corazón? la necesidad enfermiza de ternura, de dormir para siempre el perro rabioso del sexo. jugar siempre con la víscera equivocada)
lunes, 6 de julio de 2009
(en el tren de vuelta a casa me he sentado junto a una vieja. sobre sus piernas, una carpeta con el logotipo impreso de la fundación tripartita para la formación en el empleo. las uñas de sus pies están pintadas de plateado, lleva unas sandalias altas de color blanco y unos pantalones bombachos de raso violeta. entre arc de triomf y sant andreu arenal recibe una llamada y discute con su interlocutor. ella cuelga tras llamarle bocas tres veces. después saca del bolso unas gafas de sol enormes y cierra los ojos. es entonces que pienso en meterle la polla en la boca y siento que todo el mundo me está mirando, de tan sucio que me siento. después viene lo de las manzanas, como una manera de querer limpiarme por dentro, por todo)
(de vuelta a casa he comprado manzanas, cuatro manzanas verde amarillento, pesadas y jugosas. un euro con cuarenta y siete céntimos de manzanas, algo más de un kilo. el dependiente insiste en que él mismo ha recogido los plátanos del árbol esta mañana, de frescos que están, húmedos y fríos de la cámara frigorífica. después he llamado a míriam mientras subía pesadamente la calle padró)
(ménage à trois es un bar pequeñito en la calle d'en bot. es irónico que begoña y yo estemos allí, cocacola y heineken, cuatro meses después de la última vez que nos vimos. el nombre del sitio es odioso. apenas hablamos. ella tiene trece pulseras de cristal negro en su muñeca derecha y un anillo de resina negra en el dedo corazón de su mano izquierda. en la mesa de al lado, unas chicas juegan con un macbook. los iconos en el escritorio son demasiado grandes como para resultar cómodos. hoy hemos llegado al fin del mundo)
(ménage à trois es un bar pequeñito en la calle d'en bot. es irónico que begoña y yo estemos allí, cocacola y heineken, cuatro meses después de la última vez que nos vimos. el nombre del sitio es odioso. apenas hablamos. ella tiene trece pulseras de cristal negro en su muñeca derecha y un anillo de resina negra en el dedo corazón de su mano izquierda. en la mesa de al lado, unas chicas juegan con un macbook. los iconos en el escritorio son demasiado grandes como para resultar cómodos. hoy hemos llegado al fin del mundo)
domingo, 5 de julio de 2009
(la felicidad se extiende hasta el centro comercial en el que haremos la compra. el eroski no parece el infierno aunque lo sea. en todo caso, es un infierno amplio y luminoso, lleno de criaturas sanas y sonrientes. míriam compra rooibos de dos sabores diferentes —naranja kalahari y menta verde— en el tea shop y un montón de tupperwares en la casa. también un miniexprimidor de limones que parece de juguete. miro camisas y a todas les encuentro pegas. lo mejor del día es la sensación de anonimato que uno tiene allí, arrastrando un carro metálico lleno hasta arriba de cosas que acabará cagando)
(sábado de rebajas. compro camisetas en el h&m de la entrada de las ramblas. jules dobla la ropa con cuidado después de leer sus códigos de barras. lo hace lentamente, con dedicación. jules es supermarica, tiene labio leporino y anillo de casado. por un momento, mi felicidad no tiene límites. estoy en paz conmigo mismo allí, frente a jules, que sonríe mientras me tiende los quince céntimos del cambio y un ticket que no quiero para nada)
sábado, 4 de julio de 2009
alcohol en el bar de siempre, un síntoma escaso de libertad, conversaciones perezosas con ése y aquél, fumar, tonterías, las mismas gilipolleces, los días iguales, acabar atontado, sin encontrarte en los ojos de marc, de vicente, de javier linares, de xurru, de su puta madre
(las preñadas, qué mundo. bebés malolientes por los que debería sentir simpatía. ganas de vomitar, los ojos chinos, madres sonrientes a las que metería un patadón, cerdas contentas de haber perpetuado la baba en el mundo. estamos rodeados, imposible avanzar en cualquier dirección)
(las preñadas, qué mundo. bebés malolientes por los que debería sentir simpatía. ganas de vomitar, los ojos chinos, madres sonrientes a las que metería un patadón, cerdas contentas de haber perpetuado la baba en el mundo. estamos rodeados, imposible avanzar en cualquier dirección)
viernes, 3 de julio de 2009
