sábado, 6 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
miro amplificadores de segunda mano para gastar dinero en un amplificador de segunda mano. pequeño, para tocar en casa, para poder ponerle cascos y hacer ruido o algo así. mientras, una televisión sin volumen y un partido de tenis: la imagen definitivamente borrosa, cuesta distinguir la pelota, no así la cara de derrota de roger federer. calcetines blancos llenos de tierra roja ante un tipo que mide dos metros y se sale de la pista
cabeza llena de fantasmas. la muerte de david carradine en bangkok —ahorcado, empalmado, del color azul asfixia que tienen los ahogados— me trae a la memoria a rené clement. una bolsa de plástico en la cabeza, desnudo y con el ordenador encendido en el sótano de su casa. no éramos muchos en su entierro y creo que apenas supe qué decir. terreno abierto a las especulaciones. recuerdo su barba y su sonrisa, también sus manos, las conversaciones delirantes porque rené era un tipo realmente delirante. veinte años ahora son un millón de años
los fantasmas se llaman los unos a los otros, se agolpan en el corazón culpable. un muerto es otro muerto y otro más, la cabeza llena de muertos, íntimos y lejanos todos los muertos. no, prefiero tener la cabeza bien vacía, caminar por la calle con la sensación de estar realmente solo, cruzar el puente y coger el bus y dentro de un rato estar en una terraza tomando una cerveza con míriam porque es viernes por la tarde y mira
cabeza llena de fantasmas. la muerte de david carradine en bangkok —ahorcado, empalmado, del color azul asfixia que tienen los ahogados— me trae a la memoria a rené clement. una bolsa de plástico en la cabeza, desnudo y con el ordenador encendido en el sótano de su casa. no éramos muchos en su entierro y creo que apenas supe qué decir. terreno abierto a las especulaciones. recuerdo su barba y su sonrisa, también sus manos, las conversaciones delirantes porque rené era un tipo realmente delirante. veinte años ahora son un millón de años
los fantasmas se llaman los unos a los otros, se agolpan en el corazón culpable. un muerto es otro muerto y otro más, la cabeza llena de muertos, íntimos y lejanos todos los muertos. no, prefiero tener la cabeza bien vacía, caminar por la calle con la sensación de estar realmente solo, cruzar el puente y coger el bus y dentro de un rato estar en una terraza tomando una cerveza con míriam porque es viernes por la tarde y mira
(tienes que seguir caminando, prométemelo. sus palabras pesan y queman detrás de los ojos. tienes que seguir caminando y olvidarte de mí. en ese momento, el infierno es una escalera que se pierde en la oscuridad)
lluvia a las siete de la mañana. levanto la persiana, aire frío y limpio, gotas en los pies desnudos, un momento hermoso que tiembla antes de que el día empiece de verdad
lluvia a las siete de la mañana. levanto la persiana, aire frío y limpio, gotas en los pies desnudos, un momento hermoso que tiembla antes de que el día empiece de verdad
jueves, 4 de junio de 2009
(dos cervezas y unos calamares en la casa de andalucía. nos sentamos en una de las mesas del porche. a míriam le brillan los ojos y me roba abrazos pequeñitos que me hacen sonreír. hablamos de las vacaciones, de lo que haremos juntos, de lo que haremos por separado. siempre que se acerca a mí tengo la sensación de que lo hace como si lo hiciera a un campo de minas)
(al volver a casa, un camión en la carretera. jaulas llenas de pollos blancos muy quietos. pienso en campos de concentración, en mi bienestar, en la muerte de esos animales, en trabajar en algo así. pienso en una chica que conocí una vez y que trabajaba en un matadero. pienso en sus dientes, separados y sucios de tabaco, amarillos, en su sonrisa amplia, en su beso húmedo y en cómo me comió la polla. el camión sigue ahí, el semáforo está en rojo, no hay nadie más en el mundo y míriam me mira, te encuentras bien? sí, claro, respondo. es sólo que pienso en esos animales, en la vida que tienen así, sin moverse apenas. ni los había visto, dice, y me acaricia la mano)
(al volver a casa, un camión en la carretera. jaulas llenas de pollos blancos muy quietos. pienso en campos de concentración, en mi bienestar, en la muerte de esos animales, en trabajar en algo así. pienso en una chica que conocí una vez y que trabajaba en un matadero. pienso en sus dientes, separados y sucios de tabaco, amarillos, en su sonrisa amplia, en su beso húmedo y en cómo me comió la polla. el camión sigue ahí, el semáforo está en rojo, no hay nadie más en el mundo y míriam me mira, te encuentras bien? sí, claro, respondo. es sólo que pienso en esos animales, en la vida que tienen así, sin moverse apenas. ni los había visto, dice, y me acaricia la mano)
miércoles, 3 de junio de 2009
fotografías de cuerpo entero con la cabeza fuera de plano. pollas y coños y tetas exhibiéndose como el cebo que querría ser perfecto. caras borradas con photoshop —selección, lazo, filtro, desenfoque gaussiano, hazla desaparecer— y lencería triste y sucia. páginas y más páginas en las que conseguir sexo es tan fácil como mandar un correo electrónico o marcar un número de teléfono
(el número de teléfono es una pista que puedes seguir. google te revelará que la misma persona que te la chupa en martorell también lo hace en manresa. mismas fotos, diferentes nombres, mismos teléfonos. que esa misma persona vende dos raquetas, una de tenis y otra de pádel. que también busca trabajo como cocinera o cuidando niños por las tardes. que también busca compañera de piso, preferentemente que no fume. el número de teléfono es la primera cara de un poliedro tan infinito como nuestra curiosidad quiera construir)
(ese mismo número de teléfono es el punto final de mi erección)
(el número de teléfono es una pista que puedes seguir. google te revelará que la misma persona que te la chupa en martorell también lo hace en manresa. mismas fotos, diferentes nombres, mismos teléfonos. que esa misma persona vende dos raquetas, una de tenis y otra de pádel. que también busca trabajo como cocinera o cuidando niños por las tardes. que también busca compañera de piso, preferentemente que no fume. el número de teléfono es la primera cara de un poliedro tan infinito como nuestra curiosidad quiera construir)
(ese mismo número de teléfono es el punto final de mi erección)
aquí la vida empieza a las seis y media de la tarde. las doce horas anteriores son sólo un simulacro, como estar de maniobras por una pista de barro sin que haya muertos de verdad. la guerra es sólo un concepto que ocupa todo nuestro tiempo, pero del que apenas sabemos nada
(escucho la radio, trabajo, escribo correos electrónicos, de vez en cuando cruzo alguna palabra con mi jefe, sentado a dos metros y mil años de distancia. el ventilador tiene a sus pies un desierto de polvo negro. las aspas giran sin fuerza. pienso en aviones cayendo como piedras. desde los medios de comunicación insisten en buscar el lado humano de la tragedia, ponerle ojos y una historia a cada uno de los doscientos veintiocho desaparecidos. sus vidas me manchan, me dejan sin fuerzas. seis minutos más y lo habré conseguido: mañana es jueves)
(escucho la radio, trabajo, escribo correos electrónicos, de vez en cuando cruzo alguna palabra con mi jefe, sentado a dos metros y mil años de distancia. el ventilador tiene a sus pies un desierto de polvo negro. las aspas giran sin fuerza. pienso en aviones cayendo como piedras. desde los medios de comunicación insisten en buscar el lado humano de la tragedia, ponerle ojos y una historia a cada uno de los doscientos veintiocho desaparecidos. sus vidas me manchan, me dejan sin fuerzas. seis minutos más y lo habré conseguido: mañana es jueves)
martes, 2 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
sólo retengo un trocito de sueño. estoy en una improbable esquina de enric granados con parís y estoy esperando a juank, que no tarda en llegar. estoy como expandido, me dice sonriendo. da saltos y baila con los ojos cerrados, se estira de los pelos y gira sobre sí mismo tapándose la cara con las manos. cuando se detiene, su cara es la de dani alves y me dice soy satán y toni es satán y el mdma. entonces despierto
(mis amigos han pasado el fin de semana botando de concierto en concierto en el primavera sound. ahí quedan fotografías con ira kaplan y thurston moore y sus crónicas teléfonicas. ojalá pudiera decirles siempre cuánto les quiero)
(mis amigos han pasado el fin de semana botando de concierto en concierto en el primavera sound. ahí quedan fotografías con ira kaplan y thurston moore y sus crónicas teléfonicas. ojalá pudiera decirles siempre cuánto les quiero)
(son todos educadores en casas de acogida, gente que trabaja con menores inmigrantes, la trinchera de los servicios sociales. ódel y esther hacen fotos, yo hablo poco, miro mucho y sonrío bastante, me encuentro bien. míriam está cómoda y se ha pintado las uñas por la mañana. el pueblo es una chaladura que ahora no pasaría la ley de costas, blanco y tan falso como el pueblo español: está lleno de guiris en las terrazas y el calor cae a plomo sobre nosotros
(me encantaría poder pasar desapercibido. me encantaría poder borrar de la memoria de los otros todos los recuerdos que se vinculan a mí. poder hacer como que no he existido, como que ese domingo y esa playa no han sido realidad)
volvemos a media tarde y pasamos el resto del domingo en casa. hay un momento en que diluvia. dormimos un rato y eso me desvela. preparo la cena, vemos trenta minuts, zapeamos un rato, hablamos, nos abrazamos, volvemos a zapear, me trago los inmortales en la sexta. christopher lambert es el peor actor del mundo. míriam duerme a mi lado, envuelta en una sábana gigante. la noche es cálida y las ventanas están abiertas, las cortinas se hinchan suavemente con la luz que entra de la calle
(me encantaría poder pasar desapercibido. me encantaría poder borrar de la memoria de los otros todos los recuerdos que se vinculan a mí. poder hacer como que no he existido, como que ese domingo y esa playa no han sido realidad)
volvemos a media tarde y pasamos el resto del domingo en casa. hay un momento en que diluvia. dormimos un rato y eso me desvela. preparo la cena, vemos trenta minuts, zapeamos un rato, hablamos, nos abrazamos, volvemos a zapear, me trago los inmortales en la sexta. christopher lambert es el peor actor del mundo. míriam duerme a mi lado, envuelta en una sábana gigante. la noche es cálida y las ventanas están abiertas, las cortinas se hinchan suavemente con la luz que entra de la calle
domingo, 31 de mayo de 2009
amigos de míriam, ámbito trabajo: abdel y saïda, esther y ferran, rosa, queralt, sara y ódel. tarragona, domingo junto al mar
(el roc de sant gaietà —pueblo típico— es un parque temático del costumbrismo de fin de semana en la costa. comer, beber, reír, posar para las fotos. ódel necesita guardarlo todo en píxeles. así, míriam y yo acabamos convertidos en una sonrisa, juntitos, juntitos)
(el roc de sant gaietà —pueblo típico— es un parque temático del costumbrismo de fin de semana en la costa. comer, beber, reír, posar para las fotos. ódel necesita guardarlo todo en píxeles. así, míriam y yo acabamos convertidos en una sonrisa, juntitos, juntitos)
sábado, 30 de mayo de 2009
míriam riega las plantas. le duelen los pies y camina descalza por el patio. acabamos de volver de comprar. los tomates pera son baratos y jugosos. haré ensalada para cenar
(tiempo de espera en el fnac. tengo cuarenta y cinco minutos hasta que llegue míriam. después iremos a comer y a la primera sesión de good en el floridablanca. hojeo la broma infinita, de david foster wallace. pienso en por qué se ahorca un tipo tan brillante. un muro de mil doscientas páginas contra el que me estrello. me fascinan los dibujos de jon j muth en m, su recreación de la película de fritz lang. hojeo más libros, más novelas gráficas. coraline, enfermo, el nuevo de chris ware, hago el cálculo mental de cuánto podría gastar, más de doscientos euros que tampoco me salvarían la vida)
(a las dos y cuarto puntualmente. una cerveza en la principal. en la mesa de al lado, una niña juega con una cámara de fotos, sus padres posan, se besan, se miran, ella no se decide, se ríen, me hacen reír, me siento feliz de estar allí, tranquilo, sin esperar nada)
(tiempo de espera en el fnac. tengo cuarenta y cinco minutos hasta que llegue míriam. después iremos a comer y a la primera sesión de good en el floridablanca. hojeo la broma infinita, de david foster wallace. pienso en por qué se ahorca un tipo tan brillante. un muro de mil doscientas páginas contra el que me estrello. me fascinan los dibujos de jon j muth en m, su recreación de la película de fritz lang. hojeo más libros, más novelas gráficas. coraline, enfermo, el nuevo de chris ware, hago el cálculo mental de cuánto podría gastar, más de doscientos euros que tampoco me salvarían la vida)
(a las dos y cuarto puntualmente. una cerveza en la principal. en la mesa de al lado, una niña juega con una cámara de fotos, sus padres posan, se besan, se miran, ella no se decide, se ríen, me hacen reír, me siento feliz de estar allí, tranquilo, sin esperar nada)
y al final desaparecer. las raíces de los árboles rompen el asfalto del carril bici en la rambla del celler, poco a poco, sin tiempo, como las venas hinchadas de un yonqui que todavía no quiere morir
imagino la vida en el mundo sin nuestra presencia. cuánto tardaría en volver la selva? la vida, si la dejas, sigue su camino inexorable. pienso en lo que sentí al leer la carretera, de cormac mccarthy. el último hombre vivo en el último minuto de su vida. el frío y el barro gris contrastan con el sol de este sábado. podríamos ir al cine, al pryca y llenar la nevera. podríamos dejar de pensar
imagino la vida en el mundo sin nuestra presencia. cuánto tardaría en volver la selva? la vida, si la dejas, sigue su camino inexorable. pienso en lo que sentí al leer la carretera, de cormac mccarthy. el último hombre vivo en el último minuto de su vida. el frío y el barro gris contrastan con el sol de este sábado. podríamos ir al cine, al pryca y llenar la nevera. podríamos dejar de pensar
correos electrónicos. un video de cómo trabajan los francotiradores canadienses en afganistán. la cabeza del enemigo estalla como un huevo contra la pared. ésta y no otra es la belleza de la guerra
una presentación powerpoint con diecisiete fotografías de un accidente de coche. no hay supervivientes. otra vez las cabezas han estallado y la piel de la cara cuelga sin forma, como una careta abandonada. el mensaje final invita a no beber al volante
mi hermano mayor siempre me envía mierdas así. también fotos de pablo montando a caballo, de pablo en la graduación, de pablo en y con y cuando. mi sobrino tampoco sonríe nunca en las fotos. el resto de nuestra relación se reduce a videos sobre coños y culos que él me manda y yo borro, casi siempre sin mirarlos. hemos conseguido un bonito equilibrio de miserias
una presentación powerpoint con diecisiete fotografías de un accidente de coche. no hay supervivientes. otra vez las cabezas han estallado y la piel de la cara cuelga sin forma, como una careta abandonada. el mensaje final invita a no beber al volante
mi hermano mayor siempre me envía mierdas así. también fotos de pablo montando a caballo, de pablo en la graduación, de pablo en y con y cuando. mi sobrino tampoco sonríe nunca en las fotos. el resto de nuestra relación se reduce a videos sobre coños y culos que él me manda y yo borro, casi siempre sin mirarlos. hemos conseguido un bonito equilibrio de miserias
viernes, 29 de mayo de 2009
escuchamos a trijntje oosterhuis durante todo el puto día. la jornada laboral de los viernes es de seis horas y media y ella es otra idiota inaguantable con un millón de discos en el spotify. este programa es mi infierno
me concentro en el trabajo hasta cabrearme. me jode tener que hundir la cabeza en la pantalla para no escuchar a esa mujer. me jode no tener la confianza para pedir una tregua. me jode que mi trabajo tenga días como éste, en el que todo me araña la garganta
las cuatro de la tarde. necesito dormir un rato si quiero seguir viviendo. obviamente, lo de la música es lo de menos. lo que de verdad me quema es el enorme muro de silencio que se levanta entre todos los que trabajamos allí. extraños, completos desconocidos
me concentro en el trabajo hasta cabrearme. me jode tener que hundir la cabeza en la pantalla para no escuchar a esa mujer. me jode no tener la confianza para pedir una tregua. me jode que mi trabajo tenga días como éste, en el que todo me araña la garganta
las cuatro de la tarde. necesito dormir un rato si quiero seguir viviendo. obviamente, lo de la música es lo de menos. lo que de verdad me quema es el enorme muro de silencio que se levanta entre todos los que trabajamos allí. extraños, completos desconocidos
jueves, 28 de mayo de 2009
no sé explicarte por qué, pero hoy tienes mil arrugas más que ayer, me dice el espejo. y sigue: hay cosas que necesitas hacer un millón de veces antes de entenderlas