(esta no es una película de buenos y malos. aguanto sin respirar. no me gustaría despertar a mi compañero de celda. intento cuidadosamente no dejar huellas de mi paso por aquí. el calor convierte el aire en algo irrespirable y húmedo. la máscara es incómoda pero sería mucho peor no llevarla, ahora que todo el mundo piensa que soy alguien diferente, alguien mejor)
jueves, 2 de julio de 2009
(puzzles de piezas que no encajan, que sobran, que faltan, piezas con las que intentamos trampear una historia de amor. S me pregunta si soy feliz. la calma en las pequeñas cosas, en saber que ella está, eso es suficiente)
(un teléfono móvil como manera perfecta de relacionarnos con el mundo, asepsia y prevención de enfermedades. mensajes de texto que despiertan besos como copos de nieve o asteriscos, la pieza que falta, una nube en la cabeza, un poco de magia, silbar una canción)
(un teléfono móvil como manera perfecta de relacionarnos con el mundo, asepsia y prevención de enfermedades. mensajes de texto que despiertan besos como copos de nieve o asteriscos, la pieza que falta, una nube en la cabeza, un poco de magia, silbar una canción)
mike era el feo y viejo y steve era el guapo y joven. nadie quería ser mike y todos queríamos ser steve cuando jugábamos a policías. nadie quería ser karl malden porque todos queríamos ser michael douglas. las calles de san francisco y de tripas, corazón. hoy tengo resaca, una resaca pequeña y ambiciosa, de las que insisten en darme por el culo hasta dentro de tres días. la cerveza, el vino blanco, el cava, el vana tallinn de los cojones, el griterío de mis amigos y el calor espeso de estos últimos días africanos me convierten en algo parecido a un despojo. porque, de corazón, las tripas
(juank y marina y daniel y edurne y xavi y isa y josep maria y manuel y rafa y kadri y irene y míriam y pum)
(juank y marina y daniel y edurne y xavi y isa y josep maria y manuel y rafa y kadri y irene y míriam y pum)
miércoles, 1 de julio de 2009
martes, 30 de junio de 2009
mi polla antes era un cuchillo, pero ahora es un animal muerto. mi polla apesta como apesta todo lo que tengo dentro de la cabeza. no me atrevo ni a tocarla y cuando quiero mear, lo hago sujetándola con un trozo de papel higiénico. después me lavo las manos y el olor del jabón me llena el alma. en la radio suena una canción de aztec camera, somewhere in my heart, y es como haber retrocedido veinte años
(martes, el último día del mes, día de cobro, nómina puntual, mediodía, treinta grados. el sol casi en vertical sobre nosotros. en la grada, una chica solitaria me anima a seguir corriendo, tiene una fe ciega en mis posibilidades, sonríe todo el tiempo y me da fuerzas con su voz. sé que esta vez no puedo fallarle)
(martes, el último día del mes, día de cobro, nómina puntual, mediodía, treinta grados. el sol casi en vertical sobre nosotros. en la grada, una chica solitaria me anima a seguir corriendo, tiene una fe ciega en mis posibilidades, sonríe todo el tiempo y me da fuerzas con su voz. sé que esta vez no puedo fallarle)
lunes, 29 de junio de 2009
domingo, 28 de junio de 2009
dos semanas más tarde. estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película porno. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una televisión encendida, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. dos latas de cocacola y dos quintos antes de que el domingo se acabe y te dejo cuarenta céntimos a deber, paco, ya te los pagaré mañana
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y jose allí, mirándome a los ojos, dándomelo todo en su abrazo)
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y jose allí, mirándome a los ojos, dándomelo todo en su abrazo)
sábado, 27 de junio de 2009
armageddon siempre consigue hacerme llorar. puta película de michael bay, puto bruce willis, siempre salvando al mundo, putos diálogos de mierda, puta fantasía de ciencia ficción, putos valores, puta moral. odio que siempre me deje con un nudo en la garganta. odio no entender por qué los ojos se me llenan de lágrimas con algo así de asqueroso. definitivamente, algo dentro de mi cabeza no funciona como debiera
(ayer juank y yo estuvimos en el sidecar. cervezas, palabras y música que se juntan en una neblina de recuerdos. el día de la muerte de michael jackson, concierto en la peor sala del mundo: anímic, nueva vulcano, nisei y za, una colección de chistes recurrentes en formato escena independiente. lo mejor: compartir la noche con alguien a quien realmente quiero. lo peor: el asco y el odio que siento hacia casi todo)