no hay mucho que entender con lo de las arrugas: he dormido poco y ayer bebí más de la cuenta. llevo todo el día trabajando en proyectos que me son indiferentes y con los que trato de establecer algún tipo de relación afectiva. el sol entra por la ventana entre las ocho y media y las nueve y cuarto quemándome los ojos. nubes de polvo que se revelan en la luz como constelaciones que respiro y devuelvo al espacio en forma de violentos estornudos. ni qué decir tiene que me noto más y más hinchado a cada instante que pasa, como si, en el fondo, fuera incapaz de soltar el aire que me llena los pulmones
(la verdad es, ciertamente, una buena mierda)
pero con lo de las cosas un millón de veces antes de es diferente. soy incapaz de entender nada, ni un millón ni una sola vez. las cosas se hacen por inercia y duelen sólo si piensas en ellas. apenas se desgastan. en ese sentido, ellas son unos cuchillos fabulosos y yo, el perro más tonto de la perrera
(todo ejercicio de sinceridad es, a la larga, un agujero con tu nombre escrito)
no hay mucho que entender con lo de las arrugas: he dormido poco y ayer bebí más de la cuenta. llevo todo el día trabajando en proyectos que me son indiferentes y con los que trato de establecer algún tipo de relación afectiva. el sol entra por la ventana entre las ocho y media y las nueve y cuarto quemándome los ojos. nubes de polvo que se revelan en la luz como constelaciones que respiro y devuelvo al espacio en forma de violentos estornudos. ni qué decir tiene que me noto más y más hinchado a cada instante que pasa, como si, en el fondo, fuera incapaz de soltar el aire que me llena los pulmones
(la verdad es, ciertamente, una buena mierda)
pero con lo de las cosas un millón de veces antes de es diferente. soy incapaz de entender nada, ni un millón ni una sola vez. las cosas se hacen por inercia y duelen sólo si piensas en ellas. apenas se desgastan. en ese sentido, ellas son unos cuchillos fabulosos y yo, el perro más tonto de la perrera
(todo ejercicio de sinceridad es, a la larga, un agujero con tu nombre escrito)
miércoles, 27 de mayo de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
(míriam conduce por una carretera de curvas suaves. a nuestra derecha, las aguas esmeraldas del pantano de la baells. la ventanilla bajada, el mundo quieto y, de repente, caemos. las vueltas de campana son blandas, lentas y silenciosas. son una vida entera. despierto al chocar contra el agua, martes, seis y media, buenos días)
lunes, 25 de mayo de 2009
el lunes es una maratón, cuarenta y dos kilómetros con ciento noventa y cinco metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris
un paso, dos, tres y la inercia hará el resto. con suerte no hará calor, no me caeré muerto, tendré ganas de vivir cuando llegue a la meta. hasta me alegraré si hay preñadas aplaudiéndome al cruzar la calle
saludar con la mano, una sonrisa tímida: la guerra ha terminado un día más. buenas noches
un paso, dos, tres y la inercia hará el resto. con suerte no hará calor, no me caeré muerto, tendré ganas de vivir cuando llegue a la meta. hasta me alegraré si hay preñadas aplaudiéndome al cruzar la calle
saludar con la mano, una sonrisa tímida: la guerra ha terminado un día más. buenas noches
el lunes es una vuelta al estadio, cuatrocientos metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris
ya toca estar con el ventilador encendido. desde temprano, el sonido del motor tapa un poco la música que suena de fondo. gianmaria testa es ferroviario y canta. erri de luca es albañil y escribe. es bonito que haya gente tan honesta. me pregunto por esa honestidad en mí, en si sabría encontrarla
pero testa no me gusta mucho. me recuerda a paolo conte y siento rechazo, así que me concentro en correr esos cuatrocientos metros y escuchar el zumbido del ventilador. el aire caliente se puede cortar con un cuchillo y tú puedes aplastar mi honestidad entre los dedos
nueve horas en el estudio. nueve horas como nueve puñetazos en el pecho. cruzo la meta en solitario y escupo en el suelo. otro día más aquí. estoy contento, absorbido por el trabajo. la vuelta al estadio se eterniza al principio y después casi se desvanece, así pasa el tiempo ante la pantalla del ordenador. paolo conte me recuerda a josef fritzl. los imagino desnudos a ambos y me veo a mí mismo sentado en la cama, desnudo también, limpiándome las gafas
un montón de papeles con datos señalados en rojo. una regla de metal. un lápiz con el que escribo y dibujo. cero medallas, cero antorchas olímpicas. cien millones de lunes todos iguales, así
ya toca estar con el ventilador encendido. desde temprano, el sonido del motor tapa un poco la música que suena de fondo. gianmaria testa es ferroviario y canta. erri de luca es albañil y escribe. es bonito que haya gente tan honesta. me pregunto por esa honestidad en mí, en si sabría encontrarla
pero testa no me gusta mucho. me recuerda a paolo conte y siento rechazo, así que me concentro en correr esos cuatrocientos metros y escuchar el zumbido del ventilador. el aire caliente se puede cortar con un cuchillo y tú puedes aplastar mi honestidad entre los dedos
nueve horas en el estudio. nueve horas como nueve puñetazos en el pecho. cruzo la meta en solitario y escupo en el suelo. otro día más aquí. estoy contento, absorbido por el trabajo. la vuelta al estadio se eterniza al principio y después casi se desvanece, así pasa el tiempo ante la pantalla del ordenador. paolo conte me recuerda a josef fritzl. los imagino desnudos a ambos y me veo a mí mismo sentado en la cama, desnudo también, limpiándome las gafas
un montón de papeles con datos señalados en rojo. una regla de metal. un lápiz con el que escribo y dibujo. cero medallas, cero antorchas olímpicas. cien millones de lunes todos iguales, así
domingo, 24 de mayo de 2009
descanso sin descansar realmente. despierto a las cuatro de la mañana y consigo llegar al wc. me resulta imposible volver a dormir. me ahogo y me duele el vientre, me pican los ojos, la nariz. chirrío. encendería la televisión pero no quiero despertar a míriam. que pasemos juntos los fines de semana se ha convertido en la dinámica habitual. en su mesita de noche, el despertador de leds rojos marca las cuatro y veintiocho, pero no hay nada seguro en esta casa. de todos los relojes —muchos, uno o varios en cada habitación, más los que se encuentran en los temporizadores de la calefacción y demás aparatos eléctricos—, sólo uno, el pequeño de la cocina, marca la hora correctamente. el resto suelen tener desfases que van desde los cinco minutos a la media hora. incluso hay varios que señalan las diez y media de la noche a las ocho menos cuarto de la mañana. encontrármelos es como tener que luchar constantemente por un tiempo en el mundo
(viajes en el tiempo. escucho el porqué de mis peinados. creo que es mi disco favorito de sr. chinarro. creo que el corazón me deja de latir cada vez que lo escucho. como ahora)
(viajes en el tiempo. escucho el porqué de mis peinados. creo que es mi disco favorito de sr. chinarro. creo que el corazón me deja de latir cada vez que lo escucho. como ahora)
sábado, 23 de mayo de 2009
(álex y mire se casan. una pancarta escrita torpemente en tela de sábana con spray negro, anudada a la baranda de un puente. el único adorno, un corazón en el mismo color. pienso en lo que significa tener el corazón negro. pienso en mi corazón. en mis tripas. en álex y mire, en quien ha escrito esa pancarta, en lo que estaban pensando al hacerlo, en la gente que la ha visto antes que yo y los que vendrán después, hasta que alguien la quite, quizás el propio álex, la misma mire. que se entere todo el mundo: un corazón negro resume su historia de amor)
míriam se ha ido al posgrado y yo pongo lavadoras. prelavado manual, stop, programa corto, jabón y suavizante. toda la ropa que quepa dentro del tambor y el día gris
neal feather. el disco se llama revelation of an anaplumb. una hora de ruido constante, un mantra eléctrico con mínimas variaciones. cierro los ojos. los altavoces están al máximo. es la música que querría escuchar siempre. es la música del vacío, la música de las ciudades llenas de gente incapaz de mirarse
194142434445
neal feather. el disco se llama revelation of an anaplumb. una hora de ruido constante, un mantra eléctrico con mínimas variaciones. cierro los ojos. los altavoces están al máximo. es la música que querría escuchar siempre. es la música del vacío, la música de las ciudades llenas de gente incapaz de mirarse
194142434445
viernes, 22 de mayo de 2009
jueves, 21 de mayo de 2009
un momento precioso. los tilos están enormes este año, es primavera y los gorriones han salido de sus nidos. es fácil verlos volando torpemente en la calle anselm clavé a mediodía. me gusta que no se aparten a mi paso porque camino con cuidado de no asustarlos. los imagino posándose en mi mano, con todo el tiempo del mundo para estar así
jueves por la tarde. una chica con una camiseta amarilla y ocre, dibujos geométricos, sin mangas, zapatillas deportivas, pantalones vaqueros, gafas de sol. una vieja pelirroja, tinte barato, blusa blanca, bolso azul, falda azul, zapatos azules. dos adolescentes en moto. conozco a uno de ellos: es de los que iban los viernes al bar de siempre, se ponían hasta el culo y después la liaban. fantaseo con que se mata y todo el mundo habla bien de él. es un barrio, así que todo el mundo se conoce. fantaseo con cagarme en su puta madre. fantaseo con follármela. fantaseo con algo que me hace apretar los dientes de satisfacción
la epidemia de las embarazadas. todas las preñadas tienen los pies hinchados como animales putrefactos, las uñas sucias y rotas, picaduras de mosquito en el empeine. todas las preñadas caminan como elefantes moribundos, con la frente sudada y el pelo recogido en una coleta que da asco. todas las preñadas llevan un racimo de niños pequeños colgando de ellas, todos con la cabeza abierta, con el moco colgando, con las manos pegajosas de la merienda de supermercado. imagino a las preñadas follando, como gigantescas máquinas de sangre y mierda que son capaces de gemir y dar placer a cualquiera, empezando por el tipo gordo que está todo el día en la puerta del taller mecánico, el mismo que tiene un seat panda tuneado como un tanque del ejército. sé que se llama jordi y no ha trabajado nunca. es la clase de tipo al que no me gusta cruzarme porque siempre me lo imagino follando y me dan arcadas
odio la gente con sandalias y pantalones piratas. ese cerdo fuma y tira la colilla al suelo. es un buen padre de familia que no duda en estafar a la hacienda pública todo lo que puede. sus niños son como él: pequeños lechones apestosos que se arremolinan en sus piernas sudadas. la imagen me hace desear que un coche se los lleve a todos por delante, justo enfrente de la juguetería de la calle padró. ni qué decir tiene que se me acelera el corazón de felicidad
hablo con dani y consigue hacerme reír. he tenido un día tenso en el estudio. mucho calor, mucho trabajo, muchas horas en la misma posición. me miro en el espejo y veo una gallina ponedora. a veces se me pone la polla dura pero no sé qué hacer con ella. es una especie de termómetro de mi hartazgo, pero me pone contento
la epidemia de las embarazadas. todas las preñadas tienen los pies hinchados como animales putrefactos, las uñas sucias y rotas, picaduras de mosquito en el empeine. todas las preñadas caminan como elefantes moribundos, con la frente sudada y el pelo recogido en una coleta que da asco. todas las preñadas llevan un racimo de niños pequeños colgando de ellas, todos con la cabeza abierta, con el moco colgando, con las manos pegajosas de la merienda de supermercado. imagino a las preñadas follando, como gigantescas máquinas de sangre y mierda que son capaces de gemir y dar placer a cualquiera, empezando por el tipo gordo que está todo el día en la puerta del taller mecánico, el mismo que tiene un seat panda tuneado como un tanque del ejército. sé que se llama jordi y no ha trabajado nunca. es la clase de tipo al que no me gusta cruzarme porque siempre me lo imagino follando y me dan arcadas
odio la gente con sandalias y pantalones piratas. ese cerdo fuma y tira la colilla al suelo. es un buen padre de familia que no duda en estafar a la hacienda pública todo lo que puede. sus niños son como él: pequeños lechones apestosos que se arremolinan en sus piernas sudadas. la imagen me hace desear que un coche se los lleve a todos por delante, justo enfrente de la juguetería de la calle padró. ni qué decir tiene que se me acelera el corazón de felicidad
hablo con dani y consigue hacerme reír. he tenido un día tenso en el estudio. mucho calor, mucho trabajo, muchas horas en la misma posición. me miro en el espejo y veo una gallina ponedora. a veces se me pone la polla dura pero no sé qué hacer con ella. es una especie de termómetro de mi hartazgo, pero me pone contento
miércoles, 20 de mayo de 2009
unos guantes de boxeo tirados en la lona. una foto de urtain con el cuerpo destrozado después de tirarse de un décimo piso.una foto de urtain sonriendo, rodeado de chicas guapas. una silla vacía en un rincón, allí estaba sentado urtain
(me quedé hasta tarde viendo la tele. un documental sobre el underground en pekín. el underground en beijing. suenan bien algunos de esos grupos. las chicas son amarillas y delicadas, hablan un inglés que se entiende bastante bien. esta mañana me quería morir por segunda vez)
(tonterías. salí con míriam. su primer día en el nuevo trabajo no da para mucho. bebemos cerveza fría en la plaza de la iglesia. el camarero tiene las uñas llenas de mierda. un cuenquito con aceitunas verdes, aceitunas negras y pepinillos. frío en los pies, en los riñones. hablamos de ir el sábado a ikea. míriam tiene que comprar dos estanterías para el patio. te puedo pasar a recoger por el posgrado, propongo. podemos comer cualquier cosa por el camino, añado. asiente entusiasmada. saber que puedo hacerla feliz con tan poquito me llena los ojos de lágrimas y la cabeza de vértigo)
(me quedé hasta tarde viendo la tele. un documental sobre el underground en pekín. el underground en beijing. suenan bien algunos de esos grupos. las chicas son amarillas y delicadas, hablan un inglés que se entiende bastante bien. esta mañana me quería morir por segunda vez)
(tonterías. salí con míriam. su primer día en el nuevo trabajo no da para mucho. bebemos cerveza fría en la plaza de la iglesia. el camarero tiene las uñas llenas de mierda. un cuenquito con aceitunas verdes, aceitunas negras y pepinillos. frío en los pies, en los riñones. hablamos de ir el sábado a ikea. míriam tiene que comprar dos estanterías para el patio. te puedo pasar a recoger por el posgrado, propongo. podemos comer cualquier cosa por el camino, añado. asiente entusiasmada. saber que puedo hacerla feliz con tan poquito me llena los ojos de lágrimas y la cabeza de vértigo)
martes, 19 de mayo de 2009
una sala amplia, com columnas, sofás y sillas de ruedas, mantas rojas a cuadros, una televisión en una esquina, miércoles, la final de la champions, todos mis amigos como viejos arrugados esperando algo
jose mea de pie. hace mucho que no nos vemos. sigue estando preciosa aunque no tiene cara: toda ella es un borrón. me abraza sin dejar de mear. en qué te equivocaste?, me pregunta mientras me empapa el pantalón
suena el despertador. remoloneo un rato con la luz apagada. pienso en jose, en la última vez que nos vimos. apenas hablamos. intento retener los detalles del sueño antes de que se vayan gastando con el día
es un lavabo grande y ella lleva zapatos de tacón alto. es la única persona que hay allí que parece no tener cien años
mis amigos no hablan, sonríen y se tocan las manos emocionados
apostaría mi vida a que es un subterráneo, todo luz de fluorescentes y suelo de cemento. apostaría a que es mi vida en el asilo
jose mea de pie. hace mucho que no nos vemos. sigue estando preciosa aunque no tiene cara: toda ella es un borrón. me abraza sin dejar de mear. en qué te equivocaste?, me pregunta mientras me empapa el pantalón
suena el despertador. remoloneo un rato con la luz apagada. pienso en jose, en la última vez que nos vimos. apenas hablamos. intento retener los detalles del sueño antes de que se vayan gastando con el día
es un lavabo grande y ella lleva zapatos de tacón alto. es la única persona que hay allí que parece no tener cien años
mis amigos no hablan, sonríen y se tocan las manos emocionados
apostaría mi vida a que es un subterráneo, todo luz de fluorescentes y suelo de cemento. apostaría a que es mi vida en el asilo
lunes, 18 de mayo de 2009
aquí las calles están llenas de papeles, polvo, polen, preñadas y coches aparcados en doble fila. chusma adolescente con la música a todo volumen. los niños que gritan en el parque son los que pagarán mi jubilación, serán mis vecinos, serán las mujeres con las que fantasearé. el ciclo de la vida se completa así: la muerte de mario benedetti y a mi alrededor, un millón de madres revientan en niños tan asquerosos como sus padres. ni qué decir tiene que sonrío hipócritamente ante la felicidad de los demás, cuánto tiempo tiene, cómo se llama, dormís bien por la noche?