(ayer juank y yo estuvimos en el sidecar. cervezas, palabras y música que se juntan en una neblina de recuerdos. el día de la muerte de michael jackson, concierto en la peor sala del mundo: anímic, nueva vulcano, nisei y za, una colección de chistes recurrentes en formato escena independiente. lo mejor: compartir la noche con alguien a quien realmente quiero. lo peor: el asco y el odio que siento hacia casi todo)
viernes, 26 de junio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
esta tarde he visto sex, lies and videotape, de steven soderbergh. creo que es una de mis películas favoritas, un devastador estudio de la miseria que se esconde detrás de las relaciones de pareja, algo en lo que he pensado mucho hoy
(parece que va a llover, dice ann en la última escena, cuando ya ha pasado todo, sentada en la escalera del porche junto a graham, que le acaricia los dedos y sonríe)
(parece que va a llover, dice ann en la última escena, cuando ya ha pasado todo, sentada en la escalera del porche junto a graham, que le acaricia los dedos y sonríe)
miércoles, 24 de junio de 2009
la noche más corta del año y los amigos de míriam —ámbito amigos— beben tanto como pueden beber los amigos de cualquiera. nos quedamos en la terraza hasta casi las tres. no hablo, en especial cuando sale algún tema espinoso, tipo inmigración en l'hospitalet. tengo una botella de pacharán para mí solito, todo el hielo de groenlandia y una botella enorme de cocacola para hacer guarradas y montarme mi propia película
(en ella, estampo a ramón contra el espejo de la entrada por algo vago relacionado con noemí, la del vestido evanescente y que tantísimo me recuerda a yolanda)
cuando ellos se van —míchel, isa, david abarca y los ya mencionados ramón y noemí—, nosotros recogemos todo, cargo el lavavajillas y dejo abierta la puerta del patio para que esté todo ventilado por la mañana. una ducha, toalla verde y a dormir
(en ella, estampo a ramón contra el espejo de la entrada por algo vago relacionado con noemí, la del vestido evanescente y que tantísimo me recuerda a yolanda)
cuando ellos se van —míchel, isa, david abarca y los ya mencionados ramón y noemí—, nosotros recogemos todo, cargo el lavavajillas y dejo abierta la puerta del patio para que esté todo ventilado por la mañana. una ducha, toalla verde y a dormir
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
(vuelvo a soñar con niños. pol, el hijo de inma y ernest, pinta carreteras con tizas de colores en el suelo de una habitación amplia, luminosa. primero el trazo, después el interior y los borrones con las manos. carreras de coches, chapas de refrescos y golpecitos con el dedo. ambos reímos, me gusta ese niño, es cariñoso y poco hablador, además de muy guapo)
(tiene una herida en la pierna, en el interior del muslo, como un corte que no sangra, con los bordes blancos inflamados y profundos. cómo te has hecho eso? no responde. es imposible que no le haga daño y sé que hace un rato no la tenía)
(vuelvo con yodo y algodón, con vendas y gasas, pero ahora la herida es más grande, mucho más. además, la carne se desprende con facilidad, como si hubiera estado hirviendo durante horas, dejando a la vista huesos y tendones, venas gruesas)
(no acierto a marcar el número de teléfono de las ambulancias. cuando al final lo consigo, una voz al otro lado me dice que tengo que llevarlo yo, que no hay vehículos disponibles. miro al niño una vez más y me echo a llorar. la piel cuelga como un trozo húmedo de goma de color rosa y suena el despertador, lunes, españa a las seis)
(tiene una herida en la pierna, en el interior del muslo, como un corte que no sangra, con los bordes blancos inflamados y profundos. cómo te has hecho eso? no responde. es imposible que no le haga daño y sé que hace un rato no la tenía)
(vuelvo con yodo y algodón, con vendas y gasas, pero ahora la herida es más grande, mucho más. además, la carne se desprende con facilidad, como si hubiera estado hirviendo durante horas, dejando a la vista huesos y tendones, venas gruesas)
(no acierto a marcar el número de teléfono de las ambulancias. cuando al final lo consigo, una voz al otro lado me dice que tengo que llevarlo yo, que no hay vehículos disponibles. miro al niño una vez más y me echo a llorar. la piel cuelga como un trozo húmedo de goma de color rosa y suena el despertador, lunes, españa a las seis)
domingo, 21 de junio de 2009
(busco a un hombre que se apellida martín, es policía y tengo un sobre para él. su dirección coincide con la de un sitio que conozco, pero hubiera jurado que allí no podía vivir nadie porque es un edificio acristalado y oscuro en el centro de barcelona, sin puertas visibles)
(ya estoy dentro, un pasillo estrecho que desemboca en un ascensor de plataforma. todo es pequeño y claustrofóbico, seis pisos hacia arriba y una puerta entreabierta. dentro una mujer con un vestido amplio y blanco, mi marido no está pero puedes esperarle. sentado en una silla, mientras una niña sin piernas se arrastra por el suelo. tiene la cabeza deformada por la hidrocefalia y me olisquea como si fuera un animal)
(espero, sigo esperando. otra habitación, otra puerta abierta y un cuerpo en la cama, otro niño con la misma cabeza deforme. está atado y tiene un catéter conectado a una bolsa de suero en el brazo. me mira y tiene los ojos grandes de una vaca, el pelo ralo y largo)
(suena el teléfono. la madre avanza por el pasillo y a través del vestido se transparenta un bulto enorme en el costado. sé que es un tumor atroz, sé que es un hermano siamés, no sé qué es pero tengo miedo)
(dejo el sobre encima de la mesa y vuelvo a estar dentro del ascensor. despierto con sensación de ahogo. son las cuatro y tengo la mirada del niño del restaurante en el que comimos ayer en la cabeza, perdida y blanca, clavándose. una silla de ruedas roja y sólidas convicciones religiosas para pensar que eso era lo que dios quería)
(ya estoy dentro, un pasillo estrecho que desemboca en un ascensor de plataforma. todo es pequeño y claustrofóbico, seis pisos hacia arriba y una puerta entreabierta. dentro una mujer con un vestido amplio y blanco, mi marido no está pero puedes esperarle. sentado en una silla, mientras una niña sin piernas se arrastra por el suelo. tiene la cabeza deformada por la hidrocefalia y me olisquea como si fuera un animal)
(espero, sigo esperando. otra habitación, otra puerta abierta y un cuerpo en la cama, otro niño con la misma cabeza deforme. está atado y tiene un catéter conectado a una bolsa de suero en el brazo. me mira y tiene los ojos grandes de una vaca, el pelo ralo y largo)
(suena el teléfono. la madre avanza por el pasillo y a través del vestido se transparenta un bulto enorme en el costado. sé que es un tumor atroz, sé que es un hermano siamés, no sé qué es pero tengo miedo)
(dejo el sobre encima de la mesa y vuelvo a estar dentro del ascensor. despierto con sensación de ahogo. son las cuatro y tengo la mirada del niño del restaurante en el que comimos ayer en la cabeza, perdida y blanca, clavándose. una silla de ruedas roja y sólidas convicciones religiosas para pensar que eso era lo que dios quería)
la plaza dura está llena de chicas bien alimentadas y chicos sonrientes que esperan las canciones luminosas de manel, el grupo de moda, píldoras pop para ilusionarnos en tiempos de crisis, la fuga de alcatraz. míriam ha quedado juliana y cien mil más, en el bar no funcionan los barriles y nos hemos encontrado con david y paco y fede, una reunión de padres de familia que libran un sábado por la noche con la excusa del concierto
seis canciones, no más. tengo las tripas agujereadas y me apetece más sofá que multitud. las chicas cantan en voz baja mientras se mecen al son de la música. guillem gisbert, el cantante del grupo, eterniza una improbable historia entre canción y canción. con david nos veremos la semana que viene y nos contaremos y me contará. es la persona más fuerte que conozco y él también ha caído, de baja y medicándose, joder, qué está pasando
míriam dormita en el sofá y yo me quedo hasta que acaba la película de la primera, steven soderbergh, george clooney y jennifer lópez en una tontería sobre robos y amores que nunca son perfectos. sábanas verdes de cuadritos y la luz que entra por la ventana es hermosa, amarilla, triste y desnuda a la una de mañana
seis canciones, no más. tengo las tripas agujereadas y me apetece más sofá que multitud. las chicas cantan en voz baja mientras se mecen al son de la música. guillem gisbert, el cantante del grupo, eterniza una improbable historia entre canción y canción. con david nos veremos la semana que viene y nos contaremos y me contará. es la persona más fuerte que conozco y él también ha caído, de baja y medicándose, joder, qué está pasando
míriam dormita en el sofá y yo me quedo hasta que acaba la película de la primera, steven soderbergh, george clooney y jennifer lópez en una tontería sobre robos y amores que nunca son perfectos. sábanas verdes de cuadritos y la luz que entra por la ventana es hermosa, amarilla, triste y desnuda a la una de mañana