domingo, 17 de mayo de 2009
(una vieja me masturba. ambos estamos sentados en sillas de madera y ella, frente a mí. me corro en su mano, me la ofrece y la lamo: tengo la lengua áspera de los gatos. detrás de ella, un niño escribe palabras que no entiendo en una pizarra)
(un viaje en tren. hay un hombre con una cicatriz que le cruza la cara. tengo miedo de él. sé que ese hombre tiene el secreto de la isla y que puede convertirse en un gigante siempre que quiera. todos en el vagón estamos en silencio cuando él pasa)
(una plaza y al fondo un centro comercial. un millón de perros enterrados hasta el cuello en el suelo. algunos lloran, otros están quietos, otros jadean, algunos parecen dormidos, son todos iguales. cruzo en dirección al centro. allí, en una papelería, me esperan daniel y su optimismo)
despierto. no me muevo durante un rato grande. me siento bien, tranquilo, con la habitación llena de tarde de domingo en penumbra
(un viaje en tren. hay un hombre con una cicatriz que le cruza la cara. tengo miedo de él. sé que ese hombre tiene el secreto de la isla y que puede convertirse en un gigante siempre que quiera. todos en el vagón estamos en silencio cuando él pasa)
(una plaza y al fondo un centro comercial. un millón de perros enterrados hasta el cuello en el suelo. algunos lloran, otros están quietos, otros jadean, algunos parecen dormidos, son todos iguales. cruzo en dirección al centro. allí, en una papelería, me esperan daniel y su optimismo)
despierto. no me muevo durante un rato grande. me siento bien, tranquilo, con la habitación llena de tarde de domingo en penumbra
sábado, 16 de mayo de 2009
tiendo la ropa al sol. un avión cruza el cielo. el tacto de las sábanas frescas y húmedas. las flores a medio abrir en el alféizar de la ventana. pinzas de plástico y pinzas de madera en el cesto amarillo. pensar en comprar nueces para la ensalada. mi reflejo en la pantalla del portátil de míriam mientras escribo
(a veces tengo miedo de que ella consiga saber qué tengo dentro de mí. intento no dejar pistas, borrar rastros, comportarme de la manera más aséptica posible. sonreír, sí, pero no profundizar en los motivos de esa sonrisa. llorar y pensar que el mundo está lleno de cosas a las que puedes culpar de tus lágrimas)
el sonido de una persiana que se levanta. alguien que sale al balcón. entro en casa. pienso en comprar el periódico. enciendo la televisión y busco un canal de noticias. un bucle en el que nada invita a la esperanza. suena el teléfono. juank y yo hablamos sobre el último capítulo de la serie. sábado, un día perfecto de playa
(a veces tengo miedo de que ella consiga saber qué tengo dentro de mí. intento no dejar pistas, borrar rastros, comportarme de la manera más aséptica posible. sonreír, sí, pero no profundizar en los motivos de esa sonrisa. llorar y pensar que el mundo está lleno de cosas a las que puedes culpar de tus lágrimas)
el sonido de una persiana que se levanta. alguien que sale al balcón. entro en casa. pienso en comprar el periódico. enciendo la televisión y busco un canal de noticias. un bucle en el que nada invita a la esperanza. suena el teléfono. juank y yo hablamos sobre el último capítulo de la serie. sábado, un día perfecto de playa
viernes, 15 de mayo de 2009
conversación. esa imagen —sirve cualquiera que te sugiera el tiempo lento— es un símbolo, dice él. esa imagen no es una invitación a ver, añade satisfecho. todas las imágenes, por definición, son invitaciones a ver, replico. ver símbolos es un prejuicio racional infeccioso, añado. la música francesa sigue en el itunes, el trabajo bosteza en todos los ordenadores. todavía queda una hora y preferiría que me dieran por el culo a pasar un sólo segundo más aquí
jueves, 14 de mayo de 2009
acaba la quinta temporada de nuestra serie favorita. todos los capítulos en versión original subtitulada, trescientas cincuenta megas de vida hecha isla en carpetas ordenadas con números. meses por delante hasta la sexta y última. después, la nada
no tengo sueño. pienso en conducir directo a un muro y acelerar en el último momento. romper el parabrisas con la cabeza. pensar en cuál sería mi último pensamiento: una chica alejándose en el andén, cada uno de sus pasos, su perfil al decirme adiós con la sonrisa, la manito
no tengo sueño. pienso en salir a dar una vuelta, respirar el aire lleno de lluvia, sentir cómo se moja la sudadera azul, el reflejo de las farolas en el suelo, los coches cruzando deprisa camino de ninguna parte
no tengo sueño. pienso en conducir directo a un muro y acelerar en el último momento. romper el parabrisas con la cabeza. pensar en cuál sería mi último pensamiento: una chica alejándose en el andén, cada uno de sus pasos, su perfil al decirme adiós con la sonrisa, la manito
no tengo sueño. pienso en salir a dar una vuelta, respirar el aire lleno de lluvia, sentir cómo se moja la sudadera azul, el reflejo de las farolas en el suelo, los coches cruzando deprisa camino de ninguna parte
el fútbol en todas sus variantes arrincona la caída de la economía a los minutos de la basura en los noticiarios. un trofeo se convierte en la esperanza de una sociedad enferma. diferentes patologías que nos nublan la vista y nos permiten seguir caminando entre las ruinas
ahí fuera sólo hay un desierto, un desierto y una diáspora. florentino pérez —él se siente capaz de casi todo— arranca lágrimas y aplausos entre un madridismo necesitado de fe. en el otro extremo de la cuerda, la euforia blaugrana amenaza con convertirse en pandemia
ha dejado de llover. míriam está en casa viendo capítulos de perdidos. la ropa se seca en el tendedero interior. son los últimos días con la estufa puesta. una hilera de calcetines negros. una camiseta azul con un tracto digestivo serigrafiado en blanco. hacer de tripas, corazón. hacer del trabajo, la vida; de las sobras, la cena; del amor, rutina, de francisco camps, un mártir. buenas noches
ahí fuera sólo hay un desierto, un desierto y una diáspora. florentino pérez —él se siente capaz de casi todo— arranca lágrimas y aplausos entre un madridismo necesitado de fe. en el otro extremo de la cuerda, la euforia blaugrana amenaza con convertirse en pandemia
ha dejado de llover. míriam está en casa viendo capítulos de perdidos. la ropa se seca en el tendedero interior. son los últimos días con la estufa puesta. una hilera de calcetines negros. una camiseta azul con un tracto digestivo serigrafiado en blanco. hacer de tripas, corazón. hacer del trabajo, la vida; de las sobras, la cena; del amor, rutina, de francisco camps, un mártir. buenas noches
miércoles, 13 de mayo de 2009
(dos cucharadas soperas de consuelda en un litro de agua hirviendo y dejar reposar durante veinticuatro horas. el líquido resultante —dulzón, turbio, oscuro, acre— deja en la jarra de plástico un poso parecido al lodo y boca y dientes con la sensación de estar sucios)
(pasar la primavera sin tomar loratadina, sin tomar ebastel forte. ni uno sólo de los antihistamínicos en el mercado confiesa la terrible verdad: te vas a engordar como un cerdo, te vas a morir con las diarreas, estarás con sueño todo el puto día. a cambio, serás feliz porque le habrás dicho adiós a la rinitis alérgica, a la sensación de ahogo)
(mañana bajarán las temperaturas. fantaseo con un partido de fútbol para recordar, con un estado de excitación permanente, con luces silenciosas en el cielo anunciando el principio de)
(pasar la primavera sin tomar loratadina, sin tomar ebastel forte. ni uno sólo de los antihistamínicos en el mercado confiesa la terrible verdad: te vas a engordar como un cerdo, te vas a morir con las diarreas, estarás con sueño todo el puto día. a cambio, serás feliz porque le habrás dicho adiós a la rinitis alérgica, a la sensación de ahogo)
(mañana bajarán las temperaturas. fantaseo con un partido de fútbol para recordar, con un estado de excitación permanente, con luces silenciosas en el cielo anunciando el principio de)
martes, 12 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
todo lo que serás al final de tu vida es una secuencia desordenada de imágenes en movimiento, testimonio desenfocado de lo que has sido, como un eco de un eco de un eco de un eco que. tan sólo imágenes unidas por un hilo invisible y eléctrico, brillante al sol, sin diferencia apreciable con otras imágenes de otras vidas, vacías hasta decir basta
domingo, 10 de mayo de 2009
(sueño, finalmente, con pepe candía. lo veo por la calle, cruzo la acera, lo abrazo, le invito un café. viejo, ausente y serio, su conversación es inconexa, hecha de retales, de pedazos. el alzheimer hará que acabes como yo, me dice antes de desaparecer)
(en la imprenta familiar en la que trabajé durante varios años, pepe candía era el jefe, la persona que me contrató. un tipo emprendedor y agradable con una infinita fe en dios y en la bondad de las personas)
despierto. son las siete de la mañana del domingo. la ropa sucia está en el suelo y abro la ventana. la luz que entra en la habitación dibuja a míriam casi transparente
(en la imprenta familiar en la que trabajé durante varios años, pepe candía era el jefe, la persona que me contrató. un tipo emprendedor y agradable con una infinita fe en dios y en la bondad de las personas)
despierto. son las siete de la mañana del domingo. la ropa sucia está en el suelo y abro la ventana. la luz que entra en la habitación dibuja a míriam casi transparente
un sol precioso, la música de fondo, las conversaciones en grupos pequeños, las fotografías yendo y viniendo, el humo de la barbacoa, todo el alcohol del mundo, todo el tabaco que seas capaz de fumar, estar con quien quieres estar: el cumpleaños de marina, un sábado perfecto