sábado, 20 de junio de 2009
el hombre de negro tiene el brazo lleno de las cicatrices que te haces cuando quieres llamar la atención, cortes que sangran pero no matan, un tatuaje de amor por zofia. pienso en esa mujer, en cómo se conocieron. él juega con el móvil mientras escucha música. una fina llovizna mientras espero el autobús
míriam en la ducha, croissants para desayunar, las noticias en varias páginas de firefox, su ordenador en la mesita del comedor, el aire fresco por la puerta abierta al patio, el suelo como un espejo húmedo, sábado de junio y medallas póstumas y frases hechas, todo el peso de la ley, el camino del dolor, de su dolor
míriam en la ducha, croissants para desayunar, las noticias en varias páginas de firefox, su ordenador en la mesita del comedor, el aire fresco por la puerta abierta al patio, el suelo como un espejo húmedo, sábado de junio y medallas póstumas y frases hechas, todo el peso de la ley, el camino del dolor, de su dolor
viernes, 19 de junio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
obedecer, porque obedece el buen soldado. nuestra vida transcurre mansamente a las cinco de la tarde, en silencio ante la pantalla del ordenador, distrayéndonos, dispersándonos, babeando con los ojos casi cerrados. no puede ser sólo el calor lo que nos arranca la fuerza de las manos, los latidos del corazón, el deseo de la polla. tiene que haber algo más, algo que se esconde debajo de la cama y que cada noche se empeña en hacernos suyos, susurrándonos que no valemos para nada más que para ser oficinistas
miércoles, 17 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
la semana que viene empezamos con el horario de verano. las tardes libres al alcance de la mano, casi como cachorros que no crecerán nunca, deliciosos y tibios. así todo parece perfecto; sobre el papel todos mis sueños se harán realidad a las tres, en una historia de felicidad completa que me ronronea en las mejillas. en la práctica, todo es tan simple como bajar la escalera que te lleva al sótano en según qué tipo de películas
una gigantesca estatua de anubis en el puerto de bakú. son seiscientas mil piezas de plata que tenemos que desmontar. grúas inmensas y andamios infinitos por los que corre una legión de obreros. hay un puerto lleno de barcos esperando para embarcarlas. sé que cruzarán el mediterráneo y nosotros volveremos a casa
tengo miedo disfrazado de vértigo. un millón de kilómetros de altura. a mi lado, mohamed se cambia las botas mientras sonríe. deberías haberte comprado unas de éstas, dice. son suaves y calientes, no te puedes caer con ellas. me acompañarás después?, pregunto. sí, claro
vamos. son botas ya usadas, de color marrón. treinta y cinco euros y el pie derecho está más gastado que el izquierdo. son agradables, sólo tienes que ponértelas y dejar el dinero en el mostrador. hay más zapatos pero ningún otro me salvará la vida. el despertador hace temblar el cielo de azerbaiyán, buenos días, lunes, seis y media, me llamo phil, phil connors
tengo miedo disfrazado de vértigo. un millón de kilómetros de altura. a mi lado, mohamed se cambia las botas mientras sonríe. deberías haberte comprado unas de éstas, dice. son suaves y calientes, no te puedes caer con ellas. me acompañarás después?, pregunto. sí, claro
vamos. son botas ya usadas, de color marrón. treinta y cinco euros y el pie derecho está más gastado que el izquierdo. son agradables, sólo tienes que ponértelas y dejar el dinero en el mostrador. hay más zapatos pero ningún otro me salvará la vida. el despertador hace temblar el cielo de azerbaiyán, buenos días, lunes, seis y media, me llamo phil, phil connors
domingo, 14 de junio de 2009
estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película softcore. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una película de antena tres, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. una lata de cocacola antes de que el domingo se acabe y ya te la pago mañana, paco
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y los niños dando por el culo con los petardos más baratos de la tienda)
(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y los niños dando por el culo con los petardos más baratos de la tienda)
sábado, 13 de junio de 2009
el chico increíblemente gordo se acerca a la papelera y empieza a escarbar dentro, encuentra un helado de plástico medio lleno y se lo bebe apoyado contra la pared, manchándose la camiseta. el chico tira el envase vacío y sigue caminando hasta la próxima