duermo a trompicones. los recuerdos se difuminan y retuercen, se caen al suelo, se pierden debajo de la cama. míriam se despierta varias veces, se mueve, se agita, me habla, me abraza, se vuelve a dormir. nos atropellamos constantemente en un millón de direcciones diferentes
sueño con un desierto y con elizabeth volkenrath sacando perlas de una montaña de úteros arrancados. son capaces de esconderlas en el lugar más insospechado, me confía
sueño con la casa llena de gente que no conozco, que nadie tiene cara, tan sólo un borrón que me da miedo. que grito para que nadie me toque, para que todo el mundo se vaya de allí
me levanto varias veces. me muevo fácil por la casa a oscuras pero siempre me golpeo en la cabeza con el pequeño armario de ikea que míriam compró el otro día. el animal de costumbres ante el desafío de un nuevo laberinto
duermo a trompicones. los recuerdos se difuminan y retuercen, se caen al suelo, se pierden debajo de la cama. míriam se despierta varias veces, se mueve, se agita, me habla, me abraza, se vuelve a dormir. nos atropellamos constantemente en un millón de direcciones diferentes
sueño con un desierto y con elizabeth volkenrath sacando perlas de una montaña de úteros arrancados. son capaces de esconderlas en el lugar más insospechado, me confía
sueño con la casa llena de gente que no conozco, que nadie tiene cara, tan sólo un borrón que me da miedo. que grito para que nadie me toque, para que todo el mundo se vaya de allí
me levanto varias veces. me muevo fácil por la casa a oscuras pero siempre me golpeo en la cabeza con el pequeño armario de ikea que míriam compró el otro día. el animal de costumbres ante el desafío de un nuevo laberinto
sábado, 9 de mayo de 2009
qué te pasa?, pregunta míriam. nada, sonrío, sólo estoy cansado. dejo la cazadora en la silla y enciendo la televisión mientras ella termina con los correos electrónicos del día. te duchas y puedo ir preparando algo de cenar, propongo. en la segunda cadena dan la noche de los girasoles, podemos verla. claro, responde. siento que estés tan cansado. no pasa nada, de verdad, sólo necesito dormir un poco
(espero el autobús durante media hora en la parada. he visto marcharse al anterior. repaso todas esas pequeñas cosas en las que podía haber arañado un minuto de mierda a lo largo de la tarde. a mi lado hay una chica con un hiyab de color mostaza. lleva tejanos y zapatillas de deporte caras. juguetea con la tapa deslizante de su teléfono móvil mientras resopla. un poco más allá, tres trabajadores de la delphi esperando su autobús. el turno de noche, las horas extras, los días festivos. la conversación deriva hacia lo estrictamente personal. mi mujer se ha dejado, dice uno de ellos. antes era un mercedes y ahora es una furgoneta. los demás sonríen, siguen fumando. uno de ellos lleva sandalias y pienso en eso, que realmente hace frío para llevar sandalias. llega un cuarto —un hombre bajito, con un anorak demasiado grande para él— y vuelven a su turno de noche, a sus horas extras, encargados, producción, ochocientas bombas. ya no hay confianza porque en el fondo son sólo desconocidos. no puedo evitar ponerme triste, pero será que me pongo triste con facilidad. está bien que míriam lo confunda con cansancio. yo tampoco doy muchas pistas y miento con facilidad sobre mis estados de ánimo. me siento protegido así. el autobús que debo coger está prácticamente vacío, tan sólo dos chicas rubias que viajan separadas. si hopper hubiera pintado autobuses, hubiera pintado ese autobús)
(espero el autobús durante media hora en la parada. he visto marcharse al anterior. repaso todas esas pequeñas cosas en las que podía haber arañado un minuto de mierda a lo largo de la tarde. a mi lado hay una chica con un hiyab de color mostaza. lleva tejanos y zapatillas de deporte caras. juguetea con la tapa deslizante de su teléfono móvil mientras resopla. un poco más allá, tres trabajadores de la delphi esperando su autobús. el turno de noche, las horas extras, los días festivos. la conversación deriva hacia lo estrictamente personal. mi mujer se ha dejado, dice uno de ellos. antes era un mercedes y ahora es una furgoneta. los demás sonríen, siguen fumando. uno de ellos lleva sandalias y pienso en eso, que realmente hace frío para llevar sandalias. llega un cuarto —un hombre bajito, con un anorak demasiado grande para él— y vuelven a su turno de noche, a sus horas extras, encargados, producción, ochocientas bombas. ya no hay confianza porque en el fondo son sólo desconocidos. no puedo evitar ponerme triste, pero será que me pongo triste con facilidad. está bien que míriam lo confunda con cansancio. yo tampoco doy muchas pistas y miento con facilidad sobre mis estados de ánimo. me siento protegido así. el autobús que debo coger está prácticamente vacío, tan sólo dos chicas rubias que viajan separadas. si hopper hubiera pintado autobuses, hubiera pintado ese autobús)
viernes, 8 de mayo de 2009
pienso en la felicidad de los demás. una cocacola a sorbos en el bar de paco con jaume vila a las seis de la tarde. hablar de fútbol, de política, de niños, de trabajo. es un buen momento, dice él. nada que temer en ningún sentido. su mundo es sólidamente clase media. la luz de la tarde se filtra mansamente a través de los tilos, con eso tengo suficiente
jueves, 7 de mayo de 2009
(en un universo paralelo, andrés iniesta patea esa pelota, la manda a la grada y hoy los titulares de todos los periódicos hacen referencia al sueño roto del mejor equipo del mundo. las jugadas repetidas hasta la saciedad son los errores arbitrales y hoy no tengo resaca porque me fui a casa en cuanto acabó el puto partido. así las cosas, el día es una mierda hasta que matan al lehendakari, me pongo la mar de contento y pienso en beber hasta reventar. sé que no debo hacerlo, pero un día es un día)
(porque la realidad es así, seis de la mañana, la boca seca y el culo empapado de la misma vida que me corre por las venas. suerte del fútbol, de las pocas cosas que me salvan)
(porque la realidad es así, seis de la mañana, la boca seca y el culo empapado de la misma vida que me corre por las venas. suerte del fútbol, de las pocas cosas que me salvan)
miércoles, 6 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
nubecitas de polen que el viento se lleva. las bicicletas, los niños, las plazas, la rutina del día hecha un nudo en la garganta
martes alterno quiere decir sesión de acupuntura, quiere decir dormir con el cuerpo lleno de agujas, el calor de la lámpara naranja, las medias verdades por sistema ante las preguntas de pablo. para él siempre estoy bien, siempre o casi siempre. me pregunto qué sentido tiene seguir con ésto. me duele el vientre y tengo agujetas en las piernas por el esfuerzo continuado. es como ser un puzzle al que le sobran un millón de piezas
míriam me recoge a las ocho. una cerveza en la plaza de la iglesia. la mesa de metal gastado. hablamos de trabajo. me sorprende su seguridad en las entrevistas porque yo sólo tengo miedo dentro de la cabeza
no sé en qué momento empecé a perder interés por todo. una pareja joven se besa en la mesa de enfrente. siento como si estuviera contra un cristal, con la cara aplastada, respirando mientras el mundo se empaña y acaba desapareciendo
martes alterno quiere decir sesión de acupuntura, quiere decir dormir con el cuerpo lleno de agujas, el calor de la lámpara naranja, las medias verdades por sistema ante las preguntas de pablo. para él siempre estoy bien, siempre o casi siempre. me pregunto qué sentido tiene seguir con ésto. me duele el vientre y tengo agujetas en las piernas por el esfuerzo continuado. es como ser un puzzle al que le sobran un millón de piezas
míriam me recoge a las ocho. una cerveza en la plaza de la iglesia. la mesa de metal gastado. hablamos de trabajo. me sorprende su seguridad en las entrevistas porque yo sólo tengo miedo dentro de la cabeza
no sé en qué momento empecé a perder interés por todo. una pareja joven se besa en la mesa de enfrente. siento como si estuviera contra un cristal, con la cara aplastada, respirando mientras el mundo se empaña y acaba desapareciendo
lunes, 4 de mayo de 2009
nada espectacular en nuestras vidas. cotas de euforia que contrastan con simas silenciosas en las que nada es suficiente. una máscara nos protege de los demás, convenciéndonos a nosotros mismos de la veracidad de las respuestas y alejándonos de la vida real. caminamos a oscuras, esperando encontrarnos la felicidad entre la hierba
(mirar las estrellas, recorrer la vía láctea, añorar cualquier instante de paz anterior, superponer las ventajas de vivir anestesiado a vivir herido y colgar el teléfono a las nueve y cuarto de la noche)
(mirar las estrellas, recorrer la vía láctea, añorar cualquier instante de paz anterior, superponer las ventajas de vivir anestesiado a vivir herido y colgar el teléfono a las nueve y cuarto de la noche)
domingo, 3 de mayo de 2009
la felicidad es una droga, una cadena de reacciones químicas que condicionan nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos. los seis goles del barcelona al madrid sirven para poder aparcar durante un rato largo la sensación histérica de estar siempre a punto de derrumbarme, de cagarme encima. esa presión muchas veces es inaguantable: es imposible disfrutar del camino de ida a la molina. el dolor y el miedo arrinconan el paisaje y la conversación. la sola idea de no poder más me absorbe hasta reducirme a nada, y así es imposible ser feliz
(la felicidad es un puente que pasa por encima de cualquier desierto. los abrazos de quien quiero son ese puente. desde allí no existe el miedo)
(la felicidad es un puente que pasa por encima de cualquier desierto. los abrazos de quien quiero son ese puente. desde allí no existe el miedo)
sábado, 2 de mayo de 2009
viernes, 1 de mayo de 2009
(acompaño a lourdes a comprar un microondas. el dependiente nos enseña varios modelos, haciendo especial hincapié en las ventajas de un modelo concreto de marca desconocida. según él, es el único que puede ser reprogramado una vez está en funcionamiento, justo lo que estábais buscando, insiste. lourdes y yo dudamos mientras el dependiente atiende a otros posibles compradores, pero al final coincidimos en que ésa es una buena elección. todavía en la tienda, ella abre la portezuela —todos los modelos expuestos son muy grandes, como hornos convencionales— y dentro hay un niño, un bebé de pocos meses que no se mueve y respira ahogadamente, desnudo, con sólo unas botitas tejidas de color rojo. los dos cerramos la puerta con cuidado y entonces suena el despertador)
he dormido poco. sigue lloviendo. es viernes. buenos días
he dormido poco. sigue lloviendo. es viernes. buenos días
jueves, 30 de abril de 2009
(es fascinante la actitud escapista de los medios de comunicación a la hora de abordar la pandemia. se recrean en los muertos, los afectados, un baile de cifras rojas y negras que está deseando anunciar el fin del mundo antes que cualquier otra cosa. el sistema disfruta creando enemigos, distrayendo la atención con señuelos, cualquier cosa sirve para no mirar en la dirección correcta)
me acabo de despertar de la siesta. abro la puerta del patio y betty sale con el hueso verde en la boca. llovizna. detrás de mí suenan asobi seksu. thursday es una canción preciosa. no he trabajado esta tarde, como si fuera un jueves disfrazado de viernes. mañana iremos a la molina, donde la tía de edurne tienen una casa. amigos, alcohol, tabaco, civilización, construcción de las sociedades primitivas alrededor del fuego y del frío. hace un millón de años que no voy a la montaña, si es que realmente he ido alguna vez
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
domingo, 26 de abril de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
es magia: una cerveza se convierte en treinta y un ratito de alegría se convierte en un paseo tóxico por mis miserias y las de los demás. no debería salir de casa cuando tengo esa necesidad tan grande de hacer algo con mi vida. la resaca es un tren de cercanías que me descarrila en un continuum detrás de los ojos. buenos días
viernes, 24 de abril de 2009
hay personas con las que la única relación posible es el choque de trenes, la recriminación, el desencuentro, el hastío y el silencio. hay personas que se acaban convirtiendo en un pájaro muerto en lugar de algo bonito y caliente en la mano. hay personas que son un montón de hierros entre los que arder la vida entera a cámara lenta, fotograma a fotograma
jueves, 23 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
(charlotte en la cama del hotel. los libros de autoayuda prometen una salvación que no llega. la puerta de la habitación está cerrada y el tiempo no pasa, no vuelve la vida, el mundo se desmorona en imperceptibles movimientos que ella sí puede sentir: cada sonrisa, cada silencio, cada beso, cada gota de agua, cada llamada de teléfono, cada)
una mujer muy delgada, vestida de negro, tacones, gafas de sol, mirando al suelo, caminando deprisa
una pareja joven, él lleva un niño en brazos, le acaricia la espalda, ella le habla, le cuenta de alguien a quien han despedido, él resopla, no sonríe, está lejos, como ausente
un chico que asiente, incluso el jueves sería mejor porque cogería la furgoneta a las dos y a las siete podría haber terminado
una adolescente pelirroja que mira desconfiada, un autobús a lo lejos, tres bares vacíos, un coche en doble fila
avenidas amplias, arboladas, colmenas de pisos de ochenta metros cuadrados y piscinas llenas ya en abril, sin problemas para aparcar. un descampado cubierto casi por completo de vegetación. en el centro, una cabina de chapa oxidada y una grúa desmontada en el suelo. una valla metálica alrededor. plantas de flores amarillas y lilas. un buen sitio para esconderse si quisieras jugar a no crecer
vallas publicitarias invitándonos a una vida diferente en aragón, coches último modelo. si te acercas lo suficiente, verás que son ocho fotos en mosaico, cuatro arriba y cuatro abajo, siempre con defectos de montaje. la realidad imperfecta hecha de puntitos de cuatro colores diferentes formando rosetas
más allá, un parque con el suelo de tierra, pinos viejos y eucaliptos jóvenes, una fuente seca. la próxima construcción de ciento veintiséis viviendas de protección oficial convertirá el cielo en un muro de cemento y cristal. el calor será infernal
una pareja joven, él lleva un niño en brazos, le acaricia la espalda, ella le habla, le cuenta de alguien a quien han despedido, él resopla, no sonríe, está lejos, como ausente
un chico que asiente, incluso el jueves sería mejor porque cogería la furgoneta a las dos y a las siete podría haber terminado
una adolescente pelirroja que mira desconfiada, un autobús a lo lejos, tres bares vacíos, un coche en doble fila
avenidas amplias, arboladas, colmenas de pisos de ochenta metros cuadrados y piscinas llenas ya en abril, sin problemas para aparcar. un descampado cubierto casi por completo de vegetación. en el centro, una cabina de chapa oxidada y una grúa desmontada en el suelo. una valla metálica alrededor. plantas de flores amarillas y lilas. un buen sitio para esconderse si quisieras jugar a no crecer
vallas publicitarias invitándonos a una vida diferente en aragón, coches último modelo. si te acercas lo suficiente, verás que son ocho fotos en mosaico, cuatro arriba y cuatro abajo, siempre con defectos de montaje. la realidad imperfecta hecha de puntitos de cuatro colores diferentes formando rosetas
más allá, un parque con el suelo de tierra, pinos viejos y eucaliptos jóvenes, una fuente seca. la próxima construcción de ciento veintiséis viviendas de protección oficial convertirá el cielo en un muro de cemento y cristal. el calor será infernal
martes, 21 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
philippe petit sobre un cable de acero a cuatrocientos metros de altura sobre la ciudad boquiabierta, poesía a cada paso entre las nubes, ausencia de ella en las diecinueve horas que llevamos del lunes. sí ardor de estómago, sí tedio, sí sueños extraños, sí un cielo gris como de seda si miro por la ventana abierta
las piscinas abandonadas, los aparcamientos vacíos, las plantas que han ido rompiendo el asfalto con el paso del tiempo, los pasillos de supermercado llenos de incomprensibles productos de oferta, los bloques de pisos en el extrarradio de las grandes ciudades, todos los restos de vida en mitad de la nada. luto por la muerte de jim ballard
domingo, 19 de abril de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
siete de la mañana. un dolor punzante me recuerda que estoy vivo. medio dormido, consigo llegar al lavabo. abro los ojos. una gota de sangre en el suelo, perfectamente roja y brillante como un espejo. pienso en dalí, en su vaso de vermut con una gota de sangre de perdiz. pienso en la perdiz desangrándose lentamente. pienso en mí como un animal hinchado, como un viejo que apenas se controla
viernes, 17 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
un día gris. me siento inseguro en el trabajo, me vuelvo paranoico, cometo errores, trabajo cada vez más lento y más tenso. tengo la sensación de ser observado con lupa, marcado con una tiza en la espalda, inservible, prescindible, suspendido. la cobardía me ata de pies y manos. me veo viejo y cansado, sin ideas, un número más en la fila de la derecha de mi propio campo de concentración
(después llovizna, después graniza, después sale el sol. nubes preciosas y altas como gigantescas montañas de sal)
(después llovizna, después graniza, después sale el sol. nubes preciosas y altas como gigantescas montañas de sal)
miércoles, 15 de abril de 2009
el perro de mierda no camina apenas, moviéndose pesadamente con los ojos cerrados. perro a punto de morir mientras su dueña insiste en que le siga. dueña con pantalones vaqueros, cincuenta años y culo juvenil. podría partir al perro por la mitad de una patada. podría agacharme a su lado y acariciarle las orejas. perro de pelo largo, con algo de pequinés y cien años de asma encima de sus patas. podría dejar de pensar tonterías y caminar más deprisa
tiro la bolsa de la frutería en la papelera y guardo las manzanas en el bolso verde. la chica del vehículo comercial cruza la plaza como buscando a alguien mientras habla por teléfono. las chicas que fuman le devuelven el saludo. un microcosmos en el que ella brilla y quema como un sol
tiro la bolsa de la frutería en la papelera y guardo las manzanas en el bolso verde. la chica del vehículo comercial cruza la plaza como buscando a alguien mientras habla por teléfono. las chicas que fuman le devuelven el saludo. un microcosmos en el que ella brilla y quema como un sol
martes, 14 de abril de 2009
sí, supongo que no escribo fácil, o que no me explico con suficiente claridad. pese a ello, sé que ni miento ni exagero. las cosas son así de grises o así del mismo color. tanto da
acabo de volver de casa de míriam. es una suerte que ella sea incapaz de leerme por dentro. hemos cenado, hemos escuchado música y hemos visto el barça-bayern. creo que había demasiada luz en el comedor
antes de eso, al bajar del autobús, he comprado manzanas en la frutería que hay cerca de su casa. tres maravillosas manzanas golden por sesenta céntimos. después me he sentado en un banco y he llamado a lourdes por teléfono. por suerte se encontraba algo mejor. al colgar eran las ocho y cinco y el suelo estaba lleno de unas bayas blancas que, si las pisabas, resbalaban. en la esquina, dos chicas fumaban, una señora paseaba un perro de mierda y otra chica aparcaba un vehículo comercial. esta última era preciosa, como tantas otras antes