(la escena, que ocurre mientras espero el autobús, me fascina y incomoda a partes iguales. todo el mundo en la parada parece ignorar lo que sucede a tres metros de distancia. las negras de vestidos llamativos, el ruso de los brazos tatuados, el viejo que escucha música, los dos chicos jóvenes que vienen de la playa. el chico increíblemente gordo es un fantasma que me mira a los ojos cuando se aleja. lo imagino abrazándome, una situación que me aterra, sentirlo en mi pecho, inabarcable y tembloroso, mordiéndome las mejillas, dándome todo el amor que sólo él es capaz de darme)
(la escena, que ocurre mientras espero el autobús, me fascina y incomoda a partes iguales. todo el mundo en la parada parece ignorar lo que sucede a tres metros de distancia. las negras de vestidos llamativos, el ruso de los brazos tatuados, el viejo que escucha música, los dos chicos jóvenes que vienen de la playa. el chico increíblemente gordo es un fantasma que me mira a los ojos cuando se aleja. lo imagino abrazándome, una situación que me aterra, sentirlo en mi pecho, inabarcable y tembloroso, mordiéndome las mejillas, dándome todo el amor que sólo él es capaz de darme)
viernes, 12 de junio de 2009
el trabajo se acumula como se acumula la mierda en mi cabeza. me agota hacer llamativas cositas de colores, dibujos estupendos, maravillas que se imprimirán en papel ecológico de doscientos gramos. me agota pensar en cómo doblarlos, dónde poner las palabras, las letras, los números, las líneas, todos y cada uno de los mensajes con los que adoctrinar. me agota saber que eso es lo que me espera hasta que me muera ante la pantalla. me agota saber que, cuando estoy agotado, siempre acabo igual
(con el papel en blanco, con un millón de guías, subdividiendo el espacio en otro millón de espacios más pequeños, proporcionales, mediante fórmulas matemáticas y estéticas largas de explicar aquí. acabo con la pantalla totalmente llena de rayitas azules, con pánico a poner cualquier cosa encima, una palabra, una frase, un dibujo, lo que sea, porque lo único que hará será enturbiar ese nudo de equilibrio
(paralizado, abriendo los programas y cerrándolos al instante, reiniciando el ordenador, abriendo veinte pestañas de firefox con el gmail, incapaz de seguir trabajando, contando los minutos que faltan para que el silbato de las tres de la tarde me reinicie a mí también)
(con el papel en blanco, con un millón de guías, subdividiendo el espacio en otro millón de espacios más pequeños, proporcionales, mediante fórmulas matemáticas y estéticas largas de explicar aquí. acabo con la pantalla totalmente llena de rayitas azules, con pánico a poner cualquier cosa encima, una palabra, una frase, un dibujo, lo que sea, porque lo único que hará será enturbiar ese nudo de equilibrio
(paralizado, abriendo los programas y cerrándolos al instante, reiniciando el ordenador, abriendo veinte pestañas de firefox con el gmail, incapaz de seguir trabajando, contando los minutos que faltan para que el silbato de las tres de la tarde me reinicie a mí también)
jueves, 11 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
(lo que queda del día, de james ivory. la señorita kenton mira por la ventana. abajo, en el jardín, el señor stevens padre se obceca en entender el porqué de su caída el día anterior, cuando tropieza con una baldosa mal ajustada y la bandeja de plata vuela, estrellándose contra el suelo. da golpes con el talón, mide los pasos, repite una y otra vez los movimientos después de toda una vida dedicada a servir a su amo. la imagen resulta dolorosa: lo que queda del día es sólo un instante, el último de tu vida, en el que no podrás redimir todos tus errores)
(la señorita kenton llama al señor stevens hijo. ambos miran por la ventana en silencio. el viejo morirá días más tarde, manteniendo intacta la moral de su profesión. por el contrario, ellos aún tendrán mil años para seguir negándose la vida)
(la señorita kenton llama al señor stevens hijo. ambos miran por la ventana en silencio. el viejo morirá días más tarde, manteniendo intacta la moral de su profesión. por el contrario, ellos aún tendrán mil años para seguir negándose la vida)
los ojos y los animales atrapados dentro. todas esas personas mirando escaparates son una invitación a perder el tiempo la tarde entera, mirando sus cuerpos como si fueran obras de arte, espaldas perfectas en las que deslizarme como un fantasma