acabo de volver de casa de míriam. es una suerte que ella sea incapaz de leerme por dentro. hemos cenado, hemos escuchado música y hemos visto el barça-bayern. creo que había demasiada luz en el comedor
antes de eso, al bajar del autobús, he comprado manzanas en la frutería que hay cerca de su casa. tres maravillosas manzanas golden por sesenta céntimos. después me he sentado en un banco y he llamado a lourdes por teléfono. por suerte se encontraba algo mejor. al colgar eran las ocho y cinco y el suelo estaba lleno de unas bayas blancas que, si las pisabas, resbalaban. en la esquina, dos chicas fumaban, una señora paseaba un perro de mierda y otra chica aparcaba un vehículo comercial. esta última era preciosa, como tantas otras antes
philip glass brilla en el aire de la mañana. me hace feliz, me entristece, me provoca emociones preciosas y ahogadas, intensas como sacudidas eléctricas. la música de philip glass me hace desaparecer
lourdes ayer no se encontraba bien. hubiera querido cuidarla siempre en el último abrazo, retenerla así, siempre en mi pecho. lourdes alejándose en el andén y la rutina esperándonos con los ojos cerrados y las mejillas pintadas de rojo
me gustan los días con ella. son los únicos en los que sé que soy realmente feliz. el resto del tiempo es sólo un proceso de imitación del que disfruto más o menos, dependiendo del día. míriam es un animal tibio que escarba en mi corazón intentando hacerse un huequito. de begoña me cuesta recordar su sonrisa. ni rastro del resto de mujeres, reducidas a carne y palabras, a un número de teléfono
lourdes se aleja en el andén. con mi mirada sigo la línea de su espalda y cada uno de sus pasos. mi mano dice adiós en el cristal pero ella no me ve. lunes, ocho de la tarde, fin de la prórroga
lourdes ayer no se encontraba bien. hubiera querido cuidarla siempre en el último abrazo, retenerla así, siempre en mi pecho. lourdes alejándose en el andén y la rutina esperándonos con los ojos cerrados y las mejillas pintadas de rojo
me gustan los días con ella. son los únicos en los que sé que soy realmente feliz. el resto del tiempo es sólo un proceso de imitación del que disfruto más o menos, dependiendo del día. míriam es un animal tibio que escarba en mi corazón intentando hacerse un huequito. de begoña me cuesta recordar su sonrisa. ni rastro del resto de mujeres, reducidas a carne y palabras, a un número de teléfono
lourdes se aleja en el andén. con mi mirada sigo la línea de su espalda y cada uno de sus pasos. mi mano dice adiós en el cristal pero ella no me ve. lunes, ocho de la tarde, fin de la prórroga
miércoles, 8 de abril de 2009
hoy empieza el viaje, pero aquí no estarán ni julio cortázar ni carol dunlop. julio no porque ya me aburre, con su exquisita pirotecnia verbal y su argentinidad rebosante de flores. tampoco carol porque aquí no existe la mujer perfecta (la rompí siempre que vino). como sea, vacaciones, cinco días en el sur, un paréntesis, otra mancha roja
martes, 7 de abril de 2009
llueve. hemos salido antes del trabajo, como si a la tarde se le hubiesen acabado las fuerzas y todo el mundo quisiera salir corriendo de allí, dejando las luces encendidas y las persianas sin bajar. me quito los zapatos antes de entrar en casa. betty me mira desde su cesta mientras intento arreglar el paraguas. varillas como manos de viejo, agarrotadas y frías. me recorto la barba mientras espero que venga míriam a recogerme
(la televisión con un programa de mierda. dos mujeres lloran y se abrazan. el color de los sofás es estridente. pienso en bob, en su moqueta de color burdeos, en el avión de vuelta a casa, en los ojos de charlotte cuando se abrazan al despedirse. la pantalla sigue llenándose de gente y todos lloran. es asfixiante: lo que para ellos es felicidad, para mí sólo es impotencia)
(la televisión con un programa de mierda. dos mujeres lloran y se abrazan. el color de los sofás es estridente. pienso en bob, en su moqueta de color burdeos, en el avión de vuelta a casa, en los ojos de charlotte cuando se abrazan al despedirse. la pantalla sigue llenándose de gente y todos lloran. es asfixiante: lo que para ellos es felicidad, para mí sólo es impotencia)
lunes, 6 de abril de 2009
toda la pornografía que consumo acaba siendo la misma pornografía: cuerpos viejos y gastados, imperfectos, en secuencias de sexo oral y anal, pixeladas, desenfocadas, de baja calidad. el ruido de fondo ahoga los gemidos y todo se consume en un par de minutos. más no es necesario
leo algunas cosas sobre beatriz preciado. un discurso provocador y barato envuelto en seda de colores. me hago una paja mientras caliento agua para el té. cinco minutos de microondas a novecientos watios es más que suficiente para tener una infusión que me caliente por dentro. mi sexo es patético y no importa si soy hombre o mujer: he elegido extinguirme y no pasará nada porque nunca pasa nada
bajo un disco, el silent alarm de bloc party. escucho helicopter, escucho blue light, escucho luno, escucho cómo suena el teléfono y la televisión de fondo. un terremoto en italia, lost in translation en la segunda cadena, más de cien muertos, más de mil quinientos desaparecidos. bob y charlotte en un hotel, la historia de amor perfecta, apenas sin palabras. estamos tan solos que no necesitamos de ellas
hablo con míriam y me hace reír. escucho banquet. son las nueve y media de la noche y tengo los dedos llenos de heridas. hoy no podría tocar a nadie, de todas maneras
leo algunas cosas sobre beatriz preciado. un discurso provocador y barato envuelto en seda de colores. me hago una paja mientras caliento agua para el té. cinco minutos de microondas a novecientos watios es más que suficiente para tener una infusión que me caliente por dentro. mi sexo es patético y no importa si soy hombre o mujer: he elegido extinguirme y no pasará nada porque nunca pasa nada
bajo un disco, el silent alarm de bloc party. escucho helicopter, escucho blue light, escucho luno, escucho cómo suena el teléfono y la televisión de fondo. un terremoto en italia, lost in translation en la segunda cadena, más de cien muertos, más de mil quinientos desaparecidos. bob y charlotte en un hotel, la historia de amor perfecta, apenas sin palabras. estamos tan solos que no necesitamos de ellas
hablo con míriam y me hace reír. escucho banquet. son las nueve y media de la noche y tengo los dedos llenos de heridas. hoy no podría tocar a nadie, de todas maneras
domingo, 5 de abril de 2009
la noche del jueves al viernes soñé con S. vestía de negro y volvía a trabajar en sephora. estaba preciosa y el recuerdo de su abrazo soñado me acompañó durante todo el día. antes de dormir tuve la sensación de que estaba muy cerca. no me costó imaginarla, a pesar de lo difícil que me resultaba pensar con claridad (tenía frío y me dolía el vientre)
el viernes coincidí con begoña en el centro de barcelona. ella salía del trabajo y yo estaba en el corte inglés de portal de l'àngel. tras un breve intercambio de mensajes, nos vimos unos minutos en la calle canuda, frente al decathlon. un abrazo, un beso y la constatación de que entre nosotros apenas queda silencio
durante estos días no me he cuidado mucho. el cansancio mental hace que baje la guardia y las diarreas se vuelven especialmente violentas. ayer cené con juank y marina y dani y irene y josep maria y manuel y jorge en badalona. la conversación agradable, el humo del tabaco, las mejores canciones del mundo, las cuatro de la mañana con las personas que quiero. es la única manera de poder sobrellevarlo todo
durante estos días no me he cuidado mucho. el cansancio mental hace que baje la guardia y las diarreas se vuelven especialmente violentas. ayer cené con juank y marina y dani y irene y josep maria y manuel y jorge en badalona. la conversación agradable, el humo del tabaco, las mejores canciones del mundo, las cuatro de la mañana con las personas que quiero. es la única manera de poder sobrellevarlo todo
sábado, 4 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
jueves, 2 de abril de 2009
llueve. los coches bajan lentamente por la calle villarroel. el semáforo todavía tardará unos segundos en cambiar de color. la chica que está frente a mí no se distingue en nada del resto de personas que esperan para cruzar la calle. casi todas llevan paraguas pero sólo ella está delante de mí, unidos por una línea recta de diez metros. el ruido de la ciudad convierte las conversaciones ajenas en un borrón constante. pienso en esos archivos de datos sin extensión que los identifique, en el sistema operativo preguntando qué hacer con él, en mi desconcierto y mi esperanza de acertar al elegir un programa que interprete correctamente la información, en lo mucho que se parecen esos segundos escasos a un *.*
la wikipedia dice que una extensión es una cadena de caracteres anexada al nombre de un archivo, usualmente antecedida por un punto. dice también que su función principal es diferenciar el contenido del archivo de modo que el sistema operativo disponga el procedimiento necesario para ejecutarlo o interpretarlo. dice también que la extensión es solamente parte del nombre del archivo y no representa ningún tipo de obligación respecto al contenido del mismo
miércoles, 1 de abril de 2009
parece que estoy contento. la gente me regala abrazos, me felicita, hace suya la felicidad que se me supone, sus mejores deseos se convierten en palabras sonrientes que serán como puñetazos en la boca cuando me quiera dar cuenta de ello
(miércoles, primer día de abril, mierda de lluvia que ahí sigue)
(miércoles, primer día de abril, mierda de lluvia que ahí sigue)
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