(cumplo, sólo cumplo con lo que se espera de mí. hacienda me devolverá mil cuatrocientos euros. firmo en el lugar que me toca y llamo por teléfono según lo convenido. soy casi un ciudadano ejemplar que se tumba en el sofá y cierra los ojos. los cuerpos ante las tiendas como mi propio cuerpo, hasta adueñarme por completo de lo que piensan, lo que sienten, lo que son. mi felicidad a tumba abierta contra el cristal de dos por seis)
(un disco más —el politics of love, de camping—, mientras pienso qué coño voy a hacer con mi vida en vacaciones. me viene a la cabeza un viejo que reparte todo el amor de jesús en unas octavillas que nadie acepta, él es el personaje que falta en el vagón de tren del sábado. consigue darme miedo: la esperanza de los demás es casi una apisonadora aplastando mis caderas)
(cumplo, sólo cumplo con lo que se espera de mí. hacienda me devolverá mil cuatrocientos euros. firmo en el lugar que me toca y llamo por teléfono según lo convenido. soy casi un ciudadano ejemplar que se tumba en el sofá y cierra los ojos. los cuerpos ante las tiendas como mi propio cuerpo, hasta adueñarme por completo de lo que piensan, lo que sienten, lo que son. mi felicidad a tumba abierta contra el cristal de dos por seis)
(un disco más —el politics of love, de camping—, mientras pienso qué coño voy a hacer con mi vida en vacaciones. me viene a la cabeza un viejo que reparte todo el amor de jesús en unas octavillas que nadie acepta, él es el personaje que falta en el vagón de tren del sábado. consigue darme miedo: la esperanza de los demás es casi una apisonadora aplastando mis caderas)
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
quiere llover y el aire frío se me queda pegado en los dedos. hoy hablamos de las elecciones, de la lectura parcial y interesada de las estadísticas, de mis ciento setenta y cinco mil ochocientas noventa y cinco razones para no creer en su democracia. pienso en el trabajo como una rueda que tengo que empujar a través de la ciudad. lunes de sandalias, de tiritas en los pies, de ganas de mear continuamente
lunes de pensar en esa chica el otro día, la de las zapatillas rojas, la que estuvo escribiendo en un cuaderno con dibujitos en las tapas durante la mitad del trayecto hasta manresa
o esa otra, la vasca que llamó primero a su chico para decirle que le esperase en casa porque no tenía llaves y después llamó a su madre para decirle que había llegado bien. en la mochila llevaba un paraguas plegable con estampado de florecitas
la primera, la de las zapatillas rojas, escuchaba música. la pantalla redonda de su ipod brillaba a través de la tela finita de su bolso, hipnotizándome. la vasca sólo miraba por la ventana, con los pies descansando en el asiento de enfrente. tenía sandalias de cuero y los pies pequeños. si hubiera sido un tío la habría odiado
en el resto de gente en el vagón. el tipo de camisa naranja y chaleco negro que estuvo durmiendo durante todo el viaje detrás de unas gafas de sol de bacala de extrarradio. el revisor que pasó y no pidió billetes. los dos africanos con un fardo de tela tan grande que podía contener el mundo entero. el chico que metió la cabeza en un montón de hojas llenas de números y se quedó clavado allí, entre signos extraños y desordenados. tenía un cordel verde atado al tobillo y bambas levi's llenas de mierda. el paquistaní de la camisa de cuadros
las últimas treinta páginas del diario de hélène berr como un espejo que refleja el sufrimiento del mundo, mis ojos de animal atrapado
lunes de pensar en esa chica el otro día, la de las zapatillas rojas, la que estuvo escribiendo en un cuaderno con dibujitos en las tapas durante la mitad del trayecto hasta manresa
o esa otra, la vasca que llamó primero a su chico para decirle que le esperase en casa porque no tenía llaves y después llamó a su madre para decirle que había llegado bien. en la mochila llevaba un paraguas plegable con estampado de florecitas
la primera, la de las zapatillas rojas, escuchaba música. la pantalla redonda de su ipod brillaba a través de la tela finita de su bolso, hipnotizándome. la vasca sólo miraba por la ventana, con los pies descansando en el asiento de enfrente. tenía sandalias de cuero y los pies pequeños. si hubiera sido un tío la habría odiado
en el resto de gente en el vagón. el tipo de camisa naranja y chaleco negro que estuvo durmiendo durante todo el viaje detrás de unas gafas de sol de bacala de extrarradio. el revisor que pasó y no pidió billetes. los dos africanos con un fardo de tela tan grande que podía contener el mundo entero. el chico que metió la cabeza en un montón de hojas llenas de números y se quedó clavado allí, entre signos extraños y desordenados. tenía un cordel verde atado al tobillo y bambas levi's llenas de mierda. el paquistaní de la camisa de cuadros
las últimas treinta páginas del diario de hélène berr como un espejo que refleja el sufrimiento del mundo, mis ojos de animal atrapado
domingo, 7 de junio de 2009
ventanas cerradas y siempre con el mismo paisaje anclado en el tiempo. pasillos infinitos, puertas que se abren a otras puertas, paredes pintadas de blanco, fotografías colgadas de cuando eras realmente feliz. la pérdida es un lugar físico, un lugar del que podrías establecer una cartografía precisa que chirriaría al superponerla a tu vida actual
(todo el mundo tiene una última palabra sobre cómo se tiene que hacer el arroz. alrededor de la mesa, daniel y edurne y juank y marina y irene y míriam y yo. también marta y otra marta y náyade y un tal javi y edu y su chica —he olvidado tres mil veces su nombre— y la niña de ambos, mariona. sol, sombra, paella y todo el alcohol que uno puede beber antes de caer muerto. celebramos el cumpleaños de edurne, sábado en manresa)
(siempre digo manresa y en realidad es castellnou de bages. la diferencia es veinte minutos más de coche y nulas posibilidades de transporte público. daniel, como es optimista, diría cinco minutos y que sí hay autobús, pero todos sabemos que no habla él, sino su visión rosa de la vida. por lo demás, el tal javi me cae como una patada en la polla, pero le sonrío con toda la falsedad del mundo mientras pienso en lo que dan las churras, las merinas)
(siempre digo manresa y en realidad es castellnou de bages. la diferencia es veinte minutos más de coche y nulas posibilidades de transporte público. daniel, como es optimista, diría cinco minutos y que sí hay autobús, pero todos sabemos que no habla él, sino su visión rosa de la vida. por lo demás, el tal javi me cae como una patada en la polla, pero le sonrío con toda la falsedad del mundo mientras pienso en lo que dan las churras, las merinas)
podría matarlo ahora mismo y no sentiría absolutamente nada, digo en voz baja. supongo que quizás revela algún tipo de psicopatología, no sé, añado. míriam mira de reojo. dos hombres jóvenes con gafas de sol que hablan en la mesa contigua. tres metros y dos mundos de distancia. dos niños con una bicicleta revoloteando por la plaza. el hombre más joven, el de la piel más blanca, lleva el peso de la conversación. polo, tejanos y bambas. adidas, levi's, reebok. el más mayor asiente. pelo larguito, raya al lado, camiseta blanca lisa, rematadamente bronceado, docker's, náuticos de invierno, llavero billabong. el típico pijo de libro, un álvaro como mil más. le llaman por teléfono y se aleja para tener privacidad. se mueve como si estuviera en un desfile, sabiéndose el centro de todas las miradas. álvaro camina a las diez y diez
nuestro animal está separado y hoy le tocan los niños. no ha preparado comida y ha encargado un pollo que tiene que pasar a recoger a la una. el hombre más joven les compra a los chicos una bolas sorpresa en la máquina de las bolas sorpresa. una tiene un muñeco y la otra, una pelota de goma. las bolas sorpresa se quedan en el suelo. sólo son trozos de plástico que nadie ha pensado en tirar a una papelera. pienso que podría matar también a esos niños y no sentiría absolutamente nada. podría incluir en el paquete al hombre más joven, podría dispararles en las rodillas sólo para ver cómo se retuercen de dolor. miríam me mira, sí, quizás sí haya algo así, y se moja los labios con mi cocacola
nuestro animal está separado y hoy le tocan los niños. no ha preparado comida y ha encargado un pollo que tiene que pasar a recoger a la una. el hombre más joven les compra a los chicos una bolas sorpresa en la máquina de las bolas sorpresa. una tiene un muñeco y la otra, una pelota de goma. las bolas sorpresa se quedan en el suelo. sólo son trozos de plástico que nadie ha pensado en tirar a una papelera. pienso que podría matar también a esos niños y no sentiría absolutamente nada. podría incluir en el paquete al hombre más joven, podría dispararles en las rodillas sólo para ver cómo se retuercen de dolor. miríam me mira, sí, quizás sí haya algo así, y se moja los labios con mi cocacola
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